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Las Palomas Beach & Golf Resort recibe reconocimiento por su apoyo a la comunidad

Organizaciones no gubernamentales de los Estados Unidos hacen un reconocimiento a la empresa sonorense del ramo turístico Las Palomas Beach & Golf Resort, que se involucra en tareas sociales de beneficio para quienes más lo necesitan.

Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este video que da testimonio de su noble tarea de ayudar, y que merece un reconocimiento internacional desde Phoenix, Arizona.


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Historia de Beto Coyote, la mascota más querida de Hermosillo

Entre los personajes que destacan en la capital de Sonora se encuentra uno muy especial: Beto Coyote, la mascota oficial del Club Naranjeros de Hermosillo. Este curioso amiguito se ha ganado el corazón de miles de familias y fanáticos del béisbol con sus increíbles acrobacias en moto, disfraces, coreografías, y muchas más actuaciones que forman parte de su gran repertorio artístico.
Luis Fernando Heras Portillo comparte esta entrevista realizada al Beto Coyote, la mascota más naranjera.


¿Quién es el Beto Coyote? 26 años como mascota de los Naranjeros de Hermosillo


Por Astrid Arellano para Proyecto Puente

Como en pocas ocasiones, el coyote toma asiento y observa su casa. No es el monte ni una cueva en el cerro, sino el enorme Estadio Sonora, en Hermosillo. El ágil motociclista y ávido comedor de gallinas, se toma un descanso para platicar antes de volver al campo, por la noche, para animar al público durante un juego más de la Liga Mexicana del Pacífico.

Mientras se alisa los bigotes, este Canis latrans de casi dos metros de altura, habla de cómo ha visto a grandes beisbolistas recorrer el pasto del Sonora y el Héctor Espino, quienes, durante las más de dos décadas de aullidos que lleva, se volvieron sus amigos más queridos.

Beto Coyote, es el cómico favorito de los adultos y el superhéroe beisbolero para los niños y las niñas. Ya sea abordo de su cuatrimoto o en una pequeña bicicleta eléctrica, vestido de Michael Jackson o de apache, la mascota oficial de los Naranjeros de Hermosillo, siempre encuentra una manera de divertir a la audiencia que aulla con él desde las butacas.

“El beisbol me gusta porque aquí nací, aquí crecí y aquí ando aullando como loco”, dice el coyote que asegura haber nacido debajo de una higuera en la colonia Villa de Seris, o quizás en cualquier otro árbol, en el viejo estadio. Ya no recuerda muy bien.

“Beto Coyote es la mascota más peluda y pachoncita del noroeste del país”, se ríe con filosos dientes y luego canta imitando a Vicente Fernández: “Nació abajo de una higuera, ¡su madre fue coyota finaaa!”.

Pero, ¿quién es la persona detrás -o, mejor dicho- dentro del personaje? Definitivamente, no es alguien distinto el que calza los enormes spikes cada temporada, sino Gerardo González, un actor y director de teatro con larga trayectoria artística.

Nacido en Hermosillo el 9 de junio de 1963, Gerardo es quien ha dedicado buena parte de su vida para interpretar e innovar a Beto, de forma ininterrumpida, durante casi 26 años.

A inicios de los noventa, la primera aparición de la botarga, aún sin nombre, fue a cargo del fallecido maestro Xicoténcatl Gutiérrez -un querido y reconocido mimo, actor y director de teatro en Sonora- quien le dio vida sólo por un día y despúes la regresó a la caja, donde permaneció dos años.

“Fue dos años antes de que apareciera yo”, explicó Gerardo, desde su camerino en el estadio, “trabajó un día y hasta ahí lo dejaron, quién sabe por qué. Luego, yo estuve tocando la puerta a Naranjeros y, finalmente, me dieron la oportunidad”.

Por el corto tiempo, el personaje no tuvo la oportunidad de desarrollarse con el maestro Xico, pero, cuando llegó su turno, Gerardo se encargó de darle forma, de jugar con él e, incluso, de darle una voz propia.

“Estudié un poco sobre lo que era el personaje, sobre la vida de un coyote, encontré su nombre científico -Canis latrans- y, más tarde, fuimos diseñando su firma”.

