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Reflexión: Cuando los hijos se convierten en los padres de sus padres

A nuestros padres les debemos todo: nuestra crianza, valores, los gratos recuerdos de la infancia y juventud, y principalmente, la vida misma.

Ellos cuidan y protegen a sus hijos desde el nacimiento, y a veces pareciera que lo siguen haciendo, pues continúan preocupándose por ellos sin importar la edad que estos tengan. Pero, ¿qué pasa cuando los padres llegan a una etapa en la que su salud física y mental ya no les permite seguir haciéndolo?

Los hijos tenemos una gran responsabilidad con nuestros padres, la cual debe ser atendida de la mejor manera posible: con paciencia, constancia y amor. Sobre este tema, Luis Fernando Heras Portillo nos comparte la siguiente reflexión acerca del papel que deben tomar los hijos en el transcurso natural de la vida.


Cuando llegamos al mundo, somos hijos y esperamos mantenernos en esta condición toda la vida. Siendo amados, mimados y educados. Que nuestros padres derrochen dosis gigantescas de amor a través de nuestro camino por la vida. Que cuando la vida duela, tengamos un regazo sobre el cual regocijarnos. Que cuando la vida se torne angustiante, encontremos en nuestros viejos el consejo sabio.

Incluso, cuando somos adultos buscamos reencontrar nuestra infancia en los ojos de nuestros padres. Secretamente deseamos sus cuidadosas atenciones, como esa comida favorita el día de nuestro cumpleaños, o la camisa del equipo de fútbol si estamos en su casa.

Nunca se está preparado para cambiar de lugar en esta relación.

Es complicado aceptar que nuestros padres envejecen. Entender que esas pequeñas limitaciones que empiezan a mostrarse no se deben a la pereza o al desdén. Que si se les olvidó darnos palabras de aliento no es porque no les importe nuestra urgencia. Que si nos piden que les repitamos las cosas es porque ya no escuchan muy bien. Y a veces no es sordera sino simplemente distracción. Nos lleva mucho tiempo aceptar que ya no son los mismos. No podemos ni debemos compartirles toda nuestra angustia, pues para ellos las proporciones son mucho mayores y ahí todo se desequilibra: el ritmo cardíaco, la presión arterial o el equilibrio emocional.

Poco a poco vamos haciéndonos ceremoniosos por amor, intentando hablarles de aquello que es evitable. Así, sin quererlo, empezamos a invertir los papeles de protección. Empezamos a intentar proteger a nuestros padres de las desventuras de este mundo.

Les decimos que nos va bien, a pesar de que estamos en crisis. Amortiguamos el diagnóstico del pediatra para que la enfermedad del nieto parezca algo simple. Escondemos los problemas matrimoniales para aparentar que construimos una familia duradera. Filtramos la angustia que puede ser temporal en lugar de compartir cualquier problema. No tienen por qué preocuparse: estaremos bien al final del día. Sin embargo, cuando cambiamos esos pequeños detalles en la relación, nos vamos quedando un poco huérfanos. Nos mantenemos con los ojos abiertos en el medio de la noche sin poder correr llorando a la cama de nuestros padres. Les ocultamos nuestro temor a quedarnos sin empleo, pareja o casa para que no sufran sin necesidad, y así nos quedamos solos, sin un regazo, un abrazo o una sonrisa para consolarnos.

Entre más pierden su vigor, audición y memoria, más solos nos vamos sintiendo, sin entender por qué sucedió lo inevitable. Incluso puede aparecer un conflicto interior por esperar que ellos reaccionen al envejecimiento del cuerpo, que peleen más a su favor, sin darnos cuenta que ya no tienen la misma conciencia que nosotros, no tienen forma de impedir el paso de los años y que tienen, sencillamente, el derecho a sentirse cansados.

En medio de todo esto, puede llegar el día en que nuestros padres se transformen en nuestros hijos, a quienes debemos recordarles que hay que comer, tomar un medicamento o pagar una cuenta. A los que es necesario guiar en las calles o darles la mano para que no caigan en las escaleras. A los que debemos preparar para mandar a la cama, y quizá alimentarlos, llevando una cuchara hasta su boca.

Y serán hijos más difíciles porque no recuerdan quiénes son sus padres. Reaccionarán a tus primeras llamadas de atención porque saben que, en el fondo, crees que les debes obediencia. Minimizarán tus primeros argumentos e intentarán demostrar que aún son independientes, incluso cuando ese momento haya pasado, pues es difícil imaginarnos sin el control total de nuestras propias rutinas. Pero cederán de forma paulatina, y podrán encontrar en tu amor por ellos un equilibrio para todos los cambios que los atemorizan.

No será fácil para ti. No es la lógica de la vida. Incluso si eres padre, nadie te prepara para ser padre de tus padres. Y si no lo eres, tendrás que aprender las peculiaridades de este papel para proteger a los que amas.

