VIDEO: Gente, cultura y naturaleza, orgullos de Sonora
Las manifestaciones artísticas que reflejan la belleza y la grandeza del estado de Sonora siempre deben de ser difundidas. Por ello, Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este interesante video juvenil, fresco y con imágenes increíbles que resaltan el orgullo de la gente y la naturaleza de Sonora.
Preservan conocimiento de bebidas ancestrales de Sonora
Sonora es un estado rico en historia y tradiciones. Lamentablemente, algunas de estas tradiciones no son conocidas, ocasionando que queden olvidadas en el pasado
En Sonora Star reconocemos todos los esfuerzos a favor de la preservación de nuestra herencia cultura, como el que se muestra en el siguiente artículo que nos comparte Luis Fernando Heras Portillo.
En un esfuerzo por preservar las bebidas ancestrales de Sonora, el químico de la Universidad de Sonora, Antonio Romo Paz, trabaja con sus estudiantes en un proyecto que tiene como objetivo preservarlas y que no desaparezcan.
Químico Antonio Romo Paz. Fotografía por Astrid Arellano
«A la muestra, les damos también el enfoque emprendedor, para que ellos tengan las habilidades para poder promover su propia empresa con bebidas artesanales que puedan hacer en casa», detalló.
Algunas de las bebidas incluídas en este proyecto son vinos de pitaya, miel de abeja, péchita y de rosa, que además de ser deliciosos, son fuente de probióticos que contribuyen a la salud de la flora intestinal.
Romo Paz explicó que dichas bebidas son desconocidas por muchas personas, pues piensan creen que las más antiguas de Sonora son la cerveza o el bacanora, pero que gracias a los registros históricos de jesuitas que llegaron a nuestro estado en los siglos XVI y XVII, se pueden conocer qué bebidas encontraron los españoles a su llegada.
El origen de los fermentados en Sonora fue posible debido a las técnicas que fueron creadas por nuestros ancestros para conservar más tiempo los alimentos, descubriendo así el proceso de fermentación para producir alcohol, el cual era considerado como una bebida sagrada.
Por ejemplo, en la etnia Comcáac, o seris, en vino de pitaya es elaborado por las mujeres de la tribu para beberse durante la celebración del Año Nuevo, que ocurre en junio.
Muestras de bebidas ancestrales. Fotografía por Astrid Arellano
«Los seris no comercializan el vino porque es una ofrenda al creador», explicó el químico.
Cuando escaseaban las pitayas, se acostumbraba hacer el vino de péchita, que es la vaina del árbol de mezquite molida. Romo Paz destacó que este alimento es muy nutritivo y versátil, pues con el puede hacerse pan y atole.
En cuanto al vino de miel de abeja, el científico dijo que nuestro estado es productor de miel de alta calidad que incluso se exporta a algunos países de Europa. Con ella, los antepasados hacían «hidromiel».
La bebida de pétalos de rosa de Castilla se comenzó a producir a partir de la llegada de los españoles, pues formaba parte de sus comidas cotidianas.
Muestras de bebidas ancestrales. Fotografía por Astrid Arellano
Antonio Romo ha transmitido estos conocimientos a sus estudiantes en las licenciaturas de Nutrición, Biología, Químico Biólogo y Químico en Alimentos, preparándolos para participar en una muestra estudiantil que se realizará en noviembre de 2019 en la Universidad de Sonora.
Además de las bebidas mencionadas, el maestro también enseña sus conocimientos sobre los vinos de uva y uvalama, de tuna y garambuillo, del tejuino y tepache, de cerveza y bacanora, todas ellos elaborados en Sonora.
Motivadas por impulsar la legislación en materia de protección ambiental, impulsar valores relacionados con el cuidado de la naturaleza y para aportar, desde tu trinchera, a la lucha por salvar el planeta, Karla Pérez y Nancy Mancillas son dos jóvenes sonorenses que forman parte de la Asociación Sonorense para la Gestsión Ambiental (ASGA MX).
Karla es ingeniera ambiental y coordinadora general de la ASGA MX en Hermosillo, desde donde busca incidir en políticas públicas, creación de leyes y la ejecución de proyectos a favor del medio ambiente.
«Tenemos un consejo directivo en Hermosillo, también contamos con 13 comités municipales y esos están integrados por grupos multidisciplicarios. Somos ingenieros ambientales, licenciados en Ecología, Biología y otras carreras como Administración», afirmó Karla Pérez para el medio sonorense Proyecto Puente.
Nancy Mancillas, vocal de la ASGA MX, destacó que gracias al uso de las redes sociales, los ciudadanos pueden conocer la problemática ambiental y motivarse a participar en actividades que aporten beneficios a este tipo de causas.
«La gente se está informando gracias a las redes sociales. Es ahí donde pueden darse cuenta que tenemos un gran problema como estado y ciudad, incluso como sociedad», dijo.
Uno de los objetivos de estas jóvenes es generar consciencia para que cada hermosillense, desde sus espacios, se unan a los diferentes movimientos, y también inviten a más personas a contribuir.
Además, comentaron que ademas de la escasez de agua, la baja calidad del aire y la poca cultura sobre la separación de residuos son algunos de los probleas que aquejan a la capital del estado.
