El aguacate es un alimento de origen mexicano pero de popularidad mundial. Es consumido por su exquisito sabor, propiedades nutrimentales y por ser el ingrediente principal de uno de los platillos más populares del mundo: el guacamole.
Aunque todos los aguacates provienen del árbol Persea americana, no todos los aguacates son iguales. De hecho, existen alrededor de 400 variedades en todo el mundo, cuyos tamaños varían desde tan pequeños como una mandarina hasta gigantes que llegan a pesar 2 kilos cada uno.
Pero, sin duda, la variedad más consumida de todo el planeta es el aguacate Hass, también conocida como ‘la fruta del corazón’ y apreciado por su cremosidad, sabor y calidad.
Origen del aguacate Hass
Como muchos grandes descubrimientos, el primer árbol de aguacate Hass fue en realidad un error. En 1926, el Sr. Rudolph Hass, un cartero, compró semillas de aguacate al Sr. Rideout en Whittier, California.
Originalmente, el Sr. Hass tenía la intención de crear una arboleda de aguacates variedad Fuerte, pero al injertar las plantas que nacieron de las semillas, descubrió que solo uno de ellos había rechazado el segundo injerto. Ante ello, Hass había decidido talar el árbol, pero el Sr. Caulkins, un injertador profesional contratado por el cartero, le aconsejó dejarlo vivir y “ver qué pasaba”.
El Sr. Rudolph Hass y su esposa, Elizabeth
Cuenta la historia que, a medida que los árboles de aguacate crecieron y comenzaron a dar frutos, el que había rechazado el injerto formó un fruto único de color verde oscuro y piel rugosa. Curiosamente, los hijos del Sr. Hass preferían este tipo de aguacate a cualquier otro por su rico sabor. Resultó ser que la semilla que produjo el nuevo aguacate ya había sido polinizada de forma cruzada por la naturaleza antes de ser vendida al Sr. Hass.
A medida que este árbol crecía, producía más aguacates de los que su familia podía comer, por lo que Hass vendió algunos de estos a sus compañeros de trabajo en la oficina de correos. Luego, comenzó a venderlos en la tienda Model Grocery Store en Pasadena, California, así como también en un puesto sobre la carretera junto a la arboleda ubicada en La Habra.
En honor a su propio nombre, el ahora empresario llamaría a esta variedad ‘Hass’.
Rudolph Hass (centro) durante la ceremonia del primer envío aéreo internacional de aguacates Hass desde Los Ángeles hasta Toronto, Canadá
En 1935, la popularidad de este aguacate llevó al Sr. Hass a patentar el árbol, que fue la primera en su tipo en todo Estados Unidos. Para cultivar y vender las plantas, unió fuerzas con el propietario de un vivero local en Whittier, Harold Brokaw.
En el registro de la patente, Hass describió sus aguacates como una “variedad nueva y mejorada”, con excelentes cualidades de exportación, como su piel resistente, color púrpura negruzco, pulpa deliciosa y “de consistencia suave como la mantequilla, sin fibra y con un excelente sabor a nuez”.
No obstante, a pesar de la popularidad y gran calidad del aguacate Hass, el Sr. Hass solo ganó alrededor de $5,000 dólares durante la vigencia de la patente debido a que el Sr. Brokaw tenía el derecho exclusivo de producir los árboles en el vivero. Además, quienes los compraban volvían a injertar las arboledas con la madera de los brotes de los árboles Hass.
En septiembre de 1952, un mes después de que la patente expirara, Rudolph Hass sufrió un ataque cardíaco a la edad de 60 años. Murió de insuficiencia cardíaca en el Hospital Fallbrook un mes después, el 24 de octubre de 1952.
¿Qué sucedió con el árbol Hass original?
Durante muchos años, el árbol de aguacate Hass original se asentó en el patio delantero de la arboleda en La Habra, California. El árbol vivió 76 años y murió de pudrición de raíz (phytophthora) en 2002. Se dice que su madera es resguardada esperando realizar con ella un monumento conmemorativo.
De derecha a izquierda: Harold Brokaw, W.H. Brokaw y Elizabeth Hass durante la develación de la placa conmemorativa al árbol de aguacates Hass original, en 1973
A pesar de las teorías y especulaciones, nadie sabe con certeza qué variedad de semilla produjo el árbol Hass original. Sin embargo, gracias a este nació una gran industria de aguacate tal como la conocemos hoy en día.
Pero, ¿cómo lo logró? A finales de la década de 1920, la variedad de aguacate Fuerte estableció el estándar para la industria. Pero la variedad Hass ganó popularidad gracias a varios factores. En comparación con los Fuerte, los Hass tienen un mayor rendimiento de frutos y pueden producirlos todo el año. La fruta también contiene niveles más altos de aceite, lo que les da una vida útil más prolongada y también un mejor sabor.
Aguacate Hass en México
Actualmente, nuestro país es el principal productor de aguacate, aportando el 34% de la producción global y exportando aproximadamente el 54% del producto.
En México se producen tres principales variedades de aguacate: Criollo, Fuerte y Hass. Aproximadamente, el 97.4% de la producción nacional corresponde a esta última variedad, que se produce principalmente en Michoacán, Jalisco y Nayarit.
Si uno de los sitios que demuestra lo rica y variada que es la diversidad de flora y fauna en Sonora es Yécora, municipio localizado en la Sierra Madre Occidental, al este de la entidad.
Foto: Malcon Bechelani
La toponimia de su nombre lo describe bastante bien: de la lengua pima “yecora”, su nombre significa “lugar rodeado de montañas”. Por su altura de 1,500 metros sobre el nivel del mar, el municipio goza de una temperatura media de 17.4°C en los meses de primavera-verano, y 11°C en otoño-invierno. Gracias a esto, en Yécora se disfrutan de veranos frescos y lluviosos, e inviernos nevados.
Todo lo anterior crea un escenario propicio para contar con paisajes que parecen ser sacados de “cuentos de hadas”: grandes bosques de pinos, robles y encinos, bosques tropicales, profundos cañones, arroyos y otras maravillas de la naturaleza que conforman un enorme “jardín” en la también conocida como Sierra Baja.
Aunque son varios los sitios que los amantes de la naturaleza pueden visitar, existen tres cuya peculiaridad los destaca del resto. ¿Quieres conocerlos? Aquí te los mostramos.
Mesa del Campanero
El sitio es uno de los puntos más altos del oriente de Sonora, por lo que en invierno el paisaje se torna de blanco por las nevadas que provocan un descenso de la temperatura por debajo de los -2°C.
Foto: Gislanne Jiménez Fraijo y JA Fraijo
Conformado por hermosos bosques de coníferas y pinos, la Mesa del Campanero posee la peculiaridad de transportarte a un abundante bosque tropical en cuestión de minutos. En este lugar, las cabañas son conocidas por visitantes nacionales y extranjeros que buscan pasar una noche agradable en medio de la naturaleza.
En tiempo de lluvias, un arroyo llamado Santa Rosa baja desde Mesa del Campanero hasta la ciudad de Yécora, embelleciendo aún más el paisaje.
Foto: Anita Demoss
Foto: Erik F. Enderson
En la Mesa del Campanero se realiza la mayor parte de la fruticultura de la región, donde se encuentran establecidos huertos de manzana y durazno, con una producción anual de aproximadamente 1,300 toneladas.
Ciénega de Camilo
La Ciénega de Camilo es un manantial ubicado al este de Maycoba, la segunda localidad más habitada de Yécora que se encuentra casi sobre la línea divisional entre Sonora y Chihuahua.
