Es hora de viajar: empacas tus maletas, verificas los puntos de seguridad tu auto o checas a qué hora sale tu avión o autobús, preparas tu itinerario de viaje, revisas la batería de tu cámara… pero ¿ya investigaste que acciones debes tomar a fin de que tu paseo no impacte negativamente el lugar donde te diriges?
El Turismo Responsable es un término que ha ganado relevancia en los últimos años gracias a que miles de viajeros han adoptado comportamientos de cuidado y preservación de las áreas naturales, cultura y tradiciones del destino que visitan.
Su objetivo es muy noble: disminuir los impactos negativos que puede tener el turismo, tales como la contaminación al medio ambiente o afectaciones en las fuentes de ingreso de comercios locales.
A cambio, los turistas responsables ganan una experiencia invaluable de viaje gracias al intercambio de conocimiento y cultura con los pobladores locales, respeto al ecosistema y una importante contribución a la economía de una comunidad o región que le permita continuar ofreciendo sus servicios turísticos.
¿Te gustaría comenzar a ser un turista responsable? Hacerlo es muy fácil y puedes empezar por lo más elemental. Para esto, te compartimos siete consejos planteados por el sitio ‘México Desconocido‘.
1. Infórmate sobre tu destino antes de viajar
El primer paso para ser un turista responsable es conocer un poco más sobre el lugar al que te diriges, especialmente su historia, cultura, medio ambiente, tipo de ecosistema, costumbres e incluso su situación política actual, a fin de enriquecer tu experiencia una vez que estés ahí. De esta manera, podrás valorar aún más la cultura y tradiciones locales.
2. Respeta sus áreas naturales y arqueológicas
En muchos destinos, especialmente en México, encontrarás magníficas áreas naturales y zonas arqueológicas que no puedes dejar de descubrir. Pero para que más personas puedan continuar disfrutándolas, es importante respetar estas áreas, evitando dañar o retirar elementos históricos, tirar basura, molestar a la flora y fauna local o caminar por senderos no autorizados.
3. Consume local
Tómate el tiempo de recorrer los comercios locales y lugares típicos de la comunidad o pueblo que visitas, así como los restaurantes de comida tradicional. artesanías, moda y más. Hacerlo no solo es una experiencia enriquecedora, sino que al mismo tiempo estarás apoyando la economía regional.
4. Elige bien tus souvenirs o recuerditos
Todos deseamos llevarnos algo a casa que nos recuerde nuestra estancia en algún destino. Para ser responsable, presta atención a los materiales con los que están fabricados y evita comprar objetos que utilicen pieles de animales o que atenten contra la naturaleza.
5. Respeta a las personas
Recuerda que las personas no son atracciones ni rarezas: son seres humanos. Si deseas tomarle una fotografía a una persona, es importante que pidas su autorización tanto para capturar su imagen como para subirla a redes sociales.
6. Respeta la naturaleza
Durante tu viaje, evita consumir demasiada agua y energía. Cierra los grifos de agua y apaga las luces, ventiladores, aires acondicionados y televisores cuando salgas de tu habitación de hotel. De igual manera, intenta reusar y reciclar cada vez que puedas.
7. No tires basura
Último pero no menos importante: conserva limpio el lugar que visites. Incluso si observas que el entorno ya está contaminado, es tu responsabilidad no contribuir a que el problema crezca. Ya sea que vayas a la playa, de caminata por un pueblo, de camping o picnic, sé responsable y no tires basura.
El turismo en México poco a poco comienza a dar muestras de recuperación. De acuerdo con cifras compartidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la llegada de turistas internacionales a nuestro país mostró un descenso menos pronunciado durante septiembre.
En total, fueron 606 mil 88 visitantes extranjeros los que arribaron a México con motivos turísticos. Esto representa una recuperación de 70,448 personas más con respecto al mes anterior.
Por otra parte, el gasto medio realizado por cada turista mostró una mejora. Quienes viajaron vía aérea destinaron en promedio $957.36 dólares a sus vacaciones, lo que significa un decremento del 6% con respecto al mismo mes pero de 2019.
Pero un dato que llama la atención es el gasto medio de los turistas que arribaron vía terrestre. A pesar de la pandemia, el gasto medio del turismo carretero tuvo un repunte del 28.1% anual, quedando en $392.10 dólares.
