La buena condición en que se conservan estos manglares explica la alta productividad de las aguas del Canal del Infiernillo.
Sus aguas se mantienen prístinas e impolutas, sin huellas de actividad antropogénica a diferencia de otros humedales.
Su función, entre otras más, es servir como criadero de ciertas especies de interés comercial y del ecosistema costero, como algunos crustáceos que pasan parte de su ciclo de vida en estos.
Una de las pesquerías más recurridas en Bahía de Kino, y en el golfo de California en su conjunto, es el caracol chino. Básicamente son tres especies las explotadas mediante su extracción por buceo o en trampas o aros “jaiberos”: los caracoles chino negro (Hexaplex nigritus y Hexaplex princeps), así también el caracol chino rosa (Hexaplex erythrostomus). Este último quizás el más abundante en Bahía de Kino (observaciones personales de tres años). En el caso del caracol negro, es endémico del Golfo de California y su abundancia es mucho mayor más al norte, en las inmediaciones de Puerto Peñasco, Sonora.
Los caracoles son moluscos gasterópodos muy abundantes en la naturaleza, inclusive en el medio marino. Poseen una concha bien desarrollada y muy característica, dentro de la cual se encuentra el organismo; llegan a contar con una “tapa” denominada opérculo que cierra la concha con el organismo dentro para su protección.
Una vez en su medio, y sin peligro de ser devorados, salen de su concha para comer que es cuando se les puede observar detenidamente. Si bien algunos caracoles son herbívoros, en el caso de los caracoles chinos negro y rosa ambos son carnívoros, depredando otras especies de moluscos (bivalvos entre ellos, como pequeñas almejas Chione spp), excepto durante el agregamiento reproductivo cuando dejan de alimentarse.
Cabe señalar que cuando la temperatura del agua baja durante el invierno, los caracoles se entierran bajo la arena dejando de comer para empezar a hacerlo nuevamente en la primavera, preparándose para su temporada reproductiva que va desde abril a septiembre, dependiendo la especie en cuestión. Por lo regular esto sucede con temperaturas por arriba de los 20°C y hasta 31°C que llega a registrarse en estos mares, iniciando por aquellos ubicados en profundidades someras. Sin embargo, no es el único parámetro que detona la reproducción sino la presencia de alimento y/o el fotoperiodo, como en muchas otras especies animales que ajustan el tamaño de la población a las condiciones ambientales reinantes
Su estrategia reproductiva es formar agregamientos, grandes “bultos” o aglomeramientos de caracoles de hasta 5 mil individuos, donde se lleva acabo de manera externa la fertilización de las masas de huevecillos. Hasta 300 cápsulas promedio que contienen las larvas, dependiendo de su tamaño, son colocadas sobre las conchas de otros caracoles (machos o hembras) donde se incuban, aunque ocasionalmente también dejan sus cápsulas en conchas de almejas o el sustrato de coquina. Que en el caso de otros caracoles llega a ser la puesta de varias hembras, donde permanecen de tres a cuatro semanas hasta que se liberan las larvas al medio. Posteriormente se dispersan nuevamente dejando el agregamiento. Por supuesto, dado el tiempo prolongado del período reproductivo, mientras algunos son reclutados otros dejan el agregamiento después de la fecundación (externa) y ovodepositación (depositación de las masas de huevecillos).
Cabe señalar que los caracoles chinos negros son los primeros en alcanzar a su tiempo de reproducción, y para finales del mismo en los meses de julio a agosto empiezan los caracoles chinos rosa a agregarse también.
Así llegan los caracoles chinos negros en la primavera, que es cuando están reproduciéndose. Se observan las cápsulas sobre las conchas, que es donde crecen las larvas que posteriormente serán liberadas al medio a los 21 días. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Es muy importante para los pescadores mantener la salud de las poblaciones de caracol del Canal del Infiernillo y del Mar de Cortés. Sin embargo, cuando los pescadores encuentran los agregamientos que muchas veces supera la tonelada en peso, se los llevan todos sin permitir que cumplan su función reproductiva. Resulta crucial para ellos mismos que los organismos se reproduzcan, para contar con suficiente producción en los siguientes años, sin embargo, no se respeta en su mayoría con una fuerte reducción de sus volúmenes de producción como se ha observado desde los 90s.
Si bien organizaciones locales de pescadores se han puesto de acuerdo para “vedarla” con apoyo del Instituto Nacional de la Pesca (INAPESCA) CRIP Guaymas, aún no existe un período de veda propiamente dicho que obligue a los pescadores por ley a dejar de hacerlo durante el tiempo en que se reproducen.
Además de requerirse un período de veda publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) solicitado por el INAPESCA, son básicamente dos opciones a implementar. La primera, establecer una Zona de Refugio Pesquero (ZRP), una figura que ya aparece en la ley, la cual debe ser solicitada por los mismos pescadores para salvaguardar el futuro de la especie y poder aprovecharla de forma sustentable. La otra, llevar reproductores del medio silvestre a los laboratorios donde se recreen las condiciones del medio marino para tener la reproducción en cautiverio, desde donde pueda llevarse a liberar al medio marino las larvas buscando un repoblamiento de algunas áreas productoras. No se ha hecho ninguna de las tres opciones, mientras tanto las poblaciones continúan a la baja.
El caracol chino es arribado a Punta Chueca por los pescadores y transportado a las plantas en unidades terrestres. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Cudney-Bueno y colaboradores, en 1998, descubrieron en base a sus estudios en el norte del golfo de California que la mayor parte de las agregaciones tiene lugar cerca de sustratos de concha de mejillón, coquina y rocosos. Por supuesto tuvieron mucho trabajo de campo por 5 años para realizar sus observaciones y aportar excelentes e importantes hallazgos a una biología reproductiva poco conocida y de la cual hay poco material publicado.
También observaron alta fidelidad de los caracoles a los sitios de agregamiento reproductivo, quienes durante la primavera en su mayor parte regresan al mismo sitio de reproducción de años anteriores, siendo por tanto fácilmente localizables por los buzos que ahora pueden ubicarlos mediante posicionamiento geográfico por GPS.
Por otro lado, el precio de venta y la demanda en 2020 cayeron, producto quizás de la pandemia, razón por la cual de manera fortuita este año los caracoles chinos, tanto negros como rosas han podido recomponer la salud de la población, mas no sabemos hasta que punto, esto en la medida que no se realicen monitoreos submarinos para estimar su densidad por área.
Antes de la pandemia el caracol en concha llegó a pagarse hasta en 16 pesos el kilo a pie de playa, directo de los pescadores. Debido a los costos del proceso de precocido en planta, que consiste en mediante agua hervida retirar la carne de la concha el precio de venta a los intermediarios mayoristas anduvo hasta en 110 pesos el kilo, pero se requieren hasta una docena de caracoles en concha para hacer un kilo de carne. Las tapas (opérculos) tienen venta al mercado oriental recibiéndolo hasta en 300 pesos el kilo.
Producciones de hace 20 años, mismas que reportaba Cudney-Bueno en 1998 señalaban capturas totales por 600 TM (toneladas métricas) equivalentes a 1 millón 125 mil 700 caracoles.
El caracol, en las mismas bolsas donde los coloca el buzo, es hervido en tinas con agua de mar para desprender la carne de su concha. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Los buzos del caracol han aprendido que, al inicio de la temporada reproductiva, dependiendo de la dirección de canal sifonal se encuentra cerca el agregamiento para ir en su aprovechamiento. Así también al final de la temporada de agregamiento donde cambia la dirección del organismo.
El comportamiento reproductivo de los caracoles, pese a representar una desventaja frente a la pesca extractiva con equipos de buceo tipo “Hooka”, el de reunirse masivamente en la misma área de años anteriores formando grandes agregamientos, obedece a ventajas biológicas y evolutivas. Como la dispersión y el asentamiento de las larvas velígeras planctónicas en sus primeras etapas. Cuando los caracoles dejan el agregamiento reproductivo y se dispersan en diferentes direcciones aumentan el área de dispersión de las larvas aumentando la sobrevivencia y reduciendo la competencia local por alimento. El que las larvas crezcan en cápsulas sobre los caracoles también les permite mayor protección.