En 1997, los investigadores Tom Van Devender y Ana Lilia Reina se encontraban inspeccionando plantas de esta región cuando descubrieron en la Ciénega de Camilo un suceso muy inusual en la entidad: el lugar estaba cubierto de Sphagnum, el mismo musgo que cubre las turberas de Canadá y Europa.
La especie de musgo de la Ciénega de Camilo más tarde fue identificada como S. palustre, descrita anteriormente en por Carlos Linneo en 1793 como parte de una colección botánica europea.
Vista de cerca del musgo Sphagnum palustre en la Ciénega de Camilo. Foto: Doug Danforth
El área pantanosa no solamente es de extraordinaria belleza, sino que es única en el noroeste de México. De acuerdo con un sondeo de Van Devender y Carmen Ortega, de las especies encontradas en la Ciénega de Camilo, el 40.1% no llegan a Arizona o Nuevo México, el 15% son raras o restringidas en Sonora y solo el 2.9% son no nativas.
El Aguajito
El Aguajito es un sitio de observación de aves por excelencia. Se encuentra en Barranca honda, a 19 kilómetros al oeste de Yécora. Este cañón empinado se ubica en la ladera norte de la Mesa del Campanero y su nombre se deriva de una filtración de agua en el acantilado junto a la carretera, donde los viajeros reponen sus fuentes de agua potable.
La barranca aloja una rica y diversa flora, con bosques ribereños de árboles de sicómoro y acebo, además de poblaciones de aliso blanco y bosques de pino y encino.
Gracias a su flora, El Aguajito alberga una de las faunas de aves más diversas de Sonora en un área de apenas 0.5 km2. Algunas de las aves que se observan en este paraíso son el zorzal azteca o mirlo pinto (Ridgwayia pinicola), ruiseñor azul (Ridgwayia pinicola), zorzal de dorso canela (Turdus rufopalliatus), la reinita coronilla (Basileuterus rufifrons) y la candelita plomiza (Myioborus miniatus). Los loros de pico grueso o guacamayas (Rhynchopsitta pachyrhyncha), hasta hace poco visitaban la Mesa del Campanero en noviembre para comer semillas de piñón. El guacamayo militar o guaco (Ara militaris), habita desde El Aguajito hasta los cañones tropicales de abajo.
Además, en este sitio se han observado hasta diez especies de colibríes gracias a la presencia de arbustos que son fuente de alimento para los polinizadores. Entre las especies avistadas se encuentran el colibrí berilo (Amazilia beryllina), colibrí de orejas blancas (Hylocharis leucotis), colibrí garganta azul (Lampornis clemenciae) y colibrí de corona violeta (Amazilia violiceps).
Cuando pensamos en beisbolistas mexicanos que juegan o han jugado en las Grandes Ligas, pensamos de inmediato en estrellas como Fernando “El Toro” Valenzuela, Julio Urías, Oliver Pérez, Jorge Orta, Fernando Salas y muchos más.
Y a pesar de que existe una larga lista de talentos mexicanos que lograron llegar a la MLB, en pocas ocasiones nos preguntamos: ‘¿Quién fue el primer mexicano en jugar en Grandes Ligas?‘.
De acuerdo con los registros y con historiadores expertos en el rey de los deportes, el primer mexicano en la MLB fue Baldomero ‘Melo’ Almada, quien debutó el 8 de septiembre de 1933 con los Medias Rojas de Boston en un juego de doble cartelera contra los Tigres de Detroit.
Foto: Salón de la Fama del Beisbol en Estados Unidos
Biografía
Baldomero ‘Melo’ Almada Quirós nació el 7 de febrero de 1913 en Huatabampo, Sonora, dentro del matrimonio formado por Baldomero Almada y Amelia Quirós. Tenía un hermano y seis hermanas. Su tatarabuelo, Don José María Almada de Alvarado, fue dueño de entonces la mina de plata más grande de México, La Quintera.
Pero tras el inicio de la Revolución Mexicana, la ‘suerte’ de la familia Almada cambió. Cuando Melo tenía casi dos años, su padre, Baldomero Almada, fue nombrado gobernador de Baja California por el entonces presidente Álvaro Obregón. Sin embargo, al resistirse el entonces gobernador a dejar su puesto, Almada solicitó que lo enviaran a trabajar al consulado de México en Los Ángeles, por lo que se trasladaron a este país. Según lo relató el mismo Melo Almada al diario Sporting News, su padre tomó esta decisión porque “siempre quiso que tuviéramos una educación estadounidense”.
Almada y sus hermanos asistieron a escuelas del sur de California, como la Jefferson Grammar School, John Adams Junior High y Los Angeles High School. ‘Mel‘, como lo conocían los estadounidenses, destacó como un atleta talentoso en el futbol americano, beisbol y atletismo.
Después de que su hermano mayor, José Luis ‘Lou’ Almada, comenzara a jugar con los Indios de Seattle en la Liga de la Costa del Pacífico (una de las Ligas Menores), Melo firmó con el equipo en 1932 como jardinero derecho. Jugó 127 juegos, bateando .311 en 438 turnos al bat y anotando seis jonrones.
Los hermanos Luis (izquierda) y Melo (derecha) jugando para los Indios de Seattle
En marzo de 1933, Melo ya era considerado uno de los mejores prospectos de la Liga de la Costa del Pacífico. Comenzó con fuerza la temporada para Seattle. Bajo el encabezado “¡Viva Almada!”, un diario local pronosticó que el jugador de 20 años sería enviado a las Grandes Ligas antes de que terminara la temporada.
La llegada del primer mexicano a Grandes Ligas
El 2 de julio, el scout de talentos Eddie Collins contrató a Melo Almada para los Medias Rojas de Boston por $40,000 dólares. Su fama comenzó a crecer al grado de celebrarse el “Melo Almada Day” el 23 de julio de 1933 en el Wrigley Field, casa de los Cachorros de Chicago.
Almada hizo su debut en Grandes Ligas el 8 de septiembre de 1933 en un doble partido. Jugó en el jardín central, yéndose de 1-4 en ambos. El 23 de septiembre conectó su primer jonrón ante Herb Pennock de los Yankees de Nueva York.
El 1 de octubre de ese mismo año, Melo bateó contra Babe Ruth en el último juego en que el ‘Bambino’ de los Yankees lanzó. Permitió 12 hits, 3 de ellos de Almada, quien además impulsó una carrera. Al final Ruth ganó el juego, pero Almada siempre presumió haber jugado contra la leyenda del beisbol.
En 1934, los Medias Rojas trasladaron a Almada a Kansas City, donde tuvo una temporada excelente. Ganó el premio MVP (Most Valuable Player) del club, con 135 juegos, promedio de bateo de .328 y 30 bases robadas. Casi al final de la temporada, Almada fue contratado de vuelta en Boston.
En 1937, jugando para los Senadores de Washington, Almada logró un récord que hasta la fecha sigue vigente: anotó 9 carreras en un día. Sucedió en una doble cartelera; en el primer partido anotó cuatro carreras y en el segundo cinco. Después de eso, nadie más en las Grandes Ligas ha repetido la hazaña del sonorense.
A lo largo de su carrera jugó también para los Cafés de San Luis y los Dodgers de Brooklyn. Lamentablemente, con apenas 26 años, la carrera de Melo en Grandes Ligas terminó. Obtuvo un sólido promedio de .284 y tuvo un buen guante a la defensiva, pero su falta de fuerza en el bate fue su mayor inconveniente.
