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Cruce del Golfo de California

Texto y fotos por: Ginni Callahan*
Traducido por: M.C. Martín I. Bustillo-Ruíz

Cuando amaneció, el sol encontró a un diminuto kayak color turquesa que abría lentamente un surco en la superficie del mar. Dibujó una línea muy por encima de una cuenca profunda de gusanos tubulares gigantes hacia una costa distante oscurecida por las nubes. Detrás yacía una historia de pérdida y 20 millas náuticas de mar abierto. Por delante había 35 más, y esperanza.

En marzo de 2020, el COVID y el divorcio dieron un doble golpe en el estómago a las dos cosas que tenían más significado en mi vida. Suspendí mi empresa, Sea Kayak Baja México” (SKBM), y esquivé a los policías de cuarentena mexicanos a las 4 am para deslizarme hacia el mar con un desalinizador, anzuelos y el kayak más pesado que he movido. Fue un mes de deambular y observar la naturaleza. Al final, supe que necesitaba asirme de algún gran objetivo para impulsarme a mí y a la comunidad de Sea Kayak Baja hacia adelante.

Un amigo con un velero al otro lado del Golfo de California (Mar de Cortés) estaba dispuesto a llevarme a casa. ¡Eso fue todo! Cruzaría en kayak el Golfo, un sueño mío desde hace mucho tiempo. El objetivo no era solo la travesía, sino el verano de preparación para ella y el viaje hasta el punto de partida, Santa Rosalía, en el que me acompañarían cuatro de mis guías.

Ginni Callahan. ¿Destino? Hacia algún lugar en el horizonte

Cada semana añadí 5 millas náuticas (nm por sus siglas en inglés) al total, subiendo de 20 a 50 millas náuticas en un día sin tocar tierra. A menudo salía el día anterior, como precalentamiento y excusa para acampar bajo las estrellas. Pasé muchas horas, días completos y partes de noches, en el agua, sumergiéndome profundamente en la naturaleza.

Raras aves marinas, pocas veces vistas desde tierra, coqueteaban con el kayak. Los petreles menores daban volteretas a mi alrededor cuando estaba lejos de la costa. Una pardela negra aprovechó la perturbación de la estela del kayak para extraer plancton del mar. Conocí criaturas que nunca supe que existían. Una vez me detuve a molestar a un pirosoma de 2 pies pensando que era una bolsa de plástico.

En el calor del verano de Baja California Sur, la mayoría de los descansos de una hora consistían en nadar, lo que abría oportunidades para practicar buceo libre en promontorios y arrecifes remotos, atada a mi kayak. Vi elegantes corales blandos que nunca antes había visto, diminutas estrellas de mar de 6 brazos que se aferraban a los abanicos de mar como pequeños anillos. Tortugas marinas deslizándose serenamente.

Cerca de Isla Tortugas

Escuché las respiraciones entrecortadas de los delfines en la noche. A veces escoltaban el kayak por millas. Verlos iluminar el agua bioluminiscente a mi alrededor fue un placer especial. Algo grande me siguió una tarde sin respirar. Anunciaba su presencia periódicamente con grandes salpicaduras, más y más cerca hasta que embistió el kayak desde abajo con una fuerza sorprendente. No me metí en el agua en el próximo descanso.

Estar allí me reunió con un sentido de propósito y conexión. Eso era esencial. El entrenamiento para la travesía me dio la excusa que necesitaba para salir de la oficina y periódicamente dejar de tratar de manejar algo que me superaba. En ese sentido, el cruce cumplió su misión como ancla.

A continuación, mi compleja ruta desde Loreto a Sonora. El 8 de octubre de 2020, los guías Ramón, Rubén, Jorge e Isaura y yo partimos de la costa de Loreto rumbo al norte. Tres días y 36 millas náuticas más tarde, giramos hacia el sur con el viento e izamos nuestras pequeñas velas, volando de regreso a Loreto en lugar de quedar atrapados en la península expuesta de Bahía Concepción. Días después, Jorge, Rubén y yo conseguimos nos llevaran a Santa Rosalía. Me acompañaron a las islas antes de regresar a Santa Rosalía.

Todo el equipo que salió de Loreto al principio: Yo, Jorge Soto, Rubén Bastida, Isaura Colunga y Ramon Arce.

En el cruce de 9 millas náuticas a Isla San Marcos BCS encontramos tres canales distintos de corriente que iban en diferentes direcciones. El punto nodal del Golfo, Santa Rosalía, es conocido por sus extrañas corrientes, aunque la altura de sus mareas tiene una fluctuación cercana a cero. Esperamos el viento durante un día y luego partimos hacia Isla Tortuga antes del amanecer.

Amanecer, a un tercio del camino

De San Marcos a Tortugas

El amanecer en el mar es uno de esos momentos mágicos. La iluminación cambia. Tus compañeros de remo son siluetas nítidas en un horizonte ardiente, o sus sonrisas tienen un brillo cálido según la dirección en la que los mires. Nuestro cruce fue de 15 millas náuticas, casi 5 horas, con 3 horas restantes después del amanecer.

San Marcos a Tortugas, 15 nm. Con Jorge Soto y Rubén Bastida, ambos guías con Sea Kayak Baja Mexico.

A última hora de la mañana llegamos a lo que desde lejos parecía una playa, pero cuyos granos de arena medían un pie de ancho o más. Se necesitaron dos personas para subir cada kayak sobre las rocas en el oleaje. Subí mi kayak tan alto como la marejada lo empujaba y luego me apoyé entre las rocas para evitar que el agua en retirada me lo robara. Jorge sostuvo el kayak de Rubén en alta mar mientras Rubén nadaba para ayudar a asegurar mi kayak moderadamente cargado. Luego luchamos por subir el kayak de Rubén y, finalmente, los muchachos lograron que Jorge subiera a una posición elevada sobre las rocas.

Playa en Isla Tortugas

A medianoche, Jorge me ayudó a lanzarme a un mar cristalino con un oleaje perezoso del sur. Apunté entre Venus y Polaris. Durante el primer par de horas, el mar estaba tan tranquilo y Orión estaba a la altura justa sobre el horizonte que vislumbré toda la constelación reflejada en el agua junto a mi kayak, ligeramente deformada por el oleaje y mi estela. Eso también hablaba de lo oscura que era la noche. La única competencia por la luz de las estrellas era la bioluminiscencia que emanaba de mis paladas y se desplegaba de mi proa. Y dos zonas luminosas en el horizonte, ciudades al otro lado. Evidencia de que efectivamente había otro lado.

A las 3 am envié un mensaje de texto vía satélite al pequeño equipo que me seguía electrónicamente. Había planeado simplemente enviar una letra A, B, C con cada registro de 3 horas, pero con tanto tiempo para pensar, la creatividad me venció. “Impresionante” fue el mensaje de las 3 am.

Las estrellas fugaces abrieron los cielos por un momento con sus estelas brillantes. El pronóstico prometía viento del este y luego del sureste durante las primeras horas de la mañana, y cumplió. Los reflejos de las estrellas comenzaron a bailar, luego se difundieron en la textura del mar. Pronto el kayak también empezó a bailar.

Isla Tortugas

La cocina en Isla Tortugas

El kayak atravesaba las olas cuando amaneció. A mi derecha crecía el capullo anaranjado del día. A mi izquierda, un amanecer color pastel descendía lentamente hacia el océano. A las 6 am envié mi reporte, “Hermoso”. Sobre mi hombro había una historia ya perdida y 20 millas náuticas de mar abierto. Por delante había 35 más, y esperanza. No podía ver ninguna orilla. Había remado durante 6 horas y había completado un tercio de la travesía.

Pronto pude divisar débilmente la Isla San Pedro Nolasco, a unas 27 millas náuticas. La costa, nueve millas más allá, estuvo oculta por las nubes durante varias horas más. Las endorfinas de la noche dieron paso al constante batir de los remos bajo un sol naciente que poco a poco iba formando olas. La isla no quería acercarse. Sabía que tenía la resistencia y la paciencia para sobrevivir a esta travesía y que en algún momento la isla estaría de repente cerca y sabría si tenía una playa para mí o tal vez una cueva marina sombreada en la que descansar.

Desde el momento entre el amanecer y las 9 am, y del siguiente registro “check-in”, no tengo recuerdos claros. Continuaba remando. Aunque marcado por campanadas y bocadillos cada hora, mi sentido del tiempo se volvió líquido. Se comprimió o expandió sin razón. Esa pequeña flecha turquesa se abría paso lentamente a través de una extensión de agua con su pequeño círculo de horizonte y pensamientos. Se movió a través del tiempo en una burbuja de ahora y todo lo demás se desvaneció. Yo estaba contenta.

Claramente más cerca” fue el mensaje de las 9 am, Isla San Pedro Nolasco se había mudado. Ahora que podía ver picos en tierra firme, los estaba viendo deslizarse detrás de la isla con una velocidad angustiosa. Una corriente amenazó con empujarme hacia el norte más allá de la isla. Podría haber tirado la vela y remado más directamente contra el viento y la corriente, pero eso me habría puesto en una cinta rodante que avanzaría muy poco hacia la isla y consumiría la luz del día y la energía.

Isla San Pedro Nolasco, acercándose

Durante unas horas contemplé cuál sería el mensaje del mediodía. “Listo” quise decir, queriendo decir que había llegado a la isla, pero eso no iba a suceder a tiempo. «Maldita corriente» era un buen candidato. Al final, simplemente envié la letra D. No quería perder más terreno del que tenía que perder con la maldita corriente. Y no quería dar a entender que mi sentido del humor estaba empezando a fallarme.

“… Y digo que no te detengas ahora

Porque puedo sentir que lo lograremos…”

Partes de “Make It” de Jake Reese jugaron en mi cabeza. La había escuchado repetidamente mientras hacía las maletas esta mañana.

“…Cariño deja ir tus preocupaciones

Y vive como sopla el viento…”

El ritmo alegre y despreocupado estableció un ritmo para remar con entusiasmo. Elegía una frase como un mantra y remaba con ella por un rato, modificándola para divertirme.

“…Tengo todo lo que necesito

brazos abiertos porque soy feliz

Camino Mar abierto delante de mí…”

Los golpes del remo abofetearon ligeramente. Las olas sisearon y salpicaron. El casco del kayak burbujeó en el agua. El metrónomo de la canción me impulsaba.

“… No quiero parar

quiero ir

No voy a dormir hasta que me lleves a casa…”

Visualicé mi kayak amarrado a la cubierta del velero que me llevaría de regreso a Loreto. El motor de mi cuerpo se puso en marcha. Finalmente, llegué a los flancos de la empinada isla gris con su desgarradora falda azul del mar, estampada con peces amarillos, peces azules y leones marinos de color caqui que fluyen en la danza vibrante de las ondulantes olas. No bajé a tierra. Me di la vuelta en mi asiento, me puse el equipo de esnorquel que estaba en mi cubierta trasera y me sumergí en el baile.

La costa de Isla San Pedro Nolasco

Dance in the Blue, San Pedro Nolasco

Más allá de los peces, los pies de la isla se hundían en vertiginosas brazas de índigo. Nadé remolcando el kayak. Caderas relajadas, piernas estiradas, piel en carne viva quemada en la sal. Me colé en una cueva donde una leona marina dormitaba en una plataforma. Sin despertarla, guardé mi equipo en silencio, volví a subir a bordo, comí un refrigerio y me alejé.

El velero y San Pedro Nolasco desde abajo

Momentos después de llamar por radio a Mike en el velero “Compass Rose”, y confirmar nuestro plan de encontrarnos cerca de la costa, encontré una pequeña ensenada en la isla con pequeños adoquines de granito debajo de un acantilado. Solo porque pude, bajé y me puse de pie. Sin saber qué hacer a continuación, volví al kayak y seguí remando.

