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Los 6 hábitos que debes practicar para gozar de una memoria duradera

Desde nuestro pensamiento hasta las emociones que sentimos en diferentes momentos de nuestras vidas, cada faceta de la expresión humana reside en nuestra capacidad cerebral.

¿Alguna vez has pensado cómo el cerebro tener tanta influencia sobre todos los aspectos de nuestra vida? ¿Habías pensado en la importancia del cuidado de la salud de un órgano tan importante?

Sandra Bond Chapman, fundadora y directora del Centro para la Salud del Cerebro de la Universidad de Texas, opina que, si bien los seres humanos tomamos medidas para cuidar nuestra salud física, rara vez le prestamos atención a cuidar la salud de nuestro cerebro.

Sin embargo, la buena noticia es que cuando desarrollas nuevos intereses, buscas pasatiempos o realizas ejercicios específicos para el cerebro, aumentas su destreza, capacidad y amplias tu memoria.

“Mientras más vivimos, más competitivo se vuelve el mercado, más complejo se convierte nuestro tejido social y más importante se vuelve que aprovechemos nuestro cerebro al máximo”, dijo.

En una sociedad tan conectada y activa, cada vez más personas se preocupan por sentirse mentalmente agotadas y experimentan problemas de memoria, por lo que piensan que necesitan vacaciones o algún tiempo de inactividad, cuando en realidad lo que necesitan son buenos hábitos de salud cerebral.

De acuerdo con la Dra. Chapman, las señales que indican que debes prestar atención a tu cerebro son:

  • Sensación recurrente de fatiga mental
  • Olvido o pérdida de memoria
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Sensación de estar abrumado por la información
  • Incapacidad para planificar o crear soluciones innovadoras.

Afortunadamente los síntomas son reversibles. Estos son seis consejos para aumentar la capacidad de nuestros cerebros:

1. No hagas multitareas

La multitarea, también conocida como ‘multitasking’ es el hábito de realizar varias actividades a la vez, ya sean laborales, escolares o de la vida cotidiana. Contrario a lo que se cree, la multitarea disminuye la productividad mental, eleva la fatiga cerebral y aumenta el estrés.

2. Duerme lo suficiente

Asegúrate de dormir entre 7 y 8 horas diarias. El descanso es importante para fortalecer la memoria, ya que la información se consolida mejor en el cerebro cuando la persona alcanza un nivel más profundo de sueño.

3. Comprométete a realizar una rutina de ejercicios

Haz 30 minutos de ejercicio aeróbico tres o cuatro veces por semana para mejorar la memoria y aumentar la atención, concentración y el flujo sanguíneo cerebral hacia el área de nuestra memoria.

4. Resume conocimientos e ideas

¿Recuerdas cuando en la escuela debías hacer resúmenes como tarea? Esta técnica es ideal para tener una memoria duradera. Haz un resumen de tus lecturas, seminarios, capacitaciones, artículos, películas o libros leídos. Resume ideas novedosas en lugar de recordar un cúmulo de sucesos. Al hacerlo, estarás construyendo un cerebro con una memoria mejorada para generar nuevas ideas y con la capacidad de recuperar datos con facilidad.

5. Enfócate en tareas importantes

Intenta que tu cerebro trabaje enfocado en las tareas que son más importantes en el día. Bloquea la información que es relativamente poco importante. Limitar la ingesta de información es una función clave asociada con la buena salud del cerebro.

6. Mantente motivado

Un cerebro motivado construye conexiones neuronales más rápidas y robustas. Identifica cuáles son tus pasiones y aprende más sobre ellas. Puedes intentar practicando un hobby que te llame la atención y determinar si es lo tuyo o no. Si lo es, continúa mejorando. Si no, intenta con otra cosa hasta que logres encontrar tu pasión.

Vía Entrepreneur por Susan Steinbrecher.


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20 poderosas frases para iniciar tu semana con el pie derecho

Aunque no lo parezca, el domingo es el día más importante de la semana. ¿Por qué? Los domingos nos ayudan a establecer cómo terminamos nuestra semana y cómo comenzaremos la siguiente.

Algunos expertos destacan tres cualidades principales de los domingos. La primera, es un día para socializar, para pasar tiempo con tus seres queridos, reconectarte con viejos amigos o incluso crear nuevas conexiones. La segunda, es un día perfecto para cuidar de nuestra salud física y mental, es decir, para meditar, salir a caminar, ir a un spa o incluso dormir temprano. Finalmente, la tercera cualidad es que los domingos nos brindan una gran oportunidad para planear cómo administrarás tu tiempo la próxima semana.

Pero para asegurarte de comenzar bien tu semana y aprovechar el poder de los domingos, a continuación compartimos algunas frases inspiradoras que serán de utilidad para tener una semana productiva y exitosa.

