En portada: “Corita” tejida con varas de torote. Foto: MC Martín Bustillo Ruíz
Elaborada con materiales naturales de la región, la artesanía Comca’ac ya es apreciada por su belleza en varios países, pero se requieren acciones para su comercialización formal
Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
En los poblados indígenas Comca’ac de Punta Chueca y Desemboque de los Seris ubicados en el noreste de México, los habitantes fabrican artesanías muy bellas.
Actualmente a los Comca’ac (también conocidos como Seris) se les reconoce por su trabajo con el tronco del árbol de Palo Fierro (Olneya tesota). Una especie endémica del desierto sonorense y considerada exótica por sus características.
Hace más de 50 años aprendieron a usar el palo fierro en la fabricación de figuras que semejan o remedan la naturaleza que los rodea.
A diferencia de los artesanos de Bahía de Kino y Hermosillo, quienes cuentan con un sinnúmero de equipos y herramienta especializada que hace lucir las figuras muy estilizadas, los Comca’ac solo emplean un hacha y un mínimo de herramienta, puliéndolas con lija y pintándolas con grasa de bolear calzado. Lucen definitivamente más rústicas, pero no menos bellas.
Sin embargo, dichas artesanías les han permitido viajar por el mundo, donde se les ha invitado a exhibirlas por su alto valor cultural y económico para quienes sabemos apreciar la artesanía Comca’ac.
Collares y figuras de palo fierro, inspiradas en la fauna de la región. Foto: MC Martín Bustillo Ruíz y página de www.lutisuc.org
No solo son figuras de palo fierro, sino también “platos” y canastas llamadas “coritas”. Estas son elaboradas con el arbusto conocido como torote, y pintadas con tintas naturales obtenidas de raíces de otros arbustos locales de donde ellos mismos lo extraen, como el “cósahui” (Krameria grayi).
Las varas del torote son procesadas y reblandecidas con agua para ser entretejidas formando los canastos manualmente. Terminar una corita, dependiendo de su tamaño puede llevar desde dos semanas hasta dos años. La canasta más grande se premia durante el año nuevo Comca’ac a celebrarse el 30 de junio de cada año. A esta se le llama “Saaptim” y la fiesta de la “Canasta Grande” dura varios días para que propios y extraños puedan admirarla. Las coritas son probablemente el artículo de mayor valor comercial.
Collares que combinan elementos del mar como conchas y caracoles con palo fierro. Foto: MC Martín Bustillo Ruíz.
Adicionalmente, las mujeres Comca’ac crean infinidad de aretes y collares diversos muy hermosos, la mayoría de los cuales utilizan caracolas marinas o piedras que ellas mismas recogen en las regiones de su propio territorio.
También crean pulseras de los mismos materiales, así también vestimenta típica hecha y bordada a mano con motivos tradicionales.
Atado de salvia y bolsitas que contienen porciones de la planta, para colgarse en el pecho y atraer la suerte y Buena salud. Foto: MC Martín Bustillo Ruiz.
Igualmente elaboran figuras animales con piedras pulidas de la región. Son famosas también sus bolsitas para colgar del pecho con salvia al interior, al igual que los atados de la misma planta a la cual se atribuyen propiedades medicinales como espirituales al traer buena suerte.
Los varones, además de las figuras de “palo fierro” (donde por cierto también intervienen mujeres) elaboran figuras con coral negro que es muy escaso y costoso, fabricando magníficas hebillas vaqueras y figuras de animales.
Escultura que representa a un borrego cimarrón, especie que habita en la isla del Tiburón, territorio Comca’ac. Foto: Martín Bustillo Ruíz.
Comercialización, tarea pendiente
Los antropólogos norteamericanos, quienes a lo largo de varias décadas los han estudiado, entre ellos William Neil Smith apodado “Seri Bill”, tal como dejó asentado David Burkhalter en su libro “William Neil Smith y los indios Seris” en 2013, también han servido de conducto para colocar muchas de estas artesanías en salas de museos del sur de Arizona y California y una parte para ser comercializada al público.
A ese respecto, a la fecha no se han establecido las cadenas de comercialización necesarias para garantizar un ingreso continuo a la mayoría de las artesanas. Estas dependen de las ventas al menudeo a los visitantes de fin de semana.
Aunque también tienen la opción de entregarlo a un acopiador de artesanía de la misma etnia quien ya tiene establecida la comercialización, pero paga menos por volumen, resultando en una utilidad muy marginal, a decir de las mismas artesanas.
Cabe destacar el caso de algunos artesanos Comca’ac, como Valentina Torres en Desemboque de los Seris, que han aprendido a utilizar las redes sociales para promocionar sus productos los cuales se pueden apreciar en su página de Facebook: www.facebook.com/Comcaac-Artesan%C3%ADas-Torres-820200221494650
Canastas y platos tejidos con varas de torote. Foto: Facebook de Comca’ac Artesanías Torres
Es una tarea pendiente el establecer los medios para su comercialización al extranjero de dichas artesanías, misma que fomente la elaboración de las mismas como un trabajo permanente y bien pagado. No solo a los Estados Unidos de América, sino también a la Unión Europea y Reino Unido donde también son muy apreciadas.
No son muchas las opciones de trabajo e ingresos que tienen las mujeres Comca’ac. Estas no salen de sus poblados donde viven mayormente y conservan sus tradiciones.
Tampoco se han establecido plantas de proceso y valor agregado para los productos pesqueros donde aumente su valor en los mercados, y donde tradicionalmente el género femenino tiene una mayor participación.
Agradecimiento
La sesión de fotografía es de un servidor, y debo agradecer al numeroso grupo de la indígena Luz María López Palma y su familia permitirme hacerlo con el fin de promocionarlas a través de la siguiente página de Facebook www.facebook.com/ComcaacArte.