Para este tipo de especies que presentan dicha desventaja frente a la pesca extractiva, como lo es su comportamiento reproductiva de formar grandes agregaciones en primavera verano, el Instituto Nacional de la Pesca (INAPESCA) No debería autorizar mediante dictamen técnico positivo los permisos de pesca solicitados a través de la Comisión Nacional de la Pesca (CONAPESCA) en tanto no se aseguren de que se hallan establecido Zonas de refugio pesquero estratégicas y/o reproducción en cautiverio mediante la instalación de laboratorios de producción del insumo biológico para su repoblamiento.
Captura
Loa caracoles son capturados para su extracción básicamente mediante buceo comercial. Este consiste en un compresor o “madrina” que opera a gasolina, el cual es instalado en la lancha que queda anclada, y donde permanece a bordo un “cabo de vida”. Esta persona vigila que la manguera no se enrede y el compresor siga trabajando. De este depende en buena medida la seguridad del buzo en la profundidad, que puede ir desde los 5 hasta los 20 Mt, donde la falta de oxígeno puede provocar su deceso.
Desde el compresor, el buzo, quien está provisto de un traje (térmico) de neopreno de 6 mm y máscara de buceo, además de botas o zapato para caminar por los fondos sin aletas de buceo deportivo, es provisto de aire a través de una manguera de plástico que puede llegar a medir 100 Mt.
La mayor parte de las veces son dos buzos que se distribuyen el área de trabajo. Pueden recorrer distintos puntos. Cuando encuentran un agregamiento reproductivo no dudan en subirlo a la embarcación. En la embarcación el motorista y/o el cabo de vida apoyan a vaciar las bolsas de trabajo donde son colocados los caracoles mientras trabajan en los fondos marinos. Estas las puede llevar el mismo buzo o son subidas previa señal mediante un cabo de nylon o de la misma manguera.
Otra técnica de captura es la forma incidental en que entran en las trampas jaiberas, ya sea las rígidas tipo “Chesapeake” ahora en desuso y /o aros jaiberos. Estas, por la carnada que llevan, son atractivos para los caracoles, quienes en su apetito y voracidad son capturados. Incluso en el invierno que ya están enterrados pero que perciben el pescado.
Las señoras reciben el caracol chino cocido en las mesas de trabajo, donde separan la tapa (opérculo) para su venta al mercado chino, y con el uso de ganchos le sacan la carne de su concha. Le quitan las vísceras, las lavan y almacenan para su venta en refrigeradores. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Proceso de precocido
Una vez que los pescadores arriban con la carga de caracol, dentro de las mismas bolsas de malla con que son extraídos de los fondos marinos, estos son pasados de manera artesanal a una tina con agua de mar hirviendo. En ella se dejan los caracoles en su concha por espacio de aproximadamente 15 minutos, tiempo necesario para que la carne se desprenda de la concha.
Las conchas son colocadas en mesas de trabajo, donde un grupo numeroso de trabajadores del mar, mediante el uso de unos ganchos retira primeramente la tapa (opérculo) para la venta al mercado oriental. Posteriormente también la carne que es limpiada de sus vísceras, y lavada en agua limpia para ser colocada en bolsas plásticas y puesta en refrigeración.
Es así como es entregada al intermediario mayorista, quien la coloca en los mercados regionales y extranjero. Por supuesto existen algunas organizaciones pesqueras que los empacan o enlatan, especialmente aquellas que han encontrado mercado en oriente.
El cocido antes de enlatarlo
En la actualidad, algunas organizaciones pesqueras han podido hacerse de verdaderos equipos para su cocimiento, de tal suerte que es así como sale a la venta. El precocido tiene como fin solo separar el caracol de su concha. Pero es demasiado duro para comer así, de tal suerte que con un segundo proceso de cocido queda listo para su ingesta o enlatado para su exportación a los mercados orientales.
La carne tiene muy buena consistencia, y es parte imprescindible de las cocinas de los restaurantes y carretas de mariscos quienes la usan en cocteles. Algunos lo comparan con abulón, otro molusco gasterópodo, que, aunque guarda semejanza por la dureza de su carne y la firmeza y consistencia de la misma, son productos de muy distinto precio y aceptación en los mercados nacionales e internacionales al grado que los Haliotis spp. ya se producen en granjas cultivados.
Al fondo, la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Al fondo, la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Ubicada frente a Bahía de Kino, municipio de Hermosillo, Sonora, es habitada por sus propietarios: integrantes de la etnia Comca’ac
Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
La isla del Tiburón no solo es la más grande por su extensión, sino por su importancia histórica, anímica y espiritual para una de las civilizaciones más longevas de esas regiones del noroeste mexicano, la etnia Comca’ac. Estos individuos, grandes pescadores, cazadores y recolectores, han vivido en las grandes islas del Golfo de California por algunos cientos de años.
El gobierno mexicano, si bien concedió su propiedad a los Comca’ac, dejó desde entonces uno de los puestos militares en «Cabo Tormenta» donde para acceder al interior de la isla llegando desde Punta Chueca, debes registrarte en la bitácora e ir acompañado de miembros de la etnia. Cabe señalar que existe alguna molestia de parte de la etnia a ese respecto, si bien no he podido visualizar una afectación directa por su presencia. Por su parte, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) desarrolla anualmente programas de monitoreo de flora y fauna con miembros de la misma etnia Comca’ac.
Pese a que para William Neil Smith (“Seri Bill”) su reclamo ante el otrora poderoso secretario de gobernación mexicano Luis Echeverría Álvarez, fue definitorio para no regresar a México, todo hace pensar que caló hondo en el alto funcionario. De tal suerte que en tiempos de su presidencia en los 70s fueran entregadas más de 91 mil hectáreas en dotación ejidal, que es lo que da sustento jurídico a la propiedad de la población Comca’ac.
Así también, Luis Echeverría señaló mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación a mediados de los 70s, el Canal del Infiernillo y alrededores de la Isla del Tiburón como un área exclusiva de pesca para evitar la extinción de la etnia y para su sobrevivencia. Posiblemente una de las primeras concesiones o polígonos de pesca de nuestro país. Adicionalmente, señala que la Sociedad Cooperativa Seri sería quien explotaría las pesquerías, así también el pueblo Comca’ac.
Por sus peculiares características topográficas aptas para la cacería, la isla pasó de ser una zona de uso exclusivo para los militares, a una UMA (Unidad de Manejo y Aprovechamiento Sustentable) donde actualmente se realiza turismo cinegético. Esta actividad, durante tres meses cada año, permite ingresar una cantidad de recursos tal, por la venta de cintillos de caza, que coadyuva en el mantenimiento de la población a lo largo de todo el año, para los gastos que deben afrontar administrados por el presidente de bienes comunales y el gobernador tradicional, siendo muchas veces la misma persona quien ostenta ambos cargos.
Vista de las montañas de la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Una buena parte de la población Comca’ac, hombres jóvenes principalmente, en alguna etapa de su vida participan en la actividad cinegética como guías de los cazadores, en su mayoría extranjeros. Estos han conservado excelentes habilidades para rastrear los animales desde sus ancestros ya que de ello dependía su sobrevivencia, animales que dicho sea de paso no siempre resulta fácil ubicarlos. La isla es la más grande de México, con cerca de 50 km de longitud y sierras escarpadas de más de mil metros de altura. Con cañadas y cañones donde se refugian los animales, y una serranía donde por su pelaje se mimetizan.
Los cazadores buscan siempre un gran trofeo de caza. Esto sucede desde mediados de otoño y en el invierno. Pueden pasar hasta dos semanas sin disparar a los borregos.
La isla es una de las pocas del Golfo de California que cuentan con “ojos de agua” que es donde los animales beben el vital líquido, y los cuales los guías tienen muy bien localizados. Dichos veneros son muchas veces los sitios de encuentro con la presa. Deben armarse de mucha paciencia tanto los guías como los cazadores para esperar un macho adulto que por el tamaño de su cornamenta represente un trofeo de caza. Igual los guías ubican muy bien los senderos de los animales cuando se mueven por la isla, o bajan a buscar sal o ciertas plantas de su agrado.
