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“Descubrimiento” y “conquista” de México, la historia que cuenta el vencedor

Recientemente, distintos historiadores nacionales nos han regalado con una acalorada discusión y una virtual recreación de lo acontecido (de acuerdo con sus fuentes) con los eventos relacionados a los 500 años de la “conquista” de Tenochtitlán, de lo que sería llamado posteriormente, y durante 300 años de dominación, esclavitud y sometimiento, la Nueva España, esto hasta el resurgimiento de un México independiente para 1810.

Nunca como hasta ahora se había cuestionado tan profundamente la historia oficial, la que se enseñaba en primaria y secundaria sobre dichos sucesos de nuestro pasado nacional durante el período post-colombino, coyuntura a la cual se atribuye en primera instancia el “descubrimiento” de América.

Los libros de texto de ese tiempo, visto en retrospectiva, pueden parecernos ahora como si hubiesen sido editados en la que –cariñosa y nostálgicamente- llamamos la “Madre Patria”, España, la cual por cierto estuvo bajo dominación sarracena-musulmana por ocho largos siglos. Parecería entonces que padecíamos del síndrome de Estocolmo. Las nuevas generaciones de españoles post franquistas, nada tienen que ver con ello ni tendrían que pedir perdón de nada.

Tanto la palabra “conquista” como descubrimiento están siendo seriamente cuestionadas por distintos actores de la vida nacional que justifican como conquista (una palabra que dignifica una acción deplorable) lo que en realidad fue una invasión a tierras americanas con la connotación negativa que esta conlleva, y cuyo propósito principal era allegarse de los tesoros y bienes nacionales con mano de obra esclava.

Utilizando la palabra descubrimiento, creando la percepción de que las grandes culturas mesoamericanas estaban ocultas, por el hecho de que los europeos desconocían la existencia de un gran continente americano situado entre las Indias (continente asiático a donde buscaban comerciar con especias) y el continente europeo.

Ciertamente el famoso navegante genovés, contratado y financiado por los reyes de España, se llevó una gran sorpresa. Pero lejos de ser un descubrimiento propiamente dicho, fue si acaso una gran revelación al desconocimiento que tenían los europeos sobre estas tierras americanas; si bien es cierto que a través de la llamada ruta de la seda, exploradores como Marco Polo, también italiano, habían llegado por tierra hasta las Indias (China) a través del continente asiático, la cual trataban ahora de alcanzar por barco, una vez divulgado y aceptado el conocimiento previo de que la tierra no era plana sino esférica, otro gran descubrimiento científico, pero de muchos siglos antes, no del Medievo como se pensaba.    

Un creencia errónea tan grande como cuando la Iglesia romana defendía la teoría Ptolemaica de que el sol y los astros giraban en torno a la tierra (la tierra como centro del universo) y no al contrario, lo que le valió a Galileo Galilei, conocido como Padre de la Ciencia y defensor de las teorías de Copérnico, ser amenazado con recibir el castigo de la inquisición hasta recular públicamente contra su propio trabajo defendiendo la teoría heliocéntrica de Copérnico, y mascullar la frase que a este genio de la época se le atribuye: “Eppur si muove  (“Y sin embargo, se mueve”) para salvar su integridad física.

América, el Nuevo Mundo, presentaba diferencias abismales a la civilización medieval europea de ese tiempo, ciertamente, pero estaba muy avanzada en cuestiones tan importantes como las matemáticas, la ingeniería civil (construcción) y astronomía, como con los mayas y aztecas.

Para muestra, la gran cantidad de centros ceremoniales y pirámides ubicadas respecto a fenómenos astronómicos como los eclipses, equinoccios y solsticios con una gran precisión, tanto en México como Guatemala, esta última también cuna de la magnificente civilización maya, a quienes si bien no se les atribuye la invención del cero sino a la India, uno de los mayores avances en la historia de las matemáticas, ya lo utilizaban en sus cálculos precolombinos, que debieron tener necesariamente a efecto de elaborar sus extraordinarios cálculos en astronomía y calendarios.

Por otro lado, dichos historiadores también han expuesto que los españoles, quienes contaban con una muy reducida tropa, fusiles y caballos, difícilmente habrían logrado imponerse a Tenochtitlán y a los poderosos guerreros aztecas por sí mismos, de no haber sido por otras culturas de ese tiempo como los tlaxcaltecas, totonacas  y otros pueblos vasallos y sometidos por los aztecas a quienes les pagaban tributo, siendo incluso ellos los prisioneros a quienes sacrificaban en los rituales aztecas que llevaban a cabo, que hasta la fecha no han sido negados y razón por lo cual se les ha estigmatizado en parte, pero sin comprender a cabalidad sus usos y costumbres.

A los pueblos tlaxcalteca y totonaca, descontextualizados y en una acción premeditada, se les minimizó a tal grado que los libros de texto lo resumían simplemente como un acto de traición de la Malinche (la intérprete tlaxcalteca de la cual se valieron los invasores españoles) y si acaso de su pueblo.

Pero pudo ser todo lo contrario, sería el pueblo tlaxcalteca y otros pueblos vasallos de los aztecas sometidos como los Totonacas, quienes hartos de la dominación azteca, los cuales nos han vendido como crueles y sanguinarios dado sus costumbres y sacrificios y quienes, viendo una coyuntura a favor, se levantaron en armas y en contra de los aztecas derrotándolos, marcando desafortunadamente para todos los pueblos indígenas el inicio de la colonia española. La imposición de la cultura occidental por los invasores explica el hecho de que conozcamos la historia como hasta ahora, retorcida a favor del invasor.

Tampoco ayudó mucho a los otrora poderosos señores aztecas la aparente falta de liderazgo de sus tlatoanis al no detener a los invasores. A quienes por cierto nos han inculcado en las escuelas que se vendieron por espejitos y cuentas, creyéndolos también dioses por su barbas y cabelleras rubias, además de por sus caballos desconocidos hasta entonces en América e introducidos por Colón en el siglo XV.

Si acaso dicha creencia la habría tenido el propio emperador Moctezuma Xocoyotzin de que la visita de Cortés se trataba de Quetzalcóatl, más no el orgulloso y poderoso pueblo mexica quienes por el contrario habrían protestado. Nada pues más fuera de la realidad, no eran ingenuos como nos lo hacían ver; en todo caso se intentaron métodos diplomáticos antes que la confrontación, pero eso marcaría su fin.

El trasfondo aparente de la “conquista” española, mi propia hipótesis, son los reacomodos de los distintos grupos mexicas, tlaxcaltecas y totonacas en la estructura de poder en estas tierras mesoamericanas y que, por el contrario, hasta se valieron de los españoles para equilibrar fuerzas y combatir el poderío azteca.

Al final del día, la principal arma de los invasores no fueron sus mosquetes sino las enfermedades que con ellos transportaron al Nuevo Mundo como el sarampión y la viruela, para los que el sistema inmunológico de los americanos no estaba preparado, diezmándolos a un pequeño porcentaje de la población indígena precolombina calculada en varios millones.

Vale hacer mención que los aztecas, lejos de ser el pueblo primitivo y sanguinario que nos han llevado a pensar, fueron grandes constructores tanto de pirámides (Teotihuacán) apenas comparables con las egipcias, y de sus calzadas, de las cuales en la Ciudad de México atinadamente se ha conservado su nombre.