Buscando floración entre los manglares del estero de Santa Rosa (en territorio Comca’ac) me encontré con una hermosa garza blanca (Ardea alba) hasta donde he podido investigar. Seguramente estaba alimentándose en las aguas calmas del estero cazando pequeños peces y crustáceos.
Usualmente observo garzas morena (Ardea herodias) en las playas de Bahía de Kino. Pero probablemente, por estar ya cerca el invierno, esta pudo haber migrado al sur. Son además muy comunes sus avistamientos estando dentro de su zona de distribución también señalada en la guía Audubone (www.audubon.org/es/guia-de-aves/ave/garza-blanca).
Como se observa en las imágenes, es un «ave alta, blanca y majestuosa» como señala la citada guía. Destaca además que en el siglo XIX fue diezmada, ya que era muy buscada por sus plumas, sin embargo, las poblaciones se han recuperado desde su protección a inicios del siglo XX.
Existen varios grupos de avistamiento de aves que me he percatado realizan actividades en Hermosillo y alrededores, vale mucho la pena salir a caminar y hacer algunas fotos, la recompensa es salud.
“Existen aproximadamente 48 millones de observadores de aves en los Estados Unidos, de los cuales más de 17 millones están dispuestos a viajar por actividades de observación de aves. Esto convierte al turismo de aves en un mercado de alta demanda, que puede impulsar acciones de conservación para proteger los hábitats degradados y amenazados y estimular el desarrollo sostenible local” – Audubone.org
Si les gusta el tema, existen varias plataformas electrónicas de algunas organizaciones y universidades internacionales donde cada quien reporta los avistamientos lo cual permite su estudio y cuidado.
También su identificación, distribución y detalles de distintas especies. Precisamente ya reporté este avistamiento en “Merlín” (“eBird”) del Laboratorio Cornell de Ornitología.
La buena condición en que se conservan estos manglares explica la alta productividad de las aguas del Canal del Infiernillo.
Sus aguas se mantienen prístinas e impolutas, sin huellas de actividad antropogénica a diferencia de otros humedales.
Su función, entre otras más, es servir como criadero de ciertas especies de interés comercial y del ecosistema costero, como algunos crustáceos que pasan parte de su ciclo de vida en estos.
Una de las pesquerías más recurridas en Bahía de Kino, y en el golfo de California en su conjunto, es el caracol chino. Básicamente son tres especies las explotadas mediante su extracción por buceo o en trampas o aros “jaiberos”: los caracoles chino negro (Hexaplex nigritus y Hexaplex princeps), así también el caracol chino rosa (Hexaplex erythrostomus). Este último quizás el más abundante en Bahía de Kino (observaciones personales de tres años). En el caso del caracol negro, es endémico del Golfo de California y su abundancia es mucho mayor más al norte, en las inmediaciones de Puerto Peñasco, Sonora.
Los caracoles son moluscos gasterópodos muy abundantes en la naturaleza, inclusive en el medio marino. Poseen una concha bien desarrollada y muy característica, dentro de la cual se encuentra el organismo; llegan a contar con una “tapa” denominada opérculo que cierra la concha con el organismo dentro para su protección.
Una vez en su medio, y sin peligro de ser devorados, salen de su concha para comer que es cuando se les puede observar detenidamente. Si bien algunos caracoles son herbívoros, en el caso de los caracoles chinos negro y rosa ambos son carnívoros, depredando otras especies de moluscos (bivalvos entre ellos, como pequeñas almejas Chione spp), excepto durante el agregamiento reproductivo cuando dejan de alimentarse.
Cabe señalar que cuando la temperatura del agua baja durante el invierno, los caracoles se entierran bajo la arena dejando de comer para empezar a hacerlo nuevamente en la primavera, preparándose para su temporada reproductiva que va desde abril a septiembre, dependiendo la especie en cuestión. Por lo regular esto sucede con temperaturas por arriba de los 20°C y hasta 31°C que llega a registrarse en estos mares, iniciando por aquellos ubicados en profundidades someras. Sin embargo, no es el único parámetro que detona la reproducción sino la presencia de alimento y/o el fotoperiodo, como en muchas otras especies animales que ajustan el tamaño de la población a las condiciones ambientales reinantes
Su estrategia reproductiva es formar agregamientos, grandes “bultos” o aglomeramientos de caracoles de hasta 5 mil individuos, donde se lleva acabo de manera externa la fertilización de las masas de huevecillos. Hasta 300 cápsulas promedio que contienen las larvas, dependiendo de su tamaño, son colocadas sobre las conchas de otros caracoles (machos o hembras) donde se incuban, aunque ocasionalmente también dejan sus cápsulas en conchas de almejas o el sustrato de coquina. Que en el caso de otros caracoles llega a ser la puesta de varias hembras, donde permanecen de tres a cuatro semanas hasta que se liberan las larvas al medio. Posteriormente se dispersan nuevamente dejando el agregamiento. Por supuesto, dado el tiempo prolongado del período reproductivo, mientras algunos son reclutados otros dejan el agregamiento después de la fecundación (externa) y ovodepositación (depositación de las masas de huevecillos).
Cabe señalar que los caracoles chinos negros son los primeros en alcanzar a su tiempo de reproducción, y para finales del mismo en los meses de julio a agosto empiezan los caracoles chinos rosa a agregarse también.