Si puedes, sonríe frente a sus comentarios o cuéntales un chiste mientras comen juntos. Escucha aquella historia repetida hasta el cansancio como si fuera la primera vez y haz preguntas como si todo fuera inédito. Bésalos en la frente con toda la ternura posible, como cuando pones a un niño en la cama, prometiéndole que cuando abra los ojos, a la mañana siguiente, el mundo aún estará allí, como antes, intocable para que puedan jugar.

Porque si has llegado hasta aquí al lado de tus padres, con licencia para interferir en sus vidas, fue porque tuvieron un largo camino de amistad. Y si te propones vivir ese momento con toda la intensidad, no harás más que demostrar lo grande que es tu capacidad de amar y retribuir el amor que la vida te ofreció.

Vía El Tren de la Vida

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México en el Mundo Salud y Bienestar

Estudiantes mexicanos crean nieve que puede controlar la glucosa en la sangre

El ingenio, la creatividad, pero sobre todo el nivel de responsabilidad que tienen los jóvenes mexicanos con la sociedad es demostrado una vez más con un novedoso alimento que puede ser una gran alternativa para las personas que padecen diabetes u obesidad, nos comenta Margarita López Gastélum, quien comparte el siguiente artículo.


Con una nieve que controla la glucosa de la sangre, los estudiantes de la Universidad del Valle de México, en Puebla, los estudiantes Norman Verdi y Jonathan Velásquez se llevaron el primer lugar en el Décimo Congreso Nacional de Investigación de dicha institución.

Los jóvenes explicaron que la nieve está hecha a base de mango ataulfo y goma de flamboyán. La fórmula puede ayudar a reducir la obesidad y tiene un efecto positivo que controla y retarda la absorción de la glucosa sanguínea, lo cual resulta especialmente benéfico para las personas que padecen de diabetes tipo II.

De acuerdo con los estudiantes, la diabetes tipo II es cada vez más frecuente en niños y adolescentes. Por otra parte, México es el segundo lugar con mayor índice de obesidad.

Ante esta realidad, los estudiantes confían en la calidad de su invento, al cual no se le añadió azúcar, ya que según Verdi y Velásquez, solo se utilizó stevia, un edulcorante natural.

“De hecho, nosotros hicimos pruebas de glucosa con glucómetro a 12 individuos; se les realizó la prueba en ayunas, se les dio a consumir una porción de 100 gramos del helado y después, en el lapso posterior a la toma de la nieve se les realizaron pruebas con lapsos de 15 minutos, es decir, desde el minuto 0, 15, 30, 45 y 60, a partir de ahí se les realizó la prueba con un lapso de una hora, en el minuto 120 y 180”, explicaron.

“Trabajamos una gráfica descriptiva en la que se puede apreciar que aquellos que consumieron la nieve con goma de flamboyán adicionada sí presentaron un control de su glucosa bastante significativo respecto a los picos de glucosa que presentaron aquellos que consumieron el helado sin goma de flamboyán”, dijeron.

Los estudiantes también destacaron que el árbol de flamboyán, de donde obtienen la goma, es un área de oportunidad muy grande para explorar este recurso para la elaboración de otros alimentos con propiedades similares.

Vía El Siglo de Torreón

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El secreto de la felicidad está en ayudar a los demás

Las personas, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos detenido para ayudar a quien lo necesite, así como también hemos recibido ayuda por parte de otros.

La generosidad es un valor de suma importancia para la sociedad: debemos recordar que los seres humanos hemos avanzado gracias al trabajo en equipo y al apoyo mutuo.

Pero principalmente, tenderle la mano a los demás es una acción que inmediatamente produce bienestar y una incomparable sensación de satisfacción.

Margarita López Gastélum nos comparte una agradable reflexión acerca de la importancia de ayudar al prójimo.


El escritor León Tolstói mencionó en una ocasión: «el que ayuda a los demás se ayuda a sí mismo«. Desde tiempos remotos, ayudar a los demás ha sido y es fundamental para que el ser humano llegue a ser lo que es ahora. 

Existe una frase que dice que si quieres llegar rápido has de caminar solo, pero si quieres llegar lejos has de hacerlo acompañado.

La frase anterior nos enseña la fuerza que tienen la unión y la ayuda. Nos recuerda algunos momentos en los que se ha intentado hacer algo solo y cuando se ha logrado con ayuda de alguien. 

¿Por qué ayudar a los demás? 

Ayudar a los demás trae algunos beneficios:

  • Alarga la vida. Así lo confirman diversos estudios realizados por psicólogos y psiquiatras publicados en la revista Heatlh Psychology y en el American Journal of Public Health 
  • Provoca bienestar a nivel mental, lo que a la vez se traduce en sentimientos de felicidad y alegría 
  • Aumenta la autoestima aumenta la confianza y seguridad en uno mismo 
  • Quien ayuda se convierte en una persona más positiva 
  • Reduce el estrés, la ansiedad y la depresión 
  • Mejora el sistema inmunológico con lo que se reduce la posibilidad de enfermar 
  • Reduce la probabilidad de padecer enfermedades mentales 

¿Cómo ayudar a los demás? 