Actualmente, la ASGA MX forma parte de un grupo de activistas por el medio ambiente, que constantemente difunden actividades, propuestas y muchas otras ideas para juntos establecer una cultura verde en Sonora.
La gastronomía sonorense se caracteriza por su delicioso sabor proveniente de la deliciosa variedad de ingredientes que la componen, entre los que destacan chile colorado, maíz, trigo, frijol, chile verde y, por supuesto, la famosa carne de Sonora.
Los caldos sonorenses son una opción rica y saludable para disfrutar con amigos y familia, y de esta manera preservar la cultura y tradiciones de nuestro estado.
Para prepararlos, te dejamos 4 recetas de caldos sonorenses, donde en todos ellos, sin duda el chiltepín no pueden faltar.
Caldillo de machaca (cazuela)
Ingredientes
• ¼ de kilogramo de machaca
• 5 papas medianas
• 3 chiles verdes
• 2 cebollas medianas
• Un tomate grande
• Un puré de tomate
• Aceite para guisar
• Sal al gusto.
Preparación
En una olla, se coloca el aceite y se fríen las papas peladas y cortadas en cubos medianos. Cuando estén doradas se agregan la cebolla cortada en rebanadas, y los chiles verdes tatemados, desvenados y picados. Al final se añade el tomate y la machaca.
Cuando las papas estén a mitad de cocción, se agrega agua a la olla, después el puré de tomate y sal al gusto.
Se deja hervir hasta que las papas estén cocidas, ¡y listo!
Caldo de queso
Ingredientes
• 1 cebolla • 1 cebolla verde • 1 tomate • 3 chiles verdes • 3 papas • 1 cucharada de aceite • 1/2 litro de leche • 1/2 litro de agua • 2 tazas de queso fresco
Preparación
Se tateman los chiles verdes, limpian y se pican en cuadritos. Las papas se pican en cuadritos regulares. El tomate y la cebolla se pican finamente. El queso se pica en cuadritos regulares.
Se fríen en aceite las papas, la cebolla, el tomate y los chiles. Después se les agrega el agua y la leche, y se deja hervir.
Antes que las papas se ablanden, se agrega el queso y al final añade la sal; esto debido a que el queso suelta sal en el caldo.
Se retira del fuego y se tapa el recipiente.
Gallina pinta
Ingredientes
• 1 kilogramo de carne de res (cola o chambarete) • 1/4 de kilo de maíz nixtamal • 1 taza de frijol pinto • 1 cabeza de ajo • 3 cebollas verdes • Cilantro • 1 chile verde • Sal al gusto Para servir: • Cilantro y cebolla blanca (picados)
Preparación
En una olla, se pone a hervir el agua. Cuando esté en este punto, se añade la carne de res elegida, junto con el ajo y el chile verde.
Después de una hora se añade el nixtamal y el frijol, previamente lavados, se tapa la olla y se deja cocer a fuego lento por tres horas más.
Una vez que revienta el maíz, se agrega la cebolla verde entera, el cilantro y la sal, dejándose otros 25 minutos y se apaga.
Sirve con cilantro fresco y cebolla blanca picada.
Cocido
Ingredientes:
• 1 kg de Pecho de Res • ½ kg de papas • ¼ kg de ejotes tiernos • 2 tazas de garbanzos • 4 calabacitas • 3 elotes tiernos • 1 repollo chico • 3 dientes de ajo • 1 manojo de cilantro verde • 2 tomates • 2 cucharaditas de sal • 3 litros de agua • ½ cucharadita de pimienta molida
Preparación
Se pone la carne picada en cubos junto con el hueso de costilla en una olla, con el chile, la cebolla, el ajo, el elote, el garbanzo y el trigo ,los tomates, se cocina por una hora o hasta que este blandita la carne.
Se le agregan las zanahorias, los ejotes y las papas partidas en cuatro partes cada una, se sigue cociendo por 20 minutos, despues se le agrega las calabacitas, el brocoli, el repollo o col verde y la coliflor previamente cortadas.
Se sazona con el consome y se apaga el fuego. se sirve en unos platos hondos grandes y se le pone cebolla picadita y cilantro, claro los chiltepines no pueden faltar.
Hace 7 años cuatro
jóvenes, aún estudiantes; dos de ellos de la carrera Administración de Empresas Turísticas, uno de la ingeniería enMecatrónica y otro de la Ingeniería en Gestión Empresarial, tomaron
la decisión de emprender un pequeño negocio al sur de la ciudad de Hermosillo. Y
este mes de septiembre están celebrando su séptimo
aniversario como empresa, una de las pizzerías más populares al sur de la
ciudad, Pizzarella.
En exclusiva para Sonora Star, conversamos con Héctor Vázquez, uno de los socios de la pizzería.
¿Qué fue realmente lo que llevó a estos jóvenes a
emprender a tan temprana edad?
Emprendimos porque, tanto Edgardo (uno de los socios),
como yo, no nos visualizábamos trabajando en el campo laboral, que, según
nuestra profesión era el establecido. Y así fue como entre pláticas y meramente
planes a futuro poco a poco se fue forjando y sentimos la fuerza y
determinación de hablar con Jorge y Efraín (socio y ex socio) para poder iniciar
y trabajar en algo que sería para nosotros.