Carretera a Puerto Peñasco, Sonora. Foto: Cheryl Evans
En total, los viajeros internacionales dejaron al país la cantidad de 545 millones de dólares durante septiembre de 2020. Un gasto que contrasta al registrado en 2019, cuando gastaron 1,257.4 millones de dólares.
Sin embargo, este descenso responde a la pandemia de covid-19 y a las medidas restrictivas para proteger a la población de su contagio.
Puerto Vallarta, Jalisco
En 2019, México se consolidó como uno de los 10 países más visitados del mundo, con más de 45 millones de turistas internacionales. No obstante, se cree que el sector se recuperará por completo hasta 2023, esto de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Turismo.
Muchos aún recuerdan este logro con cariño y orgullo, otros no lo conocen, pero la bandera de México es la más bonita del mundo. ¿Por qué? Te contamos la historia.
En 2008. el diario español 20 Minutos decidió lanzar un sondeo electrónico en el que le preguntó a sus lectores cuál era la bandera que ostentaba la mayor belleza.
Habiendo más de 190 países en el mundo, cada uno con su bandera, la de México destacó entre todas y por mucho: Nuestro país ganó el primer lugar con 901,627 puntos, seguido de Perú con 340,901. El tercer puesto lo ocupó Guatemala con 272,541 puntos.
Bandera de Perú
Y de forma descendente, a las ya mencionadas le siguieron República Dominicana, Brasil, España, Uruguay, Argentina, Canadá y Puerto Rico.
Bandera de Guatemala
De acuerdo con cifras de el diario español, se contó con la participación de 104 países y se invitó a las personas a tomar en cuenta aspectos como la historia, el simbolismo y los colores de las banderas. En total, el sondeo obtuvo la sorprendente cifra de más de 7 millones de votos.
Según el artículo 3ero de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno nacionales: “La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra”.
Pero, sin duda, uno de los elementos más vistosos y representativos de nuestra bandera es el Escudo Nacional, aquel que cuenta la leyenda de cómo nuestros antepasados fundaron Tenochtitlán, reivindicando así nuestras raíces prehispánicas.
Los chilaquiles son exquisito manjar de la gastronomía mexicana. Ya sea fritos, tostados o blandos, con huevo, carne, queso o chorizo, la receta de los chilaquiles nos permite ‘darle vuelo’ a la imaginación y crear nuestra propia versión de ellos.
Aunque son cotidianos, bastante simples y adorados por muchos, su origen es poco conocido. De acuerdo con el sacerdote y antiguo interprete de la lengua náhuatl, Ángel María Garibay (1892-1967), la palabra ‘chilaquil‘ proviene del náhuatl ‘chilaquilli‘, compuesta por las palabras ‘chili‘ (chile) y ‘aquilli‘ (dentro o metido en). Por lo que se cree que hace referencia a un alimento que se sumergió en chile.
Sin embargo, se desconoce si los chilaquiles tuvieron alguna versión o receta original, aunque se sabe que el maíz y el chile eran alimentos indispensables en la dieta de la época prehispánica. Por lo que queda claro que los demás ingredientes, como cebolla, queso y crema fueron introducidos con el paso del tiempo.
De lo que sí existe registro es de una salsa de chile de 1517 hecha por Fray Alonso de Molina, un evangelizador español que llegó a Nueva España durante su niñez y aprendió náhuatl.
En su libro, Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana, el franciscano registró la palabra ‘chimulli‘, que era la salsa o potaje de chile. La teoría más aceptada de la época es que los antiguos mexicas buscaban hacer uso de las tortillas de maíz endurecidas, remojándolas en salsa para ablandarlas y darles sabor, algo que aún se realiza hoy en día.
Pero no fue hasta 1821 que los primeros chilaquiles fueron registrados como los conocemos ahora. En el libro Arte nuevo de cocina y repostería acomodado al uso mexicano, la receta era un poco más elaborada:
“Se cuece carne de puerco y chorizos (pero éstos no se echan hasta que la carne esté á medio cocer,) se fríe todo y se aparta del fuego: se tiene pronto el clemole, las tortillas y el ajonjolí tostado; [Debes poner la] capa de carne y se tapa con tortillas; se le echa caldo de clemole y un puñado de ajonjolí; de este modo se hace con las demás: se les echa manteca de la regular porque las tortillas la embeben mucho.”