Eventualmente pude ver la vela de Mike en la distancia. Me levanté de mi asiento y me deslicé en la cubierta trasera, con los brazos y las piernas en el agua, para relajarme y esperar. Cuando nos encontramos, marcamos un ritmo pausado y charlamos uno al lado del otro, kayak y velero. Entramos en caleta San Pedro y él se dispuso a fondear. Remé hasta la playa solo para completar el viaje. Tenía energía de sobra.

De camino a casa; kayak en el “Compass Rose”

Cuando desembarqué, un pasajero del único otro barco en la bahía se acercó en su bote. “Nunca había visto una vela en un kayak”, dijo. «¿De donde vienes?»

Sonreí y me permití saborear el significado cuando respondí: «Santa Rosalía».


Características del equipo

Kayak: Nigel Dennis Sea Kayaking UK “Explorer”

Longitud: 533.5 cm, ancho: 54 cm, altura: 34.5 cm

La distancia

De acuerdo al GPS que llevaba, fue 55nm (102 km) desde Isla Tortuga; 83 nm (153.71 km) desde Santa Rosalía, incluyendo la visita a la isla San Marcos

Corrientes

Encontré corrientes unas millas al este de isla San Pedro Nolasco, y entre esta y la costa, de no más de 2 nudos, ¡pero cansa! Con viento en contra puede ser interesante, por las olas. No encontré ninguna publicación con información respecto a las corrientes para poder planificar bien. Sobre mareas sí, pero nada para corrientes. Otros amigos que intentaron cruzar por allí encontraron corrientes fuertes acercándose a isla Tortugas. No pudieron desembarcar y regresaron a Santa Rosalía.

Recomendaciones

La verdad es que no recomiendo cruzar por aquí. El área de descanso en las islas es inexistente. El acceso a Isla Tortuga es marginal en el mejor de los casos, por estar expuesto y por tener piedras muy grandes por toda la “playa”. No hay donde desembarcar en isla San Pedro Nolasco, excepto un pedacito de playa en el lado este debajo de un cantil impresionante, donde no recomiendo pasar mucho tiempo, ¡sin o con casco!

Hourly break

Recomiendo pausar y comer algo cada hora en los cruces largos. Ayuda mucho para aguantar la distancia. Entrar al agua cada hora para estirarse también ayuda para aguantar mucho tiempo en el kayak, esto da oportunidades para orinar y brinda buenas prácticas de reingreso al kayak.

Recomiendo prepararse bien física y mentalmente, con la mayor información posible sobre el área antes de hacer cualquier cruce.  

“Tide races” o “tidal rapids”

Al cruzar por las islas tener en cuenta que las corrientes pueden ser fuertes y causar olas “locas” cerca de las puntas


* Ginni Callahan vive en Loreto, donde es propietaria de “Sea Kayak Baja México”. Está certificada por British Canoeing y American Canoe Association como entrenadora, guía y entrenadora de guías de kayak de mar y ha estado entrenando durante más de 20 años, incluso en América del Norte, América del Sur, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.

“Sea Kayak Baja Mexico brinda acceso a programas de educación, conservación e investigación al aire libre, recreación y capacitación para guías, fomentando comunidades humanas vibrantes en ecosistemas saludables a través de los deportes de remo”.

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Lifestyle TURISMO

México fue el destino turístico preferido de Estados Unidos en 2021

En 2021, México fue el destino preferido de los turistas estadounidenses, ocupando la primera posición en la lista de países hacia donde viajan.

Lo anterior fue revelado por la Secretaría de Turismo de México, la cual detalló que durante el año pasado se recibió al 58.6% del total de viajeros de Estados Unidos.

Esto contrasta el 4.3% de viajes realizados a Canadá (país con el que también colinda) y el 37.1% del total de viajes desde Estados Unidos a otras regiones del mundo.

Los lugares preferidos por los visitantes estadounidenses en México fueron: Cancún, Los Cabos y Ciudad de México.

Cabe destacar que los ciudadanos estadounidenses incrementaron sus llegadas a México por vía aérea en 100.9% respecto a 2020, al pasar de 5.16 millones de viajes en 2020, a 10.77 millones en 2021. Esto implica que falta tan solo un 0.3% para llegar a los niveles pre-pandemia de 2019.

Asimismo, en 2021 las llegadas por vía aérea de turistas estadounidenses representaron el 72.7% del total de llegadas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), México recibió en febrero de 2022 un 65.1% más turistas que el mismo mes de 2021. No obstante, si la cifra se compara con los 3.76 millones del segundo mes de 2020 se observa todavía una caída del 30.3%.

Vía Forbes


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Lifestyle Sonora para el Mundo

Historias en Kayak: Travesía por el Mar de Cortés

Escrito original de Heraclio Bernal. Incluido en “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa, páginas 122-137

Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz.

Hace algunos años me inicié en el kayak. No sé por qué, o como inicié con certeza, pero creo que mi gusto por el mar finalmente me llevó a tratar de no depender de motores, remolques y una lista de etcéteras que solo son una batalla.

Cuando descubrí el kayak me atrapó su independencia y vi que sería difícil dejarlo. Me di cuenta que al navegar en ellos sientes como si el bote se convirtiera en parte de tu cuerpo.

Algunos años después decido iniciar un viaje de aventura que me tiene inquieto desde algún tiempo atrás y creo que también a otros kayakistas sonorenses: Cruzar el Mar de Cortés pasando de Isla en Isla hasta tocar tierra en Baja California.

Una vez decidido, pongo manos a la obra, reviso los mapas disponibles y trazo una ruta a seguir. Saliendo desde el Cerro Prieto en Bahía de Kino hasta la Ensenada del Perro en la Isla del Tiburón, ahí sería mi primer campamento y descanso.

El segundo día iríamos de la Ensenada del Perro, bordeando la costa sur de la isla del Tiburón hasta un punto conocido como el Sauzal, así llamado por ser el nombre del arroyo que desemboca ahí, en la misma Isla, este punto me acercará para el siguiente paso, cruzar a la Isla de San Esteban, donde planeo hacer mi tercer campamento en un punto conocido como «El Limantur», donde descansaré para el siguiente tramo.

La Isla San Lorenzo tiene pocos lugares para hacer un buen campo. Me obligará a rodearla por el sur hasta la Laguna Salada que se forma en su parte suroeste ya con vista a la Baja California y de ahí el último brinco, a Punta San Francisquito en Baja California, municipio de Ensenada, una pequeña población dedicada principalmente al turismo y que se formó hace muchos años como un punto de explotación de perlas, al encontrar un banco muy grande de la concha llamada Madre Perla.

Esta pequeña población ahora solo cuenta con un hotel de cuatro o cinco cabañas semi destruidas, una pista de aterrizaje de tierra para avionetas y unas cuantas casas aisladas, principalmente de americanos que van de vez en cuando a vacacionar.

Este viaje no tiene grandes pretensiones, no establecerá ningún récord de distancia o velocidad ni mucho menos, solo es una travesía, un paseo, solo intentarlo vencer mis propios miedos, poner a prueba mi perseverancia, disfrutar de la compañía de mis compañeros de viaje, descansar mentalmente del trabajo y reflexionar, tener tiempo de reflexionar…. a dónde voy, quien soy (o al menos quien creo que soy) y si en mi vida estoy remando hacia el lugar correcto.

Si logro que mis hijos, que ahora son pequeños y quizás a su edad no comprendan con profundidad, algún día en el futuro se pregunten porque su padre realizó este viaje o hacía este tipo de cosas, este escrito les explicará porqué, y espero les ayude a reflexionar que una vez que tengan una meta, si se lo proponen, con planeación, preparación, esfuerzo y coraje podrán realizar cualquier cosa que se propongan.

Para este proyecto me he preparado 3 meses y medio en manos de un entrenador físico, su nombre es Omar Ayón.

Normalmente mantengo mi condición trotando y nadando, pero para este viaje decidí obtener soporte de un profesional de la preparación física. El no conoce del kayak, pero está preparado en alto rendimiento, se comprometió a documentarse sobre este deporte y eso me da confianza.

Empezamos a entrenar, y él se concentra en lo cardiovascular como primera etapa. Poco a poco cambiamos al cardio con fuerza, y comienza a combinarse con pesas.

Entrenar se convierte en un verdadero sacrificio físico y de tiempo. Al terminar el trabajo, a veces muy tarde y cansado, llego a mi casa y tengo que hacer un verdadero esfuerzo para no quedarme en casa cenando y viendo televisión con mis hijos, ayudarles con la tarea o simplemente platicar. La mayoría de las veces tengo solo tiempo de llegar y cambiarme de ropa para irme a entrenar, no importando si estuve todo el día en una máquina lleno de aceite quebrándome la cabeza para resolver algún problema o caminando de un lado a otro viendo diferentes asuntos  todo el día.

En fin, se acerca la fecha y sé que estoy obteniendo una de las mejores condiciones físicas de mi vida adulta. Tengo 42 años y sé que mi cuerpo está lejos de responder como hace 20 años, pero no todo es físico, ¿debo admitir que por mi mente pasan ideas cada vez más frecuentes de que pasará cuando vaya solo navegando… ¿y si pasa algo? ¿y si las corrientes? etc… El estómago cada día se siente más extraño cuando pienso en lo que puede pasar.

Para la logística de este proyecto he pensado en que no es posible llevar agua y provisiones suficientes en un solo kayak para todo el viaje. Quizá si fuera acompañado en un grupo, con varios kayakistas, se pueda compartir la carga, pero yo solo, sería demasiado arriesgado y sacrificado solo comer lo que se pesca.

Conozco a una persona en Kino desde hace años que se llama Saúl García, y está dedicado al turismo. Acuerdo con él que en su bote llevará todas las provisiones necesarias para el viaje. Que saldrá una o dos horas después de mi salida en las mañanas, me encontrará, si todo está bien seguirá su camino para esperarme en los puntos acordados previamente como campamentos. Su bote cuenta con radio VHF y consigo un par de radios portátiles para poder tener comunicación con él en caso de emergencia.

Un amigo, el ing. Manuel Gálvez, al cual considero un verdadero deportista y aventurero, me aconseja conseguir también una radiobaliza, la cual es un dispositivo de localización de personas en emergencia. Al comprarla cuenta con un número de identificación única que se registra ante la NOAA (Nacional Oceanic and Atmosferic Administration). Ellos tienen mis datos, y en caso de activarlo, este equipo se mantiene al menos por 24 horas mandando una señal a un satélite. La NOAA contactará a los servicios de emergencia más cercanos en cualquier lugar del mundo donde te encuentres haciéndote en localizable para los radares.

Como compañeros de este viaje, los cuales irán en el bote de apoyo, están confirmados mis compadres Ismael González, alias Capitán Mantarraya, un hombre con experiencia en el mar gracias a que fue pescador y buzo comercial por años, y mi compadre Ricardo Sánchez, sin experiencia en el mar, pero con muchas ganas de vivir la experiencia y documentarla fotográficamente.

El equipo de Soporte de izquierda a derecha, Ismael González, Saúl García, Ricardo Sánchez.

La salida

El viaje está programado para partir el lunes 8 de octubre de 2012 del punto conocido como Cerro Prieto en Bahía Kino. El mes de octubre es el mes elegido básicamente pensando en que el clima de nosotros los sonorenses no es todavía demasiado frío y ya no tan caliente.

Mi Kayak es conocido como “Seat on top”, o lo mismo abierto, y me conviene que el agua este templada. Oficialmente la temporada de huracanes termina para Protección Civil el 15 de octubre, entonces las probabilidades de este tipo de fenómenos son bajas. Consultando las tablas de mareas disponibles y el calendario lunar, todo me indica que es una buena fecha, podría salir un día antes, el domingo siete, pero solo por precaución supersticiosa me aguanto al lunes.

El domingo 7 salgo de Hermosillo a Bahía de Kino. Mi familia, hermanos y mi madre María de Pilar Figueroa me acompañan a dejarme y traer mi carro de vuelta a Hermosillo. Me dejan en el lugar conocido como Islandia Marina en Kino Viejo donde he rentado una habitación por una noche.