No hay ecuación básica que responda a esta pregunta, pero a modo general:

  • pregúntate cada día que te levantes cómo puedes ayudar a alguien hoy 
  • cuando veas la oportunidad de ayudar a alguien, hazlo sin esperar a que te lo pidan 
  • no esperes nada ni lo esperes todo 
  • sé humilde con el ayudado y generoso con el que ayuda 

Vía Euroresidentes por Andrea Méndez

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6 consejos para cuidar tu salud visual

La vista es uno de los sentidos más importantes para los humanos. Varios estudios han revelado que el 80% de los estímulos que recibe el cerebro provienen de la vista.

Según la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), cerca de mil millones de personas en el mundo padecen de algún problema que les impide ver bien de cerca.

Para cuidar mejor de nuestra salud visual, te compartimos los siguientes consejos.

Aliméntate sanamente

Una buena salud visual comienza con los alimentos que consumes. Nutrientes como ácidos grasos omega-3, luteína, zinc, vitamina C y E pueden contribuir a prevenir problemas relacionados con la edad, como degeneración macular y cataratas. Algunos ejemplos de alimentos que contienen estos nutrientes son: vegetales de hojas verdes (espinacas, col, acelgas), salmón, atún y pescados grasos, huevos, nueces, frijoles, naranjas y cítricos, entre otros.

Deja de fumar

El tabaquismo te vuelve más propenso a tener cataratas, dañar tu nervio óptico y degeneración macular, entre muchos otros problemas. Si has intentado dejar este hábito, es importante que continúes. Cuantas más veces intentes dejar de fumar, mayores probabilidades de éxito tendrás.

Usa lentes de sol

Este tipo de lentes puede ayudar a proteger tus ojos de los rayos ultravioleta (UV). Demasiada exposición a los rayos UV aumenta las posibilidades de daños a la retina del ojo.
Trata de elegir un par que bloquee del 99% al 100% de los rayos UVA y UVB. Por ejemplo, los lentes envolventes ayudar a proteger los ojos desde los costados, y los lentes polarizados reducen el reflejo de luz mientras conduces.

Usa lentes de protección

Si estás expuesto a material peligroso en el trabajo u hogar, usa lentes de seguridad o de protección.
También utilízalos si practicas deportes que pueden provocar lesiones oculares.

Aléjate un poco de las pantallas

Mirar la pantalla de una computadora o smartphone por mucho tiempo puede ocasionar fatiga visual, visión borrosa, problemas para enfocar, ojos secos, dolor de cabeza, e incluso dolor de cuello, espalda y hombros.
Para prevenirlo puedes: mover la pantalla para que tus ojos estén nivelados con la parte superior del monitor, asegurarte que tus lentes estén bien graduados y sean óptimos para mirar pantallas, tratar de evitar el resplandor de ventanas y luces, parpadear más para evitar la resequedad ocular y descansar tus ojos cada 20 minutos.

Visita a tu doctor

Todas las personas necesitan realizar un chequeo periódico de su vista, esto ayuda a proteger tus ojos y te permite lo mejor posible.
En los exámenes de la vista también pueden encontrarse enfermedades como glaucoma, que no tiene síntomas. Es importante detectarlas desde el principio, cuando son más fáciles de tratar.

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Salud y Bienestar

¿Insomnio? Esto podría causarlo

La falta de sueño es uno de los principales factores que afectan la calidad de vida de las personas. De acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM por sus siglas en inglés), el 45% de la población mundial padece de problemas relacionados con no dormir bien.

Entre sus consecuencias están el estrés, falta de concentración, mal humor, pero también es causa de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y depresión, según indicó Shirley Cramer, directora de la Real Sociedad de Salud Pública.

Hay algunos elementos que podrían provocar la falta de sueño. Entre los más conocidos están la cafeína o el uso de smartphones antes de dormir. Pero aunque no lo creas, hay algunos factores poco mencionados que te podrían estar robando el tiempo de descanso. A continuación te los mencionamos.

Edad

Según una investigación publicada en la revista médica Neuron, se reveló que los adultos comienzan a perder la capacidad de caer en sueños profundos y restauradores después de cumplir 30 años, pues algunas partes del cerebro que regulan el sueño comienzan a deteriorarse.

Genética

En 2017, un gen llamado «CRY1» fue descubierto por investigadores de la Universidad de Rockefeller. Se encontró que este ayuda a regular los ritmos circadianos, que a su vez regulan los cambios en las características físicas y mentales. Las personas que presentan una mutación en este gen tienen ciclos más largos que otros, por lo que pueden permanecer despiertos más tiempo.

Género

Las mujeres necesitan dormir más que los hombres debido a que utilizan el cerebro de maneras más complejas durante el descanso. Un análisis descubrió que las mujeres suelen dormir de 15 a 20 minutos más que los hombres.