El equipo inicial que se conformó fue en base a
las aptitudes y virtudes que nos conocíamos, por el hecho de conocernos desde que teníamos
13 años – comentó. Dos de nosotros teníamos conocimientos en
materia de administración – gestión de empresas (meramente teóricos), otro de
nosotros tenía los conocimientos en materia de alimentos y bebidas, al haber
estudiado una carrera técnica en gastronomía, además de venir de un hogar en el
cual su familia vendía pizzas caseras cuando él era apenas un niño y, por
último, otro de nosotros en ese entonces, pertenecía al equipo de trabajo de
una pizzería reconocida del sector sur de la ciudad.
Este inicio de pizzarella fue un tanto raquítico,
ya que ¿Qué pueden saber 4 jóvenes de 20
años sobre como iniciar un negocio? La
adaptación de nuestro local fue algo evolutivo y esa misma transición, aunada a
desvelos, corajes, gastos, separaciones, pero también alegrías, superación y
buenos momentos [que] nos han hecho más fuertes y nos han hecho crecer
mentalmente.
El secreto de
Pizzarella está en la dedicación, desde el servicio al cliente hasta la
perfección de su receta, ya que, es una versión modificada a la preestablecida
y comúnmente utilizada en otras pizzerías, a esto se le agrega que, a través de
los años Pizzarella ha actualizado su menú agregando nuevos ingredientes y
complementos. En el 2018 agregaron 2 ingredientes más a la línea especial, que son: Salchicha
Italiana y Machaca, uniéndoseles a la
de Boneless. Actualmente cuentan con 9
especialidades, donde podemos encontrar La
Pizzarella Especial, Italiana, Vegetariana, Mexicana, Americana, Hawaiana,
Carnívora, Carnes Frías y Norteña. Dentro del menú también podemos
encontrar aros de cebolla y papas sazonadas con queso.
Sobreviviendo dentro de la competencia
A pesar de ser
una empresa relativamente pequeña, a lo largo de 7 años se ha mantenido dentro
del gusto de sus clientes y cada año suman más, siendo esta una de las
pizzerías de mayor alcance al sur de la ciudad y alrededores, contando con
servicio a domicilio, gratis, de lunes a domingo (con excepción los días
martes) como estrategia. Otra de estas estrategias
de marketing son el uso de redes sociales como Facebook e Instagram
recientemente, donde se realizan concursos y se busca la interacción con y el contacto
directo con el cliente.
¿Qué sigue para Pizzarella?
Tienen planes de
expandirse y abrir más sucursales, a su vez, haciendo lo pertinente para poder
ser franquicia y abrirse a nuevos mercados. Edgardo nos comentó al respecto:
Las ganas de crecer y los resultados son nuestra motivación y en este mismo tiempo transcurrido este proyecto es lo que más ha influido en nuestra formación como personas. Gracias a los que siempre nos han apoyado ya que con ustedes surgen más razones para estar siempre aquí. Aun estamos en el proceso, hemos avanzado demasiado y nuestra expectativa es ser más grandes, estamos mejorando y preparándonos todos los días para eso.
Pizzarella está
ubicada en Peñasco Blanco #5B esq. con Cina Espinada, en la colonia Nuevo
Hermosillo, abriendo de lunes a domingo a partir de las 11 am hasta las 10 pm.
Búscalos en redes como pizzarellahmo para mantenerte informado de sus promociones y nuevos proyectos.
Sin duda alguna, Álamos es el Pueblo Mágico más significativo del estado de Sonora, gracias a su arquitectura colonial, sus encantadores paisajes y por la belleza de la ciudad.
Este interesante reportaje refleja claramente las maravillas naturales y la importancia que tiene este pueblo histórico y mágico de Sonora, digno de ser conocido y explorado no solo por los mexicanos, sino por los turistas extranjeros. Por ello, Luis Fernando Heras Portillo nos comparte esta atractiva narrativa.
Hermosillo es una ciudad de muchos matices. La capital del estado se caracteriza por sus colores, sonidos y sabores. Estos últimos se encuentran representados en la deliciosa gastronomía local, la cual ha ganado fama nacional e incluso internacional.
La crítica culinaria del diario Los Angeles Times, Patricia Escárcega, realizó un recorrido en Hermosillo para conocer de primera mano todos los platillos que se ofrecen en los diversos restaurantes y puestos de comida de la ciudad, a la que llamó «El Gran Tesoro Culinario de México«.
Luis Fernando Heras Portillo nos comparte esta crónica culinaria sonorense, publicada originalmente en el mencionado diario estadounidense.
Por Patricia Escárcega – Restaurant Critic
En la histórica colonia de Villa de Seris, un vecindario tranquilo al sur del río Sonora, en la ciudad de Hermosillo, Gregoria Guadalupe Fraga Yáñez pasa los fines de semana haciendo tortillas.
Yáñez, la experta en tortillas de Burros y Tortillas San Ramón -un puesto popular en un frondoso rincón de Villa de Seris- toma una bola de masa suave de una bandeja para hornear, y con un rodillo la aplana de forma similar a un plato.
Luego la estira con la mano y la envuelve sobre su antebrazo, donde cuelga como una sábana delgada y floja. Finalmente, la arroja a un comal caliente, una enorme cúpula de acero redondeada, construida a partir de una cuchilla de disco de tractor reutilizada (el uso de equipo agrícola reconfigurado es común en la cocción con fuego en Sonora). La tortilla cae sobre la cúpula con una precisión olímpica; la masa se infla y comienza a ampollarse.