Hasta el último minuto mi madre no deja de tratar de convencerme de que no vaya, hasta que se da cuenta de que es inútil y me da su bendición. Vuelven a Hermosillo antes de que el sol caiga por completo, y al quedarme solo me doy cuenta que estoy muy cerca de iniciar esta aventura, ahora sí, el estómago vuelve con esas sensaciones que hace tiempo no sentía, los nervios me traicionan un poco, pero a eso vengo, es tarde para echarme para atrás, no hay pretextos.

Mi compadre Ricardo Sánchez me acompaña, y a mi compadre Capitán Mantarraya lo vienen a dejar más tarde. Cenamos cualquier cosa y dormimos para salir muy temprano al siguiente día.

Saúl García nos recoge muy temprano el lunes, aproximadamente a las 4 a.m. Cargamos el kayak y nos dirigimos todos al Cerro Prieto, justo a las 5 am emprendo el viaje. El clima es perfecto, el olor de la mañana en el mar no tiene comparación, las primeras paleadas en el agua y la obscuridad me terminan de despertar y darme cuenta que ya empecé.

Voy por 130 km en el agua, me siento bien, fuerte y sin problemas. Solo veo luces de barcos camaroneros por todos lados. No entiendo que hacen tan cerca de la costa, pero me sirven para no sentirme tan solo. Como no veo el perfil de los cerros de la Isla del Tiburón, decido guiarme solo por la brújula y corregiré el rumbo en cuanto empiece a clarear.

Paso enseguida de un barco. Estoy tan cerca que veo perfecto con las luces del mismo barco a los marineros que trabajan en cubierta, cientos de pájaros vuelan a su alrededor. Estoy seguro que ellos no me ven, a pesar que llevo unas luces “LED” en mi sombrero no parecen observarme. Repentinamente una pequeña sardina salta y cae dentro del kayak, no puedo verla, pero se está moviendo fuertemente en mis pies… ya se calmará.

Al salir el sol veo el perfil de la isla del Tiburón. Amanecer remando en el mar durante este viaje es algo con lo que había soñado varias veces antes. Alcanzo a distinguir los inconfundibles cerros picudos de la Ensenada del Perro y afortunadamente me encuentro en buen rumbo, no hay necesidad de corregir demasiado.

Después de descansar un par de veces me empiezo a preocupar que el bote de apoyo no aparece. Ya voy para tres horas remando y yo esperaba verlos en la segunda hora máximo, la isla cada vez está más cerca, empiezo a bromear en mi cabeza que voy a llegar primero que ellos.

Ensenada del Perro Isla del Tiburón

Ensenada del Perro, Isla del Tiburón, Primer campamento.

Cuatro horas de viaje fueron suficientes para cruzar de Kino a la Ensenada del Perro, aproximadamente a 30 km. Afortunadamente, fue mejor tiempo del planeado. El bote de apoyo no llegó, estoy solo en la Isla, empiezo a llamarlos por el radio y no contestan, no tengo sombra y el sol comienza a apretar. Protejo el Kayak lejos de la orilla y me dispongo a buscar un punto alto para tratar de comunicarme por radio, lo logro, pero no hay respuesta.

Dos horas solitario en tierra y por mi cabeza empiezan a pasar diferentes ideas de qué sucedió, desde que el motor falló hasta que se pelearon antes de subirse al bote y no vienen. Conforme pasan las horas las ideas de qué pasó son cada vez más locas.

Busco refugio de sombra en una pequeña capilla construida en la ensenada. Pero como es demasiado pequeña para meterme dentro, le busco sombrita por los lados. Trato de dormir acomodándome entre las piedras, pero son muy filosas o yo ando demasiado sensible.

No puedo más que cabecear un poco y llamar de vez en cuando por radio. Ya estoy pensando en racionar la poca agua que llevo y pienso en descansar un poco para ver a qué horas voy a regresar remando a Kino, ¡en eso me llaman ellos a mí por radio!  Me dicen que ya están cerca, llegan muy campantes como si nada, un barco de la Marina estaba ocupando la rampa de playa Estela cargando diésel y no los dejaba salir. Igualmente habían salido bien tarde y ya venían haciendo teorías sobre si yo había agarrado para Guaymas o a Puerto Libertad, pero no podía haber llegado a la Ensenada del Perro sin su ayuda, y yo maldiciendo para mi interior. No quise decir nada, no iba a empezar el viaje peleando.

En el primer campamento snorkeleamos algunas almejas “chocolatas”, uno que otro callo de hacha y comimos muy bien. Por la tarde limpiamos un kilo de frijoles que Saúl se puso a cocer en la noche, muy buenos, todo sale bien, descanso perfecto y me preparo para el siguiente día.

Heraclio Bernal Historias en Kayak
Capilla construida en la Ensenada del Perro, Isla del Tiburón.

Muy temprano en la mañana me preparo para salir hacia el Sauzal, el cual será el segundo campamento, un par de sándwich de crema de cacahuate con mermelada, mis vitaminas, lleno de agua las botellas que llevo conmigo, preparo el kayak y a remar, empieza a aclarar.

Desde que salgo el mar está bastante agitado y el viento del sur esta más fuerte de lo que esperaba. Deben ser los últimos vientos Sur del Verano, las olas son bastante altas, estoy en una punta donde normalmente el mar se pone más bravo.

Entre las olas veo mi primer animal grande, una caguama saca la cabeza a solo un par de metros de mí, nos vemos a los ojos y no sé quién se asustó más, se alcanza a meter justo antes de golpear con la proa del kayak.

Las olas son tan altas que al llegar al lugar conocido como» la pasadita» me cuesta trabajo buscar la oportunidad de girar para tomar el rumbo sin que las olas me tomen de lado. Una vez que lo logro las olas me llevan de popa y me aceleran bastante afortunadamente en la dirección que llevo.

Atravieso varios cardúmenes de peces «jureles» comiendo, otro de «barriletes» y otro de «sierras». La ventaja del kayak es que no me sienten, y prácticamente paso por encima de ellos y los veo saltar tan cerca que literalmente podría tocarlos.

Otra caguama se atraviesa en mi camino, esta vez más lejana, pero la alcanzo a ver perfecto. Estoy navegando a unos 500 metros de la costa de la Isla y estoy entre la isla Turner o también conocida como “Dátil” y otra isla pequeña conocida como el Choyudo por la gran cantidad de cactus que la habitan.

Me alcanza el bote de apoyo cerca de la Isla del choyudo, se acercan lo suficiente para escucharnos, todo va bien. Me dicen que se van a parar a preparar café en el punto conocido como los «Corralitos». Este lugar lo conozco bien, es una bahía grande que tiene pequeñas pero muy bonitas ensenadas, protegidas de los vientos y de aguas muy calmas.

En esta bahía, pero del lado contrario, está el punto conocido como «Las Cruces» donde se encuentra un campamento de soldados del Ejército Mexicano. Los veo alejarse, el mar ahora está más tranquilo y navegable, no mucho, pero mejor que en la mañana y me doy cuenta que lo que para mí son olas difíciles para el bote no significan gran cosa, en fin…. me dirijo a los Corralitos pensando en el café prometido.

Llego a la primera ensenada de los Corralitos y empiezo a descansar de las olas. Veo a mi compadre Ricardo filmándome desde un pequeño cerro, sumo la panza y me pongo derecho, tengo que salir bien en las fotos, si algún kayakista llegara a ver el video, no quiero que me critiquen la técnica. Duró así como tres minutos, pero ya no puedo fingir, ¡que salga como sea!

Doy vuelta a otra ensenada y ahí está el “Starbucks”. Me reciben con mucho gusto y me dan ánimos para seguir, todos muy contentos. El pequeño descanso de 15 min me cae muy bien. Un café y un par de galletas oreo me fortalecen enormemente cual «desayuno de campeones». Partimos, y justo al salir donde no hay olas y estoy a un metro de la orilla casi pierdo el equilibrio, mi compadre Mantarraya me observa y no dice nada, sé que no le di mucha confianza….

Salieron rápido en el bote, y el Capitán Saúl García me empieza a gritar instrucciones, ya con el bote caminando y yo remando, asiento con la cabeza, pero en realidad no le entendí nada.

Paso «Las Cruces» y alcanzo a ver el campamento de soldados y algunos de ellos afuera, deben estar bien aburridos. Sigo rumbo a la «Sierra Alta». Esta es una sierra que sale de la isla del Tiburón muy bajita y conforme se acerca al mar va ganando altura, de tal forma que termina en un acantilado con cara al Mar, un lugar muy conocido por pescadores, siempre que la paso busco los cimarrones en los acantilados, hoy no me ha tocado verlos.

Estoy cerca ya del final del segundo recorrido, y alcanzo a ver el bote a lo lejos, parecen estar pescando. Me comunican que ya están ubicados frente al lugar del campamento del Sauzal, me animo de saber que ya estoy cerca, pero la corriente empieza a estar en mi contra y se encarga de bajarme los ánimos, empiezo a batallar por primera vez en este viaje contra la corriente.

Al llegar al fin al bote ya ubicado a escasos 500 metros frente al Sauzal, las olas no me dejan acercarme mucho. Ellos justo terminan de pescar y se dirigen al campo, trato de seguirles el paso rápido, animado por el final me descuido, una ola me toma de lado y me tira al agua. Esta maniobra la he practicado muchas veces y conozco la técnica para subirme, sin embargo, no puedo evitar un poco de nerviosismo.

Realmente es la primera vez que caigo de verdad y no simular que caigo para practicar. Volteo el kayak, me dirijo a la popa y me subo, en eso estoy cuando otra ola me vuelve a tumbar, otra vez el nerviosismo, pero un poco peor, repito la maniobra y esta vez me logro equilibrar y remar otra vez, el bote de apoyo me observa a lo lejos, seguro están divirtiéndose.

El campamento del Sauzal es probablemente el mejor montado de todos. Una buena sombra, unos huevos con machaca que hacen de desayuno y comida, unos chocolates y un baño con una regadera Coleman que me regaló mi hermana Yolanda hace un montón de años y que nunca había usado, ¡Cómo me sirvió esta vez!

Pasan las horas, ya tengo la casa de campaña lista, ¡estoy bañado y comido! me siento tan bien que me voy a cortar leña aprovechando que los compañeros salieron otra vez a pescar.

Unos soldados los interceptaron cuando estaban por salir, pero no pasa a mayores, no creo que nos confundan con narcos, ¡aunque los compañeros tienen la finta no creo que los narcos pongan banderas de México tan grandes en el Campamento!

Heraclio Bernal Historias en Kayak
Campamento en El Sauzal, Isla del Tiburón, de izquierda a derecha Heraclio Bernal, Ismael González y Ricardo Sánchez.
Heraclio Bernal Historias en Kayak
Campamento El Sauzal, Isla Tiburón, al fondo en la playa un coyote nos visita.

La caída del día anterior ha logrado quitarme confianza, demasiada diría yo, no esperaba sentirme tan inseguro esta mañana, de El Sauzal a la Isla de San Esteban es el primer cruce que considero de riesgo importante y el mar se ve cada día peor.

Desde tierra veo las olas levantarse en el horizonte, pero no hay vuelta atrás. Salgo al amanecer, creo que son cerca de las 5:40 am, en cuanto salgo siento el mar lleno de «contrastes». No logro distinguir la dirección de las olas, unas van, otras vienen y algunas se levantan justo delante mío como si se crearan de la nada, es literalmente como estar montado en un Toro Mecánico, empiezo a remar corto y rápido solo para mantener el equilibrio, así paso la primera hora.

Poco a poco el oleaje comienza a tomar forma, esto me permite navegar mejor y avanzar más, puedo remar más largo y comer distancia, las olas siguen bastante grandes, no me dejan tranquilo y las vigilo constantemente, el tiempo para reflexionar que esperaba no ha sido posible.

