La exploración profunda siempre ha sido un tema fascinante para los científicos y el público en general. El océano cubre el 71% de la superficie de la Tierra y contiene una gran cantidad de misterios por descubrir. Recientemente, se han presentado imágenes de un cenote marino en el Caribe Mexicano, lo que ha confirmado la teoría de que la tierra y el mar están conectados.
Un cenote es una formación natural de agua dulce que se encuentra principalmente en la península de Yucatán en México.Son agujeros profundos en el suelo que se formaron cuando los techos de las cavernas se derrumbaron. Estos agujeros están conectados a ríos subterráneos que se extienden por toda la península. Algunos cenotes están abiertos a la superficie, mientras que otros están completamente cerrados.
Los científicos han estado explorando estos cenotes durante décadas, pero nunca antes se había encontrado un cenote que estuviera conectado al océano. Esto cambió recientemente cuando se descubrió un cenote marino en el Caribe Mexicano. Las imágenes de este cenote han sido presentadas por primera vez, y han dejado a los científicos y al público en general asombrados por la belleza y la importancia de este descubrimiento.
El cenote marino es un agujero en el suelo que se encuentra a unos 3 kilómetros de la costa. Tiene una profundidad de aproximadamente 30 metros y está conectado a una red de cavernas submarinas que se extiende por toda la zona. Los científicos que exploraron el cenote encontraron una gran cantidad de vida marina, incluyendo corales, peces y crustáceos.
Este descubrimiento es importante por varias razones. En primer lugar, confirma la teoría de que la tierra y el mar están conectados. Durante mucho tiempo, los científicos han sabido que los ríos subterráneos en la península de Yucatán están conectados, pero nunca habían encontrado evidencia de que estuvieran conectados al océano. Ahora sabemos que los ríos subterráneos en la península de Yucatán están conectados al océano, lo que significa que la vida marina puede viajar entre los dos ecosistemas.
En segundo lugar, este descubrimiento es importante porque nos muestra la importancia de proteger nuestros océanos. El océano es un recurso valioso que proporciona una gran cantidad de alimentos y recursos para los seres humanos. Sin embargo, también es un ecosistema frágil que es susceptible a la contaminación y la degradación. Si queremos proteger nuestro océano, debemos comprender cómo funciona y cómo está conectado a la tierra.
En tercer lugar, este descubrimiento es importante porque nos muestra la importancia de la exploración profunda. Todavía hay mucho que no sabemos sobre nuestro océano y el mundo submarino. La exploración profunda nos permite descubrir nuevos ecosistemas y entender mejor cómo funciona nuestro planeta.
En conclusión, el descubrimiento del cenote marino en el Caribe Mexicano es un descubrimiento emocionante y significativo. Confirma la teoría de que la tierra y el mar están conectados, muestra la importancia de proteger nuestros océanos y resalta la importancia de la exploración profunda. Este descubrimiento también puede tener implicaciones para la investigación científica futura, ya que puede llevar a una mayor comprensión de la ecología marina y la interacción entre los ecosistemas terrestres y marinos.
Sin embargo, este descubrimiento también plantea preguntas y preocupaciones. ¿Cuál es el impacto de la actividad humana en la conexión entre el cenote y el océano? ¿Cómo se verán afectados los ecosistemas terrestres y marinos si esta conexión se ve comprometida? ¿Qué medidas se pueden tomar para proteger y preservar esta conexión?
Es importante abordar estas preguntas y preocupaciones a medida que avanzamos en nuestra comprensión de la interconexión entre la tierra y el mar. Esto incluye la toma de decisiones informadas en torno a la protección del medio ambiente y la adopción de prácticas sostenibles. También implica la continuación de la investigación y exploración profunda para descubrir y comprender mejor los misterios de nuestro planeta.
En resumen, la presentación de imágenes de un cenote marino en el Caribe Mexicano es un emocionante descubrimiento que confirma la conexión entre la tierra y el mar, muestra la importancia de proteger nuestros océanos y resalta la importancia de la exploración profunda. Este descubrimiento plantea preguntas y preocupaciones importantes, pero también presenta oportunidades para una mayor comprensión y avances científicos en el futuro. Es importante abordar estas cuestiones a medida que avanzamos en nuestra comprensión de nuestro planeta y su complejidad interconectada.
México tiene un sinfín de rincones de insólita belleza natural, cautivadora cultura, historia, costumbres y, por supuesto, exquisita gastronomía.
El arte culinario de cada región se preserva gracias a las tradiciones que hemos heredado de generación en generación. Pero esto no impide que nuevos platillos ingresen a las páginas de la historia por su originalidad y sabor, convirtiéndose en clásicos al instante.
Uno de ellos es el Maizapán, un dulce muy especial que se produce en el Pueblo Mágico de Tlaxco, Tlaxcala. Como su nombre lo indica, el dulce es semejante al mazapán, pero está hecho con harina de maíz azul.
Foto: Alicia Jiménez | México Ruta Mágica.
Detrás del Maizapán está el inspirador trabajo realizado por la familia Fuentes, quienes durante la pandemia por Covid-19 decidieron innovar la actividad familiar para darle valor agregado a sus productos.
De acuerdo con Héctor Fuentes Ronquillo, fundador de Maizapán, su familia se ha dedicado a las actividades agrícolas durante tres generaciones, cultivando maíz blanco, amarillo y azul.
“Nosotros somos productores agrícolas desde hace tres generaciones de mi familia. A nosotros ya nos tocó elaborar un producto que le diera un valor agregado a nuestra materia prima, que es el maíz azul”, dijo en entrevista para México Ruta Mágica.
De acuerdo con el fundador, el producto ha tenido buen recibimiento. Cuentan con más de 40 sabores distribuidos en cinco grupos: cereales, frutas, pétalos de flores, hierbas medicinales y sabores infantiles/especiales. Su listado es tan variado que puedes encontrar desde los clásicos cacahuate, café, nuez y chocolate, hasta los más peculiares, como bugambilia, pétalos de rosa, cúrcuma y polen.
Foto: Héctor Fuentes.
Además del famoso Maizapán, la empresa cuenta con una amplia variedad de productos, entre los que se encuentra la harina para hot cakes de maíz azul, agua de maíz azul, pulque, galletas, polvorones, pinole y helados de maíz azul con nuez y chocolate.
Actualmente distribuyen sus productos en la comunidad de José María Morelos Buenavista, en Tlaxco, así como en puntos de venta en Apizaco, Huamantla, Tlaxcala, Zacatelco y Hueyotlipan.
Ubicación:
Calle: Domingo Arena 10. José María Morelos, Buenavista, Tlaxco.
Hace algunas semanas inicié en mis redes sociales una serie llamada “De Memoria”, misma que contendrá muchos capítulos que estarán numerados progresivamente. La intención de dicha participación, con comentarios del pasado y del presente, es que sean totalmente improvisados y que sean fundamentalmente ideas que se me vienen en el momento mismo en el que los narro, con el propósito de que sean del interés de quienes me escuchan, me ven o me leen.
Dicha serie la podrá usted encontrar en todas mis redes sociales:
Existe una famosa frase célebre —cuya autoría se les atribuye a varios personajes— que dice: “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. Seguramente la habrá escuchado en alguna película o serie, quizás la haya leído en algún texto o incluso en alguna publicación de redes sociales. Y aunque estemos de acuerdo con ella, para algunos resulta ser una verdad lejana a nuestros tiempos.
En el contexto de la política nacional, algunos personajes dirán que “ya hemos aprendido de nuestro pasado lo suficiente como para no repetirlo”, haciendo alusión a los gobiernos emanados del PRI y del PAN. Pero es importante analizar con detalle las decisiones del actual gobierno que encuentran similitudes con sus antecesores.
En ocasiones pareciera que se pretende borrar la historia de México de un plumazo, negando los hechos que han dado forma al presente. Cada seis años se hace “borrón y cuenta nueva”. Este hecho se reafirma con el uso que se les da a las redes sociales. Las personas, sobre todo los jóvenes, suelen creer en las mentiras, verdades a medias, chascarrillos y fake news que se divulgan en la red, que se deslizan de manera muy sutil pero con gran alcance.
