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Consejos para luchar contra el insomnio

¿Eres de las personas a las que se le dificulta conciliar el sueño con facilidad? Entonces podrías padecer de insomnio. En México, este tipo de trastorno tiene una alta presencia entre la población adulta.

El insomnio es uno de los trastornos de sueño cada vez más frecuente en la población debido al ritmo de vida cada vez más acelerado y el estrés que esto produce. De acuerdo con la OMS, el 40% de la población en el mundo experimenta insomnio en algún momento de su vida. Esta cifra es muy similar a la situación en nuestro país, donde el 39% de la población adulta presenta problemas de sueño.

No dormir bien tiene efectos negativos en nuestras vidas. La falta de sueño afecta nuestro estado de ánimo, y por lo tanto, nuestras interacciones sociales. Además, se relaciona con enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial y obesidad.

Incluso, se ha comprobado que el insomnio tiene un impacto negativo en nuestra capacidad de memoria, atención y aprendizaje, repercutiendo en nuestras actividades diarias, lo que provoca deterioro en la calidad de trabajo y productividad.

Valeria Lozano, health coach certificada por el Institute of Integrative Nutrition de Nueva York, compartió para Forbes cinco hábitos con los que podrás regular tu rutina de sueño.

1. Opta por una cena ligera y evita los alimentos después de las 19:00 horas
La carne, refrescos chocolate y café alteran el ciclo del sueño, por lo que resulta aconsejable comer verduras e ingerir té caliente o leche tibia debido al efecto de relajación que producen.

2. Escribe los pensamientos que no te dejan dormir
Date unos minutos para plasmar en una hoja tus preocupaciones de una manera que te permita encontrar alternativas para resolverlas y liberar las presiones internas.

3. Medita
Hay varias técnicas de meditación, sin embargo, una de las más sencillas para conciliar el sueño consiste en concentrarte en el flujo de tu respiración y canalizar tus pensamientos hacia ello, dejando de lado todo lo que está en tu mente y en el exterior.

4. Establece un horario regular para dormir
Procura acostarte y levantarte cada día a la misma hora y seguir un ritmo de descanso adecuado. Y lo más importante, evita ver la televisión, usar la computadora o el celular como preámbulo a las horas de descanso.

5. Intégrate a un programa para cambiar tus hábitos
Dormir bien es parte de un estilo de vida saludable, sin embargo, hacer cambios significativos resulta un gran desafío. Por ello, es recomendable apoyarte en un plan integral diseñado por un especialista certificado.

Te recomendamos: Cómo reducir el estrés y vivir mejor

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Aquí 9 razones por las que deberías cambiar la dieta según tu genética

La nutrigenética es una rama que permite comprender cómo responde una persona a sus diferentes nutrientes en función de sus variaciones genéticas.

Todas las personas somos genéticamente similares, aunque existen algunas variaciones genéticas polimorfismo que provocan que el metabolismo reaccione de una manera diferente a otra frente a los alimentos. 

De manera que dependiendo de nuestros genes, la dieta que consumamos afectará más o menos nuestra salud, facilitando el riesgo de contraer enfermedades como gastritis, colitis, dolores de cabeza, dermatitis, flujo nasal excesivo, inhabilidad para bajar de peso, cansancio, etcétera. Inclusive hasta se puede alterar la manera en que se metaboliza o se elimina un nutriente en concreto. 

La nutrigenética es una rama que permite comprender cómo responde una persona a sus diferentes nutrientes en función de sus variaciones genéticas. De acuerdo con sus investigaciones, el cuerpo comienza a sufrir de algunos síntomas en caso de que haya una alergia genética ante algunos alimentos. Te los compartimos: 

Acné. Este tipo de reacciones se debe a que el cuerpo está expulsando toxinas que el hígado ya no puede soportar. 

* Ganar peso. Debido a la acumulación de toxinas en el cuerpo, el mismo incrementa la producción de células grasas y retención de agua para así diluir las toxinas de los órganos internos. El estrés emocional también puede desencadenar este efecto. 