Hecha de harina de trigo, sal, agua y manteca, y estirada hasta lograr una consistencia increíblemente delgada, una tortilla de Sonora provoca un placer efímero: uno es consumido por la sensación de comer algo inequívocamente grasoso, ligero y tierno; algo tan rico y finamente perfeccionado que casi puede sentirse cómo las neuronas se inflan de placer.
Una tortilla de agua se cocina en un comal, en Tortillas y Burros Doña Guille, en Hermosillo, México (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
Yáñez hace las tortillas de harina de trigo finas y extra grandes, comúnmente conocidas como sobaqueras. El nombre inspira todo tipo de conjeturas. Una teoría popular señala que hace referencia al extravagante diámetro de las tortillas, que se extienden desde una axila a la otra. Sin embargo, algunos sonorenses consideran el término como peyorativo y prefieren llamarlas tortillas de agua o tortillas grandes.
Para Yáñez son tortillas de harina. Con un delantal manchado de harina, su cabello oscuro metido cuidadosamente en un gorro de ducha plástico, la mujer es solemne y educada; su ingenio natural se manifiesta cuando uno comienza a hacerle preguntas. “No llevo mucho tiempo haciendo esto”, dice, con una sonrisa irónica. “Sólo unos 20 años”.
Las tortillas de harina excepcionales son omnipresentes en Hermosillo. Se preparan en puestos ambulantes de comida en la carretera, en restaurantes lujosos especializados en carnes, y en todo tipo de casas de comida dentro del espectro. Las tortillas de harina locales incluso se venden en las tiendas de recuerdos del Aeropuerto Internacional General Ignacio Pesqueira García, donde los viajeros llenan sus bolsos con unos últimos preciados paquetes para llevar a casa.
Pero en Hermosillo hay mucho más que tortillas de harina, como si eso no fuera suficiente. Es una de las grandes ciudades culinarias subestimadas de México, y digna de una peregrinación gastronómica.
Esta metrópolis del desierto, seca, calurosa y de clase trabajadora, posee 800.000 habitantes y está situada a unas 220 millas al sur de Tucson. Es la capital de Sonora y el centro industrial y cultural del noroeste de México. La economía se nutre de automotrices, empresas de tecnología, agricultura y turismo local (la ciudad está a sólo una hora en auto de las playas y bahías del Mar de Cortés).
Hemosillo tiene una personalidad culinaria muy desarrollada y singular. Sus modernas prácticas alimenticias, moldeadas por el áspero pero fructífero desierto de Sonora, representan más de 500 años de culturas diferentes que se tocan entre sí.
En Los Asombrosos Sonoran Hot Dogs, en Hermosillo, se encuentra el «exagerado» (a la izquierda), cubierto con queso cheddar, mostaza, mayonesa y aros de cebolla crujientes; y el «asombroso», cubierto con aguacate fresco, mayonesa y güeritos de chile (Patricia Escárcega / Los Angeles Times).
Aunque técnicamente no es una ciudad fronteriza, Hermosillo ha sido durante mucho tiempo una incubadora convincente de la cocina fronteriza. Esta es la tierra del béisbol (recordemos que Fernando Valenzuela es oriundo de Navojoa, en el sur de Sonora), los quioscos de root beer (o zarzaparrilla), los restaurantes de sushi mexicano, los restaurantes chino-mexicanos (el legado de la fuerte inmigración china al norte de ese país) y tal vez de la comida más famosa de la zona fronteriza en la era moderna: el hot dog envuelto en tocino de Sonora.
También hay ‘carretas de dogos’ (puestos de perros calientes) dispersas por el campus de la Universidad de Sonora. La mayoría funcionan de noche; quien no pueda esperar a la hora de la cena, un sitio abierto durante todo el día es Hot Dog Los Asombrosos, donde se sirven perros calientes de Sonora en mullidos panes partidos al medio y toda una despensa repleta de ingredientes: aguacate, aros de cebolla, chiles güeritos, montañas de queso cheddar. Todo vale.
Incluso cuando sus perros calientes han ayudado a poner la palabra “Sonora” en la boca de los estadounidenses, la cocina clásica de ese estado es algo aparte. Justo al norte de los límites de la ciudad de Hermosillo, en el pueblo de San Pedro, Viva Sonora es una cápsula del tiempo culinaria. El restaurante, situado en lo que parece un jardín botánico, está comandado por la familia de Olimpia Cruz Puebla y Miguel Cruz Ayala, y tiene una filosofía clara:
preservar los sabores de la cocina tradicional del estado. Es el lugar correcto si se buscan grandes platos combinados de chile colorado casero (carne de res o cerdo guisada en salsa de ají rojo); tamales de elote; caldo de queso (la irresistible sopa de queso estilo sonorense); y burros rebosantes de machaca con papa. En las mañanas de los fines de semana, un tianguis (mercado al aire libre) surge en la avenida principal de San Pedro, donde pueden adquirirse ingredientes tradicionales de Sonora como el chiltepin, el chile nativo salvaje que aún adorna la mesa de muchas familias de ese estado.