Diez años más tarde se publicó el libro El cocinero mexicano o colección de las mejores recetas para guisar al estilo americano, que habla sobre la gastronomía del México independiente. En él, la receta de los chilaquiles de encuentra dentro del apartado “Almuerzos ligeros dispuestos con tortilla o masa de maíz”. El autor anónimo redactó tres recetas: chilaquiles blancos (con queso y sin salsa de chile), rojos (con salsa de chile ancho o pasilla y tomate) y tapatíos (con chile y carne de cerdo).
Actualmente existe una infinidad de recetas de chilaquiles, algunas con ingredientes exóticos. Sin embargo, todos incluyen tortillas de maíz y salsas. Según la tradición, los chilaquiles son el mejor alimento para aliviar resaca o para un buen desayuno, pero el verdadero mexicano sabe que siempre es un buen momento para disfrutarlos.
Cuando la Presa Madín, en Estado de México, comenzaba a mostrar signos de un grave daño por contaminación, Ivanna Ortega Serret, de 12 años, inició una petición en Change.org para solicitar a las autoridades realizaran una limpieza urgente, pues estaba plagado de lirio acuático, amenazando la fauna del lugar.
Presa Madín, Estado de México
Esta iniciativa le valió el mérito a ser nominada al Premio Internacional de la Paz Infantil 2020, y ahora se encuentra en la etapa final, disputándose el galardón entre tres finalistas más.
La joven ecologista es originaria de Atizapán de Zaragoza, y el mes pasado obtuvo el premio Young Eco Hero Awards por esta misma labor.
La petición logró reunir más de 67 mil firmas, misma que fue entregada a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que en respuesta destinó 21 millones de pesos para la limpieza y mantenimiento de la presa Madín.
La lucha por la conservación de la flora y fauna local inició hace 11 meses, y gracias a ella se logró inspirar otras peticiones, como que se deseche de forma correcta el lirio que fue sacado de la presa, y que se deje de contaminar con aguas negras este ojo de agua.
El Premio Internacional de la Paz de los Niños se otorga anualmente a un menor que lucha con valentía por los derechos del niño. En él, se busca reconocer a jóvenes creadores de cambio en todo el mundo que sean mayores de 12 años y menores de 18.
Pero el beneficio de este premio no es solamente visibilizar sus causas, sino que los ganadores también recibirán una beca de estudios y una plataforma mundial para promover sus ideales y causas en beneficio de los derechos del niño.
Desde las 5:00 de la mañana Lupita y otras personas del Grupo Tortuguero de Bahía de Kino, Sonora, inician un recorrido de 14 kilómetros a lo largo de la playa, desde Kino Nuevo hasta el estero, para ubicar nidos y salvar las vidas de cientos de tortugas que se desarrollan en el área y que al nacer buscan ingresar al mar.
Gracias a su trabajo, respaldado por organismos y gente de la comunidad comprometidas con el cuidado de la vida marina y terrestre de Bahía de Kino, se ha logrado preservar las especies de tortuga negra y golfina.
María Guadalupe Tejeda Elizalde encabeza este grupo conformado por personas de esa comunidad que se unieron a su labor y por otras más que pertenecen al grupo de Cosme Becerra, quien realiza junto a su familia labores de monitoreo en el mar para ubicar tortugas, pesarlas, medirlas y etiquetarlas. Cosme también aporta apoyo en el monitoreo terrestre y liberación de las crías.
María Guadalupe Tejeda Elizalde
La búsqueda de huellas de tortugas que conducen a los nidos se realiza en Bahía de Kino desde hace dos años y comprende de mayo a diciembre, todos los días.
“Nosotros buscamos el camino de subida, miramos si ellas dejaron una cama (le decimos así) porque cuando escarban y desovan ellas mismas apartan y dejan como una pequeña camita; vemos las huellas de regreso, pensamos que desovaron y comenzamos a escarbar, buscando los huevos. Si están en un lugar donde creemos que no van a correr riesgo por alguna marejada, o si hay ciclón o algo, las dejamos ahí mismo y se cercan”, explica Lupita.
Además de colocar un cerco y señalamientos, los tortugueros llevan a cabo una vigilancia y monitoreo permanente hasta el momento de la eclosión, entre 45 y 60 días, para asegurar que no sufran daños por parte de depredadores, que pueden ser otras especies animales o seres humanos.