Así también los canales de navegación del lago que servía como protección a sus centros ceremoniales de otras culturas contrarias a los aztecas debido a sus propios afanes de dominación. En dichos canales, de los cuales hoy solo queda parte de ellos en Xochimilco, fue donde se implementaron innovadores métodos de cultivo tan trascendentales como los sistemas artificiales conocidos como chinampas donde cultivaron maíz y hortalizas. Una aportación al mundo de la mayor relevancia para su tiempo. 

A través de los últimos milenios, las distintas facciones que han logrado acceder al poder del estado, llámese babilonios, griegos, romanos, franceses, indios y chinos, incluyendo las naciones mesoamericanas de los últimos tiempos, son proclives a manipular la historia y ponerla al servicio de distintas ideologías políticas, quizás por nuestra condición humana. Más eso no debe suceder, evitando sucumbir ante la tentación de hacerlo. Galileo Galilei, quien en la Edad Media implementó el método científico, fue la coyuntura para separar ciencia de religión desde entonces. Donde la primera no debe estar supeditada a la segunda.

La historia debe apegarse estrictamente a los hechos y no manipular las interpretaciones de la misma. Es por ello que durante siglos se manejaron versiones incorrectas de distintos fenómenos geográficos o astronómicos como la teoría heliocéntrica y muchos otros.

Es también la razón de que todavía hasta principios del siglo pasado, se enseñara en libros de texto de primeros grados que en la Edad Media aún creían que la tierra era plana, cuando mucho antes de eso había quedado descartada esa idea, ante el hecho de la esfericidad del globo terráqueo, lo que llevó a Colón a realizar su travesía en las tres carabelas. 

500 años después, henos aquí, mestizos, una mezcla de razas 45% europea, 45% indígena y 10% otras razas como orientales y africanos de acuerdo con estudios del genoma de distintos grupos de mexicanos.   

Fuentes consultadas:


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La necesidad de un mercado de pescados y mariscos en Bahía de Kino

Foto de portada tomada de Milenio

Un mercado central de pescados y mariscos en Bahía de Kino incrementaría la oferta local de producto en un mismo punto aumentando el consumo de alimento sano y de calidad



Originalmente, Bahía de Kino es un poblado pesquero. Es cierto que con los años y el crecimiento inherente surgieron los comerciantes y prestadores de servicios diversos, como la venta de artesanía ycurious” a los turistas, pero sigue siendo un poblado pesquero. Es la actividad que más empleos y derrama genera a lo largo de todo el año.

Ahora bien, el punto crucial de la pesca -como en cualquier otro negocio- es comercializar el producto. Ya no hablamos de equipos y artes de pesca, sino de los puntos de venta necesarios para su distribución eficiente y comercialización al menudeo y medio mayoreo. Actualmente son escasos los puntos de venta al público general como pescaderías.

Resulta además complicado para las personas acercarse a las plantas locales ya que no tienen venta directa al público, su interés, dado el volumen de producción, es sacar al producto a granel al mercado nacional.

Es cierto que la restaurantería local y carretas de mariscos comercializan producto a los turistas en volúmenes interesantes, pero se ha dejado de lado que los mismos turistas lleven producto a casa.

Incluso en la ciudad de Hermosillo las pescaderías se cuentan “con los dedos de una mano” siendo insuficientes y las grandes cadenas de supermercados muchas veces comercializan producto de dudosa calidad, como el caso del filete de basa (pangasius) y tilapia de oriente.

Actualmente, las plantas de proceso que captan el producto que se extrae en Bahía de Kino se embarca por carretera para su venta a los grandes mercados del centro del país, incluso a los Estados Unidos y China. Solo un pequeño porcentaje de la producción local se consume localmente dado los grandes volúmenes que se obtienen en años buenos.

Mercado de Pescados y Mariscos, la propuesta

Este panorama denota la necesidad de construir un Mercado de Pescados y Mariscos donde los mismos turistas lleven a sus casas no solo artesanías, sino además y principalmente, pescados y mariscos.

Un mercado municipal, donde en el mismo sitio puedas encontrar la oferta del día de al menos 20 locatarios que ahí exhibirían para su venta el producto fresco, no congelado y, por tanto, de mayor calidad y valor nutrimental.

Sucede también que México tiene un estimado de apenas 12 kilos de consumo anual de pescado y mariscos per cápita (Fuente: CONAPESCA) contra 21 kilos del promedio internacional de acuerdo con datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

Estos productos del mar son un factor clave en la correcta nutrición y alimentación del pueblo mexicano, uno de los más afectados por obesidad y enfermedades crónicas degenerativas como diabetes e hipertensión. Condiciones preexistentes que aumentan el riesgo de enfermedades como COVID-19

La idea es la siguiente: en un terreno de aproximadamente 2 mil metros cuadrados levantar una infraestructura sólida de concreto armado donde se puedan manejar al menos 20 locatarios, entre ellos los pescadores Comca´ac vecinos de Bahía de Kino y parte del municipio de Hermosillo.

Se puede considerar para ello el terreno conocido como “El Pisón ubicado entre la rampa de botado y el muelle de Bahía de Kino donde puedan recibir el producto fresco “a pie de playa”.

Equiparlos con mesas también de concreto o acero inoxidable como sucede en Ensenada en el famoso y eficiente “Mercado Negro” que se ubica junto al muelle de esa ciudad y que funciona desde 1958.

Imagen ilustrativa tomada de San Diego Red

Un mercado local donde los habitantes del municipio de Hermosillo estimados en más de un millón puedan adquirir el mejor producto pesquero, al mejor precio, directo del pescador al consumidor, fomentando el consumo y en un trayecto muy corto.

Una construcción de esta naturaleza, como la que se construyó en años recientes en Guaymas Sonora, debería costar entre tres y cinco millones de pesos, donde un 50 por ciento del recurso provenga del Estado a través de la subsecretaría de Pesca y Acuacultura dependiente de la SAGARHPA.

Por otro lado, el propietario del inmueble sugerido podría ser el municipio de Hermosillo administrado por la Comisaría de Bahía de Kino, donde la recuperación por renta de espacios sería un ingreso aproximado de 600 mil pesos anuales; es decir, 2 mil 500 pesos mensuales por local, lo que es muy razonable. Con una recuperación de la inversión en un lapso de cinco años, siendo autosustentable.


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Comca’ac, Cucapah y O’odham, pescadores milenarios del Golfo de California

Foto de portada tomada de: Grupos Indígenas



El Golfo de California es una de las áreas de mayor riqueza y biodiversidad del mundo. Es por ello que el oceanógrafo francés Jacques-Yves Cousteau lo bautizó como “el acuario del mundo”.

Pese a los ambientes desérticos de las costas que conforman el Golfo de California (igualmente uno de los desiertos de mayor biodiversidad del globo), el también conocido como Mar de Cortés o Mar Bermejo, por su abundancia en organismos marinos permitió el establecimiento de antiguas civilizaciones que a la fecha subsisten y que en la actualidad les cuesta trabajo encontrar sus propios espacios en un mundo de blancos que apenas los entiende y respeta.

En el caso de la etnia Comca’ac, como se refieren a sí mismos y cuyo significado es “la gente”, también conocidos como Seris (“hombres de la arena”), estos habitan desde hace cientos de años el litoral centro de Sonora.