Profesión

Existen algunas profesiones que requieren trabajar por turnos nocturnos, como por ejemplo policías, médicos, meseros, etc., lo que desordena los patrones de sueño normales.
Pero los trabajadores de otras industrias también experimentan este fenómeno. Por ejemplo, una investigación realizada por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indicó que quienes trabajan en el sector de comunicación y transportes tienen más problemas para dormir.

Estado civil

Las personas que duermen en pareja suelen descansar más que los solteros, de acuerdo con la misma investigación del CDC. Por ejemplo, se encontró que en promedio las personas casadas duermen siete horas o más contra las seis horas que descansan las personas solteras, divorciadas o viudas.

Fines de semana

Si eres de los que aprovecha los sábados y domingos para reponer las horas de sueño de la semana, esto podría afectarte más de lo que crees. Till Roennberg, profesor de la Universidad de Munich, mencionó que esta práctica produce un efecto llamado «jetlag social», el cual puede incrementar el riesgo de padecer obesidad en un 33%.

Tu pasta de dientes

Un estudio de la Universidad Wheeling Jesuit encontró que el sabor menta, presente en la gran mayoría de pastas dentales, ayuda a mantener alerta los sentidos.

Contaminación ambiental

Compuestos químicos como el dióxido de nitrógeno pueden modificar nuestra habilidad para tener un buen sueño. Las personas que viven en grandes ciudades son quienes se ven más afectados por este factor, pues de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire ha incrementado por lo menos 8% desde el 2011.

Vía Forbes

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Lifestyle Salud y Bienestar

Las personas inteligentes envejecen más lento

Tómate un momento para considerar qué tan ‘mayor’ te sientes. No con respecto a tu edad biológica, sino con tus sentimientos subjetivos.

Durante las últimas décadas, investigaciones han demostrado que esta «edad subjetiva» puede ser un poderso indicador de tu salud, incluyendo el riesgo de depresión, diabetes e hipertensión, demencia, y hospitalización por enfermedades y lesiones. Este indicador podría ser más poderoso que tu edad biológica. En cada caso, mientras más joven te sientes, más saludable eres.

Si bien es cierto que la mala salud puede hacer que te sientas más viejo, una edad subjetiva más alta también podría limitar tu actividad física y aumentar los sentimientos de vulnerabilidad que hacen que sea difícil lidiar con el estrés, lo que, de forma independiente, podría conducir a la enfermedad. El resultado podría incluso ser un círculo vicioso, donde los sentimientos de envejecimiento prematuro te llevan a volverte más inactivo.

Yannick Stephan, de la Universidad de Montpellier, ha examinado este fenómeno, ampliando esta comprensión al revelar un vínculo sorprendente con el Coeficiente Intelectual (CI). Según esta investigación, cuanto más inteligentes seamos al final de la adolescencia y principios de los 20, más jóvenes nos sentiremos a los 70, y esto también puede reflejarse en varios marcadores del envejecimiento biológico.

El análisis del equipo de Stephan se basa en datos del Estudio longitudinal de Wisconsin, que durante muchos años han observado a miles de hombres y mujeres nacidos entre 1937 y 1940. En 1957, cada miembro del estudio realizó una prueba de CI, que Stephan luego comparó con su estimación edad subjetiva, tomada más de 50 años después, en 2011.

El participante promedio se sintió un 17% más joven en sus 70 años que en su edad real, pero la diferencia precisa dependía de su inteligencia adolescente (aquellos participantes que tenían un CI adolescente más alto se sentían aún más jóvenes), un vínculo que permaneció incluso cuando el análisis controlaba la influencia de factores demográficos.

Después de establecer esta correlación básica, el equipo de Stephan también buscó otras características personales, como el nivel educativo y los diferentes rasgos de personalidad, que podrían mediar la relación. Descubrieron que una mayor «apertura a la experiencia», que se asocia con tener un CI más alto, parecía ser importante. Quizás un CI más alto, que nos ayuda a procesar información compleja con mayor facilidad, también aumenta nuestra curiosidad por el mundo, y es esa sensación de asombro y emoción lo que nos puede hacer sentir más jóvenes.

Tener una mayor inteligencia también podría hacer que sea más fácil hacer frente a los desafíos que vienen con la edad, para que no nos sintamos tan vulnerables a nuestras circunstancias cambiantes. Y las personas con un coeficiente intelectual más alto también pueden ser más capaces de deconstruir los estereotipos negativos de la edad que de otro modo podrían poner límites a nuestro comportamiento y conducir a mayores sentimientos de vulnerabilidad.

Dado que una edad subjetiva menor parece alentar comportamientos más saludables, estos nuevos hallazgos podrían ayudar a explicar otras correlaciones del envejecimiento del CI. Pero debemos tener cuidado de no simplificar demasiado estas relaciones. Un CI más alto podría mejorar fácilmente nuestra salud a través de otras vías, como la ventaja socioeconómica que viene con una mejor educación.