Pero quienes tienen más de 40 años seguro recordarán capítulos en la historia de México que actualmente se están repitiendo, como si fuera un hecho de la naturaleza misma de la política que nadie cuestiona. Por ello, en este ejercicio llamado “De Memoria”, pretendo realizar análisis y reflexiones de sucesos que no deben olvidarse, precisamente, para no repetirlos.
En esta ocasión me gustaría hablar de la nacionalización, esa acción en la que se declara la propiedad de la nación sobre sus propios recursos naturales. Lo hago sin afán de defender a un partido u otro. Es simplemente una recapitulación de hechos verídicos que pueden consultarse en los almanaques de la historia.
Comenzando con Lázaro Cárdenas del Río, el primer presidente mexicano de izquierda que decretó la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938. Unos meses más tarde, creó la empresa estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Con esto, se le expropiaron los bienes a toda la industria petrolera que estaba siendo explotada por extranjeros y se creó Pemex para que el gobierno explorara y explotara el petróleo en beneficio de los mexicanos.
Lo mismo hizo Adolfo López Mateos (1958-1964) nacionalizando la industria eléctrica en 1960, para establecer la compra de las empresas que tenían a cargo el suministro de la energía eléctrica. Esta decisión fortaleció a la Comisión Federal de Electricidad, que actualmente provee la mayor parte de la energía eléctrica en el país.
Si bien la intención inicial fue positiva, el problema es cómo se han administrado tanto Pemex como CFE, llevándolas al borde de la quiebra. Lamentablemente, vemos la debacle de empresas internacionales que en su momento fueron catalogadas como las mejores del mundo. Recordemos, en nuestra memoria, cómo tuvieron sus puntos álgidos al grado tal de que Pemex llegó a ser un participante importante en la economía mundial como miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y la CFE llegó a tener galardones internacionales por ser una empresa de clase mundial.
Años más tarde, otro gobernante basaría su política económica en expropiar y regalarlo todo para ganar simpatizantes: Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). Considerado por muchos como un populista, expropió tierras en todo el país —principalmente en el Valle del Yaqui— y las repartió a diestra y siniestra sin pensar en las consecuencias. Hoy en día continuamos sufriendo las secuelas porque muchas personas no fueron indemnizadas, no hubo compensación y se permitieron muchos abusos, e inclusive, la asignación de tierras a ejidatarios, fundamentalmente.
Sin embargo, una de las decisiones más extrañas fue cuando alguien —seguramente de su gabinete— lo convenció de crear la paraestatal Productos Químicos Vegetales de México (Proquivemex) para nacionalizar el barbasco, un tubérculo de los bosques tropicales de México que fue esencial para el desarrollo de la pastilla anticonceptiva, porque de ella se extraía la diosgenina.
Fue un fracaso. Con la intención de hacer “justicia social”, terminó por quebrar el sector y, por supuesto, no mejoró las condiciones de los campesinos. Así como tampoco sucedió con sus intentos de nacionalizar el tabaco (TABAMEX), el café (INMECAFÉ) y el cacao (CONADECA).
Trabajadores trituran la raíz de barbasco utilizada por Syntex, empresa mexicana dedicada a la industrialización y producción de progesterona. Foto: INAH.
No tuvo límites. Echeverría sí transformó, pero su fortuna, la de su familia y amigos. Transformó la política y la sociedad mexicana para mal.
Después vino otro presidente populista, su gran amigo José López Portillo (1976-1982) quien, desesperado por el desastre económico ocasionado por las políticas del gobierno de Echeverría, le dio por nacionalizar la banca. Es decir, expropiar los bancos y quitárselos a todos los que él mismo llamó “saqueadores”, justificando su decisión con su célebre: “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”.
Volante que invitaba a celebrar la nacionalización de la banca de José López Portillo en 1982. Imagen: Diario La Izquierda.
Lo anterior no es un cuento. Es un relato de lo sucedido hace 40 años y que muchos también recordarán. La decisión ocasionó un incremento en la inflación, principalmente de bienes y servicios básicos para los mexicanos. Probablemente, al hablar de esto usted vuelva al presente para recordar los problemas de inflación que estamos viviendo en 2022. Todo está subiendo y usted lo ha comprobado: desde los alimentos como la carne, frutas y verduras, hasta la gasolina y el gas natural. Por más ajustes que se le hagan al salario mínimo, simplemente no alcanza.
Hace más de medio siglo, las fórmulas para el desastre ya existían, y pareciera que no hemos aprendido nada, a pesar de tener a un presidente adepto a la historia de México. Entonces, ¿cómo no traer a la memoria el desgarriate y el desastre ocasionado por gobiernos populistas, como el de López Portillo y Luis Echeverría, si la historia, en cierta medida pero con distintos personajes, pareciera que se está repitiendo?
Para comprobarlo, no es necesario irnos tan lejos. Aquí en Sonora está sucediendo con el litio, ese importante mineral cuya reserva más grande se encuentra en el municipio de Bacadéhuachi. Ya fue nacionalizado, y aún se desconoce si la empresa que lo administrará se llamará “Litioson” o “Litiomex” (o “AMLITIO”, como lo propuso el partido Morena).
Volante que invita a celebrar la nacionalización del litio de Andrés Manuel López Obrador. Imagen: @PartidoMorenaMx.
Al presidente Andrés Manuel López Obrador lo convencieron de que el litio es la quinta maravilla del mundo, que es “la llave del progreso” de México; que por su uso en la tecnología automáticamente acelerará el crecimiento de la economía, poniéndonos a la par de los países más desarrollados sin hacer nada más que ser propietarios del yacimiento de litio más grande del mundo.
No lo niego que así lo sea. El litio es un mineral clave en el desarrollo de la Industria 5.0. Se utiliza, fundamentalmente, para la elaboración de baterías para automóviles eléctricos, cuyo uso tiene por objetivo reducir la dependencia de los combustibles fósiles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio climático.
Lo que nadie le ha dicho al presidente es que el tiempo apremia. Que mientras en nuestro país aún se pelean por quién o quiénes se encargarán de explotarlo, qué nombre le pondrán a la paraestatal y mientras continúan frotándose las manos pensando en la fortuna que representa el “oro blanco”, en otras partes del mundo ya desarrollan tecnologías para sustituir su uso. Como es natural cuando un recurso escasea. Por ejemplo, en China ya se fabrican baterías de sodio. Y no me crea a mi si no lo desea. Búsquelo en la web. Detalla una nota publicada en el diario español El Mundo:
“Adiós al litio: así con las nuevas baterías de sodio que llevarán móviles y coches (…) El gigante chino CATL ha empezado a desarrollar una nueva batería de ion-sodio, un remplazo para los actuales modelos de batería ion-litio cuyos precios están aumentando vertiginosamente por la gran demanda del mercado y para las que se anticipa una falta de suministros”.
Ilustración de la batería de sodio desarrollada por la empresa china CATL. Imagen: El Mundo.
Alguien le dijo al presidente que era necesario nacionalizar el litio porque, ¿para qué lo explotan los extranjeros si podemos explotarlo los mexicanos? No dudo de nuestras capacidades, pero la realidad es que vamos muy despacio. No tenemos dinero para resolver los problemas del país y agarramos nuevos. En vez de buscar alianzas con la iniciativa privada, volvemos al pasado, ese que parece borrarse con cada declaración, con cada decreto y cada decisión.
No podemos quedarnos con millones de toneladas de expectativas y esperanzas puestas en el litio, que en un descuido nos quedamos “chiflando en la loma” por la falta de dinero, tecnología y visión.
Por eso, es muy importante no perder la perspectiva de las cosas que ya son historia. Hay que traerlas a la memoria para beneficio de la sociedad, de México y de las nuevas generaciones.
Industrialization is one of the main challenges for Mexican industry, but therefore it’s also a great opportunity. Increasing the industrialization capacity to add value to products is essential to guide our production towards the world market.
To achieve this, it’s necessary to have industries that process, for example, food, so transform it into products whose variety of presentations can satisfy a wide range of customers around the world.