El nombre de “Beto”, fue simplemente una ocurrencia suya, pero la adopción de esta identidad llegó a ser una coincidencia, porque él, años atrás, ya había participado como actor de televisión con un personaje llamado “El Coyotas”, con una filosofía muy similar a la de la botarga.

“Era un antihéroe que había caído desde otro mundo y que aquí había comido coyotas, y entonces lo adoptaron con ese mote; él enseñaba con el error, esa fórmula me gustó y es la que hemos trabajado con el coyote.

También tenía el antecedente del Coyote Willy -el del ‘Correcaminos’- y un poco busqué incorporar eso: que siempre juega a perder, pero con toda la intención de ganar. Así nació Beto Coyote”.

Impreso en sus numerosos uniformes de beisbol, Beto usa el número -1, haciendo alusión precisamente a su imagen de perdedor-ganador.

“A veces, celebra como si hubiera ganado”, agrega Gerardo, “para el Coyote, ganar el primer lugar, el segundo, el tercero o el séptimo, es lo mismo; él siempre lo disfruta”.

Trabajar la botarga siempre es un reto, asegura el actor, pero, desde el 8 de noviembre de 1993, su fecha de aparición juntos, asegura que ambos se han entendido bastante bien.

Una botarga del Beto, con todo y cabeza, llega a pesar hasta siete kilos. A la fecha, en sus casi 26 años de vida, el coyote ha cambiado tres veces de traje y va por una cuarta. La primera de ellas, fue fabricada en Oklahoma y hoy, el taller de fabricación de botargas de La Matraka -la casa de teatro que lidera Gerardo-, se encarga de la nueva muda de piel.

“Yo tengo una empresa que se dedica al diseño, creación y acompañamiento de un personaje y, dependiendo de los materiales, una botarga puede valer unos 25 mil pesos”, explica Gerardo y luego ríe, “aguanta muchos años y se le debe dar mantenimiento; hay que darle gallinas, guajolotes, conejos y esas cosas… que no se malpase”.

Adentro del Beto se pasa mucho calor, no tiene ventilación automática, pero sí entra algo de aire por los ojos, el cuello y el hocico. Sin embargo, como las jornadas no son muy largas, Gerardo siempre ha encontrado la forma de jugársela.

Pero, ¿quién es el coyote cuando entra al campo?

“El Beto es un loquillo que le busca, le encuentra y lo lleva a cabo”, afirma Gerardo.

Sus participaciones siempre son para animar al público que grita, aplaude e interactúa con él desde sus asientos. Para ellos, cada temporada, hay algo nuevo: pirotecnia, música, coreografias, bromas y entradas triunfales en tirolesa, helicóptero, en cuatrimoto o, recientemente, en una pequeña bicicleta eléctrica.

“Fue una cosa de ir entendiéndose con la gente”, dijo Gerardo, “ir un poco entendiendo el código con los niños y cómo las mujeres empezaron a acercarse al personaje, a quererlo, a adoptarlo, y el mismo personaje se dejó querer.

Temporada tras temporada, ha ido encontrándose cosas diferentes y echándolas al morral de vida”.

En el estadio, Beto Coyote ha hecho hasta lo imposible. Como una de sus hazañas más riesgosas, Gerardo recuerda: “En un ensayo, llegamos en un planeador al estadio Héctor Espino, desde el CUM (Centro de Usos Múltiples).

Cuando bajamos, el piloto me dice ‘¿te fijaste en todo lo que hice?’ Le dije que no y pues me dijo que anduvo buscando un árbol dónde caer, porque se le vino el viento encima. Entonces dije yo, ¿qué ando haciendo acá arriba?”, se rasca la cabeza y ser ríe en una mueca, “pero bueno, eran retos que nos fuimos proponiendo y eso fue capitalizando al personaje”.

La primera de todas sus aventuras, fue en una tirolesa.

“La primera activación que hice, con riesgo, fue bajar en tirolesa del estadio Héctor Espino, desde el techo, de tercera a primera base; pero también ha sido manejar la cuatrimoto, en dos llantas, también hago wheelies”.

En algunas ocasiones, también hizo cuerda floja, monociclo, zancos y redondillas flip. “Me acueeerdo”, dice Gerardo, y bromea con las cosas que la edad ya no le permite hacer.

“Hay dolores permanentes, como los siente todo el mundo, pero, como dice mi hija: el cerebro no envejece, y busco no demeritar las cosas que he hecho y que han funcionado al personaje”.