Melo regresó a California donde jugó nuevamente para la Liga de la Costa del Pacífico. Al año siguiente, jugó como profesional en México para Unión Laguna, en Torreón.
Melo Almada con el uniforme de los Dodgers de Brooklyn, que en 1958 se trasladarían a Los Ángeles. Foto: Museo y Salón de la Fama del Beisbol en Estados Unidos.
Vida personal y legado
Melo se casó el 30 de octubre de 1938 con Alicia Terminel en Navojoa, Sonora. Tuvo cuatro hijos: Miguel, Eduardo, Lydia y Cecilia.
Formó parte del ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, uniéndose al Cuerpo Médico en 1944. Después de la guerra, Melo se convirtió en gerente de los Mayos de Navojoa durante las temporadas 1953-1954 y 1955-1956, además de parte de la temporada 1956-1957.
En 1971, Melo Almada fue introducido al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. Fue considerado por muchos beisbolistas mexicanos como un ícono y modelo a seguir de lo que ellos mismos podrían lograr.
Melo Almada murió el 13 de agosto de 1988 en Caborca, Sonora, a los 75 años, víctima de una afección cardíaca. Su hermano Lou falleció en 2005. Hoy en día, Melo es recordado por muchos profesionales del beisbol en México. De hecho, cada año la Liga Mexicana del Pacífico entrega el premio “Baldomero Melo Almada” al novato del año.
La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más populares de nuestro país. Pero el paladar del mercado mexicano no solo se limita a la cerveza comercial.
En los últimos años, la llegada de los nuevos sabores, variedades y presentaciones de la cerveza artesanal han cautivado a los consumidores, quienes van más allá de la cultura de la “diversión”, para adentrarse en el aprendizaje sobre sus ingredientes, procesos y orígenes.
Ejemplo de esto es lo que sucede con la cerveza artesanal en Sonora, una industria potencial que combina las tradiciones de las diferentes regiones del desierto, mar, sierra y valle para presentar cervezas únicas, innovadoras y de la más alta calidad.
En todo el estado existen decenas de marcas que merecen nuestro reconocimiento por su emprendimiento y por plasmar su alma en cada gota. En el siguiente artículo te presentamos 10 de ellas.
Libertad, escape y autenticidad son algunos de los conceptos que caracterizan a Buqui Bichi, una de las cerveceras artesanales más populares de la capital de Sonora.
Ofrecen una amplia variedad de cervezas que van desde las de la familia Ale, Stout y Kölsch, todas ellas con divertidos nombres que hacen referencia a la cultura sonorense.
Además de contar con tres Tap Rooms en Hermosillo, Buqui Bichi también está disponible en línea, así como en tiendas de conveniencia, supermercados y restaurantes de todo México y Arizona.
Una de las pioneras en el estado, Cerveza Ocotillo nació en 2011 de la mano de José Luis Ávila, quien junto con su hermano Mauricio, crearon la Cervecería Pitic para ofrecer un producto único y orgullosamente sonorense en un momento en el que el mercado de esta bebida era aún muy reducido.
Cerveza Ocotillo cuenta hasta el momento con cuatro variedades: Morena (Chocolate Milk Stout), Colorada (Irish Red), Güera (Híbrida Light) y Bacanora (Porter con bacanora).
Puedes encontrar Cerveza Ocotillo en restaurantes y bares de Hermosillo, en redes sociales y a través de su WhatsApp (662) 374 29 47.
En la etnia Yaqui, ‘Bajipo’ es una bebida tradicional de maíz tostado. En honor a su cultura, un equipo de cajemenses creó Cervecería Bajipo, una empresa que ofrece cervezas con personalidad diferente.
Bajipo tiene variedades para deleitar a todos los gustos, como la stout, peanut butter stout, ipa, blonde ale, cream ale, pale ale y red ale, esta última premiada como la Mejor Cerveza Ámbar Americana en la Copa Cervecera del Pacífico 2021.
Esta cerveza cajemense la puedes encontrar en su Tap Room, restaurantes y bares en Ciudad Obregón, Navojoa, San Carlos y Nogales.
El proyecto de Fábrica de Cerveza La Ruina comenzó en 2020 al interior del Parque La Ruina, en Hermosillo, un sitio que se ha posicionado como uno de los principales destinos de gastronomía, vida nocturna, música, arte y comercio en la capital.
Como su slogan lo indica: “Honor a la Raíz”, Fábrica de Cerveza La Ruina refleja en cada una de sus cervezas la cultura del desierto a través de sus sabores, aromas, identidad y diseño de producto.
Actualmente cuentan con seis variedades: Clara (Pilsner), Dorada (Helles Lager), Tostada (American Amber Ale), Duna (IPA), Cabal (Porter) y Tropic Ale (American Wheat Ale).
Disfruta de cada una de sus presentaciones en su Tap Toom en Parque La Ruina, de 1:00 pm a 12:00 am.
Cócorit es un pueblo ubicado al sur de Sonora. Fundado hace 403 años por misioneros jesuitas, el lugar destaca por los esfuerzos de sus habitantes por conservar su herencia histórica, cultura y tradiciones.
En medio de los maravillosos destinos turísticos que ofrece se encuentra Punto de Unión Cervecería Cocoreña, un pintoresco Tap Room donde se ofrecen las cervezas artesanales creadas por Hans y Herman Weihs.
Punto de Unión reune una gama de diferentes sabores y colores en sus cervezas Don Nacho (Weissbier Guayaba), Muchacho Alegre (Pilsner), Calvaria (India Pale Ale), Negrísima (Vainilla Stout) y Chicotera (Red Ale).
Disfruta sus variedades en restaurantes y bares de Ciudad Obregón y San Carlos, así como en su Tap Room ubicado bulevar Tichi Muñoz #201 esquina con Benito Juárez, en Cócorit, Sonora.
Directamente del puerto de Guaymas llega Guaymas Brewing Company, una empresa que demuestra que también en el valle se hace buena “cheve” artesanal.
Muestra de ello son los nombres de sus productos, que hacen referencia a la cultura del guaymense: Tres Presidentes (Porter), Reina de Carnaval (Red IPA), Mar de Cortés (Pale Ale), Miramar (Session IPA), Ciudad Jardín (Golden Ale), entre muchas más.
Puedes deleitarte del sabor porteño de Guaymas Brewing Company en su Tap Room ubicado en calle Pez Espada #196, colonia Villas de Miramar en Guaymas. Pero su exquisito sabor también se extiende a puntos de venta en Hermosillo, Empalme, Ciudad Obregón y Navojoa.
Lanzada oficialmente en 2019, Lucky Monkey es una cerveza orgullosamente sonorense con una de las más amplias gamas de cervezas artesanales en Sonora.
Sus variedades van desde la original Strawberry Fields Pale Ale, Cali Common, ChirIPA, Bakanora King Kong, Monkey Neipa, Hoppy Blonde, Indian Pale y más.
Cuentan con presentación en lata, growler y en vaso en su Tap Room ubcado en Plaza Navarrete, en Hermosillo. El refill de growlers lo realizan en su fábrica ubicada en Felicitas Zermeño #70, esquina con calle Puebla, colonia 5 de Mayo.
Para hacer un pedido puedes enviar un mensaje a sus redes sociales Instagram, Facebook o al WhatsApp (662) 278 56 81.
Con coloridos diseños y originales nombres, Matavenados elabora en Hermosillo cervezas de gran sabor y carácter.
Entre sus cervezas se encuentran Locomotora No. 70 (Porter), Tortuga (Blonde Ale) y Corita (Brown Ale) y la original Naran’jita (witbier de naranjita), todas ellas ideales para maridar tus platillos favoritos.