Aún así, esta investigación podría inspirar otros fascinantes estudios sobre las formas en que nuestras habilidades cognitivas influyen en el proceso de envejecimiento. Stephan nos brinda un ejemplo más de los efectos que pueden tener nuestras habilidades de pensamiento y razonamiento, mucho más allá de su evidente influencia sobre nuestra inteligencia.

Compartido por Luis Fernando Heras Portillo.

Vía Research Digest

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Naturaleza Salud y Bienestar

¿Qué es la ‘gatoterapia’? Conoce sus beneficios

Los gatos son animales independientes pero leales y cariñosos, que a lo largo de la historia han acompañado a los seres humanos como buenas mascotas.

Poseen un comportamiento tierno que puede pasar a lo divertido y torpe, pero en ocasiones son serios y esquivos. Su comportamiento ambivalente y confuso es tremendamente parecido al de un humano. Quizás por esto, técnicas como la gatoterapia han empezado a coger fuerza en el terreno de la salud emocional.

Desde hace años la hipoterapia ha demostrado sus increíbles resultados con niños con autismo, problemas de autoestima o parálisis cerebral. Aunque no existe una base científica que lo acredite, es cierto que como terapia complementaria es capaz de mejorar las habilidades motoras y emocionales de los pacientes.

De la misma forma, la gatoterapia ha demostrado que la compañía de un gato promueve mejoras físicas y psicológicas. Aunque parezca imposible, los felinos son muchos más beneficiosos de lo que la mayoría piensa.

¿Qué es la Gatoterapia?

La gatoterapia es un tratamiento contra los problemas de ansiedad, estrés y depresión. Mejora la calidad de vida y crea una conexión muy especial entre el felino y su dueño. Además, según diversos estudios, las personas que sufren algún tipo de cardiopatía muestran una progresiva mejoría tras convivir con un gato.

5 beneficios de la Gatoterapia

Mejora los síntomas de la depresión y el estrés

Los felinos provocan una notable mejoría en personas que sufren trastornos de estrés, ansiedad y depresión. El ronroneo resulta muy relajante, estimula la concentración y crea un ambiente muy acogedor.

Ayuda para el Alzheimer, el autismo y el TDAH

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Como mencionamos anteriormente, los gatos son usados como terapia complementaria en casos de autismo, Alzheimer o TDAH. Aunque científicamente no hay investigaciones que lo apoyen, se conocen miles de casos donde su presencia ha mejorado la calidad de vida de sus dueños.

Aporta compañía

Para una persona que viva sola, el gato es la mejor opción. Es muy independiente cuando quiere, pero también muy cariñoso. Son muy graciosos y juguetones, y estarás siempre entretenido con él. Recuerda que es necesario darle de comer adecuadamente, estar al tanto de sus vacunas y cortarle las uñas.

Da responsabilidad a los más pequeños

Tener un gato en casa es una gran responsabilidad para los niños porque deberán cuidarlo, darle de comer y educarlo, lo cual no es siempre tarea fácil. Es importante hablar con los más pequeños sobre el tema, y dejarles claro que un animal NO es un juguete. Los seres vivos deben ser respetados y queridos.

Apenas necesitan cuidados

¿Qué es la 'gatoterapia'? Conoce sus beneficios

Al contrario que otros animales, los gatos apenas necesitan cuidados. Dejando de lado las vacunas o la alimentación, son seres bastante limpios. En cuanto aprenden a usar el cajón de arena no dudan en utilizarlo siempre; se lavan ellos mismos y a sus crías y no requieren constante atención.

Vía La Mente es Maravillosa


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Lifestyle Salud y Bienestar

¡La actitud es contagiosa!

Muchos autores coinciden en tener la actitud adecuada puede ser uno de los factores más importantes para el desarrollo de las personas, tanto en el aspecto profesional, personal, familiar y emocional.

Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este interesante artículo que invita a reflexionar sobre este tema.


Si la actitud es lo más importante que llevamos puesto, entonces cuida bien de que nadie desnude tus propósitos y que nadie desgaste de «imposibles» tus puntos fuertes y tus ribetes de esperanzas. No permitas que desabrochen tus anhelos al hacerte creer que «tú no vales, tú no puedes o tú no mereces». Nuestra actitud representa un porcentaje muy importante de la capacidad de influencia que tenemos sobre lo que nos sucede, así que no lo hagas, no permitas que te roben tu mejor vestido.

Algo que llama sin duda la atención de muchos de los libros de autoayuda que encontramos en la actualidad, es que intentan orientarnos hacia el éxito, hacia ese triunfo exterior donde tarde o temprano seamos reconocidos por los demás por nuestra valía, por nuestras aptitudes y capacidades. Ahora bien, cabría matizar: más que «éxito externo» lo que ansiamos alcanzar es calma interna.

«Una persona feliz no tiene un determinado conjunto de circunstancias, sino un conjunto de actitudes».