Fue hasta 1970, en tiempos de Luis Echeverría Álvarez, que les fue entregado en dotación ejidal 91mil 322 hectáreas de terreno en la franja continental. Esto les permitió mudarse definitivamente a tierra firme desde la isla del Tiburón donde se refugiaron a inicios del siglo pasado debido a las cacerías de que fueron objeto por los rancheros blancos que los despojaron de sus tierras (Zárate-Valdez JL, 2016), diezmándolos y reduciendo su población a cerca de 200 personas para 1950 (Burckhalter, 2013).

Además, por decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la federación en la edición del 11/02/1975, la etnia Comca’ac desde entonces cuenta legalmente con una zona de pesca exclusiva y los permisos necesarios para la extracción de productos pesqueros.

Ello basado en el argumento siguiente: “para evitar su extinción, la etnia Comca’ac contará con una zona exclusiva de pesca, señalándose textualmente para tal efecto “los litorales del Golfo de California, con 100 Kms. aproximadamente de playas; y de los litorales que forman la Isla del Tiburón, localizadas en el Mar de cortés o Golfo de California”. Lo anterior ha representado una gran ventaja para los Comca’ac, esto al comparar su situación con otras etnias del estado de Sonora.

Baste observar los problemas que están teniendo para su sobrevivencia la etnia “CUCAPAH” (Cucapá). Su justo reclamo a las autoridades federales para continuar desarrollando actividades pesqueras mismas que han dado sustento a sus familias por siglos, y cuyo territorio ha estado ubicado en ambas márgenes del río Colorado. Es decir que han habitado del lado sonorense y no solo la Baja California donde se atribuye procede la cultura Yumana (CONANP 2007).

Por un lado, se vieron afectados debido al sistema de presas construido sobre el río Colorado para abastecer de electricidad a la “capital del juego” Las Vegas Nevada, y para contar con agua suficiente para consumo doméstico y potencial agrícola en sus márgenes del lado estadounidense.

Lo anterior se ve representado principalmente por la emblemática presa “Hoover” puesta en marcha en 1936 con lo que detuvieron su caudal casi por completo. Esto afectó con mucho a las especies que buscan aguas de menor salinidad como hábitat o sitios de reproducción en las inmediaciones de su delta y por supuesto a los pescadores Cucapah que era donde capturaban totoaba y corvina golfina.

La abundancia de la primera, debido principalmente a la influencia de las aguas del Colorado así también al aporte de otros ríos que desembocaban en el mar hasta la región de las grandes islas del Mar de Cortés, fue origen de los campos pesqueros que a la postre dieron lugar a las poblaciones de Bahía de Kino, Puerto Peñasco, y Golfo de Santa Clara en Sonora. Además de San Felipe en el estado de Baja California.  

Por otro lado, los pescadores “Cucapah” también se vieron afectados debido al programa de protección a la “vaquita marina” en la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado que fue creada el 10 de junio de 1993 justo donde realizan su actividad pesquera.

Ambas circunstancias han obligado a los pescadores “Cucapah”, también pescadores milenarios del golfo de California a adentrarse en el alto golfo de California de manera furtiva, por lo que han sido retirados en cada ocasión.

Los “Cucapah” han visto reducida su actividad pesquera a solo unas decenas de toneladas de pescado dentro de su cuota, básicamente de Corvina golfina, peces del grupo de los “roncadores” (sonido que emiten con su vejiga natatoria) que buscan el agua salobre de lo que antes fuera uno de las zonas estuarinas y deltas más grandes e importantes del mundo para tener actividad reproductiva.

Un río que fue navegable aguas arriba hasta la ciudad de Yuma Arizona en los Estados Unidos de América por donde se desplazaban mercancías y al que llegaron a conocer como “el Nilo de Norteamérica” (Iglesias-Serafín, 2012)

Quienes también ha sostenido una relación histórica con el aprovechamiento de los productos pesqueros en el alto golfo de California es la etnia Tohono O’odham. Barajas-Acosta 2020 señala en su nota que petroglifos que datan de 12,000 años documentan el paso de poblaciones nómadas ancestrales de los grupos étnicos Tohono O´odham y Cucapah quienes disfrutaron las especies que el mar y el desierto tenían para ofrecer.

El libro de la CONANP 2007 en el cual se basan para su comentario señala textualmente: “dentro de los cuales el subgrupo de los “Pinacateños” se sabe llevaban mariscos hasta sus campamentos en la Sierra del Pinacate desde las aguas someras de Bahía Adair que ofrecían grandes cantidades de caracoles, almejas y otros moluscos comestibles. En la bahía cortaban y afilaban conchas de un bivalvo del género Dosinia sp., para hacer navajas, raspadores y otras herramientas (CONANP 2007).

El Pinacate, patrimonio de Sonora y de la humanidad
Foto: CEDO

Los Tohono O’odham o indios Pápagos —un subgrupo de los areneros— todavía hasta 1930 realizaban recorridos de 160 km a través del Desierto Sonorense, en grupos de diez a 40 hombres. Estos viajes tenían como destino los depósitos de sal en las cercanías de Puerto Peñasco. Además de recolectar sal, el viaje estaba revestido de propósitos mágicos, como el llevar los vientos con lluvia del golfo y así ganar poderes mágicos del océano.

Tales viajes se realizaban una vez al año, después de que las altas mareas de la primavera dejaban grandes cantidades de sal (Addison-Sorey, 1989; CONANP 2007). Pues sucede que dichas salineras de personas ajenas a la etnia se encuentran en las zonas sagradas de la etnia O´odham en Bahía Adair lo que motivó a un estudio del INAH que ya referimos donde se les concediera un peritaje antropológico en defensa de su territorio.

Respecto de la actividad pesquera, estamos tratando de ahondar en la relación citada, a modo de estudiar la factibilidad recuperen, no solo las salinas que es otro tema, sino además los derechos ancestrales a la explotación sostenible de las aguas del golfo de California. Buscando el sustento jurídico para ello.

Lo anterior va con el fin de reconocer y dignificar el trabajo en la pesca artesanal que han tenido las tres etnias citadas. De la Comca’ac nos ha tocado personalmente ejecutar el Ordenamiento Pesquero necesario para llevarlos hasta el punto de recuperar sus derechos ancestrales y contar nuevamente con permisos de pesca. Desconocemos si los Cucapah cuentan con permisos vigentes, y estamos investigando lo mismo para los Tohono O´odham con quienes ya hicimos el primer contacto.

REFERENCIAS:


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Efectos colaterales de la limpieza mecánica de playas

Foto de portada tomada de: Citrics Roquetes



En algunas playas de los principales destinos turísticos de estado de Sonora y del país se ha observado, en años recientes, equipos cribadores de arena. El fin de dichos equipos jalados por un tractor es la limpieza de las mismas. El propósito en sí no es malo, sin embargo, debieran tomarse en consideración posibles implicaciones ecológicas en el ambiente costero.

La raíz del problema es que no se ha logrado evitar que las personas que visitan las playas tomen conciencia de las afectaciones ecológicas de dejar sus basuras en las mismas. Tampoco que estas basuras terminen siendo engullidas por los organismos marinos habida cuenta la cantidad de evidencia que circula en redes a ese respecto. Pero tampoco es justificación el empleo de equipo pesado para ello si pudiera afectar el hábitat de pequeños organismos invertebrados que habitan la arena y son parte de la cadena trófica.

Consideramos necesario entonces, reforzar campañas de educación ambiental e implementar medidas de seguridad restrictivas en playas que desalienten el comportamiento ilícito e inconsciente de los turistas. También se requiere de voluntad política y trabajo de parte de las autoridades locales como se hace en países de primer mundo, donde es muy penado con multas a quienes infringen el reglamento.