Que él se siga divirtiendo en cada juego, es un buen síntoma de que ambos siguen caminando juntos, expresó.

“Procuro que la gente no vea a alguien adentro, sino que vea la interpretación de un personaje”, agrega Gerardo, “obviamente, que sean conscientes de que hay alguien, pero, a estas alturas, cuando accidentalmente la gente ve que me quito la máscara, dice ¡uy, qué viejo está, no creí que estuviera tan grande!».

Y digo, pues esto lo agarré muy grande y no es culpa mía, lo que sí, es que celebro que ha pasado tanto tiempo y eso de alguna manera se debe al trabajo que hemos hecho”, dijo el actor.

Más que pensar en el retiro, sostuvo, en alguna ocasión ha pensado en el cambio de estafeta, donde le gustaría quedarse asesorando a quien pudiera continuar el personaje. De momento, agradece poder seguir dándolo todo y que la directiva del equipo le permita continuar con el trabajo que, de verdad, ama profundamente.

Los disfraces para el disfraz del Beto Coyote

Algo que siempre llama la atención del Beto, es la incontable cantidad de personajes que llega a interpretar durante las temporadas, con múltiples vestuarios y disfraces.

Gerardo abre su closet ubicado dentro del camerino del Beto y muestra sus sombreros, casacas y diversos juguetes: una vaca en miniatura, un hueso de cavernícola, un enorme tambor autografiado por él mismo… y por ahí se asoma un pequeño coyote despeinado que pareciera su hijito.

“En un tianguis, como un año antes de que me saliera la oportunidad de ser coyote, o de conocer al coyote, apareció este y siempre me ha acompañado, ya tiene como 27 años conmigo, ¡o más!”

Y, al señalar un largo penacho de plumas largas y coloridas, continúa: “Hubo una temporada en que generamos alrededor de 18 o 20 personajes que se ponía el Beto Coyote; por fortuna, contamos con la amistad y el compromiso de Alejandro Huerta, que es un vestuarista maravilloso y tenemos muy buena comunicación con él”.

Con toda su utiliería, ha hecho a “Chenteyote” -una imitación de Vicente Fernández- a Michael Jackson y Charles Chaplin, al Chavo del Ocho y al Chapulín Colorado; en su fiesta de quince años, se vistió de quinceañera y quinceañero; pero también lo ha hecho de Spiderman, Drácula, Batman, cavernícola, un hombre playero, un fortachón y un revolucionario.

A eso, se le suma la basta experiencia actoral y preparación escénica que Gerardo se ha preocupado por generar.

“Siempre me ha gustado mucho el lado de la comicidad y el clown, tomé talleres de artes circenses, aprendí a lanzar cuchillos, la cuerda floja, monociclo, balancing, malabares, actuación y el clown; conocer el espacio escénico me ha dado mucha oportunidad de crecer y crear personajes”.

Su labor social

Fuera del diamante, al coyote también lo conocen en las escuelas, los hospitales y en todo evento deportivo y de beneficio social al que lo inviten.

“Se pone de moda y yo le he ido encontrando esta razón social en el equipo y de la empresa; nos hemos dedicado a causas nobles, hemos volteado la mirada hacia grupos de niños vulnerables, hemos visitado hospitales, hemos propuesto actividades en un terreno que va con el deporte y la fiesta.

Como actividades artístico culturales que son nuestras y que no se veían en un estadio, como danza folclórica, mariachi, algunas actividades que no estaban pensadas para el estadio”, señala el director escénico.

En su trayectoria, Gerardo y el Beto han vivido momentos importantes, como su fiesta de aniversario número 17, en 2009, y también la mudanza del Estadio Héctor Espino al Estadio Sonora, en 2013.

En el primero de estos eventos, la fiesta fue en grande. “La Pachanga del Coyote” tuvo motociclistas, carros a control remoto que hacían piruetas en rampas, pirotecnia, baile y a un grupo de niños sordos que le cantó “Las Mañanitas.

Pero el evento fue particularmente especial, cuando Alberto Portillo, “Eypa Penta”, un rapero sonorense muy querido y popular -y quien falleció en 2014-, le escribió e interpretó un rap al coyote, una canción que quedó impregnada en la historia de la mascota.