La Cerveza Matavenados está disponible en restaurantes y bares de Hermosillo. Para más información, contáctalos a través de sus redes sociales.
De Hermosillo, Sonora llega El Bandido Brewery, una marca de cerveza artesanal local cuyas bebidas han sido acreedoras de reconocimientos en festivales gracias a su composición, sabor y carácter.
Uno de ellos fue la competencia nacional del Desierto de Sonora Beer Fest 2020, donde sus cervezas Bandido Mocaccino Stout y Summer Pale Ale obtuvieron medallas de oro y plata, respectivamente.
Actualmente puedes disfrutar sus variedades Blonde Sle, Irish Red, Mazapan Stout, Session IPA y más en su Tap Room de Hermosillo, donde también ofrecen el servicio de refill en Growlers.
Para más información y pedidos, puedes comunicarte a su WhatsApp (662) 279 31 85.
Sonora es un estado con abundante historia y rica cultura. Esto se refleja incluso en el nombre de sus municipios, muchos de ellos bautizados por los pueblos originarios, como ópatas, mayos, yaquis, comca’ac, tohono o’odham y pimas.
A pesar del paso del tiempo, muchos de estos lugares aún conservan su nombre original, cuya toponimia nos brinda pistas del pasado: desde las actividades que allí se desarrollaban, la naturaleza presente en cada región, hasta referencias a leyendas sobre la fundación de los pueblos.
Conocer el significado del origen etimológico de los nombres propios de los municipios de Sonora no solo resulta interesante, sino que es de vital importancia para la preservación de nuestro patrimonio cultural y, por lo tanto, herencia de las futuras generaciones.
La siguiente es una lista con el significado de los nombres de los 72 municipios de Sonora, con información recopilada del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED) y del historiador Flavio Molina Molina.
Aconchi: El nombre de Aconchi proviene de la lengua ópata de las raíces ‘aco’, paredón y ‘Tzi’, en lugar, significando “en los paredones”.
Agua Prieta: Del vocablo ópata bachicuy, que significa ‘aguas negras’, debido a que, en el lugar, el agua con la cual los ganaderos de finales del siglo XIX abrevaban su ganado se tornaba oscura.
Álamos: En sus primeros años fue conocido como Real de la Limpia Concepción de los Álamos, por la presencia del árbol de álamo en la región. El nombre original de este pueblo era Ostímuri, pero se desconoce el significado de la palabra.
Altar: Como a la mayoría de los municipios de Sonora, el nombre se le dio por su cabecera, el pueblo de Altar, nombrado así por la parroquia de la Virgen de Guadalupe erigida años después de su fundación.
Arivechi: Su nombre proviene de la lengua ópata de las raíces ‘arive’, calavera y la proposición locativa ‘tzi’, que significa lugar; es decir, Lugar de la Calavera.
Arizpe: El nombre de Arizpe se deriva de las raíces de la lengua ópata ‘arit’, hormiga brava y ‘pa’, en; “Lugar de hormigas bravas o coloradas”.
Átil: Se dice que su nombre proviene del pima átil que significa “Punta de flecha”.
Bacadéhuachi: El nombre proviene de la lengua ópata de las raíces ‘baca’, carrizo, ‘degua’ entrada, puerta, y ‘tzi’, lugar; es decir “En la entrada del carrizo”.
Bacanora: su nombre proviene de la lengua ópata, de las raíces ‘baca’, carrizo, y ‘nora’, apócope de ‘noraco’ (ladera), “ladera de carrizo”.
Bacerac: La versión más autorizada en lo que respecta a la etimología del nombre de Bacerac, es que proviene de la lengua ópata ‘baceran’ y significa “lugar donde se ve el agua”.
Bacoachi: El nombre del municipio proviene del ópata ‘cuchibaciach’ que significa “Culebra de agua”.
Bácum: El territorio del municipio de Bácum estuvo ocupado desde mucho antes de la llegada de los españoles por la etnia yaqui. El nombre de Bácum significa “lago” o “agua estancada”, en la lengua yaqui.
Banámichi: El nombre del municipio deriva del vocablo de la lengua ópata ‘banamitzi’, que quiere decir, “Donde da vuelta el agua” o “Arriados por el agua”.
Baviácora: El municipio debe su nombre a la denominación en lengua ópata de la hierba del manso, que abunda en la región. Del ópata ‘babícor’, “La yerbabuena que crece en el río”.
Bavispe: El territorio que hoy ocupa el municipio estuvo habitado por tribus ópatas, de ahí el nombre de Bavispe se derive de la palabra ‘bavipa’, que significa “lugar de donde cambia de dirección el río”.
Benjamín Hill: El primer asentamiento dentro del territorio municipal fue un rancho llamado San Fernando. En el año de 1939 se escogió a este lugar como uno de los puntos de parada del ferrocarril Sonora-Baja California y se construyó una estación. Nombrado así en honor a Benjamín Hill, general de la Revolución. que gobernó el estado de Sonora provisionalmente en 1915.
Caborca: Etimológicamente, el nombre del municipio es ‘cabota’, que significa “corita boca abajo”. La “corita” es una canasta con forma de olla utilizada por los Tohono O’Odham, también conocidos como Pápagos.
Cajeme: El nombre del municipio es en honor a José María Leyva Cajeme, legendario guerrero yaqui que militó en las tropas sonorenses. Fue defensor de la tribu yaqui. Se le conocía como ‘Cajeme’, que significa “El que no bebe”.
Cananea: Según datos recogidos en el lugar, la palabra Cananea viene de dos voces apaches: ‘can’ que significa carne y ‘enfa’ que significa caballo, es decir “carne de caballo”. Por otra parte, el profesor Manuel Sandomingo hace referencia a otra versión del nombre, que quiere decir “donde corre el viento”, también de origen apache.
Carbó: Se le dio el nombre de municipio de Carbó en honor al oaxaqueño José Guillermo Carbó, quien en 1878 fue jefe de armas en Sonora, y que apoyó la legislatura en contra del gobernador Mariscal, obligando a este último a dejar el poder en 1879.
La Colorada: Nombrado así por el color rojizo del subsuelo. La zona minera conocida como Minas Prietas y La Colorada fueron descubiertas por los misioneros jesuitas entre 1740 y 1743.
Cucurpe: Su nombre proviene de la lengua indígena de los ópatas, originalmente de la palabra ‘cucupa’ que se interpreta como “lugar de codornices”.
Cumpas: Del ópata ‘cumpas’, que significa “lugar de cúmaro”. El cúmaro es un árbol silvestre que se reproduce en los valles y márgenes de los arroyos del norte y noroeste de Sonora, a una altura que oscila entre 600 y 1200 metros sobre el nivel del mar.
Divisaderos: Se dice que se le nombró así por su ubicación geográfica en la sierra alta de Sonora (del verbo ‘divisar’).
Empalme: Su nombre se deriva de la palabra “empalmar” que significa unir o entrelazar. En 1886, la ciudad era conocida como “Junction City”, que en español se traduce como “Ciudad de Empalme”. 19 años después, en 1905 se le comenzó a llamar “El Empalme”. El territorio de este municipio estuvo ocupado en tiempos prehispánicos por el pueblo yaqui, quienes habitaron la ranchería del Cochórit.
Etchojoa: El nombre de Etchojoa proviene del dialecto mayo de las raíces ‘etzo’, cardón o cactus conocido localmente como “echo”, y ‘jova’, habitación o casa. Por lo tanto, Etchojoa significa “casas de cactus o echos”.