La emoción de ver surgir la vida
La labor de los tortugueros está respaldada por capacitación y apoyo de CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas). Tortugueros hace la solicitud de proyectos en el mes de febrero ante CONANP para acceder a PROREST (Programa para la Protección y Restauración de Ecosistemas y Especies Prioritarias).
PROREST es un mecanismo de CONANP para generar participación de las comunidades asentadas dentro de las áreas naturales protegidas o fuera de su zona de influencia.
El Grupo Tortuguero aplica al programa de PROREST a través de la Reserva de la Biósfera Isla San Pedro Mártir, ya que Bahía de Kino es una zona de influencia de la reserva y del Área de Protección de Flora y Fauna de Islas del Golfo de California.
El grupo forma parte de los proyectos comunitarios y su actividad también es motivada por su arraigo en la comunidad pesquera, por su amor al mar y por el respeto al medio ambiente.
Por esas razones, cuando los huevos de las tortugas eclosionan y nacen las crías, los tortugueros se ven invadidos por una serie de emociones que les demuestran que todo el esfuerzo ha valido la pena.
Especialmente porque las tortugas cuentan con un sentido de pertenencia al territorio: si una de ellas desova en determinado lugar, es porque nació en ese mismo punto, como afirma Lupita. “Regresan al lugar donde nacieron a depositar sus huevos, por eso cuando hacemos la liberación dejamos que la tortuguita recorra el camino”.
En el momento de la liberación se avisa a las autoridades de Bahía de Kino, a pobladores, visitantes y todo el que desee ser testigo del acontecimiento siempre que respeten las medidas de permanecer detrás de la valla y en silencio porque las crías necesitan escuchar las olas para ir directo al mar.
“Es una emoción grandísima cuando regresan al mar, y encontrarlas cuando están desovando, es una emoción muy bonita”, dice Lupita.
Para la liberación, el grupo Tortuguero demarca y aplana una zona por la que, a manera de carril, las crías liberadas en la arena son atraídas por el mar y así se dirigen hacia el agua.
Los testigos de la liberación, niños en su mayoría, conectan de inmediato con la naturaleza y a través de la explicación sobre el operativo inician su educación medioambiental. Los participantes reciben conceptos básicos sobre las tortugas marinas y en general sobre el medio ambiente, tema que aún requiere de reforzamiento, promoción y difusión; una de las maneras puede ser a través de eventos naturales de este tipo.
La liberación más reciente
El pasado 5 de noviembre se tuvo el hallazgo de un nido que no había sido identificado y que fue reportado al grupo Tortuguero por un vecino que observó a las pequeñas tortugas que salían a la arena.
La tarde de ese día se llevó a cabo la liberación de 21 crías encontradas en ese nido que ingresaron al mar exitosamente con el apoyo del grupo, que se plantea establecer nuevos horarios para identificación y monitoreo de los nidos.
Los mayores depredadores son los seres humanos que han cometido acciones contra las tortugas con el fin de consumir o comercializar sus huevos. “En una ocasión dijimos ‘vamos a irnos un poquitito más temprano’; nos fuimos, nos tocó que miramos huellas de subida, ubicamos los huevos, pero a la tortuga no. Resulta que a lo lejos algo se movía, fuimos y checamos. La tenían amarrada, le echaron arena y ramas, tal vez pensaron en volver por ella o meterla en algo, no lo sabemos. Pero afortunadamente llegamos a tiempo y la liberamos”.
El año pasado el Grupo Tortuguero ubicó y liberó tortugas en seis nidos; este año, de mayo a la fecha, han localizado 12 nidos con un total de 500 crías.
“Para el año próximo ojalá que se nos apruebe el proyecto otra vez. Tenemos pensado hacer recorridos a media noche, cuando sabemos que ellas más o menos empiezan a salir a desovar, para cubrir y protegerlas un poco más”.
Otras labores de conservación de especies
Lupita Tejeda es pescadora; su labor en el Grupo Tortuguero de Bahía de Kino es reciente, pero desde hace 13 años está involucrada en acciones de concientización dirigidas a los pescadores, todas relacionadas con la conservación de especies y cuidado de su fuente de sustento: el mar.