  1. “La manera más común en que la gente pierde su poder es pensando en que no lo tienen” – Alice Walker.
  2. “Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que los aviones despegan con el viento en contra, no a favor” – Henry Ford.
  3. “No puedes caerte si no escalas. Pero no hay satisfacción en quedarte toda tu vida en el suelo” – Anónimo.
  4. “Somos los que siempre hacemos. La excelencia, por lo tanto, no es un acto sino un hábito” – Aristóteles.
  5. “Da el primer paso con fe. No tienes que ver todas las escaleras, sólo da el primer paso”, Dr. Martin Luther King Jr.
  6. “Esfuérzate no solamente para ser exitoso, sino para ser valioso” – Steve Jobs.
  7. “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora” – Proverbio chino.
  8. “Todos los días tenemos oportunidades para enojarnos, estresarnos u ofendernos. Pero lo que estás haciendo cuando te entregas a estas emociones negativas es darle a algo externo poder sobre tu felicidad. Siempre puedes elegir no dejar que las pequeñas cosas te molesten” – Joel Osteen.
  9. “El futuro depende de lo que hagas hoy” – Mahatma Gandhi.
  10. “No dejes que el ayer tome mucho del ahora” – Will Rogers.
  11. “Qué maravilloso es que nadie necesita esperar ni un solo momento antes de comenzar a mejorar el mundo” – Anna Frank.
  12. “¿Quieres saber quién eres? No preguntes, ¡actúa! La acción te delineará y definirá” – Thomas Jefferson.
  13. “Empieza por hacer lo necesario, luego lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible” – San Francisco de Asís.
  14. “El futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños” – Eleanor Roosevelt.
  15. “Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo. Recuerda, los grandes logros requieren tiempo. No hay éxito de la noche a la mañana” – Leo Tolstoy.
  16. “Conociendo a los árboles puedo entender el significado de la paciencia. Conociendo al pasto puedo apreciar la perseverancia” – Hal Borland.
  17. “El éxito es generalmente alcanzado por aquellos que no saben que el fracaso es inevitable” – Coco Chanel.
  18. “Creo en la suerte, y encuentro que cuanto más trabajo, más suerte tengo” – Thomas Jefferson.
  19. “El hombre que mueve una montaña comienza cargando piedras pequeñas” – Confucio.
  20. “Solo se necesita un pensamiento positivo cuando se te da la oportunidad de sobrevivir y prosperar, para dominar a todo un ejército de pensamientos negativos” – Robert H. Schuller.

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8 maneras de sentir más gratitud todos los días

En medio de la modernidad, puede parecernos fácil dejarnos llevar por la velocidad y olvidarnos de detenernos y contemplar la vida que tenemos. Pero más importante es agradecer todo lo que nos rodea. Hacerlo nos ayuda a tener tranquilidad, satisfacción y una buena salud emocional.

Aunque suene muy simple, la gratitud debe practicarse. Cuando lo hacemos podemos disfrutar aún más nuestros logros y nos impulsa a ir más allá.

Para ayudarte en esta tarea, a continuación compartimos ocho formas de tener más gratitud según la emprendedora Janet Miller.

1. Aprende a apreciarlo todo

La gratitud no tiene que ser solo para las cosas “grandes” de nuestra vida. El hábito de ser agradecido comienza con apreciar todo lo bueno de la vida y reconocer que no hay nada demasiado pequeño para agradecer.

Incluso si es tan simple como apreciar el clima del día o la rapidez con la que llegó una compra a casa, no dejes de lado nada cuando practiques tu gratitud.

2. Agradece también tus desafíos

La gratitud no se trata de solo agradecer las cosas positivas. De hecho, pensar en situaciones negativas o difíciles puede ayudarte a concretar aquello por lo que tienes que estar agradecido.

El maestro budista Jack Kornfield lo explica en un ejercicio que hizo con un hombre que cuidaba a su nieto mientras su hijo y nuera luchaban contra una adicción a las drogas. A pesar de todo lo que había pasado, el hombre aún podía sentirse agradecido por la cantidad de compasón que había aprendido a mostrar y el impacto que podía tener en otras personas.

Reflexiona sobre algunas situaciones del pasado y trata de descubrir cómo estas te ayudaron a convertirte en la persona que eres hoy.

3. Practica la atención plena

Siéntate todos los días y piensa en cinco o diez cosas por las que estás agradecido. El truco de esta práctica reace en que necesitas imaginártelo primero en tu mente y después quedarte con ese sentimiento de gratitud en tu cuerpo. Hacer esto todos los días reconfigurará su cerebro para que seas naturalmente más agradecido y comenzarás a sentirse más feliz después de cada sesión.

Solo se requieren ocho semanas de práctica de gratitud para que las personas comiencen a mostrar patrones cerebrales modificados que conduzcan a una mayor empatía y felicidad.

Tu cerebro es una herramienta poderosa, y entrenarlo para sentirte agradecido es importante para garantizar que la gratitud llegue más fácilmente a tu mente.

4. Escribe un diario de gratitud

Escribir tus pensamientos positicos te ayudará a enfocar aún más tu atención en el tema. Lleva un diario con todas las cosas por las que te sientes agradecido. Mientras pones la pluma sobre el papel, conscientemente pensarás en las palabras que estás escribiendo sin otros pensamientos que te distraigan.

5. Sé voluntario

Para muchas personas, la clave está en retribyir a los demás. No solo te hará sentir más agradecido por las cosas que sueles dar por sentado, sino que estudios han demostrado que ser amable y generoso con los demás puede aumentar nuestro bienestar y, por lo tanto, nuestra capacidad de sentir más gratitud.

En otras palabras, ¡ayudar a los demás te ayuda!

6. Exprésate

A veces no es suficiente con simplemente pensar en la gratitud. Puedes hacerlo también expresando esta misma gratitud a tus seres queridos.

En un experimento, investigadores alentaron a las personas a escribirle una carta a una persona por la que estaban agradecidos. Tan solo este ejercicio logró aumentar sus niveles de felicidad del 2 al 4%. Sin embargo, cuando las mismas personas hicieron una llamada telefónica a la persona por la que estaban agradecidos para expresar su gratitud directamente, los niveles de felicidad aumentaron del 4% al 19%.

Expresar su gratitud por alguien no solo hace que tu día sea más brillante, sino que puede hacer maravillas para aumentar tus propios niveles de gratitud y felicidad a largo plazo.

7. Pasa tiempo con tus seres queridos

Si estás teniendo problemas por sentir gratitud en el momento, ve a pasar tiempo con tus amigos y familiares. Además de acercarte más a ellos y fortalecer tu relación, también te dará la oportunidad de practicar tu gratitud con las personas que te importan.

Empieza poco a poco si tienes problemas para encontrar formas de agradecer a tus amigos y familiares. Por ejemplo, intenta escuchar con atención la próxima vez que alguien comparta una historia contigo en lugar de esperar tu oportunidad de hablar, o inicia una conversación con un miembro de la familia con quien casi no tengas contacto haciéndole un cumplido.

8. Mejora tu felicidad en otras áreas de tu vida

Estar agradecido puede hacerte feliz, pero ser feliz también puede hacerte sentir agradecido. Hay muchas otras formas de mejorar tu estado de ánimo, como hacer ejercicio o practicar un pasatiempo que te guste.

Una vez que sientas que fluyen las endorfinas, mostrar gratitud será aún más fácil y podrás comenzar a hacer una lista tras otra de todas las cosas de tu vida por las que estás agradecido.

Vía Entrepreneur


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La vida empieza donde la zona de confort termina


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


La zona de confort es este espacio donde nos sentimos cómodos y seguros, conformado por nuestros hábitos y rutinas, incluyendo el trabajo, tus amistades, tu pareja. En fin, tu entorno.

El problema con la zona de confort es que allí no pasa NADA. Ni bueno, ni malo. Nuestra vida se vuelve una rutina y es entonces cuando aparece el aburrimiento, la tristeza, y el desinterés.

¿Hasta cuándo vamos a seguir culpando a los demás de nuestra vida y de nuestras decisiones? Teníamos más opciones, las seguimos teniendo. Somos seres libres; lo que somos y lo que queremos llegar a ser depende solo de nuestras decisiones y de nadie más.

Nadie puede obligarte a salir de tu zona de confort

Ilustración: Olga Lychkova.

Conozco a personas que sienten que tiene todo bajo control, pero tan solo pensar en la idea de ‘cambio’ les genera mucha ansiedad y miedo. Está bien, se vale. Sin embargo, ¿Sabes qué no se vale? QUEJARSE.

Si tú eliges quedarte donde estás, no se vale quejarte de tu familia, de tu trabajo, de TU vida, porque SIEMPRE hay más opciones. Incluso cuando piensas que no hay salida, si la hay. Es válido que decidas quedarte en tu zona de confort, pero no niegues que existen más opciones solo porque el hecho de pensar en realizar un cambio te aterra.

Si decides quedarte ahí, por favor dime que eres feliz. Porque si no es así, ¿entonces qué esperas para dejar de quejarte y tomar acción? ¿Te da miedo?

¿Y si decido salir de ella?

Ilustración: Geneva Bowers.

Salir de la zona de confort da muchísimo miedo, pues supone enfrentarse a lo desconocido. Siendo sincera, a mí también me ha dado mucho miedo salir de algunas zonas de confort, y en algunas de ellas aún no he podido salir. No es una tarea fácil, se requiere valentía y tener la sensación de que necesitas un cambio, que surge cuando te das cuenta que lo que antes sentías cómodo ahora ya no se siente tan cómodo. Pero cuando logro hacerlo, incluso cuando ciertas decisiones no salieron como yo lo planeaba, me siento mejor pues las experiencias me dejan algún tipo de aprendizaje y me siguen convirtiendo en una persona más despierta y más fuerte.

El cambio siempre es bueno; implica aprender y evolucionar. Si quieres que tu vida cambie, no esperes que las oportunidades lleguen mientras estas acostado en tu sofá viendo Netflix. Eres tú quien tiene que moverse.

Más que una zona de confort es una ‘zona de desconfort. Estamos molestos, cansados, hartos, incomodos, pero no lo suficiente para cambiar, por lo que nos quedamos en la zona de confort porque hacerlo es mucho más “fácil” que cambiar.

Supongamos que decides intentar salir de la zona de confort. ¡Felicidades! Pasarás a la zona de aprendizaje, por no decir la zona de “pánico”. ¿Por qué de pánico? Porque es una zona desconocida, porque no sabes que va a pasar. Sin embargo, esta zona de aprendizaje ampliará tu visión del mundo y de ti mismo. Descubrirás que eres mucho más capaz de lo que creías, conocerás personas nuevas, entornos diferentes, vivirás nuevas experiencias y, al enfrentarte a tus miedos, te darás cuenta de que detrás de tanto miedo realmente no hay nada. Que al final era solo eso, miedo.

Con el tiempo, lo incomodo se vuelve más cómodo. Cada vez te sentirás mejor con el cambio, con el autoconocimiento, incluso puedes llegar a conocer cosas de ti que no tenías idea que podías hacer.

No hay un momento perfecto para hacer un cambio, más bien eres tú quien tiene que crearlo. No esperes a que te promuevan o a que te despidan de tu trabajo, no esperes a que termine esa relación, no sigas esperando. La vida es eso que pasa mientras esperamos. Toma acción. NADIE puede hacerlo por ti.

“Cuando ya no se puede cambiar una situación tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

Victor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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Viajar te cambia la vida: 7 efectos psicológicos que sentimos cuando viajamos

Hay algunos viajes que nos cambian para siempre y crean memorias que quedan grabadas en nuestras mentes y corazones. Aunque algunos consideran que se trata simplemente del entusiasmo del momento y que el efecto pasa pronto, ahora un nuevo estudio psicológico revela evidencias de que los viajes realmente pueden cambiarnos.

Investigadores de la Universidad de Jena analizaron los efectos psicológicos de viajar. Trabajaron con un grupo de estudiantes alemanes, la mitad de los cuales se estaba preparando para estudiar en el extranjero mientras que la otra mitad iba a cursar la universidad en su país de origen. Todos los estudiantes completaron unas pruebas de personalidad, las cuales repitieron al final del semestre.

Los resultados no dejaron lugar a dudas, viajar cambia nuestra personalidad, influyendo en cinco aspectos fundamentales: las emociones, la extraversión, la amabilidad, la responsabilidad y la apertura a nuevas experiencias.

Viajar no es solo cambiar de lugar, sino de ideas

1. Te conviertes en una persona más abierta a las nuevas experiencias

Todo aquel que haya viajado puede dar fe de que las cosas no siempre salen según lo planeado. Los retrasos en el vuelo, el mal tiempo o cualquier otro revés puede obligarnos a cambiar el plan. Por eso, quienes viajan con frecuencia suelen ser conscientes de que lo verdaderamente importante no es la situación sino cómo reaccionamos ante ella. Por tanto, estas personas suelen mantenerse abiertas a las nuevas experiencias y asumen una actitud más flexible y espontánea, aprenden a fluir con la vida.

2. Juzgas menos a los demás

A las personas no les suele gustar lo que no entienden, y lo critican duramente. Sin embargo, al viajar nos exponemos a diferentes culturas y formas de pensar que terminan cambiando nuestra visión del mundo y derrumban nuestros estereotipos. No obstante, este cambio solo se produce cuando realmente experimentamos e intentamos comprender la cultura local.

3. Amplificas tu lado más extrovertido

Viajar implica tener que hablar con muchísima gente a la que no conocemos, desde los asistentes de vuelo y el personal del hotel hasta el taxista que encontramos en países extranjeros. De cierta forma, viajar nos obliga a sacar a la luz nuestra faceta más extrovertida, por lo que poco a poco nos iremos dando cuenta de que nos sentimos más cómodos conversando con completos desconocidos. Así terminaremos haciendo nuevos amigos y mejorando nuestras habilidades sociales. 

4. Tu zona de confort se amplía considerablemente

Mientras más viajemos, más lejos estaremos dispuestos a llegar, y más cosas diferentes podremos descubrir. De esta forma, salimos paulatinamente de nuestra zona de confort, hasta que damos cuenta de que nos sentimos cómodos en situaciones que antes eran impensables. Esto se debe a que poco a poco nuestro cerebro comprende que no hay nada de nada de malo o peligroso en aventurarse más allá de los sitios que conocemos o en alejarnos de nuestras costumbres y hábitos. Así, desarrollamos una autoconfianza de acero que nos será muy útil para la vida cotidiana.

5. Desarrollas la creatividad

No hay nada como los viajes, un paisaje nuevo, una arquitectura diferente o incluso nuevos aromas para potenciar la creatividad. Por eso, las personas que tienen un trabajo creativo necesitan viajar con frecuencia, pues en esos viajes encuentran nuevos motivos de inspiración. Viajar nos impulsa a pensar fuera de los límites establecidos y nos devela nuevas formas de hacer las cosas.

6. Valoras más lo que tienes

Quienes viajan con los ojos bien abiertos, suelen regresar a casa sintiéndose muy agradecidos. De hecho, distanciarnos de la vida cotidiana nos permite valorar las pequeñas cosas que normalmente damos por sentadas, pero que no lo son. Se trata de un cambio de perspectiva que nos hará mucho más felices porque nos permite comprender que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

7. Asumes tu grado de responsabilidad

Al viajar comprendemos que cada una de nuestras acciones tienen consecuencias. Si llegamos tarde perdemos el vuelo y si nos quedamos dormidos, es probable que nos quedemos sin desayuno gratis. A estos contratiempos cotidianos se le suma que debemos aprender a gestionar nuestro tiempo y recursos en un país extranjero, probablemente con costumbres y un idioma diferentes. Sin duda, este tipo de experiencias nos hacen madurar y nos convierten en personas más responsables.

Vía Cultura Inquita


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¿Cuáles son los 5 arrepentimientos más comunes antes de morir y cómo podemos evitarlos?

Imagina que una persona se acerca al final de su larga vida y contempla o mira atrás para pensar en lo que lamenta o desearía haber hecho de manera diferente en su vida. Si tuvieras que adivinar, ¿cuál o cuáles serían estos arrepentimientos?

De acuerdo con el libro ‘De que te arrepentirás antes de morir‘ (The Top Five Regrets of the Dying) del coach motivacional Bronnie Ware, la mayoría se centra en la autenticidad, el disfrute y la vida en comunidad:

  1. “Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo(a), y no la vida que otros esperaban que viviera”.
  2. “Ojalá no hubiera trabajado tan duro”.
  3. “Ojalá hubiera tenido el valor de expresar mis sentimientos”
  4. “Ojalá me hubiera mantenido en contacto con mis amigos”.
  5. “Ojalá me hubiera permitido ser más feliz”.