Se ha dado el caso de grandes hoteles que han adquirido los equipos necesarios para la limpieza y cribado de playas a fin de cumplir con los requisitos para ser considerados “Blue flag”, lo que repercute en mayor turismo internacional, como en Puerto Peñasco. También es el caso de residentes de playa con “beach front”, quienes deseando ver limpia la playa y dada su capacidad económica, han equipado a los ayuntamientos locales para desarrollar dichas labores, como en Bahía de Kino.  

Sin duda la mejor estrategia es que los turistas al terminar su visita se lleven la basura a casa, donde cuentan con los servicios de recolección de basura municipal. Es el caso de la playa de Bahía de Kino en Sonora, donde los servicios públicos han resultado ser insuficientes en término de personal y equipos para poder satisfacer la demanda de más de 20,000 visitantes por fin de semana. Esto es muy evidente cuando no sido posible aumentar la frecuencia de la recolección de basuras ante el fenómeno veraniego post-pandémico 2021, y así ha estado sugiriéndose en redes por empresas particulares como Kinobay.com

Tomado de: Kino Bay

Todos hemos podido observar entre la arena de la playa organismos como los pequeños cangrejos que rehúyen el contacto con los humanos. Incluso apenas a unos metros de la playa en la zona submareal, enterradas en los bancos de arena de donde son extraídas, gran cantidad de moluscos bivalvos que son un manjar, como las almejas reina, chocolata, generosa, la escalopa y el callo de hacha. Sin embargo, la diversidad y abundancia de crustáceos y moluscos conocidos no es nada en comparación con la “meiofauna”, organismos microscópicos que abundan entre los granos de arena. Estos tienen una función fundamental y de importancia, solo que no los observamos a simple vista. La meiofauna incluye metazoos y foraminíferos bénticos que pasan a través de un tamiz de 500mm y son retenidos en malla de 40-63μm (1) siendo los nemátodos, ostrácodos y copépodos harpacticoides los más abundantes (1)

Tomado de: El Mar a Fons

Fig.12   Algunos organismos simplemente se desplazan y viven sobre el sedimento (epifauna). Otros, en cambio, remueven el sedimento y viven dentro de él (endofauna). La meiofauna o fauna intersticial es la fauna pequeña que vive entre los granos del sedimento.   

En su tesis doctoral por la Universidad de Vigo de Begoña Araújo de Miguel de 2017 sobre la importancia de las playas arenosas en el reciclaje de la materia orgánica apunta que “En los años 70, dos investigaciones demostraron que las playas no eran grandes desiertos como había creído hasta el momento ya que registraron valores de biomasa de macrofauna de 25753 g peso seco m-1 en Perú (Penchaszadeh, 1971) y 6621 g peso seco m-1 en el Cabo del Este (McLachlan, 1977)”.

Araújo de Miguel señala además que: “Las playas albergan una comunidad que parece invisible pero lo cierto es que está repleta de vida microscópica y macroscópica. Todos estos componentes interactúan en una red trófica para crear el ecosistema de la playa de arena, que intercambia materiales con el mar abierto y la tierra. Con el tiempo se ha ido demostrando que las playas son ecosistemas interesantes y a menudo productivos. (3)

Liñero y colaboradores refieren que, “las playas arenosas son ambientes físicamente estresados (Rodil & Lastra 2004), en las cuales la abundancia y distribución de los organismos están sometidos principalmente a factores climáticos y a las características hidrodinámicas y de los sedimentos, y donde las interacciones biológicas no juegan un rol tan importante en la estructuración de las comunidades (McLachlan 1983). A estos factores se añade la perturbación ambiental ocasionada por las actividades turísticas, que pueden alterar notablemente a las poblaciones de la meiofauna (Gheskiere et al. 2005)”. (1)

Tomado de: @AyuntamientoVer

Por su parte el Dr. Víctor Yepes Piqueras afirma que: “La limpieza de los arenales constituye una pieza fundamental para ofrecer unos espacios singulares en buenas condiciones higiénico-sanitarias para los usuarios, especialmente en aquellos municipios donde su uso es intensivo. De hecho, los estándares exigidos a las playas por el distintivo Bandera Azul y otras normativas (ISO, ICTE) suponen una garantía de calidad en este sector. Sin embargo, el uso masivo de medios mecanizados para la limpieza exhaustiva de las playas puede provocar impactos que implican tanto una reducción de los sedimentos como una alteración del equilibrio de la biodiversidad existente”. (2)

La maquinaria empleada en la limpieza de las playas

El mismo Dr. Yepes-Piqueras en su blog agrega que “El mercado ofrece equipos para la limpieza de playas que se basan en la succión y en el rastrillado o cribado. Existen equipos de distinta complejidad que penetran en la arena hasta profundidades típicas de 30 cm, realizando un intenso y continuo batido que permite el secado y la ventilación de la arena gracias a la acción del aire y los rayos ultravioletas. El material recogido atraviesa unas mallas cribadoras de diferentes calibres que separan los desperdicios para depositarlos en unas tolvas que se vacían hidráulicamente sobre un vehículo contenedor o en el lugar de vertido.”(2)

Consecuencias de la limpieza mecánica de las playas

Del mismo trabajo de Yepes-Piquera, “Roig (2004) argumenta que la limpieza mecanizada de las playas realizada de forma exhaustiva y sin aplicar criterios geomorfológicos y ambientales de gestión reduce la biodiversidad costera, altera los perfiles de playa y provoca una pérdida de sedimentos. En efecto la reducción de la materia orgánica natural disminuye tanto el desarrollo de microorganismos y fauna intersticial como la cantidad de nutrientes necesarios para las comunidades vegetales (Llewellyn y Shackley, 1996; Gheskiere et al., 2006). (2)

El Dr. Yepes Piquera concluye que: “El reconocimiento de la importancia de las playas se ha traducido en estrategias dirigidas a aumentar su excelencia mediante directivas que atienden a la calidad higiénica de la arena y del agua de baño, así como en la adopción de diferentes distintivos de calidad y normas internacionales con una clara orientación hacia el usuario. Esta situación ha provocado la limpieza sistemática con medios mecánicos de estos espacios naturales que, realizada de forma exhaustiva y sin aplicar criterios geomorfológicos y ambientales de gestión, reduce la biodiversidad costera, altera los perfiles de playa y provoca una pérdida de sedimentos. A ello hay que añadir la importante pérdida de arena provocada por la falta de efectividad de algunas máquinas en la limpieza diaria y la eliminación periódica de residuos naturales acumulados (algas y restos de Posidonia oceanica). Todo ello supone una retirada de arena involuntaria estimada en unos 500 m3 por kilómetro y año en playas no muy intensivas y con un sistema de gestión relativamente bien organizado. Estas pérdidas pueden ser mucho mayores y derivar en extracciones encubiertas de arena para usos agrícolas y ganaderos, jardinería, etc”.