Los extranjeros llegan a pagar importantes cantidades de dinero a las compañías que promueven la cacería en la isla, siendo solo una parte de los recursos los que llegan a la etnia. Existe una inconformidad a ese respecto, pero no me queda muy claro el manejo. Suele suceder que, como en la actividad pesquera, al requerirse intermediarios para comercializar los productos o servicios, la parte que corresponde a los mismos merma los ingresos netos de los productores, o de los administradores de la UMA en este particular.
En todo caso, los Comca’ac tendrían la opción de promover ellos mismos la cacería cinegética en el extranjero, donde existe un mercado élite de cazadores que están dispuestos a pagar muy bien y ser atendidos por los connotados guías nativos. Estos últimos, por su parte, se llevan una recompensa o pago por sus servicios en la cacería, incluyendo la atención y preparación de alimentos.
Cabe señalar que la autoridad mexicana, en acuerdo con la presidencia de bienes comunales y colaboradores, en función a la población de borregos o venado bura que son las piezas de caza más buscadas, determinan el número de “cintillos” de caza a vender por temporada. En el caso del borrego cimarrón difícilmente sobrepasa la media decena.
Borrego cimarrón captado en la isla del Tiburón. Foto: Francisco Fonseca Hoeffer
En lo personal, he podido constatar la existencia del borrego cimarrón en la isla, quienes nos observaban desde las partes más altas con la gran facilidad que tienen para escalar rápidamente los riscos y partes escarpadas de la montaña. Siempre observando y olfateando lo que pudiera representar una amenaza para poner distancia de por medio.
También constaté la gran abundancia de venado bura, mismo que la fecha sirve en parte en la alimentación de la etnia. Estos venados cruzan a nado el canal del infiernillo hacia el territorio Comca’ac en ocasiones, o viceversa. Los jóvenes cuentan desde muy pequeños con el acceso a las armas largas siendo muy diestros en las habilidades requeridas en la cacería y muy certeros en ello. Esto último también tendría que ver con la defensa del territorio para lo cual siempre estarían preparados. Es por ello que, dentro de las autoridades Comca’ac, cuentan con una guardia tradicional bien uniformada y apertrechada dirigida por un dedicado comandante.
En la actualidad en la Isla del Tiburón también confluyen monitoreos biológicos autorizados y financiados desde la Comisión Nacional de las Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Esta dependencia cuenta con servicios pagados a un importante grupo de jóvenes Comca’ac, entrenados y equipados con cuatrimotos y equipo de comunicación, quienes rastrean distintas especies tanto animales como vegetales de la isla. Han llegado a encontrar, incluso, enfermedades que pueden diezmar poblaciones enteras de especies endémicas (que solo se encuentran en esta isla) como una especie de liebre con una infección viral. Así también, se trabaja en el control de otras especies introducidas que puedan afectar el delicado equilibrio de las poblaciones y ecosistemas de la Isla.
Foto: Martín Bustillo Ruiz
Dada la habilidad de los pescadores Comca’ac, estos han cruzado vehículos tipo pickup a la isla en los cuales se mueven también los grupos de trabajo. Por supuesto, ya se cuentan con algunos senderos para el tránsito de los mismos. Es una verdadera proeza y osadía montar un vehículo de dos toneladas en forma transversal sobre dos embarcaciones unidas y avanzar 800 metros a través del Canal del Infiernillo con fuertes corrientes.
Otros visitantes esporádicos de la Isla del Tiburón son los antropólogos nacionales y extranjeros que estudian los asentamientos de los antiguos pobladores nómadas de la isla en la búsqueda de la evidencia de actividad antropogénica, es el caso de David Burckhalter, quien tiene programada una visita a la isla del Tiburón en su parte occidental este diciembre 2020 (comunicación personal Richard S. White).
Por supuesto, en la isla del Tiburón subsiste una autoridad federal presente todo el tiempo que corresponde a la Marina Armada de México. Estos cuentan con un destacamento en “cabo Tormenta” a solo 800 metros de Punta Chueca con algunos efectivos que llevan el control de quienes desembarcan en la isla.
Antes he transcrito algunas notas que David Burckhalter reunió en su publicación de 2013 en el “Journal of the Southwest” sobre “William Neil Smith y los indios Seris”. Lo he tratado de hacer de forma temática para ser más claro con quien me lea. Pero me parece es tiempo de enfocar los reflectores precisamente sobre William Neil Smith, a un centenario de su nacimiento, reconociendo su gran trabajo con la etnia Comca’ac.
Posteriormente, de contar con más información sobre David BurckHalter, trataría de hacer algo similar con él, ya que según sus propias palabras: “cuando se convirtió en un comerciante regular en el territorio Comc’ac en la década de los 70s, este asumió el cargo que Bill dejó como fotógrafo documental continuando su obra por los siguientes 40 años”. Según mis cálculos Burckhalter debe tener cerca de 70 años, a reserva de equivocarme. Mañana tengo una cita con Richard S. White quien podrá aclarármelo seguramente, tienen una publicación donde son coautores.
En este punto se me antoja recabar algunos apuntes sobre el trabajo de otras personas que han convivido y trabajado por la etnia, para comentarlos. Su esfuerzo y la difusión de esta etnia merecen tal reconocimiento como los misioneros americanos, fotógrafos documentalistas, fotógrafos de naturaleza, científicos y ambientalistas, dependencias federales especializadas, y extranjeros que con ellos habitan, pero será tema de otra ocasión.
Finalmente, señalar que me permití cambiar la palabra Seri por Comca’ac, como a ellos les gusta ser llamados, cuya traducción puede ser “la gente del pueblo”. El vocablo Seri por su parte es la forma en que los Yaquis se referían a ellos, cuyo significado podría ser “los hombres de la arena”. Por otro lado, al ser una mala traducción del inglés me veo forzado a cambiar algunas palabras para hacerlo más entendible. Habría preferido leerlo en inglés y traducirlo yo mismo, pero no lo tengo a la mano, aún.
Todo el material a continuación, mismo que transcribiré intentando ser textual de una mala traducción al español que me obsequiaron, corresponde a la autoría de David Burckhalter consignado en la siguiente cita bibliográfica en formato APA:
Burckhalter, D. (2013). William Neil Smith and the Seri Indians: Photographs, Letters and Field Notes. Journal of the Southwest, 55(1), 1-118. Retrieved December 1, 2020, from www.jstor.org/stable/24394903
William Neil Smith, apodado “Seri Bill”, fue un joven antropólogo de campo, muy audaz, quien llegó a territorio Comca’ac por su propia cuenta y se involucró por un largo tiempo. Fue el primer ciudadano de los Estados Unidos en desarrollar una relación personal y duradera con los Comca’ac.
Remó, navegó y ayudó a los pescadores Comca’ac en sus botes de madera con grietas, circunnavegando la isla del Tiburón y la isla de San Esteban mientras cazaban tortugas marinas y pescaban tiburones.
Bill vivió durante períodos prolongados en la isla del Tiburón. Viajó varias veces a pie con la familia Montaño por su propia voluntad, levantando cargas en el yugo de los hombros como le hacían los hombres Comca’ac. Como miembro de la banda, Bill cazaba ciervos y liebres, recogía frutas de cactus y plantas silvestres, buscó agua dulce, y compartió la cosecha del trabajo diario. Sufrió la misma hambre y la miseria como sus compañeros Comca’ac.
En 1946, a los 26 años de edad, “Seri Bill” se embarcó en una odisea incomparable de 20 años entre los indígenas Comca’ac. Con el entusiasmo que el éxito juvenil conlleva, soñador, guapo, generoso, divertido y sin miedo. El “gringo” amigable conocido como “Guillermo Smit” o “Insitjc Cooxp” fue bien recibido por la tribu.
Con los años, Bill pasó semanas, a veces meses, viviendo al estilo Comca’ac en la isla del Tiburón. Fue partícipe de la corte en Desemboque, y en su habitación encima de la fábrica de hielo (la oficina de la cooperativa de los pescadores) aprendía algunas palabras de la lengua Comca’ac y mejoraba su español. Así también obtenía información etnográfica en su lugar de origen.
Por caminos llenos de baches del desierto, indicados por los transportistas de pescado, Bill Smith llegó a Desemboque en una camioneta internacional 1931 con un toldo de lona arqueado sobre la caja.
Cada viaje desde Tucson les trajo cosas que los Comca’ac necesitaban desesperadamente. Como mantas, ropa, alimentos, equipos de pesca y suministros médicos. Muchos artículos fueron donaciones de mantas y alimento organizados por Bill.
Bill promovió los intereses Comca’ac como embajador auto nombrado para la tribu, dando charlas en todo el suroeste de los Estados Unidos. Con conexiones en Tucson, Phoenix y Los Ángeles, Bill buscó fondos de fundaciones y museos. Inyectó dinero en la tribu mediante la compra de su arte y artesanía.
Como el primer comerciante estadounidense de artículos Comca’ac hechos a mano, Bill impulsó la artesanía Comca’ac en las tiendas de museos y con aficionados acaudalados, entre ellas canastas Comca’ac (“coritas”), artesanías variadas y artefactos, con lo cual financiaba sus viajes.
No se sabe cómo Bill Smith se enteró de los Comca’ac, pero fue probablemente a través de sus asociaciones en la Universidad de Arizona. Él probablemente leyó “Indígenas Seris en la isla del Tiburón”, un artículo de 1942 de “Arizona Highways”, revista escrita y fotografiada por Julian Hayde.
Bill inicialmente viajó a territorio Comca’ac en septiembre de 1944 como un aspirante a antropólogo independiente. Entró en contacto con algunos Comca’ac durante un reconocimiento de dos días. Contratando una embarcación, navegó desde Bahía de Kino hasta el canal del infiernillo en un campamento Comca’ac de alguna playa de la isla del Tiburón.
Bill entrevistó al jefe Comca’ac “Chico” Romero, conversando ambos en español. Al volver a Bahía de Kino, se detuvo para ver algunos campamentos temporales Comca’ac en la costa continental, siendo uno de ellos el sitio actual del pueblo Comca’ac de Punta Chueca. Chico Romero, también le comentó que existieron dos colonias de Comca’ac ubicadas al norte. Una al norte de Tecomate en la isla del Tiburón, y la otra en Cabo Tepoca en Desemboque.
Las notas de Bill de 1944 muestran un conteo de la población por Chico Romero en 201 personas. El pescador foráneo Pablo Camargo registró 186. El conteo del antropólogo Alfred Kroeber en una visita en 1930 estimó una población de 175 personas de la etnia Comca’ac. En el censo de Bill, del 31 de diciembre de 1947 figuran 223 Comca’ac.
David Burckhalter, autor de la compilación de notas y fotografías de William Neil Smith, quien publicara en 2013 en el “Journal of the Southwest” como “William Neil Smith y los indios Seris”, señaló que 700 Comca’ac residían en las aldeas costeras de Punta Chueca y Desemboque de los Seris.
William Neil Smith nació en la ciudad de Nueva York el 5 de mayo de 1920, hijo del arquitecto William Neil Smith y Florencia Derby Smith. Tras la repentina muerte de su padre en 1934, la madre de Bill lo puso en un tren hacia Tucson para estudiar en una escuela intermedia para niños en Arizona, la cual se encuentra en las inmediaciones de “Sabino Canyon” en las montañas de Santa Catalina. Florence Smith posteriormente siguió a Bill desde Nueva York a Tucson, donde residió hasta su muerte en 1954.
Cuando los compañeros de clase le mostraron fragmentos de cerámica pintados, Bill se dio cuenta que el terreno de la escuela ocupaba el sitio de una antiquísima villa indígena. Tal vez con conocimientos obtenidos a partir de un recorrido por las ruinas de Pompeya en unas vacaciones por Europa con sus padres, Bill organizó las excavaciones en la propiedad de la escuela durante 1935-1936.
Tomando clase en la Universidad de Arizona durante 1939-1942 y 1946-1950, Bill estudió y trabajó con el arqueólogo Byron Cummings. Luego fotografiaron la montaña Apache junto con la guía del antropólogo social Edward Spicer. Se graduó con una licenciatura en Antropología por la Universidad de Arizona en 1948.
David Burckhalter, en 2013 consigna que este creía que William Neil Smith llegó a considerar a los Comca’ac como su tribu personal. Que tenerlos en exclusiva para él mismo siete años, hacía que le molestaran otros *visitantes. Bill se puso irritable con cierto antropólogo que llegó a territorio Comca’ac, por lo que adquirió la fama de ser difícil y controversial. De acuerdo con esta actitud de propietario, al comienzo y al final de su aventura Comca’ac, Bill Smith se reunió con quien sería posteriormente presidente de México diciendo exactamente lo que pensaba, defendiendo su visión de los Comca’ac y por ello, fue expulsado de México.
Bill, aparentemente cuestionó a Luis Echeverría Álvarez (entonces secretario de Gobernación en México) sobre la protección de los sitios arqueológicos y la preservación de la isla del Tiburón para los Comca’ac. Le impugnó a Echeverría que la isla estaba siendo utilizada como un coto de caza por los oficiales del ejército de alto rango bajo el auspicio de un área protegida. Como resultado del enfrentamiento, William Neil Smith fue expulsado de México para no volver jamás.
Casi una década más tarde, en un giro inesperado del destino, la isla más grande de México se consideró sin valor agrícola. El presidente Echeverría respondió a la llamada de Bill Smith haciendo de Isla del Tiburón propiedad oficial de los Seris. Echeverría firmó la Ley el 10 de febrero de 1975, restituyendo así, la isla del Tiburón a los Seris. También creó la Comisión para el Desarrollo de la tribu Seri, concesionando ayudas del gobierno para desarrollar el turismo sobre isla del Tiburón, generando ingresos hoy en día para los Seris como un lugar para la caza del borrego cimarrón.
Bill Smith continuó su carrera como antropólogo trabajando en Tailandia, Bali y las islas Maldivas desde 1971 a 1972. De nuevo desde 1975 hasta 1982 y en Australia desde 1985 hasta 1993. Murió en Tucson, Arizona, Estados Unidos en junio de 2010 a los 90 años.
Fotografía de portada: Isla del Tiburón. Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Comparto extracto de una carta escrita por William Neil Smith (“Seri Bill”) a su madre el 20 de julio de 1946.
Llamó mi atención, porque describe una relación que aún subsiste en la actualidad con pescadores de otras etnias, mismas que he observado los visitan o trabajan con ellos. Hablo del caso de los “pulmoneros” (buzos en apnea) que realizan la extracción del preciado callo de hacha, justo en este tiempo.
Así también pescadores mestizos de comunidades vecinas con quienes acuerdan su entrada en aguas exclusivas de pesca de la etnia.
Es el mismo caso tanto de embarcaciones menores como de barcos pesqueros. Camaroneros al sur de la isla del Tiburón, y barcos sardineros al norte de la misma. Destacando las posibles afectaciones de los barcos sardineros en la pesca de pescado de primera con sus malas prácticas.
Algunos pescadores Comca’ac se quejan de ello, pero resulta al final del día en otra fuente de ingresos para la comunidad. Eso, al igual que la parte de camarón que acuerdan con los patrones de los barcos para el ingreso a sus aguas en el otoño.
Por supuesto enfatizar la relación con los hermanos Yaquis, pescadores, con quienes en algún momento tuvieron territorios contiguos.
Guaymas era el límite sur de los Comca’ac y donde iniciaba el territorio Yaqui hacia el sur del estado.
Recuerdo una salida a la playa de Piedras Pintas, donde me compartía el actual presidente del Consejo de Ancianos, mi amigo Don Enrique Robles Barnett, de que dicho lugar había servido de escenario para una importante reunión con los Yaquis en el pasado reciente.
Observo en la carta a su madre hasta cierta alegría y prosa poética.
William Neil Smith (“Seri Bill”)
A continuación, transcribo textualmente el extracto de dicha carta de “Seri Bill”:
“Alrededor de cada dos días un mexicano ancla su barco de pesca en la Bahía de Tecomate (Bahía “Agua dulce”, ubicada en la isla del Tiburón). Cuando eso ocurre, las mujeres se lanzan a la panga más cercana y reman frenéticamente para pedir carne, harina, café y azúcar.
Ayer por la noche un barco bastante grande ancló cerca, justo al mismo tiempo que un trueno de una tormenta se dirigía hacia aquí de forma amenazante. Yo estaba fuera bebiendo agua salobre, por lo que, echando una cana al aire, agarré mis cantimploras y me uní a la fiebre salvaje en la panga.
Remamos media milla hacia al barco de pesca en un aguacero tropical cálido. La panga iba muy cargada con seis mujeres, tres niños y yo. A mitad del camino a la costa, el sol apareció entre las nubes, y mostró un magnífico arco iris completo sobre la isla contra una cortina gris de nubes. La belleza de la escena era indescriptible.
Las caras de las mujeres, bronceadas y mojadas, con sus chales rojos y el pelo largo y negro en contraste brillante con el mar y el cielo sombrío mientras remaban a través de las olas con cresta blanca y por encima del arco iris, se convirtieron en un espectáculo digno de recordar.
Los pescadores resultaron ser indios Yaquis de Guaymas que estaban muy sorprendidos de encontrar un ‘gringo’ con los Seris. Quienes nos remolcaron de vuelta al campamento junto a todo el cargamento.
También nos dieron mucho pescado y carne seca. Ya es sabido que los Yaquis, en tiempos difíciles son y recuerdan a los Seris como antiguos aliados en sus guerras contra los mexicanos.
Llené mis cantimploras con agua dulce (traída) de Guaymas y algunos cigarrillos estadounidenses, e invité a los pescadores a visitar mi campamento. Por lo que llegué a las 8 pm trayendo conmigo algunos limones, hielo y una sandía fría.
Esto fue como maná del cielo, y me di un festín hasta que mis ojos casi se me salían.
Los Yaquis eran muy agradables, como todo el mundo aquí en México lo ha sido para mí. Hablamos acerca de los Yaquis en los Estados Unidos. Los sorprendí con un par de canciones Yaquis en mi flauta.
La marea es alta, y se encuentra a solo 15 Mt de donde estoy escribiendo esto. Un viento cálido y húmedo sopla y el cielo permanece gris”.
Burckhalter, D. (2013). William Neil Smith and the Seri Indians: Photographs, Letters and Field Notes. Journal of the Southwest, 55(1), 1-118. Recuperado el November 29, 2020, de http://www.jstor.org/stable/24394903
Fotografía de portada: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
Las familias López Palma y López Perales integran este grupo que contó con una inversión inicial aportada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)
En la primavera de 2021 estaría disponible para el público la miel producto del proyecto apícola Comca’ac
Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
En años recientes las abejas han sido consideradas los organismos más importantes del planeta.
Para todos es claro que de ellas depende la polinización en los campos agrícolas mayormente, y por ende la alimentación humana. Sin embargo, se ha observado también que sus poblaciones han disminuido en una proporción alarmante.
Se piensa que es el cambio climático que las ha afectado, pero también se señala el uso de agroquímicos, particularmente de pesticidas de amplio uso en los campos agrícolas. Un coctel de varios químicos y fertilizantes son utilizados para elevar el rendimiento en toneladas por hectárea, meta que se logra con un costo medioambiental enorme.
Sobra decir que las abejas producen un rico producto conocido como miel, un endulzante natural al cual se les atribuyen además otras propiedades benéficas, elaborado a partir del néctar de las flores que incansablemente buscan alrededor de sus colmenas.
Las flores les proporcionan además un alimento proteínico como el polen, el cual transportan entre las flores de las distintas plantas que visitan, fecundando lo que a la postre serán los frutos y vegetales que llegarán a nuestras mesas proporcionando un servicio incalculable en cuanto a sus beneficios y seguridad alimentaria.
Foto: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
Las abejas son organismos de rápido desarrollo. Las abejas obreras y los zánganos, se calcula viven alrededor de un par de meses. En cambio, la abeja reina, seleccionada por las obreras a partir de alguna de las crías y alimentada toda su vida con jalea real, puede sobrevivir hasta 4 años.
La abeja reina es la encargada de dar a vida a nuevas crías. Es fecundada al vuelo por las abejas zánganos, y sus huevecillos son colocados en algunas celdas del panal donde se convierten en pequeñas larvas. Estas en cuestión de días pasarán a ser nuevas abejas que se integrarán rápidamente a sus funciones dentro de su organización que, dicho sea de paso, es formidable y contaremos en otra ocasión.
La “puesta” de la abeja reina obedece a la abundancia de alimento. A mayor floración, mayor la puesta de huevecillos, aumentando así considerablemente el número de individuos del panal y por tanto la producción de miel.
La buena organización de las mismas al interior del panal, con una reina a la cual siguen, las abejas son organismos fáciles de trabajar, esto siempre y cuando se utilicen los equipos de protección adecuados tales como overol, guantes, velo y una fuente de humo para tranquilizarlas.
Cuando la organización de las abejas no está conforme con su reina, el panal no trabaja en forma adecuada, esto a decir del técnico.
Las abejas requieren una importante provisión de agua potable, fuente alrededor de la cual realizaran su trabajo sin avanzar si acaso algunos kilómetros. Es importante el agua, entre otras cosas para mantener la temperatura de la colmena.
Considerando lo anteriormente expuesto, el hecho de colocar colmenas de abejas en zonas silvestres lejos de los pesticidas agrícolas es fundamental para conservar la salud de las poblaciones de abejas.
Es el caso del territorio Comca’ac de la etnia mejor conocida como Seris, del estado de Sonora, quienes este año introdujeron su primer proyecto apícola, que inicia operaciones con 20 cajones para producir miel de abeja de forma tecnificada.
Foto: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
En entrevista, el señor Arturo López Blanco de 78 años, distinguido miembro de la etnia Comca’ac, nos comentó sobre la miel de abeja de enjambres silvestres de su territorio, misma que ellos aprovechaban desde antaño. Ésta, en conjunto con la carne de venado muy abundante en la zona, formaban parte esencial de su dieta.
Dada la prevalencia actual de algunas enfermedades crónicas entre la población indígena, atribuidas a la forma de alimentación y vida occidental por consumir alimentos procesados e industrializados, y que al parecer a ellos ha afectado aún más, habría que apoyarlos en rescatar sus costumbres ancestrales para que las nuevas generaciones dejen en lo posible los refrescos embotellados y el azúcar refinada tan arraigados, para pasar a consumir productos naturales cultivados por ellos mismos en su territorio de más de 90 mil hectáreas continentales.
El grupo apícola Comca’ac formado por las familias del clan López Palma y López Perales, se encuentra conformado al 50% por mujeres quienes han sido entrenadas por un asesor técnico con experiencia comprobable para un mejor desempeño al frente de su empresa. La inversión inicial fue aportada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Manglares de los que las abejas obtienen la exquisita miel. Foto: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
En la pasada revisión de las condiciones de las colmenas de frente a la temporada otoñal, estas presentan buena acumulación de miel, misma que les servirá de alimento para pasar el invierno.
Adicionalmente, encontramos que los manglares donde fue ubicado el “apiario” se encuentran en floración, al igual que algunas hierbas silvestres del desierto de donde seguirán obteniendo néctar, mismo que transformarán mediante un proceso enzimático en miel que será almacenada en algunas de las celdas del panal.
Las aberturas por las cuales las abejas ingresan y salen de sus cajones de madera, que con el tiempo reconocen, fueron protegidos reduciendo sus “piqueras” para un menor ingreso de aire frío del invierno que se aproxima. Todos los cajones presentaban su abeja reina. Nuevamente se limpiaron los filtros y se cargaron de agua potable los contenedores.
Cabe agregar que la “miel de mangle”, de los extensos manglares (plantas halófitas que soportan altas salinidades) que crecen exuberantes en los amplios esteros de la zona, tiene un exquisito sabor, producto que estaría ofreciéndose al público ya envasada en la primavera de 2021.
El pasado mes de octubre 2020, con el apoyo directo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) fue instalado un nuevo *Apiario en territorio de la etnia Comca’ac, también conocidos como “Seris”.
Es el primero de las familias López Perales y López Palma, y el único que se encuentra en producción actualmente en su ejido. El ejido de Punta Chueca y Desemboque se encuentra en los municipios de Hermosillo y Pitiquito al norte, en una franja costera de aproximadamente 100 km.
*Entiéndase por “apiario” el conjunto de cajones prefabricados donde se tendrán las colmenas de abejas. Una producción tecnificada de miel, esto a diferencia de los enjambres silvestres que existen en el territorio más no son aprovechados.
Estos últimos no dejan de ser una fuente potencial de miel silvestre de alta demanda y gran valor comercial, siempre y cuando sean trabajados de forma sostenible y respetando estos organismos en su medio, así también teniendo los cuidados personales necesarios.
Los socios de la apícola Comca’ac han recibido entrenamiento y capacitación por parte del MVZ Miguel Cornejo. El médico es especialista en su manejo quien cuenta con 20 años de experiencia en dicha actividad. Adicionalmente se les ha suministrado a los socios de apícola Comca’ac de los equipos de seguridad necesarios, entre ellos overoles, guantes y malla de protección. Así también de “ahumadores” para tranquilizarlas, esto mientras se trabaja con los cajones supervisando los mismos.
Cabe señalar la necesidad de dotar a las abejas de agua dulce constantemente, esto dado que su radio de acción es en función a la cercanía del vital líquido. También la de cuidar que no se suban otros insectos a los cajones, o hacer las reparaciones o arreglos necesarios en caso de que el viento o animales más grandes movieran los mismos. Los cajones están sostenidos en bases de metal construidas expresamente para ello. Esto, entre otras muchas actividades del grupo apícola, de cuyo tesón y constancia dependerá mayormente el éxito de la actividad en que ahora incursionan.
Foto: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
Se ha decidido dejar a las abejas la miel que produzcan en el otoño, esto para que les sirva de alimento en el invierno, y mejor esperar hasta la primavera para la extracción de miel cuando se esperan floraciones importantes. Entonces el grupo estaría colectando, extrayendo, y envasando la miel que comercializarían en los mercados locales. Son solo 20 cajones para el arranque mientras los socios aprenden sobre la marcha de las actividades propias de la apicultura que como cualquier otra requiere tiempo para ganar experiencia y maestría en su manejo.
Los cajones consisten en una caja rectangular propiamente dicha elaborada con madera, dentro de la cual se colocan “bastidores” (6-10 piezas) que sostienen un pliego de cera estampada cada uno donde las abejas obreras construirán las celdas para que sean depositados los huevos fecundados de la abeja Reina.
De esta última, se coloca una abeja en cada cajón. Así también un grupo de abejas zánganos encargadas de llenar la “espermateca” de la abeja reina, con lo cual millares de huevecillos serán fecundados en los siguientes años. Una vez eclosionadas las larvas de abejas, estás serán alimentadas en sus primeros días para posteriormente ser selladas hasta que nuevas abejas surjan de los panales.
En caso de no contar con una Reina en alguno de los cajones, las mismas abejas se encargan de seleccionar una larva que será alimentada con “Jalea Real” a lo largo de su vida, y quien se encargará de mantener la población de la colmena. Si bien los zánganos no tienen la función conocida de las abejas obreras, son necesarios con propósitos reproductivos.
Foto: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
¿Por qué abejas? Sin duda estos organismos son un eslabón muy delicado e importante en la agricultura y el ciclo de las plantas en lo general. Permiten, al igual que otros organismos polinizadores como los murciélagos, llevar el polen de una flor a otra y lograr un fruto viable. Lo anterior es un ciclo anual que permite perpetuar muchas especies vegetales cuyas semillas vienen con los frutos. Aunque no es la única estrategia reproductiva de las plantas, algunas lo hacen a través de “hijuelos” como los agaves, que igual se observan sus semillas en la parte superior de los “quiotes”.
En años recientes mucho se ha observado el hecho de una disminución sensible de las poblaciones de abejas en el mundo las cuales se ven afectadas por el uso de pesticidas en los campos agrícolas, además de otras variables como cambio climático. Incluso, el Instituto “Earthwatch” afirmó en 2019 que las abejas son el ser vivo más importante del Planeta, cuyas poblaciones se han visto reducidas hasta en un 90%.
En poblados de grupos étnicos la resiliencia de los mismos, por permanecer fiel a sus tradiciones, los hace permanecer en ellos enfrentando la falta de oportunidades de empleo y por tanto de ingresos necesarios para su subsistencia.
Fuera de las actividades pesqueras y elaboración de bellas artesanías, no son muchos más los trabajos a los cuales los Comca’ac puedan acceder, por tanto, la diversificación de actividades productivas les permitirá contar con nuevas oportunidades de trabajo e ingresos. Particularmente las personas mayores, enfermas incluso, y mujeres que no salen a la pesca.
Fotos: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
La producción consistirá en primer lugar de miel de abeja, pero también se espera contar con subproductos como los propóleos, la jalea real y la cera. Cada uno de ellos tiene propósitos específicos, como puede ser el uso en medicina homeópata, entre otros. Dichos subproductos forman parte del trabajo de las abejas, las cuales sabemos transforman el néctar de las flores del campo en miel, pero también obtienen polen, el mismo que llevan de flor en flor “polinizando” las plantas, para su propio uso como alimento dado su alto valor proteínico.
Toda vez que la etnia no ha incursionado en actividades agrícolas industriales, la miel de las flores donde se alimentarán las abejas no tendrá pesticidas ni ningún otro tipo de químicos que pueda afectarlas en cuanto a su población, por el contrario, se esperaría fomentar el trabajo de las mismas en los montes cercanos e incidir positivamente en la salud de sus poblaciones.
En ese sentido, la miel será un producto 100% natural, y orgánico, con los colores y sabores propios de las flores de la estación, como son el palo verde, el mezquite, palo fierro, y muchas especies arbóreas más, incluidos los hermosos manglares que se cuentan dentro de las más de 90,000 Ha de territorio Comca’ac.
Es decir, los productos al mercado se comercializarán como miel multiflora o de una especie en particular, por ejemplo: miel de mangle, miel de mezquite, con un valor de $180.00/Lt a $250.00/Lt.
En la planeación del negocio se tiene la meta de alcanzar los 200 cajones en los próximos años instalando nuevos apiarios en distintas zonas estratégicas del territorio Comca’ac, alejado de los poblados, y con abasto de agua. Así también posicionar el producto en los mercados mediante la creación y registro de una marca y conservando altos estándares de calidad en los procesos.
Visitar Bahía de Kino permite disfrutar las bellas playas, pero también gozar de la naturaleza tan diversa que la rodea. En sus costas podemos observar diariamente distintas aves marinas. Algunas muy conocidas, como los pelícanos (Pelecanus occidentalis) y gaviotas (Larus sp) de distintas especies.
Igual se encuentran muchas otras aves marinas no tan reconocidas para el común de la gente, tales como las Tijeretas o rabihorcados (Fregata magnificens), cormorán orejudo o cormoranes de doble cresta (Phalacrocorax auritus), garzas de varias especies (Ardea herodias, Egretta sp, y Nyctanassa violácea, entre otras más), Ibis blanco (Eudocimus albus), y el mérgulo de Craveri (Synthliboramphuscraveri).
Cabe hacer hincapié que Bahía de Kino se encuentra ubicado en los márgenes de una de las más importantes regiones de anidación de aves marinas de Norteamérica: El Cinturón insular del Golfo de California (COBI, 2005).