* Celulitis. Es una acumulación de toxinas en las células grasas, basada en un estilo de vida sedentaria de muchos años. 

* Dolor de cabeza. La mayoría de los dolores de cabeza son realmente reflejos de síndromes asociados con la inflamación intestinal a causa de comida tóxica, alcohol, medicamentos, estrés y alergias alimenticias. El intestino y el cerebro están conectados, por lo que el sistema digestivo está bajo mucho estrés, el dolor de cabeza suele ser una consecuencia segura. 

Reflujo o ardor en el pecho. Cuando el cuerpo no recibe un alimento óptimo para su digestión, tiende a expulsarlo de alguna manera. Aún si es regresarlo, de alguna manera, por el esófago causando gastritis, reflujo o ardor. 

* Diarrea. Cuando el cuerpo está envenenado por alguna toxina, se defiende mediante la diarrea –para remover más rápido aquello que le hace daño–. 

Constipación. Cuando la comida es tóxica, el cuerpo activa el sistema de defensa que incluye la interrupción de la digestión por toxicidad. Esto puede provocar que la comida se quede acumulada en el tracto digestivo, liberándose en diarrea. 

Fatiga. El cuerpo no puede conseguir energía de toxinas pues no proveen energía. 

Adicciones. Ante la ausencia de energía, las personas suelen conseguir bebidas que aumenten un poco la vitalidad: café, cigarros, azúcar, narcóticos, alcohol, etcétera. 

Compartido por Luis Fernando Heras Portillo

Te recomendamos: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva(Opens in a new browser tab)

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Cómo reducir el estrés y vivir mejor

El estrés es un estado sumamente desagradable que opaca toda la belleza y alegría de estar vivo. Es fuente de ira, depresión, accidentes, dolores de cabeza, ataques cardiacos e innumerables enfermedades. Las personas estresadas tienen una menor calidad de vida, e incluso, viven menos.

Aunque el estrés a menudo está relacionado con eventos desafortunados como perder a un ser querido, un divorcio o enfermedades, la mayoría del estrés cotidiano proviene de otros pequeños factores estresantes de «fondo», como fechas de entrega constantes, relaciones tensas, recuerdos dolorosos, aislamiento, deudas, entre otros.

La cantidad de estrés que una persona puede manejar está relacionada en gran parte a su forma de pensar y habilidades sociales. Las personas con pensamientos positivos y habilidades sociales más desarrolladas tienen mejores posibilidades para lidiar con situaciones estresantes, por ejemplo, tomando acción y haciendo algo al respecto, poniendo dichas situaciones en perspectiva o hablando con alguien.

¿Cómo lidiar con el estrés?

1. El primer paso es reconocer las señales de alerta:

Síntomas emocionales: Ansiedad, miedo, irritabilidad, enojo, resentimiento, falta de confianza.
Síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse o para tomar decisiones, confusión, pensamientos repetitivos.
Síntomas físicos: Sequedad de boca, temblores, sudoración excesiva, taquicardia, opresión en pecho y dificultad para respirar, tensión muscular, dolor de cabeza, mareo, etc.
Síntomas de comportamiento: Nerviosismo, mayor ingesta de cafeína o alcohol, comer mucho o poco, no dormir bien, actuar impulsivamente, perder los estribos, ser desconsiderado con los demás, descuidar las responsabilidades, etc.

2. Después, haz una lista de las situaciones que te hacen sentir así.

3. Por cada situación en tu lista, propón una o más estrategias para prevenirla, evitarla o desvanecerla.

Técnicas generales para reducir el estrés

La respiración profunda implica la regulación de tus inhalaciones.

  1. Respira por tu nariz y retén el aire por algunos segundos.
  2. Coloca tus labios en forma de “o” (como si soplaras) y gradualmente deja salir el aire. Deja salir todo el aire que puedas.
  3. Continúa hasta que te sientas más relajado

Puedes combinar la respiración profunda con ejercicios de relajación:

• Acuéstate sobre tu espalda, tensa los músculos de los dedos de tus pies durante 10 segundos y después relaja completamente.
• Haz lo mismo con tus pies, tobillos, pantorrillas, muslos, hasta llegar a tu cuello y cabeza.

