A ti que te dieron una mala noticia, que no se cumplió aquello que tanto esperabas, que te quedaste sin trabajo, que sientes que tu vida comienza a caerse en pedazos.
Me pongo en tus zapatos por un momento e imagino lo que debes estar sintiendo: frustración, decepción, tristeza, coraje. Puede que incluso te preguntes “¿por qué a mí, si me he esforzado tanto para llegar a donde quiero?”. Quizá piensas que no eres lo suficiente bueno o te comparas con otros.
¿Sabes algo? Yo he fracasado miles de veces, he tenido ganas de tirar la toalla y decir “ya basta”. Incluso he llegado a pensar que no sirvo para lo que tanto he querido lograr. Sin embargo, la vida me ha enseñado que nunca hay que darnos por vencidos.
Yo tengo mucha fe en ti y sé que llegaras tan lejos como te lo propongas. Así que cuando vengan a tu mente esos pensamientos negativos, respira hondo y piensa “soy capaz de esto y mucho más”.
Persigue tus sueños, no desistas. Trata de encontrar las señales que te lleven hacia ellos. Cada paso que das y cada obstáculo que te encuentras en el camino te hacen más fuerte y te motivan para cuando llegue el éxito -que estoy SEGURA de que llegará -estés preparado o preparada para recibirlo.
Lo cierto es que vas a tener que esforzarte mucho más que otros. Porque tú no eres como los demás; tú vas a callar bocas sin abrir la tuya. Tienes que pasar más tiempo haciendo y menos tiempo hablando.
Reconoce también tus logros. Tal vez hoy no estás donde quisieras estar, pero ya no estás donde estabas antes. A pesar de las dificultades, has llegado lejos. Que esta sea tu motivación para pensar en la siguiente fase de tu camino.
Piensa positivo, imagina cómo quieres que sea tu vida y de esta manera podrás tener una oportunidad real de conseguir lo que quieres. No olvides agradecer cada día a Dios, al universo o en quien tú creas. Da las gracias porque todos los días tienes la oportunidad de intentar de nuevo.
Recuerda, se llama “presente” porque es como un regalo. Muchos lo reciben, pero no todos lo abren. ¿Y tú, ya estás dispuesto o dispuesta a abrir el tuyo?
* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.
A menudo, los hábitos que expertos recomiendan para aumentar nuestros niveles de felicidad no son compatibles con nuestro estilo de vida. Es decir, ¿quién tiene tiempo de sentarte para tener una extensa sesión de meditación cuando estás tratando de ‘malabarear’ 1,000 cosas a la vez?
Afortunadamente, existen diferentes cosas que puedes hacer para incrementar tu bienestar durante el día en tan solo unos minutos.
Estos son cinco ‘hacks‘ o trucos respaldados por la ciencia, que te tomará cinco minutos o menos practicarlos, pero que a la larga tendrán muchos beneficios para tu vida.
1. Comienza con tu tarea más difícil
Loretta Graziano Breuning, fundadora del Inner Mammal Institute y autora de “Hábitos para un cerebro feliz”, considera que los humanos podemos reconectar nuestros cerebros. ¿Qué significa? Entendiendo que nuestro cerebro produce ciertos “químicos de la felicidad” que fueron heredados de mamíferos anteriores, podemos utilizar este conocimiento para desarrollar hábitos que activen estos químicos.
Uno de ellos es la dopamina, que Breuning describe como “una sensación de logro”. Los seres humanos somos capaces de estimular la dopamina si realizamos la tarea más difícil del día, idealmente desde el principio. ¿Tienes un correo o mensaje que has estado posponiendo? ¿Una fecha límite que debes cumplir? ¿Una conversación incómoda que has evitado? Aborda estas tareas en las primeras horas de tu día.
Si tu tarea más difícil es algo que no puedes terminar en menos de cinco minutos, divídela en tareas más pequeñas y comienza con una a la vez.
Sea cual sea la tarea que elijas, el objetivo es concentrarte en un objetivo específico, y celebrar o recompensarte cuando hayas terminado. Puede parecer un poco contradictorio abordar una tarea difícil cuando lo que buscas es una sensación de felicidad, pero estimular la dopamina de tu cerebro puede ayudarte a seguir con tu día con más optimismo y alegría.
2. Haz 10 respiraciones profundas
En un estudio reciente, elaborado por un grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin, los expertos desglosaron los cuatro pilares esenciales para el bienestar mental: conciencia, conexión, percepción y propósito. Estos pilares pueden dividirse en pequeños hábitos diarios que, con el tiempo, podrán entrenar tu cerebro.
Según los investigadores, en lo que respecta a la conciencia, uno de los ejercicios más sencillos es simplemente respirar. Cierra tus ojos y concéntrate en el acto de hacer 10 respiraciones. Puedes tomar en cuenta la técnica de respiración 4-7-8 (inhala contando hasta 4, mantén la respiración contando del 1 al 7, y exhala contando del 1 al 8) o guardar alguno de estos GIFs en tu teléfono para respirar y relajarte. Puedes intentar cualquiera de las técnicas de respiración disponibles, lo importante es elegir la que se adapte mejor a tu vida y que puedas apegarte a ellos.
La investigación mencionada mostró cómo la meditación de atención plena puede ayudarnos a disminuir sentimientos de ansiedad y estrés tanto en el momento en el que realizas las respiraciones como a largo plazo. La buena noticia es que no necesitamos pasar una gran parte del día haciéndolo.
3. Escucha una canción alegre (¡puntos extra si bailas!)
Cuando estés agotado, reproduce una canción feliz. Investigaciones han demostrado que escuchar música alegre tiene un efecto similar al de la meditación.
Por ejemplo, en 2016 se realizó un estudio en adultos mayores con Alzheimer. Se descubrió que escuchar música mejoró su sensación de bienestar y estado de ánimo, así como también se redujeron sus sentimientos de estrés.
Si a esto le sumamos un poco de baile o mover tu cuerpo junto con la música, tus niveles de energía aumentarán aún más mientras eliminas el estrés.
Seguro que todos conocemos canciones que nos hacen sentir felices, sin importar el género al que pertenezcan. Pero si tienes problemas para recordar alguna, puedes checar las canciones más felices del mundo según la neurociencia en la siguiente lista.
4. Piensa en las personas que te brindan su apoyo
Según Breuning, otro de los “químicos de la felicidad” clave es la oxitocina, conocida también como la “hormona del amor” pero también ligada a los sentimientos de confianza. Para estimular la oxitocina, se recomienda pensar en las personas en las que confías durante algunos minutos. Pregúntate: ‘Si necesito apoyo, ¿quién estará allí?’.
Puedes ir más allá y conectarse con esa persona enviándole un mensaje de texto o una llamada breve. Si estás en casa con esa persona, puedes darle un abrazo rápido. Estos simples momentos de conexión social con quien amas y admiras son un gran impulso de felicidad.
Pero solo pensar en quién está a tu lado puede ser suficiente. Esto te ayudará a estimular la oxigenación de tu cerebro, ayudándote a sentirte más seguro y protegido.
5. Haz algo amable por alguien (o piensa en cosas amables)
Investigaciones muestran que los actos diarios de bondad son una forma sencilla de aumentar la felicidad, y no tienen que ser grandes actos. Lo que importa es lo honesto que seas al respecto.
Expertos de la Clínica Mayo sugieren que primero debes fijarte intencionalmente el objetivo de ser más amable con los demás. Expresa amabilidad sincera hacia un compañero de trabajo. Haz un esfuerzo para extenderle algunas palabras amables a un vecino. Abre la puerta de la tienda u oficina a alguien más o incluso puedes tomarte el tiempo para ayudar a algún ser querido con una consulta que necesite realizar en internet.
Los expertos también consideran que puede ser igualmente poderoso (al menos desde una perspectiva que aumente la felicidad) simplemente dedicar un tiempo a cultivar tu sentido de bondad hacia alguien en tu propia mente, ya sea que esa persona lo sepa o no.
El Center for Healthy Minds recomendó pensar en las cosas que admiras de esa persona. Luego, recuerda situaciones en las que se expresaron estas cualidades y luego imagínate expresando tu agradecimiento. Luego, si lo deseas, puedes extender este agradecimiento a las personas que no conoces muy bien y, finalmente, incluso a las personas que consideras ‘complicadas’ de contactar.
¿Sentirse joven de corazón, o al menos más joven que tu edad real, puede ayudarte a tener una vida más saludable y más larga? Sí, según investigadores de Alemania.
“Las personas que se sienten más jóvenes de lo que cronológicamente parecen beneficiarse de su edad subjetiva más joven en varios aspectos”, explicó el autor principal del estudio, Markus Wettstein, investigador del Centro Alemán de Gerontología en Berlín.
Al encuestar a más de 5,000 adultos de mediana edad y personas mayores, su equipo descubrió que sentirse más joven parece crear un campo de fuerza protector contra el estrés.
Por un lado, Wettstein señaló que la reducción del estrés debido a una autopercepción juvenil puede traducirse en beneficios físicos tangibles.
Tener una percepción juvenil de uno mismo también puede moldear el comportamiento de manera positiva, ayudando a mantener intacto el bienestar físico y mental.
“Las personas que se sienten más jóvenes pueden tener comportamientos de protección de la salud”, dijo Wettstein. Por ejemplo, pueden ser más activos físicamente que aquellos que no se sienten tan jóvenes.
Además, percibirse a sí mismos como más jóvenes, esto también podría ser una fuerza motivadora para la superación personal, dando a las personas una mayor confianza en sí mismos. Esto mejora la salud en cuanto a su capacidad para lograr sus metas con éxito y eficacia.
La edad promedio de los participantes del estudio era de 64 años. Durante tres años, se les pidió que indicaran de qué edad se sentían, cuánto estrés experimentaban y qué tan bien podían realizar las actividades diarias básicas, como caminar, vestirse y / o bañarse.
En general, aquellos que indicaron sentir mayor estrés también revelaron una mayor disminución en su capacidad para ejecutar esas tareas rutinarias. Y, en general, se encontró que esa asociación era más fuerte a medida que las personas envejecían.
Pero el vínculo entre el estrés y la discapacidad fue notablemente más débil entre aquellos que indicaron que se sentían más jóvenes que su verdadera edad. De hecho, se descubrió que sentirse más joven era particularmente protector en el caso de los adultos mayores.
Lo anterior sufiere que los esfuerzos diseñados para que los adultos mayores se sientan más jóvenes podrían ayudarlos a mantenerse saludables y a vivir más tiempo, señalaron los investigadores.
Aún así, Wettstein y su equipo advirtieron que investigaciones anteriores sugieren que los posibles beneficios para la salud de las percepciones juveniles pueden evaporarse si la brecha entre lo joven que uno se siente y la edad que realmente tiene aumenta demasiado.
El debate, dijo Wettstein, es “si las perspectivas demasiado optimistas sobre el propio envejecimiento podrían tener desventajas, ya que esas personas demasiado optimistas podrían no anticipar ciertas pérdidas potenciales relacionadas con la edad y, por lo tanto, no están preparadas cuando comiencen”.
Por ahora, se requieren más investigaciones para determinar qué grado de “positividad” en las opiniones sobre el envejecimiento – y qué edad subjetiva – es más beneficiosa para la salud, la longevidad y el bienestar.
Desenchuarte, desconectarte… ¿qué significa? Aunque el término suena a ‘aislamiento’, puedes desconectarte sin tener que eludir tus responsabilidades o darle la espalda a tus amigos y familiares.
Desconectarse significa tener un propósito específico para dejar de lado toda clase de distracciones tecnológicas, como nuestro correo electrónico, redes sociales, llamadas, mensajes y más. Estudios han demostrado que el uso de tecnología en exceso puede afectar nuestra salud, calidad de sueño, productividad, relaciones e incluso nuestra autoestima.
Incluso un pequeño descanso de la tecnología puede ayudar a que tu cerebro se recupere y recargue energía para seguir adelante.
¿Cómo me afecta la tecnología en exceso?
No podemos dejar la tecnología del todo. Es necesaria para trabajar, estudiar y conectarnos con otros. El problema surge cuando el uso excesivo de tecnología hace que vivir nuestra propia vida sea más difícil. Por ejemplo:
• Usar la tecnología antes de dormir te mantiene despierto: la luz azul de las pantallas interfiere con tu ciclo natural de sueño. También aumenta el riesgo de padecer enfermedades graves como obesidad, cáncer y diabetes.
• El uso de las redes sociales está asociado con comportamientos tóxicos: específicamente, narcisismo, ansiedad, depresión y baja autoestima. • El uso excesivo de la tecnología te hace menos productivo: ¿Necesitas concentrarte en solucionar un problema? Será difícil que lo logres cuando estás constantemente distraído (y estresado) por las notificaciones de tu teléfono.
¿Cómo saber si necesito desconectarme?
Existen algunas señales que te indican que debes desconectarte o por lo menos disminuir tu uso de tecnología, como:
Revisas constantemente su teléfono durante todo el día (incluso cuando no es necesario).
Tienes problemas para mantener conversaciones cara a cara.
Cometes accidentes por descuido porque siempre estás distraído.
No duermes bien.
Eres sedentario durante largos períodos de tiempo.
No pasas tiempo al aire libre porque trabajas, estudias y te entretienes solo en tu teléfono, computadora o tv.
¿Cómo puedo desconectarme?
Puedes desconectarte de manera constante pero ordenada. Por ejemplo, puedes hacerlo una hora determinada, ya sea al despertar, dormir o en cualquier momento del día que consideres adecuado. Se trata de reservar un momento en el que no haya necesidad de responder de inmediato mensajes y notificaciones.
Estas son cinco formas sencillas que te ayudarán a desconectarte:
Designa un momento del día para revisar tu correo electrónico. Recopila, lee, envía y responde una sola vez al día.
Pon tu teléfono en modo “dormir” y conéctalo al cargador lo más temprano posible antes de ir a la cama.
Durante tu momento de desconexión, silencia todas las notificaciones, dejando solo el timbre encendido por si recibes una llamada importante.
Tu desconexión no necesariamente debe ser un solo momento al día. Por ejemplo, puedes dejar de lado tu teléfono al desayunar, comer y cenar.
Retrasa el uso de tu teléfono a primera hora de la mañana. Si debes revisarlo desde temprano, intenta levantarte media hora antes y utiliza ese tiempo para meditar y reflexionar sobre el nuevo día que comienza.
Como toda práctica, llevará tiempo antes de que te acostumbres a desconectarte de la tecnología, y probablemente recaigas, pero es importante no rendirte pues a la larga los beneficios son muchos. Notarás que podrás concentrarte mejor, mejorarás tus relaciones y, lo más importante, tu salud tanto física como mental y emocional.
Todos amamos a nuestras madres, pero a veces es fácil olvidarnos de hacérselo saber. Para hacerlo, no necesitas gastar una fortuna ni esperar una fecha especial. Existen maneras bastante sencillas y que puedes practicar a diario.
Pasa un poco de tiempo con ella, platica, dale un detalle o hazle un favor. Es importante que le demuestres tu amor tanto en tu juventud como en tu etapa adulta, e incluso cuando tienes una familia propia.
Aunque una de las formas más apreciadas, pero desafiantes para algunos, es simplemente decirle lo mucho que la amas, existen otras formas de demostrar afecto por ella:
Agradécele: Cuando ella te ayude, asegúrate de mostrar tu agradecimiento diciéndolo explícitamente. Puedes ir más allá de un simple ‘gracias’ y ser más específico en por qué aprecias su ayuda.
Dile lo útil que han sido sus consejos: Las mamás dan muchos consejos. Asegúrate de hacerle saber que estos te han sido de utilidad, pues ella te los ha compartido con la intención de ayudarte desde su experiencia.
Llámale en medio del día: Sorprender a tu mamá, llamándola durante el día para saber cómo está o para decirle que la amas es una de las mejores formas de demostrar afecto, pues sabrá que piensas en ella aún en medio de tu día.
Arregla algo en su casa: Todas las casas tienen pendientes por hacer. Ya sea colocar un cuadro, arreglar una cerca o programar la tv, existen tareas sencillas que no requieren especialistas para resolverlas. A la mayoría de las mamás les encanta cuando sus hijos les ayudan a mantener su hogar en buenas condiciones.
Lava su auto: Existen muchas mamás que les encanta salir de compras o de paseo. ¿Quién no ama un auto limpio? Puedes lavar su carro e incluso adentrarte en el interior para aspirar alfombras, limpiar los vidrios y retirar el polvo de las superficies.
Dale un tiempo de tranquilidad: La vida de una madre suele ser agitada. Encuentra la manera de darle su espacio y tranquilidad para que haga las cosas que le gusta hacer.
Limpia la casa: Al igual que con el auto, puedes limpiar toda la casa y reorganizar los estantes. Seguro en medio de la limpieza encontrarás objetos perdidos que serán de utilidad.
Visítala: Si ya no vives con tu mamá, tómate un tiempo para visitarla. Haz que su tiempo juntos sea especial para ella.
Escúchala: Tómate un poco de tiempo y escucha a tu madre. Ya sean anécdotas, chismes, regaños, enseñanzas o incluso lo que vio en su serie favorita, escucha a tu mamá y agradece el tiempo que compartes con ella.
Escríbele una carta: Escríbele a tu mamá y dile cuánto la valoras. Ellas suelen guardar nuestras cartas y las releen durante años.
Llévala a cenar: Haz una reservación en un restaurante elegante u organiza un picnic al aire libre. Sin importar a donde la lleves, asegúrate que puedan disfrutar el tiempo juntos y crear recuerdos especiales.
La familia es el mayor tesoro de nuestras vidas. Dentro de ella somos quienes somos en realidad, cometemos errores, perdonamos y pedimos perdón, luchamos juntos, nos ayudamos y también nos divertimos. En familia nos tenemos paciencia y nos amamos, pues la familia significa hogar, ese rincón reconfortante en el que nos refugiamos.
La familia es también un hombro para llorar, un lugar intangible que nos acoge y nos recuerda tanto a nuestra infancia como a todas aquellas lecciones aprendidas.
El valor de la familia es indescriptible. A ella le debemos el aprender a amar y ser amados, el guardar nuestros secretos más preciados y nuestras preocupaciones más profundas, pero también nuestras sonrisas más sinceras.
Pueden existir momentos en los que parezca que la familia se derrumba, pero esta siempre será nuestro principio y nuestro final. Somos un grupo unido, conformado por personas imperfectas pero que pueden luchar juntas contra cualquier cosa que la vida les depare.
El amor de la familia
Uno de los mayores valores de la familia es el amor y el afecto incondicional. No importa dónde te encuentres, sabes que siempre podrás recibir un cálido abrazo a la distancia.
El amor de familia es un cariño que guarda el mejor reflejo de quiénes somos. La mejor, más genuina y hermosa versión de nosotros mismos, y lo que merecemos ser, ver y recordar todos los días.
El vínculo que une a los miembros de una familia es el más fuerte que existe; es único e insustituible. Gracias a la familia, experimentamos la admiración y el orgullo que construye en nosotros el amor más puro y único que existe.
Tal vez nuestra familia no sea perfecta. Sin embargo, poder compartir nuestra existencia de manera íntima con ellos es la mayor bendición que nos brinda la vida.
Sin embargo, debemos tener cuidado de no alimentar rivalidades y conflictos dentro de nuestra familia, ya que pueden crear estrés en la salud emocional del hogar. Debemos tener especial cuidado en preservar el vínculo familiar. Esto se puede lograr compartiendo siempre un objetivo común y simple: la felicidad y la estabilidad de cada miembro de la familia.
La familia es como la música, hay notas altas y notas bajas, pero la canción siempre es hermosa.
La familia, sea de sangre o no, está formada por personas que nos aman y nos aceptan por lo que somos. Son los que harían cualquier cosa por vernos sonreír.
Nuestro hogar es la estructura más importante de nuestra vida. Nuestra relación con nuestra familia y nuestro hogar es en lo que nos basamos y construimos nuestra idea del mundo que nos rodea.
El mejor regalo que podemos darle a nuestra familia es pasar tiempo con ellos. Por eso debemos cuidar el clima emocional dentro de la familia y el hogar. Naturalmente, esto se centra en el bienestar emocional y el crecimiento de cada miembro de la familia.
A pesar de que el hogar es el lugar donde podemos ser nosotros mismos, es importante ser conscientes de que la confianza, el respeto y la solidaridad deben ser siempre el marco de las relaciones familiares.
Dedica tiempo a tu familia, si es posible todos los días. Piensa en ellos, ponte en su lugar y siempre, tanto como puedas, abrázalos y muéstrales cuánto los amas.
Recuerda que tener familia es tener la mayor de las fortunas; la familia es el mayor tesoro.
La alimentación es uno de los principales problemas en el mundo. Aunado a que una gran parte de los sistemas actualmente utilizados para la producción de alimentos no son sustentables, el problema también amenaza la biodiversidad mundial.
Ante ello, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) presentó un informe con “Los 50 alimentos del futuro”, que brinda información vital para diversificar nuestra dieta y ayudar al medio ambiente.
Cabe destacar que la vida silvestre ha disminuido un 60% desde 1970, ya que cada vez se destina más territorio para la agricultura, la cual representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura animal, en particular, requiere más agua y tierra para funcionar, y sus emisiones son más altas.
Además, el 75% del suministro mundial de alimentos proviene de solo 12 especies de plantas y 5 de animales, lo cual está directamente relacionado a la disminución de diversidad de plantas y animales en la naturaleza. Cultivar los mismos alimentos una y otra vez agota los nutrientes y daña el suelo, ya que no todos los territorios son aptos para ello.
Ante ello, los alimentos del futuro son una buena alternativa, pues consisten en vegetales, granos, semillas y cereales de todo el mundo que son ricos en nutrientes, accesibles y resistentes al clima. Su cultivo requiere menos espacio, agua y son mejores para el suelo.
De hecho, cuatro de ellos son originarios de México:
1. Frijoles negros
Los frijoles negros son considerados como un “súper alimento”, ya que son altos en proteína y fibra. Además de nuestro país, también se utilizan en muchos países de América Latina, muchas veces como sustituto de la carne. Su gran versatilidad, resistencia y excelente contenido nutricional los convierten en uno de los alimentos del futuro.
2. Nopales
Desde tiempos prehispánicos, los antiguos mexicanos sabían del poder de los nopales, y los utilizaban en su cocina muy frecuentemente. Como otras cactáceas, los nopales acumulan agua y resisten climas áridos y sequías. Contienen altas cantidades de vitaminas C y E, carotenoides, fibra y aminoácidos. Son fáciles de cultivar, requieren poco espacio y agua, y son muy adaptables: incluso se han introducido a otros continentes. También son increíblemente versátiles: además de comida, se pueden utilizar como una fuente de energía renovable y como fibras textiles.
3. Amaranto
Otro cultivo utilizado por las culturas mesoamericanas. Además de sus excelentes nutrientes, los mexicas y los incas, entre otros, veneraban este grano por sus supuestas propiedades sobrenaturales. Pero en realidad, es rico en fibra, proteína y magnesio. Además, su cultivo no requiere mucha agua y se puede plantar a casi cualquier altura, lo que hace al amaranto un alimento ideal para cualquier cocina, en prácticamente todo el mundo.
4. Flor de calabaza
Las flores de calabaza son ricas en muchos nutrientes, especialmente en vitamina C. Cabe destacar que, como los demás alimentos del futuro de la lista, la flor de calabaza también se utilizaba en tiempos prehispánicos. También es buena fuente de ácido fólico, vitaminas del complejo B, además de contener potasio, magnesio, calcio y fósforo.
Hacer ejercicio es una de las mejores actividades para mantenernos saludables y en forma. Sin embargo, para quienes llevan un estilo de vida sedentario, adoptar este hábito puede ser difícil. Pero para los creadores de Fittest, la clave está en la motivación.
¿Qué es Fittest?
Fittest es una aplicación móvil desarrollada para medir, aumentar y recompensar la capacidad de hacer ejercicio de los usuarios, poniendo a prueba a los jugadores para “medir y comparar su fitness con la comunidad”.
“A través de una aplicación móvil, que convierte el ejercicio en un juego con recompensas reales, hemos logrado captar la atención de un grupo de personas que sentían que bajar de peso tenía que ser un proceso doloroso y difícil”, comentó Luis Núñez, cofundador de la compañía.
De acuerdo con Núñez, el objetivo de Fittest es contribuir a erradicar el grave problema de la obesidad en México, que cuenta con la mayor tasa de sobrepeso y obesidad en América Latina, según información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
A través de una experiencia de ejercicio innovadora, Fittest permite que el usuario se divierta mientras logra adaptarse a un estilo de vida más saludable y que impacte de manera positiva a su economía.
“Fittest es un juego donde haces ejercicio y ganas regalos y descuentos de tus restaurantes y tiendas favoritas”, explicó. Entre las empresas afiliadas se encuentran gimnasios, restaurantes, tiendas y otros negocios relacionados con el mundo del fitness.
¿Cómo funciona?
Combinando la diversión con el ejercicio, Fittest cuenta con varias modalidades de entrenamiento compuestas por más de 100 ejercicios en total en una interfaz que permite subir videos e interactuar con otros “amigos fit”. Al cumplir los objetivos, el usuario puede ganar Fitcash, un sistema de puntos canjeables por descuentos y regalos en empresas afiliadas.
¿Dónde puedo descargar Fittest?
Fittest estará disponible a mediados de 2021, en el tercer cuatrimestre del año. Los usuarios interesados pueden inscribirse en el Pre-Registro para ser los primeros recompensados, en el sitio: www.thefittestgame.com/pre-registro
Un cono de nieve podría ser suficiente para animarte cuando te sientes malhumorado o triste, pero también existe una gran variedad de opciones alimenticias que son saludables y de igual manera pueden levantarte el ánimo.
Investigaciones muestran que hay muchos alimentos deliciosos que mejoran tu estado de ánimo, tanto en ese mismo instante como a largo plazo, si los incorporas a tu dieta.
De acuerdo con la Escuela de Medicina de Harvard, el 90% de los receptores de serotonina se encuentran en el intestino. Por otra parte, un estudio del World Journal of Psychiatry reveló que los alimentos como las verduras de hoja verde y los pimientos son ricos en nutrientes que combaten la depresión, como el hierro, el ácido fólico y la vitamina B12. A medida que aprendemos más sobre la conexión mente-cuerpo, más podemos conocer cómo ciertos alimentos afectan la forma en la que nos sentimos.
Sin embargo, ese impacto emocional no siempre es positivo. Si bien los dulces, pasteles y pizzas pueden aumentar los niveles de energía, los efectos son temporales y a menudo pueden provocar irritabilidad y fatiga.
Entonces, ¿qué alimentos pueden darnos una positividad más duradera? Kristen Gradney, representante de la Academia de Nutrición y Dietética de Louisiana, ofrece una lista de opciones saludables.
Salmón
Repleto de proteínas, vitamina B12, potasio y otros nutrientes como el hierro y la vitamina D, el salmón ofrece muchos beneficios para la salud. El salmón es rico en ácidos grasos omega-3, importante para el desarrollo cognitivo y disminuir el riesgo de padecer Alzheimer y minimizar los efectos de las enfermedades cardíacas, la artritis reumatoide y las enfermedades relacionadas con la inflamación.