-Hugh Downs-

La aptitudes suman, no hay duda, demostrar que podemos hacer bien una tarea concreta es muy gratificante, es cierto. Sin embargo, lo que «multiplica» son las actitudes, porque son ellas las que marcan la diferencia entre un buen día y un mal día, son ellas las que nos confieren optimismo cuando todo está en nuestra contra, ellas las que nos permiten creer en nosotros mismos cuando otros osan empequeñecernos como personajes de Lilliput.

«Yo Sí valgo, yo SÍ sé hacerlo y yo Sí merezco» son sin duda esas tres raíces que deben nutrir nuestra actitud cotidiana, esa con la que deberíamos desayunarnos cada mañana con nuestro café y nuestras tostadas. Sin embargo, hay veces en que la mentalidad negativa, derrotista o incluso tóxica de algunas personas que nos rodean pueden sin duda debilitar ese enfoque dorado hasta volverlo tormentoso…

Tu actitud: una decisión personal

La oferta editorial sobre libros de felicidad y crecimiento personal se duplica cada año. Sin embargo, la OMS ya nos advierte de que en poco tiempo, la depresión será el primer problema de salud y discapacidad en todo el mundo. Asimismo, educamos a nuestros niños para que sean competentes en ciencias, en matemáticas, en el uso de la tecnología e incluso en el lenguaje de la programación, pero se nos olvida enseñarles a tolerar la frustración, a gestionar sus universos emocionales, sus rabias, sus tristezas…

Nadie nos explica qué es eso de las actitudes, o cómo se hace aquello otro de «creer en nosotros mismos». No lo sabemos porque lo único que nos han enseñado en el colegio es a saber identificar el sujeto y el predicado de una frase, a sacar el mínimo común múltiplo o a creer que basta con ser bueno, respetuoso y sacar buenas notas para que la felicidad aparezca por sí misma, como la promesa a un contrato que firmamos desde bien pequeños.

Sin embargo, tarde o temprano descubrimos que nuestras buenas intenciones no bastan para que llegue el éxito. Nos damos cuenta de que si alguien no cree en nosotros nos apagamos como una vela vencida por un viento frío.

Percibimos también que la sociedad nos ofrece una buena educación, pero posterga nuestras oportunidades sumiéndonos en una sala de espera donde nada llega. Y allí, nos juntamos con otros que también aguardan, otros que nos contagian sus esperanzas desnutridas, su derrotismo, su vacía autoestima de corta y pega.

Tarde o temprano, nos damos cuenta de que estamos «enfermos», infectados por el desánimo y la pasividad, nublados por una mente que se ha dejado llevar por el piloto automático de la negatividad ajena.

Al final, percibimos que la actitud no es más que una decisión personal, esa que nos arranca de unos jardines yermos y desolados donde nada crece, para recordar que no merecemos estar ahí, que toca aunar valor, energía y ánimo para hallar aquello que necesitamos de verdad.

Los tres componentes de la actitud fuerte y valiente

A menudo suele decirse aquello de que una actitud positiva no resolverá todos nuestros problemas, pero lo que sí hará es molestar a más de una persona, a esas que con su mentalidad cuadrada y sus enfoques llenos de aristas, no hacen más que poner alambradas a nuestros sueños, tormentas a nuestros días soleados.

«Las actitudes son contagiosas. ¿Merece la pena contagiarse de la tuya?»

-Dennis y Wendy Mannering-

Sea como sea, lo que sí debemos tener claro es que la actitud es un valor personal en el que trabajar a diario. Porque cuando menos lo esperemos, puede flaquear o lo que es peor, puede debilitarse por la influencia nociva de esas terceras personas.

Así, nunca está de más recordar qué tres componentes sustentan, conforman y alimentan las actitudes fuertes:

  • Compromiso: una buena actitud requiere un firme compromiso en nosotros mismos y en nuestros propósitos, en esas metas, valores u objetivos que nos son valiosos.
  • Auto-control: para alcanzar un sueño, para lograr ese propósito preciado debemos asumir el control sobre nuestra propia realidad, sobre cada cosa que acontece. Si nos equivocamos la obligación por rectificar es nuestra. No pondremos sobre otras personas responsabilidad alguna, asumiremos siempre una actitud activa, positiva y valiente.

El último eslabón que conforma nuestras actitudes es el desafío. Es un aspecto que no podemos descuidar, porque la vida siempre pondrá ante nosotros diez, cien, doscientos retos cotidianos… Hay que ver estas pruebas como desafíos de los que aprender para invertir en nuestro crecimiento personal, en nuestro equipaje de vida, ahí donde sentirnos auténticos protagonistas del propio bienestar logrado.