El bote me alcanzó, y batallaron para verme debido a las olas, pero yo los escuché a ellos, bueno al motor, y gracias al radio me encontraron. De no ser por el radio hubieran pasado de largo, quizá ellos no reflexionaron en eso, pero yo sí, el apoyo del bote es algo realmente esencial en caso de necesitarse.

Pasan las horas, isla San Esteban está cada vez más cerca, el viento Sur sigue muy fuerte. El bote me está esperando unos 5 km antes de llegar a la Isla, llego con ellos y decidimos que el viento sur no nos dejará acampar en «El Limantur», tendremos que ajustar el plan y rodear la isla por el norte para protegernos del viento, y acampar en un pequeño campamento al noroeste llamado San Pedro.

Esto significará al menos 7 km más de remo, pero será más seguro y cómodo para todos, pero para lo cansado que vengo esto son «malas noticias». La Isla San Esteban tiene una población enorme de lobos marinos, es increíble la cantidad de sonidos diferentes que puedes escuchar cuando hay tantos juntos.

Estoy cerca, la protección de la Isla me permite relajarme, hablo por radio e invito a alguien a que reme conmigo el último par de kilómetros. Mi compadre Mantarraya aceptó la invitación, baja del bote y toma el segundo kayak que llevamos en la embarcación, pero lo único con lo que baja es con una botella de ron Capitán Morgan que vaciamos en el agua que me queda en las botellas. El cruce a San Esteban está en la Bolsa.

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Campamento San Pedro, en Isla San Esteban.
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Atardecer en San Esteban, al fondo Isla San Lorenzo.

En San Esteban el lugar para acampar es muy estrecho, como una cueva, y ocupado por lobos marinos, les invadiremos su espacio por una noche.

Mi compadre Mantarraya se pone a preparar un par de cabrillas sardineras que sacaron en el camino, en papel aluminio, mantequilla y algunas especies más. Salieron deliciosas, y aprovechando las brasas amasé un poco de pan en un sartén con tapadera enterrado en la grava de la playa, a manera de horno. Con mermelada y recién hecho, fue un buen postre.

Esa tarde el Capitán Saúl García se sintió mal, lo «chipiliamos» un poco y preparamos unos plátanos machos fritos con mantequilla, azúcar y crema para la cena. Como verán la alimentación en este viaje no fue un problema.

Junto con nosotros llegaron unos muchachos pescadores de Kino, traían compresor para buceo y acamparon un rato cerca de nosotros. No sé qué fumaban con exactitud…pero el olor era fuerte y parece que les dio mucho sueño. Durmieron un rato, fumaron otro poco y se fueron, parece que no les gustó tenernos cerca, no los culpo… miré y observé unos segundos a mis compañeros… probablemente yo hubiera hecho lo mismo.

El siguiente día es el cruce considerado para mí como el más peligroso. Es el único trayecto que le he pedido al equipo que nos mantengamos siempre a la vista, mi cuerpo está bien, logro recuperarme durante los períodos de descanso, pero ya mis manos empiezan a tener demasiadas heridas y ampollas, a pesar de los guantes, casi no las puedo cerrar porque los dedos están inflamados, lo demás de mi cuerpo está bien.

Salgo temprano para el penúltimo trayecto. Me siento fuerte y he recuperado la confianza, a decir verdad, el campamento de San Pedro era un poco tétrico y me alegra dejarlo, quizá por lo reducido del espacio o quizá por todos los ratones y ratas que estuvieron merodeando el campo.

Igual le dimos una muy buena limpiada de basura de anteriores campamentos que recogimos en nuestra lancha… lo dejamos mucho mejor que como estaba.

Esta mañana el mar es lo más malo que he visto en mi vida. Cada día ha sido peor que el anterior, las olas son muy grandes desde que salgo. La lancha sale justo detrás de mí, las olas nos hacen perdernos de vista constantemente, estas olas son peligrosas incluso para ellos.

Continuamente tengo que desviar el curso para poner mi kayak de punta a las olas más grandes. Tengo que remar 2 a 3 veces para alcanzar la cresta y bajar, según calculamos después eran olas entre 2.5 y 3 metros de altura.

Navegar olas de ese tamaño me tenía nervioso. El viento ya no es sur, ha cambiado a noroeste, el primero del invierno o del cambio de clima, vigilo con mi ojo derecho constantemente las olas más grandes. Cuando estas vienen puedo escucharlas rugir, literalmente se escuchan rugir y no estoy exagerando, ese rugido me pone más nervioso, pero me empiezo a acostumbrar y es mi alarma sonora.

Estoy haciendo una curva muy grande para mantener el rumbo. Cada ola tengo que pelearla y cuando volteo atrás rumbo a San Esteban, mi punto de partida, me parece que no avanzo nada, la mente me empieza a traicionar.

Durante el recorrido, veo un tiburón que viene dentro de una ola en dirección contraria a mí, voy escalando la ola y el viene dentro, es largo, quizá un poco más de la mitad de mi kayak (14 pies) pero delgado. No reconozco la especie, aunque no tuve tiempo de disfrutarlo. Mi preocupación por las olas es mucho mayor.

Después me enteré que mis compañeros desde el bote observaron otros 2 tiburones en la misma zona. Según Saúl es un cardumen que va viajando de salida junto con el verano que se acaba.

Fueron 6 horas continuas de remo, sin oportunidad de un solo descanso, ni siquiera para tomar agua, sabía que el más pequeño descuido en esas condiciones me podría haber costado la vida. Llegar a isla San Lorenzo fue uno de los logros más satisfactorios, creo que nunca me había cansado y estresado tanto, doy gracias a Dios de haber llegado con bien.

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Cruzando frente al Dátil e isla del Tiburón
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En Isla San Lorenzo, con la “Fuerza Aérea” de la isla a mis espaldas

En la isla San Lorenzo, me siento realmente bien. El objetivo está cerca, el último paso es el más corto de todos, no quiero sentirme victorioso antes de tiempo, pero ya «medio casi» como diría mi hermana Yolanda.

Juntamos pitahayas, muy grandes y vistosas, pero no tan dulces como las de tierra firme, la planta es más parecida a una Cina, pero la fruta es más grande.

Descansamos mucho y comimos un plato de caldo cocido de primera clase, otro baño y algunos tragos para relajar, caminamos hacia la laguna salada, y también en otras direcciones.

Encontramos un lobo marino recién muerto, el cual tenía una mordida pintada, tal cual como cuando mordemos una galleta, que le arrancó medio cuerpo. Los dientes triangulares del tiburón son inconfundibles, parece muy fresco. No sé cómo alcanzó a llegar a la playa con solo medio cuerpo o si la marea lo sacó, por el tamaño de la mordida debió ser un tiburón muy grande.

Duermo perfecto. Al otro día, cuando volvía de mi caminata matutina cuyo objetivo no tiene caso mencionar, al volver al campamento, a unos 300 metros de distancia alcanzo a ver una gran aleta negra saliendo del agua, observo bien y es una gran orca, enorme, que al estar tan cerca de la playa saca prácticamente medio cuerpo fuera del agua.

Es increíble que estos animales no varen como cualquier ballena. Empiezo a correr hacia el campamento para avisar a mi compadre Ricardo, quien está en la playa, que la filme pero no logra escucharme. Cuando llegué, tomó la cámara de video, pero solo alcanzó a filmar un par de chorros de agua de sus resoplidos, que por cierto al revisar el video ni siquiera los chorros se alcanzan a ver…. una lástima.

Esta última travesía es un regalo de Dios, parece que ya me perdonó. Me acompañaron no sé cuántos delfines durante el trayecto, me pasaban por un lado y veía claramente sus ojos tratando de observarme, son muchos y muy acrobáticos, parecen unos cachorros esperando que les tires una pelota para jugar contigo.

El mar no es perfecto, sigue el viento noroeste, pero no es nada comparado con el día anterior, Baja California está cada vez más cerca.

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Llegada a San Francisquito Baja California. De izquierda a derecha Saúl García, Heraclio Bernal e Ismael González.

Muchos me han preguntado cómo me fue, que vi, etc. pero muy pocos me han preguntado ¿Por qué?

Por qué no es complejo, este viaje no trató de demostrar proezas físicas, ni habilidad o valor, se trata solamente de objetivos y metas cumplidas, de mostrar que, si nos proponemos algo, lo planeamos y nos preparamos lo vamos a lograr.

Es algo personal y mis hijos, que quizá ahora digan «que loco está el viejo”, leerán esto y entenderán que solo trato de mostrarles eso, que les sirva para comprender que uno debe vencer sus miedos, tomar decisiones, ser capaz de ajustarte a las diferentes circunstancias que se te presenten y disfrutar… disfrutar al máximo lo que estás haciendo.

El día a día te puede absorber totalmente y hacerte pensar que no tienes tiempo para nada, no debes olvidarte de tus sueños, de quien eres en realidad y que disfrutas hacer.

Debes despertar, y buscar esos objetivos, esas metas o sueños y trabajar en ellos hasta lograrlos.

Heraclio Bernal en la actualidad.
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Las Palomas Booking, la manera más fácil de reservar tus próximas vacaciones en Puerto Peñasco

¿Quieres conocer Puerto Peñasco? ¿Buscas cuartos de hotel de lujo? Vivir las vacaciones de tus sueños es más fácil de lo que piensas con Las Palomas Booking, la plataforma para reservar en línea de Las Palomas Beach & Golf Resort.

De acuerdo con el fundador de este servicio, Sebastián Heras Gastélum, este se creó con el objetivo de hacer más sencillo el proceso de reservación de cuarto de hotel para los clientes, brindando rapidez y seguridad en cada paso.

Sebastián Heras Gastélum
Sebastián Heras Gastélum, fundador de Las Palomas Booking.

Con casi dos mil cuartos de hotel, condominios de lujo con vistas al Mar de Cortés, un campo de golf, restaurantes, spa, albercas y muchos atractivos más, Las Palomas Beach & Golf Resort es la mejor opción para vivir la experiencia de disfrutar del destino turístico más importante de Sonora. Y esto se puede lograr a través de Las Palomas Booking.

En entrevista para Sonora Star, Sebastián Heras explicó a detalle cómo funciona el servicio y cuál es el proceso para reservar.

¿Qué es Las Palomas Booking?

Las Palomas Booking es un servicio con el cual se busca facilitar al público hacer una reservación en Las Palomas Beach & Golf Resort sin necesidad de salir de sus redes sociales. Prácticamente, una manera de contactarnos por Instagram, Facebook o Gmail para reservar sus vacaciones.

¿Por qué reservar con Las Palomas Booking?

Nosotros hacemos más sencillo el proceso de reservación porque evitamos hacer preguntas personales o solicitar información delicada para el cliente. Consideramos que por medio de redes sociales es más sencillo contactar y reservar.

¿Qué ventajas tiene un cliente con Las Palomas Booking?

Las ventajas de reservar con nosotros, además de tener una atención 100% personalizada, es hacer el proceso más práctico para que nuestros huéspedes tengan la facilidad en el contacto por medio de las redes sociales y garantizando, sobre todo, su comodidad en las instalaciones de Las Palomas Beach & Golf Resort.

¿Cuál es el proceso para reservar?

Es muy sencillo. El primer paso es contactarnos, ya sea por medio de Instagram o Gmail, y después se lleva a cabo un breve cuestionario para conocer las preferencias y necesidades del cliente. Luego, se procede a presentar diferentes opciones de estancia para poder seleccionar la de mejor conveniencia para el huésped. Una vez seleccionada la opción de preferencia, nuestros agentes le pasan la cotización al cliente y se les pide el 50% de anticipo y sus datos generales para que de esta manera quede agendada su reservación en Las Palomas.

 ¿Qué atractivos ofrece Las Palomas?

La verdad es que contamos con bares, con dos lobbies, cada lobby cuenta con su restaurant: La María Bistro y Citron, los dos muy buenos restaurantes. Tenemos área de albercas, que tienen jacuzzi, río lento y un pool bar, uno de los atractivos más populares que es un bar dentro de una alberca. Tenemos área de gimnasio para las personas que deseen ejercitarse durante sus vacaciones, y para la gente que quiere ir a relajarse contamos con spa, tenemos faciales, masajes, pedicure y otros servicios. Contamos con un campo de golf completo de 18 hoyos, también área de voleibol en la playa, y área de descanso en la playa Sandy Beach, con palapas, camastros y hamacas. También un centro de convenciones para todo tipo de eventos, y la verdad es que es espectacular tener a la playa tan cerca de un evento. Tenemos también área de asadores para cualquier evento familiar acompañado de una tradicional carne asada.

Las Palomas Beach and Golf Resort Puerto Peñasco Luis Fernando Heras Portillo

¿Los clientes extranjeros pueden reservar con Las Palomas Booking?

Sí. Sin ningún problema puedes reservar con nosotros. Para las reservaciones no hay ningún inconveniente con la nacionalidad de nuestros huéspedes. Cualquier persona de cualquier parte del mundo puede reservar con nosotros.

En caso de que un cliente deba cancelar su reservación, ¿ustedes se encargan del proceso?

Sí, tenemos políticas de reembolso. Dentro de la reservación vienen estipuladas las condiciones y maneras en las que se puede hacer un reembolso. Las Palomas Booking está 100% comprometido a dar seguimiento de principio a fin a cada reservación.

¿Por qué vacacionar en Puerto Peñasco y no en cualquier otro destino turístico sonorense?

Porque Puerto Peñasco es el desarrollo turístico más grande de Sonora y además posee maravillas naturales inigualables. Personalmente, considero que Puerto Peñasco tiene los mejores atardeceres por encontrarse dentro de la zona del gran desierto de Altar. Cuenta además con el turismo más agradable para las personas que nos visitan desde el extranjero, especialmente de Estados Unidos y Canadá. Esperemos que próximamente, con la culminación del Home Port y los proyectos que realiza actualmente el Gobierno del Estado, podamos invitar a más personas a venir a conocernos. La verdad es una experiencia única ver dónde se junta el Mar de Cortés con el desierto.

¿Quién es Sebastián Heras y por qué se inició este proyecto?

Soy agente inmobiliario certificado por la AMPI, que es la Asociación Mexicana de Promotores Inmobiliarios. Tengo 26 años. Siempre he tenido un gran interés por el turismo y el desarrollo inmobiliario. Me gusta ayudar y siempre busco mejorar. Por eso cree Las Palomas Booking, para agilizar los trámites de agendamiento para las vacaciones de las personas. Mi hobby favorito es viajar y conocer lugares nuevos. Soy de Hermosillo y siempre he amado las playas de Sonora, principalmente Puerto Peñasco. Creo que a través de Las Palomas Booking es posible invitar a más personas a vivir la experiencia que he vivido con los años.

Conoce más acerca de Las Palomas Booking y reserva las vacaciones de tus sueños:

WhatsApp: +1 (520) 486-6117

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Sebastián Heras Gastélum: @cfgr.inmobiliaria www.instagram.com/cfgr.inmobiliaria/


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“Aventura a la Baja”: Una intrépida aventura en el Mar de Cortés

En portada: Buceando en la Isla de Tiburón, primer día

Escrito original de Fernando Robles Porras.

Publicado en el Libro “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa Terán

Entretenidas anécdotas de varios compañeros de aventuras, quienes reúnen sus historias en una narrativa muy sencilla e interesante de sus propias vivencias contadas por ellos mismos.

Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz. Imágenes de: Oceanólogo Marco Valdez Noriega.

Participantes de esta aventura:

Fernando Robles Porras, Marco Valdez Noriega, José Ulloa “El Maza”, agosto de 1993.

Fernando Robles Porras no pensaba participar de la expedición, si acaso como apoyo en tierra. Marco Valdez, compañero suyo de natación de varios años, además de haber sido su maestro y compañero de buceo de fines de semana, les había compartido que estaba planeando un recorrido en Kayak por el Golfo de California.

Al perder su vuelo uno de los tripulantes originales, quienes venían de la Baja, entonces se dio la oportunidad de que los acompañara. Fernando jamás había navegado en Kayak hasta esa ocasión. Cuando faltó tripulación y fue invitado, pensó, ¿Qué es lo peor que pueda pasarnos?

Marco Carpintero, señora Nancy, Mercedes, Fernando Robles (el autor), José Ulloa “El Maza”

Día 1

La expedición partió frente a la parte norte de la isla Tiburón, de la “Punta Sargento”.  Llevaban como primer destino la isla más grande de México. Un primer trayecto corto que les resultó relajado y donde bucearon por comida que resultaron ser mejillones o choros. Continuaron bordeando la isla Tiburón hasta quedar de frente a la Baja donde acamparon.  

Si bien llevaban un radio de onda corta, y previamente habían acordado tener comunicación con un radioaficionado en la Baja California quien contaba con una antena que cubría la zona, dado la “sombra radial” que antes les hacía la isla, no lograron entablar comunicación hasta  quedar de frente a la Baja.

Día 2

Con mucho ánimo y fuerza pusieron rumbo a la Baja. Primero, llegaron a una pequeña isla recubierta de guano, de poca vegetación y curiosamente un “ojo de agua” señalan, posiblemente isla Patos al norte de isla Tiburón o isla Rasa al sur de la isla Ángel de la Guarda, ambos santuarios para las aves marinas, y zonas de reproducción y descanso. La segunda ya forma parte del estado de Baja California. Ahí descansaron poco tiempo para continuar su viaje.

Todo ese día remaron, debieron comer en el camino y pernoctar en el mar. Amarraron juntos los Kayaks, luego bromearon y pudieron descansar. Dejaron como precaución alguien de guardia turnándose, especialmente para “avisar” a las ballenas -mediante golpes de remo- sobre su ubicación. Se guiaban con las estrellas del horizonte.

Día 3

Este día vieron aletas de tiburones, pero como no se acercaron a las embarcaciones no se asustaron. Desde temprano la tierra se veía “cerca”, incluso veían la vegetación y piedras, pero por más que remaban no parecían acercarse mucho. Fue entonces que empezó su desesperación. Para su mala fortuna una tormenta se acercaba y decidieron amarrarse para no separarse. Las olas eran muy grandes, aunque no reventaban, y debieron soportar el inclemente viento.

Después de la tormenta, que no pasó a mayores, lograron desembarcar. Ya en las piedras durmieron hasta que el hambre los despertó. Fernando, salió a bucear frente a la isla sin encontrar alimento, no se percató que había tiburones en el área, y de lo cual sus compañeros estaban preocupados reclamándole airadamente a su regreso.

En ese punto, la tripulación completa incluyendo al líder de la expedición Marco, no sabían dónde estaban con precisión. Para su suerte un barco pesquero se detuvo a auxiliarlos. Les ofreció ayuda y les informó de su paradero ofreciéndoles de comer a todos. Durante la comida, los marineros del barco apenas podían creer que venían remando desde Sonora. Hasta llegaron a pensar que eran piratas de los que asaltan mientras están pescando, notaban su miedo.  

En ese momento ya les quedó claro su ubicación. Estaban en la punta norte de la isla Ángel de la Guarda, la segunda más grande de México, ya en la península de Baja California. Pero seguramente no era el plan llegar por la parte norte de dicha isla, se habían desviado y mucho. El Patrón del barco les comentó que pudieron haberse pasado la isla, haciendo muy difícil sino imposible tocar tierra debido a las corrientes arremolinadas de la zona. Regresaron a tierra y el barco siguió su camino.

Luego de ello, decidieron emprender el regreso a la ruta original. Así las cosas, enfilaron rumbo al sur de la isla Ángel de la Guarda costeándola. Cuando encontraron un mejor lugar para descansar bajaron y acamparon.

Uno de los campamentos para pasar la noche

Días 4 y 5

Todo el trayecto bordeando la isla Ángel de la Guarda en dirección sur, fue una travesía muy tranquila. Solo vieron un campamento de pescadores. Cuando paraban, pescaban con anzuelo y salían a asar el pescado. Así continuaron hasta llegar a la punta sur de la isla Ángel de la Guarda, donde volvieron a tener comunicación con la radio de onda corta, ya sin la “sombra” de la isla referida. Sus amigos estaban muy preocupados pues no habían sabido de ellos en varios días y sobre todo por la tormenta que pasaron.

Día 6

Continuaron la navegación por la región de las grandes islas de la Baja California hasta llegar a la ruta original. “En el trayecto vieron 4 aletas formando un cuadrado, eran 5 a 6 pulgadas que sobresalían del agua, y estaban inmóviles, cuando se acercaron se sumergieron, no tenían seguridad que especie eran”    

Llegaron a un islote con un gran número de lobos marinos. Estos cuidaban a sus crías y se espantaron, por lo que debieron continuar su camino hasta llegar a una isla, parte de la ruta planeada. El problema se presentó cuando debieron enfrentar el problema de dicho canal, llamado desde los españoles de la colonia como “Salsipuedes” y situado entre la isla San Lorenzo y la Baja California, con fuertes corrientes dirección norte donde se forman remolinos que dificultan la navegación, de hecho, es peligroso.  Este canal continúa entre la isla Ángel de la Guarda, ubicada al norte de isla San Lorenzo, y la Baja donde recibe el nombre de canal de Ballenas. Después de analizarlo, decidieron no cruzar el canal. Se habían retrasado mucho en su planeación por varios días. Estaban faltos de comida, sin provisiones, y muy cansados para poder hacerlo.

Lamentaban que podrían haberlos recibido en alguna playa de la Baja, aunque sin tener seguridad de ello, ya que no podían comunicarse con ellos.  No hubo consenso entre el grupo, el líder Marco deseaba continuar a la Baja, no así el resto del equipo “Maza” y Fernando, quienes finalmente lo convencieron para mejor regresar a Sonora. Es justo mencionar que sí habían estado esperándolos en la Baja y con preocupación. Una vez llegando a Hermosillo, Marco logró comunicarse, y lo confirmaron.

Continuaron navegando al sur, hasta encontrar la Isla Partida. Ahí pensaron pernoctar, pero no encontraron más que una gran roca emergiendo del mar dividida ciertamente en dos pequeñas islas. No muy lejos encontraron otro islote, donde afortunadamente pudieron bajar, con rocas grandes donde se aprestaron a dormir, sin embargo, no encontraron leña para hacer una fogata, hacer comida y espantar los mosquitos conocidos como “jejenes”. Estos últimos no los dejarían dormir, además que en marea alta pensaron quedarían sumergidos, por tanto, decidieron navegar nuevamente hacia Sonora. Por la noche amarraron las embarcaciones entre sí, y continuaron remando. 

Unos dormían otros hacían guardia. En eso, Marco señaló una aleta de tiburón que se acercaba en dirección al “Maza”, quien solo en el kayak hacía la guardia. El tiburón avanzó perpendicularmente hacia el Kayak para sumergirse ya muy cerca de este. Luego escucharon el golpe del mismo en el Kayak de Maza. Al no regresar el escualo, interpretaron que no le había interesado no encontrándolo comestible.

Posteriormente, esa misma noche, y cuando se hallaban divagando sobre la existencia de extraterrestres, escucharon unos chapoteos. Se acercaban a ellos y eran muchos. Era algo saltando fuera del agua, pero no escuchaban el resoplido de la respiración de mamíferos marinos como delfines o ballenas. Tan de súbito como aparecieron desaparecieron, no sin antes haberles pasado debajo, sintiéndose y escuchándose un “ulular” pero sin lograr verlas o identificar que eran. Probablemente una especie de grandes mantas conocidas como “móbulas”, las cuales saltan fuera del agua en grandes grupos y propios del Mar de Cortés.

Foto: José Ulloa “El Maza” enfrente, Fernando Robles Porras (autor texto) atrás.

 Día 7

Al amanecer del séptimo día enfilaron rumbo a la isla del Tiburón. Los tres tripulantes ya se encontraban muy cansados resintiendo los estragos del largo viaje.  Tanto, que sin representar un trayecto más largo que el que habían realizado de ida hacia la Baja, lo sintieron aún más pesado ya que estaban con poca agua y comida, al grado que debieron racionarla. Sentían cansancio, hambre y sed, pero no les quedaba de otra más que seguir remando. Sentían que morían con cada “palada” del remo.

Debieron darse fuerza entre ellos, recibiendo cálidas palabras de aliento y motivación de Marcos, líder de la expedición. Aprendieron que no debían imponerse límites y salir adelante. Siguieron remando. Cerca de la isla del Tiburón sintieron desfallecer al no llegar (al igual que anteriormente cuando se aproximaban a la Baja), esto por más que luchaban y remaban. Fue entonces cuando se derrumbaron. Maza dijo que ya no podía más, que dejaría de remar, y se dejaría morir del cansancio. En su caso la motivación fue distinta. Su compañero Fernando Robles, – con brusquedad y rudeza- le dijo que se aventara al agua para él poder seguir adelante, a lo cual sorprendentemente José Ulloa “El Maza” retomó nuevos bríos, enderezándose en la embarcación, lográndose el mismo resultado, aunque con otro método al usado antes con él mismo.

Optaron entonces por turnarse para remar. Cada cinco minutos uno descansaba (dormitaba) y el otro remaba, obteniendo mejor rendimiento de esa manera, superando incluso la otra embarcación donde iba Marco, quien en ese trayecto navegaba solo, esto hasta llegar a la isla donde debieron esperarlo. No había donde desembarcar, solo encontraron paredones. Marco llegó muy cansado y hasta enojado por haberlo dejado atrás, solo.

Ya en la isla del Tiburón sufrieron mucho calor. Era pleno agosto. En realidad, todo el viaje por el Mar de Cortés sintieron calor, pero en Sonora es calor extremo y sofocante, con una marcada diferencia a la travesía.

Se había acabado la comida, el agua seguía racionada. Solo dejaron un poco más de agua para Fernando Robles, quien padecía de migraña y para no detonarla. Ya costeaban la isla del Tiburón. Lograron avistar venados pastando tranquilamente en el borde de la isla. Tan cerca estaban, que cuando le avisaron a Marco sobre estos, los venados se asustaron y corrieron. Al continuar, encontraron una pequeña playa entre los grandes paredones, donde desembarcaron para quedarse dormidos bajo unos peñascos que les daban sombra y quitaban el calor sofocante de Sonora.

Navegaban rumbo al sur bordeando la isla del Tiburón para quedar de frente a Bahía de Kino. Navegarían así por otro día, hasta encontrar un campamento de pescadores. Alegremente pensaron encontrar agua y comida, pero estaba solo una persona en el campamento. Este, al parecer estuvo solo por varios días, y al verlos intentó subirse a los kayaks sin más. Estaba muy desesperado, más que la tripulación. No encontró como subirse, tampoco quisieron subirlo por cómo este se encontraba al borde de la desesperación.

Ya en el campamento les platicó que tenía mucho tiempo solo. Que estaba cuidando el campamento. No tenía agua ni comida desde hacía semanas. Defendió a su patrón, excusándolo por las tormentas que no habría podido ir a reabastecerlo. La tripulación de los Kayaks le prometió darían parte en Capitanía de puerto para que fueran a rescatarlo. Ya más calmado, el pescador les ofreció agua que había captado de las lluvias, y tortillas duras que no aceptaron para no dejarlo sin agua y comida, pero agradeciéndole el gesto

Continuaron navegando hasta encontrar donde acampar. Se acercaba una tormenta, y se refugiaron. Fue donde lograron establecer nuevamente contacto por el radio de onda corta. Les dijeron que estaban organizando una expedición para ir a rescatarlos. Marco, con autoridad y para no arriesgar a sus amigos, les dijo que no fueran por ellos con la mar tan agitada, que ellos estaban bien, que estaban en tierra.

Día 8

Siguieron costeando la isla del Tiburón hasta ponerse de frente a Bahía de Kino. Ya se observaban algunas playas. Marco encontró un esqueleto de delfín, ya putrefacto, cuya cabeza quiso llevarse de souvenir a su casa.

Marco Valdez y Fernando Robles Porras.

Este día vieron una embarcación que se aproximaba, la cual redujo la velocidad y se acercó a otra panga. Alcanzaron a observar que alguien se había pasado de una a la otra. Resultaron ser sus amigos quienes, pese a las advertencias de Marco, habían decidido ir en su búsqueda. No los habían encontrado desde el mar, ya que no los vieron entre las piedras donde estaban refugiados de la tormenta.

La embarcación era de un Señor Benavides. Este se había ofrecido con su lancha para hacer el rescate, financiado por uno de los hermano de  Fernando Robles. Cuando por fin abordaron la embarcación de búsqueda, se abalanzaron sobre la comida naturalmente, al menos Fernando Robles. Los kayaks se amarraron a la embarcación y emprendieron la marcha rumbo a Bahía de Kino. 

Marco Valdez con la Cabeza de Delfín sobre el Kayak, y José Ulloa “El Maza” (derecha).

Los de la embarcación de rescate, cuando los buscaban, habían encontrado al pescador en el campamento, quien se montó rápidamente en ella acompañándolos. Les refirió que había visto pasar las “panguitas amarillas con huecos” donde estaban sentados. Este los acompañó a buscarlos. Al llegar la noche, anclaron y desembarcaron. Al despertar con marea baja observaron que estaban encallados. Debieron entonces esperar a que subiera nuevamente la marea para volver a navegar y continuar la búsqueda. Luego vieron a otra panga, y al ser el patrón del pescador, este último saltó al agua sin saber nadar. Le llevaba provisión.

Cuando iban de regreso a Kino, el kayak de Marco viró perdiendo la cabeza de delfín que llevaba. También vieron un gran lobo marino. Ya más cerca de la playa observaron que estaban sus amigos y familiares de Fernando, por lo que decidieron bajar de la lancha para mejor llegar en Kayak. Al regresar los padres de Fernando de un viaje a Chihuahua, apenas llegando se enteraron que estaban perdidos en el mar, no sabían siquiera que participaría en la expedición a la Baja.

De derecha a Izquierda: señora Dora Porras de Robles, Fernando Robles Porras, señora Nancy Porras de Silva, José Ulloa (El Maza), Marco Valdez Noriega, Marco Soto (El Carpintero), Mercedes Carrillo, Juan Carlos Trujillo y su señora Lupita, Luis Moncada.

Para su mala suerte, cuando su mamá -junto a su tía- fueron a Capitanía de Puerto en Kino a investigar de ellos, les informaron que ya habían encontrado los tres cuerpos, que ya venían en camino. La señora nunca creyó que se tratara de su hijo y de sus compañeros de excursión a la Baja, y pronta se fue a averiguar más, encontrándose un grupo de personas que resultaron ser los amigos de los kayakistas quienes los esperaban en la playa. Les tocó verlos bajar de las embarcaciones. Los cuerpos sin vida eran de pescadores que habían perecido con las tormentas de verano.

FERNANDO ROBLES PORRAS

JOSE ULLOA “ EL MAZA”

MARCO VALDEZ NORIEGA

AGOSTO 1993

Editado por M.C. Martín I. Bustillo-Ruiz de:

Figueroa, J. (2020) Historias en kayak. Pág. 8

Disponible en: www.amazon.com.mx/Historias-en-Kayak-Antolog%C3%ADa-Relatos-ebook/dp/B08D9QDMHN

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Club de Deportistas Bahía de Kino: un lugar de diversión, bienestar y apoyo a la comunidad

Para muchos aún es desconocido que desde hace 40 años existe un “Club de Deportistas Bahía de Kino AC”.  Es una asociación civil, mexicana y sin fines de lucro.

El club se encuentra ubicado en la calle Cádiz, en las inmediaciones de Cerro Prieto en el área de Kino nuevo. Como su nombre señala, está dedicada a promover el deporte, así también las actividades recreativas y el disfrute de las bellezas naturales de Bahía de Kino. 

“LA MEMBRESÍA DEL CLUB DEPORTIVO ESTÁ ABIERTA AL PÚBLICO EN GENERAL”

La historia del club se remonta a 1978, cuando un grupo de personas se vieron en la necesidad de contar con un servicio de radio para coordinar los esfuerzos de asistencia y rescate de embarcaciones. Es la razón principal de la fundación del club deportivo, y es financiado y operado al 100% por este. 

La oficina de radio está ubicada dentro del club y es conocida como “RESCUE ONE”, lo que representa ahora una de las grandes ventajas para los socios. Cuando alguno de los miembros sale a navegar, personal profesional registra su información en bitácora, anotando salida y llegada, número de tripulantes y posibles cambios en el plan de navegación. Monitorea las embarcaciones que viajan en el Mar de Cortés, proporciona información del clima y las condiciones del agua desde temprana hora. Mantienen el contacto por radio, incluso fuera del horario de oficina donde personal voluntario colabora como canal de emergencias.  

En caso de contingencias durante la navegación se cuenta con el apoyo logístico. Los radioperadores de Rescue One —a través del canal 26 de radio marino VHF— se comunican y coordinan con Capitanía de Puerto y otras dependencias gubernamentales para el rescate, enviando lanchas al lugar. Este servicio es gratuito, y también se ofrece de manera solidaria a quienes no están afiliados. La experiencia en rescates de muchos años es muy amplia.

Si bien es cierto no tiene costo el servicio de Rescue One, estos reciben —a través de la Asociación Civil del Club deportivo— donaciones voluntarias usadas para mejoras del equipo de radiocomunicación. Así también se paga con ello el mantenimiento de la rampa norte ubicada en “Playa Estela” la cual se construyó completamente con donaciones de la membresía. Cabe aclarar que los gastos que presentan las embarcaciones que acuden al rescate son cubiertas como reembolso a los mismos por quienes hayan sido auxiliados.

Dentro de los servicios de RESCUE ONE se encuentra el programa de “FIRST RESPONDERS” (primera respuesta de ayuda médica). Este está conformado por un selecto grupo de médicos voluntarios disponible para asistir emergencias médicas o accidentes. Este servicio opera a través del club deportivo y sirve de manera indistinta a quien lo necesite. Es digno de mencionar y reconocer el invaluable servicio que prestaron a la comunidad del poblado de Bahía de Kino durante la pandemia por COVID-19 de 2020 a 2021, donde se encargaron de prestar tanques para oxígeno, con su respectivo llenado, a quienes así lo requirieron. Fue una labor constante y que salvó vidas.

Fachada exterior Club Deportivo Bahía de Kino

Respecto al club deportivo, además de ofrecer una amplia gama de actividades aptas para toda la familia, considera como prioritario a las personas jubiladas y/o pensionadas, tanto nacionales como extranjeros, donde estos últimos han tenido un lugar de encuentro para convivir con sus pares. La atención por cierto es bilingüe. Es notoria la forma en que estos se han integrado, cómo realizan actividades juntos y, de manera fraterna y solidaria, se apoyan entre ellos y a la comunidad local.

El lugar cuenta con amplias instalaciones techadas. En estas se localiza un extenso comedor hasta para 240 comensales que sirve también a propósitos recreativos y de grupo. Cuenta además con una cocina bien equipada y un bar. Es por tanto un lugar ideal para llevar a cabo eventos sociales, talleres, conferencias, reuniones, clases, etc.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino
Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino

Semanalmente ofrecen una apetitosa cena, que suele ser los sábados por la noche o se sirve un desayuno los domingos por la mañana. Esto forma parte de las actividades regulares del club. Tiene un costo por persona entre $150-200.00 pesos (dependiendo el tipo de cena) y $100.00 el desayuno, con lo cual se pagan los insumos y la despensa. La preparación de los alimentos es por parte de algunos miembros del club que voluntariamente han tomado esa tarea en sus manos.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino

Por fuera de las cómodas instalaciones cuentan con algunas áreas para juegos con césped artificial. Palapa, asadores y un amplio estacionamiento.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino
Patio exterior del Club Deportivo Bahía de Kino

Entre semana también se ofrecen distintas actividades como ejercicios libres, pesas, baile y yoga dos veces por semana. Así también cuentan con mesas de billar, biblioteca, entre muchas otras facilidades.      

El club deportivo cuenta con un consejo directivo que sesiona cada mes y que se renueva cada dos años. Son reuniones abiertas a toda la membresía donde presentan sus informes de actividades, y se toman acuerdos.

Actualmente la membresía es de cerca de 300 socios, quienes con un pago anual de $126.00 dólares americanos tienen derecho a participar de las actividades y facilidades que ofrece el club antes mencionadas. Existen otros planes de pago para la membresía. Cabe aclarar que, si bien en su mayor parte son miembros de la comunidad extranjera avecindada en Bahía de Kino, los mexicanos son también parte importante de la membresía. Estos dan vida al club durante los meses cálidos de mayo a octubre en que los residentes temporales regresan a sus lugares de origen en Estados Unidos y Canadá.

Cabe señalar que los ingresos del Club sirven para pagar los gastos de operación y mantenimiento que se presentan tales como los servicios de agua y luz, limpieza y fumigación. Pero más importante es destacar que, con los ingresos de la membresía, año con año el club apoya a un gran número de organizaciones del pueblo de Bahía de Kino, como las escuelas primaria y secundaria, entre otros. Es decir, el club por muchos años ha funcionado como una entidad que contribuye al bienestar de la comunidad.

Diploma

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CULTURA Y ENTRETENIMIENTO Lifestyle SONORENSES EN EL MUNDO

Luis Miguel Aguilar, hermosillense de 12 años es actor de doblaje para Disney+, Netflix y HBO Max



Para intentar cumplir los sueños “nunca es tarde y nunca es muy temprano”, considera Luis Miguel Aguilar Medrano, actor de doblaje de 12 años.   

El adolescente inició su carrera a sus 10 años y aseguró que le gusta bastante y lo llena de felicidad, pues algunas de las oportunidades lo han entusiasmado para seguir creciendo. 

En una entrevista para Proyecto Puente, Luis Miguel compartió que desde los 6 años contemplaba el doblaje y se convirtió en un sueño cuando lo hizo por primera vez. 

Luis Miguel realiza desde Hermosillo sus grabaciones, bajo la supervisión de directoras y directores de las distintas productoras que lo llaman a participar, además de que es respaldado por el equipo de SDV, quienes se encargan de realizar sus grabaciones, trabajo de ecualización y modulación, lo que aumenta la calidad de sus aportaciones.

“Pues, la verdad yo al doblaje lo he buscado bastante, desde que tengo 6 años que veía una serie y gracias a ella descubrí el doblaje, pero pues no se me había dado la oportunidad hasta que tuve 10 años, cuando mi tía Perla me manda un casting y me dice: ‘¿Qué tal, Luis? ¿Quieres hacerlo?, y pues va a ver qué sale, hice el casting, lo mandamos, quedó y ahí fue mi primer llamado, y a la directora le gustó mi trabajo así que me siguieron hablando, seguí trabajando y aprendiendo muchas cosas más que han aportado hasta el día de hoy”, dijo. 

Luis Miguel ha colaborado con Disney+, Netflix, HBO Max, Lionsgate; canales de YouTube doblados al español, como Hot Wheels Latino, DC Kids Latino, Amelia, Avelia y Akim. 

“La verdad, yo no busco como tal, sí he buscado algunas veces, pero normalmente lo que me suele llegar a mí son cosas infantiles como es lo de Amelia, Avelia y Akim, que es un canal para niños pequeños, Hot Wheels, DC Kids, y pues varias cosas han sido para ese sector, pero he tenido una que otra producción que es para personas más grandes, entre ellas está Peacemaker, que es una serie de DC sobre un villano que la verdad me gustó mucho”, explicó. 

Luis aclaró que los castings y producciones fueron el principio de su carrera, pues una vez seleccionado, comenzó a estudiar en SDV para mejorar su actuación. 

“Después del llamado los de SDV me informaron del Nivel 1 y los demás cursos, entonces los empecé a tomar, primero con el N1 fueron cosas básicas, interpretación de personajes, inició de locución y cosas así, después en el N2, que es un poco más avanzado, pues ya estuvimos haciendo prácticas de doblaje, prácticas de locución, y ya en el N3 pues es algo más avanzado, es grabar parte de una serie”, detalló. 

El actor confesó que antes de cualquier producción, siente nervios porque no sabe qué hará exactamente y debe dominar para que no le perjudique su actuación. 

“La verdad, siento que todavía me falta por aprender, tengo solo dos años en esto y si he visto varias producciones mías pasadas, que actualmente, ahora que he aprendido más, pienso que pudiera haberlas hecho mejor a que como las hice en aquella vez y pues el camino del aprendizaje te ayuda mucho, ya que ves cosas que consideras se pudieran haber hecho mejor”, afirmó. 

Hacer la voz adecuada, explica Luis Miguel, depende del personaje, por eso busca diseñarlo de una manera especial que le permita ponerse en su piel y eso le ayuda a representarlo de una forma más natural. 

“A mí lo que me han enseñado desde el Nivel 1 es vestir al mono, darle su voz, darle la caracterización que necesita, hay tipos de voces, como la nasal, la voz de pecho, que es más grave, la voz aguda; también si es tipo ambiente, a veces hay que improvisar sin un guión fijo, pero pues que se espera que salga algo bien”, precisó. 

El actor adelantó que quiere hacer varios proyectos, entre ellos doblajes de animes, pero aprecia a donde lo inviten a participar, porque para él, es el mismo trabajo y con formas distintas de hacerlo. 

“Por ejemplo, hay una serie llamada Demon Slayer, que todavía tiene temporadas en animación, ya que es anime, y aún no ha terminado de ser doblada al 100 por ciento, hay personajes de niños que no ha sido doblados y la verdad me gustaría mucho participar en esa serie”, reveló. 

Entre las series favoritas de Luis Miguel, están One Piece, Demon Slayer, Naruto, One Punch Man y Dragon Ball, ésta fue una de sus fuertes influencias para hacer doblaje y otras con artistas en la vida real son Stranger Things, Umbrella Academy, entre otras.  

El último trabajo del adolescente fue hace aproximadamente un mes en la serie de Matchbox adventure que está en YouTube (Hot Wheels Español), y es una de las producciones que más le gustan, pues le recuerda a él.  

El actor contó que sus familiares lo felicitaron mucho por su éxito y lo alientan a continuar persiguiendo sus sueños; al igual que sus amigos, quienes, a pesar de las bromas, le aplauden por hacerlo. 

“No es como que a ellos les disguste o algo así, al contrario, están felices por mí. Fueron muchas felicidades, muchos abrazos, deseos para crecer si es lo que me gusta”, apuntó. 

Luis añadió que aunque no es una de sus prioridades, no le disgustaría trabajar en la actuación convencional, pues gracias a la preparación que recibió de sus maestros en el Nivel 4, Iván y Julián, está dispuesto para incursionar en ese tipo de ejercicios. 

“Sí me gustaría, por ejemplo, si me llega un casting sobre una serie o película live action, sí lo haría porque al fin y al cabo me gusta mucho esto que es la actuación y el doblaje”, comentó. 

El joven señaló que ha pensado sobre qué haría con esta disciplina y entre esos planes también considera una carrera en la medicina, como lo han hecho varias personas de su familia. 

“He pensado en irme a la Ciudad de México, ir a estudiar actuación o algo de este estilo, para aprender más y poder crecer más, además de buscar estudios grandes, para proponerles trabajar conmigo y yo trabajar con ellos, pero si por alguna razón, que esperemos no suceda, el doblaje no puede llegar a tal punto de ser una carrera para toda mi vida, me gustaría estudiar medicina para poder ayudar a las personas y ser alguien de bien”, platicó. 

Luis instó a quienes tienen algún sueño o una meta por cumplir, a no desistir pues sabe historias de niños que inician de cuatro años en el oficio y personas de la tercera edad.

“Si les gusta, si quieren dedicarse a esto busquen, porque en algún lugar va haber alguien que les va a tomar la mano y les va a decir: ‘Yo te ayudo’ y nunca se rindan, porque yo tardé cuatro años y no me rendí nunca, siempre tuve la idea fija y lo logré”, culminó.

Algunas de las producciones en donde puede conocer el trabajo de Luis Miguel son: ‘La historia de David copperfield’, ‘Say I do’, ‘Peacemaker’, ‘Mudanzas al cielo’, ‘Generación 56k’, ‘Pinocho edición digital’, ‘The ride’, ‘Voyagers’, ‘Mighty express’, ‘Hush hush sweet charlotte’, ‘My unorthodox life’, ‘Bless the harts’, ‘Harts’, ‘Hot Wheels Aventuras Matchbox’, ‘DC Super Friends Latino’. 

Vía Proyecto Puente

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Lifestyle Sonora para el Mundo SONORENSES EN EL MUNDO

Don Luis Ruíz, gloria del deporte sonorense

M.C. Martín Bustillo Ruiz

Por: MC Martín I. Bustillo-Ruíz. Imagenes proporcionadas por Don Luis Ruíz.

Con 71 años a cuestas, Don Luis Fernando Ruíz Batriz es uno de los deportistas sonorenses de alto rendimiento más consistentes en las últimas décadas. Sus 133 trofeos, 112 medallas y 8 placas hablan por sí mismas. Es además un deportista, no solo experimentado, sino que se mantiene en el clímax de su rendimiento físico, producto del cuidado de su salud y que lo ha hecho competir con personas mucho más jóvenes, generando gran admiración y respeto por ello.

Como todo deportista, existe una historia atrás de Don Luis. Orgullosamente de Villa de Seris, del barrio de El Jito, comentaba que, siendo estudiante de primaria, otros compañeros le hacían lo que ahora se le conoce como “bullying” y hasta lo llegaban a golpear a la salida, más que nada para burlarse de su aparente debilidad física. Así es como aprendió a correr, señaló sonriendo. Primero, se quedaba en la escuela hasta que se fueran para evitar el encuentro con sus acosadores, pero cuando estos se percataron de ello, lo esperaban cuadras más adelante. Luego, desarrolló la habilidad de correr y nunca más fue detenido, ganándose su respeto.

Pasado el tiempo, Don Luis empezó a andar en bicicleta. Siendo su padre agricultor en el campo “La Aurora” en la costa de Hermosillo (por rumbos del entronque de las calles 26 y la 4), empezó a aventurarse hasta las playas del estero “Tastiota”, donde iba a recoger jaibas y almejas para su familia. Era saliendo de vacaciones que debía incorporarse a la vida del campo. Esos largos recorridos de hasta 40 km, ida y vuelta en bicicleta, crearon en Don Luis un mozalbete, un gusto por andar en bicicleta que perdura 60 años después.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Su pasión por las competencias de ciclismo de ruta empezó en 1968. Era una bicicleta tipo turismo la que usaba inicialmente, pero con los consejos de vecinos suyos de Villa de Seris, pudo aspirar a competir y ganar a nivel municipal su primer trofeo de segundo lugar en 1972. Pasaron todavía más años, hasta 1989 cuando fue invitado a integrarse al equipo “Velo Club” donde, con la ayuda de su entrenador —que antes no tuvo—, empezó a clasificar en los medalleros. Pero no fue hasta que conoció la bicicleta de montaña en 1995 que se enamoraría aún más de este deporte, que apenas se ponía de moda y crecía en ese entonces. Entre las primeras pistas para los que practican bicicleta de montaña se encontraba la ruta del cerro del Bachoco de Hermosillo; la segunda la construyó Don Luis en 1977. Así también la del rancho “La Pintada” (donde se encuentran las famosas pinturas rupestres). Esta fue diseñada por Don Luis, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004. Lo mismo la pista del rancho “La Caridad”, construida únicamente por Don Luis en 2001, siendo todo ello parte de su legado.

Pista de ciclismo La Caridad en Hermosillo
Pista “La Caridad”, construida por Don Luis Ruíz en 2001
Pista de ciclismo La Pintada en Hermosillo
Pista “La Pintada”, diseñada por Don Luis Ruíz, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004

El ciclismo de montaña apenas iniciaba en Hermosillo en los años 90s. Su personaje más conocido era Alex Brackmo, a quien Don Luis tuvo oportunidad de conocer fortuitamente, “y al que agradece, porque sus consejos como entrenador le ayudaron a estar en la mayoría de las competencias en los primeros lugares a nivel estatal, nacional e internacional”.

Ya para entonces practicaba con regularidad el ciclismo de ruta. Por lo tanto, no le sería difícil integrarse a esta nueva modalidad “de montaña donde es ahora reconocido por propios y extraños. En este punto, con el equipo “VH-NORSON”, alcanzó un nivel competitivo aún mayor, siendo patrocinado para participar en competencias internacionales. De ellas, por cierto, trajo algunas ideas para la construcción de nuevas pistas de ciclismo de montaña en Hermosillo. De igual forma, bien podría considerársele un ingeniero civil empírico, pues sus pistas han recibido grandes elogios.

Su espíritu deportivo y afable le permitió por propia mano, con pico y pala, realizar rutas de varios kilómetros por los cerros del norte de Hermosillo. Eso sí, cuidando siempre la naturaleza. Al respecto, orgullosamente comparte que nunca tumbó ningún árbol, y que a todos les sacaba la vuelta favoreciendo incluso los recorridos. Una de esas pistas fue bautizada por alguno de sus compañeros como pista “Crazy Luis”. Además, trazó y construyó la llamada pista “El Cimarrón”. Por todo lo anterior, ha sido reconocido como uno de los impulsores de esta modalidad del ciclismo, ahora con casi tres décadas de antigüedad.

Por otro lado, en su afán deportivo, a Don Luis le llamaron mucho la atención las embarcaciones tipo “Kayak”, hasta que logró hacerse de una de fibra de vidrio en Guadalajara por allá en 1994.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Desde entonces se ha venido haciendo de más y mejor equipo, convirtiéndose también en un referente en este nuevo deporte de los sonorenses, que sin haber alcanzado aún la convocatoria que ha tenido el ciclismo crece día con día variando entre dos modalidades: el “kayakismo para rutas marítimas, y el kayak para pesca, cada una con sus propias características en el equipo.

Como pueden imaginarse, amables lectores, a Don Luis le gusta participar en todos aquellos deportes donde pueda disfrutar del campo, la montaña o el mar. Es por ello que, además del ciclismo de ruta y de montaña; de trotar y correr (como debió aprender en la infancia para salvarse de los ‘depredadores’) ha tenido participación en otros deportes como medios maratones, maratones (42 km) y triatlones, donde su experiencia en ciclismo y carreras le ha permitido obtener lugar en los podios.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Pero eso no es todo. Don Luis se ha integrado a un equipo de personas que gustan del kayak, sus amigos de “Kayak Weekend”, quienes con cierta regularidad se reúnen para realizar algunos recorridos o encuentros. Sin embargo, ha sido un equipo de solo cuatro personas, incluyéndolo, quienes se han planteado récords o registros más allá de las capacidades de quienes no tienen la constitución física o mental, apoyados en la práctica consistente del deporte.

En años recientes, dicho grupo de kayakistas ha realizado rutas de hasta 35 km a la isla San Pedro Nolasco, en el municipio de Guaymas, partiendo de la playa el Colorado, que considerando el regreso han significado hasta 80 km de recorrido, basados en la coordinación de sus brazos para el uso de remos. Cabe mencionar que no siempre las condiciones de navegación son las óptimas, y que algunas ocasiones deben enfrentar “viento en contra” o corrientes marinas, haciendo doblemente pesado el esfuerzo. Hemos visto videos en que han dejado evidencias de lo anterior, donde al terminar Don Luis se observa “tan fresco como una lechuga”, como si hubiera hecho un calentamiento de alguno de sus deportes favoritos ya citados. Don Luis, en recorrido solitario en mayo de 2021, navegó del muelle de Kino Viejo a la isla del Tiburón y de regreso, con una distancia acumulada de hasta 70 km, misma que cubrió sin descanso en tan solo 12 horas, estableciendo un récord.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Ahora bien, basados en el trabajo de equipo que han desarrollado como kayakistas, con una velocidad de hasta 8 km/hora que pueden sostener impulsados por los remos, estos han decidido plantearse un nuevo reto: cruzar a Baja California. Será en el próximo mes de mayo de 2022 cuando tienen proyectado hacerlo.

A diferencia de anteriores kayakistas, quienes también han logrado cruzar a la península de Baja California por esas mismas fechas, Don Luis y su equipo pretenden imponer una marca reduciendo el tiempo a solo 2 días de navegación. Por supuesto tendrán las grandes islas del Mar de Cortés, Tiburón, San Esteban y San Lorenzo como puntos de seguridad donde podrían llegar en caso necesario, más su intención es llegar directamente hasta la isla San Lorenzo en el primer día, y concluir el segundo día llegando a San Francisquito en la Baja.

No quieren lancha de apoyo, tampoco llevarán donde cocinar o equipos tipo arpón o cañas para pescar, tampoco velas o pedales para impulsarse con el aire o sus piernas. Ellos lo ven como una competencia contra reloj porque algunos de ellos deben regresar el siguiente lunes a trabajar. El cruce será en extremo demandante para el equipo, pero bajo el liderazgo de Don Luis, con apenas 20 años más que el promedio del resto del equipo, seguro impondrán una marca que durará por muchos años. Solo contratarán una lancha de Bahía de Kino para ir por ellos el domingo.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Por último, cabe señalar que Don Luis no es solo un ejemplo en lo deportivo o en materia de perseverancia y constancia, sino que es una persona amable, educado con valores, generosa, ecuánime, quien trabajó para una dependencia estatal el tiempo reglamentario y quien ahora disfruta enteramente de su modesta jubilación. Le gusta viajar en su moto 350 doble propósito, tocar la guitarra y componer coplas. Cuenta con apoyo logístico en Bahía de Kino, siendo agradecido al decir que cuenta con buenos amigos allí, donde lo reciben entre semana y guardan parte de sus equipos. Bahía de Kino es donde le gusta venir a ponerse en condición, ya sea corriendo hacia la boca del estero, pedaleando a Punta Chueca o caminando por el muelle de Kino Viejo. No les extrañe verlo por nuestras bellas playas. 

Eso sí, Don Luis es una persona muy familiar, a quien le gusta pasar los fines de semana con su amada esposa, familiares y amigos, siendo para él una religión hacerlo así y es donde se entiende el porqué de sus éxitos.


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Waka Waka Mole goes big at the Winter Fancy Food Show in Las Vegas

Provide a platform to promote innovative products to the US market is the objective of the 2022 Winter Fancy Food Show, the most important food and beverage fair in the continent.

After being postponed due to the Covid-19 pandemic, the exhibition —own and produced by the Specialty Food Association— was held from February 6 to 8 in Las Vegas, Nevada, and was attended by more than 800 exhibiting companies.

For three days, thousands of visitors, potential customers, restaurateurs, supermarket and brand representatives, chefs and others, came to Las Vegas Convention Center to learn about new product options to meet the demands of new consumers, who are increasingly leaning towards healthy and natural diet trends.

One of them was ‘Waka Waka Mole‘, traditional mexican guacamole from Ambertec International Business, a company of the Heras Group business corporation, which is based in Sonora, Mexico.

According to Luis Fernando Heras Gastélum, commercial director of Ambertec, the fair was an opportunity to show their products to new markets, and thereby increase the reach of guacamole in the United Stated, a snack that is already popular in the country and whose consumption increases year after year.

“The US market is quite competitive and events like this manage to attract people from all over the world, so it was important for us to be here, make our products known to the American consumers and create connections with food producers and distributors”, he said.

Luis Fernando Heras Gastélum
Luis Fernando Heras Gastélum, commercial director of Ambertec International Business, at the Winter Fancy Food Show in Las Vegas.

Waka Waka Mole is a brand of ready-to-eat guacamole, made with 100% natural avocado pulp and other natural ingredients. It is preservative-free, gluten-free, GMO-free, and has Kosher and Halal certifications, making it a healthy option to eat anywhere and anytime thanks to its practical presentation. Among its flavors are natural, classic, habanero and prickly pear guacamole.

“The world is increasingly accepting Mexican avocado products, like guacamole, because the Hass variety has a distinctive texture, flavor and quality. Consumers prefer it even over avocados from South America and California,” he stated.

According to Food Business News, many of the innovative products exhibited during the Winter Fancy Food Show seek to promote the development of the specialty and healthy food industry to meet the needs of consumers who eat keto and vegan diets, whose ingredients include seaweed, hemp and cactus, and also the Mexican avocado.

Ambertec International Business

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Lifestyle México en el Mundo Negocios Internacionales

Waka Waka Mole: el guacamole mexicano se abre paso en el Winter Fancy Food Show 2022 de Las Vegas

Brindar una plataforma de promoción a productos innovadores para presentarlos al mercado estadounidense es el objetivo del Winter Fancy Food Show, la feria de alimentos y bebidas más importante de América.

Después de ser aplazada dos años debido a la pandemia de Covid-19, la muestra organizada por la Specialty Food Association se realizó del 6 al 8 de febrero de 2022 en la ciudad de Las Vegas, Nevada, y contó con la participación de más de 800 empresas expositoras.

Durante tres días, miles de visitantes, clientes potenciales, restauranteros, representantes de supermercados y marcas, chefs y otros, acudieron a la sede de la feria en Las Vegas Convention Center para conocer nuevas opciones de productos para satisfacer las exigencias de los nuevos consumidores, quienes cada vez más se inclinan hacia la alimentación saludable y natural.

Uno de ellos fue el guacamole ‘Waka Waka Mole’ de Ambertec International Business, una compañía de origen sonorense que forma parte del corporativo empresarial Heras Group.

De acuerdo con Luis Fernando Heras Gastélum, director comercial de Ambertec, la feria fue una oportunidad para mostrar sus productos a nuevos mercados, y con ello incrementar el alcance que tiene un producto tan popular como el guacamole en Estados Unidos.

“El mercado estadounidense es bastante competido y eventos como este logran atraer a personas de todo el mundo, por lo que para nosotros fue importante estar presentes, dar a conocer nuestros productos al consumidor americano y crear conexiones con productores y distribuidores de comida”, destacó.

Luis Fernando Heras Gastélum
Luis Fernando Heras Gastélum, director comercial de Ambertec International Business, presente en el Winter Fancy Food Show de Las Vegas.

Waka Waka Mole es una marca de guacamole listo para comer, preparado con pulpa de aguacate e ingredientes 100% naturales. Es libre de conservadores, sin gluten ni transgénicos, y cuenta con certificación Kosher y Halal, por lo que es una opción saludable para comer fácilmente en cualquier lugar gracias a su práctica presentación. Entre sus sabores destacan el guacamole natural, clásico, habanero y nopal.

“Tanto en Estados Unidos como en el mundo están aceptando cada vez más al aguacate y guacamole mexicano por su distintiva textura, sabor y calidad. Los consumidores lo prefieren incluso por encima del fruto de América del Sur y California”, afirmó.

De acuerdo con Food Business News, muchos de los productos de vanguardia presentados durante el Winter Fancy Food Show buscan impulsar el desarrollo de la industria de alimentos especializados y saludables, ideales para satisfacer las necesidades de consumidores que siguen tendencias keto y veganas a través de ingredientes como algas marinas, cáñamo y nopales, y también el aguacate mexicano.

Ambertec International Business

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