Otras estrategias incluyen escuchar música relajante, tomar un baño caliente, leer un libro, reunirse con amigos, practicar yoga o meditación, y hacer ejercicio.

Los cambios de estilo de vida pueden ayudar a reducir el estrés e incrementar tu resistencia a él. Algunos cambios que puedes considerar son:

• Simplifica tu vida, incluso si esto significa hacer menos o hacer una sola cosa a la vez.
• Organiza tu horario y apégate a él.
• Duerme lo suficiente. Se recomiendan 8 horas diarias.
• Haz ejercicio de manera regular
• Come saludable
• Disminuye tu ingesta de café
• Evita tomar bebidas alcohólicas
• Tómate un tiempo para hacer las cosas que te gustan
• Conéctate con tus seres queridos y pasa tiempo de calidad con ellos
• Cambia tu forma de pensar: se más realista, replantea tus problemas, pon a prueba tus pensamientos y sentimientos, y trata de mantener un buen sentido de ánimo.

Estos cambios en tu estilo de vida son útiles no solo para reducir el estrés sino también para mejorar tu salud y calidad de vida. Aunque algunos son cambios pequeños y simples, su efecto puede ser transformador.

Si el estrés persiste, no dudes en acudir al médico.

Vía Psichology Today

• Te recomendamos: Alimentos para disfrutar tus vacaciones con energía

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Alimentos para disfrutar tus vacaciones con energía

Con frecuencia asociamos las vacaciones con el descanso. Esta idea nos lleva a modificar drásticamente nuestra rutina diaria, y en el mejor de los casos, dormimos más horas, comemos algunos alimentos en exceso y evitamos, a toda costa, realizar actividades físicas.

Sucede que cuando concluyen las vacaciones nos sentimos todavía más cansados que el día que comenzaron. ¿Te ha sucedido? Esto se debe, entre otros factores, al desequilibrio en los niveles de glucosa derivado de los cambios en los horarios de las comidas y al consumo de alimentos industrializados altos en grasas saturadas, azúcar y harinas refinadas. Además de sodio.

Estos son productos que causan estrés químico y que nos hacen sentir a lo largo del día como si fuésemos en una montaña rusa: por momentos en lo alto, con mucha energía. En otros, tan agotados que podemos perdernos las mejores experiencias en pareja, con la familia o los amigos.

Aquí cinco alimentos que te permitirán mantener un nivel constante de energía para disfrutar de tus vacaciones al máximo y regresar al trabajo con ánimo.

1. Plátano

Es una excelente fuente de energía y salud. Es rico en vitamina B6, vitamina C, potasio y manganeso y contiene una gran cantidad de antioxidantes y fibra. Además de tener el poder de saciar los antojos.

Puedes congelarlo, dejarlo sin cáscara y cortarlo en trozos para hacer un rico helado natural. Bastará con licuarlo y agregar unos trocitos de nuez… ¡y listo!

2. Maíz

Es rico en vitamina A y al igual que otros granos enteros como el amaranto o el arroz silvestre, es un recurso excepcional para la concentración y el aprendizaje. Pues las vacaciones son una buena oportunidad para leer un buen libro o adquirir nuevos conocimientos.

Puedes disfrutarlo como botana. Solo elabora un taquito de tortilla rústica con espinacas, arúgula, aguacate, unas gotitas de limón, sal y pimienta.

3. Espinaca

Además de sus propiedades antiinflamatorias, se ha demostrado que los diferentes fitonutrientes y pigmentos que contiene protegen la piel de las radiaciones solares.

Es un ingrediente muy vistoso en ensaladas, pero también es buena idea incluirla en bebidas frutales.