Así llegan los caracoles chinos negros en la primavera, que es cuando están reproduciéndose. Se observan las cápsulas sobre las conchas, que es donde crecen las larvas que posteriormente serán liberadas al medio a los 21 días. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Es muy importante para los pescadores mantener la salud de las poblaciones de caracol del Canal del Infiernillo y del Mar de Cortés. Sin embargo, cuando los pescadores encuentran los agregamientos que muchas veces supera la tonelada en peso, se los llevan todos sin permitir que cumplan su función reproductiva. Resulta crucial para ellos mismos que los organismos se reproduzcan, para contar con suficiente producción en los siguientes años, sin embargo, no se respeta en su mayoría con una fuerte reducción de sus volúmenes de producción como se ha observado desde los 90s.
Si bien organizaciones locales de pescadores se han puesto de acuerdo para “vedarla” con apoyo del Instituto Nacional de la Pesca (INAPESCA) CRIP Guaymas, aún no existe un período de veda propiamente dicho que obligue a los pescadores por ley a dejar de hacerlo durante el tiempo en que se reproducen.
Además de requerirse un período de veda publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) solicitado por el INAPESCA, son básicamente dos opciones a implementar. La primera, establecer una Zona de Refugio Pesquero (ZRP), una figura que ya aparece en la ley, la cual debe ser solicitada por los mismos pescadores para salvaguardar el futuro de la especie y poder aprovecharla de forma sustentable. La otra, llevar reproductores del medio silvestre a los laboratorios donde se recreen las condiciones del medio marino para tener la reproducción en cautiverio, desde donde pueda llevarse a liberar al medio marino las larvas buscando un repoblamiento de algunas áreas productoras. No se ha hecho ninguna de las tres opciones, mientras tanto las poblaciones continúan a la baja.
El caracol chino es arribado a Punta Chueca por los pescadores y transportado a las plantas en unidades terrestres. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Cudney-Bueno y colaboradores, en 1998, descubrieron en base a sus estudios en el norte del golfo de California que la mayor parte de las agregaciones tiene lugar cerca de sustratos de concha de mejillón, coquina y rocosos. Por supuesto tuvieron mucho trabajo de campo por 5 años para realizar sus observaciones y aportar excelentes e importantes hallazgos a una biología reproductiva poco conocida y de la cual hay poco material publicado.
También observaron alta fidelidad de los caracoles a los sitios de agregamiento reproductivo, quienes durante la primavera en su mayor parte regresan al mismo sitio de reproducción de años anteriores, siendo por tanto fácilmente localizables por los buzos que ahora pueden ubicarlos mediante posicionamiento geográfico por GPS.
Por otro lado, el precio de venta y la demanda en 2020 cayeron, producto quizás de la pandemia, razón por la cual de manera fortuita este año los caracoles chinos, tanto negros como rosas han podido recomponer la salud de la población, mas no sabemos hasta que punto, esto en la medida que no se realicen monitoreos submarinos para estimar su densidad por área.
Antes de la pandemia el caracol en concha llegó a pagarse hasta en 16 pesos el kilo a pie de playa, directo de los pescadores. Debido a los costos del proceso de precocido en planta, que consiste en mediante agua hervida retirar la carne de la concha el precio de venta a los intermediarios mayoristas anduvo hasta en 110 pesos el kilo, pero se requieren hasta una docena de caracoles en concha para hacer un kilo de carne. Las tapas (opérculos) tienen venta al mercado oriental recibiéndolo hasta en 300 pesos el kilo.
Producciones de hace 20 años, mismas que reportaba Cudney-Bueno en 1998 señalaban capturas totales por 600 TM (toneladas métricas) equivalentes a 1 millón 125 mil 700 caracoles.
El caracol, en las mismas bolsas donde los coloca el buzo, es hervido en tinas con agua de mar para desprender la carne de su concha. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Los buzos del caracol han aprendido que, al inicio de la temporada reproductiva, dependiendo de la dirección de canal sifonal se encuentra cerca el agregamiento para ir en su aprovechamiento. Así también al final de la temporada de agregamiento donde cambia la dirección del organismo.
El comportamiento reproductivo de los caracoles, pese a representar una desventaja frente a la pesca extractiva con equipos de buceo tipo “Hooka”, el de reunirse masivamente en la misma área de años anteriores formando grandes agregamientos, obedece a ventajas biológicas y evolutivas. Como la dispersión y el asentamiento de las larvas velígeras planctónicas en sus primeras etapas. Cuando los caracoles dejan el agregamiento reproductivo y se dispersan en diferentes direcciones aumentan el área de dispersión de las larvas aumentando la sobrevivencia y reduciendo la competencia local por alimento. El que las larvas crezcan en cápsulas sobre los caracoles también les permite mayor protección.
Para este tipo de especies que presentan dicha desventaja frente a la pesca extractiva, como lo es su comportamiento reproductiva de formar grandes agregaciones en primavera verano, el Instituto Nacional de la Pesca (INAPESCA) No debería autorizar mediante dictamen técnico positivo los permisos de pesca solicitados a través de la Comisión Nacional de la Pesca (CONAPESCA) en tanto no se aseguren de que se hallan establecido Zonas de refugio pesquero estratégicas y/o reproducción en cautiverio mediante la instalación de laboratorios de producción del insumo biológico para su repoblamiento.
Captura
Loa caracoles son capturados para su extracción básicamente mediante buceo comercial. Este consiste en un compresor o “madrina” que opera a gasolina, el cual es instalado en la lancha que queda anclada, y donde permanece a bordo un “cabo de vida”. Esta persona vigila que la manguera no se enrede y el compresor siga trabajando. De este depende en buena medida la seguridad del buzo en la profundidad, que puede ir desde los 5 hasta los 20 Mt, donde la falta de oxígeno puede provocar su deceso.
Desde el compresor, el buzo, quien está provisto de un traje (térmico) de neopreno de 6 mm y máscara de buceo, además de botas o zapato para caminar por los fondos sin aletas de buceo deportivo, es provisto de aire a través de una manguera de plástico que puede llegar a medir 100 Mt.