Fronteras: Originalmente llamado Corodéhuachi, el territorio era habitado por ópatas hasta la llegada de los españoles. Sin embargo, la permanencia de estos en el territorio fue difícil debido a la resistencia de los indígenas al sometimiento, por lo que el lugar fue denominado “Real Presidio de Fronteras de los Apaches” debido a su ubicación geográfica.
Granados: Este lugar recibió el nombre de Granados, en honor a Don José Joaquín Granados y Gálvez, segundo obispo de Sonora de 1788 a 1794. Granados fue un predicador franciscano originario de Sedella, España. Murió en 1794 en Granados, Sonora.
Guaymas: El municipio toma su nombre de los Guaimas, un pueblo de cazadores perteneciente a la tribu Comca’ac o seri. En lengua cahíta, Guaymas significa “tirar flechas a la cabeza”.
Hermosillo: La actual capital de Sonora fue nombrada así en honor a José María González Hermosillo, personaje del bando insurgente en la Guerra de Independencia de México. Antes, la ciudad se llamaba Pitic (posteriormente Santísima Trinidad del Pitic), que significa “donde se unen dos ríos”, refiriéndose a al río Sonora y al río San Miguel.
Huachinera: Del vocablo ópata ‘huachinera’ que significa “Mesa de la Huata Sagrada”, haciendo referencia al árbol de huata, abundante en la región.
Huásabas: Su nombre proviene de la palabra ópata ‘huásaca’ que significa “lugar de tierras enyerbadas” o “lugar de tierras llenas de yerba que arrastra el río”.
Huatabampo: El nombre de Huatabampo proviene de la lengua cahita (yaqui y mayo) de las raíces ‘huata’, sauce; ‘baam’, plural de ‘baa’, agua; y ‘po en; “sauce en el agua”.
Huépac: El nombre dado a este municipio, obedeciendo a su ubicación geográfica significa “valle grande”; proviene del ópata ‘güepaca’, de ‘güe’ grande y ‘paca’, valle.
Ímuris: El topónimo de Ímuris es pima y se mencionan diversos significados, pero el más factible es el de “Mesa entre Ríos” o “Loma en forma de pedernal”
Magdalena: A principios del siglo XVII, Juan Bautista Escalante fundó en este lugar la Misión Santa María Magdalena, santa de la iglesia católica. El territorio originalmente estuvo habitado por los Tohono O’odham (pápagos) y pimas altos, quienes se resistieron a la ocupación española y destruyeron la Misión. A finales de ese mismo siglo, el misionero jesuita Francisco Eusebio Kino fundó nuevamente la misión. La cabecera municipal se llama Magdalena de Kino en su honor.
Mazatán: Su nombre proviene de la lengua ópata ‘masatan’ y significa “lugar del venado”.
Moctezuma: Nombrado así en honor a Francisco Moctezuma, coronel en la Guerra de Independencia de México y posteriormente secretario de Guerra y Marina de México (1828-1830). Antes, el pueblo se llamaba “Oposura”, que en lengua ópata significa “palofierral” o “lugar de mucho palofierro”, de ‘opo’, palofierro, y el sufijo abundancial ‘sura’.
Naco: En lengua ópata, ‘naco’ significa nopal.
Nácori Chico: El nombre de Nácori proviene de la lengua ópata, y sus raíces son ‘naco’, nopal y la terminación ‘ri’, entendiendo que Nacori es una apócope de Nacoripa, que significa “lugar del nopal”.
Nacozari de García: Las palabras Nacozari es una palabra ópata que significa ‘abundancia de nopales’. También fue nombrado así en honor a Jesús García Corona, ferrocarrilero que salvó al pueblo de la explosión de un tren.
Navojoa: El nombre de Navojoa proviene de la lengua mayo, de las raíces ‘navo’, nopal y ‘jova’, casa o lugar; significa por lo tanto “lugar de nopal”.
Nogales: La ciudad de Nogales surgió a partir de la autorización que obtuvo en 1880 la Compañía del Ferrocarril de Sonora buscando una terminal fronteriza. Previo a la fundación de la ciudad, fue establecido en la zona un rancho llamado Los Nogales de Elías en 1841, por lo que su nombre puede provenir de la abundante presencia de árboles de nogal o haciendo referencia al mencionado rancho.
Ónavas: El nombre de Ónavas proviene de la lengua cahita, de las raíces ‘ona’, sal y ‘boa’, agua; “agua salada”.
Opodepe: El nombre de Opodepe proviene de la lengua ópata, de las raíces ‘opo’, palo fierro, ‘det’, llano, y ‘pa’, lugar, que significa “en el llano de palo fierro”.
Oquitoa: Del pima ‘oki’, blanca, y ‘toa’, mujer, el nombre del pueblo significa ‘mujer blanca’. Existe una antigua leyenda que narra la fundación del pueblo. Este había sido situado en los márgenes del río, pero su ubicación hacía que fuera barrido por la creciente. Un día apareció una mujer blanca que les indicó donde debía ser instalada la población.
Pitiquito: Según la tradición local se dice que el pueblo toma el nombre del famoso jefe indio, que una vez vivió en la ranchería donde se construyó la iglesia, a quien le llamaban “Piti” o “Pitic”.
Puerto Peñasco: Nombrado así por el puerto y la geografía de la cabecera municipal. El turístico municipio es llamado también “Rocky Point” por los estadounidenses.
Quiriego: El nombre de Quiriego proviene de palabras latinas de la liturgia de la misa ‘kirie’ señor y ‘ego’ yo.
Rayón: Antes Nacameri, que en pima podría significar ‘lugar de tunas’, de ‘naco’, tuna, y ‘meri’, matiz o lugar. En 1825 se le cambió su nombre original por el de Rayón, en honor al General Ignacio López Rayón, insurgente mexicano que encabezó el movimiento de independencia tras la muerte de Miguel Hidalgo y Costilla.
Rosario: Nombrado así en honor a la Virgen del Rosario, figura de la Iglesia católica.
Sahuaripa: En lengua ópata sahuaripa significa “hormiga amarilla”, de ‘sagua’, amarillo, ‘arit’, hormiga, y ‘pa’, terminación locativa.
San Felipe de Jesús: Nombrado así en honor a San Felipe de Jesús, santo de la Iglesia católica. Se fundó en 1657, cuando el capitán Juan Munguía Villela denunció los terrenos donde se levanta para establecer una Hacienda dedicada a la extracción de minerales.
San Javier: Nombrado en honor a San Javier, santo de la iglesia católica. El real de minas de San Javier fue fundado en el año de 1706 por el Gral. Antonio Becerra Nieto.
San Luis Río Colorado: Nombrado así en honor a San Luis, santo de la Iglesia católica, y por el río que atraviesa su territorio.
San Miguel de Horcasitas: San Miguel de Horcasitas tuvo su origen en el presidio militar trasladado ahí en marzo de 1749 procedentes del Pitic. Se le dio el nombre de Horcasitas en honor del virrey don Juan Francisco de Güemez y Horcasitas, primer Conde de Revillagigedo, quien gobernaba entonces la Nueva España.
San Pedro de la Cueva: El actual territorio del municipio de San Pedro de la Cueva (nombrado en honor a San Pedro Apóstol) incluye las áreas que correspondieron a los municipios de Suaqui, Tepupa y Batuc, que desaparecieron al ser inundados por la presa Plutarco Elías Calles (El Novillo). Los significados de estos tres pueblos son:
Suaqui: Del pima ‘suaaqui’ que significa corazón de pithaya (de ‘sua’, interior o corazón, y ‘aquí’, pitahaya.)