De la tesis doctoral 2017 de Begoña Araújo de Miguel, se lee en su introducción el siguiente texto: “Las playas tienen un papel fundamental en los ciclos de carbono y nitrógeno tanto a nivel local como global a través de su papel como recicladoras de la materia orgánica”. (3)

Agrega además que, “numerosas investigaciones se han llevado a cabo demostrando que, a pesar de su apariencia estéril, las playas albergan una comunidad que parece invisible pero lo cierto es que está repleta de vida microscópica y macroscópica. Todos estos componentes interactúan en una red trófica para crear el ecosistema de la playa de arena, que intercambia materiales con el mar abierto y la tierra. Con el tiempo se ha ido demostrando que las playas son ecosistemas interesantes y a menudo productivos. Y así, afortunadamente, su simplicidad relativa proporciona un escenario propicio para la investigación”. (3)

Con referencia con intercambios con otros sistemas, Araújo de Miguel señala que: “Las playas son el nexo entre el mar y la tierra que permite los intercambios de materia orgánica (fitoplancton, plantas de las dunas y desechos orgánicos marinos). Constituye uno de los procesos más importantes para mantener el flujo de energía entre los sistemas terrestre y marino (McLachlan & Brown, 2006, 2011). El material orgánico que llega a la playa es asimilado por una amplia gama de consumidores a través de varios niveles tróficos (macro, meio y microfauna y depredadores terrestres superiores) que interactúan en una red alimentaria compleja (Dugan et al., 2000; Dugan et al., 2003; Catenazzi & Donnelly, 2007; Lastra et al., 2008; Spiller et al., 2010; Colombini et al. 2011a).”

Referencias Bibliográficas

  1. Liñero Arana, Ildefonso, Ojeda, Sol, & Amaro, María Elena. (2013). Variación espacio-temporal de la meiofauna submareal en una playa arenosa nororiental de Venezuela. Revista de Biología Tropical, 61(1), 59-73. Recuperado el 10 de agosto de 2021 de www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-77442013000100005&lng=en&tlng=es.
  2. Yepes-Piqueras, Víctor. La limpieza mecánica de las playas (www.victoryepes.blogs.upv.es/2020/08/20/la-limpieza-mecanica-de-las-playas)
  3. Begoña Araújo de Miguel. Tesis Doctoral 2017.  Importancia de las playas arenosas en el reciclaje de la materia orgánica. https://www.google.com/url?sa=i&url=http%3A%2F%2Fwww.investigo.biblioteca.uvigo.es%2Fxmlui%2Fbitstream%2Fhandle%2F11093%2F855%2FImportancia_de_las_playas_arenosas.pdf%3Fsequence%3D1&psig=AOvVaw3dwNZdGYPgi8dFTWRX5Zb1&ust=1628899964675000&source=images&cd=vfe&ved=2ahUKEwiRjbav26zyAhUTAjQIHWz5BZIQr4kDegUIARDDAQ

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Desaparece el nido del águila pescadora en Cerro Prieto



No estamos en contra de los avances de la modernidad, ésta un día tenía que llegar, sin embargo, preocupa cuando se hace sin respetar la naturaleza. Espero no sea este el caso.

En días recientes nos percatamos que el nido de la pareja de águilas pescadoras (Pandion haliaetus), con su par de polluelos, ubicada en uno de los postes de CFE de concreto, en lo que antes fuera el Restaurant “La Caverna del Seri” ubicado en Cerro Prieto en Bahía de Kino, había sido removido.

En la imagen se observa el nido del águila pescadora cuando aún se encontraba en ese sitio. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

No parece que primero hayan capturado a las águilas para posteriormente reubicarlas en otra posición. Simplemente los postes estorbaban al plano arquitectónico y a la construcción misma. Sus diseñadores seguramente no consideraron lo que ya estaba ahí, y removieron los postes para proyectar un nuevo Hotel-Resort.

Nos viene la duda, si también la plataforma sobre la que estaba construido el restaurant Caverna del Seri, a base de piedra del mismo «Cerro Prieto», sería desaprovechada en la construcción del centro de convenciones en lugar de utilizarla.

También nos preocupa saber si removerán las dos viejas palmas. Una cocotera y otra datilera, en muy buenas condiciones por cierto para su edad. Igual las viejas bugambilias de flores guindas, y los agaves azules junto a la escalinata. No considerar la historia implícita en dicho lugar sería como no reconocer el valor histórico del lugar para los hermosillenses.

Por el nombre del hotel, suponemos que tiene un origen étnico (que no es Comca’ac por cierto). Debería por tanto mostrarse respeto por la madre naturaleza que todas las etnias han mostrado a través del tiempo. Eso los distingue de los blancos depredadores.

Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

En un estudio reciente de la Universidad de Sonora dirigido por el Dr. Ramón Barraza, determinaron que en esta área de Bahía de Kino habitaban no más de 30 parejas de águilas pescadoras. Habría que ver a detalle dicho estudio y lo que proponen para salvaguardarlas. 

Si los arquitectos y propietarios no entienden, que lo que las personas vendrían a pagar por hospedarse con ellos, es precisamente por ver y contemplar la naturaleza del lugar, pues no me explico entonces qué pensarán.

Si los turistas al venir a Bahía de Kino no pudieran observar gaviotas, pelícanos, gallitos de mar, fregatas, playeros pihuihui y patos buzos en la playa, por un lado. Así también liebres, conejos, correcaminos, ardillas y palomas pitayeras en las inmediaciones del ecosistema terrestre que confluye con el marino, entonces, ¿a qué vendrían? Luego entonces, lo que hay que cuidar son las playas sí, que estén muy limpias y libres de plásticos, pero obviamente el ecosistema en su conjunto, plantas y aves en lo general y en lo particular. Es lo que da valor al lugar, es el valor intrínseco sin duda.

Imagen reciente, ya sin los postes de CFE ni el nido del águila pescadora. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

Existe la posibilidad de que no hallan consultado cual es la situación del ave rapaz en cuestión con las autoridades del caso, como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Mejor habría sido tomar medidas de contención y salvar ese patrimonio natural, máxime de un lugar tan icónico de Bahía de Kino. ¿Acaso no se notaría?

Afortunadamente, una vez consultada la “lista roja de las especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) el águila pescadora (Pandion haliaetus) se encuentra en un nivel bajo de amenaza. Ello en el sentido que las poblaciones se están recuperando, sin embargo, el hecho de que dichas aves NO en lo local, pero sí en lo regional haya incrementado su número, puede atribuirse a todos los cuidados de que son objeto. La CFE, desde hace décadas, les construye bases de tarimas para sus nidos construidos sobre los postes que llevan corriente.

Tenemos varios años recorriendo ese tramo hasta llegar a Cerro Prieto. Disfrutando de las fosas entre mareas que se hacen en las faldas del cerro donde llega el agua. También la naturaleza muerta del lugar y especialmente el nido de las águilas Pescadoras que ahí habitaban. ¿Dónde estarán ahora? ¿Habrán construido un nuevo nido?

Vendrán seguramente más mega-construcciones e infraestructura turística con el crecimiento de Bahía de Kino. Si éstas buscan un lugar en la playa seguramente encontrarán más águilas pescadoras en sus terrenos. ¿También los quitarán? ¿Qué se puede hacer?

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Tepache de pitaya, deliciosa bebida que se prepara en la región Comca’ac

Pitayas recolectadas cerca de la carretera Bahía de Kino-Punta Chueca. Foto: Martín I. Bustillo-Ruíz



Venimos llegando de buscar pitayas dulces. Fuimos hasta pasado medio día después de atender el apiario de David López. Esto aumentó el grado de dificultad, con los poco agradables 40 centígrados y 60 por ciento de humedad relativa, pero provistos de aire fresco del suroeste. La verdad nos moríamos de ganas por andar en el monte y lo disfrutamos muchísimo.

Sucede que el fruto viene atrasado. Hay muchísimas en los “pitayos” (cactus columnares del género Stenocereus) que encontramos cerca de la carretera Bahía de Kino a Punta Chueca, pero la mayoría no están maduras aún. Será necesario esperar las primeras aguas para que se hidraten y revienten. Pero ya de azúcar andan muy bien por las que probamos.

Un placer andar en el monte entre los árboles y arbustos de torote prieto, palo verde, bagote, palo fierro, choyas, ocotillos, mezquites, pitayos, cardones y sahuaro. El riesgo son las víboras de cascabel a la sombra de los mismos árboles

Los sahuaros están tupiditos de fruto. Una pitaya de interior de color rosa fucsia y sabor dulce-amargo característico, a diferencia de la pitaya dulce del municipio de Carbó, que es roja intensa y sin notas ácidas, de la cual también se hacen excelentes nieves y jaleas.

Con dicho fruto, de los majestuosos, elegantes y centenarios sahuaros (Carnegiea gigantea) los amigos de la etnia Comca’ac elaboran un vino exquisito con motivo del año nuevo, mismo que celebran el día último de junio y el 1 de julio de cada año, donde se abren a las visitas.

También elaboran un tepache que contiene menos graduación alcohólica que el “vino” y que nos ofrecieron muy amablemente en casa de Chayito y Kelly Segovia, unos grandes anfitriones e hijos de la artesana mayor Comca’ac, Lidia Ibarra, quien nos dispensó con su siempre agradable compañía.

Martín Bustillo Ruíz
Degustando el tepache con nuestra anfitriona, la artesana mayor Comca’ac, Lidia Ibarra.

De verdad, esta bebida es la cosa más deliciosa del mundo. Nunca probé nada mejor. Es más, al redactar este texto son las 5 pm y me siento lleno sin haber comido sólido.

Comentaba Rosario que para su elaboración solo toman las pitayas del sahuaro, las desmenuzan dentro de un recipiente y las dejan a la intemperie bajo un candente e inclemente sol por 72 horas. Fermenta solo, convirtiendo el azúcar en alcohol, sin agregar absolutamente nada más. Posteriormente se agrega agua, NO azúcar y se refrigera.

Vino de pitaya
Visitantes argentinos que conocieron y disfrutaron el tepache de pitaya. Foto: Martín I. Bustillo-Ruíz.

El tepache de pitaya tiene además un llamativo color rosa fucsia que invita a degustarlo. Altamente recomendable incluso para diabéticos por no contener azúcar refinada. Si a estas alturas aún no han probado el tepache y vino de pitaya, seguramente aún les falta mucho recorrido.


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Trampas jaiberas en Bahía de Kino

Foto de portada: trampa jaibera de aro utilizada en Bahía de Kino. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.



Colaboración especial de Pedro Miguel Burgos Valle

Unas de las carnes más exquisitas que existen es sin lugar a duda la de jaiba, crustáceos marinos que se extraen de julio a abril de cada año en muchas regiones de las costas mexicanas.

Después de cocerse por unos minutos, las jaibas se descarnan y quedan listas para ensaladas y tostadas, o en caldos donde se usan con todo y caparazón para extraer todo su sabor. Su costo en carne es de aproximadamente 200 pesos por kilo; al pescador a pie de playa se le pagan unos 40 pesos por kilo.

Un fin de semana del mes de mayo, mientras navegábamos por el estero la Cruz en Bahía de Kino, pudimos revisar un par de trampas para jaiba.

 Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz

Cabe señalar que aún era tiempo de veda, misma que se levantará hasta el próximo 01 de julio en Sonora. Es el tiempo en que muchos organismos se reproducen y para cuidar la especie, los pescadores mayormente acatan dicho decreto de veda. Más no se trataba de evidenciar a nadie, solo queremos mostrar el arte de pesca utilizado que son los «aros trampa».

Hasta hace unos tres años, la mayoría de los pescadores utilizaba la trampa rígida tipo «Chesapeake» de 60 x 40 cm con dos entradas, las que ahora vemos tiradas en calidad de «scrap» (basura) por muchas playas y que fueron mayormente sustituidas por los aros.

Esta trampa es muy práctica tanto para su confección como para operarla, además, en muchos de los casos se utilizan materiales de desecho de otro tipo de arte de pesca, lo que las vuelve muy económicas.

Bahía de Kino. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

En La Reforma, Sinaloa, hace unos años pudimos observar que los pescadores utilizaban aros sencillos que son levantados en cada marea para volver a colocarse al día siguiente. Teóricamente deben ser 70 por embarcación, de hecho, son 70 los autorizados en los permisos de pesca comercial de esta pesquería, pero en la práctica usan hasta el doble. Estos después de ser encarnados se van dejando en el agua cada cierta distancia, digamos 10 a 20 metros entre ellos. 

Estas trampas de aro, a diferencia de las trampas rígidas, se colocan y se revisan frecuentemente, lo que en una marea significa varias faenas, porque como el escape es muy fácil al ser precisamente un disco sobre el fondo de mar, ello propicie que una vez satisfecho el apetito o agotada la carnada, el comensal se retire antes de ser atrapado, además de que por ser tan atractivo el cebo, si se dejan más tiempo se corre el riesgo de que arriben más de una pieza y agoten el alimento antes de ser revisada.

Las trampas de aro sencillo son las más comunes y las que iniciaron en la Bahía Santa María en Sinaloa, a mediados de los años 80 del siglo pasado. En la actualidad se prefieren más sofisticadas, de doble aro para evitar el escape en aguas cristalinas y un sobrante de malla en la periferia, que sabiéndolo colocar hace las veces de una trampa invertida que forma una barrera impidiendo aún más el escape.

Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

Historia del aro-trampa para jaiba

Por Pedro Miguel Burgos Valle

En 1983 aproximadamente, después de un huracán que derribó la mayoría del cableado eléctrico en mi pueblo natal, recogimos un tramo de cable de alta tensión, retiramos el aluminio y quedó el alma de acero galvanizado de aproximadamente un 3/16”. Mi padre lo enrolló y dijo “para algo ha de servir”.

Unos meses después, y luego de una zafra mala de camarón, al entrar la veda un día se puso y cortó el cable en tramos de 1.5 metros. Formó aros y luego les puso malla del sobrante de los paños de atarraya. Deshebró un tramo por un extremo, hizo una pata de gallo y lo sujetó al aro en tres puntos equidistantes. Puso una boya pequeña en el otro extremo, un gancho de alambre en el centro del disco de malla, así formó 16, recuerdo.

Al día siguiente salimos a pescar, luego de agarrar carnada en el embarcadero, (lisas con atarraya), nos dirigimos a un lugar en la bahía.

Mi padre colocó un trozo de lisa en cada una de las trampas y luego de unos minutos dentro del agua nos dispusimos a hacer la primera revisión. ¡Sorpresa! En cada trampa «parabólica» como les llamamos en aquel entonces, venía una o dos jaibas, generalmente machos.

Pescamos alrededor de 80, sin saber qué íbamos a hacer con ellas, pues en ese entonces no se conocía la actividad como una pesquería más, lo único que se nos ocurrió fue cocerlas y llevarlas a los restaurantes de Altata, donde a regañadientes pudimos vender unas 15 piezas. El resto formó parte del menú de la familia de toda la semana. Insistimos en la actividad y después de varios meses logramos colocar unas cuantas docenas en cada restaurante en la semana.