Es presidenta del grupo Monitoreo del Lobo Marino con actividad en la Isla San Pedro Mártir, para lo que recibió una certificación por parte del CIAD Guaymas luego de asistir a cursos en La Paz y realizar recorridos de trabajo en las islas del Golfo de California.
“Nosotros hacemos monitoreo de lobos marinos en la Isla San Pedro Mártir. También hacemos lo que es monitoreo de anidación de aves, también en San Pedro Mártir, especialmente rabijunco, bobo patas azules y el bobo patas cafés”.
Hace unas semanas, Lupita Tejeda fue elegida directora del Consejo Asesor de Isla San Pedro Mártir en una reunión en la que participaron autoridades de Bahía de Kino, Guaymas, Capitanía de Puerto, COBI (Comunidad y Biodiversidad, A.C.), Bomberos, Comandancia, Comisaría de Miguel Alemán y profesores de secundaria que se dedican a la conservación.
Proyección internacional
El sitio de noticias británico BBC News destacó recientemente en su sitio Web la liberación de 2,250 crías de tortuga golfina en Bahía de Kino
Número récord de nacimientos de tortugas en peligro de extinción en México
Un número récord de una especie de tortuga en peligro de extinción eclosionó en una playa en el norte de México, y se cree que es el resultado de la reducción de la actividad humana durante la pandemia de coronavirus.
La comunidad indígena Seri en el estado de Sonora dijo que liberó más de 2,250 crías de tortuga golfina en el Golfo de California.
La comunidad generalmente libera alrededor de 500 de las pequeñas criaturas cada año.
Los límites de la pesca y el turismo significan que sus nidos en la playa no han sido tan perturbados.
La tortuga golfina, que está amenazada a nivel mundial, pone sus huevos en las playas de varios estados mexicanos entre mayo y septiembre.
Se considera que la especie se enfrenta a un alto riesgo de extinción en estado salvaje.
Como cada año, la celebración y el recuerdo de nuestros muertos es adornado con cientos de hermosas flores de cempasúchil, una tradición de nuestro México. Pero, ¿alguna vez te has preguntado con las flores que no logran venderse? No es común verlas adornando hogares, escuelas y oficinas después del Día de Muertos. Entonces, ¿será que todas son botadas a la basura?
Afortunadamente, la sustentabilidad comienza a formar parte del modo de vida de muchas personas, especialmente las nuevas generaciones. Muestra de ello es la iniciativa de las jóvenes Miriam Murillo, Alejandra Gaytán e Isabel Álvarez, quienes buscan darle una segunda vida a las flores de cempasúchil para crear un insecticida natural.
Bajo el nombre de Plantarium-Toluca, las dos biotecnólogas y la ingeniera agrónoma lanzaron la iniciativa en redes sociales con el objetivo de recolectar la mayor cantidad de flores posible, con la finalidad de iniciar su proyecto ecológico.
En entrevista para Heraldo, explicaron que el cempasúchil posee importantes propiedades inhibidoras y repelentes de algunos insectos plaga que se encuentran en jardines comunes, como arañas y moscas blancas. Por su origen natural, el producto no es tóxico, se degrada fácilmente y no representa un peligro para niños ni mascotas
Para crear el repelente, las mexiquenses utilizarán únicamente la flor, mientras que el tallo se destinará a la composta. De acuerdo con sus cálculos, necesitan aproximadamente 20 gramos de flores para crear un litro de insecticida.
Detallaron que la elaboración del producto orgánico toma cerca de 9 semanas, pues primero deben recolectar flores de cempasúchil, dejarlas secar y posteriormente iniciar el proceso de maceración durante 6 u 8 semanas.
Aunque no tienen una meta de producción, gracias a la buena respuesta obtenida durante la recolección, esperan preparar alrededor de 100 frascos de insecticida, mismo que tendrá una pequeña cuota de recuperación y un agradecimiento especial para quienes colaboren donando sus plantas.
Para más información sobre este increíble proyecto ambiental, te invitamos a seguir la iniciativa Plantarium-Toluca en Facebook: www.facebook.com/Plantariumtol
Bajo la iniciativa de crear moda consciente y responsable con el medio ambiente, la marca mexicana CIHUAH lanzó su primera línea de bolsos totalmente vegana, pues sus productos están fabricados con un bio-material hecho a base de nopal, una cactácea que abunda en gran parte de nuestro país.