Tepupa: De la lengua huegue (hablada por ópatas, eudeves y jovas) ‘tepuppa’, que significa ‘lugar de pulgas’, de ‘teppu’, pulga, y el locativo ‘pa’.
Batuc: También del hegue ‘batmuque’, que significa ‘agua muerta’, de ‘vat’, agua, y ‘muque’, morirse.
Santa Ana: Nombrado así en honor a Ana, madre de María y santa de la Iglesia católica.
Santa Cruz: Llamado anteriormente “Santa María de Suaqui”, fue nombrado así en honor a la Santa Cruz, figura de la iglesia católica, y también hace referencia al río Santa Cruz, que cruza el poblado desde Arizona.
Sáric: Del pima ‘sáric’ que significa ‘cuenca entre dos ríos’. En tiempos de virreinato se le conoció como Santa Gertrudis de Sáric.
Soyopa: El nombre del municipio en lengua yaqui significa ‘Tierra Caliente’. Existe una segunda versión del significado de Soyopa que indica que proviene del ópata ‘soiota’ que significa ‘espinaza’; de ‘soi’, espina, y ‘ota’, hueso.
Suaqui Grande: Del pima ‘suaaqui’ que significa corazón de pithaya (de ‘sua’, interior o corazón, y ‘aquí’, pitahaya).
Tepache: La palabra Tepache proviene del ópata ‘tepatzi’ que después se convirtió en ‘tepachi’ y posteriormente en Tepache. Para algunos historiadores, significa ‘lugar de mujeres bellas’, aunque para otros su significado es ‘lugar del árbol en la piedra’ y para otros más ‘lugar de frijol dado el parecido que guarda el vocablo tepatzi con ‘tépari’, nombre de una variedad de frijol.
Trincheras: Nombrado así por el Cerro de Trincheras, un yacimiento arqueológico de gran importancia para la cultura de Sonora, en cuyas laderas se construyeron más de 900 terrazas entre los años 1300 y 1450. La zona fue llamada ‘trincheras’ por primera vez en el siglo XVII por Juan Mateo Mange, un capitán español quien, al ver el cerro desde lejos, le pareció que estaba rodeado de edificaciones con propósitos bélicos.
Tubutama: Palabra de la lengua o’odham (pápago) que significa ‘liebre sentada en lo alto de la colina’.
Ures: Del ópata ‘uri’ que significa ‘varón’ o ‘persona’. Probablemente los primeros españoles asociaron la palabra uri con Ures, nombre que llevan algunos poblados de España.
Villa Hidalgo: Nombrado así en 1967 en honor a Miguel Hidalgo y Costilla, héroe de la Independencia conocido como ‘El Padre de la Patria’. Antes, el pueblo era conocido como Óputo, del ópata ‘opothu’ que significa “lugar de palofierros” (‘opo’, palofierro, y el sufijo locativo ‘thu’, en, lugar o de.
Villa Pesqueira: Nombrado así en 1867 en honor al entonces gobernador de Sonora Ignacio Pesqueira. Anteriormente, el territorio era conocido como Mátape, que proviene de la lengua hegue ‘mátapa’ y significa “lugar de metates” (de ‘mata’, metate, y ‘pa’, lugar).
Yécora: Del pima ‘yécora’ que significa ‘lugar rodeado de montañas’ o ‘lugar cercado a la redonda’; de ‘ye’, cercar, y ‘cora’, a la redonda.
General Plutarco Elías Calles: Nombrado así en honor al sonorense Plutarco Elías Calles, quien fue presidente de México en 1924. Su cabecera municipal es la ciudad de Sonoyta, que proviene del o’odham (pápago) ‘sonoytag’, que puede traducirse como ‘tronco donde brotan las aguas’, haciendo referencia a una fuente natural de agua ubicada al pie de un paraje que era conocido como Loma Alta.
Benito Juárez: Nombrado así en honor a Benito Juárez García, presidente de México, a quien también se le conoció como ‘Benemérito de las Américas’. El municipio surgió de un sitio donde se establecieron ex empleados de la construcción de la presa La Angostura, al que llamaron “Colonia Irrigación”. Posteriormente se le renombró con el nombre de Villa Juárez, perteneciendo entonces al municipio de Etchojoa.
San Ignacio Río Muerto: Nombrado así en honor a Ignacio de Antioquía, santo de la iglesia católica.
La sandía es la fruta del verano por excelencia. Es fresca, dulce, colorida y es rica en sus diversas presentaciones: como bocadillo, agua fresca, nieve, en cocteles, ensaladas o como botana en su presentación más popular: con chile y limón.
De hecho, el consumo de sandía es tan popular en nuestro país que se estima que cada mexicano consume hasta 10 kilos de sandía anualmente. Afortunadamente, podemos disfrutar de esta fruta casi todo el año, desde el inicio de la primavera en marzo, hasta los primeros días del otoño, a finales de septiembre. Los meses más fuertes de la sandía son mayo, junio y julio, en los que se cultiva casi el 50% de la cosecha anual.
Su popularidad viene acompañada de un peso cultural importante. Sus colores se vinculan a los de nuestra bandera; de hecho, existe la creencia de que Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide se inspiraron en esta fruta para su diseño. Por otra parte, a la sandía se le vincula también a la cultura popular con su aparición en la lotería mexicana y en canciones infantiles (“será melón, será sandía…). En el arte, la sandía se encuentra presente en obras de pintores mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera y Rufino Tamayo.
“Viva la vida” (1954) por Frida Kahlo, la última pintura realizada por la artista mexicana.
Historia de la sandía
Los mexicanos hemos adoptado a la sandía (Citrullus lanatus) como nuestra fruta nacional a pesar de que su origen se remonta al continente africano. Existen registros del cultivo de esta fruta en el valle del Nilo desde el año 2000 a.C., y se han encontrado semillas de sandía en la tumba del faraón Tutankamón. Se cree que las sandías se cultivaban por su alto contenido de agua y se almacenaban para consumirse durante las sequías.
En el siglo VII, las sandías comenzaron a cultivarse en India, y en el siglo X en China. Posteriormente, la sandía se introdujo en Europa. Existen datos de que la fruta se cultivó en Córdoba, España en el año 961. Posteriormente se extendió por toda Europa en el siglo XVII.
Sandías en una pintura del pintor italiano Giovanni Stanchi (1645-1672).
Como muchas frutas y verduras, la sandía llegó a México durante la época de la Conquista, introducida por colonos europeos y esclavos africanos. Su cultivo se estableció primero en Florida y después se extendió a México, Panamá, Perú y Brasil.
Producción
Actualmente, los principales productores de sandía a nivel mundial son China, Turquía, Irán, Brasil y Uzbekistán, seguidos de Algeria, Estados Unidos, Rusia, Egipto y México.
Nuestro país, que se ubica en el décimo lugar a nivel mundial, produjo en 2020 un total de 1,362,392 toneladas de sandía sembradas en 27 estados. Pero, ¿sabías que más de la tercera parte se cultiva en Sonora?
El año pasado, Sonora aportó el 37.7% de la producción nacional de sandía, convirtiéndose en el productor número 1 de México con 514,232 toneladas. Le sigue Chihuahua con 163,691 toneladas y Jalisco con 120,979.
De ellas, el 58.4% se cultiva en Hermosillo, el 31.4% en Guaymas y el resto se reparte en los municipios de Cajeme (6.1%), San Luis Río Colorado (2%), Navojoa (1%), Agua Prieta (0.8%) y Caborca (0.3%).