Vía La Mente es Maravillosa

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Salud y Bienestar

Atrévete a ser feliz

Por Guadalupe Meza

En algunos momentos de nuestras vidas todos los seres humanos nos hemos sentido atormentados, por diferentes circunstancias. Vivimos en constante estrés, ya sea por el estilo de vida que llevamos, la rutina del trabajo a la oficina, de la oficina al trabajo. Situaciones que nos hacen tener ansiedad, y que en su mayoría nos llenan nuestra mente de pensamientos negativos.

Vivimos en un mundo tan superficial, que desgastamos nuestra vida en conseguir cosas materiales creyendo que eso nos hará sentir completos. ¿Les ha pasado que su mente vive pensando en el futuro, creando situaciones? pues déjame decirte que esos pensamientos, te llevan a desconectarte del presente, de dejar de disfrutar y saborear de cada momento que estás viviendo, el aquí, el ahora, lo único que realmente es cierto.

Es por esto que me inspiré en este contenido, y lo que quiero mostrarte es que nuestra mente es nuestro principal enemigo, nuestra mente es un almacén de emociones, vivencias y millones de pensamientos, y que creea en su mayoría negativos, sobre el pasado. Es verdad que nuestro cerebro nos supera en sabiduría y misterio, existen muchísimas mas conexiones de las que imaginas, reacciones que hacemos en automático, que no sabemos de donde vienen hasta que las meditamos, reacciones que vienen desde nuestro inconsciente.

La conciencia es el secreto, tienes que tomar tus emociones y aceptarlas para poder comprenderlas y transformarlas. No es un proceso sencillo, pero si muy simple.  Los seres humanos hemos experimentado, frustración, impotencia, enojo, estrés, cansancio.  Sentimientos que nos hacen pensar que no tenemos el control, es verdad, no tenemos el control de los demás, pero tenemos el control de nosotros mismo y eso es un gran punto a nuestro favor.

Tenemos que hacer que nuestra conciencia guie nuestra mente, una vez que consigamos esto; tu interior será capaz de transformar lo que esta fuera de ti, cualquier cosa en la que pienses puede funcionar a tu favor siempre y cuando tú lo creas y, para esto puedes seguir el método Zen que te muestro a continuación.

Primero:

Intenta Relajarte cerrando tus ojos, ahora siente esa emoción.  Llévala a todo tu cuerpo y deja que lo recorra.

Segundo:

Recuerda en eso que te lleva a sentir esta sensación o sentimiento a lo que tienes que llegar es a preguntarte ¿Por qué te enoja?, ¿Por qué sientes que no está bien?, ¿Por qué te sientes así?

Tercero:

Los pensamientos que tienes en tu mente son los que causan tus sentimientos, o sea, que tu mente es quien te domina y hace que sientas ese tipo de sensaciones. Que son solo pensamientos, que no existen que tu mente los esta provocando por los recuerdos que tu traes hacia ella.  ¿Qué crees que sucedería si no pensarás tanto en eso que te enoja o te pone triste?

Cuarto:

Trata de evitar etiquetar tus experiencias como buenas o malas, enfócate en entender que todo lo que vivimos es para hacernos mejores personas.  A todos los seres humanos nos pasan cosas diariamente que podemos llegar a pensar que es malo, pero meditando la situación se puede entender que cualquier situación fortalece nuestro pensamiento.

Controlar nuestro pensamiento parece ser difícil. Hasta parecería imposible poder controlar nuestro alrededor, y sí, no podemos ir ignorando las frustraciones y problemas que existen día a día, pero si podemos mirarlo desde una mejor perspectiva, no vamos a cambiar el entorno, pero aprenderemos a vivir mejor en el.

La práctica de permanecer presente te curará. Obsesionarse acerca de cómo resultará el futuro crea ansiedad. Repetir escenarios rotos del pasado causa enojo o tristeza. Quédate aquí, en este momento. S. McNutt.

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Felicidad es saber apreciar las cosas simples

La búsqueda de la felicidad parece ser una misión permanente en la vida de muchas personas que, guiadas por sus intereses y objetivos, persiguen aquello que visualizan como bienestar.

Sin embargo, esto podría entristecer a las personas más de lo que parece, pues al no cumplir sus propias expectativas, pueden experimentar frustración y decepción hacia sí mismos.

Pero la felicidad podría estar más cerca de lo que creemos. La felicidad podría encontrarse en las cosas más sencillas que nos rodean. Para reflexionar al respecto, Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este artículo de la psicóloga española Valeria Sabater.


Las cosas sencillas de la vida son como esas estrellas que relucen en las noches despejadas. Siempre están ahí, rodeándonos, ofreciéndonos su magia sutil; sin embargo, no todos los días nos detenemos a mirarlas ni recordamos que existen.

Sólo cuando nos faltan, sólo cuando la vida nos da un pequeño o gran revés, apreciamos de golpe lo que de verdad edifica nuestro corazón. Lo que constituye cada una de esas cuerdas internas que dan música y sentido a nuestra existencia.

Las cosas sencillas, amables y discretas forman día a día la orilla de nuestra vida, ahí donde yacer en los días de tormenta y donde todas nuestras alegrías cobran sentido.