¿Te suenan? Algunos los consideran ‘problemas existenciales’ que requieren cambios masivos de estilo de vida para poder resolverlos. Sin embargo, a medida que envejecemos, la cantidad de tiempo que nos queda para poder implementar dichos cambios disminuye.

Entonces, ¿qué podemos hacer ahora, sin importar tu edad o estado de salud, para vivir una vida que te proteja de sentir estos remordimientos al final de la vida?

De acuerdo con la psicóloga Carla Marie Manly, las personas que son conscientes de sí mismas tienden a inclinarse hacia las posibilidades que tiene la vida, y aquellos que son menos autorreflexivos, a menudo se ven envueltos en ciclos negativos que pueden llevarlos al arrepentimiento.

Es decir, si después de reflexionar, te sentiste identificado o aterrado por uno de los arrepentimientos de la lista, comienza poco a poco e integra hábitos específicos o un cambio de mentalidad en tu vida. Para ello, la Dra. Manly compartió al sitio Well+Good algunos consejos para lograrlo, mismos que se reproducen a continuación:

1. “Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo(a), y no la vida que otros esperaban que viviera”

Si estás lidiando con este arrepentimiento en el presente, esfuérzate por acabar con cualquier creencia limitante que tengas sobre quién eres y quién crees que debes ser. Aunque existen muchas razones por las cuales alguien puede permanecer en un concepto determinado, siempre existe la oportunidad de esforzarte por convertirte en tu ‘yo’ más auténtico.

Si te sientes desanimado por no haber sido fiel a ti mismo en el pasado, esfuérzate por eliminar estos pensamientos. En cambio, trata de comprometerte a hacer cambios, aunque sean pequeños, para cambiar tu estilo de vida hacia donde quieres llegar.

2. “Ojalá no hubiera trabajado tan duro”

Cambiar este arrepentimiento puede llegar a ser desafiante según la industria en la que te encuentres, tu puesto y las demandas generales del trabajo. Pero para la mayoría de las personas, este punto se traduce en crear límites específicos.

Tal vez signifique tomarte un tiempo libre remunerado, si este beneficio está disponible para ti. O quizás significa prometer no revisar tu correo electrónico y mensajes de trabajo durante el fin de semana. Tal vez sea cambiar el rumbo de tu profesión o simplemente tomarte una hora al día para desconectarte del trabajo. Sea cual sea la acción que decidas tomar, esta dependerá de tus intereses, metas y necesidades.

Dicho esto, todos pueden trabajar para comprometerse y no arrepentirse del camino que están tomando. Es más saludable concentrarte en el presente que en el tiempo “perdido”. Concéntrate en las satisfacciones que se acumularon como resultado del camino que tomaste. Por ejemplo, si un maestro jubilado lamenta no haber estudiado medicina cuando era joven, puede centrarse en los acontecimientos de la vida que ocurrieron como resultado de apoyar y guiar a muchos niños a través de la enseñanza.

3. “Ojalá hubiera tenido el valor de expresar mis sentimientos”

Así como en los puntos anteriores, es importante tomar medidas para abordar cualquier pensamiento de arrepentimiento. Por ejemplo, si piensas “ojalá hubiera sido un mejor padre/madre”, ¿por qué no mejor enfocarte en acercarte a tus hijos en el presente?

No solamente tu vida es finita, sino también la de todos los que te rodean, incluyendo a tu familia, amigos y seres queridos. No esperes a que ya no estén en este mundo para demostrarles tu afecto, pero también tu tristeza, frustraciones y opiniones. Exprésate sin temor y desaparece todo arrepentimiento o rencor hacia otros.

4. “Ojalá me hubiera mantenido en contacto con mis amigos”

En una reflexión similar, ¡no dejes que el tiempo pase! Levanta el teléfono y refuerza las conexiones que tienes con otros, crea nuevas amistades o simplemente saluda a alguien con quien no hayas hablado desde hace mucho tiempo.

Existen amistades que aunque se hayan distanciado, aún pueden rescatarse. No te sientas culpable por el tiempo “perdido”. Perdónate por no actuar, luego canaliza tu energía para crear conexiones positivas con tus seres queridos y también para aumentar tu círculo de amigos.

5. “Ojalá me hubiera permitido ser más feliz”.

La felicidad no es un destino sino un estado del ser, y aunque muchos factores externos pueden afectar tu nivel de felicidad, vale la pena adoptar una mentalidad más positiva.

Ya sea que lo logres creando una lista de todas las cosas por las que te sientes agradecido, siendo amable con los demás o disfrutando el tiempo libre, existen estrategias que pueden cambiar tu perspectiva. Independientemente de tu edad, nunca es demasiado tarde para desarrollar tu capacidad de amor propio, conexión contigo mismo y serte fiel.

Vía Well+Good


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Estudio revela que las personas generosas son más felices

Un estudio realizado por la Universidad de Zurich encontró que la generosidad hace que las personas sean más felices, incluso si son tan solo un poco generosas. Por el contrario, las personas que solo actúan siguiendo sus propios intereses terminan sintiéndose más insatisfechos con sus vidas.

Pero lo que es más sorprendente: el simple hecho de proponernos ser más generosos es suficiente para provocar un cambio en nuestros cerebros y detonar nuestra felicidad.

La generosidad, ya sea hacer algo bueno por otras penosas o preocuparte por el bienestar de tus semejantes, genera un comportamiento que los investigadores llaman ‘resplandor de calidez‘. Por lo que, en colaboración con investigadores internacionales, los investigadores Philippe Tobler y Ernst Fehr, del Departamento de Economía de la Universidad de Zurich, estudiaron cómo se comunican las áreas del cerebro que producen este sentimiento.

En sus experimentos, los investigadores encontraron que las personas que se comportaron de manera generosa fueron más felices que aquellos que se comportaron de manera egoísta. Sin embargo, la cantidad de generosidad no influyó en el aumento de la satisfacción.

“No necesitas convertirte en un mártir para sentirte más feliz. Solo ser un poco más generoso será suficiente”, dijo Philippe Tobler.

Antes de que comenzara el experimento, algunos de los participantes del estudio se comprometieron verbalmente a comportarse generosamente con otras personas. Este grupo estaba dispuesto a aceptar costos más altos para hacer algo bueno por alguien más. Este grupo resultó sentirse más feliz después de su comportamiento generoso que el grupo que se había comprometido a comportarse generosamente con ellos mismos.

La intención por sí sola es suficiente para causar cambios neuronales

Mientras los participantes del estudio tomaban la decisión de comportarse o no generosamente, los investigadores examinaron la actividad en tres áreas del cerebro de los participantes: en la unión temporoparietal (donde se procesan el comportamiento prosocial y la generosidad), en el cuerpo estriado ventral (que es asociado con la felicidad), y en la corteza orbitofrontal (donde sopesamos los pros y los contras durante los procesos de toma de decisiones). Estas tres áreas del cerebro interactuaban de manera diferente, dependiendo de si los participantes del estudio se habían comprometido con la generosidad o el egoísmo.

Simplemente prometiendo comportarse generosamente activó el área altruista del cerebro e intensificó la interacción entre esta área y el área asociada con la felicidad.

“Es notable que la simple intención genere un cambio neuronal antes de que la acción se implemente”, dice Tobler.

Sobre el experimento

Al comienzo del experimento, se le prometió a 50 participantes una determinada suma de dinero que recibirían en las próximas semanas y que se supone que gastarían. La mitad de los participantes se comprometieron a gastar el dinero en alguien más, mientras que la otra mitad se comprometió a gastar el dinero en ellos mismos.

Posteriormente, los participantes tomaron una serie de decisiones sobre qué tipo de comportamiento generoso realizarían, es decir, si debían dar un regalo a alguien cercano o a un desconocido, el tamaño del regalo y el costo.

Mientras los participantes del estudio deliberaban, los investigadores midieron la actividad en las tres áreas del cerebro mencionadas anteriormente y se observó cómo se activaron regiones del cerebro relacionadas con la felicidad y el altruismo.

Con información de Science Daily y Nature


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Los 6 hábitos clave para gozar una buena salud mental

Si existe una cosa que nos ha enseñado la pandemia es la necesidad de cultivar un estado mental saludable. La salud mental es equivalente a la salud física: lo que sentimos determina cómo nos sentimos. Existe un vínculo inquebrantable entre la mente y el cuerpo al que es necesario prestarle más atención.

Ya sea que hayas sentido depresión, estrés, ansiedad o frustración últimamente, implementa estos seis hábitos en tu vida para elevar tu estado de ánimo y pacificar tu mente:

1. Altera tus historias

Todos somos culpables de crear historias en nuestras mentes. El cerebro suele hacer esto como mecanismo de defensa. Sin embargo, en ocasiones las historias que fabricamos no corresponden con la realidad. En la secuencia de pensamientos-acciones-realidad, las historias que creamos pueden tener influencia en la vida real. Esto es porque las cosas que visualizamos en nuestra mente inducen energía. Si estas son de naturaleza negativa, nuestras historias invitan a la energía negativa a manifestarse como eventos que tienen lugar en nuestras vidas.

Así que, la próxima vez que te encuentres creando historias en las que te encuentres en desventaja, detente, vuelve al presente y aplica la lógica. Examina qué es lo que te hace imaginar cosas malas. ¿Es un trauma anterior, una mala experiencia, una tendencia a ser pesimista? Recuerda que estas cosas no han sucedido y no es necesario que sucedan.

Luego, distráete. Puedes elegir un libro, aprender sobre un tema nuevo, ver un video interesante, etc. Cuando te sientas más tranquilo, cierra los ojos y comienza de nuevo. Repasa las escenas y modifícalas a tu beneficio. Modifica las historias con regularidad y recupera el control emocional para proyectar resultados más positivos.

2. Comunica tus necesidades

Un requisito para una buena salud mental es poder comunicar tus necesidades. Esto significa ser capaz de dar a conocer cómo y qué sientes no solamente a los demás, sino a ti mismo. Es fundamental ser honesto contigo mismo para no generar expectativas poco realistas que te lleven a la decepción o la exasperación. Enfrentarte a la verdad sobre lo que está sucediendo en el presente y la introspección sobre lo que te gustaría mejorar te pone a cargo de tus circunstancias.

No tengas miedo de hablar sobre lo que te molesta con tu jefe, pareja, familiar o amigo. Puedes organizar tus pensamientos en papel antes de decirlos en voz alta. Rodéate de personas comprensivas con las que puedas compartir cualquier cosa sin sentirte avergonzado. Un grupo de apoyo sólido puede brindarte una mayor confianza y motivación.

3. Piensa a largo plazo

Una gran parte de la solidez mental proviene de tomar decisiones inteligentes. Las decisiones deben sopesarse en términos de los efectos que tendrán en tu vida a largo plazo. A menudo, nuestras emociones interfieren en nuestro proceso de toma de decisiones; nos sentimos aprensivos si no tomamos una decisión de inmediato u obligados a tomar decisiones que beneficien a otros más que a nosotros. Esto puede perturbar nuestra armonía interior, creando pensamientos de inquietud o temor.

A partir de hoy, toma decisiones basadas en consecuencias a largo plazo, no en caprichos repentinos. Pregúntate siempre: “Si hago esto, ¿cómo me afectará en uno, cinco y diez años?” y “¿Contribuye esto a mi beneficio?”. Nunca subestimes el poder que una buena decisión puede tener para transformar tu vida.

4. Toma acciones diferentes

Dicen que la definición de locura es “hacer lo mismo una y otra vez, y esperar obtener resultados diferentes”. Esto puede significar tomar las mismas acciones en una relación, entu trabajo o en tu familia. Si estás haciendo algo que te hace sentir infeliz o insatisfecho, deja de hacerlo y modifica tu estrategia.

Quizás pienses que no tienes otra opción, pero la tienes: ¡nadie decide cómo debes actuar, excepto tú! Si te sientes miserable en su trabajo, no dudes en hablar con tu jefe o buscar otro empleo. O si tu relación con una persona tóxica está dañando tu salud mental, no lo pienses dos veces para distanciarte de él o ella.

Cuando cambias tu comportamiento, los demás cambiarán la forma en que se relacionan contigo. De esta manera transmutas la energía que te rodea y por ende, las situaciones que atraes. Cambiar tu curso de acción es la única manera de obtener un nuevo resultado y sentirte mejor contigo mismo.

5. Desconéctate de la presión

Tu espíritu es tranquilo por naturaleza; son los factores externos los que alteran tu tranquilidad. Lo cierto es que la presión del mundo moderno basta para volver loco a cualquiera. Es fácil perderse en la confusión diaria del trabajo, el tráfico, las cuentas y tratar de satisfacer las necesidades de todos los que te rodean. Ponemos mucho énfasis en conectarnos con los demás, pero desconectarnos es igual de importante.

Tómate un tiempo para estar a solas todos los días. Puedes conducir, caminar en tu colonia o en la naturaleza, sentarte junto a un lago, meditar en tu habitación o hacer lo que más te apetezca. No pospongas esta hora de soledad. Silencia tu teléfono, omite la música y olvídate de las redes sociales. Intenta encontrar la voz del silencio: mira dentro de ti y enfrenta tu sombra sin miedo y sin vergüenza. Visualízate alcanzando tus metas y deja que aflore una oleada de alegría. Di una oración o repite algunas afirmaciones. Trata de identificar qué es lo que más está afectando tu salud mental y qué puedes hacer para mejorarla. Con coraje, convicción y una relación sólida contigo mismo, puedes resolver casi cualquier cosa.

6. Agradece constantemente

Tener una actitud de gratitud contribuye en gran medida a lograr una mejor salud mental. En lugar de preocuparte por las cosas que no salieron como deseabas, tómate un momento para agradecer por las muchas cosas que funcionaron a tu favor.

No importa qué tan desanimado te sientas o qué tan injusta creas que la vida ha sido contigo, encuentra una razón para estar agradecido en este momento. Puede ser algo simple u obvio, pero no lo des por sentado. Luego, expresa tu gratitud en voz alta. Puedes decir cosas como «Gracias por mantenerme a salvo durante aquel accidente» o «Gracias por darme un techo sobre mi cabeza». Tómate unos momentos para reflexionar sobre las partes positivas de tu vida. Recuerda, hay alguien en este mundo que daría cualquier cosa por estar en tu lugar.

Vía Thrive Global por la Dra. Carmen Harra, psicóloga intuitiva y experta en relaciones.


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Verdolagas, uno de los alimentos más ricos y nutritivos que crece en todo México

¿Alguna vez has comido verdolagas? Sí, esas plantas que crecen en los campos, terrenos, ríos, cerros y básicamente en todas partes. Aunque existen quienes las consideran como maleza, en realidad son alimento rico en nutrientes y de sabor inigualable.

Las verdolagas (Portulaca oleracea) son, en realidad, suculentas comestibles. En Sonora suelen cocinarse con chile colorado, con carne de puerco o como un ingrediente más del famoso cocido.

Si bien estas plantas crecen en todo el territorio mexicano, son originarias de la India. También existen rastros de ellas en Europa y Asia Occidental. Hasta el momento se desconoce cómo llegaron a nuestro país, pero se sabe que su nombre quiere decir “lagos verdes”.

Entre sus principales características de las verdolagas se encuentran su tallo rojizo traslúcido con crecimiento postrado; hojas color verde; y flores color amarillo o rojizo que crecen durante la temporada de primavera a otoño, pero que solo abren por unas horas durante las mañanas soleadas. Las semillas son pequeñas vainas y echan raíz sobre cualquier tipo de terreno, ya que son sumamente adaptables.

Aunque es considerada una especie invasora, puede contribuir a generar microclimas húmedos para que otras especies puedan crecer; como es el caso del maíz, que requiere ciertos niveles de humedad. También ser utilizada como alimentos gracias a sus propiedades medicinales y nutricionales. Sin embargo, se debe cuidar que el ambiente en que crezca esté libre de pesticidas u otros contaminantes que puedan dañar la salud. Posee un sabor ligeramente ácido y es completamente comestible, se puede preparar en ensaladas, guisos e, incluso, tamales.

Algunas de las propiedades nutricionales de las verdolagas son:

  • Contiene ácido Omega-3, más que cualquier verdura.
  • Aporta vitamina C y B.
  • Aporta magnesio, calcio, potasio y hierro.
  • Ayuda contra el estreñimiento y la inflamación de las vías urinarias.
  • Es de una gran ayuda para combatir el liquen plano oral.
  • Sus hojas ayudan a tratar picaduras de insectos (incluso mordeduras de víboras, abejas o alacranes).
  • Auxiliar en el tratamiento de hemorroides, sangrado posparto y diarrea.

Así que no lo pienses más. En tu próxima visita al campo, identifica las verdolagas y recolecta una buena cantidad para disfrutar de una rica y nutritiva comida en casa. ¡Provecho!

Vía México Desconocido.


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¿Película de terror o vida real? Ataques de Pánico y Trastorno de Pánico

Ilustración: Manolo Barrios.

Para muchos, los ataques de pánico son una realidad


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


Te preguntarás ‘¿en serio es tan grave?’. Déjame te cuento: un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca que tu cuerpo tenga reacciones graves cuando no existe peligro real. Los ataques de pánico causan mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que te está dando un infarto o, incluso, que te vas a morir.

Muchas personas pueden pasar toda su vida sin tener un ataque de pánico, mientras que otras pueden llegar a tener uno o dos. Quizá desaparecen al resolver la situación estresante que los generó en un principio. Sin embargo, si tienes ataques de pánico inesperados y recurrentes, y pasas mucho tiempo con miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que tengas una afección llamada “Trastorno de pánico”.

A pesar de que los ataques de pánico en sí no ponen en riesgo tu vida, pueden provocar tanto miedo que afectan significativamente tu calidad de vida. Pero no te asustes, el tratamiento es muy eficaz.

¿Cuáles son los síntomas de los ataques de pánico?

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente
  • Miedo a perder el control
  • Taquicardia y palpitaciones
  • Temblores
  • Sudoración
  • Falta de aliento y opresión en pecho
  • Escalofríos
  • Nauseas
  • Dolor de cabeza
  • Calambres
  • Mareos o desmayos
  • Hormigueo
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión

Algo que mencionan constantemente quienes los padecen es el terrible miedo a que el ataque se repita. Ese miedo puede llegar a ser tan fuerte que puede hacerlos evitar determinadas situaciones en las que pudieran tener un ataque.

¿Qué complicaciones tienen los ataques de pánico?

Si los ataques de pánico no son tratados por un profesional de la salud pueden afectar casi todas las áreas de tu vida. Es posible que el miedo a tener más ataques de pánico provoque que termines viviendo en un estado constante de miedo, lo que arruina tu calidad de vida. Este miedo puede llegar a complicarse tanto que puede provocar:

  • Miedo a manejar
  • Miedo a salir de casa
  • Rechazo a situaciones sociales
  • Problemas en casa y en la escuela
  • Depresión, Trastorno de ansiedad, y otros trastornos psiquiátricos.
  • Riesgo elevado de suicidio o pensamientos suicidas
  • Abuso de alcohol
  • Consumo de drogas
  • Problemas económicos

Para algunas personas, el trastorno de pánico puede comprender la agorafobia, que consiste en evitar los lugares o situaciones que provocan ansiedad por miedo a no ser capaz de escapar u obtener ayuda si sufren de un ataque de pánico.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Antecedentes familiares de ataques de pánico o trastorno de pánico
  • Factores de estrés importantes, como la enfermedad grave de un familiar o la muerte de un ser querido
  • Un suceso traumático como un accidente grave o una agresión sexual
  • Cambios importantes en la vida como un divorcio
  • El consumo de tabaco o cafeína en exceso
  • Maltrato físico o abuso sexual en la niñez

¿Cuándo debo acudir a un médico?

Bueno, si después de todo lo que ya leíste te sentiste identificado, mi opinión es que ya estás tardando. De verdad, busca ayuda lo más rápido posible. Los ataques de pánico son sumamente incómodos, son difíciles de controlar por cuenta propia y pueden empeorar si no se tratan.

Los ataques de pánico pueden aparecer de forma repentina sin previo aviso la primera vez, pero con el paso del tiempo, generalmente se desencadenan a causa de ciertas situaciones.

Algunas investigaciones sugieren que la reacción natural de nuestro cuerpo de luchar o huir ante el peligro está relacionada con los ataques de pánico. Por ejemplo, si alguien se te acerca con una pistola la reacción de tu cuerpo sería la misma que en un ataque de pánico, reaccionaria de forma instintiva. La frecuencia cardíaca y la respiración se acelerarían ya que tu cuerpo se prepararse para huir de una situación potencialmente fatal.

Todavía se desconoce por qué ocurren los ataques de pánico cuando no hay peligro evidente, aunque muchos psicólogos aseguran que los traumas del pasado que no tratados siempre seguirán “molestando” hasta no ser completamente sanados.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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