Miguel Cruz Ayala (a la izquierda) y su hija, Olimpia Cruz Puebla, en el Restaurante Viva Sonora. Ayala abrió el lugar de comidas en 1995 (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
En su forma más básica, la cocina clásica de Sonora son las tortillas de harina y la carne. Los misioneros jesuitas trajeron el ganado, el trigo y el cristianismo a esta parte del mundo en el siglo XVII. La carne ha sido una obsesión regional desde entonces. La carne asada es religiosa en Hermosillo: se come en rodajas finas, sazonada y asada sobre carbón de mezquite; se encuentra en todos los rincones de la ciudad y todos tienen un favorito. Asadero El Leñador, en la Colonia El Centenario, no es lujoso, pero la carne asada allí es representativa de lo que se encuentra en muchos restaurantes de rango medio: costilla asada a la parrilla de mezquite, ligeramente carbonizada y servida con todos los complementos -cebollas verdes asadas enteras, tortillas de harina y frijoles pintos con queso fresco-.
Hermosillo también es el hogar de algunos de los asadores más venerables del norte de México, incluido el emblemático Restaurante Palominos, un clásico desde 1973. Otro de los templos más elegantes de carne de la ciudad es Sonora Steak, un restaurante en la Colonia Pitic donde las costillas se cortan y se pesan directamente en la mesa.
La obsesión de los sonorenses con la carne de res es palpable en el Mercado Municipal, el bazar central de carne y productos de la ciudad, que ha estado en funcionamiento durante más de 100 años. Los puestos están llenos de carniceros locales, muchos de ellos son equipos familiares multigeneracionales, que cortan enormes trozos de carne a plena vista.
Incluso si uno no desea comprar para una próxima barbacoa, el mercado es el lugar adecuado para recuperar fuerzas cuando se tiene hambre. Los puestos de comida están llenos de especialidades regionales: chimichangas delgadas y crujientes, que no se parecen en nada a la variedad al norte de la frontera; guisados de gallo pinto ideales para calentar el cuerpo; y comida de mar, como el caldo de cahuamanta, el famoso estofado de mantarraya y camarones de Sonora. Una buena versión se vende en Mariscos Naranjeros Home Team, un restaurante que lleva el nombre del popular equipo de béisbol de la Liga Mexicana del Pacífico. El lugar familiar ha estado en el mercadillo durante casi dos décadas. Un tazón de cahuamanta de este sitio sienta como una medicina antigua y familiar: caliente, magníficamente salada y más que reconfortante.
El guiso de Cahuamanta se sirve en el puesto de comida Mariscos Naranjeros Home Team, en el Mercado Municipal. El plato, típico de Hermosillo se prepara con mantarraya y camarones (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
La pasión por la carne de Hermosillo -y del norte- no siempre ha jugado a su favor, independientemente de la popularidad de la carne asada. Hay una cita sobre el norte, atribuida al escritor y filósofo mexicano de principios del siglo XX José Vasconcelos, que dice: “La civilización termina donde comienza la carne asada”. Aunque desde entonces fue descartada como una mala interpretación (Vasconcelos probablemente estaba escribiendo sobre un viaje a Querétaro en el centro de México), el sentimiento capta ese real esnobismo que la cultura norteña -y, por extensión, la dignidad de Hermosillo como destino- ha soportado durante décadas.
Con un fuerte patrimonio vaquero y ganadero, y un aislamiento relativo del resto de México, la ciudad tiene una reputación de provincialismo. “La gente cree que todos somos vaqueros aquí», afirma Sergio Robles durante una cena en Mochomos Fusión Sonorense, un exclusivo restaurante de carnes y mariscos al estilo de Sonora, en el ajetreado bulevar José María Morelos.
Como muchos hermosillenses jóvenes y relativamente ricos, Robles, un estudiante universitario, habla inglés con fluidez y ha pasado un par de semestres al norte de la frontera, en su caso estudiando en la Universidad de Arizona y en la Universidad Estatal de Arizona «[Otros mexicanos] piensan que todavía montamos nuestros caballos por la calle”, se ríe. “Ellos piensan que todos aquí son dueños de un rancho. Pero Hermosillo ha crecido mucho”.
Robles señala la creciente escena de la cerveza artesanal de Hermosillo, que se puede degustar en Buqui Bichi Brewing, la cervecería más antigua de la ciudad, y el nuevo patio de food trucks al aire libre de la ciudad y parque cervecero, el Parque La Ruina. Los fanáticos de la cerveza artesanal también se reúnen en Espuma Artesanal en el centro histórico, un lugar amistoso y discreto para degustar cervezas mexicanas regionales.
Pero el corazón de la cultura bebedora de Sonora es la famosa espirituosa nativa de la región: la bacanora.
Genaro Solís llena coyotas con jamoncillo, hechas con leche y azúcar, en Coyotas Doña María, en Hermosillo, México. Solis hace alrededor de 1,500 de estos pasteles tradicionales de Sonora, diariamente (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
Este ‘mezcal casero’ está envuelto en la tradición de los vetados: la bacanora fue prohibida en el estado durante la mayor parte del siglo XX por el gobierno conservador de Sonora, y todavía hay algo emocionante en el hecho de tomar un sorbo de la provisión escondida del abuelito (claro, es necesario conocer al abuelo de alguien para probar una de esas versiones).
Una forma más fácil de conseguirlo es en Bacanora de Sonora, una pequeña tienda con bacanora de alta calidad, que incluye variedades añejas, un poco más suaves al paladar. También hay una gama más pequeña en la cadena de tiendas de vinos La Cubiella, y si sólo se quiere degustar, la mayoría de los restaurantes especializados en carnes de la ciudad tienen botellas.
Al igual que la bacanora, las coyotas -pasteles planos y redondos de trigo, rellenos tradicionalmente con piloncillo (azúcar morena mexicana) y jamoncillo (similar al dulce de leche pero con nueces) y cocido en horno de leña son sinónimos de la cultura gastronómica sonorense. Villa de Seris, es un barrio tranquilo y mayormente residencial, ubicado al sur de un tramo seco del río Sonora, alberga varias panaderías familiares que se especializan en coyotas.
Coyotas recién horneadas se enfrían en una bandeja, en Coyotas Doña María, en Villa de Seris, la histórica colonia en Hermosillo que alberga varias panaderías especializadas (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
Coyotas Doña María es una de las productoras más antiguas y famosas de la ciudad; tiene una tienda de regalos con coyotas empacadas y quizá la selección más grande de todas las panaderías: todo, desde los rellenos estándar (piloncillo y jamoncillo) hasta sabores más difíciles de encontrar, como higos, fresas y coco. Coyotas Doña Coyo, más pequeño pero con buena fama, en la calle Alfonso Durazo, es el lugar ideal para disfrutar de coyotas recién horneadas. Entrar en la tienda diminuta y débilmente iluminada puede parecer una incursión; los vendedores suelen estar horneando en la cocina de atrás, pero vale la pena pasar un rato en el mostrador para disfrutar de una de sus coyotas dulcemente masticables.
Si puede resistirse a comerla de inmediato, es agradable caminar con una coyota en la mano hasta la Plaza Zaragoza, en el centro histórico de la ciudad, donde las parejas adolescentes coquetean a la sombra del gran quiosco de la plaza. Cafeterías amigables y llenas de hipsters aparecen por todas partes en la zona. Durante los veranos, largos y terriblemente calurosos, el termómetro puede caer hasta 20 maravillosos grados al anochecer. Ahí es cuando la plaza cobra vida fuertemente. Familias de las colonias cercanas emergen de sus hogares para socializar y pasear a sus perros por las calles empedradas. Los vendedores -que ofrecen de todo, desde joyería hecha a mano hasta raspados y dulces pirulines, bordean el perímetro de la plaza. Si hay algo mejor en Hermosillo que comer, eso es estar parado ahí al atardecer, viendo cómo el sol ardiente se desvanece sobre las torres de la catedral.
Comer, beber y comprar en la capital de Sonora
Carne con chile colorado -carne de res guisada en salsa de chile rojo- se sirve con arroz, frijoles y tortillas en Viva Sonora. El restaurante, en el pueblo de San Pedro, se especializa en platos tradicionales de Sonora (Dania Maxwell / Los Angeles Times).
Mercado Municipal. El mercado central de carne y productos de la ciudad es un gran destino para los tacos de cabeza; chimichangas increíblemente crujientes; desayunos con machaca y abundantes tazones de caldo de cahuamanta bien caliente. Av. Plutarco Elías Calles 26, Centro.
Viva Sonora. Ubicado a unas nueve millas al norte de Hermosillo, en el pueblo de San Pedro el Saucito, el restaurante sirve platos tradicionales de Sonora como carne con chile, carne asada, machaca, tamales de elote, costillas adobadas y tortillas de harina hechas a mano. Ures SN, San Pedro El Saucito.
Burros y Tortillas San Ramón. Este puesto de comida vende excelentes tortillas de agua y un delicioso surtido de carnes a las brasas. No encontrará “burritos” (en diminutivo) ahí, sino los especímenes sonorenses, de gran tamaño, conocidos como burros. Alfonso Durazo No. 6, Villa de Seris.
Los Asombrosos Hot Dogs. Este sitio especializado en perros calientes del vecindario cuenta con salchichas envueltas en tocino y colocadas en panecillos artesanales, que se completan con ingredientes como queso, frijoles y aros de cebolla, además de una barra de condimentos donde se puede servir a gusto de todo. Olivares 183 Esq. Manuel M. Dieguez, Olivares.
Asadero El Leñador. Este restaurante, ideal para grupos, se especializa en platos enormes de costillas a la parrilla, servidas con cebollas asadas, frijoles y tortillas. Bulevar. Luis Donaldo Colosio 168, Centenario.
Restaurante Los Palominos. Este asador de alta gama sirve cortes de primera calidad al estilo sonorense desde 1973. El restaurante es conocido por sus paquetes: cenas con carne a la parrilla de tamaño familiar, servidas con frijoles maneados (frijoles refritos con queso y especias). Galeana 72, Villa de Seris.
Reforma 255. Un sitio de moda para disfrutar de un brunch que incluye clásicos del desayuno sonorense, como lorenzas (tortillas de maíz crujientes y abiertas, con chorizo de pavo y queso fundido) y una excelente machaca de carne con huevos. Calle de la Reforma 255, El Centenario.
Mochomos. Este exclusivo restaurante de carnes y pescados sirve versiones actualizadas de los clásicos de Sonora. Pruebe los camarones en salsa de bacanora, o la especialidad de la casa llamada también mochomos: carne de res finamente rallada y cocida crujiente. Bulevar José María Morelos 647, Bachoco.
Coyotas Doña Coyo. Una pequeña tienda familiar en el distrito de las panaderías de coyotas de Villa de Seris, vende pasteles de harina de trigo recién horneados. Calle Alfonso Durazo A. 22, Villa de Seris.
Coyotas Doña María. La panadería de coyotas más grande y popular en Hermosillo ofrece esos clásicos pasteles en una gran variedad de sabores. Sufragio Efectivo 37, Villa de Seris.
Bacanora de Sonora. Esta pequeña tienda de lujo se abastece regularmente con bacanora de alta calidad, incluidas las variedades añejas. José María Yañez 40 B, Centro.
Rancho “Los Mezquites” Don Kiko e Hijos. Esta tienda en la carretera, justo al norte de los límites de la ciudad de Hermosillo, se especializa en productos alimenticios regionales que incluyen una buena selección de pimientos chiltepin secos y machaca deshidratada. Carretera Hermosillo, Moctezuma, San Pedro el Saucito.
Buqui Bichi Brewing. La primera cervecería artesanal y bar de la ciudad sirve cervezas elaboradas con ingredientes característicos del norte de México, incluidas algunas con naranja, piloncillo y café tostado local. Bulevar Eusebio Francisco Kino 69 Local 1, 5 de Mayo.
Parque La Ruina. Un patio de comidas y parque cervecero, este popular sitio al aire libre atrae a hermosillenses de todas las edades. Eusebio Francisco Kino 9001, Cruz Gálvez, Centro.
En Sonora Star buscamos difundir todos los esfuerzos que promuevan el cuidado a la naturaleza, principalmente aquellos que se realicen en Hermosillo y en todo Sonora, con el objetivo de provocar que cada día en más municipios de nuestra entidad y de México se hagan importantes aportaciones a favor del medio ambiente. Salvar al planeta debe ser una lucha diaria, nos dice Sebastián Antonio Heras Gastélum, un joven con vocación ecológica y ganas de aportar a su comunidad, y para ello comparte este artículo sobre importantes jornadas de reforestación llevadas a cabo en la capital del estado.
Este domingo, ciudadanos y activistas ambientalistas realizaron una jornada de reforestación de alrededor de 330 árboles en 8 camellones ubicados en los bulevares Morelos y Progreso, al norte de la ciudad de Hermosillo.
Carolina Reyes Larios, integrante de la empresa Grass Masters, afirmó que uno de los elementos fundamentales durante la planeación de la jornada fue la selección de los árboles, pues era necesario que fueran regionales, por lo que se eligieron tepehuajes y mezquites.
Indicó que se realizaron adecuaciones a la tierra para retener agua y que el árbol pueda tener acceso a ella, además de destacar el valioso apoyo del personal de Parques y Jardines.
Reyes Larios añadió que pasados jueves 5 y viernes 6 de septiembre, se plantaron 120 árboles, lo que suma un total de 450 árboles con la jornada de este domingo 8 de septiembre.
Ciudadanos opinan
Marcia Rodríguez dijo que este tipo de actividades ayudan para que el planeta pueda sobrevivir, pues también se contribuye al cuidado del agua al plantar árboles regionales que no requieren de tanto líquido para crecer.
Jorge Bojórquez destacó la importancia de las jornadas de reforestación para que Hermosillo pueda tener áreas verdes, indicando que lo que se pueda aportar será de mucha ayuda.
Andrómeda Yáñez mencionó que estasacciones a favor del medio ambiente también sirven como una gran enseñanza para las futuras generaciones acerca de cómo cuidar nuestro planeta Tierra.
Hillary Platt detalló que plantar árboles contribuye a reducir la temperatura ambiental, siendo esto muy importante para Hermosillo, pues las altas temperaturas se sienten la mayor parte del año.
La lectura es un importante hábito que debe desarrollarse en todas las personas, desde niños, jóvenes y adultos, pues brinda grandes beneficios, entre ellos, previene la pérdida de la memoria, estimula la actividad cerebral, mejora tu redacción y ortografía, enriquece tu acervo cultural, entre otros.
La oferta literaria en el mundo es incalculable, y Sonora no se queda atrás, pues autores originarios de nuestro estado han dado muestra de su capacidad, talento y creatividad en las letras, al crear obras que han logrado trascender fronteras.
Estos libros se encuentran disponibles de manera gratuita, y para acceder a ellos solo es necesario dar click en los enlaces que te proporciona la página, donde su formato puede ser PDF o publicaciones de Issuu. Algunos te pedirán solicitar acceso, para lo que necesitarás una cuenta de correo electrónico.
A continuación te compartimos algunas de las muchas obras literarias que se albergan en la Biblioiteca Digital Sonora.
Cuéntame uno – Gerardo Cornejo
Cuéntame Uno es una antología de cuentos sonorenses, cuya primera edición se publicó en 1985 por Gerardo Cornejo. Para descargar esta obra, haz click aquí.
Crónica de la aventura de Raousset Boulbon en Sonora – Horacio Sobarzo
Uno de los capítulos más brillantes de la historia de Sonora, sin duda lo constituye el episodio escrito en Guaymas el 13 de julio de 1854 en que las armas nacionales acabaron con los sueños de conquista de un aventurero francés. La victoria sobre el Conde Gastón de Raouset-Boulbon lejos de limitarse a un simple hecho heróico de los sonorenses, tuvo alcances de ámbito nacional que no siempre se analizan con la debida profundidad.
La aventura de Raousset-Boulbon no debe verse como capítulo aislado de nuestra historia, sino como parte de una trama urdida con fines aviesos en contra de México.
Ocho mil kilómetros en campaña del general Álvaro Obregón, más que un relato de sus campañas en la Revolución Mexicana, es la transcripción literal de los partes oficiales que rindió él de los combates y batallas librados bajo su mando, insertando, en ocasiones, los partes que sus comandantes subordinados le transmitieron cuando actuaron descentralizadamente.
En esta edición digital, la obra va acompañada de imágenes fotográficas captadas por el camarógrafo Jesús H. Abitia, quien acompañó al militar en todas sus acciones.
En el mosaico gastronómico de México, Sonora se asocia incuestionablemente a la carne asada, las tortillas de harina, las coyotas y el bacanora. Y no es para menos, estos deliciosos productos conquistan fácilmente el gusto de los visitantes. Lo mismo ocurre con la variada riqueza de los platillos que ofrecen la costa, la sierra y los valles de este bello estado.
Con más de doscientas recetas representativas, entre las que se incluyen carnes, aves, pescados y mariscos, sopas, postres y bebidas, Cocina Sonorense es un libro que busca el acercamiento a una cultura propia, a los productos que generosamente brindan los diversos rincones de la entidad y al arte culinario creado por muchas generaciones de sonorenses.
Este libro obtuvo el primer premio en el Concurso de Autores Sonorenses en 1944. Una historia vívida, interesantísima, apasionante, de uno de los barrios típicos de Hermosillo en la primera década del siglo XX. Todos los personajes vivieron y muchos viven todavía; por eso, La Cohetera, mi barrio es específicamente ameno, sugestivo y evocador para los sonorenses, sin dejar de tener en sus páginas palpitante interés para todos los amantes de las letras.
Son de Agua es una aportación que apuesta al futuro de la humanidad, con la pretensión de que los poemas inspiprados en los niños, los pequeños niños y niñas de nivel preescolar, primario y secundario, vean el agua con los ojos abiertos: de ella depende endudablemente su futuro como ciudadanos del mundo.
Puedes visualizar esta obra literaria en el siguiente enlace.
Tribus de Sonora: los Seris
Damos a la publicidad del presente estudio, sobre uno de los grupos indígenas tal vez el que reviste mayor interés, para los dedicados a la Ciencia Antropológica y cuyo asiento es el Estado de Sonora. Conscientes de que para el conocimiento de nuestras raíces ancestrales, dependemos en gran medida de fuentes bibliográficas extranjeras, con las dificultades que ello implica, hemos realizado con gran confianza nuestra labor, sabedores de que contamos, con investigadores y estudiosos de reconocido prestigio.
El guamúchil es una vaina que crece en el árbol que lleva el mismo nombre. Es comestible, y su sabor es una curiosa combinación entre lo dulce y amargo; un sabor verdaderamente natural. Son de color rosa o rojizo, enroscadas y tienen un tamaño de hasta 20 centímetros de largo.
Además de su fruto, este árbol puede tener propósitos ornamentales y para la producción de leña, forraje y otros productos. Esta especie también es conocida por ser una fuente de alimento para especies polinizadores. De hecho, esta planta es excelente para las abejas productoras de miel.
Flor de guamúchil
No es común encontrar este fruto en cualquier supermercado o tienda de comestibles, pero es precisamente la dificultad para encontrarlo lo que lo hace tan especial. En Sonora, la especie abunda en el sur del estado, donde comerciantes encuentran en el guamúchil un sustento para sacar adelante a sus familias, como es el caso de Teodora Díaz, vendedora del Valle del Yaqui, quien explicó para Azteca Noticias que ella los cosecha en los campos ubicados en la comunidad de Cachihueca durante el mes de julio.
El sabor de los guamúchiles, una rica tradición
Si le preguntas a algún sonorense, es probable que tenga en su memoria anécdotas sobre esta vaina, principalmente aquellas relacionadas con las travesuras de la niñez. Desde aquellos que, ante la dificultad de trepar el árbol para alcanzar los guamúchiles crearon sus propios ganchos, hasta quienes usaron sus negras semillas como proyectiles de resorteras o “tirabichis”.
Una experiencia similar es la que observó Josué Huerta, autor del portal México Desconocido.El periodista narró que su primer encuentro con los guamúchiles fue en Villa Juárez, Sonora, durante una caminata por el lugar. Ahí observó cómo niños y adultos lanzaban piedras y palos a las ramas de un árbol, para bajar la rojiza vaina, lo que de inmediato le causó curiosidad y se decidió a probarla, afirmando que su sabor “lo atrapó”.
Recordando la importancia que tiene para el medio ambiente cultivar valores y enseñanzas sobre la conservación de la naturaleza a futuras generaciones, qué mejor que hacerlo plantando un árbol de guamúchil para que nuestros hijos conozcan de cerca una tradición que, si bien no es puramente sonorense, la costumbre de cosechar y comer guamúchiles se encuentra arraigada en las raíces de nuestro estado.
Guamúchil en Álamos, Sonora. Fotografía de J.V. Powell