An example of this is the industrialization of avocado. It takes advantage of the great avocado production capacity in Michoacan —which is an export-quality fruit— and gives it added value by transforming it into packaged and ready-to-eat guacamole. Tha’ts how this extremely popular and representative Meixcan product manages to succeed in the North American, European, Asian and Middle Eastern markets, mainly in countries such as the United Arab Emirates, Saudi Arabia, Qatar, Kuwait, Oman, Israel, China, Germany, Spain, among many others.
Avorico, ready-to-eat guacamole brand with classic, spicy habanero and many other flavors. A product of Ambertec International Business.
And just like avocado, there are hundreds of fruits and vegetables from different agricultural regions of Mexico, which are privileged by nature due to the quality of their land, water, climate and geographical location. Some of them are Queretaro, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Sonora and Sinaloa, and Michoacán.
Ths state is the main producer of avocado, strawberry, blackberry, peach, plum and lentil, but is has important companies in the agribusiness sector that contributes significantly to increasing the presence of Mexican products throughout the world.
One of them is PROFUSA, a fruit and vegetable processing company for the national and international food industry. Their work oriented towards quality and innovation has allowed them to have a presence in 12 countries around the world, with top-tier clients such as Danone, Lala, Alpura, Chobani, Nestlé, Campbell’s and many others.
PROFUSA‘s specialty is the processing of fruits and vegetables, freezing them for direct sale or transforming it into jams, purées, dessert fillings, chocolate-covered strawberries and bananas, vegetable milks, bases for yogurt and ice cream, doing it under the highest quality standards in block quick freezing (BQF) and individual quick freezing (IQF).
And this quality translates into results. In 2020 , PROFUSA had a total production of 333 million pounds (approximately 151,000 tons) in its different production processes. Among them, 155 million pounds of frozen fruits and vegetables under the IQF method; 88 million pounds of fruit jams and other variations; 52 million pounds of toppings and packaging, and 7.5 million pounds of fresh produce.
PROFUSA factory in Zamora, Michoacán.
Besides PROFUSA’s sales within the country, the company exports 195 products to countries such as the United States, Canada, Chile, Germany, the United Kingdom, Belgium, Switzerland, Norway and Japan. But in the coming months, thanks to a team effort made out bya group of businessmen and me, all these Mexican products are expected to enter the United Arab Emirates, Oman, Qatar, Kuwait, Saudi Arabia and others in the Middle East region.
Personally, I had the opportunity to visit PROFUSA plant and it was a unique experience. A demonstration that the quality of Mexican export products is not only accepted, but also has great demand in the world market. The company is continuing pushing its work towards its main goal: always improve, grow and having a larger global presence, competing with the best and largest companies in the production of processed food industry.
For this reason, business alliances between factories and international marketing companies, such as Ambertec International Business, are highly attractive to generate the necessary synergy with the clear and effective purpose of joining forces, teaming up and working hard to conquer food processing industry market.
That’s why is important to highlight the work carried out by companies such as PROFUSA, because all the export companies share the same quality: they are different. They have no limits in their growth, in innovating and developing new products.
That is the greatness of this type of companies, which are not only permanently in the customer’s preference, but also works on continuous improvement, in the effort to grow even more and to be better. And that is where some of us from Sonora, some Mexicans, want to be, making this effort because we believe in the value of Mexican products and their potential to conquer the world.
La industrialización es uno de los grandes retos que tenemos los mexicanos, pero también es una gran oportunidad. Incrementar la capacidad de industrialización para aumentar el valor agregado en los productos, sobre todo los agrícolas, es indispensable para dirigir nuestra producción hacia el mercado mundial.
Para dar este paso, es necesario que nuestro país cuente con industrias que procesen, por ejemplo, los alimentos, para que estos sean convertidos en productos cuya variedad de presentaciones logren satisfacer a una amplia gama de clientes de todo el mundo.
Un claro ejemplo de ello es la industrialización del aguacate. Hacerlo implica aprovechar la capacidad de producción de aguacate en Michoacán, que es una fruta con calidad de exportación, y darle un valor agregado al transformarlo en guacamole empacado y listo para comer. Con ello, este producto sumamente popular y representativo de nuestro país, logra triunfar en los mercados norteamericanos, europeos, asiáticos y del Medio Oriente, principalmente en países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar, Kuwait, Omán, Israel, China, Alemania, España, entre muchos otros.
Avorico, guacamole listo para comer, sabor clásico y habanero. Un producto de Ambertec International Business.
Y así como el aguacate, existen cientos de frutas y verduras provenientes de las distintas regiones del país, que son privilegiadas por la naturaleza por la calidad de su tierra, agua, clima y ubicación geográfica. Es muy interesante conocer dichas regiones en estados como Querétaro, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Sonora y Sinaloa, pero particularmente, la región agrícola del estado de Michoacán.
Si bien este último es el principal productor de aguacate, fresa, zarzamora, durazno, ciruela y lenteja, también alberga importantes empresas del ramo agroindustrial que aportan de manera significativa a aumentar la presencia de productos mexicanos en todo el mundo.
Una de ellas es PROFUSA, ubicada en Zamora, Michoacán. Se trata de una planta procesadora de frutas y verduras para la industria alimenticia nacional e internacional. Su trabajo orientado hacia la calidad e innovación les ha permitido tener presencia en 12 países de todo el mundo, con clientes de talla internacional como Danone, Lala, Alpura, Chobani, Nestlé, Campbell’s y muchas otras más.
La especialidad de PROFUSA es el procesamiento de frutas y verduras, mismas que congela para su venta directa o transforma en mermeladas, purés, rellenos para postres, fresas y plátanos cubiertos con chocolate, leches vegetales, bases para yogurt y helados, además de contar con los máximos estándares internacionales de calidad en congelado rápido en bloque (BQF) y congelado rápido individual (IQF).
Dicha calidad se traduce en resultados. Tan solo en 2020, en plena pandemia, tuvo una producción total de 333 millones de libras (aproximadamente 151 mil toneladas) en sus distintos procesos productivos. Entre ellos, 155 millones de libras de frutas y verduras congeladas bajo método IQF; 88 millones de libras de preparados de fruta; 52 millones de libras de coberturas y empaques, y 7.5 millones de libras de productos frescos.
Instalaciones de PROFUSA en Zamora, Michoacán.
Además de la venta al interior del país, PROFUSA exporta 195 productos a países como Estados Unidos, Canadá, Chile, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Suiza, Noruega y Japón. Pero en los próximos meses, gracias al trabajo realizado por un grupo de empresarios, se espera que todos estos productos mexicanos ingresen a Emiratos Árabes Unidos, Omán, Catar, Kuwait, Arabia Saudita y otros de la región del Medio Oriente.
En lo personal, tuve la oportunidad de visitar la planta de PROFUSA y fue una experiencia inigualable. Una demostración de que la calidad de los productos mexicanos de exportación no solamente es aceptada, sino que tiene una gran demanda en el mercado mundial. Para ello, la empresa no ha cesado en su objetivo de ser siempre mejores, crecer y tener una presencia global, situándose a la altura de los mejores y más grandes competidores en la producción de alimentos procesados.
Por eso, las alianzas empresariales entre fábricas y empresas de comercialización internacional, como Ambertec International Business, son altamente atractivas para generar la sinergia necesaria con el propósito claro y efectivo de sumar esfuerzos, hacer equipo y buscar conquistar los mercados internacionales de productos agrícolas procesados e industrializados.
Es importante destacar el trabajo que realizan empresas como PROFUSA. ¿Por qué? Porque la iniciativa privada, las empresas calidad exportación comparten una cualidad: ser diferentes. No tienen límites en su crecimiento, en innovar y en desarrollar nuevos productos.
Esa es la grandeza de este tipo de empresas, que a su vez no solo están permanentemente en el gusto de los clientes, sino que trabajan en la mejora continua, en el esfuerzo por crecer aún más y por ser mejores. Y ahí es donde confluyen otras empresas haciendo alianzas empresariales estratégicas. Es allí donde queremos estar algunos sonorenses, algunos mexicanos, haciendo este esfuerzo porque creemos en el valor de los productos mexicanos y su potencial para conquistar el mundo.
Con una interpretación fascinante e inspiradora, Stephanie Srour presenta al público su más reciente sencillo “3touna El Toufouli”, una canción que busca llegar a los corazones de las personas a través de un mensaje de paz y hermandad en el mundo.
En entrevista para Sonora Star, la cantante mexicana de origen libanés explicó que se trata de una canción originalmente grabada en 1984 por la artista libanesa Remi Bandali. Su título en español es “Denos la niñez” y aborda la situación de niñas y niños que viven en zonas de conflictos bélicos.
“Tiene un mensaje bastante especial para el Medio Oriente y para todo el mundo, porque desgraciadamente, como dice el título (“denos la niñez”, en español) es una cuestión que toca el corazón de muchos. Los niños no tendrían por qué vivir en medio de guerras. Aún así, es increíble que ellos aprenden a ser más fuertes, a protegerse y salvarse de la violencia mientras intentan seguir siendo niños a pesar de todo lo que están viviendo”, explicó.
Con este motivo en mente, Stephanie Srour decidió hacer su propia versión de la canción, y con ello transmitir un sentimiento de paz, algo sumamente necesario en la actualidad.
“Yo creo que en todas las regiones debería prevalecer la paz, hermandad y tenderle la mano a quienes lo necesitan. Entre más personas comprendan la importancia de vivir en armonía, de convivir con todos sin discriminar y de crear cosas nuevas en ambientes pacíficos, el mundo se convertirá en un lugar mejor”, afirmó.
Sobre el proceso de grabación del videoclip, Stephanie compartió que se trató de un esfuerzo en equipo en el que tanto la producción, como el actor y ella misma pusieron todo de su parte para obtener un resultado satisfactorio que logra reflejar los sentimientos de la canción.
“Fue conectarme con la magia. Todo estuvo planeado con una producción basada en la idea principal: locación, vestuario, maquillaje y gama de colores. Quedé muy contenta y me encantó. Es un videoclip que estaba esperando poder hacer desde hace mucho tiempo por el mensaje tan lindo que transmite la canción. Fue tanta la emoción y la felicidad que ni siquiera se sintió el cansancio, aunque fueron bastantes horas de trabajo”, compartió.
“Estoy muy contenta y será un honor que este video llegue a muchas personas para que puedan entender el mensaje. El mundo tiene muchas cosas bellas, tantos países y una diversidad de culturas tan increíble. Esto fue lo que me motivó a hacer este video”.
Finalmente, Stephanie aprovechó la oportunidad para agradecer a la producción, maquillistas, estilistas y vestuaristas, al actor, a su mamá, a su familia, a sus seguidores y a todas las personas involucradas, pero también a una amiga muy especial que contribuyó de gran manera con la historia del videoclip.
“Quiero agradecerles por haber hecho este cuento de hadas realidad. También a una amiga muy especial, a quien le agradezco que me haya brindado la idea del videoclip después de haber escuchado el audio de la canción. A pesar de tener poco tiempo de conocernos, siempre me ha apoyado en mi carrera como cantante. La estimo mucho, se lo agradezco y siempre estará presente en mi carrera”, resaltó.
“Asimismo, me gustaría agradecer a los Emiratos Árabes Unidos, especialmente a Dubái, porque el viajar, conocer su cultura y tener nuevos acercamientos con el Medio Oriente, así como la calidad de la gente y la modernidad del país, me abrió oportunidades y nuevos horizontes de lo que estoy emprendiendo”.
“3touna El Toufouli” ya está disponible en todas las plataformas de streaming y en YouTube, mismo que te compartimos a continuación:
Hace dos semanas inicié en mis redes sociales una serie llamada “De Memoria”, misma que contendrá muchos capítulos que estarán numerados progresivamente. La intención de dicha participación, con comentarios del pasado y del presente, es que sean totalmente improvisados y que sean fundamentalmente ideas que se me vienen a la cabeza en el momento mismo en el que los narro, con el propósito de que sean del interés de quienes me escuchan, me ven o me leen.
Dicha serie la podrá usted encontrar en todas mis redes sociales:
La participación de los jóvenes en la política es fundamental para enriquecer el ejercicio del poder público. Con ello, la sociedad se beneficia al contar con representantes cuyo trabajo responsable y pasión por el cambio también aboga por los derechos y necesidades de la juventud. Por ello, considero importante hablar de su participación, pero con una perspectiva diferente: hablar de los jóvenes recordando nuestra propia juventud, recordando que nosotros también lo fuimos y nos tocó experimentar lo mismo que ellos viven ahora.
Haciendo algunas reflexiones con un par de amigos, rememoré aspectos que tienen que ver con la política mexicana. Los tres, hace aproximadamente 40 años, nos involucramos en esas tareas que tienen que ver con hacer méritos. Es decir, siendo estudiantes, muchos de nosotros buscamos participar en actividades de tipo social, pero sobre todo de tipo político, alentados por lo que nos inspiraba nuestro espíritu universitario: la superación.
Obviamente, en aquel momento estábamos muy “verdes”, como dicen, muy jóvenes. Pero en la universidad tenemos el deber de tocar puertas para encontrar oportunidades que nos lleven a desarrollar nuestras capacidades como profesionistas. Para algunos, esto puede significar integrarte a un partido u organización política, ya sea por cuenta propia o por invitación de algún familiar, amigo, maestro o conocido.
Las motivaciones son muy válidas y nobles: es porque los jóvenes tienen ese ‘gusanito’ de participar en política, conocer de cerca los procesos de la toma de decisiones, porque intentan ser ‘alguien’, destacar y ser reconocidos. Recordemos que en nuestro país somos ciudadanos a los 18 años, y muchos desean hacer valer sus derechos políticos. Quieren, al margen de estudiar, participar de la manera más elemental involucrándose en partidos y campañas políticas.
Entonces, recordaba que hace alrededor de 40 años yo también fui joven y busqué la manera de integrarme a movimientos juveniles, concursos de oratoria, conferencias, seminarios, congresos y a todo lo que tuviera que ver con participar, conocer gente, relacionarme, prepararme y, sobre todo, aprender.
Luis Fernando Heras Portillo (centro) durante una asamblea municipal del Frente Juvenil Revolucionario (FJR)
En esa época, una de las grandes figuras de la política era don Jesús Reyes Heroles (1921-1985), un destacado académico, historiados y político originario de Veracruz, autor de “El liberalismo mexicano”, una obra fundamental para quienes estudian el tema. Entre sus logros se encuentra la reforma política de 1977, que permitió la transición democrática en México para abrir paso a un modelo pluripartidista del que se conformaría la oposición. En aquel entonces era toda una institución ideológica que servía como inspiración a los estudiantes de la década de los 80.
Para quienes nos encontrábamos en el área de Ciencias Sociales —como yo, egresado de la licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora— leer, escuchar y conocer a Jesús Reyes Heroles en alguna conferencia o evento era algo sumamente interesante, porque su conocimiento e ideales regían su actuar en los diferentes cargos públicos que ejerció. En pocas palabras, era un político preparado y con una enorme influencia en la formación de cuadros políticos.
Fue en ese contexto cuando muchos jóvenes veinteañeros, entre ellos su servidor, decidimos involucramos en tareas de tipo político, participando en movimientos y después en campañas, siempre buscando la oportunidad de trascender y de ser parte de la actividad política.
Cabe señalar que, en aquella época juvenil confluían varios partidos, siendo los principales el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que era prácticamente el partido único; el Partido Acción Nacional (PAN), desde entonces y hasta hoy considerado la derecha del país, y el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), que existió de 1981 a 1987, nacido de la fusión del Partido Comunista Mexicano con otras organizaciones de izquierda. Eran esos básicamente las tres fuerzas políticas.
Quienes éramos jóvenes y nos gustaba la política, buscamos integrarnos a las filas de alguno de los tres partidos anteriores, con el objetivo de crecer y tener posibilidades de encontrar algún empleo, cargo a elección popular o de sumarnos a algún gobierno. Recuerdo que en 1982 tuve la oportunidad de participar en la campaña presidencial de Miguel de la Madrid. Siendo muy joven me involucré en tareas que, al término de esa campaña, aportaron a mi desarrollo profesional y me ayudaron a comenzar a trazar mi camino en la vida.
Luis Fernando Heras Portillo en la Ciudad de México (1982)
En general, es muy interesante cómo los jóvenes se enrolan en actividades de tipo político, siempre buscando participar. Pero si observamos el presente, podemos darnos cuenta de que sigue sucediendo lo mismo. Desde mi experiencia, puedo relatar de manera anecdótica que el 80% del tiempo éramos “carne de cañón”. En pocas palabras, los más grandes, es decir, los que estaban a la cabeza de organizaciones o partidos, nos daban la encomienda de repartir volantes, de hacer vallas humanas cuando venía algún presidente de la república o de invitar a otros jóvenes de secundarias y preparatorias para llevarlos a los eventos políticos. Había una simbiosis muy natural. A los jóvenes nos utilizaban para echar porras, para acomodar sillas, organizar eventos e invitar a cada vez más gente, pero nunca nos daban oportunidades reales de trabajo y participación. Éramos una fuerza cuya energía no era aprovechada de la mejor manera. Nunca nos daban realmente la representación que en ese momento pudiéramos tener, pero así era, y así funcionaba prácticamente en todas las organizaciones políticas.
Quienes cursábamos la universidad teníamos la oportunidad de intercambiar opiniones con jóvenes que participaban en el PRI, PAN o en el PSUM y, a pesar de las diferencias ideológicas, todos coincidíamos en algo: los más grandes nos utilizaban como carne de cañón, haciendo méritos para figurar en la política.
Aquí es donde hago la pregunta: ¿Ha cambiado algo? ¿Han mejorado las oportunidades para los jóvenes en la política?
Son experiencias muy bonitas e interesantes, pero al parecer sigue siendo lo mismo. Simple y sencillamente no se les da a los jóvenes la oportunidad, el valor ni la relevancia que tiene la juventud de México para que la clase política se renueve, tenga en sus filas a más jóvenes y más mujeres, para efectos de refrescar el sistema político mexicano.
Sería interesante, pues, que todos aquellos que participan en la política mexicana realizaran una reflexión al respecto, mirando al pasado para entender el presente y construir el futuro, de la mano de quienes les tocará vivirlo.
¿Será acaso que nuestro país necesita como presidente de la república a una persona menor de 40 o 50 años para renovar radicalmente el ejercicio del poder público, con sangre y mente joven, y con acciones que beneficien a las presentes y futuras generaciones?
Cuando nos encontramos trazando nuestro propio camino y no sabemos hacia dónde ir, en ocasiones solo es necesario seguir la voz de nuestro instinto. Con un enorme talento, pasión por el arte y amor por sus orígenes, Stephanie Srour descubrió cuál era su destino: ser cantante de pop árabe.
Stephanie Srour es una joven de 23 años nacida en la Ciudad de México. Su familia proviene del Líbano, por lo que desde muy pequeña tuvo contacto con una educación multicultural que formó su identidad, pero también sus sueños.
“En el Líbano, a los niños se les habla en árabe, francés e inglés desde que nacen. Mi papá aquí en casa, siendo libanés, nos habló siempre en estos tres idiomas”, dijo.
Con un fuerte dominio en el aprendizaje de idiomas, Stephanie también habla italiano y turco, siendo este último uno de sus favoritos por tener varias similitudes con el árabe.
Stephanie Srour durante su infancia.
Pero fue precisamente su conocimiento en el idioma árabe el que despertó su interés por la cultura, las tradiciones y la música del Medio Oriente, Con más de seis años de preparación musical profesional, Stephanie sabe muy bien hacia dónde quiere ir. Sin embargo, como toda meta de vida, no ha sido camino fácil.
“Empecé con el gusto por la música árabe cuando tenía 10 años. Al cumplir 14 años quise comenzar a dedicarme a la música, pero mucha gente me dijo: ‘Esa no es carrera para ti, tú eres muy buena en los idiomas, mejor aprovéchalo trabajando en embajadas, oficinas, etc.‘ Pero por más que intenté buscar una carrera con estas características, mi fuerte es el arte, es cantar, y de ahí no me voy a mover”, aseguró.
Una experiencia inolvidable
A pesar de sus raíces y de su apego por la cultura árabe, Stephanie no había visitado ningún país del Medio Oriente hasta hace poco. Y aunque “se lleva en la sangre”, pisar tierras árabes por primera vez cambió por completo su vida.
Durante una estancia de varios meses, la joven tuvo la oportunidad de visitar Dubái, en Emiratos Árabes Unidos, un destino conocido por su turismo, atracciones, apertura e innovación. El viaje, relata, se dio de manera casual. Curiosamente, fue esa misma ‘casualidad’ la que la llevó a conocer a personas de la industria de la música árabe que le ayudaron a decidirse, de una vez por todas, a dedicarse de lleno al canto.
“Ir a Dubái me abrió muchos horizontes. Se dio muy casual. Yo fui por cuestiones familiares y sin querer me topé con personas del medio artístico que no me lo esperaba. Me ayudaron a darme cuenta de qué es lo que me hacía falta en el camino que quiero tomar a nivel profesional”, explicó sobre su experiencia.
“El haber conocido a gente que me entiende, que conoce la cultura, fue lo que me dio seguridad y el ‘punch’ que me faltaba”.
Además de enriquecer su carrera como cantante, su estancia en Dubái la hizo “reconectar” con sus raíces al conocer más de cerca la manera en cómo se vive en esa región, el dinamismo de la ciudad y, sobre todo, la calidez de su gente.
“Fue como regresar a casa, el haber reconectado, haber conocido a tanta gente. Te hacen sentir como en tu propio hogar, son muy cercanos y te hacen sentir como tal, aunque no te conozcan”, comentó.
Stephanie destacó también su gran admiración por el respeto que tienen los emiratíes hacia sus tradiciones y su religión. A pesar de ser un lugar tan turístico, relató que realizan el llamado a la oración cinco veces al día sin importar en dónde se encuentren.
Bandera de Emiratos Árabes Unidos.
Música para el alma
Actualmente, Stephanie Srour tiene seis canciones propias, mismas que están disponibles en plataformas digitales como YouTube, Spotify, Apple Music, entre otras. Aunque la tendencia en muchos géneros occidentales y europeos es cantar sobre amor y desamor, la cantante se mantiene fiel a las tradiciones árabes. Allí, también se le canta al amor, pero en sus diferentes formas.
“En la región árabe tratan de tener siempre muy presente a Dios en todos los conceptos. Por ejemplo, mi canción ‘Yalle Byerda Bey3esh‘ habla de agradecer por todo lo que tienes. También tengo mi segundo sencillo que se llama ‘Efrah‘ que significa ‘alégrate‘, y habla de la alegría en todos los sentidos. Fue un tema que se nos ocurrió al productor musical y a mi justo cuando la pandemia se encontraba en sus momentos más críticos”, detalló.
Para ella, escuchar cada canción, ritmos diferentes y transmitir su mensaje a través de la música es una sensación indescriptible, que va más allá de entonar una melodía. Es, a final de cuentas, hacer lo que ama.
Al respecto, su más reciente sencillo “Atouna El Toufouli” («Denos la niñez») brinda un mensaje polémico. Se trata de un cover interpretado originalmente por la cantante Remi Bandali en 1984. Fue escrito durante la Guerra Civil Libanesa y describe la manera en la que niñas y niños viven durante conflictos bélicos: con hogares destruidos, fiestas religiosas sin decoraciones y niños sin felicidad.
“Ellos piden su niñez de regreso. Se compuso en un momento en el que los niños estaban creciendo en un ambiente de guerra. Es algo triste, por supuesto, pero es algo que no ha terminado, sobre todo por la situación actual entre Rusia y Ucrania”, expresó.
Sobre por qué decidió interpretar un tema tan sensible, explicó que al principio fue porque consideró que su tono de voz era adecuado cantarla. Al grabarla y enviarla a amigos de todo el mundo para conocer su reacción, tuvo comentarios positivos que la inspiraron a seguir adelante.
“En Dubái entendieron el contexto y el contenido, fue una reacción súper padre. También la envié a uno de mis amigos que actualmente vive en Estados Unidos porque él y su familia salieron de Siria. En cuanto la mandé me respondió ‘nos tienes llorando a todos en la sala recordando los momentos en los que tuvimos que irnos, con lo que nos cupiera en las manos‘. Entonces dije ‘vale la pena trascender y no dejarlo nada más en un sencillo’, sino hacerlo a mi estilo y dar el mensaje a mi manera”.
Nuevos horizontes
Además de su carrera como cantante, Stephanie Srour tiene una licenciatura en traducción del francés y estudia doblaje de voz, una profesión que incorpora elementos como la actuación, gesticulación y corporalidad. Pero, al igual que con la música, le gustaría orientar dicha vocación al doblaje de series árabes.
“Soy middle eastern totalmente, y eso es lo que les llama la atención a muchos. Que siendo nacida en México me incline hacia lo árabe, que tengo el idioma dominado a la perfección incluso sin haber estado tanto tiempo allá”.
Escultura “El poder de las palabras”, del artista emiratí Mattar bin Lahej.
Siendo todo un ejemplo de determinación, valentía y voluntad, Stephanie compartió un valioso consejo a jóvenes y a toda aquella persona que también desea perseguir sus sueños, pero no se atreven:
“Con todo lo que les he comentado, me gustaría dejar en claro que también tengo miedos. El querer aventarme a todo esto no es fácil, pero el que no arriesga no gana. Muchas veces traté de complacer y hacer que la música se quedara como hobby, pero no se puede porque, aunque uno quiera hacer otra cosa, cuando algo te jala tanto no se puede. Lo único que sí les digo es que no quiten el dedo del renglón. El ‘no’ siempre lo vas a tener, el ‘sí’ es el que cuesta trabajo conseguir”, externó.
Finalmente, Stephanie Srour expresó agradecimientos por todas las personas que recientemente la han apoyado en el camino hacia sus objetivos:
“Me gustaría agradecer a todas las personas que aparecieron en mi vida estos últimos meses, que me hicieron tomar el camino. Agradecer a todo el equipo de productores musicales y audiovisuales, a mi publicista y equipo de marketing, a mis amigos y a toda la gente que me tomó de la mano y creyó en mí. En general, a todos los que aparecieron en mi vida y, por supuesto, a los Emiratos Árabes Unidos y a Dubái por hacer que tuviera ese reencuentro con mis raíces, porque vivir todo esto fue lo que me hizo tomar el camino que estoy por recorrer”, concluyó.
Existe una frase que se le atribuye al gran científico Albert Einstein que dice: “Si quieres conocer el futuro, mira al pasado”, y existe mucha razón en ella. En ocasiones, para formular nuestro futuro, es necesario rescatar algunas memorias, pues de ellas deriva un gran conocimiento que nos forja y nos ayuda crecer.
Para algunos, mirar al pasado es considerado algo negativo, pues sería el equivalente a ‘estar anclado’ en lo que alguna vez fue, a vivir constantemente de ‘glorias pasadas’ o a tratar de revivir una y otra vez una experiencia o sensación sin lograr tener éxito. Sin embargo, considero que todo depende de la perspectiva. En el pasado también se encuentran valiosas lecciones y aprendizaje que es válido en la actualidad, pues para construir un nuevo sendero es necesario saber de dónde venimos.
Ha sido esta reflexión la que me ha motivado a realizar “De Memoria”, una serie de videos y podcast que estaré publicando en mis redes sociales (Facebook: Heras Portillo Luis Fernando) y en Sonora Star. Se trata de publicaciones, comentarios y cosas de la vida actual, mezcladas con anécdotas que se me vienen a la memoria de años pasados y que vale la pena rescatar.
También es un espacio de expresión, de charlas y conversaciones con amigos, profesionistas, empresarios y familiares, así como personas que he conocido a lo largo del camino y de quienes se tiene la grata experiencia de aprender algo, ya sea que hayamos coincidido en el hogar, en la calle, restaurantes o en cualquier otro lugar que implique la comunicación entre seres humanos.
“De Memoria” es un ejercicio de reflexión que proviene del recuerdo de su servidor para comunicar experiencias en el presente.
A continuación, comparto el primero de los capítulos sobre el desarrollo de negocios internacionales, la importancia de la atracción de inversiones y las oportunidades de México en el mundo.
En una ocasión charlaba con un grupo de amigos —dos de ellos empresarios y uno más dedicado al ámbito político— sobre negocios en México y el mundo. Como sucede en estos casos, en la conversación se comparten y se escuchan opiniones acerca de diversos temas que son del conocimiento e interés de los invitados.
Por mi parte, mi actividad como empresario me permite viajar a otros países para promover o atraer inversiones, llevando a cabo acciones de comercio o simplemente desarrollar negocios internacionales, integrando las piezas fundamentales para que empresas puedan tener presencia en otros países.
Quizás usted se pregunte, ¿cómo se lleva a cabo tal cometido? Para ello es necesario la integración de equipos de trabajo, que es lo que se conoce como business development, para efectos de que vengan negocios a nuestro país o inviertan para sacar adelante proyectos productivos, comerciales, turísticos e industriales, así como proyectos innovadores en cuestión de tecnología que permiten también el desarrollo económico y social de los países donde se llevan a cabo.
Esa es la finalidad de la labor: fomentar la capacidad de que se lleven a cabo proyectos específicos que, como lo he dicho siempre, generen utilidades, porque empresas o negocios que no generan ganancias, no son negocio. Y en el marco de la ganancia, para que esta exista se tienen que generar empleo, inversiones y desarrollos inmobiliarios. Tiene que haber operación y equipos de personas, de mexicanos en este caso, llevando a cabo dichos proyectos hasta convertirlos en una realidad.
En ese ámbito, recordé la llegada a México de una de las cadenas comerciales ferreteras más importantes del continente: The Home Depot. En su momento, trabajé durante casi 18 años promoviendo la apertura de tiendas por todo el país. En un sentido anecdótico, recuerdo muy bien la inauguración de la tienda en Hermosillo, donde se cortó listón con autoridades presentes y se celebró con gran entusiasmo la apertura de una nueva opción no solo para constructores, sino también para familias.
En este tipo de trabajos, mi labor concluía el día del corte de listón. Sin embargo, la labor comienza desde mucho antes, desde que se plantea el negocio, se realizan los estudios de mercado, se analiza la competencia, la economía y se negocia con los principales propietarios de terrenos donde se edificará la tienda. Esto permite que uno, como desarrollador de negocios, pueda conocer muchas ciudades. Con maleta en mano, en aviones pequeños y comerciales, en vehículos y transporte público, tuve la oportunidad de viajar a alrededor de 40 ciudades de todo México.
El tema vino a colación durante la charla con amigos, pues recientemente incursioné en negocios de Asia y el Medio Oriente, particularmente de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar y Omán, países donde actualmente desarrollo actividades comerciales. Al igual que cuando viajé a otras ciudades para la construcción de tiendas de The Home Depot, los viajes de negocios son experiencias muy interesantes porque te nutren. Al observar lo que sucede en otros países, al conocer otras economías, es cuando aprendes a leer qué es el presente y cómo se construye el futuro. Y no me refiero al futuro de los otros países, sino al de México. Cuando ves cosas que ya son una realidad, que ya se llevaron a la práctica, que están siendo sumamente exitosas, que tienen una razón de ser y que son muy diferentes al modelo que llevamos a cabo aquí en nuestra región, en Norteamérica, es cuando te das cuenta de que es posible replicarlo. Estrategias y desarrollos turísticos en Dubái podrían realizarse en la Riviera Maya o en la Riviera del Mar de Cortés, edificios o centros de negocios en Abu Dabi fácilmente podrían existir en la Ciudad de México o Monterrey. Es ahí cuando abres las visiones y ves las conexiones respectivas para poder llevar a cabo proyectos internacionales.
Sobre esta reflexión, les comentaba a mis amigos sobre una inquietud que me surgió: si no tenemos la mente abierta y la visión apropiada para ver lo que está sucediendo en el mundo, con voluntad y apertura de preguntarle a los expertos y a la gente adecuada, México corre el riesgo de siempre estar a 15 a 20 años, si es que no más, atrasado con respecto a lo que está pasando en el mundo.
Hoy en día, con el internet y la comunicación instantánea, con la tecnología en general, la posibilidad es más cercana, al estar en contacto y observar lo que acontece en otras latitudes. Pero si no lo ven quienes dirigen el destino de nuestro país, si no lo ven los grandes empresarios —que a veces caen en lo que se conoce como “ceguera de taller”— que solo ven lo que pasa al interior de su oficina y sus empresas, y no ven lo que pasa en la sociedad y mucho menos en otros países (o como se dice coloquialmente “ves el árbol pero no ves el bosque”), pues entonces estamos destinados a vivir alejados de la vanguardia en materia global. ¿Por qué? Porque estamos estancados en el presente, en el día a día, en nuestras broncas cotidianas, en nuestros grandes problemas nacionales y, desde luego, más grave aún, estamos anclados en el “hubiera”. Pero el hubiera se convierte en una maraña enorme de pretextos para no hacer las cosas diferentes.
Por eso, muchos países —sobre todo nuestros socios comerciales como Estados Unidos—, dudan de si tenemos la capacidad de abrir nuevos mercados, desarrollar nuevos productos y recibir nuevas tecnologías que ya funcionan en Europa y Asia.
Concluí con mis amigos que es sumamente importante ver a México no solo en su presente, que hoy por hoy nos duele aceptarlo. Sino cómo lo vemos en los próximos 10 o 20 años en su posible futuro. De nosotros depende.
Cuando amaneció, el sol encontró a un diminuto kayak color turquesa que abría lentamente un surco en la superficie del mar. Dibujó una línea muy por encima de una cuenca profunda de gusanos tubulares gigantes hacia una costa distante oscurecida por las nubes. Detrás yacía una historia de pérdida y 20 millas náuticas de mar abierto. Por delante había 35 más, y esperanza.
En marzo de 2020, el COVID y el divorcio dieron un doble golpe en el estómago a las dos cosas que tenían más significado en mi vida. Suspendí mi empresa, “Sea Kayak Baja México” (SKBM), y esquivé a los policías de cuarentena mexicanos a las 4 am para deslizarme hacia el mar con un desalinizador, anzuelos y el kayak más pesado que he movido. Fue un mes de deambular y observar la naturaleza. Al final, supe que necesitaba asirme de algún gran objetivo para impulsarme a mí y a la comunidad de Sea Kayak Baja hacia adelante.
Un amigo con un velero al otro lado del Golfo de California (Mar de Cortés) estaba dispuesto a llevarme a casa. ¡Eso fue todo! Cruzaría en kayak el Golfo, un sueño mío desde hace mucho tiempo. El objetivo no era solo la travesía, sino el verano de preparación para ella y el viaje hasta el punto de partida, Santa Rosalía, en el que me acompañarían cuatro de mis guías.
Ginni Callahan. ¿Destino? Hacia algún lugar en el horizonte
Cada semana añadí 5 millas náuticas (nm por sus siglas en inglés) al total, subiendo de 20 a 50 millas náuticas en un día sin tocar tierra. A menudo salía el día anterior, como precalentamiento y excusa para acampar bajo las estrellas. Pasé muchas horas, días completos y partes de noches, en el agua, sumergiéndome profundamente en la naturaleza.
Raras aves marinas, pocas veces vistas desde tierra, coqueteaban con el kayak. Los petreles menores daban volteretas a mi alrededor cuando estaba lejos de la costa. Una pardela negra aprovechó la perturbación de la estela del kayak para extraer plancton del mar. Conocí criaturas que nunca supe que existían. Una vez me detuve a molestar a un pirosoma de 2 pies pensando que era una bolsa de plástico.
En el calor del verano de Baja California Sur, la mayoría de los descansos de una hora consistían en nadar, lo que abría oportunidades para practicar buceo libre en promontorios y arrecifes remotos, atada a mi kayak. Vi elegantes corales blandos que nunca antes había visto, diminutas estrellas de mar de 6 brazos que se aferraban a los abanicos de mar como pequeños anillos. Tortugas marinas deslizándose serenamente.
Cerca de Isla Tortugas
Escuché las respiraciones entrecortadas de los delfines en la noche. A veces escoltaban el kayak por millas. Verlos iluminar el agua bioluminiscente a mi alrededor fue un placer especial. Algo grande me siguió una tarde sin respirar. Anunciaba su presencia periódicamente con grandes salpicaduras, más y más cerca hasta que embistió el kayak desde abajo con una fuerza sorprendente. No me metí en el agua en el próximo descanso.
Estar allí me reunió con un sentido de propósito y conexión. Eso era esencial. El entrenamiento para la travesía me dio la excusa que necesitaba para salir de la oficina y periódicamente dejar de tratar de manejar algo que me superaba. En ese sentido, el cruce cumplió su misión como ancla.
A continuación, mi compleja ruta desde Loreto a Sonora. El 8 de octubre de 2020, los guías Ramón, Rubén, Jorge e Isaura y yo partimos de la costa de Loreto rumbo al norte. Tres días y 36 millas náuticas más tarde, giramos hacia el sur con el viento e izamos nuestras pequeñas velas, volando de regreso a Loreto en lugar de quedar atrapados en la península expuesta de Bahía Concepción. Días después, Jorge, Rubén y yo conseguimos nos llevaran a Santa Rosalía. Me acompañaron a las islas antes de regresar a Santa Rosalía.
Todo el equipo que salió de Loreto al principio: Yo, Jorge Soto, Rubén Bastida, Isaura Colunga y Ramon Arce.
En el cruce de 9 millas náuticas a Isla San Marcos BCS encontramos tres canales distintos de corriente que iban en diferentes direcciones. El punto nodal del Golfo, Santa Rosalía, es conocido por sus extrañas corrientes, aunque la altura de sus mareas tiene una fluctuación cercana a cero. Esperamos el viento durante un día y luego partimos hacia Isla Tortuga antes del amanecer.
Amanecer, a un tercio del camino
De San Marcos a Tortugas
El amanecer en el mar es uno de esos momentos mágicos. La iluminación cambia. Tus compañeros de remo son siluetas nítidas en un horizonte ardiente, o sus sonrisas tienen un brillo cálido según la dirección en la que los mires. Nuestro cruce fue de 15 millas náuticas, casi 5 horas, con 3 horas restantes después del amanecer.
San Marcos a Tortugas, 15 nm. Con Jorge Soto y Rubén Bastida, ambos guías con Sea Kayak Baja Mexico.
A última hora de la mañana llegamos a lo que desde lejos parecía una playa, pero cuyos granos de arena medían un pie de ancho o más. Se necesitaron dos personas para subir cada kayak sobre las rocas en el oleaje. Subí mi kayak tan alto como la marejada lo empujaba y luego me apoyé entre las rocas para evitar que el agua en retirada me lo robara. Jorge sostuvo el kayak de Rubén en alta mar mientras Rubén nadaba para ayudar a asegurar mi kayak moderadamente cargado. Luego luchamos por subir el kayak de Rubén y, finalmente, los muchachos lograron que Jorge subiera a una posición elevada sobre las rocas.
Playa en Isla Tortugas
A medianoche, Jorge me ayudó a lanzarme a un mar cristalino con un oleaje perezoso del sur. Apunté entre Venus y Polaris. Durante el primer par de horas, el mar estaba tan tranquilo y Orión estaba a la altura justa sobre el horizonte que vislumbré toda la constelación reflejada en el agua junto a mi kayak, ligeramente deformada por el oleaje y mi estela. Eso también hablaba de lo oscura que era la noche. La única competencia por la luz de las estrellas era la bioluminiscencia que emanaba de mis paladas y se desplegaba de mi proa. Y dos zonas luminosas en el horizonte, ciudades al otro lado. Evidencia de que efectivamente había otro lado.
A las 3 am envié un mensaje de texto vía satélite al pequeño equipo que me seguía electrónicamente. Había planeado simplemente enviar una letra A, B, C con cada registro de 3 horas, pero con tanto tiempo para pensar, la creatividad me venció. “Impresionante” fue el mensaje de las 3 am.