Así nació la trampa parabólica en El Centro, Sinaloa. No dudo que en algún otro lugar ya hubiese existido, pero para mí fue un invento de mi padre como muchos otros que aportó a la actividad, pues hasta esas fechas yo no las conocía, o no sabía de su existencia.

Jaiba hembra, con vientre en forma triangular. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz.

La pesquería de jaiba es una de las más representativas de Bahía de Kino y de las costas de Sonora y Sinaloa, como lo son también el callo de hacha (mediante buceo) para embarcaciones menores y la sardina por las embarcaciones mayores.

En Bahía de Kino el aro es más elaborado y se deja -igual que se hacía con la trampa rígida- dentro del agua todo el tiempo donde son revisadas diariamente.

Jaiba macho, con vientre en forma de T. Foto: MC Martín I. Bustillo-Ruíz

Los aros cuentan con una malla donde queda atrapada la jaiba, la cual ingresa a la trampa atraída por una carnada. Cuando se sacan para retirar el producto, se «encarnan» nuevamente y se regresan al agua. Se les adapta una botella de plástico PET, la cual flota en la superficie del agua y sirve para ubicar las trampas. Por supuesto, con el tiempo se cubren de algas que deben retirarse.

En las imágenes se observan algunas jaibas dentro de los aros, mas no las manipulamos. Pudimos observar hembras «enhuevadas» que es lo que garantiza la producción de los siguientes ciclos de extracción. Los machos son fácilmente distinguibles de las hembras. El vientre del macho es una T, y el de la hembra triangular. Cuando la hembra está «enhuevada» se observan los huevecillos. En dicho estado grávido, por ley no deben sacarse en ninguna época del año, lo mismo debe respetarse una talla mínima que varía de acuerdo con la especie del género Callinectes de que se trate.


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¡Mural de ballenas! La joven artista visual que empieza a hacer historia con su arte

Marisol Gallego, la artista visual originaria de Hermosillo, ha comenzado a plasmar su arte más allá de la capital de Sonora para el disfrute de todos los que transiten cerca de sus obras, al aire libre y junto al mar.

Las paredes de una propiedad en Bahía de Kino muestran las imágenes de ballenas jorobadas en un mural que da vida y embellece a este sector.

Para evitar las altas temperaturas, humedad e intensidad de los rayos del sol, Marisol Gallego realizó la mayor parte del trabajo por la noche y la madrugada.

“Fue una experiencia muy grata, porque aparte de que me gusta pintar animales, termino conectándome con el animal y conociéndolo un poco más”, afirma la artista.

Destaca que visitantes y residentes de Bahía de Kino que observaron el proceso y el resultado, estuvieron siempre apoyándola y felicitándola por dar un nuevo rostro a la avenida Mar de Cortés.

Marisol Gallego (@sol_magenta) muestra algunas de sus obras. Foto: Manolo Barrios.

Nuestro colaborador, el Maestro en Ciencias Martín Bustillo-Ruíz fue de los primeros afortunados en contemplar este mural y nos comparte sus impresiones al descubrir la obra de esta artista sonorense.


Ballenas en Bahía de Kino



En mi camino al mar, un día de pronto me vi sorprendido entre ballenas y sus ballenatos. De ser un blanco muro se convirtió de pronto en un escaparate al “Acuario del mundo” de Jacques-Yves Cousteau, donde puedes observar estos grandes mamíferos marinos.

Desde los primeros trazos ya se veía lo importante que sería el mural, y el gran poder que estos seres carismáticos tienen sobre el ser humano, influyéndolo. Esto ha dado origen, con otras especies, a fabulosas e intrigantes leyendas que dan rienda suelta a la imaginación del hombre.

La calle Mar de Cortés en Bahía de Kino, bien podría convertirse en una exhibición permanente de motivos marinos que los turistas de playa podrían disfrutar.

Iniciar una corriente cultural interesante. Apostaría que el aprecio que sienten los visitantes por los mares y océanos se acrecentaría, y quizás promovería el respeto y cuidado al medio ambiente marino.

Bien por estos trabajos artísticos y culturales. Bien por la pintora Marisol Gallego, una joven quien cursó parte de la licenciatura en Artes plásticas por la Universidad de Sonora, institución que ha forjado a grandes artistas que requieren del apoyo de los mecenas que, como en este caso, puedan pagarles por su excelso arte a todas luces evidente.


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Equipo binacional cruza el Mar de Cortés en kayak



El pasado lunes 31 de mayo 2021 se inició una gran aventura por el Mar de Cortés. Un grupo de cuatro jóvenes deportistas, todos ellos profesionistas en distintas disciplinas, se organizaron para cruzar el golfo de California, desde Sonora hasta la Baja California. Participaron tres jóvenes franceses, Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y el mexicano Rogelio Baidon Burquez, quien los invitó.

La navegación sería en kayaks, es decir, sin motores salvo por la fuerza de sus piernas que, mediante pedales y eventualmente impulsados a vela, intentarían ver realizado un anhelo de este tipo, con retos que muy pocas veces nos planteamos en nuestras vidas ordinarias. Hacer algo extraordinario.

Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.

Los kayaks en la actualidad son embarcaciones construidas en base a polietileno de alta densidad, ligeros y durables. En el caso de estos navegantes usaron pedales en lugar de remos y acondicionaron la posición ergonómica en respaldos que les dieran el soporte necesario para muchas horas sobre los mismos. Además, contaban con un timón para cambiar la dirección a falta de remos. Una de las embarcaciones, a efecto de llevar carga como sus equipos de navegación, agua, arpones para cazar peces y demás enseres para el viaje, llevaba pontones o “amas” convirtiéndolo en un trimarán, con dos barras estabilizadoras a los lados. Ambos kayaks eran de doble asiento, de mayor longitud de los usuales de cerca de 18 pies. Incluso el trimarán usaba una vela sujeta a un mástil para aprovechar el impulso de los vientos.

Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.

Parte del equipamiento del viaje, quizás el más importante además del agua potable, fue el equipo de radiocomunicación. Llevaban con ellos equipos satelitales, equipos GPS para marcar y grabar posición y la ruta, y por la misma reglamentación marítima la plataforma Garmin “inReach”. Comentó Rogelio Baidon que no llevaron cámaras profesionales.        

Su ruta la planearon cuidadosamente a través de las grandes islas del Golfo de California; Tiburón, San Esteban y San Lorenzo. Proponiéndose navegar diariamente tramos de 40 km promedio de acuerdo con sus primeros trazos en una imagen de “Google Earth”. De acuerdo con ello, en cuatro días deberían llegar a Punta San Francisquito, al sur de la Baja California.

Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.

Su salida fue desde Punta Chueca, mostrando de esa manera su respeto y reconocimiento a los pescadores Comca’ac quienes desde tiempos precolombinos navegaban por esas aguas entre las islas de San Esteban y del Tiburón, a vela y remo. La isla del Tiburón es considerada por el gobierno mexicano de su propiedad y un sitio ceremonial.

En su primer día, navegaron hacia el sur de la isla del Tiburón buscando el paso entre esta y la isla Turner también conocida como el “Dátil”. A través del Canal del Infiernillo bordearon hasta llegar a la cara poniente de la misma donde pernoctarían después de haber recorrido 41 km desde su salida, ya quedando de frente a la isla San Esteban, su siguiente objetivo.   

Foto: Héctor Morán.