4. Fresa

Es una de las frutas de temporada, carnosa y muy fresca. Su abundancia en vitamina C la convierten en un elemento indispensable para mejorar la resistencia a las infecciones.

Llena una jarra pequeña con agua natural y agrega un par de fresas enteras, al igual que una mora azul y una hojitas de menta o yerbabuena. Déjala reposar por unos minutos y tendrás una bebida excepcional.

5. Nueces

Son una valiosa fuente de Omega 3 que previene el insomnio, el nerviosismo y la depresión. Son un “alimento energético” y rico en proteínas.

Son óptimas como snack saludable a media mañana y tan versátiles que puedes utilizarlo como ingrediente en una gran número de recetas.

Vía Forbes

• Te recomendamos leer: El ejercicio nos hace más felices

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El ejercicio nos hace más felices

Pequeñas cantidades de ejercicio podrían tener un efecto importante en la felicidad.

De acuerdo con una nueva investigación sobre el buen humor y la actividad física, las personas que hacen ejercicio una vez a la semana, o por tan solo 10 minutos al día, tienden a ser más alegres que quienes nunca hacen ejercicio. La investigación muestra que cualquier tipo de ejercicio puede ser útil.

Esta idea de que la actividad física puede afectar nuestros estados de ánimo no es nueva. Muchos de nosotros probablemente afirmaríamos que nos sentimos menos malhumorados o más relajados después de trotar o ir al gimnasio.

Un estudio de la American Journal of Psychology observó que las personas físicamente activas tienen un riesgo mucho menor de desarrollar depresión y ansiedad que las personas que rara vez se ejercitan.

Pero la investigación anteriormente mencionada se centró en las relaciones entre el ejercicio y problemas psicológicos como depresión y ansiedad. Pocos estudios han explorado en vínculo entre la actividad física y emociones optimistas, especialmente en personas psicológicamente sanas, y estos estudios generalmente se enfocan en un solo grupo de edad o tipo de ejercicio.

En sí, no nos dicen mucho sobre las cantidades o los tipos de ejercicio que podrían mejorar nuestro estado de ánimo, o si la mayoría de nosotros seremos más felices con el ejercicio regular.

Así que, en este nuevo estudio publicado en The Journal of Happiness Studies, investigadores de la Universidad de Michigan decidieron agregar y analizar varios estudios anteriores sobre el ejercicio y la felicidad.

Comenzaron combinando las bases de datos de 23 investigaciones relacionadas con el tema, publicadas desde 1980. La mayoría de ellas eran de observación, lo que significa que los científicos simplemente miraron a un grupo de personas, preguntándoles cuánto se ejercitaron y cuán felices fueron. Algunos otros de los estudios fueron experimentos en los que las personas comenzaron a hacer ejercicio y los investigadores midieron su felicidad antes y después.

Normalmente, la cantidad de participantes en estos estudios fue pequeño, pero en total sumaron a más de 500 mil personas, desde adolescentes hasta adultos mayores, y cubriendo una amplia gama de grupos étnicos y socioeconómicos.

En la mayoría de dichos estudios, el ejercicio estaba fuertemente vinculado con la felicidad.

«Cada uno de los estudios observacionales mostró una relación muy beneficiosa entre estar físicamente activo y ser feliz», afirmó Weiyun Chen, profesor de kinesiología en la Universidad de Michigan.

El tipo de ejercicio no parecía ser importante. Algunas personas felices caminaban o corrían, otros practicaban yoga y estiramientos.

Además, la cantidad de ejercicio necesario para inducir la felicidad fue leve, mencionó el Dr. Chen. En varios estudios, las personas que hacían ejercicio solamente una o dos veces por semana dijeron que se sentían mucho más felices que los que nunca hacían ejercicio. En otros estudios, 10 minutos de actividad física diaria se relacionaron con estados de ánimo más optimistas.

Pero realizar más movimiento físico generalmente contribuyó a una mayor felicidad. Si las personas se ejercitaran durante al menos 30 minutos al día, que es la recomendación estándar para una buena salud, tendrían un 30% más de probabilidades de considerarse aún más felices que las personas que no cumplieron con este intervalo de tiempo.