Las estrellas fugaces abrieron los cielos por un momento con sus estelas brillantes. El pronóstico prometía viento del este y luego del sureste durante las primeras horas de la mañana, y cumplió. Los reflejos de las estrellas comenzaron a bailar, luego se difundieron en la textura del mar. Pronto el kayak también empezó a bailar.
Isla Tortugas
La cocina en Isla Tortugas
El kayak atravesaba las olas cuando amaneció. A mi derecha crecía el capullo anaranjado del día. A mi izquierda, un amanecer color pastel descendía lentamente hacia el océano. A las 6 am envié mi reporte, “Hermoso”. Sobre mi hombro había una historia ya perdida y 20 millas náuticas de mar abierto. Por delante había 35 más, y esperanza. No podía ver ninguna orilla. Había remado durante 6 horas y había completado un tercio de la travesía.
Pronto pude divisar débilmente la Isla San Pedro Nolasco, a unas 27 millas náuticas. La costa, nueve millas más allá, estuvo oculta por las nubes durante varias horas más. Las endorfinas de la noche dieron paso al constante batir de los remos bajo un sol naciente que poco a poco iba formando olas. La isla no quería acercarse. Sabía que tenía la resistencia y la paciencia para sobrevivir a esta travesía y que en algún momento la isla estaría de repente cerca y sabría si tenía una playa para mí o tal vez una cueva marina sombreada en la que descansar.
Desde el momento entre el amanecer y las 9 am, y del siguiente registro “check-in”, no tengo recuerdos claros. Continuaba remando. Aunque marcado por campanadas y bocadillos cada hora, mi sentido del tiempo se volvió líquido. Se comprimió o expandió sin razón. Esa pequeña flecha turquesa se abría paso lentamente a través de una extensión de agua con su pequeño círculo de horizonte y pensamientos. Se movió a través del tiempo en una burbuja de ahora y todo lo demás se desvaneció. Yo estaba contenta.
“Claramente más cerca” fue el mensaje de las 9 am, Isla San Pedro Nolasco se había mudado. Ahora que podía ver picos en tierra firme, los estaba viendo deslizarse detrás de la isla con una velocidad angustiosa. Una corriente amenazó con empujarme hacia el norte más allá de la isla. Podría haber tirado la vela y remado más directamente contra el viento y la corriente, pero eso me habría puesto en una cinta rodante que avanzaría muy poco hacia la isla y consumiría la luz del día y la energía.
Isla San Pedro Nolasco, acercándose
Durante unas horas contemplé cuál sería el mensaje del mediodía. “Listo” quise decir, queriendo decir que había llegado a la isla, pero eso no iba a suceder a tiempo. «Maldita corriente» era un buen candidato. Al final, simplemente envié la letra D. No quería perder más terreno del que tenía que perder con la maldita corriente. Y no quería dar a entender que mi sentido del humor estaba empezando a fallarme.
“… Y digo que no te detengas ahora
Porque puedo sentir que lo lograremos…”
Partes de “Make It” de Jake Reese jugaron en mi cabeza. La había escuchado repetidamente mientras hacía las maletas esta mañana.
“…Cariño deja ir tus preocupaciones
Y vive como sopla el viento…”
El ritmo alegre y despreocupado estableció un ritmo para remar con entusiasmo. Elegía una frase como un mantra y remaba con ella por un rato, modificándola para divertirme.
“…Tengo todo lo que necesito
brazos abiertos porque soy feliz
Camino Mar abierto delante de mí…”
Los golpes del remo abofetearon ligeramente. Las olas sisearon y salpicaron. El casco del kayak burbujeó en el agua. El metrónomo de la canción me impulsaba.
“… No quiero parar
quiero ir
No voy a dormir hasta que me lleves a casa…”
Visualicé mi kayak amarrado a la cubierta del velero que me llevaría de regreso a Loreto. El motor de mi cuerpo se puso en marcha. Finalmente, llegué a los flancos de la empinada isla gris con su desgarradora falda azul del mar, estampada con peces amarillos, peces azules y leones marinos de color caqui que fluyen en la danza vibrante de las ondulantes olas. No bajé a tierra. Me di la vuelta en mi asiento, me puse el equipo de esnorquel que estaba en mi cubierta trasera y me sumergí en el baile.
La costa de Isla San Pedro Nolasco
Dance in the Blue, San Pedro Nolasco
Más allá de los peces, los pies de la isla se hundían en vertiginosas brazas de índigo. Nadé remolcando el kayak. Caderas relajadas, piernas estiradas, piel en carne viva quemada en la sal. Me colé en una cueva donde una leona marina dormitaba en una plataforma. Sin despertarla, guardé mi equipo en silencio, volví a subir a bordo, comí un refrigerio y me alejé.
El velero y San Pedro Nolasco desde abajo
Momentos después de llamar por radio a Mike en el velero “Compass Rose”, y confirmar nuestro plan de encontrarnos cerca de la costa, encontré una pequeña ensenada en la isla con pequeños adoquines de granito debajo de un acantilado. Solo porque pude, bajé y me puse de pie. Sin saber qué hacer a continuación, volví al kayak y seguí remando.
Eventualmente pude ver la vela de Mike en la distancia. Me levanté de mi asiento y me deslicé en la cubierta trasera, con los brazos y las piernas en el agua, para relajarme y esperar. Cuando nos encontramos, marcamos un ritmo pausado y charlamos uno al lado del otro, kayak y velero. Entramos en caleta San Pedro y él se dispuso a fondear. Remé hasta la playa solo para completar el viaje. Tenía energía de sobra.
De camino a casa; kayak en el “Compass Rose”
Cuando desembarqué, un pasajero del único otro barco en la bahía se acercó en su bote. “Nunca había visto una vela en un kayak”, dijo. «¿De donde vienes?»
Sonreí y me permití saborear el significado cuando respondí: «Santa Rosalía».
Características del equipo
Kayak: Nigel Dennis Sea Kayaking UK “Explorer”
Longitud: 533.5 cm, ancho: 54 cm, altura: 34.5 cm
La distancia
De acuerdo al GPS que llevaba, fue 55nm (102 km) desde Isla Tortuga; 83 nm (153.71 km) desde Santa Rosalía, incluyendo la visita a la isla San Marcos
Corrientes
Encontré corrientes unas millas al este de isla San Pedro Nolasco, y entre esta y la costa, de no más de 2 nudos, ¡pero cansa! Con viento en contra puede ser interesante, por las olas. No encontré ninguna publicación con información respecto a las corrientes para poder planificar bien. Sobre mareas sí, pero nada para corrientes. Otros amigos que intentaron cruzar por allí encontraron corrientes fuertes acercándose a isla Tortugas. No pudieron desembarcar y regresaron a Santa Rosalía.
Recomendaciones
La verdad es que no recomiendo cruzar por aquí. El área de descanso en las islas es inexistente. El acceso a Isla Tortuga es marginal en el mejor de los casos, por estar expuesto y por tener piedras muy grandes por toda la “playa”. No hay donde desembarcar en isla San Pedro Nolasco, excepto un pedacito de playa en el lado este debajo de un cantil impresionante, donde no recomiendo pasar mucho tiempo, ¡sin o con casco!
Hourly break
Recomiendo pausar y comer algo cada hora en los cruces largos. Ayuda mucho para aguantar la distancia. Entrar al agua cada hora para estirarse también ayuda para aguantar mucho tiempo en el kayak, esto da oportunidades para orinar y brinda buenas prácticas de reingreso al kayak.
Recomiendo prepararse bien física y mentalmente, con la mayor información posible sobre el área antes de hacer cualquier cruce.
“Tide races” o “tidal rapids”
Al cruzar por las islas tener en cuenta que las corrientes pueden ser fuertes y causar olas “locas” cerca de las puntas
* Ginni Callahan vive en Loreto, donde es propietaria de “Sea Kayak Baja México”. Está certificada por British Canoeing y American Canoe Association como entrenadora, guía y entrenadora de guías de kayak de mar y ha estado entrenando durante más de 20 años, incluso en América del Norte, América del Sur, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.
“Sea Kayak Baja Mexico brinda acceso a programas de educación, conservación e investigación al aire libre, recreación y capacitación para guías, fomentando comunidades humanas vibrantes en ecosistemas saludables a través de los deportes de remo”.