Pero por su calidad, tamaño y volumen de líquido, la sandía de Sonora es la preferida de nuestro vecino país del norte. En 2019, el 80% de la sandía sonorense fue exportada a Estados Unidos.
Propiedades
Además de ser deliciosa, la sandía contiene una gran cantidad de nutrientes y es muy hidratante. Cada 100 gramos de sandía (o dos tercios de taza) contienen: 30 calorías, 91% de agua, 0.6 gramos de proteína, 7.6 gr. de carbohidratos, 6.2 gr. de azúcar, 0.4 gr. de fibra y 0.2 gr. de grasa.
La sandía también es buena fuente de vitamina C, A y B5, además de potasio y cobre, Algunos de los beneficios que la sandía tiene para nuestra salud son la mejora de la sensibilidad a la insulina, reduce la presión arterial, el dolor muscular, mejora la digestión y es buena para la piel y el cabello.
Foto: Yaquis interpretan Danza de el Venado. Foto: Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Aunque a veces pasen desapercibidas, algunas palabras esconden grandes historias. Sucesos que, con el paso de los años, dieron forma a nuestra herencia cultural actual. Pero los apellidos no guardan una historia cualquiera sino el pasado de nuestros ancestros, sus orígenes y lucha.
Por ejemplo, al sur de Sonora existen decenas de familias cuyos apellidos tienen la terminación ‘mea’, por ejemplo, Buitimea, Aguamea, Cuamea, Baumea, Sotomea, entre otros. Se trata de apellidos de familias Yaquis cuyo significado es reflejo de la relación de la etnia con la muerte.
De acuerdo con la página Genealogía Sonorense, esto es explicado por la Dra. Raquel Padilla (1967-2019) en su artículo “La muerte entre los Yaquis tiene permiso”. La antropóloga sonorense sugiere que la actitud yaqui frente a la muerte es prehispánica, histórica y operó como facilitadora de la guerra para la defensa de la tierra yaqui y su soberanía.
Destaca que los Yaquis son un pueblo forjado por sus largas luchas, lo que explica que, cuando van a la guerra, asumen la posibilidad de morir. Es decir, esta anticipación del conocimiento de la muerte disipa la angustia que se genera en torno a ella. De cierta forma, la muerte es vista por los Yaquis como ‘una responsabilidad civil’.
Representación de la Danza del Venado yaqui. Foto: David Hinojos.
De hecho, la identidad y rituales yaquis, en especial aquellos vinculados a la muerte, están cimentados en su resistencia. El objetivo del ritual de muertos de la etnia es encaminar el alma hacia el sewa ania o ‘mundo de las flores’. Para los yaquis, aquella tierra que no está intervenida por la mano y herramientas del hombre. Está ligada al huya ania o ‘mundo del monte’, el cual es parte del territorio sagrado o itom ania (‘nuestro mundo’, el mundo yo’eme o mundo yaqui.) Cuando el yaqui se planta en la defensa de su territorio, lo que intenta salvaguardar es todo esto en su conjunto (Padilla 2012).
De acuerdo con Padilla, esta particular forma de ver la muerte, es decir, la natural forma de encarar la muerte tanto en el momento de morir como de matar, hace que una buena parte de los apellidos yaquis estén vinculados a la muerte (de matar). En lengua jiak, la terminación me’a significa ‘matar’.
Similar a lo que sucede con apellidos en lengua castellana, donde la terminación ‘ez’ indica el nombre del padre o antecesor (por ejemplo, Martínez es hijo de Martín o Rodríguez es hijo de Rodrigo), los apellidos yaquis que terminan en ‘mea’ están vinculados a la historia de sus antepasados.
Lo anterior está presente en los siguientes apellidos:
Antroponimia
Significado
Anguamea
El que mata a la multitud o el que mata mientras está ahí
Baimea
El que mata de sed
Bochalmea
El que mata con el zapato
Buitimea
El que mata rápidamente o el que mata corriendo
Cochemea
El que mata dormido (o el que mata al que duerme)
Guitomea
El que mata pisando
Jaimea
El que mata en la mezcalera
Jimacomea
¿El que mata tirando?
Jusacamea
El que mata en la guerra
Osimea
El que mata mucho
Sibamea
El que mata certeramente
Sotomea
El que mata con un hechizo
Tatabustamea
El que mata sudando
Tanopomea/Tonopoamea
El que mata con la rodilla
Yaomea/Yautmea
El que mata al jefe
Yorimea
El que mata a los blancos o a los mestizos
Yutmea
El que mata con la lluvia
Como sugiere Genealogía Sonorense, siguiendo el mismo ejemplo de Padilla, puede encontrarse el significado de estos y otros apellidos en lengua jiak utilizando algún diccionario Yaqui-Español, como el “Diccionario yaqui de bolsillo Jiak noki-español/español-Jiak noki”, mismo que puede consultarse en el siguiente enlace: www.letrasylinguistica.unison.mx/wp-content/uploads/2018/09/2016Diccionario_Yaqui_Espanol.pdf
En la historia yaqui los periodos de guerra han sido muy prolongados, por lo que la muerte yaqui –morir y matar en la guerra- puede considerarse como parte fundamental del ser yaqui.
De entrada, el nombre de este lugar es bastante llamativo: la Zona del Silencio, un sitio ubicado en la parte central del Bolsón de Mapimí, Durango. Se trata de una amplia región desértica que también comparte con los estados de Chihuahua y Coahuila.
Pero este nombre refleja precisamente un mito urbano que afirma que las ondas de radio no pueden ser transmitidas con normalidad en este lugar.
Pero, ¿qué sucedió en este punto de la geografía mexicana?
El Bolsón de Mapimí es una cuenca ubicada en medio de las Sierras y Llanuras del Norte de México. Entre los atractivos que ofrece se encuentra una variedad de especies de flora y fauna desértica, como la tortuga del desierto y nopales violáceos, así como también restos de fósiles marinos y prehistóricos, pues hace miles de años este sitio estuvo cubierto por el Mar de Tethis.
En medio de este misticismo se une un suceso que aumentó la curiosidad de muchos. En julio de 1970, el cohete de la NASA “Athena” fue lanzado como parte de un ejercicio de prueba desde una base militar en Utah, Estados Unidos, con dirección al Campo de Misiles de Arenas Blancas (WSMR) en Nuevo México. Sin embargo, en medio de su trayectoria, el cohete perdió el control e invadió el espacio aéreo mexicano para terminar cayendo en la mencionada región desértica de Durango, a cientos de kilómetros de su destino original. El cohete Athena cargaba dos pequeños contenedores de Cobalto 57, un elemento radiactivo.
De inmediato, un equipo de investigadores de la NASA inició la búsqueda de los restos del cohete. La operación se realizó en medio de un fuerte operativo de seguridad, lo que generó rumores y mitos sobre lo que realmente estaba sucediendo en ese lugar. Finalmente, luego de tres semanas de búsqueda, el cohete fue encontrado y transportado en una carretera construida especialmente para ello.
¿Cuáles son los rumores que surgieron?
El principal es que las ondas de radio no logran ser transmitidas ni recibidas desde la Zona del Silencio, además de que las brújulas se vuelven completamente inútiles. Esto le ha hecho ganarse el apodo de “ElTriángulo de las Bermudas mexicano”, pues curiosamente ambos se encuentran entre los paralelos 26 y 28, y comparten leyendas similares.
Algunos investigadores teorizan sobre la posible existencia de un campo magnético que ioniza la atmósfera, lo que podría ocasionar los bloqueos de las ondas de radio.
Otro de los rumores es que las ondas producidas por el impacto del cohete ocasionaron la mutación de plantas y animales, convirtiéndolos en seres de extraña naturaleza. En este tema, algunos afirman que existe la probabilidad de que el elemento radiactivo haya provocado mutaciones y alteraciones en la flora y fauna local.
El caso del meteorito de Allende, que cayó en Chihuahua en 1969 (cerca del lugar en cuestión), aumentó las teorías sobre que el gobierno de Estados Unidos lanzó el cohete de forma intencional como pretexto para internarse en territorio mexicano, pues dicho meteorito y sus fragmentos generaron gran interés científico dado que su estructura se remonta a los mismos orígenes del sistema solar.
También están las historias de personas que, en un intento por aventurarse en la Zona del Silencio y descubrir sus secretos, aseguran haber sido contactados por seres de otro mundo, descritos como “personas muy altas” vestidos con trajes amarillos o plateados, quienes los auxiliaron cuando se perdieron en el lugar.
Finalmente, existen rumores sobre la desaparición de aeronaves y avistamientos de ovnis, luces inusuales en el cielo y más.
¿Por qué surgieron los rumores?
El secretismo con el que se llevó el rescate del cohete y los restos radiactivos fue tal que ni siquiera los habitantes de las cercanías pudieron comprobar que el suceso era real, lo que aumentó la cantidad y exageración de las teorías.
Algunos sitios estadounidenses relatan que, durante la misión de búsqueda y rescate, la NASA contrató a un grupo de habitantes de la ciudad de Gómez Palacio para formar una especie de “fuerza local” que resguardara el cohete en secreto y lo cuidara de ser robado o vandalizado. Este grupo estuvo liderado por un hombre llamado Jaime González Sepúlveda, Jefe de la Guardia Rural de la localidad de Ceballos, quien además era piloto aviador.
Se dice que después de que el personal de la NASA y del departamento de seguridad de Estados Unidos se fueron, llevándose incluso las vías del tren construidas especialmente para transportar el cohete, Jaime, el resto de sus hombres y algunos ganaderos descubrieron que todo el alboroto causado en torno al suceso podía aprovecharse para generar turismo, por lo que se comenzaron a esparcir rumores sobre sucesos paranormales para incrementar el interés en la Zona del Silencio.
Zona donde cayó la cápsula del Athena en la actualidad.
Actualmente existe información poco precisa sobre qué fue lo que sucedió con exactitud, cómo fueron las maniobras de rescate del cohete en México o si alguno de los mencionados rumores se ha comprobado científicamente. Sin embargo, la Zona del Silencio en Durango se mantiene como uno de los grandes misterios de nuestro país. Una historia interesante ocurrida en una época donde la Guerra Fría incrementaba toda clase de teorías de conspiración pero que, hoy en día, es una narrativa sumamente atractiva para quienes gustan leer sobre este período de la historia.
Una nueva producción internacional mostrará las maravillas naturales de la región del desierto de Sonora, ahora de la mano de National Geographic y la plataforma de streaming Disney+.
De acuerdo con información publicada por Visit Sonora, se trata de una nueva serie sobre la naturaleza que se estrenará a finales de este año. Será dirigida por Cristian Dimitrius, reconocido director y fotógrafo brasileño.
Aunque aún no se han revelado más detalles sobre la serie, hasta el momento se sabe que Dimitrius ha estado presente en diversas locaciones del noroeste del país. En Sonora eligió la región desértica de Caborca y la Reserva El Pinacate para la filmación. A través de su cuenta de Instagram, el fotógrafo de naturaleza compartió una imagen de un sahuaro acompañado de la leyenda “en tierra de gigantes”.
Además, compartió dos videos de ballenas grises en Bahía de Magdalena, Baja California Sur. En ellos, se muestra el comportamiento natural de los mamíferos, quienes en esta época del año se encuentran en aguas del pacífico mexicano para dar a luz a sus crías y reproducirse.
Cristian Dimitrius es un director de fotografía, fotógrafo, biólogo y conductor de televisión ganador del premio Emmy. Posee una casa productora que se especializa en capturar imágenes de la naturaleza y vida silvestre para películas, documentales, comerciales y otros productos. Según indica en su sitio web, su misión es “inspirar a las personas a enamorarse de nuestro planeta a través de sus imágenes, despertando el deseo de conocimiento y conservación del lugar al que todos podemos llamar hogar”.
Además de haber trabajado en cine, Dimitrius ha filmado y producido para la BBC, National Geographic, Discovery Channel, Globo TV, History Channel y Animal Planet.
Siguiendo la trayectoria de Dimitrius, es muy probable que la nueva serie que se filma en Sonora y Baja California Sur se trate de un documental sobre vida silvestre y maravillas que pueden encontrarse en esta y muchas otras regiones del país.
Sonora tiene la fortuna de contar con paisajes impactantes a lo largo y ancho del estado. Si bien cuenta con ríos, sierra y valle, en los últimos años el ecosistema desértico ha ganado cada vez más admiradores alrededor del mundo.
En el estado, este tipo de paisajes pueden encontrarse en la región noroeste, principalmente sobre la costa del Mar de Cortés, donde los cálidos colores del Desierto de Sonora se unen con el azul del mar para crear un espectáculo de contrastes.
Paredones en Puerto Lobos, Sonora. Foto tomada de: Esto es Sonora.
Uno de estos sitios es Puerto Lobos, en el municipio de Caborca. Se trata de una pequeña comunidad costera ubicada a 94 kilómetros al sureste de la ciudad.
Vista al faro de Puerto Lobos. Foto: Josie’s Adventures vía Picasa.
Una de las características de este lugar es su abundancia de especies de invertebrados y peces de alto valor comercial. Entre ellos están el callo escarlopa, pulpo, caracol chino y caracol amarillo. Eventualmente, también se extrae cabrilla, pargo, cochito y otras variedades de peces.
Además de la actividad pesquera, el sitio goza de un potencial turístico único gracias a que dispone de de lugares con maravillas naturalez, paisajes y playas donde se desarrollan actividades de turismo de aventura como la pesca deportiva, buceo y otros deportes acuáticos. Pero también deportes off-road, avistamiento de aves y caminatas en un área de belleza única conocida como Los Paredones.
Como su nombre lo indica, es una zona conformada por acantilados verticales que se extienden a lo largo de la playa hasta los límites de Puerto Lobos con Puerto Libertad, en el municipio de Pitiquito.
Puerto Lobos visto desde las alturas. Al lado derecho de la fotografía pueden observarse Los Paredones extendiéndose hacia el sur. Foto: Sergio Castillo Andrade vía Picasa.
Por su imponente altura, este destino es ideal para contemplar el relajante Mar de Cortés y observar desde allí las numerosas especies que habitan estas aguas o llegan temporalmente, como lobos marinos, delfines y ballenas.
Actualmente, existe un proyecto turístico en desarrollo llamado “Paredones” que busca aprovechar el potencial del lugar para establecer una comunidad turística con vías de acceso, una villa de departamentos con vista al mar utilizando como base contenedores de carga reutilizados, además de una zona hotelera, zona habitacional y más, todo a solo 6 kilómetros de Puerto Lobos.
Junto con Los Paredones y Puerto Lobos, existe un importante corredor playero a lo largo de la costa sonorense que no puedes dejar de visitar. Esta Riviera del Mar de Cortés posee naturaleza, paisajes y clima únicos que, sin duda, serán un catalizador del nuevo turismo en Sonora.