La mayor parte de las veces son dos buzos que se distribuyen el área de trabajo. Pueden recorrer distintos puntos. Cuando encuentran un agregamiento reproductivo no dudan en subirlo a la embarcación. En la embarcación el motorista y/o el cabo de vida apoyan a vaciar las bolsas de trabajo donde son colocados los caracoles mientras trabajan en los fondos marinos. Estas las puede llevar el mismo buzo o son subidas previa señal mediante un cabo de nylon o de la misma manguera.
Otra técnica de captura es la forma incidental en que entran en las trampas jaiberas, ya sea las rígidas tipo “Chesapeake” ahora en desuso y /o aros jaiberos. Estas, por la carnada que llevan, son atractivos para los caracoles, quienes en su apetito y voracidad son capturados. Incluso en el invierno que ya están enterrados pero que perciben el pescado.
Las señoras reciben el caracol chino cocido en las mesas de trabajo, donde separan la tapa (opérculo) para su venta al mercado chino, y con el uso de ganchos le sacan la carne de su concha. Le quitan las vísceras, las lavan y almacenan para su venta en refrigeradores. Foto: Martín I. Bustillo Ruiz
Proceso de precocido
Una vez que los pescadores arriban con la carga de caracol, dentro de las mismas bolsas de malla con que son extraídos de los fondos marinos, estos son pasados de manera artesanal a una tina con agua de mar hirviendo. En ella se dejan los caracoles en su concha por espacio de aproximadamente 15 minutos, tiempo necesario para que la carne se desprenda de la concha.
Las conchas son colocadas en mesas de trabajo, donde un grupo numeroso de trabajadores del mar, mediante el uso de unos ganchos retira primeramente la tapa (opérculo) para la venta al mercado oriental. Posteriormente también la carne que es limpiada de sus vísceras, y lavada en agua limpia para ser colocada en bolsas plásticas y puesta en refrigeración.
Es así como es entregada al intermediario mayorista, quien la coloca en los mercados regionales y extranjero. Por supuesto existen algunas organizaciones pesqueras que los empacan o enlatan, especialmente aquellas que han encontrado mercado en oriente.
El cocido antes de enlatarlo
En la actualidad, algunas organizaciones pesqueras han podido hacerse de verdaderos equipos para su cocimiento, de tal suerte que es así como sale a la venta. El precocido tiene como fin solo separar el caracol de su concha. Pero es demasiado duro para comer así, de tal suerte que con un segundo proceso de cocido queda listo para su ingesta o enlatado para su exportación a los mercados orientales.
La carne tiene muy buena consistencia, y es parte imprescindible de las cocinas de los restaurantes y carretas de mariscos quienes la usan en cocteles. Algunos lo comparan con abulón, otro molusco gasterópodo, que, aunque guarda semejanza por la dureza de su carne y la firmeza y consistencia de la misma, son productos de muy distinto precio y aceptación en los mercados nacionales e internacionales al grado que los Haliotis spp. ya se producen en granjas cultivados.
Al fondo, la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Al fondo, la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Ubicada frente a Bahía de Kino, municipio de Hermosillo, Sonora, es habitada por sus propietarios: integrantes de la etnia Comca’ac
Por: M.C. Martín Bustillo Ruiz
La isla del Tiburón no solo es la más grande por su extensión, sino por su importancia histórica, anímica y espiritual para una de las civilizaciones más longevas de esas regiones del noroeste mexicano, la etnia Comca’ac. Estos individuos, grandes pescadores, cazadores y recolectores, han vivido en las grandes islas del Golfo de California por algunos cientos de años.
El gobierno mexicano, si bien concedió su propiedad a los Comca’ac, dejó desde entonces uno de los puestos militares en «Cabo Tormenta» donde para acceder al interior de la isla llegando desde Punta Chueca, debes registrarte en la bitácora e ir acompañado de miembros de la etnia. Cabe señalar que existe alguna molestia de parte de la etnia a ese respecto, si bien no he podido visualizar una afectación directa por su presencia. Por su parte, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) desarrolla anualmente programas de monitoreo de flora y fauna con miembros de la misma etnia Comca’ac.
Pese a que para William Neil Smith (“Seri Bill”) su reclamo ante el otrora poderoso secretario de gobernación mexicano Luis Echeverría Álvarez, fue definitorio para no regresar a México, todo hace pensar que caló hondo en el alto funcionario. De tal suerte que en tiempos de su presidencia en los 70s fueran entregadas más de 91 mil hectáreas en dotación ejidal, que es lo que da sustento jurídico a la propiedad de la población Comca’ac.
Así también, Luis Echeverría señaló mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación a mediados de los 70s, el Canal del Infiernillo y alrededores de la Isla del Tiburón como un área exclusiva de pesca para evitar la extinción de la etnia y para su sobrevivencia. Posiblemente una de las primeras concesiones o polígonos de pesca de nuestro país. Adicionalmente, señala que la Sociedad Cooperativa Seri sería quien explotaría las pesquerías, así también el pueblo Comca’ac.
Por sus peculiares características topográficas aptas para la cacería, la isla pasó de ser una zona de uso exclusivo para los militares, a una UMA (Unidad de Manejo y Aprovechamiento Sustentable) donde actualmente se realiza turismo cinegético. Esta actividad, durante tres meses cada año, permite ingresar una cantidad de recursos tal, por la venta de cintillos de caza, que coadyuva en el mantenimiento de la población a lo largo de todo el año, para los gastos que deben afrontar administrados por el presidente de bienes comunales y el gobernador tradicional, siendo muchas veces la misma persona quien ostenta ambos cargos.