Esta piel vegetal es producido por la marca Desserto en Guadalajara y es totalmente sostenible, pues su producción implica un bajo consumo de agua y no se emplean productos químicos tóxicos, además de no haber crueldad animal.
CIHUAH es propiedad de Vanessa Guckel, y en su primera línea incluyen cuatro bolsos de diseños arquitectónicos y en colores blanco y negro.
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El objetivo de la colección es ofrecer una alternativa sostenible y sin crueldad animal. Además, el bio-material de nopal es parcialmente biodegradable.
En entrevista con Vogue, Guckel afirmó que CIHUAH busca ser innovadora para brindar soluciones al problema del impacto ambiental que general la industria de la moda.
“Hoy en día, con los avances tecnológicos y de innovación en cuanto a desarrollo de nuevos materiales, puedes comprar piel natural o semi-natural con el mismo nivel de suavidad, calidad, resistencia/durabilidad y calidez que las pieles animales”, dijo a la revista.
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Además de ser responsable con el medio ambiente, CIHUAH incorpora el talento mexicano en todo el proceso, desde el diseño hasta la fabricación, en la que participan artesanos de la Ciudad de México y se utilizan materiales 100% mexicanos.
Para adquirir uno de sus productos, CIHUAH tiene un modelo pre-order, es decir, bajo pedido, para reducir el exceso de producción de sus piezas, y así no gastar materiales y recursos innecesarios, evitando desechos de los productos no vendidos.
Para comprar alguno de los bolsos, visita www.cihuah.com
Dulce, esponjoso y lleno de sabor. Estos son solo algunos de los motivos por los cuales año con año los mexicanos esperamos con ansias el pan de muerto, un postre mexicano que, por su popularidad, pareciera que cada vez sale antes del horno para cumplir con la creciente demanda. (Con suerte, algún día estará disponible los 365 días del año).
Ya sea de receta artesanal, de panadería o de supermercado, comer pan de muerto es una tradición que se acompaña con una taza de buen chocolate, café y un clima otoñal ligeramente frío, característico de los últimos días de octubre y los primeros de noviembre, en la víspera del Día de Muertos.
Para los curiosos que observan con atención sus bocadillos, seguro han notado que la forma del pan de muerto es muy peculiar: es redondo, tiene una ‘bolita‘ de pan en la parte superior, franjas en los costados y en ocasiones está bañado de azúcar de caña. ¿Sabes a qué se debe? Cada elemento de este pan tiene su historia y significado, y para que no te quedes con la duda, aquí te contamos todo.
Tradición ancestral
Se dice que el pan de muerto tuvo su origen en la época de la Conquista, en 1519, cuando los españoles observaron los rituales y el modo de vida de los pueblos originarios de Mesoamérica. Uno de ellos eran los sacrificios humanos que se realizaban para regalar una ofrenda a los dioses. Los españoles notaron que una parte importante del ritual era sacar el corazón de una doncella sacrificada y depositarlo dentro de una olla llena de amaranto para regalarlo a las deidades de la mitología mexica.
Aunque les pareció interesante, los españoles rechazaron todo tipo de sacrificios, y en cambio comenzaron a elaborar un pan de trigo en forma de corazón cubierto de azúcar color rojo para sustituir la práctica. Así surgió el primer pan de muerto.
De acuerdo con algunos historiadores y cronistas de la gastronomía mexicana, la industria del pan en nuestro país comenzó en el siglo XVIII, influenciada por la cultura europea. Aunque las primeras recetas de pan eran simples, con el tiempo se le fueron agregando sabores y elementos típicos de México.
Así fue como el pan de muerto comenzó a transformarse en lo que conocemos ahora: una delicia sabor mantequilla a la que, dependiendo de la región donde se fabrique, puede tener matices de naranja, canela y ajonjolí.
Elementos del pan de muerto
Aunque hoy en día lo podemos encontrar relleno de crema de avellanas, mermelada, queso crema y más, el pan de muerto comparte la característica de conservar sus elementos tradicionales:
Su forma circular representa el ciclo de la vida y la muerte
La bolita superior es un cráneo
Las franjas laterales son en realidad cuatro ‘huesitos‘ que simbolizan el esqueleto humano, colocados en forma de cruz para hacer referencia tanto a los cuatro puntos cardinales (señalados para los dioses Tezcatlipoca, Tláloc, Quetzalcóatl y Xipetotec), como a la religión católica que profesa la gran mayoría de los mexicanos.