En su segundo día, tal como se puede observar en el mapa de ruta que llevaron de “Google Earth”, partieron de la cara poniente de la isla Tiburón. Su objetivo intermedio era la isla San Esteban localizada a solo 11.7 km, pero considerando la vuelta por su cara norte hasta alcanzar la parte occidental de la misma serían en total 37.9 km.  Surcarían un mar indómito que apenas los grandes navegantes de la etnia Comca’ac se atrevían a visitar con regularidad para cazar iguanas y alimentarse. Un sitio que en la actualidad alberga una de las colonias de lobos marinos (Zalophus californianus) más grandes del Mar de Cortés con un estimado de 5,000 individuos (CONANP) que nos habla de la abundancia de pescado en sus aguas.

En isla San Esteban pernoctaron la segunda noche, iniciando al tercer día con una circunnavegación de la misma hasta alcanzar la cara oeste de la isla y quedar de frente a la Isla San Lorenzo ya en la Baja California. La distancia a recorrer era de 16.7 km hasta la parte sur de esta última.

Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.
Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.

Para el cuarto y último día, antes de alcanzar la costa de la Baja California en un punto conocido como Punta San Francisquito, debieron recorrer los 17 km que separan la isla San Lorenzo de la Baja California. De 40.2 km que originalmente se plantearon para el cuarto día recorriendo la cara poniente de la isla San Lorenzo.

La noche del jueves 3 de junio descansaron en la Baja California, en Punta San Francisquito, de donde en la mañana del viernes 4 serían recogidos y transportados hasta Sonora por una embarcación de matrícula kineña, construída en fibra de vidrio, de 27 pies de eslora equipada con motor 115 HP.

Foto: Cortesía de Matthieu Dahirel, Nicolas Carayon, Antoine Carayon y Rogelio Baidon Burquez.

A su regreso en horas de mediodía del viernes 4 de junio la tripulación desembarcó directo en Bahía de Kino. Desde mucho antes estaban comunicándose a través de don Héctor Morán con distintos grupos. Ya en tierra fueron recibidos por el Ingeniero Lucio Valenzuela de Capitanía de Puerto, don Héctor Morán y el capitán Arnoldo quienes llevaran la lancha a recogerlos hasta la Baja California para traerlos de regreso.

También quien escribe pudo verlos a su arribo, observándolos muy exhaustos pero contentos y satisfechos de haber cumplido con su reto. Entre todos cargaron sus cosas, que eran muchísimas, al remolque en que serían transportados hasta ciudad Obregón donde reside Rogelio Baidon Burquez para ser felicitados por su familia.

Pudimos saludar y conocer personalmente a cada uno de ellos y preguntarles su nombre. Tomarnos fotografías. Fueron muy accesibles y humildes en su trato. Simpáticos y empáticos incluso. Solo uno de ellos no hablaba español, pero se entendía en francés e inglés. Se notaba una gran camaradería entre ellos. Rogelio pudo comentarme, y no era la intención cansarlos haciendo preguntas, que no habían visto ballenas, pero que si habían visto mucha fauna marina, entre ellas lobos marinos, grandes tortugas, y tiburones mako, a los cuales vieron sus aletas sin mayores incidentes que la sorpresa.

Rogelio Baidon Burquez. Foto: Martín I. Bustillo Ruíz.

Retos como el logrado por el equipo de navegantes referido, nos hicieron soñar a muchos otros, que al pendiente de ellos estuvimos durante su travesía, y además pensar que podemos afrontar y superar eventos adversos y tiempos de cambio.


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Transforman desperdicios de pesca en Bahía de Kino

Foto: Margarita Sau, socia de “Nutrek Terra”



En días pasados tuve oportunidad de visitar el “tiradero de residuos marinos” de Bahía de Kino.

Un terreno del ayuntamiento destinado al confinamiento de los desperdicios que se generan de la actividad pesquera, principal actividad del poblado de 10 mil habitantes, en su mayoría pescadores. Este se encuentra apenas en las afueras del poblado citado y casi a orilla de carretera. Es decir, este tipo de desperdicio no se lleva al basurero en la calle 36, sino que se acopia con la idea de utilizarlo en alguna forma como las que a continuación se plantean.

Pude conversar con los socios de la compañía denominada “Nutrek Terra” que ha solicitado trabajar con dichos desechos, parte de los cuales ellos mismos recogen en algunas plantas de proceso locales como “L y L”. Compuestos principalmente por desperdicios de jaiba, que es el caparazón que queda después de descarnarla, un proceso de separar la carne desmenuzada una vez cocido el crustáceo.

Siendo la jaiba una de las principales pesquerías en Bahía de Kino y sumado a otro crustáceo aun más conocido que es el camarón, suelen juntarse cantidades significativas del residuo a través del tiempo generando mal aspecto y malos olores al descomponerse. Sin embargo, una vez procesada, secada y molida, su olor no es para nada molesto y ha resultado ser un excelente biofertilizante, por su composición química avalada por laboratorios certificados. 

Esta compañía “Nutrek Terra” es una compañía local “entrepreneur” que está siendo apoyada financieramente por CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas). Sus socios son Esteban Salazar y Margarita Sau, quienes compartieron con júbilo cómo habían sido contactados por una compañía de alimentos para animales radicada en Sinaloa. Esta les solicitó todo el material que pudieran surtirle elaborado a partir de la caparazón o exoesqueleto de jaiba y camarón.

Foto: Margarita Sau, socia de Nutrek Terra

Da gusto enterarse que ya colocaron en el mercado nacional aproximadamente 200 toneladas de dicho producto elaborado a partir de los desperdicios que incluso eran motivo de olores pestilentes y un problema para los servicios de recolección de basura locales. Por supuesto, debieron trabajar en hacer un protocolo del proceso en el cual intervinieron algunos científicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo AC (CIAD AC) del departamento de origen animal, particularmente del área marina comandados por el Dr. Juan Carlos Ramírez.

Mas no es el desperdicio de jaiba lo que ocupa actualmente la mayor parte del terreno del centro de acopio, sino las conchas enteras del caracol chino, rosa y negro, muy abundante en esta región. Para ello, la misma compañía “Nutrek Terra” ha presentado algunas opciones de uso, como lo es material de concha resquebrajado impregnado con distintos colorantes que luce magnífico en los jardines, camellones y/o en “landscaping” (paisajismo). Sin embargo, no han podido colocar en los mercados ya que el proceso implica algunos costos que los clientes no han querido asumir. Mientras tanto, los cerros siguen aumentando dado el gran volumen que estos ocupan.

Ejemplo del uso de conchas en el paisajismo. Foto: mazatlaninteractivo.com

Cabe señalar que Bahía de Kino atiende el turismo de Hermosillo, situado apenas a 100 km, y que es la capital del estado que cuenta con cerca de un millón de habitantes. Que dichos visitantes frecuentes abarrotan las carretas y restaurantes de mariscos los fines de semana, y que buena proporción del peso en concha vivo va a dar al confinamiento a razón de varias toneladas cada fin de semana. Conchas entre las cuales destacan la almeja reina, la pata de mula, la almeja chocolata, el callo de hacha, etc.

“Nutrek Terra” tiene una compañía hermana dedicada a la obra civil y cuenta con maquinaria. Esta ha sido utilizada para dar mantenimiento al centro de acopio, así como para las labores de carga de los vehículos de transporte a su destino en las plantas de procesamiento de alimento animal.  Además, cuentan con un molino que les fue cedido para llevar los desperdicios a un tamaño de mucho menor como se requiere. Que no es el caso de la concha de caracol chino que conlleva otro tipo de equipo para su posible molienda.  


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