Vista de las montañas de la isla del Tiburón desde la costa continental. Foto: Martín Bustillo Ruiz
Una buena parte de la población Comca’ac, hombres jóvenes principalmente, en alguna etapa de su vida participan en la actividad cinegética como guías de los cazadores, en su mayoría extranjeros. Estos han conservado excelentes habilidades para rastrear los animales desde sus ancestros ya que de ello dependía su sobrevivencia, animales que dicho sea de paso no siempre resulta fácil ubicarlos. La isla es la más grande de México, con cerca de 50 km de longitud y sierras escarpadas de más de mil metros de altura. Con cañadas y cañones donde se refugian los animales, y una serranía donde por su pelaje se mimetizan.
Los cazadores buscan siempre un gran trofeo de caza. Esto sucede desde mediados de otoño y en el invierno. Pueden pasar hasta dos semanas sin disparar a los borregos.
La isla es una de las pocas del Golfo de California que cuentan con “ojos de agua” que es donde los animales beben el vital líquido, y los cuales los guías tienen muy bien localizados. Dichos veneros son muchas veces los sitios de encuentro con la presa. Deben armarse de mucha paciencia tanto los guías como los cazadores para esperar un macho adulto que por el tamaño de su cornamenta represente un trofeo de caza. Igual los guías ubican muy bien los senderos de los animales cuando se mueven por la isla, o bajan a buscar sal o ciertas plantas de su agrado.
Los extranjeros llegan a pagar importantes cantidades de dinero a las compañías que promueven la cacería en la isla, siendo solo una parte de los recursos los que llegan a la etnia. Existe una inconformidad a ese respecto, pero no me queda muy claro el manejo. Suele suceder que, como en la actividad pesquera, al requerirse intermediarios para comercializar los productos o servicios, la parte que corresponde a los mismos merma los ingresos netos de los productores, o de los administradores de la UMA en este particular.
En todo caso, los Comca’ac tendrían la opción de promover ellos mismos la cacería cinegética en el extranjero, donde existe un mercado élite de cazadores que están dispuestos a pagar muy bien y ser atendidos por los connotados guías nativos. Estos últimos, por su parte, se llevan una recompensa o pago por sus servicios en la cacería, incluyendo la atención y preparación de alimentos.
Cabe señalar que la autoridad mexicana, en acuerdo con la presidencia de bienes comunales y colaboradores, en función a la población de borregos o venado bura que son las piezas de caza más buscadas, determinan el número de “cintillos” de caza a vender por temporada. En el caso del borrego cimarrón difícilmente sobrepasa la media decena.
Borrego cimarrón captado en la isla del Tiburón. Foto: Francisco Fonseca Hoeffer
En lo personal, he podido constatar la existencia del borrego cimarrón en la isla, quienes nos observaban desde las partes más altas con la gran facilidad que tienen para escalar rápidamente los riscos y partes escarpadas de la montaña. Siempre observando y olfateando lo que pudiera representar una amenaza para poner distancia de por medio.
También constaté la gran abundancia de venado bura, mismo que la fecha sirve en parte en la alimentación de la etnia. Estos venados cruzan a nado el canal del infiernillo hacia el territorio Comca’ac en ocasiones, o viceversa. Los jóvenes cuentan desde muy pequeños con el acceso a las armas largas siendo muy diestros en las habilidades requeridas en la cacería y muy certeros en ello. Esto último también tendría que ver con la defensa del territorio para lo cual siempre estarían preparados. Es por ello que, dentro de las autoridades Comca’ac, cuentan con una guardia tradicional bien uniformada y apertrechada dirigida por un dedicado comandante.
En la actualidad en la Isla del Tiburón también confluyen monitoreos biológicos autorizados y financiados desde la Comisión Nacional de las Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Esta dependencia cuenta con servicios pagados a un importante grupo de jóvenes Comca’ac, entrenados y equipados con cuatrimotos y equipo de comunicación, quienes rastrean distintas especies tanto animales como vegetales de la isla. Han llegado a encontrar, incluso, enfermedades que pueden diezmar poblaciones enteras de especies endémicas (que solo se encuentran en esta isla) como una especie de liebre con una infección viral. Así también, se trabaja en el control de otras especies introducidas que puedan afectar el delicado equilibrio de las poblaciones y ecosistemas de la Isla.
Foto: Martín Bustillo Ruiz
Dada la habilidad de los pescadores Comca’ac, estos han cruzado vehículos tipo pickup a la isla en los cuales se mueven también los grupos de trabajo. Por supuesto, ya se cuentan con algunos senderos para el tránsito de los mismos. Es una verdadera proeza y osadía montar un vehículo de dos toneladas en forma transversal sobre dos embarcaciones unidas y avanzar 800 metros a través del Canal del Infiernillo con fuertes corrientes.
Otros visitantes esporádicos de la Isla del Tiburón son los antropólogos nacionales y extranjeros que estudian los asentamientos de los antiguos pobladores nómadas de la isla en la búsqueda de la evidencia de actividad antropogénica, es el caso de David Burckhalter, quien tiene programada una visita a la isla del Tiburón en su parte occidental este diciembre 2020 (comunicación personal Richard S. White).
Por supuesto, en la isla del Tiburón subsiste una autoridad federal presente todo el tiempo que corresponde a la Marina Armada de México. Estos cuentan con un destacamento en “cabo Tormenta” a solo 800 metros de Punta Chueca con algunos efectivos que llevan el control de quienes desembarcan en la isla.
Visitar Bahía de Kino permite disfrutar las bellas playas, pero también gozar de la naturaleza tan diversa que la rodea. En sus costas podemos observar diariamente distintas aves marinas. Algunas muy conocidas, como los pelícanos (Pelecanus occidentalis) y gaviotas (Larus sp) de distintas especies.