Así también podemos observar muchísimas aves terrestres, como algunas de presa representadas por el águila pescadora (Pandion haliaetus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), y el cernícalo americano (Falco sparverius) (COBI 2005).) Las águilas pescadoras tienen sus nidos, muy fácilmente observables, sobre la postería de la CFE de la carretera llegando a la costa, y se les puede retratar pescando al amanecer y atardecer. Son excelentes cazadoras, atrapan al vuelo a los incautos peces con sus grandes garras, llevando el pescado al nido donde la pareja cría a su polluelo.
Existen distintas razones por la cuales las aves marinas visitan la isla Alcatraz en Bahía de Kino, ya sea para encontrar alimento y/o descansar, o para anidar y reproducirse. Entre las primeras se encuentran el pájaro Bobo de patas azules (Sulanebouxi); el playero pihuihuí (Tringa semipalmatus); el charrán real (Thalasseusmaxima); y el Charrán elegante (Thalasseus elegans).
A estos dos últimos se les ve alimentándose en la playa principalmente al atardecer. El playero, desde la arena justo donde llega el oleaje, y el charrán zambulléndose en picada, al igual que los pelícanos, por los cardúmenes de pequeños peces.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
“La variedad de hábitats de la Isla Alcatraz, su proximidad el Estero la Cruz y las ricas aguas cargadas de nutrientes en la región de las grandes islas, hacen de la isla un lugar ideal para la anidación de aves acuáticas” (“BirdLife International” Data Zone, 2014).
Cabe señalar que el estero de la Cruz próximo a la isla Alcatraz es también una zona de alimentación de muchas aves, donde además de refugio encuentran pastizales o especies propias de dichos cuerpos de agua someros. Se puede observar por las tardes el regreso de muchas aves marinas del estero la Cruz a la isla Alcatraz donde pernoctan. Lo mismo sucede diariamente en dirección norte a sur con pelícanos y cormoranes, de lo cual pueden dar cuenta los visitantes en las playas de Kino.
En resultados de otros trabajos de investigación desarrollados por instituciones internacionales con base en Bahía de Kino en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), documentaron un total de 85 especies de aves en Isla Alcatraz, de las cuales al menos 49 son distintas especies de aves marinas.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
Estas usan la isla como un importante sitio de descanso y/o anidación. Son 14 especies realmente las que anidan en ella, siendo el Cormorán de doble cresta la principal especie que lo que ahí se reproduce. Por lo anterior se han implementado rigurosas medidas para su protección, entre ellas el no desembarco en la isla de lo cual Capitanía de Puerto toma parte.
Alcatraz es una pequeña isla ubicada dentro de Bahía de Kino de aproximadamente 1.5 km2, con 130 m de altura máxima, distante solo 10 minutos de la población de Bahía de Kino (viejo) en lancha. Pese a su tamaño, presenta distintas zonas topográficas, como los acantilados en la parte sur de la isla, y una barra de arena hacia el NE cada una con vegetación característica de la zona semidesértica. Pero es en la parte norte, principalmente, donde se localizan muchos de los nidos de aves que en los meses de abril a junio se les observa anidando.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
En años recientes, la isla bajo la protección de la CONANP, se limita el desembarco de personas, incluso a los pescadores de los cuales “BirdLife International” Data Zone 2014 citaba la utilizaban para distintas actividades, pero ya no más. Sin embargo, cabe hacer mención que los barcos camaroneros y sardineros, los cuales fondean bajo la protección de la isla en cuestión, siguen representando una fuente potencial de basura que los vientos llevan hacia la isla en perjuicio de las especies citadas.
Las aves, dada la proximidad con las mismas en playa, es posible observarlas en mucho detalle, en cuanto sus hábitos de alimentación, técnica de vuelo y sus formaciones, su estrategia de caza y por supuesto para su identificación o taxonomía.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
Existen cada vez más grupos de personas que mediante redes sociales se han unido para la observación de aves y su captura de imágenes. Algunos hacen sus avistamientos y observaciones en plataformas internacionales para llevar un control de su distribución y abundancia. El turismo de avistamiento de aves marinas es un nicho de mercado no explotado aún, pero potencialmente muy importante, especialmente cuando las nuevas generaciones vienen con fuertes fundamentos medioambientales desde la escuela.
Cabe agregar que, a unos cuantos metros de la playa también podemos observar un sinnúmero de especies de aves terrestres propias del desierto tales como: chureas o “correcaminos” (Geococcyx californianus), palomas pitayeras (Zenaida asiatica), pájaros carpinteros, Cardenales (Cardinalis cardinalis), y muchos más. Basta caminar hacia los cerros cercanos para obtener, además del descanso y relax de una salida de campo, magníficas imágenes.
FUENTES:
Moreno, C., A. Weaver, L. Bourillón, J. Torre, J. Égido y M. Rojo. 2005. Diagnóstico Ambiental y Socioeconómico de la Región Marina-Costera de Bahía de Kino, Isla Tiburón, Sonora México: Documento de trabajo y discusión para promover un desarrollo sustentable. Recuperado de: www.cobi.org.mx/wp-content/uploads/2012/08/2005-t-cobi_rep_diagn_bahia_kino_051116.pdf
Un grupo de 30 crías de tortuga marina fueron liberadas para su ingreso al mar en Bahía de Kino, el pasado sábado 14 de noviembre.
Visitantes, gente de la comunidad, niños y todo aquel que quiso participar en este evento fueron testigos de cómo las tortugas se encaminaron sin dudar hacia el mar después de que su incubación fue cuidada y monitoreada en tierra por el Grupo Tortugueros de Bahía de Kino por un periodo que va de los 45 a los 60 días hasta su eclosión.
Como en cada liberación, las personas fueron llegando con entusiasmo para colocarse detrás de una valla y admirar uno de los acontecimientos más conmovedores de la naturaleza ya que las tortugas utilizan su instinto y requieren nada más del sonido de las olas del mar para orientarse.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Una vez que ingresan a las aguas del Mar de Cortés, el Grupo Tortugueros encabezado por María Guadalupe Tejeda Elizalde en tierra y Cosme Damián Becerra en el mar, continúan con su labor para registrar ejemplares de tortugas marinas, detectar nidos, vigilar, cuidar y realizar el monitoreo hasta la eclosión de los huevos y la liberación de las tortugas.
El Maestro en Ciencias Martín Bustillo Ruiz, quien estuvo presente en el evento, afirma que se trató de una actividad ejemplar donde se da oportunidad, sobre todo a los niños, de tomar educación ambiental.
“El hecho de que se liberen las tortugas marinas es inédito para muchas personas que inclusive viven cerca”, asegura.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Por su parte Luis Fernando Heras Portillo, desarrollador turístico y promotor de tareas de protección al medio ambiente comentó que:
“La labor de los Tortugueros de Bahía de Kino es fundamental, no solo para preservar la especie sino para darle un sentido sustentable a la naturaleza, ya que las tortugas comúnmente vuelven al lugar donde nacieron a depositar sus huevos, lo cual viene ser un ingrediente muy positivo para la cultura de un turismo que debe de ser sustentable, protector del medio ambiente tanto de la fauna como de la flora, el agua y las playas”.
Luis Fernando Heras Portillo, desarrollador turístico y promotor de tareas de protección al medio ambiente
En esta ocasión se unieron al acontecimiento los integrantes de Jacalito Films, empresa dedicada a la producción de cine que, comandada por la productora Victoria Arellano, se encuentra en Kino realizando el documental “El llanto de las tortugas”
Ganadores del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad que otorga el Instituto Mexicano de Cinematografía, su trabajo fílmico reflejará la vida de los pescadores de Bahía de Kino quienes, además, realizan actividades para el cuidado del entorno en el Mar de Cortés.
Las imágenes de esta liberación formarán parte del largometraje.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Próxima liberación
El Grupo Tortugueros de Bahía de Kino tiene programada la siguiente liberación de tortugas para el próximo 20 o 21 de noviembre de un nido ubicado en el estero.