«Los resultados indican que el ejercicio puede contribuir a la felicidad, y si bien es cierto que cualquier ejercicio puede ayudar, si se hace un mayor esfuerzo sería mejor», expresó el Dr. Chen.

Pero como la mayoría de los estudios revisados fueron observacionales, aún no es posible establecer si el ejercicio causa directamente cambios en la felicidad. Podría ser que las personas felices tengan más probabilidades de hacer ejercicio que las personas que se sienten tristes. Si este fuera el caso, el ejercicio no hubiera ayudado a hacer felices a las personas; más bien, su felicidad los hubiera motivado a ejercitarse.

Se debe considerar que la felicidad es un concepto intrínsecamente subjetivo. Los estudios analizados preguntaban a las personas qué tan felices se sentían. Pero la felicidad de una persona puede ser la tristeza de otra, lo que dificulta la generalización de cómo cualquiera de nosotros podría reaccionar emocionalmente al comenzar una rutina de ejercicios.

El estudio en cuestión no profundizó en cómo el ejercicio podría influir en la felicidad.

«Hay indicios de que los factores sociales podrían modificar los efectos del ejercicio en la felicidad», afirmó el Dr. Chen. En otras palabras, las interacciones sociales que ocurren durante una clase de ejercicios o una visita al gimnasio pueden elevar el estado de ánimo de las personas.

Incluso menciona que las personas podrían sentirse más felices por los efectos que tiene el ejercicio en la salud. La actividad física podría reconfigurar el cerebro, por ejemplo, al incentivar la creación de nuevas células cerebrales o cambios en las sustancias químicas del cerebro, de manera que inciten a producir emociones positivas.

El Dr. Chen espera que experimentos futuros exploren estos temas. Pero, por ahora, puede afirmar que las personas que hacen ejercicio probablemente serán más felices que las que no lo hacen.

Vía The NY Times

• Te recomendamos leer: Beneficios del cardio para tu salud

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Beneficios del cardio para tu salud

El término aeróbico significa «con oxígeno». Los ejercicios aeróbicos y otras actividades también son llamadas «cardio», abreviatura de «cardiovascular». Durante la actividad aeróbica, mueves repetidamente músculos grandes de tus brazos, piernas y caderas. Tu ritmo cardiaco aumenta y respiras más rápido y profundo. Eso maximiza la cantidad de oxígeno en tu sangre, lo que ayuda a que lo utilices de manera más eficiente.

Si eres principiante, comienza a ejercitarte con cardio de intensidad baja a moderada, de modo que puedas realizarlo por largos periodos de tiempo y obtengas muchos beneficios para tu salud. Algunos ejemplos básicos de estas actividades incluyen caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar y aquaeróbics. Pero no te limites; puedes escoger cualquier actividad que disfrutes, como patinar, jugar deportes de equipo tales como basquetbol, futbol, e incluso hacer artes marciales.

Beneficios

La Clínica Mayo encontró que el cardio puede disminuir el envejecimiento de algunas células del cuerpo, y años de investigación muestran cómo el cardio es bueno para bajar de peso y para mejorar la salud del corazón. «El cardio es un tipo de ejercicio que hace trabajar al corazón y eleva su ritmo. El objetivo del cardio es desafiar a tu corazón para que trabaje más duro y se fortalezca», dice Michele Gordon, creadora del Cardio Sweat Party en Nueva York.

Gordon añade que al variar tu rutina de ejercicio con otro tipo de movimientos puede ayudarte si tu meta es bajar de peso. «Cuanto más músculo tengas, tu cuerpo gastará más energia. Entre más músculo construyas durante entrenamientos de resistencia, más grasa quemarás durante todo el día», señala. «Solo hacer cardio no tendrá el mismo impacto que si lo combinas con entrenamiento de resistencia».

• Te recomendamos: 5 consejos para crear hábitos saludables

El cardio también puede:

  • Fortalecer tu corazón y músculos
  • Quemar calorías
  • Ayudar a controlar el apetito
  • Mejorar tu estado de ánimo mediante la liberación de endorfinas, las cuales son sustancias químicas liberadas por tu cerebro y que te hacen sentir bien
  • Reducir el dolor artrítico y la rigidez a través del movimiento de articulaciones
  • Ayudar a prevenir o controlar la presión arterial alta, enfermedades del corazón y diabetes
  • Mejorar tu calidad de sueño

No importa cuál sea tu edad, el cardio te ayudará a llevar a cabo tus actividades diarias y a incrementar tu resistencia.

Comienza despacio

Comenzar despacio es ideal para principiantes del cardio. Un buen inicio sería caminar 5 minutos por la mañana y 5 minutos por la tarde. Gradualmente, añade algunos minutos a cada sesión y después acelera un poco la velocidad. Si continúas así, pronto lograrás caminar 30 minutos al día. Considera también practicar senderismo, trotar, hacer entrenamiento elíptico o cualquier actividad que aumente tu respiración y ritmo cardiaco.

Considera un enfoque triple

Te recomendamos tomar en cuenta estos tres elementos:

  • Calentar: Antes de cada sesión de cardio, es importante calentar durante 10 minutos para acelerar gradualmente tu ritmo cardiovascular y aumentar el flujo de sangre de tus músculos. Intenta con una versión de baja intensidad de lo que será tu actividad cardio planificada. Por ejemplo, si deseas hacer una caminata, calienta caminando despacio.
  • Acondicionamiento: A tu propio ritmo, logra hacer cardio por lo menos 30 minutos al día para desarrollar tu capacidad aeróbica al aumentar tu ritmo cardiaco, la profundidad de tu respiración y la resistencia muscular.
  • Enfriamiento: Después de cada sesión, realiza un enfriamiento de 5 a 10 minutos. Es decir, durante este periodo de tiempo, estira los músculos de la pantorrilla, los cuádriceps (muslos), tendones, espalda baja y pecho. Este estiramiento permitirá que tu ritmo cardiaco y tus músculos vuelvan a la normalidad.

Si tienes dudas sobre tu estado de salud, no dudes hablar con tu médico antes de iniciar cualquier entrenamiento o programa de ejercicios.

Vía The Mayo Clinic Diet

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5 consejos para crear hábitos saludables

Crear hábitos saludables es una acción fundamental para alcanzar una vida más próspera. El primer paso para lograrlo es tomar la decisión de hacerlo con firmeza y convicción.

Por lo general, atreverse a crear hábitos saludables es la consecuencia de reconocer que existen conductas que afectan múltiples aspectos de la vida, como pueden ser la salud física y emocional.

Sin embargo, si no se tiene el compromiso ni la disciplina adecuada, este camino puede tornarse complicado y frustrante, derivando, en muchas ocasiones, en la postergación del objetivo.

Pero si se desea, por ejemplo, mejorar y desarrollar hábitos que puedan prevenir, disminuir o eliminar malestares relacionados con la salud para tener una vida más feliz y longeva, lo mejor es comenzar cuanto antes.

Para ayudarte a alcanzar tus metas, en este artículo te compartimos 5 consejos para crear hábitos saludables.

1. Dedica por lo menos 66 días para formar el hábito.

Existe la creencia de que si repites un comportamiento, después de 21 días se convertirá en un hábito.

Sin embargo, esto es falso. Al parecer, el mito se origina de un estudio del cirujano plástico Maxwell Maltz, publicado en los años 50, en el cual se describía cómo doctor había observado que después de una operación, sus pacientes se acostumbraban a su nueva imagen a los 21 días.

