Durante San Valentín, o el Día de los Enamorados, quienes se encuentran solteros a veces pueden sentir tristeza o dolor. ¡No sufras! Puedes hacer que San Valentín sea un recordatorio de que primero debes amarte a ti mismo antes de amar a los demás. Incluso si estás en una relación romántica, el amor propio también ayuda a crear un vínculo aún más estrecho con tu pareja. Tienes que tener en cuenta siempre que te mereces el tipo de amor que le darías a otra persona.
Amarte a ti mismo no significa ser egoísta. Más bien, es una manera de empoderarte. Cuando te amas también te respetas y construyes una personalidad para ser mejor.
La siguiente es una lista de cosas que puedes hacer para comenzar a amarte:
Empieza el día con una sonrisa
Lo primero que debe hacer después de levantarse de la cama es mirarte en el espejo y sonreír. Aprecia el hecho de que eres una persona hermosa que está a punto de tener un día muy agradable. ¡Mejorará tu estado de ánimo y te hará feliz todo el día!
Siéntete bien contigo(a) mismo(a)
Es importante sentirse bien consigo mismo. Haz una lista de tus fortalezas en cuanto a rasgos y personalidad, y felicítate. Reconocer tus bondades te permitirá crecer y alcanzar la felicidad.
Prioriza tus sueños y esfuérzate por conseguirlos
Para amarte, también necesitas saber qué es lo que quieres lograr. De esta manera, encontrarás el camino para lograr tus sueños. Toma pequeñas notas sobre cada cosa que hayas hecho en tu camino hacia el éxito.
Se valiente y aprende a decir ‘no’
Solo tú sabes quién eres realmente. No permitas que las personas a tu alrededor te desanimen o te metan en una situación difícil. Si algo no se ajusta a tus creencias o principios, no tengas miedo de decir ‘no’. ¡Te ahorrará tiempo y estrés!
Prueba cosas nuevas
La vida es un viaje de aprendizaje. Haz las cosas que siempre has querido probar y aprende de ellas. De esta manera enriquecerás tu conocimiento y alimentarás tu mente con sentimientos positivos.
Perdónate
Todos cometemos errores. Pero esto no significa que seas un fracaso total. Perdónate y aprende de tus fracasos. Te hará una mejor persona y mucho más fuerte para enfrentar los retos de la vida.
Diviértete
No seas tan duro contigo mismo. Puede que sea necesrio esforzarte duro para lograr tus sueños, pero también necesitas descansar. Interactuar con gente nueva, pasar tiempo con tu familia o simplemente relajarte y ver una película puede hacerte feliz. Estar en la cama todo el día el fin de semana también cuenta si realmente necesitas descansar del mundo que te rodea.
Deja de compararte con otros
Parece que la vida de otros siempre se ve mejor que la nuestra, pero nunca sabemos qué tipo de situaciones han tenido que atravesar para llegar hasta allí. Pierdes una gran parte de tu tiempo si te comparas demasiado con otros. ¡Concéntrate en ti y sé feliz con la vida que tienes! Pronto te darás cuenta de lo grandiosa que es tu vida.
Tener confianza
Eres una gran persona que tiene la bendición de estar presente en este mundo. Sé consciente de lo que haces y demuestra que eres capaz. Ten confianza para enfrentar todos los desafíos que se te presenten, porque es una persona capaz.
“Se llama calma y me costó muchas tormentas. Se llama calma y cuando desaparece, salgo de nuevo a buscarla”.
Así comienza uno de los poemas más conocidos del Dalái Lama (Tenzin Gyatso) que resulta bastante excepcional desde el punto de vista emocional y psicológico. Después de todo, solo cuando encontramos la paz mental podemos pensar y actuar con mayor claridad, precisión y armonía.
El Dalái Lama contó a Paul Ekman, uno de sus amigos más cercanos, que la esencia de la vida misma no suele residir en las personas que son demasiado apresuradas. La prisa, la preocupación, la envidia, el miedo o la ira pueden nublar la razón y obstaculizar nuestro camino a hacia la felicidad.
Nos guste o no, con la calma comienza todo. Es donde se encuentra el equilibrio psicológico. Una mente relajada y un corazón tranquilo son capaces de responder mejor a las dificultades de la vida.
Sin embargo, para lograr ese equilibrio interior se requiere de una gran fuerza de voluntad. Y fue precisamente este esfuerzo lo que motivó al Dalái Lama a escribir este maravilloso poema:
Se llama calma
Se llama calma y me costó muchas tormentas. Se llama calma y cuando desaparece…. salgo de nuevo a buscarla. Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y a volver a pensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos salvajes que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y el estómago frío dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar.
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…
¿Qué significa para ti la felicidad? Esto puede variar de persona en persona, y por lo tanto, también depende del país en el que vivas. No todas las culturas se refieren a la felicidad de la misma manera. Incluso preguntar “¿qué tan feliz eres?” puede ser complicado en otros idiomas.
En español, “feliz” puede referirse a una sensación de satisfacción y alegría con la vida, mientras que en inglés también puede significar un sentimiento fugaz que se experimenta cuando sucede algo bueno.
Aunque la definición de felicidad es única, la búsqueda de la felicidad es universal. Va más allá de la edad, creencias o país de origen. Estas son algunas formas en que las personas del mundo definen la felicidad:
1. Costa Rica
Los ticos usan la frase “pura vida” para describir la felicidad. Significa vivir con sencillez pero también es utilizado como saludo o despedida. La frase representa una forma de vida para los costarricenses, donde la felicidad significa disfrutar la vida al máximo y pasarla en compañía de familia y amigos.
2. Noruega
Según el Informe Mundial de la Felicidad 2020, Noruega es el país más feliz del mundo. Entonces, ¿qué significa la felicidad en este país nórdico? La embajadora noruega Else Berit Eikeland afirma que para ellos, la felicidad gira en torno a sentirse seguros y cuidados. Ella dice que las políticas de Noruega sobre bienestar social e inclusión ayudan a los residentes a sentirse más seguros y menos preocupados.
3. Malasia
En Malasia, ser feliz significa hacer de todo con moderación y deleitarse con las cosas simples de la vida, como una puesta de sol. Los malayos también encuentran la felicidad en apreciar vivir un día más así como en ser generosos con los demás.
4. Ucrania
Ucrania es un país que ha sido azotado por guerras y batallas, por lo que los residentes han tenido que lidiar con conflictos casi a diario. Para los ucranianos, la felicidad significa la paz. De hecho, investigaciones muestran cómo esta definición ha ganado fuerza en los últimos años, pues el porcentaje de los ucranianos que dicen sentirse satisfechos con su vida ha bajado del 27% antes de la guerra al 17% actual.
5. India
En India, la definición de felicidad está relacionado con paz y satisfacción. Para ellos, ser feliz es sentirse satisfecho con las cosas pequeñas de la vida. Por lo tanto, estar satisfecho, incluso cuando las cosas o las circunstancias cambian, equivale a felicidad pura. En India, cuando alguien se siente satisfecho con muy poco, es realmente feliz.
6. Alemania
Para los alemanes, la felicidad significa estar contentos y agradecidos por lo que tienen. Esto implica vivir el momento y asimilarlo todo. Otros alemanes relacionan la felicidad con la tranquilidad, pues para ellos ser feliz es vivir sin estrés.
7. Filipinas
En Filipinas, levantarse después de haber sido golpeado por las circunstancias de la vida significa la felicidad. Los filipinos consideran que la felicidad es una elección. Muchos de ellos luchan contra la falta de hogar, alimentos y otros recursos, por lo que la mayoría cree que pueden ser felices por elección propia a pesar de los problemas que enfrentan.
8. China
En China, ser feliz equivale a tener una vida significativa. La felicidad también se centra en complacer y hacer feliz a los demás, sobre todo a los mayores. Esto surge de la idea de que todas las personas son interdependientes, por lo que cuando los demás son felices, ellos también lo son.
Y tú, ¿cómo defines la felicidad?
Es evidente que cada cultura tiene su propia visión sobre la felicidad, que varía según la educación, religión, historia o incluso por circunstancias políticas. Sin embargo, todas ellas nos aportan una valiosa enseñanza.
¿Cómo puedes aplicar estas definiciones de felicidad a tu vida? Estas son algunas ideas sobre cómo ‘tomar prestados’ estos conceptos para enriquecer tu propia definición:
Busca lo simple: Todos los días, piensa en las cosas pequeñas o sencillas que te dan placer. En Costa Rica, Malasia, India y otros países del mundo, la felicidad se centra en apreciar lo simple de la vida. Como dice el poeta y escritor brasileño Paulo Coelho: “Las cosas simples son las más extraordinarias y solo los sabios consiguen verlas”.
Ayuda a alguien: en China, hacer cosas por los demás forma parte de su definición de felicidad. De hecho, algunos estudios han encontrado que hacer buenas obras activa un área del cerebro relacionada con ‘sentirse bien’. Otras investigaciones revelaron que las personas que se ofrecen como voluntarios son más tranquilas y relajadas que quienes no lo hacen.
Sé pacífico: En muchas culturas, una persona debe estar relajada y en paz para ser verdaderamente feliz. Haz cosas que puedan ayudarte a sentirte relajado, como yoga, meditación y ejercicio.
Agradece lo que tienes: la mayoría de las personas suelen concentrarse en lo que no tienen. El problema es que esto puede hacerte infeliz con las cosas que tienes actualmente. En países como Alemania e India, ser feliz implica ser agradecido. Para serlo, se requiere práctica. Intenta iniciando un diario de gratitud, donde al despertar o antes de dormirte escribas por lo menos tres cosas que agradezcas, desde las más pequeñas hasta lo más grande.
¡No tengas miedo de llenar la taza de café por las mañanas! O al menos eso podría sugerir una nueva investigación que encontró que tomar una o más tazas de café con cafeína al día puede reducir el riesgo de sufrir una insuficiencia cardíaca.
De acuerdo con el Dr. David Kao, autor principal del estudio, la asociación entre la cafeína y la reducción del riesgo de insuficiencia cardíaca “fue sorprendente”.
“La población suele considerar que el café y la cafeína son malos para el corazón porque los asocian con palpitaciones, presión arterial alta, etc.”, dijo.
Kao, quien es profesor de cardiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, analizó junto con sus colegas datos de más de 21 mil adultos de Estados Unidos que participaron en tres estudios diferentes. En dos de ellos se encontró que beber una o más tazas de café con cafeína al día reduce el riesgo de insuficiencia cardíaca entre un 5% y un 12% en comparación con no tomar café.
En el tercer estudio se encontró que el riesgo de insuficiencia cardíaca no cambiaba bebiendo menos de una taza de café al día, pero que era aproximadamente 30% menor en las personas que tomaban al menos dos tazas de café a diario.
Sin embargo, los hallazgos aún no pueden probar causa y efecto, y tampoco significan que el café sea sustituya un estilo de vida saludable.
“Todavía no hay suficiente evidencia clara para recomendar aumentar el consumo de café para disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas con la misma fuerza y certeza que dejar de fumar, perder peso o hacer ejercicio”, destacó Fao sobre la investigación publicada en la revista Circulation: Heart Failure.
Las personas emocionalmente fuertes son personas que pueden aprender y crecer a partir de las experiencias que adquieren al enfrentar los retos que la vida les presenta.
¿Se nace siendo fuerte emocionalmente o es un hábito que se desarrolla?
Algunas personas fueron criadas en un entorno familiar donde se les alentó a tomar sus propias decisiones, a perseguir sus objetivos gracias a una autoconfianza bien forjada.
Sin embargo, hay quienes provienen de entornos familiares hostiles, en donde pudieron haber sufrido abusos o sometimientos. A través de la terapia, estas personas han logrado darle la vuelta a su narrativa y transformarse en personas mentalmente más fuertes.
Hábitos para desarrollar la fortaleza emocional
Aquí te comparto 10 hábitos para ser emocionalmente más fuertes:
1. El rechazo
El rechazo es algo inevitable, acéptalo. Deja de buscar la aprobación de los demás. Recuerda que en esta vida no importa el ‘qué dirán’, sino el ‘qué dirás tú de ti mismo’.
2. Aprende a sentirte cómodo en la incomodidad
Sal de tu zona de confort, empújate hacia lo que te da miedo y enfrenta tus temores. Lo que te limita no te ayuda a crecer, y lo más lamentable es que algunos de estos límites los has puesto tú mismo.
3. Sacrifícate
Olvídate de los placeres a corto plazo. Haz un verdadero sacrificio por lograr placer a largo plazo, mismo que quizás no has podido alcanzar porque no te has atrevido a sacrificar fiestas, vacaciones o simplemente dejar de lado la pereza.
4. Aprende a ser flexible
En la vida siempre existirán adversidades, lo queramos o no. Entre más pronto aceptes que siempre deberás enfrentarte a problemas o a situaciones que salgan de tu control, más pronto dejaras de sufrir.
5. Los errores
Los errores no son más que lecciones que la vida te da para que aprendas. Si no te equivocas ¿cómo aprenderás a identificar lo correcto de lo incorrecto? Utiliza los errores a tu favor para no repetirlos.
6. Vas a dudar de ti
Entender esto es sumamente importante: todos los seres humanos dudamos de nuestras capacidades, es decir, dudamos si hicimos bien nuestro trabajo, si podemos lograr nuestra meta, etc. Pero lo importante es que te mantengas activo y des lo mejor de ti siempre.
7. Vas a tener altibajos
Recuerda que nada es permanente, ni la felicidad ni la tristeza. En la vida a veces estás arriba y a veces estás abajo. Acéptalo y tómate tu tiempo para descansar cuando lo consideres necesario.
8. No te insultes cuando las cosas no salen como tú quieres
Muchas veces nos frustramos o explotamos de enojo cuando las cosas no salen como las habíamos planeado, pero recuerda que no tienes el control de todo. Acepta que no siempre los resultados estarán a tu favor, y eso es nomal.
9. Háblate bonito
Cuando descubras la importancia de este punto, no volverías a hablarte mal jamás.
El cerebro no tiene la capacidad de identificar si lo que te estás diciendo es cierto o no. El cerebro cree lo que piensas y lo que te dices. Cuando la percepción que tienes de ti mismo es negativa, se genera una alteración en la amígdala que ocasiona la segregación de la hormona del estrés llamada cortisol. Esta somete a tu cuerpo a la ansiedad y se convierte en un círculo vicioso. Así que entre peor te hablas, peor te sientes y lo repites.
10. Te vas a caer
Dicen que no importa cuántas veces te caigas sino cuántas veces te levantes. Más que un dicho común, es una realidad. Acepta que tendrás derrotas, pero estas no definirán si eres un “fracaso”. El hecho de levantarte después de una caída es lo que define tu fortaleza.
* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.
La pobreza de tiempo es la falta de tiempo que nos conduce a un dolor emocional visible. Ese sentimiento de que no tienes tiempo suficiente para hacer lo que deseas es una constante en la vida de muchos de nosotros.
¿Te encuentras ocupado con tus deberes, una rutina estricta, tareas interminables y demás? Entonces ya conoces los límites que esto pone a tu bienestar y crecimiento personal. El tiempo no es oro, es una realidad y es parte de tu vida, y a menudo lo abandonas en beneficio de los demás.
Pierdes tu salud por falta de descanso, y a su vez intercambias el descanso por los momentos de ocio. De pronto, los años comienzan a pasar muy rápido y te quitan tus sueños, experiencias e incluso momentos de felicidad con tus seres queridos.
La pobreza de tiempo es real
¿Quién no ha escuchado que no existe la falta de tiempo sino la falta de interés? A veces este podría ser el caso. Sin embargo, el escenario actual es tan complejo como problemático. En primer lugar, la sociedad moderna cree que ‘estar ocupado’ es igual a ‘ser productivo’.
Las personas se apegan a este concepto y lo llevan como estilo de vida. Creen que entre más cosas hacen, mejores personas son. También advierten que la falta de responsabilidades es holgazanería, y todas estas ideas terminaron socavando nuestra salud física y psicológica durante años.
Sin embargo, en los últimos años se han añadido otros factores. Por ejemplo, el trabajo a distancia agrega una sobrecarga laboral pues los horarios se diluyen y se extienden más allá de la jornada de trabajo estipulada. Si a esto le sumamos las responsabilidades familiares y del hogar, la pobreza de tiempo termina por afectar nuestras vidas de manera abrumadora.
El sentimiento de culpa
Las personas pasan la mayoría de su tiempo trabajando. Luego, utilizan el tiempo restante para ocuparse de sus demás obligaciones, y finalmente, con el poco tiempo que les queda, terminan sin más deseo que el de dormir.
Esta dinámica se repite día tras día y el sentimiento de culpa surge inevitablemente, La culpa de no estar ahí y pasar más tiempo con tus seres queridos o contigo mismo. Te arrepientes de tu falta de tiempo para hacer lo que te da identidad y lo pospones. Esto termina socavando tu autoestima y ánimo.
Aunque parezca lo contrario, en ocasiones la falta de tiempo se intensifica con el uso de las tecnologías. Las personas siempre encontramos un momento del día para navegar por redes sociales, incluso cuando estamos ocupados y tengamos una lista de tareas pendientes.
Cómo ser rico en tiempo
Puedes tener un excelente trabajo y salario, pero ser pobre de tiempo. La falta de tiempo te quita felicidad, pero sobretodo vida. ¿Te suena?
Para comenzar a hacer cambios en tu vida, primero debes aceptar el problema. Estas son algunas reflexiones que podrían ayudarte:
Diferencia entre lo urgente y lo importante.
Trata de organizar tu día al levantarte y programa los tiempos de ocio y descanso en tu agenda. Trata de designar al menos una o dos horas para hacer lo que quieras (o no hacer nada).
Aprende a delegar tus responsabilidades.
Pasa tiempo con tu familia y amigos durante tu semana. Si no puedes verlos de momento, llámalos o envíales mensajes para recordarles lo importante que son para ti.
Para concluir, reflexiona lo siguiente: la falta de tiempo es igual a pobreza de tiempo, y este tipo de miseria emocional y existencial podría quitarte la vida poco a poco. ¡Actúa ya! Recupera tu vida siendo el dueño de tu propio tiempo.
Ya sea que trabajes como empleado, seas un emprendedor o un empresario exitoso, es posible que dediques demasiado tiempo y energía buscando generar grandes cantidades de efectivo.
Si bien es cierto que hacer crecer tus ingresos es vital para ti, tu familia y los miembros de tu equipo, existen algunas cosas que son más importantes que el dinero e ignorarlas hará que, después de un tiempo, tu dinero no tenga tanto valor.
Estas son las cinco cosas principales que deberían tener una mayor prioridad en tu vida y que no debes descuidar.
1. Tu fe
No solo una fe religiosa, aunque incluso puede ser parte de ella. Es la fe que tienes en ti mismo y en tus sueños. Sin esta fe, no importa cuán bueno sea tu negocio, producto o servicio.
Existen dudas que destruyen ideas, las cuales, de haber prosperado, podrían haber cambiado el mundo. Pero cuando parece que todas las personas en las que confías están en tu contra, es difícil mantener la fe.
En el momento en que pierdas la fe en ti mismo, cuando consideres que tu sueño es demasiado complicado o creas que otras personas harían las cosas mejor que tú, ya estás acabado.
¿Prefieres hacer las cosas a tu manera? Tienes que creer en ti mismo, en tus sueños y en tus capacidades. Claro, deberás hacer algunos ajustes, pero lo harás porque crees en lo que estás haciendo y quieres hacerlo mejor.
2. Tu salud
Constantemente, paramos horas despiertos pensando en el dinero, ya sea en cómo ganarlo o cómo administrarlo. Si algo va mal, la responsabilidad está sobre tus hombros. Esto puede ser peligroso. Puede llevarte a pensar que si no estás trabajando todo el día, todos los días, tu futuro financiero fracasará.
Sin embargo, sin una buena salud no podrás disfrutar el dinero que ganes. Cuida lo que comes, todo el tiempo. Vigila tu cintura y peso. Ve al gimnasio o practica tu deporte favorito. Una mente fuerte y aguda exige un cuerpo fuerte y agudo, así que presiónalo con fuerza. No tienes que ser un fisicoculturista. Simplemente establece objetivos, consíguelos y luego ponte nuevas metas. Esto te entrenará para hacer lo mismo con tu negocio.
¿No te sientes mejor? Sé proactivo y acude con el médico. Debes cuidarte para que puedas pensar con claridad y guiar a tu vida hacia un futuro lleno de éxito.
3. Tu familia
¿Deseas darle a tus hijos una vida mejor que la que tuviste en
tu infancia? Pero estar todo el día en la oficina buscando dinero podría costarte
tu familia. La mayoría de las personas desearían poder darle todos los lujos
posibles a su cónyuge e hijos, pero lo que tu familia realmente quiere es a ti.
Estar allí para ellos puede significar que debas levantarte
tan temprano que la mitad de tu trabajo termine antes de que alguien más se
despierte. De esa manera, para las cinco en punto, ya estás de vuelta en casa.
Si pasas toda la noche en la oficina cuando tu familia te está esperando, no es porque trabajas duro, es porque no sabes gestionar tu tiempo, tu productividad y establecer límites. Cuando defines tus hábitos y haces rendir tu tiempo, ganas más dinero y tienes más tiempo para tu familia.
4. Tus experiencias
La vida es así: vives una vez, y luego mueres. No hay forma de evitarlo. Vivir sentado en una oficina todo el día, todos los días, quizás no tenga mucho sentido.
Sé espontáneo. Aprovecha las oportunidades de viajar. Conoce tu propia ciudad. Podrías impresionar a algunas personas con tu dinero, pero los recuerdos y las historias de experiencias enriquecen tu vida e involucran a las personas que más quieres de maneras que el dinero no puede lograr.
Además, las experiencias de vida hacen más por ti que darte buenas historias. Te dan buenas ideas. Moldean la forma en la que ves al mundo. Pueden sacudirte lo suficiente como para lograr avances y resolver un problema en el trabajo que te ha atormentado durante meses.
5. Tu legado
Después de ya no estés en este mundo, tu legado es lo único que se quedará con la gente. Puedes dejar un montón de dinero a tus seres queridos, pero lo que eras mientras vivías es lo que realmente impactará.
Dedica tanto tiempo y energía en tu legado como en tu negocio o empleo. Si deseas ser recordado por aportar valor y alegría al mundo, debes hacer más que solo mirar tu cuenta bancaria.
Haz de las personas tu prioridad. Trátalas con amabilidad y
compasión. Dona generosamente y de corazón a organizaciones benéficas. Escucha
cuando alguien necesite hablar.
No temerás a lo que la gente dirá de ti cuando te hayas ido.
Serás feliz con saber que antepones el interés de los demás, tanto en tu vida
diaria como en tus negocios. Ese es un legado que cualquiera querría tener.
El dinero facilita el cuidado de tu salud, legado y familia. Te abre la puerta a las experiencias y te ayuda a mantener viva tu fe. Sin embargo, el dinero no puede reemplazar ninguna de estas cosas, así que no mires el dinero para tu satisfacción. Trabaja duro para conseguir recursos que te permitan tener una gran vida.
Todos podemos ser víctimas del estrés: desde un empresario que atiende temas relacionados con sus negocios casi las 24 horas, profesionistas, empleados, estudiantes y amas de casa. Cuando tenemos una vida tan agitada, es casi imposible no tener la mente dispersa.
La falta de enfoque no solo influye de manera negativa en tu productividad y calidad de tu trabajo, sino que también afecta tu bienestar físico y psicológico: produce estrés y te impide aprovechar al máximo tu inteligencia.
¿Cómo puedes recuperar la concentración? Durante años, psicólogos y expertos de la salud han probado técnicas para mantener el enfoque en nuestros objetivos a pesar del estrés. Estas son algunas de ellas:
1. Haz una cosa a la vez
La multitarea o ‘multitasking‘ es cosa del pasado. Hacer varias cosas a la vez no te convierte en una persona altamente eficiente y productiva, sino al contrario, dispersa tu mente, te estresa y te impide desempeñarte al máximo. Para comenzar a practicar, haz una lista de las cosas que debes hacer durante el día; incluye tareas tanto sencillas como difíciles. Ordena la lista de acuerdo con tu agenda del día y asegúrate de no comenzar a hacer una tarea antes de terminar la anterior.
2. Mantente alejado de las distracciones
En muchas ocasiones, principalmente cuando trabajas en entornos ruidosos, aislarnos puede ser muy útil. Cuando necesites concentrarte, deja tu teléfono celular, colócate unos audífonos y escucha música relajante. Además, evita tener una televisión cerca cuando estés realizando una tarea importante.
3. Toma descansos
Cuando se tienen tantos deberes por hacer, puede que descansar no sea una de tus prioridades. Sin embargo, contrario a lo que parece, tomar descansos te ayuda a mantener la concentración y mantener el flujo de creatividad. Por ejemplo, cada hora, levántate de tu lugar y camina un poco, haz estiramientos, tómate un café o un té, platica con alguien o simplemente respira profundamente. Sé breve pero constante. Pronto te darás cuenta que retomarás tus tareas con más energía y entusiasmo.
4. Medita
Como resultado de nuestras ocupadas vidas, nuestras mentes están constantemente dispersas en cientos de direcciones. Al meditar, aprendemos a controlar el flujo de energía en nuestro cuerpo y podemos enfocarla para lograr nuestros objetivos. Una manera fácil de comenzar es buscar un lugar tranquilo y sentarte para después cerrar los ojos y relajarte; concéntrate en tu respiración y siente como la tensión desaparece. Después, puedes tratar de recrear en tu mente algún paisaje, entorno o escenario que hayas visto; hazlo desde todos los ángulos posibles y visualiza cada una de sus características.
5. Haz lo más importante primero
Dejar lo más importante para el final es un hábito terrible: al final del día te cansas más, te sientes menos creativo y tienes todo el tiempo encima. Intenta comenzar tu día laboral realizando las tareas que requieran una gran carga de concentración.
El trastorno de personalidad limítrofe (TLP), o Borderline en inglés, es una patología grave y crónica. Las personas que lo padecen sufren de una difusión de la identidad, que podría ejemplificarse con las siguientes afirmaciones:
“No sé quién soy, ni qué quiero”
“Solo quiero encontrar a alguien que me entienda, pero nadie parece poder hacerlo”
Características
El rasgo más marcado de la persona que padece TLP es la inestabilidad emocional. Pasan por estados de ánimo que van de la euforia al llanto y del llanto a la ira, todo en cuestión de horas.
Poseen características muy claras como la tendencia a la impulsividad; pueden atentar contra sí mismos y contra otros. También tienen pensamientos polarizados, es decir, “todo o nada” o “blanco o negro”.
Son hipersensibles, pero no como cualquier otra persona sensible. Las personas con TLP sienten todo con extrema intensidad, ya sea alegría, enojo o tristeza. Por ejemplo, imagina que una parte de tu cuerpo se quema, las personas con TLP sufren ese mismo grado de dolor a nivel emocional.
Suelen llevar las cosas al extremo y se molestan por las cosas más insignificantes
“Se que mi trastorno no me da derecho a comportarme de esta manera, pero a veces no puedo controlarlo y me duele muchísimo”
Comúnmente las personas con TLP intimidan a otros porque esto les hace sentir cierto grado de poder, pero esta es una sensación falsa ya que los demás los perciben como explosivos, intensos y hostiles, por lo que terminan quedándose solos.
Una persona con TLP tiende a tener una auto imagen distorsionada, por lo que no es raro que padezcan de trastornos alimenticios como la anorexia o bulimia. Sufren de sentimientos recurrentes de abandono y vacío que los hacen buscar relaciones afectivas inestables, conflictivas, intensas y dependientes.
Alternan entre la idealización y la devaluación. Es decir, se enamoran con locura de una persona, de un trabajo, o de algún hobby, y estos al no cumplir las imposibles expectativas del afectado, suelen “caerse del pedestal”, incluso hasta repudiarlos.
1 de cada 10 personas con TLP ha intentado suicidarse al menos una vez.
Diagnóstico
Para determinar si una persona padece TLP, se necesitan al menos 2 años para hacer un diagnóstico adecuado, pues el desafío principal es que este se enmascara con otros trastornos como depresión, ansiedad, abuso de drogas o conductas alimentarias de riesgo. Por lo general, los afectados suelen dar muchos tumbos hasta que encuentran un profesional que les realiza un buen diagnóstico.
Existen 9 rasgos característicos para el diagnóstico, cumplir con 5 de 9 es suficiente:
Miedo al abandono: Este puede ser real o imaginario. Pero no es un miedo común, sino más bien un pánico constante ocasionado por la sensación de que se quedarán solos.
Inestabilidad y mucha intensidad en relaciones interpersonales.
Cuestionamiento crónico de quién es: Pueden cambiar mucho de forma de vestir, color del pelo, incluso cambiarse hasta el nombre.
Impulsividad: Al sentir todo con tanta intensidad suelen buscan una “cura mágica” para detener el dolor que sienten, por lo que son muy propensos a caer en drogas, promiscuidad, atracones de comida y apuestas.
Pensamientos suicidas recurrentes y automutilaciones: El 98% de las personas con TLP han recurrido a las autolesiones y son 50% más propensos que cualquier otra persona a acabar con su propia vida.
Inestabilidad afectiva: No se detienen a pensar; actúan de acuerdo con lo que sienten y reaccionan de manera desproporcionada.
Sentimiento de vacío crónico: Tienen la necesidad de llenar su vacío, ya sea con alcohol, comida, personas, etc. A diferencia de ellos, quienes no sufren este trastorno pueden llegar a sentir un vacío que jamás se llenará y que su vida carece de sentido, pero saben que pueden tener días malos o situaciones adversas y que será pasajero. Sin embargo, las personas con TLP sienten que no existe salida al vacío.
Ira descontrolada: Pueden llegar a ser agresivos y decir cosas hirientes que después los lleva a sentir una terrible culpa. Ante el terror de ser abandonados, se enfurecen consigo mismos por haber reaccionado de esa manera hasta llegar al punto de recurrir a las “salidas mágicas”.
Bajo mucho estrés, la persona con TLP puede presentar paranoia: Pueden escuchar voces diciendo cosas negativas, tener micro ataques psicóticos o incluso tener conductas disociativas en las que se comporten como niños.
Diferencias entre TLP y otros trastornos
Como puede observarse, diagnosticar a una persona con TLP es un proceso complejo pues hay muchos rasgos parecidos a otras patologías.
Las personas que los rodean describen que es muy difícil tratar con ellos, pues nunca saben cómo reaccionarán.
Comúnmente, el TLP es confundido con la bipolaridad, lo cual es terrible ya que los pacientes no se tratan racon los mismos fármacos ni con la misma terapia, y este mal diagnostico podría costarles la vida.
Una persona bipolar entra en un estado de manía que puede durar días e incluso semanas. En ese periodo pierden contacto con la realidad, llegando a gastar todo su dinero o hacer cosas que normalmente no harían. Por otra parte, los pacientes con TLP cambian de estado de ánimo en cuestión de minutos, pero no entran en estado psicótico. (En casos muy graves pudieran llegar a padecer psicosis).
También se le suele confundir con el trastorno disociativo de la personalidad, sin embargo, este trastorno no es muy frecuente y quienes lo padecen no comparten las mismas características de las personas con TLP.
¿Cómo ayudar a una persona con Trastorno Limítrofe de la Personalidad?
Lo primero que debemos entender es que las personas con TLP tienen reacciones emocionales exageradas y a veces NO pueden controlarlo. Los familiares deben acudir a terapia para informarse y tratar de entender cómo funciona esta patología para aprender cómo reaccionar ante una crisis.
La terapia dialéctico conductual (TDC) esta especificada para ayudar a las personas con TLP, siempre acompañada de los fármacos correctos diagnosticados por un profesional en la salud. NO debe dejar su tratamiento pues estaría poniendo en peligro su vida.
Si el paciente cumple con sus terapias y toma sus medicamentos puede llegar a la correcta regulación de sus emociones y calmar los síntomas. Esto no significa que el trastorno desaparecerá, la persona debe estar bajo supervisión médica de por vida.
Si conoces a alguien o tú mismo presentas alguno de los rasgos y síntomas mencionados, no dudes en ponerte en contacto con un profesional de la salud. Tu vida vale la pena.
* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.
Todos queremos ser más saludables, tener mejores empleos, alcanzar nuestras metas y, en general, ser más felices. Se dice fácil pero lograrlo requiere compromiso y esfuerzo, pero sobre todo hábitos.
Para forjarlos, muchos dicen que debes repetir el hábito deseado a diario durante 21 días. Otros creen que durante un mes o incluso 60 días. Pero no te preocupes. Aunque no existe una regla como tal, sí es importante practicarlos, porque si no lo realizas, ¿cómo piensas adquirirlos?
Para comenzar desde lo más sencillo, aquí te presentamos 10 hábitos que puedes realizar a diario y que no te tomarán más de un minuto.
1. Levántate de la cama enseguida
Seguro, muchos aman posponer la alarma del despertador 5, 10 o hasta 15 minutos. Otros prefieren revisar sus redes sociales justo al despertar e incluso antes de poner un pie fuera de la cama. Aunque parecen hábitos no dañinos, el cuerpo no se despertará del todo hasta que te levantes y te muevas. Además, hacer esto te roba tiempo de tu rutina matutina que podrías utilizar para organizar tu día.
Levántate de la cama tan pronto como despiertes y llena tus mañanas con minutos pacíficos de reflexión, productividad, meditación o simplemente disfrutando de un buen desayuno.
2. Respira profundamente
La respiración profunda es crucial para nuestra salud física y mental, pero muchos de nosotros nunca nos concentramos en respirar correctamente.
Cuando te sientas estresado o ansioso, respira profundamente unas cuantas veces para obtener más oxígeno y ralentizar los latidos del corazón. Pruébalo ahora mismo: inhala lentamente, cuenta hasta cinco y luego exhala, relajando todo el cuerpo. Si necesitas ayuda para calcular el tiempo, haz click aquí para observar animaciones que te ayudarán a respirar y relajarte.
3. Toma descansos y muévete
Ya sea que necesitemos movernos para entrenar o para ponernos nuestros pijamas, nuestros cuerpos no están destinados a permanecer inmóviles durante mucho tiempo.
Al menos una vez por cada hora de trabajo, tómate un minuto para moverte. Puedes estirarte, hacer posturas de yoga, realizar una breve caminata o cualquier otro ejercicio. Hacerlo durante 60 segundos te ayudará a tu cuerpo, restablecer tu mente y concentrarte mejor durante el resto del día.
4. Ordena un poco tu espacio antes de dormir
Con solo pasar 60 segundos ordenando una habitación estarás marcando una gran diferencia en tu vida. Ya sea que quites la ropa sucia de una silla, organices libros en un estante, limpies tu mesita de noche o la encimera de la cocina, ordenar antes de dormir te ayudará a sentirte mejor contigo mismo y te despertarás libre de estrés, listo para comenzar un nuevo día. Además, con pequeñas acciones, poco a poco tendrás tu casa en orden total.
5. Expresa gratitud
Se dice que la gratitud es el secreto para mejorar nuestra salud mental y crear relaciones más saludables. Puedes practicarla a diario, todas las mañanas.
Por ejemplo, cada vez que digas “gracias”, reflexiona sobre lo agradecido que te sientes en lugar de simplemente hacerlo por costumbre. También agradece enviando un mensaje o llamando a tus padres, hermanos, pareja o amigos por estar ahí para ti y hazles saber cuánto aprecias tenerlos en tu vida. Expresa gratitud donde y cuando puedas, y observa cómo tu vida se transforma.