Chocolate oscuro
El chocolate oscuro es rico en antioxidantes, que son buenos para la salud del corazón, la salud del cerebro y la prevención del cáncer. Los antioxidantes funcionan neutralizando los radicales libres, que son moléculas destructivas que pueden causar enfermedades cardíacas y otras dolencias.
La mejor parte es que no debes comer demasiado para disfrutar de sus efectos positivos. Algunos expertos recomiendan uno o dos cuadritos al día, cantidad que brinda beneficios sin sobrecargar la ingesta diaria de calorías.
Almendras
Con menor cantidad de calorías y más grasas saludables, antioxidantes y vitaminas que la mayoría de las nueces, las almendras son un bocadillo fácil que puedes consumir en cualquier momento del día. Además de ser buenas para tu cuerpo, los niveles altos de magnesio presentes en las almendras pueden ayudar a elevar tus niveles de serotinina, un estabilizador de ánimo natural.
También contienen selenio, un mineral fundamental en la regulación de hormonas tiroideas y del sistema inmunológico.
Frutas y verduras muy coloridas
Los alimentos de colores vivos nos indican que tienen un alto contenido en nutrientes. Por ejemplo, el color oscuro de las moras azules nos dice que son realmente ricas en antioxidantes, lo que ayuda a combatir la depresión y a proteger tu cuerpo de radicales libres. De hecho, las moras azules son conocidas como un “superalimento”, que no solo contribuye a reducir los riesgos de enfermedades cardíacas y cáncer, sino que también son antiinflamatorios.
Los verdes frondosos son igualmente amigables con nuestro estado de ánimo. Las verduras como la espinaca y col rizada son ricas en vitamina K, luteína, ácido fólico y betacaroteno, nutrientes esenciales para combatir la anemia y mejorar la salud de nuestro cerebro.
Té verde
El té verde ha ganado popularidad en el mundo occidental, ya que estudios sobre su composición destacan su impacto positivo, que va desde mejorar la función cerebral hasta contribuir a la solución de problemas de estado de ánimo y ansiedad.
Vivimos en un mundo donde la envidia destruye familias, el amor se viste de engaño y los traidores de amigos. Si me dejas darte un consejo, Déjalos. Déjalos que te juzguen, que hablen de ti.
Sus opiniones no son tu problema; tú sigue siendo amable, cree en el amor, sé autentico o autentica.
¿Qué importa lo que digan los demás? No te atrevas a dudar de tu valor. Si alguien te desea el mal, tú deséale mil veces el bien. Quien se ama no necesita hacerle daño a los demás, no gastes tu energía con personas que te llenen la cabeza de ideas negativas. Pobres, su vida debe ser difícil y bastante vacía para envenenar la tuya. Lo que más amarga a una persona amargada es no poder amargar a los demás.
Tengo la creencia de que uno de los principales propósitos del ser humano es ayudar a los demás, y si no puedes ayudarles al menos no les hagas daño. Todos llevamos heridas que la gente no ve. Se esconden detrás de las sonrisas, bajo la alegría y se llevan muy dentro del corazón.
No te avergüences, agradece. A pesar de estar luchando contra algo que otros quizá no ven, tu sigues dando lo mejor de ti. Hoy eres más fuerte que ayer. Intenta quejarte menos y agradecer más.
Tu trabajo es encontrar ese propósito y tu recompensa será el compartirlo con los demás. Créeme que, si no tuvieras un propósito, no estarías aquí.
¿Te gustaría dejar tu huella? Quizá pienses que no puedes cambiar al mundo, sin embargo, puedes cambiar el mundo en el que tu vives. Empieza, con miedo, con pereza, con poquito, pero ¡caray! empieza.
Quizá te canses de empezar una y otra vez, pero no te des por vencido. No va a ser fácil, pero valdrá la pena.
* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.