Crear un hábito sólido puede tomarte dos meses o más, de acuerdo con un estudio de la University College de Londres, «Cómo se forman los hábitos«. En él, se pidió a 96 voluntarios universitarios que eligieran una conducta para crear un hábito, repitiéndola en el mismo contexto durante 12 semanas. Los resultados indicaron que, en promedio, se requirieron 66 días para crear el hábito. Mientras que el período mínimo fue de 18 días y el máximo de 254 días.

Así que no te consideres un fracaso por no cambiar tu vida en tres semanas, la creación de hábitos saludables requiere tiempo para que este se vuelva permanente.

2. Aprende cómo funciona un hábito antes de cambiarlo.

Una de las mejores referencias sobre la construcción de los hábitos saludables es el libro «El Poder de los Hábitos» de Charles Duhigg. El autor creó un sistema llamado «el bucle» que divide a los hábitos en tres acciones: una señal (el recordatorio para realizar un hábito), una rutina (la acción que realizas automáticamente) y una recompensa (el premio que sientes que mereces).

Por ejemplo, si quieres crear el hábito saludable de ir al gimnasio, lo primero que necesitarás es una señal, la cual puede ser tan simple como preparar tu ropa deportiva y colocarla a la vista una noche antes para que esto sea lo primero que veas al amanecer, o dejar tu bolsa de gimnasio en la puerta de tu casa para que no la olvides al salir.

Después viene la rutina, que es ejercitarse en el gimnasio. La rutina es la parte que, con práctica, se convertirá en un comportamiento automático una vez que este se haya repetido constantemente.

Finalmente, necesitas un premio para recompensarte. Podrá parecer excesivo, pero es clave en el proceso, pues ayuda a crear una percepción positiva de las personas hacia el hábito que intentan crear.

3. La variedad es contraproducente

Cambiar un poco las cosas suena como una buena forma de evitar el aburrimiento, pero hacerlo tiene efectos negativos en el proceso de una eficiente creación de hábitos saludables.

«Repetir una acción (por ejemplo, comer un plátano) en un contexto sólido (comer un plátano con cereal en el desayuno) es muy diferente a las típicas recomendaciones que se les dan a las personas que intentan adoptar nuevas conductas, que a menudo enfatizan la variación para mantener el interés (como consumir diferentes frutas con o entre comidas», describe la autora del estudio «Cómo se crean los hábitos», Phillippa Lally.

Buscar variedad requiere de un esfuerzo extra y motivación, explica, lo que hace que crear hábitos automáticos sea más difícil.

4. No te rindas solo por perder un día

En el mismo estudio de la University College de Londres, los investigadores registraron todas las ocasiones en donde algún sujeto perdió una oportunidad, es decir, cuando no realizó el hábito después de hacerlo tres días seguidos. Luego, calcularon la frecuencia con la que estos errores hicieron que los sujetos se rindieran por completo.

La respuesta fue: casi nunca.

«Perder una oportunidad no afectó el proceso de creación de hábito», el estudio afirmó. «No existieron consecuencias a largo plazo asociadas con una omisión».

5. Ensaya mentalmente para fortalecer tu «músculo del hábito»

En «Rewire: Change Your Brain to Break Bad Habits», el psicoterapeuta Richard O’Connor menciona un estudio de Harvard en donde los sujetos practicaron un ejercicio de piano con una sola mano durante dos horas por cinco días. Posteriormente, se encontró que el área del cerebro que controla los dedos se desarrolló y enriqueció.

Después, los investigadores le pidieron a un grupo que siguiera practicando durante un mes, a otro grupo les pidieron que dejaran de practicar, y a un tercero solo practicar mentalmente. Al final, los cambios cerebrales anteriores se desintegraron en el grupo que no practicaba, mejoraron en el grupo practicante y se desarrollaron, casi en la misma medida, en el grupo que solo practicó mentalmente.

Si estás creando hábitos saludables, los ensayos mentales y las conversaciones con uno mismo podrían mejorar tus posibilidades de lograrlo. Al igual que los pianistas, imagina que realizar un hábito fortalecerá esa área del cebero que utilizas para hacerlo.

LUIS FERNANDO HERAS PORTILLO

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