El sabor a azahar (flor de naranjo) se relaciona con el recuerdo de quienes ya no nos acompañan en vida.
El azúcar simboliza el amaranto utilizado por los mexicas durante sus rituales.
Sin embargo, no existe una receta única para el pan de muerto. Gracias al ingenio de los mexicanos y el amor por sus tradiciones, cada estado añade u omite ingredientes. Por ejemplo, en Puebla y Michoacán el pan es cubierto con semillas de ajonjolí en vez de azúcar. En Oaxaca, es conocido como ‘pan de yema’ y es decorado como alfeñique. En la zona mixteca, el pan de muerto es espolvoreado con azúcar roja para continuar con la tradición de las ofrendas. Finalmente, en la Ciudad de México se popularizó el pan vainilla relleno de chocolate y cubierto con nuez.
Pan de muerto oaxaqueño
Pero, sin importar su versión, el pan de muerto es una delicia que nos une para celebrar una alegre tradición en la que se recuerda a nuestros difuntos, quizás con un poco de tristeza o nostalgia en nuestros corazones, pero siempre con una sonrisa en el rostro.
Nuestro México está lleno de historias increíbles y leyendas que reflejan lo extraordinario, insólito y sobrenatural, pero también las formas de vida de las personas a través de los años.
En estas fechas, es común recordar la leyenda de La Llorona, ese personaje que ha sido retratado en obras artísticas, relatado en cuentos y novelas, interpretado en el cine y en el teatro, e incluso cantado en la famosa canción que lleva su nombre, en la que cada artista le añade su toque único.
Pero lo que popularmente se cuenta de La Llorona es que se trata del fantasma de una mujer que deambula las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, implorando por sus hijos, a quienes busca sin cesar tras enloquecer por haberlos asesinado. Otros dicen que solo aparece en lugares donde en algún momento corrió un río. Se dice que viste de blando y su larga cabellera cae sobre su rostro, cubriéndolo casi en su totalidad. Pero todas las versiones coinciden en que grita: “¡Ay mis hijos!”.
¿Bastante aterrador, cierto? Pues bien, quizás lo sea aún más el hecho de que su posible origen se remonta a la época prehispánica.
Su fundamento está en Cihuacóatl, diosa de la maternidad que era considerada auxiliadora de las mujeres en el momento del parto. Según la mitología mexica, Cihuacóatl era la madre de Mixcóatl, a quien abandonó para luego volver y llorar por su hijo perdido.
Cihuacóatl
Sin embargo, su popularidad se debe a un antiguo presagio en el que fue partícipe. Alrededor del año 1500, los sacerdotes aztecas notaron la presencia de Cihuacóatl en el lago de Texcoco. Decían que había emergido de lo más profundo de las aguas para prevenir a su pueblo lo que se avecinaba: la llegada de los españoles.
Siendo también considerada como “la recolectora de almas”, el emperador Moctezuma temió lo peor. Los sacerdotes le advirtieron que Cihuacóatl había emergido del lago y bajado de la montaña para enviarles un mensaje, uno que se interpretó como de guerra y muerte.
Por lo que subieron al punto más alto del templo para observar el horizonte y ver al oriente una figura flotando, vestida de blanco y con el cabello hacia enfrente, desde donde gritó: “¡Ay mis hijos! ¿Dónde los llevaré para que escapen de tan funesto destino?
Tenochtitlan, capital del imperio mexica.
Los sacerdotes interpretaron su llanto como una advertencia de la caída del imperio mexica. La fantasmal aparición de la diosa Cihuacóatl, destrozada por el dolor y con una apariencia escalofriante, llenó de terror al pueblo de Tenochtitlan sin saber con exactitud qué es lo que sucedería.
De esta forma inició la leyenda de La Llorona, misma que ganó relevancia durante la época de la Colonia y, tras años de ser contada, ha sufrido modificaciones y variaciones, pero también han surgido otros personajes en distintas regiones del país cuya historia se cuenta muy similar a la versión de la mujer que, por despecho de amor, asesinó a sus hijos en la orilla de un río.
Hoy en día se vincula fuertemente con la celebración del Día de Muertos, pues se cree que en esta fecha regresa del más allá para ‘llorar’ por sus hijos.