Hay quien suele decir que cuanto más sencilla sea nuestra forma de existencia menos preocupaciones tendremos y menos errores cometeremos. Ahora bien, cada cual es libre de complicarse la vida tanto como desee. Todos tenemos derecho a asumir riesgos, proyectar sueños y a tener un círculo social tan amplio y variado como queramos.

Lo principal, la clave de todo no está en llevar una vida sencilla sino en ser sencillos de pensamiento y saber qué es lo importante. Qué es lo que de verdad hace feliz a nuestro corazón y nos identifica. A partir de ahí, todos nosotros somos libres de edificar nuestros microuniversos particulares. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Las cosas sencillas son las cosas más grandes de la vida

Hay un dato que nos llama la atención, Google publicó hace sólo unos días cuáles son las búsquedas más comunes entre los usuarios. Entre ellas, la que casi siempre es tendencia es una en concreto: «¿cómo ser feliz?»

Ser feliz es cerrar los ojos y no desear nada más, y para ello, basta con que dejemos de medir la felicidad por el dinero que tenemos o dejamos de tener: sino por aquellas cosas sencillas que no cambiaríamos ni por todo el dinero del mundo.

Todos nosotros tenemos más de una cosa que jamás cambiaríamos ni por la más increíble de las riquezas. La vida de tus hijos, tu pareja, tus hermanos… Y puede que hasta tus mascotas. Porque lo que nos dan y lo que les ofrecemos es un intercambio de afectos que no tiene precio.

Ahora bien, el problema de todo ello es que la vida, en ocasiones, no es nada fácil. Sabes, por ejemplo, que lo más importante para ti son tus hijos, pero debes cumplir una larga jornada de trabajo que te impide estar con ellos todo el tiempo que desearías.

Te gustaría, sin duda, que todo fuera más fácil, y de ahí, que en ocasiones nos sintamos como perdidos ante tantas presiones, tantas obligaciones que día a día, nos alejan de lo que de verdad, es esencial. Por ello, sería interesante pensar unos instantes en estos aspectos.

Llevar una vida plena y consciente

Llevar una vida plena y consciente es saber entender en qué momento de tu vida estás, y en sentir tu presente, el aquí y ahora.

  • Hemos de ser conscientes de lo que nos dice nuestro corazón y de las necesidades que tienes a tu alrededor. Puede, por ejemplo, que trabajar más horas te de la oportunidad de tener más cosas, pero tú eres consciente de que a pesar de todo, prefieres invertir ese tiempo en tu familia.
  • Vivir una vida plena es comprender también que cada esfuerzo vale la pena, porque cada cosa que haces te hace feliz y ofrece felicidad a los tuyos.
  • Si no hay reciprocidad no hay plenitud. Mira tu vida cómo si fuera un círculo: si no hay equilibrio contigo mismo y lo que te rodea, será difícil disfrutar de esa felicidad.

El placer de lo simple es una actitud

No todas las personas saben disfrutar de las cosas sencillas que les ofrece la vida. Tal vez porque son incapaces de verlas, otras porque no las aprecian y se inclinan más por el apego material, por la satisfacción inmediata, esa que no perdura…

Respira, ama, sé feliz, disfruta de las cosas sencillas de la vida… Esto es lo único urgente, lo demás, aunque no lo creas es secundario.

Disfrutar del placer de lo simple es una actitud que muchos cultivan porque ya disponen de una adecuada paz interior y sin artificios. El goce de lo simple les llega a algunos después de un largo recorrido donde de pronto, hacen acto de conciencia y descubren placeres que antes no habían tenido en cuenta:

  • El placer de las buenas amistades.
  • De un buenos días y una caricia inesperada.
  • De la risa contagiosa de un niño.
  • De ese viento embriagador después de una tormenta
  • De un sol que se hunde en el océano en un silencio absoluto
  • De un despertar de domingo sin ninguna preocupación en la mente

No dudes en practicar esta sencillez de pensamiento y emociones en tu día a día, porque cuando encontramos al final esa felicidad interna, ésta durará para siempre porque estará conectada a nuestro ser verdadero.

El equilibro de la sencillez

Como afirma Lama Yeshe: «cuando experimentas la sensación de equilibrio, experimentas una increíble espaciosidad universal. Tu mente constreñida y rígida se vuelve totalmente abierta porque ha llegado a la vía media desde los pensamientos externos. Tu mente se siente muy cómoda y por primera vez te convierte de veras en mentalmente sano. No es solo una teoría más; es una experiencia de vida».

¿Qué nos quiere decir Lama Yeshe con estas palabras? La sencillez es una actitud mental y el equilibro es fundamental. Si vamos de aquí para allá aferrados a que lo material nos dará la auténtica felicidad, estamos equivocados. Por tanto, observar y apreciar las cosas sencillas de la vida nos ofrece un equilibrio mental que nos generará innumerables beneficios psicológicos.

Vía Exploring Your Mind

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