Igual se encuentran muchas otras aves marinas no tan reconocidas para el común de la gente, tales como las Tijeretas o rabihorcados (Fregata magnificens), cormorán orejudo o cormoranes de doble cresta (Phalacrocorax auritus), garzas de varias especies (Ardea herodias, Egretta sp, y Nyctanassa violácea, entre otras más), Ibis blanco (Eudocimus albus), y el mérgulo de Craveri (Synthliboramphuscraveri).
Cabe hacer hincapié que Bahía de Kino se encuentra ubicado en los márgenes de una de las más importantes regiones de anidación de aves marinas de Norteamérica: El Cinturón insular del Golfo de California (COBI, 2005).
Así también podemos observar muchísimas aves terrestres, como algunas de presa representadas por el águila pescadora (Pandion haliaetus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), y el cernícalo americano (Falco sparverius) (COBI 2005).) Las águilas pescadoras tienen sus nidos, muy fácilmente observables, sobre la postería de la CFE de la carretera llegando a la costa, y se les puede retratar pescando al amanecer y atardecer. Son excelentes cazadoras, atrapan al vuelo a los incautos peces con sus grandes garras, llevando el pescado al nido donde la pareja cría a su polluelo.
Existen distintas razones por la cuales las aves marinas visitan la isla Alcatraz en Bahía de Kino, ya sea para encontrar alimento y/o descansar, o para anidar y reproducirse. Entre las primeras se encuentran el pájaro Bobo de patas azules (Sulanebouxi); el playero pihuihuí (Tringa semipalmatus); el charrán real (Thalasseusmaxima); y el Charrán elegante (Thalasseus elegans).
A estos dos últimos se les ve alimentándose en la playa principalmente al atardecer. El playero, desde la arena justo donde llega el oleaje, y el charrán zambulléndose en picada, al igual que los pelícanos, por los cardúmenes de pequeños peces.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
“La variedad de hábitats de la Isla Alcatraz, su proximidad el Estero la Cruz y las ricas aguas cargadas de nutrientes en la región de las grandes islas, hacen de la isla un lugar ideal para la anidación de aves acuáticas” (“BirdLife International” Data Zone, 2014).
Cabe señalar que el estero de la Cruz próximo a la isla Alcatraz es también una zona de alimentación de muchas aves, donde además de refugio encuentran pastizales o especies propias de dichos cuerpos de agua someros. Se puede observar por las tardes el regreso de muchas aves marinas del estero la Cruz a la isla Alcatraz donde pernoctan. Lo mismo sucede diariamente en dirección norte a sur con pelícanos y cormoranes, de lo cual pueden dar cuenta los visitantes en las playas de Kino.
En resultados de otros trabajos de investigación desarrollados por instituciones internacionales con base en Bahía de Kino en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), documentaron un total de 85 especies de aves en Isla Alcatraz, de las cuales al menos 49 son distintas especies de aves marinas.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
Estas usan la isla como un importante sitio de descanso y/o anidación. Son 14 especies realmente las que anidan en ella, siendo el Cormorán de doble cresta la principal especie que lo que ahí se reproduce. Por lo anterior se han implementado rigurosas medidas para su protección, entre ellas el no desembarco en la isla de lo cual Capitanía de Puerto toma parte.
Alcatraz es una pequeña isla ubicada dentro de Bahía de Kino de aproximadamente 1.5 km2, con 130 m de altura máxima, distante solo 10 minutos de la población de Bahía de Kino (viejo) en lancha. Pese a su tamaño, presenta distintas zonas topográficas, como los acantilados en la parte sur de la isla, y una barra de arena hacia el NE cada una con vegetación característica de la zona semidesértica. Pero es en la parte norte, principalmente, donde se localizan muchos de los nidos de aves que en los meses de abril a junio se les observa anidando.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz
En años recientes, la isla bajo la protección de la CONANP, se limita el desembarco de personas, incluso a los pescadores de los cuales “BirdLife International” Data Zone 2014 citaba la utilizaban para distintas actividades, pero ya no más. Sin embargo, cabe hacer mención que los barcos camaroneros y sardineros, los cuales fondean bajo la protección de la isla en cuestión, siguen representando una fuente potencial de basura que los vientos llevan hacia la isla en perjuicio de las especies citadas.
Las aves, dada la proximidad con las mismas en playa, es posible observarlas en mucho detalle, en cuanto sus hábitos de alimentación, técnica de vuelo y sus formaciones, su estrategia de caza y por supuesto para su identificación o taxonomía.
Foto por: M.C. Martín I. Bustillo Ruíz.
Existen cada vez más grupos de personas que mediante redes sociales se han unido para la observación de aves y su captura de imágenes. Algunos hacen sus avistamientos y observaciones en plataformas internacionales para llevar un control de su distribución y abundancia. El turismo de avistamiento de aves marinas es un nicho de mercado no explotado aún, pero potencialmente muy importante, especialmente cuando las nuevas generaciones vienen con fuertes fundamentos medioambientales desde la escuela.
Cabe agregar que, a unos cuantos metros de la playa también podemos observar un sinnúmero de especies de aves terrestres propias del desierto tales como: chureas o “correcaminos” (Geococcyx californianus), palomas pitayeras (Zenaida asiatica), pájaros carpinteros, Cardenales (Cardinalis cardinalis), y muchos más. Basta caminar hacia los cerros cercanos para obtener, además del descanso y relax de una salida de campo, magníficas imágenes.
FUENTES:
Moreno, C., A. Weaver, L. Bourillón, J. Torre, J. Égido y M. Rojo. 2005. Diagnóstico Ambiental y Socioeconómico de la Región Marina-Costera de Bahía de Kino, Isla Tiburón, Sonora México: Documento de trabajo y discusión para promover un desarrollo sustentable. Recuperado de: www.cobi.org.mx/wp-content/uploads/2012/08/2005-t-cobi_rep_diagn_bahia_kino_051116.pdf
Un grupo de 30 crías de tortuga marina fueron liberadas para su ingreso al mar en Bahía de Kino, el pasado sábado 14 de noviembre.
Visitantes, gente de la comunidad, niños y todo aquel que quiso participar en este evento fueron testigos de cómo las tortugas se encaminaron sin dudar hacia el mar después de que su incubación fue cuidada y monitoreada en tierra por el Grupo Tortugueros de Bahía de Kino por un periodo que va de los 45 a los 60 días hasta su eclosión.
Como en cada liberación, las personas fueron llegando con entusiasmo para colocarse detrás de una valla y admirar uno de los acontecimientos más conmovedores de la naturaleza ya que las tortugas utilizan su instinto y requieren nada más del sonido de las olas del mar para orientarse.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Una vez que ingresan a las aguas del Mar de Cortés, el Grupo Tortugueros encabezado por María Guadalupe Tejeda Elizalde en tierra y Cosme Damián Becerra en el mar, continúan con su labor para registrar ejemplares de tortugas marinas, detectar nidos, vigilar, cuidar y realizar el monitoreo hasta la eclosión de los huevos y la liberación de las tortugas.
El Maestro en Ciencias Martín Bustillo Ruiz, quien estuvo presente en el evento, afirma que se trató de una actividad ejemplar donde se da oportunidad, sobre todo a los niños, de tomar educación ambiental.
“El hecho de que se liberen las tortugas marinas es inédito para muchas personas que inclusive viven cerca”, asegura.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Por su parte Luis Fernando Heras Portillo, desarrollador turístico y promotor de tareas de protección al medio ambiente comentó que:
“La labor de los Tortugueros de Bahía de Kino es fundamental, no solo para preservar la especie sino para darle un sentido sustentable a la naturaleza, ya que las tortugas comúnmente vuelven al lugar donde nacieron a depositar sus huevos, lo cual viene ser un ingrediente muy positivo para la cultura de un turismo que debe de ser sustentable, protector del medio ambiente tanto de la fauna como de la flora, el agua y las playas”.
Luis Fernando Heras Portillo, desarrollador turístico y promotor de tareas de protección al medio ambiente
En esta ocasión se unieron al acontecimiento los integrantes de Jacalito Films, empresa dedicada a la producción de cine que, comandada por la productora Victoria Arellano, se encuentra en Kino realizando el documental “El llanto de las tortugas”
Ganadores del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad que otorga el Instituto Mexicano de Cinematografía, su trabajo fílmico reflejará la vida de los pescadores de Bahía de Kino quienes, además, realizan actividades para el cuidado del entorno en el Mar de Cortés.
Las imágenes de esta liberación formarán parte del largometraje.
Foto: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Próxima liberación
El Grupo Tortugueros de Bahía de Kino tiene programada la siguiente liberación de tortugas para el próximo 20 o 21 de noviembre de un nido ubicado en el estero.
El evento es abierto para cualquier hermosillense o sonorense que desee acudir y apoyar con su presencia la labor que realizan los tortugueros con el auspicio de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
M.C. Martín Bustillo Ruiz
Damos la bienvenida al Maestro Martín Bustillo Ruiz quien se incorpora a Sonora Star como colaborador con relatos, fotografías y videos de la vida fascinante del mar con sus aves y animales marinos y la belleza del paisaje, especialmente de Bahía de Kino, donde radica y trabaja.
Es Oceanólogo por la UABC, con Maestría en Ciencias por el CIAD; trabaja como asesor y proyectista en el área pesquera y acuícola. Genera varios proyectos productivos por año que se ingresan en distintas ventanillas federales y estatales.
Actualmente ofrece el servicio de trámites con CONAPESCA donde gestiona permisos de pesca necesarios para la actividad y realiza avisos de arribo y guías de pesca de la producción obtenida para su comercialización por distintas organizaciones pesqueras locales, tanto de Bahía de Kino como de la etnia Comca‘ac en Punta Chueca y Desemboque de los Seris.
En su experiencia se cuenta el trabajo, en los últimos seis años, de extensionismo rural y capacitación de productores para CONAPESCA y la Subsecretaría de Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado.
En esta primera colaboración, el Maestro Bustillo nos presenta el mundo de los lobos marinos que habitan en las islas del Mar de Cortés y específicamente en la Isla de Alcatraz, en Bahía de Kino.
En un viaje en lancha que toma 10 minutos desde Bahía de Kino, los visitantes pueden acercarse a la Isla de Alcatraz para conocer a los lobos marinos, observarlos y aprender sobre su importante papel de centinelas en la conservación del equilibrio del ecosistema marino.
La Isla de Alcatraz con su población de lobos marinos representa un potencial turístico atractivo, pero también inteligente, más ambiental y proactivo con enfoque particular en las nuevas generaciones.
El lobo marino de California (Zalophus californianus) se encuentra ampliamente distribuido en las islas del Mar de Cortés (2). También puede ser observado en Bahía de Kino en la llamada “lobera”, ubicada en la parte resguardada de los vientos noroeste en la Isla de Alcatraz. Esta última se encuentra a solo 10 minutos en lancha de la población Bahía de Kino, “a tiro de piedra”.
No se observa la gran cantidad de individuos que se observan en algunas de las grandes islas del Golfo de California, como en isla San Esteban con hasta 5,000 individuos (2), pero se han llegado a calcular hasta 200 individuos, una población ciertamente importante. Estos pertenecen a los pinnípedos, que son una superfamilia de mamíferos marinos de hábitos carnívoros altamente especializados de los cuales solo cuatro especies se encuentran en México, entre ellos el lobo marino de California.
Los lobos marinos, son una referencia del estado de salud del ecosistema marino donde habitan (1). Estos viven y se reproducen año con año en los mismos sitios (1). Por otro lado, al encontrarse en la cúspide de la pirámide alimenticia son considerados un indicador de (1) si el medio en que habitan no cuenta, entre otras cosas, con el suficiente alimento. Peces de interés comercial mayormente cuya reducción se ha atribuido principalmente a la sobrepesca, y específicamente a la pesca industrial (1). Ha sido muy difícil lograr conciliar los intereses del sector social de la pesca y las regulaciones gubernamentales para mantener la salud de las poblaciones de peces de interés comercial, y con ello de quienes de estos se alimentan, entendiendo que estos últimos ayudan a equilibrar el ecosistema marino.
La falta de alimento provoca un ajuste de sus poblaciones, en este caso a la baja, mismas que se ven también afectadas por cambios en la temperatura superficial del agua (3) que afecta la productividad primaria (plancton), a los peces que de plancton se alimentan, y así hasta llegar a los predadores tope (3). Otras razones para la falta de alimento son la falta de las condiciones ambientales apropiadas debido al cambio climático y la contaminación marina, las cuales provocan una mala calidad del hábitat para los lobos marinos (1) y otras especies de mamíferos marinos altamente especializados (3).
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Esfuerzo de organismos para control de las poblaciones y rescate de lobos marinos
El gobierno federal, a través de dependencias como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), y está a su vez a través de algunas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y grupos del sector social de las áreas de impacto de las islas, desde hace más de una década están llevando un control de las poblaciones de lobo marino en algunas islas consideradas Área Natural Protegida (ANP). Es un gran esfuerzo que ha tomado muchos años de trabajo, pero que ha arrojado mucha información que permite establecer correlaciones para la toma de decisiones de las autoridades en la materia.
En estudios recientes de universidades e Instituciones científicas asentadas en la Paz BCS, como el de Adame y colaboradores 2020, hicieron una correlación entre las poblaciones de 13 colonias reproductivas en islas a lo largo del mar de Cortés, y cambios en la temperatura superficial del mar. Estos encontraron que las poblaciones de lobo marino han disminuido hasta en 65% en los últimos 30 años (3), lo cual resulta preocupante. En una reconstrucción de los números de lobos marinos estimaron un pico de aproximadamente 46,000 individuos en 1991. Actualmente se calcula entre 15-20,000 individuos.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Algunas organizaciones no gubernamentales se han dedicado también al rescate de lobos marinos, los cuales son monitoreados entre otras cosas para desenmallarlos. Los lobos marinos buscando alimento muchas veces son víctimas de las redes de los pescadores y deben ser liberadas de estas. Por otro lado, el monitoreo biológico que debe realizarse en el marco del cambio climático, son actividades que deben fomentarse e instituirse, y para lo cual se requiere de profesionales, universidades y sobre todo financiamiento. Estos apenas cuentan con los recursos mínimos necesarios para desarrollar su trabajo, y han sido las donaciones privadas las que muchas veces han permitido llevarlo a cabo (4).
Regresando a Bahía de Kino, resulta importante que los visitantes tomen conciencia de la situación medioambiental que priva en nuestro mar, el golfo de California, visto en los lobos marinos. Conocerlos, acercarnos a ellos. Que los guías en que se han convertido los capitanes de las embarcaciones turísticas les hablen de ellos a los visitantes, y en particular a los niños, sobre el papel centinela de los lobos marinos y su importancia para conservar un equilibrio en el ecosistema marino. Eso generará seguramente nuevas generaciones más amigables con la naturaleza.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Un atractivo turístico de gran potencial en Bahía de Kino
Existen embarcaciones turísticas locales las cuales, guardando la debida distancia, permiten observar claramente a estos graciosos animales, algunos nadando, otro tomando el sol, pero siempre en grupos. Animales con un gran carisma, quienes crean inmediatamente un lazo afectivo, una conexión con los humanos, esto dado el “ángel” que cuentan, llevándose con ellos fotografías.
Lobos marinos en la Isla de Alcatraz, Mar de Cortés. Fotografía: M.C. Martín Bustillo Ruiz
Es importante que las embarcaciones sean autorizadas por Capitanía de Puerto y CONANP. Al momento existen tres de ellas, a las que se exige sean proporcionados durante la travesía chalecos salvavidas y cumplan las normas de seguridad marítima, así como proporcionar seguros a los turistas. Queda estrictamente prohibido desembarcar en la isla Alcatraz, esto por ser una importante zona de refugio de aves marinas.
Las embarcaciones pueden rentarse en grupos de hasta 10 personas, por lo que puede ser bastante accesible en su precio, de menos de $100.00 por persona. De tal suerte que tendrán un recorrido de por lo menos media hora. Además, en dicho recorrido que da vuelta a la isla Alcatraz, pueden observarse las zonas de anidación de muchas aves marinas que ahí encuentran refugio, algunas endémicas, entre ellas el Charrán real y el elegante, pelícanos, así también el Rabihorcado, más conocido como “tijereta”, tema que más adelante presentaremos.
Video recomendado por el M.C. Martín Bustillo Ruiz:
Entrevista a Dra. Eréndira Valle y la MVZ Daniela Bárcenas. “Al rescate de los Lobos Marinos”. 5 noviembre 2020. Pag. oficial de Facebook del proyecto “Mares Mexicanos”: