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El arte de la simplificación: Cómo ordenar nuestra mente para progresar

¿Alguna vez has entrado en un modo de ‘limpieza’? Es decir, todos ordenamos nuestro espacio con cierta periodicidad, pero ¿has experimentado esa energía que te hace ordenar, guardar y desechar cosas? Cuando pensamos en desorden, por lo general pensamos en elementos físicos de nuestro entorno, pero una mente también puede ser desordenada, y se caracteriza por cosas como:

  • Preocupación
  • Te centras solo en lo negativo
  • Te aferras a emociones negativas
  • Mantienes una lista mental de tareas pendientes que te hace sentir aburmado
  • Tienes una sobrecarga sensorial que mantiene a tu mente funcionando sin parar.

Cuando tu mente está desordenada, desperdicias tiempo y energía que te impide actuar según tus prioridades, tomar decisiones, concentrarte y ser productivo.

¿Cómo podemos ordenar nuestra mente? Aquí hay algunos consejos que te ayudarán a despejarte:

Escribe un diario

Escribir un diario es una excelente manera de relajar la mente para organizar tus pensamientos y reflexionar sobre cómo te sientes. Esta práctica te proporcionará una gran cantidad de datos personales, y esos datos pueden brindarte información profunda sobre tu vida: qué has intentado, qué no has intentado, qué deberías hacer más, qué funciona, qué no.

Recuerda, no tiene que ser perfecto, nadie lo verá excepto tú. Se trata más de lo que te brinda la práctica.

Desafía tus pensamientos

Lo primero que debes hacer es tomar conciencia de cómo te hablas a tí mismo. ¿Qué te estás diciendo? ¿Cómo te hace sentir lo que te dices? ¿Te empodera o te hace sentir menos? ¿Cuál sería un mejor pensamiento? Inténtalo, piensa en algo diferente y sé consciente que estos pequeños cambios, con el paso del tiempo, te ayudarán a largo plazo. Y cuando eso suceda, tu mente pasará de sentirse desordenada a sentirse más liviana y libre.

Solo empieza

Si algo se siente difícil o abrumador, es probable que lo termines postergando. Para identificarlas, solo piensa en las cosas que sabes que deberías estar haciendo, pero que sigues aplazando. Y cuanto más pospongas las cosas, más abrumará tu mente y te causará estrés. Entonces, ¿por dónde puedes empezar? Esa es la parte más difícil, pero una vez que te pones en marcha, el impulso se activa. Entonces, ¿qué debes hacer ahora? Tan solo comienza. Empieza con algo sencillo, ignora toda clase de distracciones y deja que todo fluya.

Prioriza

Establecer prioridades es una excelente manera de tomar las riendas de tu vida de manera proactiva. ¿Cuáles son las cosas que más te importan? Prepara una lista de tus principales prioridades y asegúrate de que tus acciones y las decisiones que tomas reflejen las prioridades que estableciste.

Aproveche el poder de los hábitos

Crea nuevos hábitos. Los hábitos son en realidad solo un tipo de automatización en la que usas tu mente subconsciente en lugar de la tecnología. Después de todo, no te estresas ni piensas en cosas como cepillarte los dientes o prepararte el café de la mañana, pues lo haces en automático. Cuanto más utilices los hábitos para automatizarte, más libertad cerebral tendrás.

Comparte tus pensamientos

Compartir tus pensamientos con los demás puede ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva nueva. Esto ayuda a que obtengas un pensamiento más claro y puedas tomar mejores decisiones. También permite que liberes emociones reprimidas.

Limita la cantidad de ingesta de noticias y redes sociales

Necesitamos administrar los medios, contenido y redes sociales que consumimos, ya que tienen un gran impacto en nuestra salud mental. ¿Te sientes entusiasmado por lo que estás consumiendo, te inspira o te hace sentir abrumado, te enoja, te entristece? Presta atención a cómo te hace sentir lo que estás viendo en tus pantallas o dispositivos móviles y sé consciente que puedes seleccionar a quiénes o qué es lo que ves. Elige sabiamente.

Tómate un tiempo para relajarte

Por último, pero no menos importante, ¡descansa! Tu cerebro necesita recargarse para funcionar sin problemas. Desconéctate y haz algo que te haga sentir feliz. Lo vales.

Limpiar tu mentalidad te permite sentir que tienes el control de ti mismo y prepara el camino hacia las cosas que realmente te importan.

Vía Thrive Global por Angela Braun, coach de liderazgo y negocios


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10 reflexiones sobre la felicidad que te inspirarán a vivir el presente

Cuando las cosas se ven difíciles, reflexionar sobre la felicidad puede ayudarnos a recordar lo que realmente es importante en nuestra vida.

En este sentido, las palabras tienen un poder tan asombroso que pueden inspirarnos a seguir adelante o incluso encontrar nuevos enfoques para hacer lo que amamos.

Ya sea que te hagan reflexionar o que las utilices como mantra en tu día a día, las siguientes frases te ayudarán a encontrar alegría y satisfacción en tu vida al apreciar el presente.


“La felicidad es como una mariposa: cuando la persigues vuela más allá de nuestro alcance, pero si te sientas en silencio, esta puede posarse sobre ti”. – Nathaniel Hawthorne.

“La mayor felicidad que puedes tener es saber que no necesariamente requieres de la felicidad”. –William Saroyan.

“Si quieres ser feliz durante una hora, toma una siesta. Si quieres ser feliz por un día, ve a pescar. Si quieres la felicidad durante todo un año, hereda una fortuna. Pero si quieres ser feliz para toda la vida, ayuda a alguien más”. –Proverbio chino.

“Para gozar de una buena salud, para traer verdadera felicidad a la familia, para traer paz a todos, primero hay que disciplinar y controlar la propia mente. Si un hombre puede controlar su mente, puede encontrar el camino hacia la Iluminación, y toda la sabiduría y la virtud le llegarán naturalmente”. –Buda.

“La felicidad no puede ser transportada, poseída, ganada, utilizada o consumida. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud”. –Denis Waitley.

“Aprende a disfrutar cada minuto de tu vida. Sé feliz ahora. No esperes a que algo externo a ti te haga feliz en el futuro. Piensa en lo valioso que es el tiempo que debes dedicar, ya sea en el trabajo o con tu familia. Cada minuto debe disfrutarse y saborearse”. –Earl Nightingale.

“Tendemos a olvidar que la felicidad no viene como resultado de obtener algo que no tenemos, sino de reconocer y apreciar lo que tenemos ahora”. –Frederick Keonig.

“Si miras a los demás en busca de satisfacción, nunca te sentirás satisfecho. Si tu felicidad depende del dinero, nunca serás feliz contigo mismo. Debes ser feliz con lo que tienes; regocíjate con las cosas como son. Cuando te des cuenta de que no te falta nada, el mundo será tuyo”. –Lao Tzu.

“En mi vida he aprendido que la verdadera felicidad proviene del dar. Ayudar a otros te hace evaluar quién eres. Creo que el amor es lo que todos estamos buscando. No me he encontrado con nadie que no se haya convertido en una mejor persona a través del amor”. –Marla Gibbs.

“Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión”. –Dalai Lama.

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Esta es la receta de la felicidad de acuerdo con un profesor de Harvard

Dan Gilbert es un psicólogo, escritor y profesor de la Universidad de Harvard desde hace 25 años. Es reconocido a nivel mundial por sus libros, su trabajo y porque en muchas de sus charlas y conferencias afirma haber encontrado la receta de la felicidad.

Aunque a primera vista las declaraciones del Gilbert pueden parecer superficiales o como un plan de autoayuda, en realidad es un pensamiento que posee un sustento psicológico. El autor está convencido de que existe una receta para alcanzar la felicidad, pero que tampoco existen atajos para conseguirla.

Dan Gilbert afirma que la primera tarea es saber qué es lo que te hace feliz. También explica que no puedes ni debes ser feliz todo el tiempo. Si lo fueras, no sabrías cuándo estás feliz o cuando no lo eres. Gilbert compara esto con una brújula que siempre apunta al mismo lugar. También las brújulas necesitan cambiar.

“El cerebro y el ojo pueden tener una relación contractual en la que el cerebro ha acordado creer lo que ve el ojo, pero a cambio el ojo ha acordado buscar lo que quiere el cerebro”.

Dan Gilbert

Pero, ¿cuál es la ciencia detrás de la felicidad?

Gilbert afirma que ser feliz es más fácil de lo que la gente piensa. La felicidad no es un tesoro escondido, esperando a ser encontrado. Tampoco es el resultado de completar los objetivos establecidos ni tampoco es tener buena suerte.

El autor diferencia la felicidad en dos conceptos: felicidad sintética y felicidad natural. La felicidad sintética es cuando consigues algo que te propones, como conseguir un trabajo, comprar un auto o una casa, viajar, casarte, ganar el primer lugar en un concurso, entre otros. Se considera que ese tipo de felicidad es temporal y está condicionada por un resultado en específico.

Por otra parte, la felicidad natural es un estado mental que ocurre de forma predeterminada. Está ahí, sin importar si lograste un objetivo o fracasaste en el camino. Naces con ella.

La receta de la felicidad

Por lo tanto, la receta para la felicidad natural necesita dos ingredientes que “todos tenemos en casa”. El primero es no hacer del sufrimiento algo más grande de lo que ya es. Por ejemplo, muchas personas recuerdan los malos momentos que han pasado, piensan en ellos y se fijan en ellos porque consideran que solo recordándolos podrán superarlos, pero en realidad lo que hacen es sobredimensionar el sufrimiento.

Este ingrediente está vinculado con el segundo ingrediente para la felicidad: confiar en tu resiliencia. Esto significa poder resolver cualquier situación que te cause dolor. Tu falta de confianza en ti mismo para seguir adelante a través del dolor es lo que te hace sufrir la mayor parte del tiempo.

La receta de la felicidad se complementa con pequeñas cosas que puedes hacer todos los días para ganar confianza en tu resiliencia. El camino hacia la felicidad incluye cinco actividades sencillas que cualquiera puede realizar. Estas son:

  • Querer ser feliz: la felicidad es, en parte, una elección que haces todos los días.
  • Cuida de ti mismo: come sano, haz ejercicio al menos 30 minutos al día y duerme de siete a ocho horas diarias.
  • Establece y mantiene relaciones saludables: aléjate de las relaciones que te hagan sentir mal y construye lazos con las personas que más amas.
  • Realiza actividades divertidas: crea una lista de las cosas que te gustaría hacer y dales prioridad.
  • Sé agradecido: por ti mismo, por tu vida y por cualquier cosa en la vida que te dé algo, te enseñe o te permita crecer de alguna manera. Ayudar a los demás también puede hacerte más feliz.

La felicidad natural es un estado mental que se construye todos los días, paso a paso. La buena noticia es que todo el mundo tiene la capacidad de ser feliz. De alguna manera, creerlo y motivarnos nos da la energía que necesitamos para lograrlo. La receta de la felicidad es la voluntad de disfrutar la vida.

Vía Exploring Your Mind


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¿Ya bebiste agua? 7 grandes beneficios que obtendrás al instante

El cuerpo del ser humano está compuesto por 60% agua, mientras que nuestro cerebro tiene una composición del 70%. Estos datos iniciales nos demuestran la importancia de suficiente agua para mantenernos hidratados y saludables.

Probablemente hayas escuchado el viejo consejo de que debemos beber 2 litros de agua al día, u ocho vasos de 250 mililitros. Para algunas personas esta cantidad es suficiente, y otras podrían necesitar más líquidos.

Aunque no existe una cantidad exacta y universal sobre cuánta agua debemos beber al día, el colectivo de Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina indicó que la ingesta de agua diaria recomendada es:

  • 14.4 vasos de 250 ml (3.7 litros) para hombres
  • 10.8 vasos de 250 ml (2.7 litros) para mujeres

Mientras que las cantidades de agua varían dependiendo de aspectos como la edad, condición y nivel de actividad, lo que tenemos por seguro es que beber agua es importante para tener una buena salud. Estos son 7 beneficios que beber agua tiene para nuestro organismo.

1. Ayuda a maximizar tu desempeño físico

La deshidratación, puede tener efectos graves al perder tan solo el 2% de agua en nuestro cuerpo. Esto podría llevarnos a sufrir un descontrol en la temperatura corporal, menos motivación y energía, aumento de la fatiga y hacer que toda actividad se sienta mucho más difícil, tanto física como mental.

Se ha demostrado que la hidratación óptima evita que esto suceda, e incluso puede reducir el estrés oxidativo que sucede cuando hacemos ejercicio. Esto no es sorprendente considerando que nuestros músculos son 80% agua.

Por lo tanto, si realizas ejercicio intenso, mantenerte hidratado te ayudará a rendir al máximo.

2. Tiene un gran efecto en los niveles de energía y en el funcionamiento del cerebro

El desempeño de tu cerebro está directamente relacionado con tu nivel de hidratación. Estudios han demostrado que incluso la deshidratación leve (del 1 al 3% del peso corporal) puede afectar la función cerebral.

Le pérdida de líquidos puede ocurrir fácilmente a través de actividades cotidianas. La deshidratación leve también afecta el estado de ánimo, la memoria y el rendimiento mental.

Un estudio en mujeres jóvenes reveló que la pérdida del 1.36% de líquidos después de hacer ejercicio afectó tanto su estado de ánimo como la concentración y aumentó la frecuencia de los dolores de cabeza.

Otro estudio similar, realizado en hombres, mostró que la pérdida del 1.59% de líquidos resultó perjudicial para la memoria y aumentaba la sensación de ansiedad y fatiga.

3. Ayuda a prevenir y tratar dolores de cabeza

La deshidratación puede desencadenar dolores de cabeza y migrañas en algunas personas. Estudios han demostrado que el agua puede aliviar el dolor en aquellas personas que no han bebido suficiente. Sin embargo, esto depende del tipo de dolor de cabeza.

Un estudio realizado en 18 personas reveló que el agua no tenía ningún efecto en la frecuencia de los dolores de cabeza de los participantes, pero sí redujo un poco su intensidad y duración.

Por lo tanto, beber agua puede ayudarte a aliviar los síntomas del dolor de cabeza, pero si persisten, consulta a tu médico.

4. Alivia el estreñimiento

El estreñimiento es un problema común, caracterizado por evacuaciones intestinales poco frecuentes y dificultad para defecar.

A menudo se recomienda aumentar la ingesta de líquidos como parte del protocolo de tratamiento, y hay algunas pruebas que lo respaldan.

El bajo consumo de agua parece ser un factor de riesgo para el estreñimiento en jóvenes y ancianos.

Por lo que beber mucha agua puede ayudar a prevenir y aliviar el estreñimiento, especialmente en personas que generalmente no beben suficiente agua.

5. Ayuda a tratar cálculos renales

Los cálculos renales son ‘piedras’ o depósitos duros de sales y minerales que se forman dentro de los riñones, y provocan un dolor intenso al desplazarse. Los cálculos renales más comunes son los que se forman en los riñones.

Existe evidencia de que la ingesta de agua puede ayudar a prevenir la recurrencia de cálculos renales en personas que ya los han tenido.

Una mayor ingesta de agua aumenta el volumen de orina que pasa a través de los riñones, lo que diluye la concentración de minerales, por lo que es menos probable que se cristalicen y se formen piedras.

6. Previene resacas

Una resaca es un conjunto de síntomas desagradables que aparecen horas después de beber alcohol. Esto sucede porque el alcohol es un diurético y te hace perder más agua de la que ingieres, lo que puede conducir a la deshidratación.

Aunque la pérdida de líquidos no es la causa principal de la resaca, puede causar sed, fatiga, dolor de cabeza y boca seca.

Una buena manera de reducir estos síntomas es beber un vaso de agua entre las bebidas alcohólicas, y tomar al menos un vaso de agua grande antes de ir a dormir después de la fiesta.

7. Ayuda a perder peso

Beber suficiente agua puede ayudarte a bajar de peso, debido a que el agua aumenta la sensación de saciedad y tu tasa metabólica.

En un estudios se demostró que beber medio litro de agua aumenta la capacidad del metabolismo en un 24-30% durante aproximadamente 1.5 horas.

Esto significa que beber 2 litros de agua diariamente puede aumentar tu gasto energético total en hasta 96 calorías por día.

Y el momento del día en que lo hagas también es importante. Se considera que beber agua media hora antes de comer es un método efectivo porque puede hacerte sentir más lleno, de modo que comes menos calorías.

En otro estudio, personas que bebieron medio litro de agua antes de las comidas perdieron hasta un 44% más de peso, durante un período de 12 semanas.

Existe una teoría que indica que, para esto, es mejor beber agua fría, porque entonces el cuerpo usará energía adicional (calorías) para calentar el agua a la temperatura corporal.

Vía Healthline


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¿Qué factores pueden alterar nuestros sueños? Conoce 8 de ellos

Para quienes dicen ‘soñar mucho’, los sueños pueden ser un agradable objetivo para dormir por las noches. Pero saber qué los afecta de manera positiva o negativa puede ser algo muy poderoso.

De acuerdo con Lauri Loewenberg, analista de sueños, existen diversos factores bastante inesperadas que pueden alentar o extinguir tus sueños. Estos son ocho de ellos:

1. Tu posición

La posición que elijas antes de quedarte dormido puede tener un gran impacto en tus sueños. Dormir sobre el lado izquierdo hace que sea más probable que tengas pesadillas, mientras que dormir sobre el lado derecho se asocia con sueños más pacíficos. Dormir boca abajo se ha asociado con sueños sofocantes o incluso eróticos, pues existe la teoría de que mantener los senos o el área pélvica presionados puede provocar una estimulación en la zona.

2. Aromas

Un estudio encontró que existen aromas que pueden ayudarte a soñar mejor. Por ejemplo, el aroma a rosas puede inducir a sueños positivos, mientras que los olores de azufre pueden inducir a la negatividad. Aunque es posible que no sueñes directamente con rosas, la asociación de tu memoria con un aroma puede tener una gran influencia. Otros aromas agradables son: lavanda, jazmín o lilas.

3. Comidas azucaradas o picantes

Cualquier comida rica en azúcar o picante antes de dormir puede provocar sueños perturbadores. Esto se debe a que pueden causar un aumento dramático de los niveles de azúcar en la sangre y luego una caída drástica justo en el momento en el que estamos comenzando a soñar. Estos alimentos también son más propensos a causar acidez estomacal, especialmente cuando estamos acostados y es más difícil digerir.

4. Estrés

Conoce este inusual método para liberarte del estrés diario

¿Estás intentando no pensar en algo durante el día o reprimes un pensamiento? Esto puede provocar que tus sueños se centren en este tema, de acuerdo con estudios de universidades alemanas y australianas. Ya sea que se trate de una fecha para entregar un proyecto, preocupaciones personales o de otra índole, los intentos de ignorar este problema a menudo se convierten en temas centrales de tus sueños. Intenta abordar los problemas de día o escribe un diario por las noches para que puedas reflexionar al respecto.

5. Magnetismo terrestre

Es posible que el campo magnético de la Tierra tenga un efecto en tus sueños. De acuerdo con el psicólogo Darren Lipnicki, quien estudió los sueños durante más de ocho años, la baja actividad geomagnética de la Tierra causa sueños más extraños, mientras que la actividad geomagnética alta hace que estos se vuelvan más normales y sensibles. Aunque sus hallazgos fueron anecdóticos, han impulsado la realización de estudios más específicos.

6. Dejar de fumar

La nicotina de los cigarros de tabaco suprime la segregación de serotonina, que es el neurotransmisor asociado con el sueño. Por otra parte, los cannabinoides contenidos en la marihuana suprimen el sueño REM, que es una etapa del sueño que se caracteriza por tener una alta actividad cerebral. Cuando dejas de introducir estas sustancias en tu cuerpo, obtienes un efecto rebote y comienzas a soñar más.

7. Vitamina B6

Una buena dosis de vitamina B6 antes de dormir puede ayudarte a recordar mejor tus sueños al despertar, pero demasiada vitamina B6 puede aumentar la intensidad de tus sueños al grado de incomodar tu descanso. Cuando tomes suplementos vitamínicos, asegúrate de consultarlo primero con un médico.

8. Hambre

El hambre puede mantener nuestro cerebro alerta mientras dormimos, lo que lleva a despertarnos de manera innecesaria durante la noche. De acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Medicina de Virginia del Este, los pacientes hambrientos siempre soñaban con comida. Intenta comer un refrigerio saludable antes de dormir para contrarrestar este efecto. Como se mencionó anteriormente, evita el azúcar, la comida grasosa y los picantes.

Con información de Well+Good, Amerisleep y Amodrn


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7 pasos para aprender a escuchar

Si le preguntas a cualquier persona, ¿eres bueno escuchando a los demás? Lo más probable es que te afirmen que sí lo son. Pero la verdad es que la mayoría de nosotros no lo somos en lo absoluto. Con la tecnología y todos los cambios que vienen con ella, saber escuchar ha quedado en el olvido. Esto puede tener serias implicaciones en nuestra capacidad para comunicarnos, tanto en lo personal como en el plano profesional.

Escuchar es una habilidad esencial. Saber hacerlo abre nuevas posibilidades de empleo, emprendimiento, consolidación de negocios, así como también posiciones de liderazgo. Pero saber escuchar también es importante en aspectos más personales; puede ayudarte a cultivar amistades así como también mejorar tu relación de pareja.

El arte de saber escuchar

Escuchar es clave al momento de comunicarnos y puede marcar la diferencia entre ser un buen o mal comunicador. Las señales no verbales son tan importantes como las verbales, por lo que tanto el dar como el recibir tiene un valor importante en el intercambio de información e ideas. En una conversación, alguien tiene que hablar y el otro necesita escuchar, y si ambas partes se respetan mutuamente, pueden llevar a cabo un diálogo exitoso.

La conversación es una forma de arte. El tono y el volumen de tu voz pueden enviar señales, al igual que tu lenguaje corporal (cómo te sientas, te pones de pie, usas las manos y los ojos) y qué tan bien prestas atención a lo que te dicen. Los expertos en conversaciones pueden transmitir con éxito una variedad de sentimientos y emociones, como entusiasmo y confianza, y en el espectro negativo, ansiedad o molestia. Además, pueden hacerlo sin tener que decir una sola palabra.

Pero si tus habilidades para escuchar aún no están a la altura, no te preocupes. Se necesita tiempo para desarrollar esta habilidad, pero siempre se puede lograr.

Para comenzar, estos son siete consejos que puedes seguir para mejorar tus habilidades de escucha:

1. Adopta la mentalidad adecuada. La forma en que abordas una conversación y escuchas a la otra persona comienza con la mentalidad correcta. Esto puede requerir que controles tu ego. Después de todo, no todas las conversaciones tratan de ti. Frente a ti hay una persona que tiene una historia por contar. Crea un espacio seguro para que la otra persona se comunique contigo y tenga una conversación significativa. Deben sentir que pueden hablar libremente, sin temor a ser juzgados o a sufrir represalias. Por lo tanto, respira hondo, exhala lentamente al mismo tiempo que dejas ir prejuicios i distracciones, y abre tu mente a nuevas ideas.

2. Guarda tus dispositivos electrónicos. Nuestro entorno nos ofrece una gran variedad de distracciones a través de nuestros teléfonos móviles, tablets, computadoras, televisores, smartwatches y más. Sin embargo, no es de buena educación tener tus dispositivos fuera cuando alguien intenta hablar contigo. Es mejor guardarlos, silenciarlos y estar presente en la conversación para mostrar respeto hacia tu interlocutor.

3. Conoce el entorno. Parte de ser un buen escucha es emplear un poco más de atención para determinar si el momento y el lugar es adecuado para tener una conversación más reflexiva o realizar preguntar para profundizar sobre el tema. Puede que solo sea apropiado escuchar y reconocer lo que estás oyendo. Si necesitas más comunicación, comprométete a tener una conversación más sustantiva con esa persona en el futuro. Si tienes prisa, sé honesto y pídele un mejor momento para hablar.

4.Sé empático. La empatía es la capacidad de sentir lo que la otra persona está sintiendo. En este sentido, deja que la otra persona comparta y se desahogue contigo sin interrupción. Cuando llegue el momento, responde de manera significativa y no superficial. Tampoco cambies de tema drásticamente. La capacidad de identificar las emociones del otro es fundamental si estás escuchando con la intención de construir una relación, comunicarte de manera clara, persuadir, influir y más. La conexión que establezcas con la otra persona podría rendir muchos frutos mucho después de que termine la conversación.

5. Debes estar presente. Esto está relacionado con guardar tus dispositivos electrónicos. Cuando alguien te hable, sé curioso e interésate en lo que te comparte. Préstale atención y míralo a los ojos. Cuando estás completamente presente, mantener tu atención en lo que te dicen es más fácil. Cuando hay pocas o ninguna distracción, estarás listo para escuchar, aprender y participar.

6. Sé respetuoso. Incluso si después de leer estos consejos te das cuenta que aún no eres un buen escucha, trata de ser siempre respetuoso y esfuérzate por no ser un mal oyente. En el fondo, ser un buen oyente se trata de ser respetuoso, por lo tanto, toma nota de lo que no debes hacer en una conversación:

  • No interrumpas: es de mala educación interrumpir o hablar demasiado. Deja que la otra persona termine de hablar y dale tiempo para que formule sus ideas.
  • No termines su oración: es una falta de respeto y sugiere que crees que eres más inteligente y más rápido que el otro. Sé paciente y deja que terminen sus pensamientos. Es posible que te sorprendas de lo mucho que los demás tienen que decir y de lo que puedes aprender de ellos.
  • No formules tu respuesta mientras te hablan: si haces esto, no podrás escuchar con atención.
  • Controla tu entusiasmo por compartir tu propia historia: si tienes una historia similar a la que estás escuchando, no interrumpas para compartirla, pues darás la impresión de que quieres que la conversación se trate de ti. Mencionar situaciones similares es bueno para crear una conexción, pero resiste la tentación de cambiar el enfoque hacia ti.

7. Responde apropiadamente. A menudo se producen pausas naturales en la conversación en las que es apropiado que intervenga quien escucha. Si estás escuchando con atención, podrás identificarlas y responder de manera adecuada. Si lo deseas, no dudes en hacer preguntas para aclarar lo que acabas de escuchar. Esto es una muestra de respeto e indica que estás escuchando con sinceridad, y lo más importante, que tienes interés en lo que te dicen. Ten en cuenta que está bien no estar de acuerdo, pero puedes hacerlo saber de manera respetuosa.

Vía Thrive Global


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Cómo superar el pasado puede ayudarte a construir un futuro más sólido

Ya sea que no puedas dejar de pensar en conversaciones y argumentos que sucedieron la semana pasada o que te estés castigando por uno error que cometiste hace años, quedarse en el pasado puede mantenerte atrapado en el mismo lugar doloroso.

De acuerdo con la autora Amy Morin13 cosas que la gente mentalmente fuerte no hace”, estar atrapado en el pasado es uno de los problemas más comunes en la sociedad. Mientras algunas personas tienen un trastorno de estrés postraumático que dificulta el avance, otros simplemente no pueden dejar de lado algo que ya sucedió.

Aunque ser autorreflexivos puede ser positivo para nuestra salud mental, para ser una persona más fuerte debes concentrarte en el presente. Mirar hacia atrás todo el tiempo hace que sea casi imposible disfrutar lo que está sucediendo a tu alrededor en este mismo instante, e impide que tu futuro sea más brillante.

Existen muchos ejercicios de fortaleza mental que pueden ayudarte, pero estas son dos estrategias que pueden ayudarte a superar tu pasado y avanzar:

1. Haz las paces con tu pasado

Quizás necesites pensar durante un tiempo para saber por qué estás atrapado en el pasado. ¿Sientes que no eres digno de avanzar? Tal vez heriste a alguien y consideras que quedarte en el pasado es tu castigo. ¿Estás guardando rencor porque piensas que tu ira logra minimizar a otras personas? Tal vez alguien te lastimó y tienes miedo de que si lo superas, significaría que lo que te hicieron “no fue tan malo”.

A veces, vivir en el pasado es una manera fácil de distraerse del presente. Si te encuentras triste o frustrado, podrías sentirte tentado a encontrar un falso refugio pensando que “eras más feliz en aquel entonces”, o prefieras castigarte por haber tomado “la decisión equivocada”. Pero la verdad es que nunca sabes lo que la vida te habría reservado si hubieras tomado una decisión diferente.

Dependiendo de las circunstancias, es posible que solo necesites darte ‘permiso’ para seguir adelante y luego hacer un esfuerzo consciente para ponerte un alto cada vez que sigas pensando en el pasado.

¿Pasó algo traumático y nunca buscaste tratamiento? Si consideras que lo que te hace quedarte en el pasado es algo grave o trágico, puedes buscar ayuda profesional para que te ayuden a curar esa vieja herida emocional.

2. Concéntrate en las lecciones que aprendiste

Pensar que un suceso fue injusto o desagradable te mantendrá atrapado en el pasado. Para sanar, debes dedicar un tiempo a concentrarte más en los hechos y no en las emociones.

Recuerda un momento doloroso y piensa en los hechos, no en tu angustia. Haz memoria y trata de visualizar dónde estabas sentado, qué estabas haciendo, quién estaba allí y qué fue lo que sucedió. Luego, considera las lecciones que aprendiste al sobrevivir ese momento doloroso o al soportar esa experiencia. Algunas de las mejores lecciones de vida se aprenden en situaciones adversas.

Ya sea que escribas un diario o repitas la historia en tu cabeza, repasa los detalles como si fueras un narrador que cuenta los hechos. Hacer esto varias veces puede ayudar a eliminar el dolor emocionar de las experiencias.

Acepta tu pasado, abraza tu presente y planea tu futuro. Negarte a superar tu pasado no se trata de ignorar las cosas que sucedieron. Significa abrazar y aceptar tus experiencias para que puedas vivir el presente. Por lo tanto, debes reconocer el costo emocional que te detiene y luego permitirte seguir adelante.

Si alguien más te ha hecho daño, esto puede implicar perdón. Pero no solo “perdonar y olvidar”, porque es posible que debas apegarte y no ‘olvidar’ la decisión de no tener contacto con esa persona. Pero concéntrate en perdonar dejando de lado el dolor o la ira que sientes hacia él o ella.

Tu visión del futuro debe ser sobre quién quieres ser, no sobre quién solías ser. Si bien puedes reflexionar sobre el pasado lo suficiente como para aprender de él, asegúrate de dejar de lado cualquier enojo, tristeza, vergüenza o culpa que te impida crecer.

Vía INC


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7 consejos para tener conversaciones significativas más allá del ‘¿cómo estás?’

Cada conversación es una oportunidad para cultivar conexiones humanas, ya sea fomentando relaciones existentes o creando nuevas. Después de un año en el que el confinamiento fue necesario, tener conversaciones significativas con otros puede ayudarnos a procesarlo todo y a aprender de las experiencias de los demás.

A menudo utilizamos el ‘¿cómo estás?’ como una manera fácil de iniciar una conversación. Sin embargo, la respuesta es muy limitada, pues tanto los demás como nosotros mismos nos limitamos a decir ‘bien’ por cortesía, pero en ocasiones es complicado entablar una conversación de esta manera, o peor aún, cuando la persona con la que hablamos tiene opiniones diferentes sobre temas sociales o políticos.

En momentos como estos, parece que hablamos solo para exponer nuestros puntos de vista, pero no para escuchar atentamente al otro. Y es así como perdemos la oportunidad de aprender de pesonas que desafían nuestras suposiciones, conversaciones que nos animan a reflexionar y a crear nuevas ideas para progresar mentalmente.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto tener conversaciones que nos hagan sentir más conectados, realizados y más felices?

Al igual que una relación, una buena conversación crea un entorno en el que ambas personas se sienten respetadas y seguras para expresar sus pensamientos. Esta confianza establece una base sólida para que la conversación se desarrolle. A continuación, se ofrecen algunos consejos que le ayudarán a conseguirlo.

1. Empieza con curiosidad

Ya sea con tus amigos, familiares, personas en una reunión o incluso con un conductor de Uber, cada conversación nos invita a aprender algo nuevo. La curiosidad es el combustible para mantenernos involucrados en la plática. Y no solo esto, sino que al ser curiosos aprendemos con mayor facilidad y recordamos dicho conocimiento por más tiempo.

Es muy probable que la persona con la que estás hablando sepa algo que tú no sabes, ya sea sobre una experiencia, un lugar que no has visitado o algo que vio en las noticias. Entonces, si no sabes algo, pregunta. Si alguien menciona algo sobre lo que deseas obtener más información, pregunta. Si alguien tiene una opinión diferente a la tuya, haz preguntas que te ayuden a averiguar por qué. La curiosidad lleva la conversación más allá de una pequeña charla superficial y nos ayuda a sentirnos más cerca de la persona con la que estamos hablando.

2. Evita las preguntas forzadas

A veces solemos hacer preguntas que demuestran nuestras propias expectativas y prejuicios hacia los demás. Cuando preguntamos “¿eso te molestó?” o “¿eras feliz entonces?”, es probable que obtengamos una respuesta de “sí” o “no”. En lugar de esto, mejor pregunta “¿cómo te hizo sentir eso?”. Al hacerlo invitas a la otra persona a dirigir la conversación sin juzgar y a responder sin miedo a las críticas, creando un ambiente de confianza.

Formular preguntas abiertas también anima a la otra persona a procesar lo que está experimentando y cómo se siente a un nivel más profundo. De esta manera, puedes obtener respuestas más sinceras, más complejas y sorprendentes.

3. Déjalo ir

No todos los pensamientos que te pasan por la cabeza necesitan ser expresados como tal. A veces, es mejor dejar pasar los pensamientos sin decirlos en voz alta. No dejes de escuchar ni interrumpas a la otra persona solo porque quieres asegurarte de compartir un detalle o comentario que se te ocurrió.

Asegúrate de dejar que la otra persona termine de hablar, y si lo que querías decir ya no es relevante o no contribuye a la conversación de manera significativa, solo déjalo ir.

4. Practica la empatía

La empatía es la capacidad de dejar de lado tus propios prejuicios y comprender los sentimientos de la otra persona en función de sus experiencias, su perspectiva y su estado de ánimo. Para sentir empatía, es importante reconocer que todos somos parciales. Cuando escuchas con empatía, estás tomando la decisión de comprender las opiniones y los valores de otras personas sin criticar. Esto no significa que tengas que estar de acuerdo con lo que dicen, pero estás respetando su derecho a expresarse y a ser escuchados.

5. Recuerda: sus batallas no son tuyas

Si alguien está hablando sobre problemas en su trabajo, con su familia o en una relación, no lo uses como una oportunidad para hablar de esa persona. Si bien puede parecer que estás consolando a alguien al compartir tu experiencia con la persona de la que está hablando, esto puede hacer que las personas se sientan ignoradas. Tu experiencia no es la misma; cuando el otro habla, no se trata de ti (a menos que te lo pregunte).

Si tienes el hábito de contar tu propia historia cada vez que tienes oportunidad de hacerlo, la próxima vez has un esfuerzo consciente por permanecer callado(a) hasta que la otra persona termine de hablar, y tómate el tiempo para escuchar de verdad. Si en este punto aún sientes que debes compartir tu experiencia, hazle saber a la otra persona que te pasó algo similar y deja que decida si quieren escuchar tu versión o no.

6. Sé honesto

Decir tu verdad puede ser difícil cuando la otra persona tiene diferentes valores y opiniones. Sin embargo, ser capaz de expresarte de manera honesta crea una percepción de confianza que puede llevarlos a tener una conversación más profunda: Para hablar con franqueza, debes tener en cuenta:

  • Hazles saber a las personas que escuchas y comprendes sus puntos de vista.
  • No discutas. Habla con las personas directamente. Una opinión no es superior a la otra y el objetivo es crecer y aprender juntos.
  • Habla con calma y determinación. Pregúntate qué estás tratando de decir y cuál podría ser la mejor manera de transmitirlo.

7. Debes estar presente

Es fácil dejar que nuestra mente divague durante una conversación. Sin embargo, si tu mente está en otra parte, no podrás prestar atención a lo que la otra persona comparte contigo. Recuerda que el tiempo de otros es tan valioso como el tuyo, así que dales toda tu atención. Esto significa guardar tu teléfono un momento y mantener contacto visual sincero.

  • No te preocupes por lo que dirás a continuación. Si estas esperando a que la otra persona deje de hablar para poder decir lo que estás pensando, no estás prestando atención.
  • Reacciona menos y reflexiona más. Es normal tener reacciones instintivas a lo que la gente dice. Sin embargo, para comprender completamente lo que otros explican, debemos darles la palabra y guardar silencio mientras reflexionan o recuerdan algo.

Vía The Everyday Girl


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Científicos confirman que mirar el lado positivo de las cosas es bueno para nuestra salud

En la actualidad existen un gran número de estudios que relacionan el optimismo con una mejor salud cardiovascular, la disminución de otras dolencias crónicas y con el fomento de la “longevidad excepcional”, un término utilizado por investigadores para describir a las personas que viven más de 85 años.

Si bien es cierto que la relación entre el optimismo y la salud sigue siendo una correlación que no prueba causa y efecto, ahora ya existe evidencia biológica que sugiere que el optimismo puede tener un impacto importante en la salud.

De acuerdo con el Dr. Alan Rozanski, uno de los principales investigadores en la materia, “nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para fomentar el optimismo. Desde adolescentes hasta personas mayores, todos tendrán mejores resultados en sus vidas si son optimistas”.

El Dr. Rozanski es cardiólogo en el Hospital Mount Sinai St. Luke, en Nueva York, y se interesó por el optimismo mientras trabajaba en un programa de rehabilitación cardíaca al principio de su carrera.

En una entrevista, explicó: “Muchos pacientes de ataques cardíacos, que durante mucho tiempo fueron sedentarios, de pronto tuvieron que entrar al gimnasio y decían: ‘¡No puedo hacer esto!’. Pero al ponerlos en la caminadora, gradualmente comenzaron a mejorar su actitud y se volvieron más seguros de sí mismos. Una mujer de 70 años dijo que su ataque cardíaco era lo mejor que le había pasado porque transformó lo que ella pensó que podía hace”.

En un análisis compuesto por 15 estudios, con 229 mil 391 participantes, publicado en el JAMA Network Open, el Dr. Rozanski y sus compañeros descubrieron que las personas con altos puntajes de optimismo eran mucho menos propensas a sufrir ataques cardíacos o algún otro tipo de evento cardiovascular, y tenían una tasa de mortalidad más baja que cualquiera de los participantes pesimistas.

“En todos los casos, hubo una fuerte relación entre el optimismo y un menor riesgo de enfermedad. Los optimistas tienden a cuidar mejor su salud. Son más propensos a hacer ejercicio y comer mejor, y son menos propensos a fumar”, dijo

El Dr. Rozanski agregó: “También hay un efecto biológico. Los pesimistas llenan sus cuerpos con hormonas dañinas del estrés, como el cortisol y la noradrenalina, durante todo el día. El pesimismo aumenta la inflamación en el cuerpo y fomenta anormalidades metabólicas como la diabetes. El pesimismo también está en camino a la depresión, un trastorno que es considerado como un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares”.

Julia K. Boehm, psicóloga de la Universidad de Chapman, en California, dijo: “El optimismo promueve la resolución de problemas. Ayuda a las personas a enfrentar desafíos y obstáculos de manera más efectiva. Los optimistas tienden a buscar estrategias que hagan realidad un futuro prometedor. Y así, sus corazones no están latiendo tan rápido constantemente”.

Por otra parte, dijo que los pesimistas tienden a no estar abiertos a la posibilidad de obtener resultados favorables, y la respuesta de ‘huida’ que experimentan termina por amplificar los sistemas corporales que, a largo plazo, desgastan el organismo.

La Dra. Boehm y sus colegas examinaron la asociación del optimismo con tres comportamientos de salud: actividad física, dieta y tabaquismo, y descubrieron que las personas más optimistas tenían más probabilidades de tener comportamientos más saludables. Sus hallazgos fueron publicados en Circulation Research.

Sobre las posibilidades de fomentar el optimismo en los pesimistas crónicos, en entrevista con The New York Times, el Dr. Rozanski hizo referencia a los principios de la terapia cognitivo-conductual, que pueden ayudar a las personas a desarrollar mejores habilidades para afrontar y contrarrestar los pensamientos negativos.

“Nuestro pensamiento es habitual, no consciente, por lo que el primer paso es aprender a detenerse cuando piensas negativamente y comprometerte a cambiar la forma en la que ves las cosas”, recomendó. “Reconoce que la forma en la que piensas no es necesariamente la única forma de pensar sobre una situación. Tan solo ese pensamiento puede disminuir el efecto tóxico de la negatividad. El segundo paso es sustituir ese pensamiento por uno que sea mejor, y que sea creíble”.

El Dr. Rozanski comparó esta práctica con el aumento de la fuerza muscular, construyendo gradualmente un ‘músculo’ de pensamiento positivo, por ejemplo, al tratar de sentirse más agradecido.

Sin embargo, opinó que el optimismo es bueno mientras sea realista y fomente puntos de vista y resultados que estén dentro del ámbito de la posibilidad.

Pero, llevado al extremo, un optimismo indebido puede hacer que algunas personas ignoren las amenazas potenciales y corran riesgos, mientras que las personas que albergan un grado moderado de pesimismo pueden estar mejor preparadas emocionalmente para aceptar resultados negativos, como perder el trabajo, la casa o su pareja.

No obstante, los optimistas tienden a ser personas más felices que están en mejores condiciones para recuperarse de una pérdida grave y tal vez incluso convertirla en una ganancia vocacional, emocional o financiera.

Con información de The New York Times por Jane E. Brody


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Científicos descubren por qué beber té es bueno para el corazón

Si una buena taza de té caliente suena como algo muy agradable, ahora existen más razones para disfrutar una ahora mismo. Científicos descubrieron nuevos datos sobre cómo el té ayuda a reducir la presión arterial, trazando el camino hacia nuevos medicamentos naturales para tratar la enfermedad.

Apenas hace algunas semanas, un estudio reveló que tomar una o más tazas de café con cafeína al día puede reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de California encontró que existen ciertos compuestos tanto en el té negro como en el verde que ayudan a relajar los vasos sanguíneos al activar las proteínas en los canales iónicos de sus paredes.

Se trata de dos compuestos flavonoides de tipo catequina (galato de epicatequina y galato de epigalocatequina-3). Cada uno activa un tipo específico de proteína de canal iónico llamada KCNQ5, que se encuentra en el músculo liso que recubre los vasos sanguíneos. Investigaciones anteriores sugerían que las catequinas del té activaban la proteína KCNQ5, y este nuevo estudio lo confirma.

La hipertensión es una afección común en la que la fuerza de la sangrees lo suficientemente alta como para causar problemas de salud, por ejemplo, enfermedades cardíacas. La presión arterial normalmente sube y baja a lo largo del día, pero provoca un daño si permanece alta durante mucho tiempo.

“El té (Camellia sinensis) ha demostrado tener propiedades terapéuticas contra múltiples patologías, incluida la hipertensión. Aunque algunos estudios validan los beneficios del té para la salud, pocos han investigado los mecanismos de acción moleculares”, escribieron los investigadores.

El té es la segunda bebida más ingerida en el mundo, con alrededor de 2 mil millones de tazas diarias. Si bien en algunos países se acostumbra agregarle leche, los investigadores indicaron que este podría reducir los efectos benéficos del té.

Al respecto, Geoffrey Abbott, coautor del estudio, dijo que esto no significa que las personas deban evitar la leche en el té, pues están seguros de que el estómago humano “separará las catequinas de las proteínas y otras moléculas de la leche”.

El nuevo estudio también encontró que calentar el té verde a 35 grados celsius cambia su composición química haciéndolo más efectivo para activar la KCNQ5.

“Independientemente de si el té se consume helado o caliente, esta temperatura se alcanza después de beber el té, ya que la temperatura del cuerpo humano es de unos 37 grados Celsius”, dijo Abbott. “Por lo tanto, simplemente bebiendo té activamos sus beneficiosas propiedades antihipertensivas”.

Los hallazgos fueron publicados en la edición de marzo de la revista Cellular Physiology and Biochemistry.

Vía Web MD


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