El evento es abierto para cualquier hermosillense o sonorense que desee acudir y apoyar con su presencia la labor que realizan los tortugueros con el auspicio de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
M.C. Martín Bustillo Ruiz
Damos la bienvenida al Maestro Martín Bustillo Ruiz quien se incorpora a Sonora Star como colaborador con relatos, fotografías y videos de la vida fascinante del mar con sus aves y animales marinos y la belleza del paisaje, especialmente de Bahía de Kino, donde radica y trabaja.
Es Oceanólogo por la UABC, con Maestría en Ciencias por el CIAD; trabaja como asesor y proyectista en el área pesquera y acuícola. Genera varios proyectos productivos por año que se ingresan en distintas ventanillas federales y estatales.
Actualmente ofrece el servicio de trámites con CONAPESCA donde gestiona permisos de pesca necesarios para la actividad y realiza avisos de arribo y guías de pesca de la producción obtenida para su comercialización por distintas organizaciones pesqueras locales, tanto de Bahía de Kino como de la etnia Comca‘ac en Punta Chueca y Desemboque de los Seris.
En su experiencia se cuenta el trabajo, en los últimos seis años, de extensionismo rural y capacitación de productores para CONAPESCA y la Subsecretaría de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado.
En esta primera colaboración, el Maestro Bustillo nos presenta el mundo de los lobos marinos que habitan en las islas del Mar de Cortés y específicamente en la Isla de Alcatraz, en Bahía de Kino.
En un viaje en lancha que toma 10 minutos desde Bahía de Kino, los visitantes pueden acercarse a la Isla de Alcatraz para conocer a los lobos marinos, observarlos y aprender sobre su importante papel de centinelas en la conservación del equilibrio del ecosistema marino.
La Isla de Alcatraz con su población de lobos marinos representa un potencial turístico atractivo, pero también inteligente, más ambiental y proactivo con enfoque particular en las nuevas generaciones.
El lobo marino de California (Zalophus californianus) se encuentra ampliamente distribuido en las islas del Mar de Cortés (2). También puede ser observado en Bahía de Kino en la llamada “lobera”, ubicada en la parte resguardada de los vientos noroeste en la Isla de Alcatraz. Esta última se encuentra a solo 10 minutos en lancha de la población Bahía de Kino, “a tiro de piedra”.
No se observa la gran cantidad de individuos que se observan en algunas de las grandes islas del Golfo de California, como en isla San Esteban con hasta 5,000 individuos (2), pero se han llegado a calcular hasta 200 individuos, una población ciertamente importante. Estos pertenecen a los pinnípedos, que son una superfamilia de mamíferos marinos de hábitos carnívoros altamente especializados de los cuales solo cuatro especies se encuentran en México, entre ellos el lobo marino de California.
Los lobos marinos, son una referencia del estado de salud del ecosistema marino donde habitan (1). Estos viven y se reproducen año con año en los mismos sitios (1). Por otro lado, al encontrarse en la cúspide de la pirámide alimenticia son considerados un indicador de (1) si el medio en que habitan no cuenta, entre otras cosas, con el suficiente alimento. Peces de interés comercial mayormente cuya reducción se ha atribuido principalmente a la sobrepesca, y específicamente a la pesca industrial (1). Ha sido muy difícil lograr conciliar los intereses del sector social de la pesca y las regulaciones gubernamentales para mantener la salud de las poblaciones de peces de interés comercial, y con ello de quienes de estos se alimentan, entendiendo que estos últimos ayudan a equilibrar el ecosistema marino.
La falta de alimento provoca un ajuste de sus poblaciones, en este caso a la baja, mismas que se ven también afectadas por cambios en la temperatura superficial del agua (3) que afecta la productividad primaria (plancton), a los peces que de plancton se alimentan, y así hasta llegar a los predadores tope (3). Otras razones para la falta de alimento son la falta de las condiciones ambientales apropiadas debido al cambio climático y la contaminación marina, las cuales provocan una mala calidad del hábitat para los lobos marinos (1) y otras especies de mamíferos marinos altamente especializados (3).
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Esfuerzo de organismos para control de las poblaciones y rescate de lobos marinos
El gobierno federal, a través de dependencias como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), y está a su vez a través de algunas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y grupos del sector social de las áreas de impacto de las islas, desde hace más de una década están llevando un control de las poblaciones de lobo marino en algunas islas consideradas Área Natural Protegida (ANP). Es un gran esfuerzo que ha tomado muchos años de trabajo, pero que ha arrojado mucha información que permite establecer correlaciones para la toma de decisiones de las autoridades en la materia.
En estudios recientes de universidades e Instituciones científicas asentadas en la Paz BCS, como el de Adame y colaboradores 2020, hicieron una correlación entre las poblaciones de 13 colonias reproductivas en islas a lo largo del mar de Cortés, y cambios en la temperatura superficial del mar. Estos encontraron que las poblaciones de lobo marino han disminuido hasta en 65% en los últimos 30 años (3), lo cual resulta preocupante. En una reconstrucción de los números de lobos marinos estimaron un pico de aproximadamente 46,000 individuos en 1991. Actualmente se calcula entre 15-20,000 individuos.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Algunas organizaciones no gubernamentales se han dedicado también al rescate de lobos marinos, los cuales son monitoreados entre otras cosas para desenmallarlos. Los lobos marinos buscando alimento muchas veces son víctimas de las redes de los pescadores y deben ser liberadas de estas. Por otro lado, el monitoreo biológico que debe realizarse en el marco del cambio climático, son actividades que deben fomentarse e instituirse, y para lo cual se requiere de profesionales, universidades y sobre todo financiamiento. Estos apenas cuentan con los recursos mínimos necesarios para desarrollar su trabajo, y han sido las donaciones privadas las que muchas veces han permitido llevarlo a cabo (4).
Regresando a Bahía de Kino, resulta importante que los visitantes tomen conciencia de la situación medioambiental que priva en nuestro mar, el golfo de California, visto en los lobos marinos. Conocerlos, acercarnos a ellos. Que los guías en que se han convertido los capitanes de las embarcaciones turísticas les hablen de ellos a los visitantes, y en particular a los niños, sobre el papel centinela de los lobos marinos y su importancia para conservar un equilibrio en el ecosistema marino. Eso generará seguramente nuevas generaciones más amigables con la naturaleza.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Un atractivo turístico de gran potencial en Bahía de Kino
Existen embarcaciones turísticas locales las cuales, guardando la debida distancia, permiten observar claramente a estos graciosos animales, algunos nadando, otro tomando el sol, pero siempre en grupos. Animales con un gran carisma, quienes crean inmediatamente un lazo afectivo, una conexión con los humanos, esto dado el “ángel” que cuentan, llevándose con ellos fotografías.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Es importante que las embarcaciones sean autorizadas por Capitanía de Puerto y CONANP. Al momento existen tres de ellas, a las que se exige sean proporcionados durante la travesía chalecos salvavidas y cumplan las normas de seguridad marítima, así como proporcionar seguros a los turistas. Queda estrictamente prohibido desembarcar en la isla Alcatraz, esto por ser una importante zona de refugio de aves marinas.
Las embarcaciones pueden rentarse en grupos de hasta 10 personas, por lo que puede ser bastante accesible en su precio, de menos de $100.00 por persona. De tal suerte que tendrán un recorrido de por lo menos media hora. Además, en dicho recorrido que da vuelta a la isla Alcatraz, pueden observarse las zonas de anidación de muchas aves marinas que ahí encuentran refugio, algunas endémicas, entre ellas el Charrán real y el elegante, pelícanos, así también el Rabihorcado, más conocido como “tijereta”, tema que más adelante presentaremos.
Video recomendado por el M.C. Martín Bustillo Ruiz:
Entrevista a Dra. Eréndira Valle y la MVZ Daniela Bárcenas. “Al rescate de los Lobos Marinos”. 5 noviembre 2020. Pag. oficial de Facebook del proyecto “Mares Mexicanos”: