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Sabiduría ancestral Comca’ac: Lectura de los signos de la naturaleza

Por: Gabriel Hoeffer y Martin Bustillo Ruiz

Cruzando algunas ideas con mi buen amigo Don Gabriel Hoeffer de la comunidad Comca’ac de Desemboque de los Seris, después de observar las imágenes de la gran cantidad de algas en las costas de Bahía de Kino (anteriormente su territorio), me comparte el siguiente conocimiento de su cultura que agradezco.

Cerro Prieto, Bahía de Kino, Sonora
Foto:  Martin Bustillo Ruiz
Alga marina en Bahía de Kino, Sonora
Foto:  Martin Bustillo Ruiz

Es la “lectura de los signos de la naturaleza”, donde radicaba en buena medida la sabiduría de los ancianos, y no solamente de la etnia Comca’ac, sino de los antiguos moradores de nuestro estado (otras etnias y extranjeros) en los distintos pueblos del desierto y la sierra alta sonorense. Desgraciadamente, esto se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones donde no supimos transmitir el conocimiento.

Me dice Gabriel:

“Por ejemplo, hace un par de días recibimos la primera pitaya (imagen de la fotógrafa Margot Wholey), y ya se vio el cambio de la dieta del águila pescadora (Pandion haliaetus), pero ¿qué tiene que ver eso?

Primera pitaya Comcaac 2022
Foto: Margot Wholey

Anuncia que habrá un cambio en la temperatura del mar, y que se soltarán las algas (Foto de un servidor), un indicador para que los ancianos se preparen para recolectar su medicina de mar.

De aquí en adelante, el águila no se alimentará de otro pez más que del «agujón».

El Sargazo se utilizó como medicina, así también algunas otras algas y estrellas de mar

La babosa marina (Aplysia californica) muchos pueblos la utilizaron como tinte para teñir la lana y otras vestimentas”

De hecho, la temperatura actual del agua de mar es apenas de 20°C, para muchos aún fría. Pero esto cambiará a partir de ahora, en agosto el agua alcanzará los 30°C (muy caliente).

No hace mucho tiempo —hablo de los fabulosos 60s— quienes venían de los pueblos, como mis padres, usaban tanto la medicina tradicional como la alopática (en la que se emplean medicamentos). Esta última apenas estaba implementándose y creciendo su uso entre la población citadina, misma que con el tiempo ganó terreno hasta el punto de que para los jóvenes es lo único que conocen.

La función de las plantas y algas marinas, como medicina y alimento, es un importantísimo recurso en la vida diaria de algunas comunidades, en este caso de la etnia Comca’ac estrechamente relacionados con el Mar y el desierto.

Alga marina en Bahía de Kino, Sonora
En lengua Cmique iitom: Moosni ipnail. Foto:  Martin Bustillo Ruiz.
Alga marina en Bahía de Kino, Sonora
Sargazo, en lengua Cmique iitom: Xpanamsoaj…. sargazoom. Foto:  Martin Bustillo Ruiz.
Alga marina en Bahía de Kino, Sonora
En lengua Cmique iitom: Xpanams coil. Foto:  Martin Bustillo Ruiz.

Créditos:

  • Imagen Pitaya: fotógrafa Margot Wholey
  • Imagen Águila pescadora: Ing. Juan Fernández
  • Imagen algas Kino: Martin Bustillo Ruiz

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¡Inspirador! Nuevo cruce en kayak por el Mar de Cortés

El pasado 8 de mayo 2022, el equipo conformado por los señores Luis Ruíz y Edgar Silvas alcanzaron la península de Baja California. Estos tocaron tierra en San Francisquito, 30 millas al norte del paralelo 28.

Inicialmente el equipo estaba conformado por cuatro tripulantes. Sin embargo, en días previos Rigoberto Vásquez Borja reportó desprendimiento de retina y debió declinar su participación por recomendación médica.  Reportándose para el día de la partida únicamente tres de los integrantes del equipo original, entre ellos Julio Figueroa.

El día de la partida, sábado 7 de mayo, se presentaron en la rampa de botado de Playa Estela en Bahía de Kino con sus kayaks y pertrechos para la expedición. Aún estaba oscuro y no sabían con precisión las condiciones en que los recibiría el temperamental mar de Cortés.

Ruta original planeada. Google Earth.

La distancia entre Bahía de Kino y la parte sur de la isla del Tiburón —como primera parada técnica— es de cerca de 40 km. Es el trayecto más largo de todo el recorrido. Desafortunadamente, durante las horas del amanecer, Edgar Silvas observó que su embarcación estaba haciendo agua. Sin apanicarse intentó sacarla denodadamente hasta en dos ocasiones, pero la entrada de agua de mar por la tapa del depósito trasero del kayak (que no sellaba bien) y el fuerte oleaje lateral inundaba nuevamente el compartimiento.

Pasaron varios minutos angustiantes hasta que encontraron a unos pescadores que revisaban sus redes, asiéndose de la panga de estos últimos. Aprovecharon entonces para llamar a quienes acudiríamos a su rescate en la embarcación de apoyo rentada a pescadores de la comunidad de Bahía de Kino. A partir de ese momento, y con el apoyo a un lado continuaron navegando hasta la cara sur de la isla del Tiburón. Casualmente, no fue la embarcación con problemas la que se atrasaba respecto a las dos primeras, sino la que tripulaba Julio Figueroa, quien se veía fuera de ritmo. 

Pescadores de Bahía de Kino prestando primer auxilio a la embarcación de Edgar Silvas. Foto: Martin Bustillo.

Rumbo a la isla del Tiburón. Esto después de achicar agua en la embarcación de Edgar Silvas. Foto: Martin Bustillo.

Ya en la isla del Tiburón, Julio Figueroa desistió de continuar la travesía y dio paso a un espíritu de compañerismo, deportivismo y camaradería singular, cediéndole su kayak a Edgar Silvas a quien le venía haciendo agua su equipo, el cual quedó finalmente descartado. Este último, junto con Luis Ruíz, continuaron solos el resto de la travesía hasta completarla.  A partir de ese punto Julio Figueroa se integraría a la embarcación de apoyo, quienes nos acercaríamos a este para ayudarlo a mover su casa de campaña donde descansaba en una playa pedregosa, el kayak de Edgar Silvas y sus efectos personales a la embarcación.

Primera parada en Isla del Tiburón. Zona donde arribaron los kayakistas. Ahí desistió Julio Figueroa, quien se integró a la embarcación de apoyo. Foto: Martin Bustillo.

No pasó mucho tiempo en que estiraron las piernas e hicieron la redistribución de equipos para que continuaran su viaje a isla San Esteban, donde originalmente los alcanzaría la embarcación de apoyo. Tampoco pasó mucho tiempo para que sintieran el efecto de las fuertes corrientes marinas que se crean al estrecharse el paso entre las islas y que los desviarían en dirección norte. Lucharon para mantener rumbo sur y aun así terminaron en la punta noreste de la isla San Esteban, donde decidieron pernoctar después de haber remado 13 horas del primer día, de 4:00 am a 5:00 pm.  El refugio que encontraron era una pequeña playa de grandes piedras, mismas que debieron utilizar para descansar, ya que más arriba encontraron víboras que les salieron al paso y excretas de coyotes que al parecer abundan en las islas.

Don Luis Ruiz descansando sobre cama de piedras la noche del sábado 7 mayo 2022 en isla San Esteban. Foto de: Edgar Silvas

El domingo, alrededor de las 5:00 am, emprendieron el viaje de regreso por la cara este al sur de isla San Esteban, desde donde partieron a su siguiente parada: la isla San Lorenzo, ya en Baja California, donde se detuvieron por media hora para consultar el geolocalizador que llevaban (com. personal Luis Ruíz). Posteriormente, continuaron remando hasta la costa de la península de Baja California. Pero en el camino no observaban claramente la posición del puerto San Francisquito, ya que es una pequeña ensenada muy cerrada e indicado por un faro, por lo que solicitaron a la embarcación de apoyo, quienes estábamos en tierra, que saliéramos a encontrarlos para indicarles la ubicación.  

Mucho nos esforzamos en el equipo para localizarlos. Pese a la claridad del día apenas se veían a menos de 500 metros de distancia, donde los brillantes colores de las embarcaciones se perdían en la inmensidad del mar. Cuando por fin fueron ubicados, estos estaban nuevamente al norte de la ruta trazada, pero tan solo unos kilómetros, mismos que debieron recorrer hasta encontrar el faro, siguiendo la embarcación de apoyo hasta conseguir llegar a la playa de puerto San Francisquito alrededor de las 3:00 pm del domingo 8 de mayo 2022. Se cumplió el objetivo de hacer un recorrido de dos días con un tiempo efectivo de remado de 22 horas, y solo interrumpido por los descansos de 10 minutos cada hora para ingerir alimentos energéticos y líquidos.

Cabe mencionar lo emocionante que fue verlos llegar en San Francisquito. Casualmente un grupo de militares llegaron al punto a solicitar apoyo para llegar a la zona del faro, a donde se les llevó amablemente. Parecía aquello un desfile de recepción. Los navegantes confiesan haber acordado llegar juntos a la meta, sin verse superados uno por el otro en otra acción muy deportiva. Don Luis, pese a su temple y espíritu deportivo amén de su capacidad física, tiene 71 años y Edgar Silvas 46. Este último lucía ‘entero’ a su llegada, su recuperación pronta fue muy evidente. Don Luis, con sus piernas entumidas por lo estrecho del habitáculo de la embarcación, se tomó unos minutos para incorporarse del kayak. Su rostro mostraba lo extenuante que le había resultado el demandante esfuerzo. Si bien el agua de mar aun estaba por debajo de los 20°C, la temperatura ambiente era de cerca de 30°C con un sol quemante.

Los kayakistas llegando a la meta en San Francisquito Baja California, acompañados de Julio Figueroa y Martin Bustillo como parte del equipo de apoyo. Foto: H. Morán.

Vale la pena destacar que, aun cuando los navegantes llevaban una plataforma contratada muy poderosa para su geolocalización en tiempo real, la cual además hasta donde sabemos es la primera vez que se introduce en estas expediciones, misma que permitió a docenas de personas seguirlos desde sus computadoras en Estados Unidos y nuestro propio país, la comunicación con la embarcación de apoyo se tornó complicada. Esto los tenía muy preocupados, la falta de comunicación con el equipo de apoyo (com. Personal Luis Ruíz).

La mayor parte del trayecto por agua no tiene señal de internet como para hacer más fluida la comunicación con otros. Efectivamente se contaba con una radio portátil prestada por el grupo de apoyo “Rescue One” del Club Deportivo de Bahía de Kino, pero, por ser fin de semana y la temporada en que la comunidad americana y canadiense regresa a su país, la comunicación también fue deficiente por ese medio, amén que en las prisas el capitán de la embarcación de apoyo olvidaría la antena para tener recepción, por lo que la comunicación solo podría ser con “Rescue One” en caso necesario. Esta además fue una de las razones para que la embarcación de apoyo decidiera no parar en isla San Lorenzo a esperar a los navegantes (en la cara sur) sino llegar a Puerto San Francisquito para cargar baterías de celulares, hacer llamadas a quienes estarían siguiendo la transmisión de su localización en vivo, y saber de manera indirecta donde se ubicaban. Así nos enteramos que estaban en la cara noreste de isla San Esteban donde un mensaje posterior de Edgar Silvas confirmaría que se encontraban bien y que los esperáramos en San Francisquito.

De lo anterior se desprende —y sirva como experiencia— que la embarcación de apoyo, cuando regresó a Bahía de Kino por los arreos necesarios de quienes iríamos en ella, los perdió de vista todo el sábado 7 de mayo después de ir en su apoyo cuando se hundía el kayak durante esa mañana. Y así continuaríamos hasta las 2:00 pm del domingo en que salimos a encontrarlos para indicarles la entrada a puerto San Francisquito. Básicamente, después de isla del Tiburón, los kayakistas estaban solos y por su cuenta. Así navegaron desde las 9:00 am del sábado hasta llegar a Baja California. Cabe mencionar que el equipo de la embarcación de apoyo, al no verlos en la cara sur de isla San Esteban, pensó que habrían seguido adelante, que iban adelante nuestro. Cayendo en la cuenta que no era así al llegar a isla San Lorenzo. La comunicación con los navegantes hizo mucha falta. Algo que deberá solucionarse en siguientes expediciones. Quizás probar los sistemas de comunicación con antelación.

Recorrido real considerando desviación al norte en isla San Esteban y ya cerca de la península. Mediante programa de geolocalización. Imagen: maps.findmespot.com

Edgar Silvas y Luis Ruiz, reportaron avistamientos de varias tortugas caguamas, algunos delfines, cantidad de aves y lobos marinos, no así ballenas o escualos. Sin embargo, por comunicación con vecinos del poblado de Bahía de los Ángeles, sabíamos que se había reportado un grupo numeroso de orcas en el canal de Ballenas.

Apenas pisaron tierra cerca de las 3:00 pm del domingo 8 de mayo 2022, después de que los deportistas fueron felicitados y se tomaron las fotos de rigor, se decidió emprender todos en la misma embarcación el viaje de regreso a Bahía de Kino. Esto a sabiendas nos llegaría la noche en el trayecto. Partimos a las 4:00 pm con una embarcación cargada hasta con una tonelada de equipo, incluyendo los tres kayaks y siete personas. Pese a que las condiciones del agua fueron mucho mejores que el sábado, la transmisión del único motor de la embarcación sonó de forma extraña (quizás por el cambio de propela que se había hecho previo el viaje), alertando al capitán. A partir de la isla San Lorenzo, se llevó la embarcación a poca velocidad, cuidándola hasta llegar a Bahía de Kino cerca de las 10:00 pm. El capitán sí pudo comunicarse por celular con pescadores conocidos que fueran en nuestro apoyo en caso de ser necesario, pero esto sucedió hasta llegar a isla Turner frente a la isla del Tiburón. Previo a esto, durante la mitad del trayecto, no pudimos avisar del desperfecto, salvo por el equipo de geolocalización de Edgar Silvas, quien afortunadamente lo llevaba encendido con una pequeña batería solar, y que lo permitió.

Integrantes de la embarcación de apoyo, el capitán y su ayudante, y kayakistas Edgar Silvas y Don Luis Ruíz. Foto de: Julio Figueroa.

En otros temas, la recepción en tierra fue por demás bonita y emotiva, esto pese a que llegamos a las rampas de botado de Playa Estela con una oscuridad impresionante, encandilados por las luces de los nuevos desarrollos inmobiliarios cercanos a playa Estela; y sin poder realmente distinguirla. Además, un pequeño velero muy cerca de la rampa estaba anclado sin luces, representando un peligro para nosotros.

Las luces de los celulares de quienes fueron a recibir a Don Luis Ruíz —un grupo muy numeroso y alegre debo decir— iluminaron nuestro camino para poder bajar tanto el remolque que transportaría la lancha a tierra como para subir la misma. Maracas, bocinas, arengas, aplausos, fotos, luces y manifestaciones muy sentidas e importantes de reconocimiento y cariño hacia Don Luis y Edgar Silvas que tuvimos la fortuna de disfrutar, y vaya que estábamos dando gracias al creador por haber apaciguado los dominios de Poseidón y habernos permitido llegar con bien a tierra firme. Al cargar los kayaks y equipos para su regreso a Hermosillo, disfrutamos de una rica cena que le llevaban a Don Luis y que nos compartieron generosamente.


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Cruces del Golfo de California en Kayak: un recuento

Hasta la fecha se tienen registrados cinco cruces a lo ancho del golfo de California, también conocido como Mar de Cortés o Mar Bermejo. Una ilusión para muchos kayakistas, que en días claros alcanzan a ver tierra del otro lado del mar, y por lo tanto, se convierte en un sueño adorado el poder cruzarlo con el significado que eso tenga para cada uno de ellos.

Los relatos de las distintas expediciones tienen en común que quienes lo hicieron le dieron un papel muy personal a lo que en principio parecía ser una aventura o una proeza deportiva, tales como demostrarse a sí mismos que podían con el reto. De alguna manera las lecturas hablan de superación personal y vencer los miedos, no precisamente aquellos propios del mar sino de la vida misma. También como un recuerdo y aliciente para su descendencia, transmitir una enseñanza a sus vástagos e incluso para superar crisis personales y la generada por la pandemia que afectó a las empresas.

Por ello, nos parece importante dar cuenta de las distintas expediciones esperando pudiera ser de utilidad a futuros navegantes del Mar de Cortés tratando de aportar sus experiencias y detalles técnicos. 

Quizás la travesía más añeja registrada es la del equipo de Marco Valdez Noriega, Fernando Robles y José Ulloa en agosto de 1993. Recientemente se han registrado cuatro travesías más: la de Heraclio Bernal en solitario en octubre 2012, saliendo de Bahía de Kino hasta alcanzar San Francisquito Baja California (BC); la de la norteamericana Ginni Callahan en octubre 2020 partiendo de Santa Rosalía Baja California Sur (BCS) a Bahía San Pedro, municipio de Guaymas Sonora; la del equipo de Rogelio Baidón y tres ciudadanos franceses: Matthieu Dahirel, Antoine Carayon, y Nicolás Carayon, quienes en junio 2021 botaron sus embarcaciones en Punta Chueca, poblado del municipio de Hermosillo Sonora, y actual territorio de la etnia Comca´ac (navegantes ancestrales de estas aguas y del cruce en cuestión), para tocar tierra en San Francisquito BC, haciendo escala en las grandes islas del mar de Cortés: Tiburón, San Esteban y San Lorenzo. Además de la expedición del 7 al 8 de mayo 2022 por el equipo integrado por Luis Ruíz, Julio Figueroa, y Edgar Silvas, quienes salieron desde Bahía de Kino hasta San Francisquito BC intentando hacer la travesía con el menor número posible de escalas y en el menor tiempo posible.

INTEGRANTESFECHARUTAESCALASDISTANCIATIEMPOOBJETIVO
Marcos Valdez Noriega, Fernando Robles y José UlloaAgosto 1993Punta Sargento Sonora a Bahía de los Ángeles BCIslas del Tiburón, isla Patos, isla Ángel de la guarda, isla PartidaMás de 300   km (Regresaron en sus dos kayaks)8 díasNo alcanzaron la península.
Heraclio Bernal (solitario)08 octubre 2012Bahía de Kino Sonora a San Francisquito BCIslas del Tiburón, San Esteban y San Lorenzo130 km3 díasLogrado
Ginni Callahan (solitario)08 octubre 2020Santa Rosalía BCS a Bahía San Pedro SonoraIsla San Marcos, Isla Tortugas, isla san Pedro Nolasco150 km (regresó en velero)2 díasLogrado
Rogelio Baidón, Matthieu Dahirel, Antoine Carayon, y Nicolás Carayon01 junio 2021  Punta chueca Sonora a San Francisquito BCIslas del Tiburón, San Esteban y San Lorenzo120 km (regresaron en panga)3 díasLogrado
Luis Ruíz, Julio Figueroa, y Edgar Silvas08 mayo 2022Bahía de Kino Sonora a San Francisquito BCIsla San Esteban120 km (regresarán en Panga)2 díasLogrado

Quizás la travesía más añeja registrada es la del equipo de Marcos Valdez Noriega, Fernando Robles y José Ulloa “el Maza” de agosto de 1993. 

En escrito que redactara Fernando Robles como integrante de la tripulación, originalmente publicado en el libro “Historias en Kayak” de Julio Figueroa, y publicado posteriormente por quien esto escribe en la revista “Sonora Starel pasado 7 de abril 2022 (https://sonorastar.com.mx/2022/04/07/aventura-a-la-baja-una-intrepida-aventura-en-el-mar-de-cortes). Fernando da cuenta de situaciones  que se presentaron durante la travesía, la cual, si bien no logró el objetivo de alcanzar la península de Baja California, sí estuvieron en las grandes islas de dicho estado, como la Ángel de la Guarda distante a menos de 20 km. Pero las corrientes existentes, la evidente falta de planeación técnica, falta de provisiones y el cansancio de varios días por haber perdido el rumbo y navegado a la deriva en tormenta hicieron que regresaran al estado de Sonora.

Es también la travesía más larga en tiempo y distancia, esto debido a que el tiempo total conmutado fue de 8 días, y que recorrieron desde la parte norte de la isla del Tiburón hasta la parte norte de la isla Ángel de la Guarda con 70 km de largo, además que, a diferencia de otras expediciones, estos regresaron en sus kayaks (2) sumando seguramente más de 300 km de navegación efectiva como sumamos en la imagen de “Google Earth” a continuación.

Muchos años después de la épica travesía de agosto de 1993, vino la de Heraclio Bernal. Con 42 años, pero con mucha fortaleza física y mental, se planteó una travesía distinta a la primera, planeando campamentos en la parte sur y suroeste (SO) de la isla del Tiburón, y otro más en isla San Esteban para finalmente pasar por isla San Lorenzo y terminar en San Francisquito, BC.

El viaje de Heraclio Bernal (www.sonorastar.com/2022/04/13/historias-en-kayak-travesia-por-el-mar-de-cortes) tuvo la compañía de una embarcación de apoyo, personas quienes preparaban los campamentos adonde llegaría el tripulante del kayak. Valdría la pena meditar si resulta conveniente extender el servicio que te presta una embarcación de apoyo a próximas travesías, esto en caso de alguna contingencia debido a la fragilidad de los kayaks frente a condiciones de mal tiempo. La mayoría de los viajes no llevaba apoyo, más que el que pudieran haber tenido desde tierra vía comunicación por radio de onda corta o satelital, con la contraparte que las ondas radiales pueden verse afectadas por la sombra de la serranía de las mismas islas lo que no sucede con los GPS modernos.

Recorrido de Heraclio Bernal de Bahía de Kino a Punta San Francisquito en BC

En los últimos dos años se han registrado tres travesías más. En octubre 2020, la norteamericana Ginni Callahan (en plena pandemia) partió de Santa Rosalía BCS a Bahía San Pedro, municipio de Guaymas, logrando su objetivo. Esta fue acompañada hasta isla Tortugas por personal de su empresa “Sea Kayaks Baja México” (SKBM) que dirige en Loreto BCS desde hace 20 años.

En un escrito que comparte la misma Ginni, traducido por un servidor y publicado por la revista “Sonora Star” el 6 de mayo 2022 (www.sonorastar.com/2022/05/06/cruce-del-golfo-de-california), esta narra de una manera muy personal y hasta poética su travesía, el significado que para ella tuvo que, como el resto de las travesías de otros equipos, resultan ser muy épicas y de alto grado de dificultad. Así también detalles técnicos sobre las corrientes marinas, la inexistencia de playas para descanso en las islas intermedias y sobre su mismo Kayak. Incluso recomendaciones para futuras expediciones.

Ginni Callahan logra completar una distancia desde Santa Rosalía BCS a Sonora de poco más de 150 km, mismos que cubrió en solo dos días de acuerdo a lo planeado y sin percances. En su escrito nos comparte la importancia de planear los descansos y la puntualidad en la ingesta de alimento. También, cómo y cada cuanto tiempo se relajaba, y sobre todo la mentalidad para poder afrontar un reto físico tan grande.

Cabe señalar que la parte del golfo de California por donde ella hace el viaje es una distancia superior que pasar entre la región de las grandes islas al centro del Golfo de California, también conocida como “la cintura del Mar de Cortés”, donde se encuentran las islas Tiburón, San Esteban y San Lorenzo, donde nunca dejas de ver tierra. En cambio, saliendo de isla Tortugas, la isla más oceánica de BCS en esa latitud, la distancia a isla San Pedro Nolasco en Sonora está a más de 55 millas náuticas, casi 100 km como se aprecia en la imagen de “Google Earth” anexa.

Recorrido de Ginni Callahan octubre 2020, Santa Rosalía BCS a Bahía San Pedro Sonora

La siguiente expedición reciente fue la del equipo de Rogelio Baidon Burquez y los franceses Matthieu Dahirel, Antoine Carayon, y Nicolás Carayon en junio 2021.  Estos partieron de Punta Chueca, en territorio de la etnia Comca’ac, para tocar tierra en San Francisquito BC, con escalas en las grandes islas del Tiburón, San Esteban y San Lorenzo.

Las características de sus equipos fueron: dos embarcaciones, un kayak tipo trimarán con vela donde llevaban los pertrechos para el viaje, tales como: equipo de comunicación satelital, agua, alimentos, equipo de buceo libre, etc. y un Kayak sencillo, ambos con pedales para impulsarse.

Llegaron de acuerdo a lo planeado, navegando trechos de hasta 40 km, a la cara suroeste de la isla Tiburón donde pernoctaron, y de ahí a isla San Esteban donde igualmente bucearon para atrapar pescado como alimento y descansar. Al tercer día pasaron de largo isla San Lorenzo, ya en BC, hasta llegar a San Francisquito donde los esperaba una panga para remolcarlos a Bahía de Kino. En dicho sitio fueron recibidos, entre otras personas por el Ing. Lucio Valenzuela Capitán de puerto y quien esto escribe, quien además los pudo saludar y fotografiar.

Mas detalles en la publicación en la revista “Sonora Star”: www.sonorastar.com/2021/06/14/equipo-binacional-cruza-el-mar-de-cortes-en-kayak

Cabe señalar que el tiempo que encontraron fue excelente —a decir de ellos mismos— con una superficie de mar sin oleaje que les permitió desarrollar sin contratiempos la excursión.

Recorrido del equipo de Rogelio Baidón y franceses de Punta Chueca Sonora a San Francisquito BC

La última expedición tuvo lugar en mayo 2022 por el equipo integrado por Luis Ruíz, Julio Figueroa, y Edgar Silvas. Estos salieron desde Bahía de Kino a San Francisquito BC, intentando hacer la travesía con el menor número posible de escalas y en el menor tiempo posible.

Originalmente se habían programado para febrero 2022, pero debieron posponer la fecha. Inicialmente estuvo también integrado por Rigoberto Vásquez Borja quien semanas previas presentó desprendimiento de retina y debió desistir por recomendación médica.  Después de una fuerte etapa de preparación y acondicionamiento físico decidieron hacerlo en mayo 2022. Como parte de dicha preparación realizaron un viaje previo en Kayaks individuales a la isla San Pedro Nolasco saliendo de la playa el Colorado Sonora con aproximadamente 70 km de recorrido.

Finalmente, la expedición partió a las 4 am del sábado 7 de mayo de la rampa de botado de Playa Estela en Bahía de Kino. Desafortunadamente tuvieron fuerte oleaje lateral que metió agua en una de las embarcaciones a través de la tapa del depósito trasero que no sellaba apropiadamente, la tripulada por Edgar Silvas. Al hacer demasiada agua como para poder achicar el compartimiento trasero, debieron apoyarse con pescadores locales para evitar perderla en tanto llegara la lancha de apoyo.

Iban a media distancia, pero la embarcación continuó en esas condiciones hasta isla del Tiburón donde fue subida a la embarcación de apoyo que los seguía de cerca. Por otro lado, otro de los participantes quien no se sintió en ritmo como para continuar el resto de la travesía, y en un hecho loable y muy deportivo, Julio Figueroa le cede la embarcación a Edgar Silvas —a quien le había hecho agua su Kayak— para que este continuara remando y lograra la meta propuesta. A partir de ese momento Julio Figueroa pasó a integrarse a la embarcación de apoyo.

Las fuertes corrientes marinas entre las grandes islas del mar de Cortés, pese a que apuntaron dirección sur, los llevó a la cara noreste de isla San Esteban donde pernoctaron. Situación que, ante la falta adecuada de comunicación, se perdió contacto con la lancha de apoyo quienes, creyendo los kayakistas iban adelante, continuaron de largo hasta la Baja.

Muy temprano los kayakistas el domingo debieron regresar a la cara sur de isla San Esteban desde donde retomarían su travesía a la isla San Lorenzo, ya en territorio del estado de Baja California. Eso les tomaría 90 minutos extra a lo planeado. Partieron cerca de las 5 am y continuaron sin descanso por 9 horas hasta alcanzar la ensenada cerrada de San Francisquito en la península. Cabe mencionar que las corrientes del canal que separa tierra firme de San Lorenzo les desviarían igualmente dirección norte algunos kilómetros, saliendo la embarcación de apoyo a señalarles el camino de regreso al faro de San Francisquito, cuya Bahía cerrada no se aprecia a la distancia. Cerca de las 3 pm, con 22 horas de recorrido efectivo, quien esto escribe y que los acompañaba en la embarcación de apoyo, los recibió en la playa en Baja California atestiguando el hecho. Lea a detalle la narrativa completa de esta última expedición y la evidencia en imágenes en: www.sonorastar.com/2022/05/17/inspirador-nuevo-cruce-en-kayak-por-el-mar-de-cortes

Finalmente, hay que destacar la falta de información pública respecto de dichas expediciones, salvo recientemente por notas de periódicos locales, como en el caso de Baidón y los franceses, pero no podemos decir lo mismo del cruce de Ginni Callahan y mucho menos de la expedición de 1993 de Marco Valdez y compañía.

Es cierto que nos sirvió mucho de apoyo las anécdotas de distintas expediciones que hace Julio Figueroa en su reciente libro “Historias en Kayak”. Por lo anterior, nos dimos a la tarea de rescatar información de todas estas travesías -a través de los mismos actores- tratando de rehacer la historia y el desarrollo de las mismas. Estamos convencidos de que esta información será de mucha utilidad para nuevos emprendimientos en este sentido y por su seguridad. La revista “Sonora Star” por mi conducto ha tratado de mantener contacto con las tripulaciones a quienes hemos entrevistado para ello y son fuente confiable para la narrativa.

El llegar a la costa contraria, no necesariamente a Baja California o a Sonora (lo cual tendría tintes regionalista), tiene más que ver con el deseo muy humano de explorar, de renovarse, de alcanzar metas, y realizarse. Para quienes vivimos en las costas y constantemente observamos en días claros, e incluso entre la bruma, la silueta de las montañas más allá, es una inquietud constante el poder atravesar el mar en medio, muchas veces en contra de la misma naturaleza de Neptuno y Poseidón, quienes tienen reservado a cada quien un futuro.

Señalar también la falta de información técnica y datos oceanográficos referentes a corrientes marinas que se forman en las islas del golfo de California, y que adquieren una fuerza considerable al estrecharse en los pasos entre las mismas, y que afectan definitivamente la navegación de embarcaciones ligeras, máxime si la propulsión es en base al esfuerzo físico de los tripulantes.

Dicho lo anterior, cuando hablamos de mas de 100 km de recorrido en Kayak, la preparación física y mental debe estar perfectamente trabajada. Todos los tripulantes que conocemos dedicaron meses a su preparación física, tanto en gimnasios levantando pesas para fortalecer musculatura, horas de alberca, correr distancias, y múltiples recorridos en Kayak donde incrementaban distancia paulatinamente.

Hacemos hincapié que la mayoría de los tripulantes de estas embarcaciones, quienes emprenden estas travesías, son verdaderos atletas de alto rendimiento. Tal es el caso de Luis Ruíz que, con 71 años a cuestas, se encuentra en uno de sus mejores momentos físicos después de 50 años de estar en los medalleros de varias disciplinas. La mayoría de ellos también han sido grandes nadadores o practican el buceo autónomo como la tripulación del ‘93. O como Heraclio Bernal, un nadador de aguas abiertas capaz de nadar grandes distancias entre la isla del tiburón y Bahía de Kino de más de 30 km, misma distancia que ha recorrido sin parar -ida y vuelta- Don Luis Ruíz en escasas 12 horas de Kayak.  

Respecto al mejor tiempo para hacer el cruce por el Mar de Cortés, habría que observar que la única tripulación que le tocó tormenta fue la de agosto 1993, en el verano del hemisferio norte y en plena temporada de huracanes y de vientos Sur (sur a norte). Por supuesto en aquellas fechas no se disponía -como hoy en día- de herramientas y programas libres en internet donde hacer las búsquedas respectivas. Como seguramente tampoco las capitanías de Puerto contaban con los actuales programas de pronósticos de vientos y rachas que afectan el oleaje, tales como el “Windy”, así como la comunicación personal a los teléfonos inteligentes de los navegantes o vía grupos de WhatsApp.

Cabe señalar que, si bien no existe señal de internet y teléfono en buena parte del trayecto, si existe en las costas señaladas y en algunas áreas cercanas a las mismas. No vendría mal, a beneficio de los pescadores y por su seguridad, que se implementaran repetidoras en las grandes islas del Mar de Cortés. Por otro lado, reconocer las ventajas de plataformas de geolocalización como:   maps.findmespot.com, como la que llevaban los navegantes que en todo momento los ubicó en el mapa y permitió que mucha gente que los seguía supiera de su localización aproximada.


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Historias en Kayak: Travesía por el Mar de Cortés

Escrito original de Heraclio Bernal. Incluido en “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa, páginas 122-137

Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz.

Hace algunos años me inicié en el kayak. No sé por qué, o como inicié con certeza, pero creo que mi gusto por el mar finalmente me llevó a tratar de no depender de motores, remolques y una lista de etcéteras que solo son una batalla.

Cuando descubrí el kayak me atrapó su independencia y vi que sería difícil dejarlo. Me di cuenta que al navegar en ellos sientes como si el bote se convirtiera en parte de tu cuerpo.

Algunos años después decido iniciar un viaje de aventura que me tiene inquieto desde algún tiempo atrás y creo que también a otros kayakistas sonorenses: Cruzar el Mar de Cortés pasando de Isla en Isla hasta tocar tierra en Baja California.

Una vez decidido, pongo manos a la obra, reviso los mapas disponibles y trazo una ruta a seguir. Saliendo desde el Cerro Prieto en Bahía de Kino hasta la Ensenada del Perro en la Isla del Tiburón, ahí sería mi primer campamento y descanso.

El segundo día iríamos de la Ensenada del Perro, bordeando la costa sur de la isla del Tiburón hasta un punto conocido como el Sauzal, así llamado por ser el nombre del arroyo que desemboca ahí, en la misma Isla, este punto me acercará para el siguiente paso, cruzar a la Isla de San Esteban, donde planeo hacer mi tercer campamento en un punto conocido como «El Limantur», donde descansaré para el siguiente tramo.

La Isla San Lorenzo tiene pocos lugares para hacer un buen campo. Me obligará a rodearla por el sur hasta la Laguna Salada que se forma en su parte suroeste ya con vista a la Baja California y de ahí el último brinco, a Punta San Francisquito en Baja California, municipio de Ensenada, una pequeña población dedicada principalmente al turismo y que se formó hace muchos años como un punto de explotación de perlas, al encontrar un banco muy grande de la concha llamada Madre Perla.

Esta pequeña población ahora solo cuenta con un hotel de cuatro o cinco cabañas semi destruidas, una pista de aterrizaje de tierra para avionetas y unas cuantas casas aisladas, principalmente de americanos que van de vez en cuando a vacacionar.

Este viaje no tiene grandes pretensiones, no establecerá ningún récord de distancia o velocidad ni mucho menos, solo es una travesía, un paseo, solo intentarlo vencer mis propios miedos, poner a prueba mi perseverancia, disfrutar de la compañía de mis compañeros de viaje, descansar mentalmente del trabajo y reflexionar, tener tiempo de reflexionar…. a dónde voy, quien soy (o al menos quien creo que soy) y si en mi vida estoy remando hacia el lugar correcto.

Si logro que mis hijos, que ahora son pequeños y quizás a su edad no comprendan con profundidad, algún día en el futuro se pregunten porque su padre realizó este viaje o hacía este tipo de cosas, este escrito les explicará porqué, y espero les ayude a reflexionar que una vez que tengan una meta, si se lo proponen, con planeación, preparación, esfuerzo y coraje podrán realizar cualquier cosa que se propongan.

Para este proyecto me he preparado 3 meses y medio en manos de un entrenador físico, su nombre es Omar Ayón.

Normalmente mantengo mi condición trotando y nadando, pero para este viaje decidí obtener soporte de un profesional de la preparación física. El no conoce del kayak, pero está preparado en alto rendimiento, se comprometió a documentarse sobre este deporte y eso me da confianza.

Empezamos a entrenar, y él se concentra en lo cardiovascular como primera etapa. Poco a poco cambiamos al cardio con fuerza, y comienza a combinarse con pesas.

Entrenar se convierte en un verdadero sacrificio físico y de tiempo. Al terminar el trabajo, a veces muy tarde y cansado, llego a mi casa y tengo que hacer un verdadero esfuerzo para no quedarme en casa cenando y viendo televisión con mis hijos, ayudarles con la tarea o simplemente platicar. La mayoría de las veces tengo solo tiempo de llegar y cambiarme de ropa para irme a entrenar, no importando si estuve todo el día en una máquina lleno de aceite quebrándome la cabeza para resolver algún problema o caminando de un lado a otro viendo diferentes asuntos  todo el día.

En fin, se acerca la fecha y sé que estoy obteniendo una de las mejores condiciones físicas de mi vida adulta. Tengo 42 años y sé que mi cuerpo está lejos de responder como hace 20 años, pero no todo es físico, ¿debo admitir que por mi mente pasan ideas cada vez más frecuentes de que pasará cuando vaya solo navegando… ¿y si pasa algo? ¿y si las corrientes? etc… El estómago cada día se siente más extraño cuando pienso en lo que puede pasar.

Para la logística de este proyecto he pensado en que no es posible llevar agua y provisiones suficientes en un solo kayak para todo el viaje. Quizá si fuera acompañado en un grupo, con varios kayakistas, se pueda compartir la carga, pero yo solo, sería demasiado arriesgado y sacrificado solo comer lo que se pesca.

Conozco a una persona en Kino desde hace años que se llama Saúl García, y está dedicado al turismo. Acuerdo con él que en su bote llevará todas las provisiones necesarias para el viaje. Que saldrá una o dos horas después de mi salida en las mañanas, me encontrará, si todo está bien seguirá su camino para esperarme en los puntos acordados previamente como campamentos. Su bote cuenta con radio VHF y consigo un par de radios portátiles para poder tener comunicación con él en caso de emergencia.

Un amigo, el ing. Manuel Gálvez, al cual considero un verdadero deportista y aventurero, me aconseja conseguir también una radiobaliza, la cual es un dispositivo de localización de personas en emergencia. Al comprarla cuenta con un número de identificación única que se registra ante la NOAA (Nacional Oceanic and Atmosferic Administration). Ellos tienen mis datos, y en caso de activarlo, este equipo se mantiene al menos por 24 horas mandando una señal a un satélite. La NOAA contactará a los servicios de emergencia más cercanos en cualquier lugar del mundo donde te encuentres haciéndote en localizable para los radares.

Como compañeros de este viaje, los cuales irán en el bote de apoyo, están confirmados mis compadres Ismael González, alias Capitán Mantarraya, un hombre con experiencia en el mar gracias a que fue pescador y buzo comercial por años, y mi compadre Ricardo Sánchez, sin experiencia en el mar, pero con muchas ganas de vivir la experiencia y documentarla fotográficamente.

El equipo de Soporte de izquierda a derecha, Ismael González, Saúl García, Ricardo Sánchez.

La salida

El viaje está programado para partir el lunes 8 de octubre de 2012 del punto conocido como Cerro Prieto en Bahía Kino. El mes de octubre es el mes elegido básicamente pensando en que el clima de nosotros los sonorenses no es todavía demasiado frío y ya no tan caliente.

Mi Kayak es conocido como “Seat on top”, o lo mismo abierto, y me conviene que el agua este templada. Oficialmente la temporada de huracanes termina para Protección Civil el 15 de octubre, entonces las probabilidades de este tipo de fenómenos son bajas. Consultando las tablas de mareas disponibles y el calendario lunar, todo me indica que es una buena fecha, podría salir un día antes, el domingo siete, pero solo por precaución supersticiosa me aguanto al lunes.

El domingo 7 salgo de Hermosillo a Bahía de Kino. Mi familia, hermanos y mi madre María de Pilar Figueroa me acompañan a dejarme y traer mi carro de vuelta a Hermosillo. Me dejan en el lugar conocido como Islandia Marina en Kino Viejo donde he rentado una habitación por una noche.

Hasta el último minuto mi madre no deja de tratar de convencerme de que no vaya, hasta que se da cuenta de que es inútil y me da su bendición. Vuelven a Hermosillo antes de que el sol caiga por completo, y al quedarme solo me doy cuenta que estoy muy cerca de iniciar esta aventura, ahora sí, el estómago vuelve con esas sensaciones que hace tiempo no sentía, los nervios me traicionan un poco, pero a eso vengo, es tarde para echarme para atrás, no hay pretextos.

Mi compadre Ricardo Sánchez me acompaña, y a mi compadre Capitán Mantarraya lo vienen a dejar más tarde. Cenamos cualquier cosa y dormimos para salir muy temprano al siguiente día.

Saúl García nos recoge muy temprano el lunes, aproximadamente a las 4 a.m. Cargamos el kayak y nos dirigimos todos al Cerro Prieto, justo a las 5 am emprendo el viaje. El clima es perfecto, el olor de la mañana en el mar no tiene comparación, las primeras paleadas en el agua y la obscuridad me terminan de despertar y darme cuenta que ya empecé.

Voy por 130 km en el agua, me siento bien, fuerte y sin problemas. Solo veo luces de barcos camaroneros por todos lados. No entiendo que hacen tan cerca de la costa, pero me sirven para no sentirme tan solo. Como no veo el perfil de los cerros de la Isla del Tiburón, decido guiarme solo por la brújula y corregiré el rumbo en cuanto empiece a clarear.

Paso enseguida de un barco. Estoy tan cerca que veo perfecto con las luces del mismo barco a los marineros que trabajan en cubierta, cientos de pájaros vuelan a su alrededor. Estoy seguro que ellos no me ven, a pesar que llevo unas luces “LED” en mi sombrero no parecen observarme. Repentinamente una pequeña sardina salta y cae dentro del kayak, no puedo verla, pero se está moviendo fuertemente en mis pies… ya se calmará.

Al salir el sol veo el perfil de la isla del Tiburón. Amanecer remando en el mar durante este viaje es algo con lo que había soñado varias veces antes. Alcanzo a distinguir los inconfundibles cerros picudos de la Ensenada del Perro y afortunadamente me encuentro en buen rumbo, no hay necesidad de corregir demasiado.

Después de descansar un par de veces me empiezo a preocupar que el bote de apoyo no aparece. Ya voy para tres horas remando y yo esperaba verlos en la segunda hora máximo, la isla cada vez está más cerca, empiezo a bromear en mi cabeza que voy a llegar primero que ellos.

Ensenada del Perro Isla del Tiburón

Ensenada del Perro, Isla del Tiburón, Primer campamento.

Cuatro horas de viaje fueron suficientes para cruzar de Kino a la Ensenada del Perro, aproximadamente a 30 km. Afortunadamente, fue mejor tiempo del planeado. El bote de apoyo no llegó, estoy solo en la Isla, empiezo a llamarlos por el radio y no contestan, no tengo sombra y el sol comienza a apretar. Protejo el Kayak lejos de la orilla y me dispongo a buscar un punto alto para tratar de comunicarme por radio, lo logro, pero no hay respuesta.

Dos horas solitario en tierra y por mi cabeza empiezan a pasar diferentes ideas de qué sucedió, desde que el motor falló hasta que se pelearon antes de subirse al bote y no vienen. Conforme pasan las horas las ideas de qué pasó son cada vez más locas.

Busco refugio de sombra en una pequeña capilla construida en la ensenada. Pero como es demasiado pequeña para meterme dentro, le busco sombrita por los lados. Trato de dormir acomodándome entre las piedras, pero son muy filosas o yo ando demasiado sensible.

No puedo más que cabecear un poco y llamar de vez en cuando por radio. Ya estoy pensando en racionar la poca agua que llevo y pienso en descansar un poco para ver a qué horas voy a regresar remando a Kino, ¡en eso me llaman ellos a mí por radio!  Me dicen que ya están cerca, llegan muy campantes como si nada, un barco de la Marina estaba ocupando la rampa de playa Estela cargando diésel y no los dejaba salir. Igualmente habían salido bien tarde y ya venían haciendo teorías sobre si yo había agarrado para Guaymas o a Puerto Libertad, pero no podía haber llegado a la Ensenada del Perro sin su ayuda, y yo maldiciendo para mi interior. No quise decir nada, no iba a empezar el viaje peleando.

En el primer campamento snorkeleamos algunas almejas “chocolatas”, uno que otro callo de hacha y comimos muy bien. Por la tarde limpiamos un kilo de frijoles que Saúl se puso a cocer en la noche, muy buenos, todo sale bien, descanso perfecto y me preparo para el siguiente día.

Heraclio Bernal Historias en Kayak
Capilla construida en la Ensenada del Perro, Isla del Tiburón.

Muy temprano en la mañana me preparo para salir hacia el Sauzal, el cual será el segundo campamento, un par de sándwich de crema de cacahuate con mermelada, mis vitaminas, lleno de agua las botellas que llevo conmigo, preparo el kayak y a remar, empieza a aclarar.

Desde que salgo el mar está bastante agitado y el viento del sur esta más fuerte de lo que esperaba. Deben ser los últimos vientos Sur del Verano, las olas son bastante altas, estoy en una punta donde normalmente el mar se pone más bravo.

Entre las olas veo mi primer animal grande, una caguama saca la cabeza a solo un par de metros de mí, nos vemos a los ojos y no sé quién se asustó más, se alcanza a meter justo antes de golpear con la proa del kayak.

Las olas son tan altas que al llegar al lugar conocido como» la pasadita» me cuesta trabajo buscar la oportunidad de girar para tomar el rumbo sin que las olas me tomen de lado. Una vez que lo logro las olas me llevan de popa y me aceleran bastante afortunadamente en la dirección que llevo.

Atravieso varios cardúmenes de peces «jureles» comiendo, otro de «barriletes» y otro de «sierras». La ventaja del kayak es que no me sienten, y prácticamente paso por encima de ellos y los veo saltar tan cerca que literalmente podría tocarlos.

Otra caguama se atraviesa en mi camino, esta vez más lejana, pero la alcanzo a ver perfecto. Estoy navegando a unos 500 metros de la costa de la Isla y estoy entre la isla Turner o también conocida como “Dátil” y otra isla pequeña conocida como el Choyudo por la gran cantidad de cactus que la habitan.

Me alcanza el bote de apoyo cerca de la Isla del choyudo, se acercan lo suficiente para escucharnos, todo va bien. Me dicen que se van a parar a preparar café en el punto conocido como los «Corralitos». Este lugar lo conozco bien, es una bahía grande que tiene pequeñas pero muy bonitas ensenadas, protegidas de los vientos y de aguas muy calmas.

En esta bahía, pero del lado contrario, está el punto conocido como «Las Cruces» donde se encuentra un campamento de soldados del Ejército Mexicano. Los veo alejarse, el mar ahora está más tranquilo y navegable, no mucho, pero mejor que en la mañana y me doy cuenta que lo que para mí son olas difíciles para el bote no significan gran cosa, en fin…. me dirijo a los Corralitos pensando en el café prometido.

Llego a la primera ensenada de los Corralitos y empiezo a descansar de las olas. Veo a mi compadre Ricardo filmándome desde un pequeño cerro, sumo la panza y me pongo derecho, tengo que salir bien en las fotos, si algún kayakista llegara a ver el video, no quiero que me critiquen la técnica. Duró así como tres minutos, pero ya no puedo fingir, ¡que salga como sea!

Doy vuelta a otra ensenada y ahí está el “Starbucks”. Me reciben con mucho gusto y me dan ánimos para seguir, todos muy contentos. El pequeño descanso de 15 min me cae muy bien. Un café y un par de galletas oreo me fortalecen enormemente cual «desayuno de campeones». Partimos, y justo al salir donde no hay olas y estoy a un metro de la orilla casi pierdo el equilibrio, mi compadre Mantarraya me observa y no dice nada, sé que no le di mucha confianza….

Salieron rápido en el bote, y el Capitán Saúl García me empieza a gritar instrucciones, ya con el bote caminando y yo remando, asiento con la cabeza, pero en realidad no le entendí nada.

Paso «Las Cruces» y alcanzo a ver el campamento de soldados y algunos de ellos afuera, deben estar bien aburridos. Sigo rumbo a la «Sierra Alta». Esta es una sierra que sale de la isla del Tiburón muy bajita y conforme se acerca al mar va ganando altura, de tal forma que termina en un acantilado con cara al Mar, un lugar muy conocido por pescadores, siempre que la paso busco los cimarrones en los acantilados, hoy no me ha tocado verlos.

Estoy cerca ya del final del segundo recorrido, y alcanzo a ver el bote a lo lejos, parecen estar pescando. Me comunican que ya están ubicados frente al lugar del campamento del Sauzal, me animo de saber que ya estoy cerca, pero la corriente empieza a estar en mi contra y se encarga de bajarme los ánimos, empiezo a batallar por primera vez en este viaje contra la corriente.

Al llegar al fin al bote ya ubicado a escasos 500 metros frente al Sauzal, las olas no me dejan acercarme mucho. Ellos justo terminan de pescar y se dirigen al campo, trato de seguirles el paso rápido, animado por el final me descuido, una ola me toma de lado y me tira al agua. Esta maniobra la he practicado muchas veces y conozco la técnica para subirme, sin embargo, no puedo evitar un poco de nerviosismo.

Realmente es la primera vez que caigo de verdad y no simular que caigo para practicar. Volteo el kayak, me dirijo a la popa y me subo, en eso estoy cuando otra ola me vuelve a tumbar, otra vez el nerviosismo, pero un poco peor, repito la maniobra y esta vez me logro equilibrar y remar otra vez, el bote de apoyo me observa a lo lejos, seguro están divirtiéndose.

El campamento del Sauzal es probablemente el mejor montado de todos. Una buena sombra, unos huevos con machaca que hacen de desayuno y comida, unos chocolates y un baño con una regadera Coleman que me regaló mi hermana Yolanda hace un montón de años y que nunca había usado, ¡Cómo me sirvió esta vez!

Pasan las horas, ya tengo la casa de campaña lista, ¡estoy bañado y comido! me siento tan bien que me voy a cortar leña aprovechando que los compañeros salieron otra vez a pescar.

Unos soldados los interceptaron cuando estaban por salir, pero no pasa a mayores, no creo que nos confundan con narcos, ¡aunque los compañeros tienen la finta no creo que los narcos pongan banderas de México tan grandes en el Campamento!

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Campamento en El Sauzal, Isla del Tiburón, de izquierda a derecha Heraclio Bernal, Ismael González y Ricardo Sánchez.
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Campamento El Sauzal, Isla Tiburón, al fondo en la playa un coyote nos visita.

La caída del día anterior ha logrado quitarme confianza, demasiada diría yo, no esperaba sentirme tan inseguro esta mañana, de El Sauzal a la Isla de San Esteban es el primer cruce que considero de riesgo importante y el mar se ve cada día peor.

Desde tierra veo las olas levantarse en el horizonte, pero no hay vuelta atrás. Salgo al amanecer, creo que son cerca de las 5:40 am, en cuanto salgo siento el mar lleno de «contrastes». No logro distinguir la dirección de las olas, unas van, otras vienen y algunas se levantan justo delante mío como si se crearan de la nada, es literalmente como estar montado en un Toro Mecánico, empiezo a remar corto y rápido solo para mantener el equilibrio, así paso la primera hora.

Poco a poco el oleaje comienza a tomar forma, esto me permite navegar mejor y avanzar más, puedo remar más largo y comer distancia, las olas siguen bastante grandes, no me dejan tranquilo y las vigilo constantemente, el tiempo para reflexionar que esperaba no ha sido posible.

El bote me alcanzó, y batallaron para verme debido a las olas, pero yo los escuché a ellos, bueno al motor, y gracias al radio me encontraron. De no ser por el radio hubieran pasado de largo, quizá ellos no reflexionaron en eso, pero yo sí, el apoyo del bote es algo realmente esencial en caso de necesitarse.

Pasan las horas, isla San Esteban está cada vez más cerca, el viento Sur sigue muy fuerte. El bote me está esperando unos 5 km antes de llegar a la Isla, llego con ellos y decidimos que el viento sur no nos dejará acampar en «El Limantur», tendremos que ajustar el plan y rodear la isla por el norte para protegernos del viento, y acampar en un pequeño campamento al noroeste llamado San Pedro.

Esto significará al menos 7 km más de remo, pero será más seguro y cómodo para todos, pero para lo cansado que vengo esto son «malas noticias». La Isla San Esteban tiene una población enorme de lobos marinos, es increíble la cantidad de sonidos diferentes que puedes escuchar cuando hay tantos juntos.

Estoy cerca, la protección de la Isla me permite relajarme, hablo por radio e invito a alguien a que reme conmigo el último par de kilómetros. Mi compadre Mantarraya aceptó la invitación, baja del bote y toma el segundo kayak que llevamos en la embarcación, pero lo único con lo que baja es con una botella de ron Capitán Morgan que vaciamos en el agua que me queda en las botellas. El cruce a San Esteban está en la Bolsa.

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Campamento San Pedro, en Isla San Esteban.
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Atardecer en San Esteban, al fondo Isla San Lorenzo.

En San Esteban el lugar para acampar es muy estrecho, como una cueva, y ocupado por lobos marinos, les invadiremos su espacio por una noche.

Mi compadre Mantarraya se pone a preparar un par de cabrillas sardineras que sacaron en el camino, en papel aluminio, mantequilla y algunas especies más. Salieron deliciosas, y aprovechando las brasas amasé un poco de pan en un sartén con tapadera enterrado en la grava de la playa, a manera de horno. Con mermelada y recién hecho, fue un buen postre.

Esa tarde el Capitán Saúl García se sintió mal, lo «chipiliamos» un poco y preparamos unos plátanos machos fritos con mantequilla, azúcar y crema para la cena. Como verán la alimentación en este viaje no fue un problema.

Junto con nosotros llegaron unos muchachos pescadores de Kino, traían compresor para buceo y acamparon un rato cerca de nosotros. No sé qué fumaban con exactitud…pero el olor era fuerte y parece que les dio mucho sueño. Durmieron un rato, fumaron otro poco y se fueron, parece que no les gustó tenernos cerca, no los culpo… miré y observé unos segundos a mis compañeros… probablemente yo hubiera hecho lo mismo.

El siguiente día es el cruce considerado para mí como el más peligroso. Es el único trayecto que le he pedido al equipo que nos mantengamos siempre a la vista, mi cuerpo está bien, logro recuperarme durante los períodos de descanso, pero ya mis manos empiezan a tener demasiadas heridas y ampollas, a pesar de los guantes, casi no las puedo cerrar porque los dedos están inflamados, lo demás de mi cuerpo está bien.

Salgo temprano para el penúltimo trayecto. Me siento fuerte y he recuperado la confianza, a decir verdad, el campamento de San Pedro era un poco tétrico y me alegra dejarlo, quizá por lo reducido del espacio o quizá por todos los ratones y ratas que estuvieron merodeando el campo.

Igual le dimos una muy buena limpiada de basura de anteriores campamentos que recogimos en nuestra lancha… lo dejamos mucho mejor que como estaba.

Esta mañana el mar es lo más malo que he visto en mi vida. Cada día ha sido peor que el anterior, las olas son muy grandes desde que salgo. La lancha sale justo detrás de mí, las olas nos hacen perdernos de vista constantemente, estas olas son peligrosas incluso para ellos.

Continuamente tengo que desviar el curso para poner mi kayak de punta a las olas más grandes. Tengo que remar 2 a 3 veces para alcanzar la cresta y bajar, según calculamos después eran olas entre 2.5 y 3 metros de altura.

Navegar olas de ese tamaño me tenía nervioso. El viento ya no es sur, ha cambiado a noroeste, el primero del invierno o del cambio de clima, vigilo con mi ojo derecho constantemente las olas más grandes. Cuando estas vienen puedo escucharlas rugir, literalmente se escuchan rugir y no estoy exagerando, ese rugido me pone más nervioso, pero me empiezo a acostumbrar y es mi alarma sonora.

Estoy haciendo una curva muy grande para mantener el rumbo. Cada ola tengo que pelearla y cuando volteo atrás rumbo a San Esteban, mi punto de partida, me parece que no avanzo nada, la mente me empieza a traicionar.

Durante el recorrido, veo un tiburón que viene dentro de una ola en dirección contraria a mí, voy escalando la ola y el viene dentro, es largo, quizá un poco más de la mitad de mi kayak (14 pies) pero delgado. No reconozco la especie, aunque no tuve tiempo de disfrutarlo. Mi preocupación por las olas es mucho mayor.

Después me enteré que mis compañeros desde el bote observaron otros 2 tiburones en la misma zona. Según Saúl es un cardumen que va viajando de salida junto con el verano que se acaba.

Fueron 6 horas continuas de remo, sin oportunidad de un solo descanso, ni siquiera para tomar agua, sabía que el más pequeño descuido en esas condiciones me podría haber costado la vida. Llegar a isla San Lorenzo fue uno de los logros más satisfactorios, creo que nunca me había cansado y estresado tanto, doy gracias a Dios de haber llegado con bien.

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Cruzando frente al Dátil e isla del Tiburón
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En Isla San Lorenzo, con la “Fuerza Aérea” de la isla a mis espaldas

En la isla San Lorenzo, me siento realmente bien. El objetivo está cerca, el último paso es el más corto de todos, no quiero sentirme victorioso antes de tiempo, pero ya «medio casi» como diría mi hermana Yolanda.

Juntamos pitahayas, muy grandes y vistosas, pero no tan dulces como las de tierra firme, la planta es más parecida a una Cina, pero la fruta es más grande.

Descansamos mucho y comimos un plato de caldo cocido de primera clase, otro baño y algunos tragos para relajar, caminamos hacia la laguna salada, y también en otras direcciones.

Encontramos un lobo marino recién muerto, el cual tenía una mordida pintada, tal cual como cuando mordemos una galleta, que le arrancó medio cuerpo. Los dientes triangulares del tiburón son inconfundibles, parece muy fresco. No sé cómo alcanzó a llegar a la playa con solo medio cuerpo o si la marea lo sacó, por el tamaño de la mordida debió ser un tiburón muy grande.

Duermo perfecto. Al otro día, cuando volvía de mi caminata matutina cuyo objetivo no tiene caso mencionar, al volver al campamento, a unos 300 metros de distancia alcanzo a ver una gran aleta negra saliendo del agua, observo bien y es una gran orca, enorme, que al estar tan cerca de la playa saca prácticamente medio cuerpo fuera del agua.

Es increíble que estos animales no varen como cualquier ballena. Empiezo a correr hacia el campamento para avisar a mi compadre Ricardo, quien está en la playa, que la filme pero no logra escucharme. Cuando llegué, tomó la cámara de video, pero solo alcanzó a filmar un par de chorros de agua de sus resoplidos, que por cierto al revisar el video ni siquiera los chorros se alcanzan a ver…. una lástima.

Esta última travesía es un regalo de Dios, parece que ya me perdonó. Me acompañaron no sé cuántos delfines durante el trayecto, me pasaban por un lado y veía claramente sus ojos tratando de observarme, son muchos y muy acrobáticos, parecen unos cachorros esperando que les tires una pelota para jugar contigo.

El mar no es perfecto, sigue el viento noroeste, pero no es nada comparado con el día anterior, Baja California está cada vez más cerca.

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Llegada a San Francisquito Baja California. De izquierda a derecha Saúl García, Heraclio Bernal e Ismael González.

Muchos me han preguntado cómo me fue, que vi, etc. pero muy pocos me han preguntado ¿Por qué?

Por qué no es complejo, este viaje no trató de demostrar proezas físicas, ni habilidad o valor, se trata solamente de objetivos y metas cumplidas, de mostrar que, si nos proponemos algo, lo planeamos y nos preparamos lo vamos a lograr.

Es algo personal y mis hijos, que quizá ahora digan «que loco está el viejo”, leerán esto y entenderán que solo trato de mostrarles eso, que les sirva para comprender que uno debe vencer sus miedos, tomar decisiones, ser capaz de ajustarte a las diferentes circunstancias que se te presenten y disfrutar… disfrutar al máximo lo que estás haciendo.

El día a día te puede absorber totalmente y hacerte pensar que no tienes tiempo para nada, no debes olvidarte de tus sueños, de quien eres en realidad y que disfrutas hacer.

Debes despertar, y buscar esos objetivos, esas metas o sueños y trabajar en ellos hasta lograrlos.

Heraclio Bernal en la actualidad.
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Lifestyle Naturaleza Sonora para el Mundo

“Aventura a la Baja”: Una intrépida aventura en el Mar de Cortés

En portada: Buceando en la Isla de Tiburón, primer día

Escrito original de Fernando Robles Porras.

Publicado en el Libro “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa Terán

Entretenidas anécdotas de varios compañeros de aventuras, quienes reúnen sus historias en una narrativa muy sencilla e interesante de sus propias vivencias contadas por ellos mismos.

Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz. Imágenes de: Oceanólogo Marco Valdez Noriega.

Participantes de esta aventura:

Fernando Robles Porras, Marco Valdez Noriega, José Ulloa “El Maza”, agosto de 1993.

Fernando Robles Porras no pensaba participar de la expedición, si acaso como apoyo en tierra. Marco Valdez, compañero suyo de natación de varios años, además de haber sido su maestro y compañero de buceo de fines de semana, les había compartido que estaba planeando un recorrido en Kayak por el Golfo de California.

Al perder su vuelo uno de los tripulantes originales, quienes venían de la Baja, entonces se dio la oportunidad de que los acompañara. Fernando jamás había navegado en Kayak hasta esa ocasión. Cuando faltó tripulación y fue invitado, pensó, ¿Qué es lo peor que pueda pasarnos?

Marco Carpintero, señora Nancy, Mercedes, Fernando Robles (el autor), José Ulloa “El Maza”

Día 1

La expedición partió frente a la parte norte de la isla Tiburón, de la “Punta Sargento”.  Llevaban como primer destino la isla más grande de México. Un primer trayecto corto que les resultó relajado y donde bucearon por comida que resultaron ser mejillones o choros. Continuaron bordeando la isla Tiburón hasta quedar de frente a la Baja donde acamparon.  

Si bien llevaban un radio de onda corta, y previamente habían acordado tener comunicación con un radioaficionado en la Baja California quien contaba con una antena que cubría la zona, dado la “sombra radial” que antes les hacía la isla, no lograron entablar comunicación hasta  quedar de frente a la Baja.

Día 2

Con mucho ánimo y fuerza pusieron rumbo a la Baja. Primero, llegaron a una pequeña isla recubierta de guano, de poca vegetación y curiosamente un “ojo de agua” señalan, posiblemente isla Patos al norte de isla Tiburón o isla Rasa al sur de la isla Ángel de la Guarda, ambos santuarios para las aves marinas, y zonas de reproducción y descanso. La segunda ya forma parte del estado de Baja California. Ahí descansaron poco tiempo para continuar su viaje.

Todo ese día remaron, debieron comer en el camino y pernoctar en el mar. Amarraron juntos los Kayaks, luego bromearon y pudieron descansar. Dejaron como precaución alguien de guardia turnándose, especialmente para “avisar” a las ballenas -mediante golpes de remo- sobre su ubicación. Se guiaban con las estrellas del horizonte.

Día 3

Este día vieron aletas de tiburones, pero como no se acercaron a las embarcaciones no se asustaron. Desde temprano la tierra se veía “cerca”, incluso veían la vegetación y piedras, pero por más que remaban no parecían acercarse mucho. Fue entonces que empezó su desesperación. Para su mala fortuna una tormenta se acercaba y decidieron amarrarse para no separarse. Las olas eran muy grandes, aunque no reventaban, y debieron soportar el inclemente viento.

Después de la tormenta, que no pasó a mayores, lograron desembarcar. Ya en las piedras durmieron hasta que el hambre los despertó. Fernando, salió a bucear frente a la isla sin encontrar alimento, no se percató que había tiburones en el área, y de lo cual sus compañeros estaban preocupados reclamándole airadamente a su regreso.

En ese punto, la tripulación completa incluyendo al líder de la expedición Marco, no sabían dónde estaban con precisión. Para su suerte un barco pesquero se detuvo a auxiliarlos. Les ofreció ayuda y les informó de su paradero ofreciéndoles de comer a todos. Durante la comida, los marineros del barco apenas podían creer que venían remando desde Sonora. Hasta llegaron a pensar que eran piratas de los que asaltan mientras están pescando, notaban su miedo.  

En ese momento ya les quedó claro su ubicación. Estaban en la punta norte de la isla Ángel de la Guarda, la segunda más grande de México, ya en la península de Baja California. Pero seguramente no era el plan llegar por la parte norte de dicha isla, se habían desviado y mucho. El Patrón del barco les comentó que pudieron haberse pasado la isla, haciendo muy difícil sino imposible tocar tierra debido a las corrientes arremolinadas de la zona. Regresaron a tierra y el barco siguió su camino.

Luego de ello, decidieron emprender el regreso a la ruta original. Así las cosas, enfilaron rumbo al sur de la isla Ángel de la Guarda costeándola. Cuando encontraron un mejor lugar para descansar bajaron y acamparon.

Uno de los campamentos para pasar la noche

Días 4 y 5

Todo el trayecto bordeando la isla Ángel de la Guarda en dirección sur, fue una travesía muy tranquila. Solo vieron un campamento de pescadores. Cuando paraban, pescaban con anzuelo y salían a asar el pescado. Así continuaron hasta llegar a la punta sur de la isla Ángel de la Guarda, donde volvieron a tener comunicación con la radio de onda corta, ya sin la “sombra” de la isla referida. Sus amigos estaban muy preocupados pues no habían sabido de ellos en varios días y sobre todo por la tormenta que pasaron.

Día 6

Continuaron la navegación por la región de las grandes islas de la Baja California hasta llegar a la ruta original. “En el trayecto vieron 4 aletas formando un cuadrado, eran 5 a 6 pulgadas que sobresalían del agua, y estaban inmóviles, cuando se acercaron se sumergieron, no tenían seguridad que especie eran”    

Llegaron a un islote con un gran número de lobos marinos. Estos cuidaban a sus crías y se espantaron, por lo que debieron continuar su camino hasta llegar a una isla, parte de la ruta planeada. El problema se presentó cuando debieron enfrentar el problema de dicho canal, llamado desde los españoles de la colonia como “Salsipuedes” y situado entre la isla San Lorenzo y la Baja California, con fuertes corrientes dirección norte donde se forman remolinos que dificultan la navegación, de hecho, es peligroso.  Este canal continúa entre la isla Ángel de la Guarda, ubicada al norte de isla San Lorenzo, y la Baja donde recibe el nombre de canal de Ballenas. Después de analizarlo, decidieron no cruzar el canal. Se habían retrasado mucho en su planeación por varios días. Estaban faltos de comida, sin provisiones, y muy cansados para poder hacerlo.

Lamentaban que podrían haberlos recibido en alguna playa de la Baja, aunque sin tener seguridad de ello, ya que no podían comunicarse con ellos.  No hubo consenso entre el grupo, el líder Marco deseaba continuar a la Baja, no así el resto del equipo “Maza” y Fernando, quienes finalmente lo convencieron para mejor regresar a Sonora. Es justo mencionar que sí habían estado esperándolos en la Baja y con preocupación. Una vez llegando a Hermosillo, Marco logró comunicarse, y lo confirmaron.

Continuaron navegando al sur, hasta encontrar la Isla Partida. Ahí pensaron pernoctar, pero no encontraron más que una gran roca emergiendo del mar dividida ciertamente en dos pequeñas islas. No muy lejos encontraron otro islote, donde afortunadamente pudieron bajar, con rocas grandes donde se aprestaron a dormir, sin embargo, no encontraron leña para hacer una fogata, hacer comida y espantar los mosquitos conocidos como “jejenes”. Estos últimos no los dejarían dormir, además que en marea alta pensaron quedarían sumergidos, por tanto, decidieron navegar nuevamente hacia Sonora. Por la noche amarraron las embarcaciones entre sí, y continuaron remando. 

Unos dormían otros hacían guardia. En eso, Marco señaló una aleta de tiburón que se acercaba en dirección al “Maza”, quien solo en el kayak hacía la guardia. El tiburón avanzó perpendicularmente hacia el Kayak para sumergirse ya muy cerca de este. Luego escucharon el golpe del mismo en el Kayak de Maza. Al no regresar el escualo, interpretaron que no le había interesado no encontrándolo comestible.

Posteriormente, esa misma noche, y cuando se hallaban divagando sobre la existencia de extraterrestres, escucharon unos chapoteos. Se acercaban a ellos y eran muchos. Era algo saltando fuera del agua, pero no escuchaban el resoplido de la respiración de mamíferos marinos como delfines o ballenas. Tan de súbito como aparecieron desaparecieron, no sin antes haberles pasado debajo, sintiéndose y escuchándose un “ulular” pero sin lograr verlas o identificar que eran. Probablemente una especie de grandes mantas conocidas como “móbulas”, las cuales saltan fuera del agua en grandes grupos y propios del Mar de Cortés.

Foto: José Ulloa “El Maza” enfrente, Fernando Robles Porras (autor texto) atrás.

 Día 7

Al amanecer del séptimo día enfilaron rumbo a la isla del Tiburón. Los tres tripulantes ya se encontraban muy cansados resintiendo los estragos del largo viaje.  Tanto, que sin representar un trayecto más largo que el que habían realizado de ida hacia la Baja, lo sintieron aún más pesado ya que estaban con poca agua y comida, al grado que debieron racionarla. Sentían cansancio, hambre y sed, pero no les quedaba de otra más que seguir remando. Sentían que morían con cada “palada” del remo.

Debieron darse fuerza entre ellos, recibiendo cálidas palabras de aliento y motivación de Marcos, líder de la expedición. Aprendieron que no debían imponerse límites y salir adelante. Siguieron remando. Cerca de la isla del Tiburón sintieron desfallecer al no llegar (al igual que anteriormente cuando se aproximaban a la Baja), esto por más que luchaban y remaban. Fue entonces cuando se derrumbaron. Maza dijo que ya no podía más, que dejaría de remar, y se dejaría morir del cansancio. En su caso la motivación fue distinta. Su compañero Fernando Robles, – con brusquedad y rudeza- le dijo que se aventara al agua para él poder seguir adelante, a lo cual sorprendentemente José Ulloa “El Maza” retomó nuevos bríos, enderezándose en la embarcación, lográndose el mismo resultado, aunque con otro método al usado antes con él mismo.

Optaron entonces por turnarse para remar. Cada cinco minutos uno descansaba (dormitaba) y el otro remaba, obteniendo mejor rendimiento de esa manera, superando incluso la otra embarcación donde iba Marco, quien en ese trayecto navegaba solo, esto hasta llegar a la isla donde debieron esperarlo. No había donde desembarcar, solo encontraron paredones. Marco llegó muy cansado y hasta enojado por haberlo dejado atrás, solo.

Ya en la isla del Tiburón sufrieron mucho calor. Era pleno agosto. En realidad, todo el viaje por el Mar de Cortés sintieron calor, pero en Sonora es calor extremo y sofocante, con una marcada diferencia a la travesía.

Se había acabado la comida, el agua seguía racionada. Solo dejaron un poco más de agua para Fernando Robles, quien padecía de migraña y para no detonarla. Ya costeaban la isla del Tiburón. Lograron avistar venados pastando tranquilamente en el borde de la isla. Tan cerca estaban, que cuando le avisaron a Marco sobre estos, los venados se asustaron y corrieron. Al continuar, encontraron una pequeña playa entre los grandes paredones, donde desembarcaron para quedarse dormidos bajo unos peñascos que les daban sombra y quitaban el calor sofocante de Sonora.

Navegaban rumbo al sur bordeando la isla del Tiburón para quedar de frente a Bahía de Kino. Navegarían así por otro día, hasta encontrar un campamento de pescadores. Alegremente pensaron encontrar agua y comida, pero estaba solo una persona en el campamento. Este, al parecer estuvo solo por varios días, y al verlos intentó subirse a los kayaks sin más. Estaba muy desesperado, más que la tripulación. No encontró como subirse, tampoco quisieron subirlo por cómo este se encontraba al borde de la desesperación.

Ya en el campamento les platicó que tenía mucho tiempo solo. Que estaba cuidando el campamento. No tenía agua ni comida desde hacía semanas. Defendió a su patrón, excusándolo por las tormentas que no habría podido ir a reabastecerlo. La tripulación de los Kayaks le prometió darían parte en Capitanía de puerto para que fueran a rescatarlo. Ya más calmado, el pescador les ofreció agua que había captado de las lluvias, y tortillas duras que no aceptaron para no dejarlo sin agua y comida, pero agradeciéndole el gesto

Continuaron navegando hasta encontrar donde acampar. Se acercaba una tormenta, y se refugiaron. Fue donde lograron establecer nuevamente contacto por el radio de onda corta. Les dijeron que estaban organizando una expedición para ir a rescatarlos. Marco, con autoridad y para no arriesgar a sus amigos, les dijo que no fueran por ellos con la mar tan agitada, que ellos estaban bien, que estaban en tierra.

Día 8

Siguieron costeando la isla del Tiburón hasta ponerse de frente a Bahía de Kino. Ya se observaban algunas playas. Marco encontró un esqueleto de delfín, ya putrefacto, cuya cabeza quiso llevarse de souvenir a su casa.

Marco Valdez y Fernando Robles Porras.

Este día vieron una embarcación que se aproximaba, la cual redujo la velocidad y se acercó a otra panga. Alcanzaron a observar que alguien se había pasado de una a la otra. Resultaron ser sus amigos quienes, pese a las advertencias de Marco, habían decidido ir en su búsqueda. No los habían encontrado desde el mar, ya que no los vieron entre las piedras donde estaban refugiados de la tormenta.

La embarcación era de un Señor Benavides. Este se había ofrecido con su lancha para hacer el rescate, financiado por uno de los hermano de  Fernando Robles. Cuando por fin abordaron la embarcación de búsqueda, se abalanzaron sobre la comida naturalmente, al menos Fernando Robles. Los kayaks se amarraron a la embarcación y emprendieron la marcha rumbo a Bahía de Kino. 

Marco Valdez con la Cabeza de Delfín sobre el Kayak, y José Ulloa “El Maza” (derecha).

Los de la embarcación de rescate, cuando los buscaban, habían encontrado al pescador en el campamento, quien se montó rápidamente en ella acompañándolos. Les refirió que había visto pasar las “panguitas amarillas con huecos” donde estaban sentados. Este los acompañó a buscarlos. Al llegar la noche, anclaron y desembarcaron. Al despertar con marea baja observaron que estaban encallados. Debieron entonces esperar a que subiera nuevamente la marea para volver a navegar y continuar la búsqueda. Luego vieron a otra panga, y al ser el patrón del pescador, este último saltó al agua sin saber nadar. Le llevaba provisión.

Cuando iban de regreso a Kino, el kayak de Marco viró perdiendo la cabeza de delfín que llevaba. También vieron un gran lobo marino. Ya más cerca de la playa observaron que estaban sus amigos y familiares de Fernando, por lo que decidieron bajar de la lancha para mejor llegar en Kayak. Al regresar los padres de Fernando de un viaje a Chihuahua, apenas llegando se enteraron que estaban perdidos en el mar, no sabían siquiera que participaría en la expedición a la Baja.

De derecha a Izquierda: señora Dora Porras de Robles, Fernando Robles Porras, señora Nancy Porras de Silva, José Ulloa (El Maza), Marco Valdez Noriega, Marco Soto (El Carpintero), Mercedes Carrillo, Juan Carlos Trujillo y su señora Lupita, Luis Moncada.

Para su mala suerte, cuando su mamá -junto a su tía- fueron a Capitanía de Puerto en Kino a investigar de ellos, les informaron que ya habían encontrado los tres cuerpos, que ya venían en camino. La señora nunca creyó que se tratara de su hijo y de sus compañeros de excursión a la Baja, y pronta se fue a averiguar más, encontrándose un grupo de personas que resultaron ser los amigos de los kayakistas quienes los esperaban en la playa. Les tocó verlos bajar de las embarcaciones. Los cuerpos sin vida eran de pescadores que habían perecido con las tormentas de verano.

FERNANDO ROBLES PORRAS

JOSE ULLOA “ EL MAZA”

MARCO VALDEZ NORIEGA

AGOSTO 1993

Editado por M.C. Martín I. Bustillo-Ruiz de:

Figueroa, J. (2020) Historias en kayak. Pág. 8

Disponible en: www.amazon.com.mx/Historias-en-Kayak-Antolog%C3%ADa-Relatos-ebook/dp/B08D9QDMHN

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Opinión

Chernóbil: Revive el temor a casi cuatro décadas de la tragedia

Por 1986 empezaba a laborar en mi primer trabajo formal después de graduado. En ese tiempo me pude hacer de un enorme perro Gran Danés a quien llamé Chernóbil, al cual cariñosamente le apodé “Cherno”. Comentario aparte: dados sus 70 kg de peso, y a manera de broma, decía que “apenas me alcanzaba para darle de comer con mi sueldo”, pero él tenía prioridad en mi agenda.

¿Porque Chernóbil, el nombre de una ciudad ucraniana? Pues sucede que la explosión del reactor nuclear de Chernóbil en abril de 1986 fue motivo de gran preocupación por ese tiempo. Fue un accidente de proporciones mayúsculas, “considerado el peor de la historia, y el más grave en la escala internacional de accidentes nucleares, y uno de los grandes desastres medioambientales”. “Las explosiones volaron la tapa del reactor 4 de 1200 toneladas y expulsaron grandes cantidades de materiales radiactivos a la atmósfera. Las nubes radioactivas alcanzaron Europa occidental y América del norte”. Mucha gente murió, tanto en la explosión como años después. La ciudad completa, de más de cien mil habitantes, fue evacuada. Seguramente tanta fue la difusión del suceso en medios masivos de ese tiempo que su nombre quedó grabado en mi cabeza, influenciando la decisión del nombre de mi mascota.

25 años después ocurre el accidente de la planta nuclear de Fukushima, Japón, en marzo de 2011. Este fue precedido de un terremoto y un tsunami, el cual se considera de la misma magnitud que el de Chernóbil. Esto también fue muy publicitado, llegando a encontrarse evidencias de contaminación producto de la radiación en las costas de California en los años posteriores. Países como Alemania, sin tantas plantas nucleares como Japón, decidieron entonces cerrar sus centrales nucleares y migrar hacia la generación de otras energías alternativas, como la eólica y solar.

Central nuclear de Chernóbil
Último día de trabajo en la Central Nuclear de Chernóbil, el 15 de diciembre del 2000. Foto: Forgotten Chernobyl

¿A qué vamos con todo esto? Hace un mes, las autoridades rusas decidieron invadir Ucrania, recuperar quizás uno de los países bajo la dominación soviética de hace más de tres décadas. Es decir, no es la primera vez que lo hacen.

“Después de la Revolución rusa de 1917 y hacia el final de la Primera Guerra Mundial, Ucrania se independizó por poco tiempo, hasta comienzos de la década de 1920, cuando pasó a ser parte de la Unión Soviética. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fue ocupada por Alemania, hasta que la Rusia soviética recuperó el control del país en 1944 y expandió sus fronteras para incluir el territorio tomado de Rumania, Polonia y Checoslovaquia (hoy República Checa)”.

La situación es que el ejército ruso entró por varios frentes, entre ellos por Bielorrusia, al norte de Ucrania, donde se encuentra la vieja planta de Chernóbil, siendo parte de los objetivos rusos y motivo de ataque. También tomaron la central nuclear de “Zaporiyia”, demostrando así que la toma de las centrales nucleares no es mera casualidad.

Incendio en Chernóbil
Incendio provocado durante la batalla de Chernóbil el 24 de febrero de 2022

La zona de exclusión de Chernóbil fue el lugar de combate entre tropas rusas y ucranianas durante la batalla de Chernóbil el 24 de febrero de 2022, como parte de la Invasión rusa de Ucrania. Las tropas rusas tomaron la planta el mismo día” “El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA, por sus siglas en inglés) pidió «máxima moderación» para proteger los sitios nucleares en Ucrania tras los combates alrededor de Chernóbil” (BBC)

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo que el ataque ruso a la planta de energía nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, podría haber causado una destrucción equivalente a «seis Chernóbil». Las fuerzas rusas se hicieron horas antes con el control de la central, ubicada en el sureste de Ucrania, tras atacarla y provocar con ello un incendio que finalmente fue sofocado. También afirmó que Rusia sabía lo que estaba haciendo cuando apuntó proyectiles directamente a la planta nuclear, y lo calificó como un acto de «terrorismo de un nivel inaudito». (BBC).

“Apenas en noviembre de 2016, se inauguró -en Chernóbil- un nuevo sarcófago, al que se denominó ‘nuevo sarcófago seguro’ (NSC, por sus siglas en inglés), una estructura móvil, la mayor construida hasta la fecha en el mundo, en forma de arco de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo y más de 30,000 toneladas de peso. Se construyó con características que le dieron una durabilidad estimada de más de cien años. El costo final de la estructura fue de 1,500 millones de euros”. “La nueva estructura permitirá desmantelar el antiguo sarcófago y extraer el material radiactivo. En 2023 se espera completar la destrucción de la vieja estructura, la tarea más delicada de todo el proyecto pues implica trabajar en el interior del reactor” (El Mundo).

Central nuclear de Chernóbil
Reactor de Chernóbil protegido por el Nuevo Sarcófago Seguro (NSC). Foto: AP

Luego entonces, ¿en qué cabeza cabe arriesgarse a otro accidente nuclear producto de las bombas rusas o del contrataque ucraniano? En ese momento mi preocupación aumentó y me acordé de mi perro, el “Cherno”, quien representaría a las víctimas de la explosión de 1986, y que no fue provocada, sino que fue producto de pruebas fallidas con el reactor No 4, que resultaron contraproducentes.

La planta nuclear de Chernóbil —misma que conocemos por el nombre de una de las ciudades que queda cerca de la planta, Chernóbil, a 18 km — lleva por nombre Vladimir Ilich Lenin. Desde hace 50 años inició su construcción, al igual que la pequeña ciudad de Prípiat para los trabajadores de la planta, hoy en día una ciudad fantasma. Debido a las necesidades de energía eléctrica, la central se mantuvo en funcionamiento hasta el año 2000 cuando fue cerrada. Se encuentra ubicada en el territorio de Ucrania al norte de su capital Kiev, muy cerca de la frontera con Bielorrusia, pero en tiempos del accidente nuclear (1986) aún estaba bajo el dominio de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) que fue disuelta en 1991. Cabe destacar que en julio de 1990, Ucrania ya había declarado su soberanía, al igual que otros 15 estados que se convirtieron en repúblicas independientes. 

Recordemos también el famoso muro de Berlín, el cual dividía Alemania en la parte occidental que controlaban los países Aliados, y la Alemania oriental (República Democrática Alemana, RDA) que controlaba la URSS.  El muro cayó en 1989 ante la consecuente desintegración de la URSS ocurrida, entre otras causas, por la “Perestroika” (la restructuración) promovida por el entonces jefe de estado Mijaíl Gorbachov, quien abrió la economía de mercado durante su mandato como presidente de la nueva federación rusa.

“Además, la legitimidad del Gobierno de Gorbachov se vio minada en agosto de 1991 por un intento de golpe de Estado de la línea dura del Partido y el KGB para evitar el colapso del sistema soviético. Todo ello provocó ese año la desintegración de la URSS y del Pacto de Varsovia, poniendo fin a la Guerra Fría. Pese a que se suele apuntar a las reformas de Gorbachov, el exlíder soviético opinó en 2006 que el accidente nuclear en Chernóbil de 1986 había sido “tal vez —más que la perestroika— la verdadera causa del colapso de la Unión Soviética”.

Referencias:

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Lifestyle Sonora para el Mundo TURISMO

Club de Deportistas Bahía de Kino: un lugar de diversión, bienestar y apoyo a la comunidad

Para muchos aún es desconocido que desde hace 40 años existe un “Club de Deportistas Bahía de Kino AC”.  Es una asociación civil, mexicana y sin fines de lucro.

El club se encuentra ubicado en la calle Cádiz, en las inmediaciones de Cerro Prieto en el área de Kino nuevo. Como su nombre señala, está dedicada a promover el deporte, así también las actividades recreativas y el disfrute de las bellezas naturales de Bahía de Kino. 

“LA MEMBRESÍA DEL CLUB DEPORTIVO ESTÁ ABIERTA AL PÚBLICO EN GENERAL”

La historia del club se remonta a 1978, cuando un grupo de personas se vieron en la necesidad de contar con un servicio de radio para coordinar los esfuerzos de asistencia y rescate de embarcaciones. Es la razón principal de la fundación del club deportivo, y es financiado y operado al 100% por este. 

La oficina de radio está ubicada dentro del club y es conocida como “RESCUE ONE”, lo que representa ahora una de las grandes ventajas para los socios. Cuando alguno de los miembros sale a navegar, personal profesional registra su información en bitácora, anotando salida y llegada, número de tripulantes y posibles cambios en el plan de navegación. Monitorea las embarcaciones que viajan en el Mar de Cortés, proporciona información del clima y las condiciones del agua desde temprana hora. Mantienen el contacto por radio, incluso fuera del horario de oficina donde personal voluntario colabora como canal de emergencias.  

En caso de contingencias durante la navegación se cuenta con el apoyo logístico. Los radioperadores de Rescue One —a través del canal 26 de radio marino VHF— se comunican y coordinan con Capitanía de Puerto y otras dependencias gubernamentales para el rescate, enviando lanchas al lugar. Este servicio es gratuito, y también se ofrece de manera solidaria a quienes no están afiliados. La experiencia en rescates de muchos años es muy amplia.

Si bien es cierto no tiene costo el servicio de Rescue One, estos reciben —a través de la Asociación Civil del Club deportivo— donaciones voluntarias usadas para mejoras del equipo de radiocomunicación. Así también se paga con ello el mantenimiento de la rampa norte ubicada en “Playa Estela” la cual se construyó completamente con donaciones de la membresía. Cabe aclarar que los gastos que presentan las embarcaciones que acuden al rescate son cubiertas como reembolso a los mismos por quienes hayan sido auxiliados.

Dentro de los servicios de RESCUE ONE se encuentra el programa de “FIRST RESPONDERS” (primera respuesta de ayuda médica). Este está conformado por un selecto grupo de médicos voluntarios disponible para asistir emergencias médicas o accidentes. Este servicio opera a través del club deportivo y sirve de manera indistinta a quien lo necesite. Es digno de mencionar y reconocer el invaluable servicio que prestaron a la comunidad del poblado de Bahía de Kino durante la pandemia por COVID-19 de 2020 a 2021, donde se encargaron de prestar tanques para oxígeno, con su respectivo llenado, a quienes así lo requirieron. Fue una labor constante y que salvó vidas.

Fachada exterior Club Deportivo Bahía de Kino

Respecto al club deportivo, además de ofrecer una amplia gama de actividades aptas para toda la familia, considera como prioritario a las personas jubiladas y/o pensionadas, tanto nacionales como extranjeros, donde estos últimos han tenido un lugar de encuentro para convivir con sus pares. La atención por cierto es bilingüe. Es notoria la forma en que estos se han integrado, cómo realizan actividades juntos y, de manera fraterna y solidaria, se apoyan entre ellos y a la comunidad local.

El lugar cuenta con amplias instalaciones techadas. En estas se localiza un extenso comedor hasta para 240 comensales que sirve también a propósitos recreativos y de grupo. Cuenta además con una cocina bien equipada y un bar. Es por tanto un lugar ideal para llevar a cabo eventos sociales, talleres, conferencias, reuniones, clases, etc.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino
Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino

Semanalmente ofrecen una apetitosa cena, que suele ser los sábados por la noche o se sirve un desayuno los domingos por la mañana. Esto forma parte de las actividades regulares del club. Tiene un costo por persona entre $150-200.00 pesos (dependiendo el tipo de cena) y $100.00 el desayuno, con lo cual se pagan los insumos y la despensa. La preparación de los alimentos es por parte de algunos miembros del club que voluntariamente han tomado esa tarea en sus manos.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino

Por fuera de las cómodas instalaciones cuentan con algunas áreas para juegos con césped artificial. Palapa, asadores y un amplio estacionamiento.

Comedor del Club Deportivo Bahía de Kino
Patio exterior del Club Deportivo Bahía de Kino

Entre semana también se ofrecen distintas actividades como ejercicios libres, pesas, baile y yoga dos veces por semana. Así también cuentan con mesas de billar, biblioteca, entre muchas otras facilidades.      

El club deportivo cuenta con un consejo directivo que sesiona cada mes y que se renueva cada dos años. Son reuniones abiertas a toda la membresía donde presentan sus informes de actividades, y se toman acuerdos.

Actualmente la membresía es de cerca de 300 socios, quienes con un pago anual de $126.00 dólares americanos tienen derecho a participar de las actividades y facilidades que ofrece el club antes mencionadas. Existen otros planes de pago para la membresía. Cabe aclarar que, si bien en su mayor parte son miembros de la comunidad extranjera avecindada en Bahía de Kino, los mexicanos son también parte importante de la membresía. Estos dan vida al club durante los meses cálidos de mayo a octubre en que los residentes temporales regresan a sus lugares de origen en Estados Unidos y Canadá.

Cabe señalar que los ingresos del Club sirven para pagar los gastos de operación y mantenimiento que se presentan tales como los servicios de agua y luz, limpieza y fumigación. Pero más importante es destacar que, con los ingresos de la membresía, año con año el club apoya a un gran número de organizaciones del pueblo de Bahía de Kino, como las escuelas primaria y secundaria, entre otros. Es decir, el club por muchos años ha funcionado como una entidad que contribuye al bienestar de la comunidad.

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Lifestyle Sonora para el Mundo SONORENSES EN EL MUNDO

Don Luis Ruíz, gloria del deporte sonorense

M.C. Martín Bustillo Ruiz

Por: MC Martín I. Bustillo-Ruíz. Imagenes proporcionadas por Don Luis Ruíz.

Con 71 años a cuestas, Don Luis Fernando Ruíz Batriz es uno de los deportistas sonorenses de alto rendimiento más consistentes en las últimas décadas. Sus 133 trofeos, 112 medallas y 8 placas hablan por sí mismas. Es además un deportista, no solo experimentado, sino que se mantiene en el clímax de su rendimiento físico, producto del cuidado de su salud y que lo ha hecho competir con personas mucho más jóvenes, generando gran admiración y respeto por ello.

Como todo deportista, existe una historia atrás de Don Luis. Orgullosamente de Villa de Seris, del barrio de El Jito, comentaba que, siendo estudiante de primaria, otros compañeros le hacían lo que ahora se le conoce como “bullying” y hasta lo llegaban a golpear a la salida, más que nada para burlarse de su aparente debilidad física. Así es como aprendió a correr, señaló sonriendo. Primero, se quedaba en la escuela hasta que se fueran para evitar el encuentro con sus acosadores, pero cuando estos se percataron de ello, lo esperaban cuadras más adelante. Luego, desarrolló la habilidad de correr y nunca más fue detenido, ganándose su respeto.

Pasado el tiempo, Don Luis empezó a andar en bicicleta. Siendo su padre agricultor en el campo “La Aurora” en la costa de Hermosillo (por rumbos del entronque de las calles 26 y la 4), empezó a aventurarse hasta las playas del estero “Tastiota”, donde iba a recoger jaibas y almejas para su familia. Era saliendo de vacaciones que debía incorporarse a la vida del campo. Esos largos recorridos de hasta 40 km, ida y vuelta en bicicleta, crearon en Don Luis un mozalbete, un gusto por andar en bicicleta que perdura 60 años después.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Su pasión por las competencias de ciclismo de ruta empezó en 1968. Era una bicicleta tipo turismo la que usaba inicialmente, pero con los consejos de vecinos suyos de Villa de Seris, pudo aspirar a competir y ganar a nivel municipal su primer trofeo de segundo lugar en 1972. Pasaron todavía más años, hasta 1989 cuando fue invitado a integrarse al equipo “Velo Club” donde, con la ayuda de su entrenador —que antes no tuvo—, empezó a clasificar en los medalleros. Pero no fue hasta que conoció la bicicleta de montaña en 1995 que se enamoraría aún más de este deporte, que apenas se ponía de moda y crecía en ese entonces. Entre las primeras pistas para los que practican bicicleta de montaña se encontraba la ruta del cerro del Bachoco de Hermosillo; la segunda la construyó Don Luis en 1977. Así también la del rancho “La Pintada” (donde se encuentran las famosas pinturas rupestres). Esta fue diseñada por Don Luis, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004. Lo mismo la pista del rancho “La Caridad”, construida únicamente por Don Luis en 2001, siendo todo ello parte de su legado.

Pista de ciclismo La Caridad en Hermosillo
Pista “La Caridad”, construida por Don Luis Ruíz en 2001
Pista de ciclismo La Pintada en Hermosillo
Pista “La Pintada”, diseñada por Don Luis Ruíz, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004

El ciclismo de montaña apenas iniciaba en Hermosillo en los años 90s. Su personaje más conocido era Alex Brackmo, a quien Don Luis tuvo oportunidad de conocer fortuitamente, “y al que agradece, porque sus consejos como entrenador le ayudaron a estar en la mayoría de las competencias en los primeros lugares a nivel estatal, nacional e internacional”.

Ya para entonces practicaba con regularidad el ciclismo de ruta. Por lo tanto, no le sería difícil integrarse a esta nueva modalidad “de montaña donde es ahora reconocido por propios y extraños. En este punto, con el equipo “VH-NORSON”, alcanzó un nivel competitivo aún mayor, siendo patrocinado para participar en competencias internacionales. De ellas, por cierto, trajo algunas ideas para la construcción de nuevas pistas de ciclismo de montaña en Hermosillo. De igual forma, bien podría considerársele un ingeniero civil empírico, pues sus pistas han recibido grandes elogios.

Su espíritu deportivo y afable le permitió por propia mano, con pico y pala, realizar rutas de varios kilómetros por los cerros del norte de Hermosillo. Eso sí, cuidando siempre la naturaleza. Al respecto, orgullosamente comparte que nunca tumbó ningún árbol, y que a todos les sacaba la vuelta favoreciendo incluso los recorridos. Una de esas pistas fue bautizada por alguno de sus compañeros como pista “Crazy Luis”. Además, trazó y construyó la llamada pista “El Cimarrón”. Por todo lo anterior, ha sido reconocido como uno de los impulsores de esta modalidad del ciclismo, ahora con casi tres décadas de antigüedad.

Por otro lado, en su afán deportivo, a Don Luis le llamaron mucho la atención las embarcaciones tipo “Kayak”, hasta que logró hacerse de una de fibra de vidrio en Guadalajara por allá en 1994.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Desde entonces se ha venido haciendo de más y mejor equipo, convirtiéndose también en un referente en este nuevo deporte de los sonorenses, que sin haber alcanzado aún la convocatoria que ha tenido el ciclismo crece día con día variando entre dos modalidades: el “kayakismo para rutas marítimas, y el kayak para pesca, cada una con sus propias características en el equipo.

Como pueden imaginarse, amables lectores, a Don Luis le gusta participar en todos aquellos deportes donde pueda disfrutar del campo, la montaña o el mar. Es por ello que, además del ciclismo de ruta y de montaña; de trotar y correr (como debió aprender en la infancia para salvarse de los ‘depredadores’) ha tenido participación en otros deportes como medios maratones, maratones (42 km) y triatlones, donde su experiencia en ciclismo y carreras le ha permitido obtener lugar en los podios.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Pero eso no es todo. Don Luis se ha integrado a un equipo de personas que gustan del kayak, sus amigos de “Kayak Weekend”, quienes con cierta regularidad se reúnen para realizar algunos recorridos o encuentros. Sin embargo, ha sido un equipo de solo cuatro personas, incluyéndolo, quienes se han planteado récords o registros más allá de las capacidades de quienes no tienen la constitución física o mental, apoyados en la práctica consistente del deporte.

En años recientes, dicho grupo de kayakistas ha realizado rutas de hasta 35 km a la isla San Pedro Nolasco, en el municipio de Guaymas, partiendo de la playa el Colorado, que considerando el regreso han significado hasta 80 km de recorrido, basados en la coordinación de sus brazos para el uso de remos. Cabe mencionar que no siempre las condiciones de navegación son las óptimas, y que algunas ocasiones deben enfrentar “viento en contra” o corrientes marinas, haciendo doblemente pesado el esfuerzo. Hemos visto videos en que han dejado evidencias de lo anterior, donde al terminar Don Luis se observa “tan fresco como una lechuga”, como si hubiera hecho un calentamiento de alguno de sus deportes favoritos ya citados. Don Luis, en recorrido solitario en mayo de 2021, navegó del muelle de Kino Viejo a la isla del Tiburón y de regreso, con una distancia acumulada de hasta 70 km, misma que cubrió sin descanso en tan solo 12 horas, estableciendo un récord.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Ahora bien, basados en el trabajo de equipo que han desarrollado como kayakistas, con una velocidad de hasta 8 km/hora que pueden sostener impulsados por los remos, estos han decidido plantearse un nuevo reto: cruzar a Baja California. Será en el próximo mes de mayo de 2022 cuando tienen proyectado hacerlo.

A diferencia de anteriores kayakistas, quienes también han logrado cruzar a la península de Baja California por esas mismas fechas, Don Luis y su equipo pretenden imponer una marca reduciendo el tiempo a solo 2 días de navegación. Por supuesto tendrán las grandes islas del Mar de Cortés, Tiburón, San Esteban y San Lorenzo como puntos de seguridad donde podrían llegar en caso necesario, más su intención es llegar directamente hasta la isla San Lorenzo en el primer día, y concluir el segundo día llegando a San Francisquito en la Baja.

No quieren lancha de apoyo, tampoco llevarán donde cocinar o equipos tipo arpón o cañas para pescar, tampoco velas o pedales para impulsarse con el aire o sus piernas. Ellos lo ven como una competencia contra reloj porque algunos de ellos deben regresar el siguiente lunes a trabajar. El cruce será en extremo demandante para el equipo, pero bajo el liderazgo de Don Luis, con apenas 20 años más que el promedio del resto del equipo, seguro impondrán una marca que durará por muchos años. Solo contratarán una lancha de Bahía de Kino para ir por ellos el domingo.

Luis Fernando Ruíz Batriz

Por último, cabe señalar que Don Luis no es solo un ejemplo en lo deportivo o en materia de perseverancia y constancia, sino que es una persona amable, educado con valores, generosa, ecuánime, quien trabajó para una dependencia estatal el tiempo reglamentario y quien ahora disfruta enteramente de su modesta jubilación. Le gusta viajar en su moto 350 doble propósito, tocar la guitarra y componer coplas. Cuenta con apoyo logístico en Bahía de Kino, siendo agradecido al decir que cuenta con buenos amigos allí, donde lo reciben entre semana y guardan parte de sus equipos. Bahía de Kino es donde le gusta venir a ponerse en condición, ya sea corriendo hacia la boca del estero, pedaleando a Punta Chueca o caminando por el muelle de Kino Viejo. No les extrañe verlo por nuestras bellas playas. 

Eso sí, Don Luis es una persona muy familiar, a quien le gusta pasar los fines de semana con su amada esposa, familiares y amigos, siendo para él una religión hacerlo así y es donde se entiende el porqué de sus éxitos.


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Naturaleza Sonora para el Mundo

Buceo Hookah y los escualos de Sonora

En días pasados, medios locales de Huatabampo reportaron el caso de un pescador fallecido en el puerto de Yavaros, al sur del estado de Sonora, México. Nuestro sincero pésame y solidaridad con la familia del hoy occiso, Sr. Víctor Estrella. QEPD.

La nota señalaba que había sido atacado por un tiburón. La información que se divulgó en la prensa estatal se extendió a especificar que el responsable de la muerte fue un Tiburón blanco de cuatro metros de longitud. Pronto la noticia causó temor entre los pescadores quienes solicitaron la intervención de la autoridad, provocando psicosis entre la ciudadanía, reza la nota del diario Expreso.

Señalan también que los pescadores se reunieron con el encargado de comunicación social de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) quien les dijo que, “deberían temerle más al COVID que al Tiburón”. Este además declaró: “el avistamiento del tiburón blanco en Yavaros, no significaba un peligro para los buzos del sector ni para los bañistas que visitarían las playas de Huatabampo en Semana Santa”.

Dichos argumentos fueron expuestos en una reunión llevada a cabo en el Ayuntamiento de Huatabampo entre pescadores y la autoridad. Los primeros manifestaron la posibilidad de darle caza al escualo, a lo que la dependencia contestó que no, esgrimiendo los siguientes argumentos:

No hay nada que se pueda hacer”. “El Tiburón blanco es una de las especies de tiburón (son varias) catalogada como amenazada dentro de la NOM-059-SEMARNAT (2010). “Razón por la cual a la dependencia no le quedaba más que vigilar no se registraran más incidentes”.

Agregando que: “por ser una especie protegida que, si bien no se encuentra catalogada en peligro de extinción, pero sí amenazada, su caza podría tener repercusiones legales y penales”.

Complementaría de mi parte que está prohibido capturarlo o retener alguna de sus partes conforme a la NOM-029-PESCA-2007.

Remató el representante de PROFEPA, de acuerdo con Expreso que: “Él no había tenido noticia de otros ataques de tiburón a pescadores en los últimos 10 años que él tenía en la delegación”.

En lo personal, la comunicación —expresada de esa manera— me ha parecido poco empática con los pescadores ribereños. Las opiniones de amigos del sector pesquero, algunos buzos entre ellos, así lo manifestaron a través de redes sociales donde participo.

En primer lugar, no podemos “tapar el sol con un dedo”. Como el mismo funcionario aclara, el tiburón se encuentra en su hábitat. Es decir, en el mar es libre de desplazarse conforme su naturaleza en la búsqueda constante de alimento. Eventualmente, estos confunden la imagen submarina del buceador con lobos marinos que son sus presas. Tampoco es la primera vez que sucede un incidente de esta naturaleza. En años recientes sucedió a un buzo de Puerto Peñasco (comunicación personal con el buzo Ernesto Gastélum). Es posible que otros encuentros no hayan sido reportados o sean minimizados como se observa en esta ocasión.

Adicionalmente, se indicó a los pescadores “que tendrían que tomar sus precauciones al momento de la recolección de callo de hacha”, pero sin ofrecerles herramientas o capacitación para su cuidado. Mucho menos ofrecieron mejores equipos como: compresores, mangueras o reguladores de los cuales depende su vida. Tampoco se comprometieron a promover la adquisición de cámaras de descompresión en los campos pesqueros que aún no cuentan con ellas, factor determinante para proteger la integridad de los trabajadores del mar, quienes -en el caso de embarcaciones menores- tampoco cuentan con la posibilidad de una incapacidad permanente por parte del IMSS como cualquier otro trabajador mexicano.

¿Qué hacer entonces?

Cursos básicos de primeros auxilios son necesarios para que los compañeros de embarcación puedan auxiliar a los siniestrados. En este caso, la mordedura le provocó que muriera desangrado. Al parecer no le destrozó las piernas, por lo que un torniquete a tiempo podría haber contenido, al menos temporalmente, que este se desangrara en lo que lo llegaban a puerto para su atención hospitalaria.

La gran mayoría de los buzos nunca ha llevado un curso profesional de buceo. No cuentan con una certificación. Son trabajadores empíricos que saben muchísimo, pero que no les estorbaría aprender sobre la fisiología del buceo, y comprender a cabalidad lo que le sucede a sus cuerpos cuando se sumergen. Eso aumentaría significativamente la esperanza y calidad de vida de los buzos comerciales.

Quien esto escribe, con subsidio estatal, llevó a San Carlos Nuevo Guaymas a tomar dichos cursos y la certificación internacional de Buceo Autónomo en aguas abiertas a cinco pescadores del poblado pesquero de Bahía de Kino en años recientes. Dicha capacitación es una acción que el estado debe mantener constantemente para salvaguardar la vida de los pescadores y disminuir los riesgos laborales que ellos enfrentan en su trabajo.

Si bien es cierto los ataques de tiburón son estadísticamente muy poco frecuentes a nivel mundial, y en eso tiene razón el funcionario, siempre existe la posibilidad de un encuentro. Nadie está exento de un avistamiento o un ataque al estar en su hábitat. Por lo tanto, el peligro no puede ni debe minimizarse. Cabe señalar que el callo de hacha, dado su alto valor comercial por arriba de los $800.00/kg “a pie de playa”, es motivo de que una centena de buzos en distintos puntos de los 1,100 km de litoral sonorense salgan a bucear para obtenerlo, incrementándose así la probabilidad de un encuentro.

Representación del buceo de callo de hacha
Representación del buceo de callo de hacha con compresor (Tipo Hookah). Foto: Diario Oficial de la Federación.

Las “conchas”, como las almejas o el callo de hacha en sus distintas variedades, son extraídas por los compañeros pescadores y buzos de los fondos marinos mediante un gancho de fierro. Se trabaja por varias horas a distintas profundidades en donde se encuentran los “bancos” de callo, cada vez más profundos conforme se agota el recurso pesquero.

La actividad del buzo es considerada de alto riesgo laboral. Su enemigo más grande es la descompresión. Es por ello que algunos poblados pesqueros cuentan con cámaras de descompresión, como en Bahía de Kino, San Carlos Nuevo Guaymas, y recientemente Puerto Peñasco.

Cámara hiperbárica
Cámara hiperbárica (para descompresión de buzos) en Bahía de Kino. Foto: Visit Bahía de Kino.

Al bucear por debajo de los 10 metros ya se encuentran a dos atmósferas de presión y el comportamiento de los gases en el organismo es otro. Esto les causa embolias al subir, si después de estar horas —como su trabajo demanda— estos salen intempestivamente, cuando por el contrario deben hacer paradas técnicas para que los gases que respiramos regresen a su estado normal.

Lo anterior requiere ofrecer constantemente capacitación profesional en materia de buceo a quienes se dedican a la extracción de especies marinas, como peces, langostas, pepino de mar y extracción de conchas, que si bien no es el buceo autónomo deportivo de los aficionados a explorar los mares, puesto que los pescadores comerciales usan compresor, manguera y regulador en sus equipos tipo “Hookah”, el comportamiento de los gases o fisiología del buceo aplica por igual. Salvo por aquellos habilidosos buzos conocidos como “pulmoneros”, quienes se han acostumbrado a trabajar con el aire de sus pulmones sin suministro constante de aire.

Cabe agregar que, por lo regular, trabajan una o dos personas con dos líneas de 100 pies, y que se separan para trabajar en el fondo. Por tanto, no tienen compañía de protección y el cuidado necesario. En todo caso se queda un pescador en la embarcación llamado “cabo de vida”, quien está al pendiente que las mangueras no se enreden, mover la embarcación si es necesario, subir las bolsas con el producto, y del funcionamiento del compresor que les suministra el preciado aire que respiran. Inclusive retirar el callo de la concha que regresan al mar.

Buzo sacando una bolsa con conchas
Buzo sacando una bolsa con conchas. Foto: Compresores.

Muchas veces los fondos son turbios por las corrientes, y mientras ellos se encuentran trabajando con visor, no tienen la visión periférica que tenemos sin estos, y básicamente observan solo el área donde trabajan. El que llegue un organismo marino hasta donde se encuentren es algo fortuito pero probable.   

Es importante señalar que los tiburones se encuentran en la cumbre de la cadena alimenticia. Tienen un rol importantísimo en el ecosistema marino. Su presencia es signo de salud de los mares y océanos. Es por ello (no solo por el hecho de que estén protegidos por las leyes mexicanas) que debe cuidárseles como demandaba el funcionario federal a los pescadores. Tampoco es con amenazas de aplicar la Ley que deben convencerlos. Por el contrario, dada su función en el ecosistema, debemos tener cuidado de no estigmatizarlos, como ya sucede en el imaginario popular al ver películas de Hollywood.

El buceo con tiburones es, “hoy por hoy”, motivo de grandes ingresos por turismo que busca precisamente bucear con escualos, los grandes tiburones. Está el ejemplo de Playa del Carmen en Quintana Roo donde se bucea con tiburones Toro en invierno. También es el caso de “Cabo Pulmo” en Baja California Sur con la misma especie. Además del buceo con tiburones blancos. Sí, los grandes tiburones blancos de Isla Guadalupe en el Pacífico de Baja California. Uno de los mejores lugares del mundo para bucear con grandes blancos, protegidos dentro de una jaula metálica, por supuesto, y con turistas dispuestos a pagar miles de dólares por la oportunidad.

Buceo con tiburón toro
Buceo con tiburón Toro, Playa del Carmen. Foto: Phantom Divers.

Por otro lado, el laboratorio del científico Dr. Octavio Aburto, de la reconocida institución oceanográfica norteamericana SCRIPPS, recién publicó en 2021 los resultados de una investigación sobre prestadores de servicios de turismo de buceo en México. Concluía que los ingresos por servicios turísticos eran similares a los de la pesca comercial. En ese sentido tiene razón el funcionario, “deben cuidarlos (a los tiburones) en vez de pensar atacarlos”. ¡Vivos son más valiosos!

Una muy buena noticia es que los amigos pescadores de Puerto Peñasco contarán en este mes de marzo con la presencia y capacitación en Tiburón Blanco de uno de los expertos mundiales en esta especie: el mexicano doctor Mauricio Hoyos, una autoridad en esta materia. Esto según comunicación personal con el buceador de concha de Puerto Peñasco, Ernesto Alonso Gastélum González.

Ernesto extendió una invitación pública para atender tan importante evento:

Ante el trágico incidente de un compañero buzo en días recientes en el puerto de Yavaros y otro hace unos años en Puerto Peñasco a causa de un encuentro con tiburones, los días primeros de marzo un equipo de expertos en comportamiento y biología de tiburones darán una plática/taller informativa a los buzos y pescadores interesados en saber cómo actuar y prevenir estos encuentros”

Como paralelismo y para redondear la nota, por los mismos días en Australia también fue reportado un joven británico víctima de un ataque de tiburón. Su nombre era Simon Nellist y tenía 35 años. Esto sucedió mientras se encontraba entrenando para un evento de caridad, señala la nota de “The Guardian”.

Los ataques de escualos en Australia han sido cubiertos y difundidos por la prensa, siendo muy conocido cuando estos suceden. Por lo que se sabe que es el primer ataque fatal en 60 años reportado en Sídney. Es decir, estadísticamente la probabilidad de ocurrencia es muy baja.

Sin embargo, es necesario enfatizar que a los grandes blancos se les encuentra cerca de sus áreas de alimentación, como es natural, particularmente donde se localizan las grandes colonias de lobos marinos. Tal como ocurre en el Mar de Cortés, donde se estiman entre 16,000-20,000 lobos marinos, de acuerdo con la CONANP, incluyendo isla San Jorge en Puerto Peñasco, y cercano a Yavaros, lugares donde han tenido lugar los ataques de tiburón los últimos cuatro años.

Simon Nellist era un experimentado instructor de buceo. Conocía los riesgos inherentes en esas aguas.  Aún así, fue atacado desde abajo a media tarde, con luz de día. Un testigo señaló que el tiburón “vino desde abajo y lo atacó verticalmente”. Dijo haber escuchado los gritos y volteado hacia el lugar de los hechos, observando el gran “splash” que provocó el tiburón al salir y caer sobre el agua. Dicha estrategia es muy conocida del tiburón blanco cuando atrapa a los lobos marinos, su presa predilecta, la cual podría confundirse desde abajo con tablas de “Paddle board” y “Surf”, así como también con los trajes de neopreno de los buceadores.

El ataque en Australia ocurrió apenas a 150 metros de la playa, razón por la cual fue cerrada durante 24 horas. Así también cerraron playas aledañas donde ocurrió el incidente conocido como “Little Bay”.

Es decir, no necesariamente sus hábitats están asociados a lugares lejanos de la costa, en altamar, como señalaban los funcionarios federales mexicanos. Inclusive en Yavaros, el compañero de trabajo y “cabo de vida” del buceador mexicano fallecido compartió que estaban trabajando a solo 5 brazas de profundidad (cerca de 8 metros), en aguas someras.

Sobre lo sucedido en Australia, Chris Pepin-Neff, académico de la Universidad de Sydney, quien se enfoca en las respuestas políticas a los ataques de tiburones, respaldó la decisión de las autoridades de cerrar las playas cercanas. “Si bien matar tiburones individuales no reduce el riesgo de mordeduras, la educación pública para mantenerse fuera del agua cuando los tiburones están cerca de la costa marca la diferencia”, dijo.

En el caso de nuestras aguas en el Mar de Cortés, la recomendación sería trabajar alejados de las áreas donde se encuentran las colonias de lobos marinos, que puede ser durante ciertas épocas del año.

Fuentes:


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Sonora para el Mundo

Ruta marítima ancestral a la Baja California: una travesía posible desde Sonora

Los nativos americanos Comcaac del noroeste de México fueron grandes navegantes. Al respecto, el antropólogo del INAH Dr. Alejandro Aguilar Zeleny en su ensayo “Los navegantes del desierto: La nación Comcaac en el siglo XXI” dice a la letra:

El conocimiento de su territorio y los ciclos de la naturaleza, señalados mediante sus observaciones y conocimientos astronómicos y de los cambios en su territorio, les permitió desarrollar sistemas de navegación basados en las estrellas, pero también en los “xepe coicös” (cantos del mar) que eran como un mapa de navegación”.

Dicho esto, no habría razón para pensar que estos no pudieran cruzar a la península de Baja California a voluntad, basados en sus conocimientos de navegación, del medio marino como su fuente principal de alimento, además de las cortas distancias que los separan físicamente de las grandes islas y de la enigmática, seductora y atractiva península que observaban constantemente.

Desde su llegada a la región de las grandes islas del Golfo de California lo harían mediante sus balsas.

“El hecho es que llegaron en algún momento, mediante la navegación en balsas de carrizo, habitando y aprovechando los recursos de islotes e islas y del mar en el Golfo de California”, escribió también Aguilar Zeleny, agregando que:

“El mundo de los Comcaac (que significa ‘la gente’, como se llaman a sí mismos) se funda en el misterio del origen y misticismo del mar al unirse con el desierto”.

Navegantes Comcaac

Los Comcaac nunca practicaron actividades propias del sedentarismo, como la agricultura y la ganadería. Dado su carácter nómada, siempre fueron cazadores, recolectores y pescadores, incluso a la fecha, pese a que se establecieron hace un siglo. Estos hacían las veces de productores y comerciantes de productos del mar, mismos que intercambiaban por otros bienes a distintos grupos indígenas.

Tal como apunta Aguilar Zeleny: “Por siglos los Comcaac vivieron en un movimiento territorial constante entre el mar y el desierto y entre las islas del Golfo, sostenían intercambio de sal, peces, conchas y caracoles con otros grupos, a cambio de maíz y otros cultivos de los pueblos agrícolas”.

Continúa Aguilar Zeleny, “Otras de las historias Comcaac hacen referencia a una sociedad integrada por gigantes, los “Sixosiat” quienes vivían en la península de Baja California y a quienes se les atribuye el origen de las pinturas rupestres monumentales que se encuentran en cuevas y abrigos rocosos en aquella región”.

Las evidencias de la cultura material los hacen semejantes a las culturas peninsulares, como los extintos guaycuras y pericúes o de los norteños yumanos aún vivos, como los cochimíes, pa ipai, kiliwa, kumiai o cucapáh, entre otros que consigna la historia. De hecho, por largo tiempo se pensó que eran una derivación de estos grupos, hasta que en años recientes a través de los estudios lingüísticos se les ha considerado como una lengua única en el mundo: el Cmiquee itoom”.

Por otro lado, en el primer tomo de la trilogía: “Los Comcaac. Una Historia Narrativa del Ing. Alberto Mellado, se lee el capítulo “ATAQUE EN HANT IHIIN”.

En este detalla claramente como los Comcaac se encontraban en lo que hoy es La Paz, Baja California, cuando llegaron los españoles a principios del siglo XVI, y la serie de atropellos que cometieron contra ellos. Incluso afirma que habitaban en la península. Reproducimos a continuación textualmente dicho fragmento del libro, que podrán adquirir en Amazon.

Fragmento del primer tomo de: “Los Comcaac. Una Historia Narrativa” del Ing. Alberto Mellado

“ATAQUE EN HANT IHIIN”. Páginas 33-34.

“Era el año de 1533, en lo que en el futuro será La Paz, Baja California Sur, “Hant Ihiin” en nuestra lengua. Es posible que fuéramos un grupo de “Hant Ihiini Comcaac”, gente nuestra que vivió en la península, quienes nos enfrentamos a un grupo de hombres que vinieron por mar en una extraña balsa gigante de madera que nunca habíamos visto antes. Atacaron nuestro campamento, saquearon todo lo que teníamos. Abusaron de mujeres y causaron mucha destrucción y daños. Nosotros nos enfrentamos a ellos. En ese tiempo no lo sabíamos pero el hombre al mando de aquella fuerza era un español al que llamaban Fortun Jiménez, a quien matamos en el combate, el resto de sus hombres sobrevivieron y escaparon en la nave en la que llegaron. ¿Éramos o no los Comcaac de Baja California, los “Hant Ihiini Comcaac”, los protagonistas de esta historia? En la memoria nuestra, aunque los historiadores actuales no reconocen conexión entre nosotros con los nativos de Baja California, nosotros sabemos que habíamos Comcaac del otro lado del mar. Habitamos la cara interior de la península. Muchos grupos nuestros viajaron como parte de su vida nómada cruzando entre las islas hasta llegar del otro lado, y que los protagonistas de esta historia podíamos ser nosotros mismos. A pesar de ser absolutamente iguales como seres humanos, los hombres venidos de lejos y nosotros, los nativos del noroeste, tendríamos una terrible batalla por delante. De esta historia, el saqueo y el enfrentamiento a muerte iniciados por los españoles serían algo premonitorio de lo que vendría por los siguientes cuatrocientos años para nosotros”.   

Posteriormente, el mismo autor señala cómo los guerreros Comcaac conocieron a Hernán Cortés, el cual llevaba con ellos dos barcos y varios caballos. Pero que por hambre y sed, dado que no sabían sobrevivir en el desierto —como los Comcaac—, al acabarse sus provisiones debieron marcharse, pues: “El desierto y el Mar habían conseguido vencerlos en esa primera batalla” (pp 34-35).

El historiador Comcaac Alberto Mellado, quien recogió por años las enseñanzas de los mayores de su tribu, señala que los actuales historiadores no reconocen conexión entre los Comcaac de Sonora y las etnias de Baja California, basados principalmente en diferencias lingüísticas. El lenguaje de los Comcaac, Cmique iitom, no corresponde a las lenguas Yuto-aztecas con las cuales sí tienen relación otras etnias sonorenses.

Lo anterior no responde de manera categórica si estos grupos estuvieron emparentados con grupos Yumanos, o si los Comcaac provinieran de grupos de la península o viceversa. Lo único posiblemente demostrable es su presencia en esas tierras y la convivencia que habrían tenido con los locales con quienes podrían también haber comerciado e intercambiado producto. Información que, tal como señala el citado historiador, ha sido transmitido de forma oral a través de sus cantos y ceremonias rituales, ya que no contaban con escritura.

Indígenas Comcaac

Lo cierto es que, en la memoria colectiva de los Comcaac, y posiblemente de quienes subsistan de los grupos étnicos y primeros pobladores de la península de Baja California, como los Pericúes, Cochimíes y grupos Yumanos, existe tal conocimiento como una certeza. Por ello, se tendría que continuar investigando al respecto, y esperar por tanto más trabajo de parte de antropólogos y arqueólogos para encontrar evidencias de la posible relación comercial o asociación entre ambos grupos. Es decir, no necesariamente buscar el origen de los Comcaac en tierras “cachanías” o viceversa, quienes muy probablemente vinieron en alguna de las oleadas que cruzaron el estrecho de Bering, o quizás como se maneja en alguna de las aventuradas hipótesis, hallan llegado por mar a través del Océano Pacífico, lo que confirmaría su dominio de la navegación.

Navegantes Comcaac

El filósofo e historiador Miguel León-Portilla escribió “La California mexicana. Ensayos acerca de su historia, donde da cuenta que distintos grupos de la península de Baja California estarían emparentados con grupos de la alta California, y que corresponden a distintas oleadas que se internaron en el “callejón sin salida”, que fue la península hasta llegar al sur de la misma, los cuales fueron acomodándose “en fajas escalonadas de sur a norte”, de acuerdo con Paul Kirchhoff. Al parecer no se consideran las incursiones de los navegantes Comcaac, quienes tendrían presencia en la cara interna de la misma en el golfo de California, si bien da cuenta de contactos que tuvieron con grupos del Suroeste de Arizona. Así también menciona “conchales” y restos orgánicos de poblaciones costeras en lugares como Bahía de los Ángeles, mismos que datan de aproximadamente 6,000 años, aunque referidas a las etnias de la península, y ¿por qué no plantearlo? también de alguno de los clanes Comcaac que pisaron esas tierras al alcance de su vista.

Adicionalmente, León-Portilla menciona que: “Una, que puede tenerse como fundamental, es que esos antiguos pobladores -o por lo menos la mayor parte de ellos- se muestran emparentados culturalmente con grupos prehistóricos del sur de Alta California y del suroeste de Arizona. Al hacer la salvedad de que por lo menos la mayor parte de ellos aparecen relacionados con focos culturales situados al norte de la península, se deja abierta la posibilidad de una procedencia, por completo distinta, en el caso de algunos que se asentaron en la porción sur de Baja California”.

Aunque el mismo León-Portilla no excluye la hipótesis de Paul Rivet, sobre que estos fueran Paleo-americanos, cabe entonces la hipótesis de que pudieran haber sido también los “Hant Ihiini Comcaac”, a quienes la narrativa Comcaac los sitúa en lo que hoy es la Paz BCS, justo al sur de la península.

La distancia entre Sonora y Baja California es de aproximadamente 100 km en la región de las grandes islas del Mar de Cortés. Incluso desde Bahía de Kino se observa la costa de California en días sin bruma. Resulta entonces más que evidente la posibilidad de establecer una ruta marítima que conectara a los Comcaac con otras etnias de la península de Baja California, máxime si alguno de los clanes Comcaac ya se hubiera establecido en ella. Basta observar que la distancia de las costas de Sonora (desde Bahía de Kino) a la Baja California es mucho menor que al puerto de Guaymas Sonora ubicado a 188 km al sur, y donde otro de los clanes Comcaac habitaba colindando con el territorio de la etnia Yaqui.

Mapa del Mar de Cortés
Distancia Isla del Tiburón a Guaymas es de 188 Km. Imagen: Google Maps.

Si bien es cierto el territorio que ocupaban los Comcaac hasta el siglo XIX abarcaba los litorales desde el Valle de Guaymas hasta Pitiquito, no es una casualidad que se establecieran principalmente en la región de las grandes islas del Golfo de California. Este lugar también es conocido como “la cintura del Mar de Cortés”, debido a que es la zona más angosta entre la península de Baja California y Sonora, y que además está conectada por varias islas. Entre ellas, la más grande del país por su extensión, “Tahejoc” (en lenguaje Cmique iitom) o isla del Tiburón.

Uno de sus clanes ocupaba la isla San Esteban o Turón, ubicada justo al centro del Golfo. Desde ahí se observa claramente la serranía de la península de Baja California distante a menos de 50 km. En isla San Esteban vivían de comer Tiburón, así como también algunas aves marinas e incluso iguanas, y quienes desgraciadamente en el siglo XIX serían exterminados por el gobierno mexicano.

Mapa del Mar de Cortés

No sorprende que, siendo los Comcaac grandes navegantes, cruzaran con frecuencia a través de la isla del Tiburón a isla San Esteban a menos de 12 km. Es sabido ahí vivía de forma permanente alguno de los clanes que conformaban los Comcaac en esos tiempos. Es fácil comprender que desde ahí cruzaran navegando a isla San Lorenzo a menos de 20 Km, y siguieran hasta a lo que hoy llamamos Punta San Francisquito, ya en la Baja California, también a menos de 20 km de isla San Lorenzo.

Desde lo que es hoy Baja California, seguramente pasaban navegando por cualquiera de las dos caras a lo largo de la isla San Lorenzo, o si el tiempo lo permitía, posiblemente caminando hacia lo que hoy conocemos como Bahía de los Ángeles, ubicada frente a la isla Ángel de la Guarda, la segunda más grande del país por su extensión. Esta última se observa claramente desde el poblado Comcaac de Desemboque de los Seris, ubicado aproximadamente a 100 km al norte de Bahía de Kino y 30 km al norte de Isla del Tiburón.

Navegantes Comcaac

Por todo lo anteriormente expuesto, más bien sería muy extraño pensar que los Comcaac no cruzarían a la Baja California. El litoral ha sido ancestralmente su principal proveedor de alimento y del cual tenían pleno conocimiento, además de los equipos (balsas) y la habilidad necesaria para hacerse a la mar.

Prueba de lo anterior, en cuanto a la ruta marítima a Baja California partiendo de Sonora, usando las grandes islas del Mar de Cortés como postas para descanso y reabastecimiento, son las recientes expediciones en Kayak desde el poblado Comcaac “Socaiix” (Punta Chueca) a San Francisquito BC. Esta se desarrolló en solo cuatro días por tres jóvenes franceses y un mexicano liderados por el Arq. Rogelio Baidón.

Ruta marítima de la Isla Tiburón a San Francisquito
Navegantes cruzan el mar de Corté en Kayak

Ellos demostraron que la navegación entre las islas para llegar a California es posible en embarcaciones ligeras sin motor, incluso para personas poco experimentadas en navegación en aguas abiertas, neófitas en el desplazamiento de las corrientes marinas predominantes entre las islas, incluso desconocedoras de la climatología local, hecho del cual dio cuenta quien escribe en una publicación del 31 mayo 2021 en la revista “Sonora Star.

Referencias

  1. Aguilar Zeleny, Alejandro. “Los navegantes del desierto: La nación comcáac en el siglo XXI”. Centro INAH – Sonora  www.iifl.unam.mx/uploads/justiciadelotro/pdfs/rPdf29.pdf
  2. León-Portilla, Miguel. 2000. La California mexicana. Ensayos acerca de su historia. www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/california/304a.html
  3. Burkhalter, David, 2013. Journal of the Southwest. William Neil Smith y los indios Seris. www.jstor.org/stable/24394903
  4. Lenguas yutoaztecas, más allá del límite fronterizo. www.inah.gob.mx/boletines/8372-lenguas-yutoaztecas-mas-alla-del-limite-fronterizo
  5. Laylander, Don. “The question of Baja California’s prehistoric isolation: evidence from traditional narratives”.   www.academia.edu/27225919/The_Question_of_Baja_California_s_Prehistoric_Isolation_Evidence_from_Traditional_Narratives
  6. Mellado, Alberto 2020. Primer tomo trilogía “Los Comcaac. Una Historia Narrativa”. www.amazon.com.mx/LOS-COMCAAC-HISTORIA-NARRATIVA-independencia-ebook/dp/B08N5MK6HQ

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