“En el estadio Héctor Espino, motivación para los viejos y el ídolo para los niños; damas y caballeros, pongan atención, Hermosillo sigue mostrando el colmillo”, versan sus letras.

“Tuvimos la fortuna de contar con un grupo de hip hop, con Eypa Penta, que ya no nos acompaña… nos creó una canción, un rap que llevamos muy por dentro”, dijo Gerardo.

Sobre la mudanza entre estadios, dice: “Nos fuimos de una piñata en el patio de la casa, a una fiesta de quince años a un salón, ¡con todo!”

Explica que, en realidad, se enfriaron muchas cosas que tenía el Estadio Héctor Espino, porque la distancia se alejó entre el campo y los jugadores con el público, pero también la fiesta se hizo muchísimo más grande, en un lugar mucho más cómodo y moderno.

“No es que el Espino se extrañe como para volver, sino que es un ciclo: allá fueron momentos muy importantes para el personaje y para mí también y creo que estar en el momento y aprender de ello, es importante; también empieza uno a tenerle cariño a esto, porque bajar siete veces 78 escalones por juego, ya empieza a tener chiste”, sonríe.

Sin duda, de todos los aficionados del beisbol que ha conocido en los estadios de la Liga, los hermosillenses, son especiales, reconoce Gerardo.

“Me falta conocer el estadio de Monterrey y el de Jalisco, afortunadamente, conozco casi todos los de la Liga”, narra, “pero creo que la afición naranjera tenemos algo especial, y creo que en gran medida, de alguna manera, tiene mucho que ver la manera como el señor Manuel Torres -la voz oficial de los Naranjeros- se ha dirigido en el micrófono en lo local”.

Todo se ha hecho en un ambiente de respeto, diversión y disfrute, donde, generalmente, cuando ocurre un pequeño desencuentro, se ha identificado que se protagoniza por gente que visita el estadio por primera vez.

El Beto ha estado -por lo menos y si su memoria no le falla- en seis campeonatos y cinco Series del Caribe: dos veces en Puerto Rico, una en Venezuela, Culiacán y otra más en su propio terreno, Hermosillo.

“Ha sido maravilloso, porque, la verdad, mi trabajo es teatral y hay creación de personaje, hay un personaje caminando en ese mono; no es una persona que se pone un traje y anda por ahí haciéndose vivo.

Es un actor con compromiso y que no deja nada al azar, que toma las decisiones de improvisar en relación con lo que se le va dando”.

Todo eso lo ha ido cultivando con los años, concluye, tomar momentos, hacerlos suyos y ser parte de ello, salga bien o salga mal.

“En un momento dado, digamos que de octubre a diciembre, el personaje borra mi nombre y la gente me conoce como Beto”.

Vía Proyecto Puente

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Naturaleza Sonora para el Mundo

Sahuaro sandía, un sorprendente cactus que solo crece en Sonora

El Desierto de Sonora es un ecosistema único en el mundo, donde es posible observar las más grandes maravillas de la naturaleza. Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este interesante reportaje de una de las  plantas más extrañas y hermosas del desierto de Sonora, México: EL SAHUARO SANDÍA, ubicado entre las playas El Colorado y El Choyudo, y captado por el popular periodista y presentador sonorense Humberto «El Mago» Armas Ornelas.

Vía Radio Lobo

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Lifestyle Sonora para el Mundo

Receta de chile colorado estilo Sonora

Se dice que la cocina sonorense se distingue por su gran sabor, la cual incluye ingredientes como carne, trigo y verduras, tales como chile verde, quelites, verdolagas, calabacitas, papas y ejotes.

Pero sin duda, uno de los elementos más característicos de la gastronomía sonorense es el chile colorado, una deliciosa salsa que se utiliza para hacer carne con chile, frijoles, torrejas, enchiladas, pozole, costillas de res o de puerco, nopales con chile, chilaquiles, y más.

A continuación, te compartimos esta sencilla receta para que prepares en casa, propiedad de Dolores Platt, y publicada en su blog «La Lola Dice«.

Receta para preparar chile colorado

Ingredientes:
• 20 chiles colorados (chile Anaheim seco)
• ¼ cebolla blanca
• 3 dientes de ajo
• 2 cucharaditas de orégano
• 4 tazas de agua
• Sal al gusto

Espesura:
• 3 cucharadas de harina de trigo

Preparación:

– Limpiar el chile colorado (quitar tallo y semillas), enjuagarlos y ponerlos junto con la cebolla, el ajo y la sal en una olla con agua para cocerlos por 15 minutos a fuego medio.
– Escurrir chiles y colocarlos en la licuadora junto con el resto de los ingredientes (agregando 2 tazas de agua).
– Licuarlos hasta que quede muy bien molido, y con ayuda de un colador de malla fina pasar salsa a otra cacerola (añada 1 cucharada de aceite a la olla).
– Dejar hervir por 4 minutos, sazonar con sal.

Tip:

Si gustas obtener una consistencia más espesa para la salsa, en ½ taza de agua añade las cucharadas de harina mezclando muy bien para que no tenga grumos, y esto agrégalo al resto de la salsa mezcla y dejar hervir sin dejar de revolver la salsa con un cucharon.

Vía La Lola Dice

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Lifestyle Sonora para el Mundo

«Improvisando a la Parrilla»: Un show culinario 100% sonorense

Por: Luis Fernando Heras Gastélum

En la cocina, la combinación de sabores que son muy diferentes entre sí es característica de muchas recetas, algunas de ellas nacidas de la improvisación. Esto es justo lo que sucede en el set de “Improvisando a la Parrilla”, un show culinario transmitido todos los jueves a través de Facebook Live, donde tres amigos: César Nuñez, Frank Acosta y Omar Jardón, se reúnen para preparar una gran variedad de suculentos platillos.

De izquierda a derecha: Omar Jardón, Frank Acosta y César Nuñez

Encendiendo el carbón

Son casi las 6:30 de la tarde y, como cada jueves, los miembros de Studio 78 -la casa productora de “Improvisando a la Parrilla” -llegan al patio de un acogedor hogar para instalar el equipo de grabación. A la par, los conductores del show acomodan sobre la barra los ingredientes necesarios para preparar el menú del día. Al colocarse el mandil y tomar los utensilios, los conductores afirman olvidarse de todo para dedicarse a una de sus más grandes pasiones: la cocina.

Detrás de cámaras, el equipo de Studio 78 trabaja en la transmisión de «Improvisando a la Parrilla»

“Yo cocino desde muy chico. Mi mamá, hermanos y hermanas somos cocineros”, recuerda Frank Acosta, un empresario aficionado a la parrilla originario de Hermosillo, Sonora. “Antes, mi especialidad eran las carnes asadas y las barbacoas, pero desde que somos parrilleros, empezamos a experimentar con más recetas”.

Chimenea de encendido para hacer brasas

Hace aproximadamente tres años Frank fue invitado a unirse a la Sociedad Mexicana de Parrilleros (SMP). “Me gustó este grupo e invité a César, que lo conozco de toda la vida y sabía de su gusto por la parrilla”, explica.

César Nuñez nació en Ciudad Obregón, pero fue criado en Hermosillo. César explica que sus habilidades culinarias vienen de familia. “Tenemos un negocio llamado Nuñez Carnes, y siempre estuve en contacto con la carne de res. De mi papá aprendí a hacer carne asada”.

Al ingresar a la SMP, César conoció a muchas otras personas que, como él, compartían la misma afición. “De hecho, yo conocí a Omar en los parrilleros”, dice. “La unión fue ese grupo”.

Amistad, familia y diversión en el set de «Improvisando a la Parrilla»

Omar Jardón es un chef nacido en Coahuila, pero sonorense de corazón. Es dueño de “Burros Center”, un popular restaurante local de burros percherones.

Cocinar es mi profesión, mi gusto, lo que me encanta y disfruto. La cocina es una pasión, pero también es arte, porque vamos creando nuevos platillos”, describe Omar.

Salsa de habanero (izq.) y camarones en salsa de chile morita (der.)

El amor por la cocina llevó a estos tres cocineros a participar en dos concursos organizados por la SMP. En ambas participaciones, ganaron el segundo lugar ante los jueces y el primer lugar en la modalidad “People’s Choice”, que es cuando la gente elige qué stand de comida es el mejor.

Y precisamente es la opinión de las personas uno de los factores más importantes para un cocinero.

Me gusta ayudarle a la gente para que aprenda sobre lo poco que yo sé. Que al final el producto sea muy bueno, que a todo el mundo le guste”, indica César.

César Nuñez cocinando en un ahumador

Improvisando a la Parrilla

Después concursar, los tres integrantes continuaron reuniéndose hasta cuatro veces por semana para cocinar y convivir. Fue en una de estas reuniones donde a Gabriel López de Studio 78 y productor de “Improvisando a la Parrilla”, se le ocurrió la idea de crear un programa de formato “en vivo”.

Omar, Frank y César en el set de «Improvisando a la Parrilla»

Después de analizarlo y platicarlo, aceptaron hacer el show. “Dijimos ‘vamos a agarrar este reto a ver de qué se trata’, y por eso lo hicimos, porque nos gusta todo lo que tiene que ver con cocinar y asar”, recuerda Omar.

Así nació “Improvisando a la Parrilla”, una transmisión original donde además de convivir, aprender y enseñar, se busca diversificar las recetas tradicionales de Sonora, adaptándolas al estilo de cocina parrillero, y preparándolas en asador de gas, de carbón, horno de leña o ahumador. Pero principalmente, en este show se transforman y crean nuevos platillos a través de innovadores métodos de cocina que en ocasiones surgen de la “improvisación”.

Emplatado de los camarones en salsa de chile morita

El equipo de “Improvisando a la Parrilla” afirma tener una excelente respuesta de la gente. Gracias al uso de las redes sociales, les ha sido posible saber qué tipo de personas los ven y de dónde provienen. Por ejemplo, los miran en todo el país, pero también en otras partes del mundo, como en Perú, donde tienen una creciente comunidad de seguidores. Esto resulta interesante, pues aseguran que es una gran oportunidad de compartir la gastronomía de Sonora con el mundo.

César Nuñez (der,) y Brian Langston (izq.) de Studio 78

También consideran que a través del programa les ha sido posible impulsar el comercio local al ser patrocinados por marcas que desean promover su negocio en el show. Junto con familiares, vecinos, amigos y otros fanáticos, los empresarios patrocinadores forman parte del público que observa el show directamente en el set.

El mundo es muy pequeño, y no te imaginas que aquí coinciden personas que ya se conocían. Aquí se han hecho amistades, se han hecho negocios, de todo…

La comida te une, y toda persona quiere algo en la parrillada, ya sea ver, comer, aprender cómo se hace, intentar hacerlo. Pero todos somos aficionados a la cocina.”, explica Frank.

Guacamole con cebolla morada y cilantro, servido en un tradicional molcajete

La cocina a la parrilla es relativamente nueva en Sonora, donde tradicionalmente la carne es asada con sal, en asadores de cielo abierto. Pero Omar piensa que la cultura parrillera encontró un nicho en el estado, logrando incluso que muchos restaurantes adopten este estilo al menú tradicional, agregando especias, hierbas, salsas y otros sazonadores. “Esta comunidad ha cambiado la cocina y la manera de preparar el asado”, opina.

Carne de res sazonada con sal de mar ahumada con leño de manzano, de la SMP

Por su parte, Frank considera que dicha cultura llegó de lugares como Monterrey y Estados Unidos “Nosotros los veíamos y pensábamos que estaban locos por usar asadores con tapa o ahumadores. Pero poco a poco nos fue llegando la influencia de cómo se puede hacer algo más rico con lo mismo”.

Pero para carne asada, César opina que la calidad de la carne, -como la que hay en Sonora, reconocida a nivel nacional e internacional, -es fundamental. “Cuando es de buena calidad, es muy fácil que una carne asada salga buena. Pero el secreto está en el método de cocción. También puedes sazonar siempre y cuando no opaques el sabor original de la carne”.

Deliciosa carne ahumada, cocinada mediante un proceso que requiere de paciencia y dedicación

Improvisando a la Parrilla” actualmente se encuentra en su segunda temporada. El equipo, entusiasmado por la gran repuesta de la gente, espera seguir creciendo junto a su público, compartiendo con ellos los trucos y secretos de la nueva parrillada sonorense.

¡Síguelos en sus redes sociales!

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YouTube: Improvisando a la Parrilla (Canal)

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Club Naranjeros de Hermosillo busca disminuir basura con equipo #Ecofriendly

Es sorprendente y sumamente grato que cada vez más personas, instituciones y empresas se suman al reto de salvar nuestro planeta y promover una cultura de cuidado al medio ambiente. Ahora, el club Naranjeros de Hermosillo se une a la causa con su nuevo equipo «Ecofriendly», con el cual buscan disminuir la generación de basura en el Estadio Sonora. Luis Fernando Heras Portillo nos comparte este interesante artículo para conocer más al respecto.


Naranjeros de Hermosillo crea equipo #Ecofriendly para evitar basura en Estadio Sonora: 20 pesos una cerveza si llevas termo

Por Ana Gamboa para Proyecto Puente

Para crear una cultura y conciencia ambiental en los aficionados, el Estadio Sonora, casa del Club Naranjeros de Hermosillo, pidió a los asistentes a unirse al Equipo Ecofriendly y acudir a los encuentros con un termo para beber cerveza.

Al inicio de la Temporada Caliente MX 2019-2020 de la Liga Mexicana del Pacífico, el pasado 12 de octubre, a través de las redes sociales del equipo se invitó a los asistentes a ser parte de esta dinámica: «Se trata de un esfuerzo para reducir la cantidad de basura que se produce en el Estadio Sonora y contribuir al cuidado ambiental», comentó Pablo de la Peña, director general de Naranjeros

“El termo, es decir evitar el uso desmesurado de los vasos de plástico; los concesionarios nos apoyan con producto biodegradable en sus envases o empaques para entrar el producto que es básicamente comida. Lo que estamos tratando es eliminar el hielo seco y en caso de uno de nuestros patrocinadores, se acercan y nos dicen que podemos trazar toda la ruta de la basura que sale del Estadio Sonora a un horno cementero”.

Agregó: “la idea es que participemos nosotros e incluso podamos llegar, en algún momento de esta temporada, a decir que somos un estadio no solo libre de humo sino un estadio libre de basura».

No se trata de colocar una mayor cantidad de botes de basura, sino de producir lo menos posible, comentó el directivo, quien comparte cómo surgió el interés por desarrollar acciones proambientales en la actual temporada beisbolera.

“La verdad es que no es descubrir lo negro, estamos viendo cómo contaminamos y en nosotros está. A mí me pegó mucho una frase que escuché cuando era más pequeño, y dice que no es más limpio el que más recoge basura sino el que menos ensucia, entonces es una cuestión cultural”.

Comentó: “no es nada más que el Club Naranjeros de Hermosillo ponga más botes de basura o ponga letreros de ‘deposita la basura en este lugar’, tiene que ver con lo que yo tiro al momento de utilizarlo”.

Cuando un aficionado acude a un evento con un termo de capacidad mayor a 355 ml, se verifica que no traiga ningún contenido al interior y después de acudir a un módulo 18+ se le otorga un cupón válido por una cerveza a 20 pesos.

Se trata de una forma de incentivar el uso de un contenedor que sea reutilizable y no desechable en el primer uso, mas no de promover el consumo de alcohol.

Pablo de la Peña detalló que la respuesta de los aficionados ha sido positiva; tan solo el primer día y a unas horas de haber lanzado la invitación, más de 270 personas acudieron al Estadio Sonora con su propio termo (sin ser específicamente de la marca de Naranjeros).

¿Cómo funciona?

Vía Proyecto Puente

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Historia de las tortillas sonorenses

Las tortillas de harina son uno de los alimentos básicos de la cultura culinaria sonorense. Entre ellas, existe una variedad que es popular por su gran tamaño: las tortillas «de agua» o «grandes». Su delicioso sabor y versatilidad para acompañar a una gran variedad de platillos han logrado que estas sean indispensables en todos los hogares de la entidad. Para conocer a detalle su historia, te compartimos este interesante artículo de Proyecto Puente.


La historia de la tortilla sobaquera, en el gusto de los sonorenses desde los años 70

Por: Astrid Arellano para Proyecto Puente

El calor que se acumula entre el comal y el clima sonorense no evita que las manos sigan torteando las bolas de masa. A pesar de la temperatura, los brazos siguen trabajando y trazan una ágil coreografía de estira y afloja, mientras la masa de trigo se adelgaza y crece en el aire, antes de acostarla sobre la placa ardiente al fuego.

Las tortillas de agua o sobaqueras, las más enormes que existen en la variedad de tortillas de la gastronomía sonorense, son las protagonistas de este proceso y son las únicas que permanecen intocables en sus formas tradicionales de elaboración, pues, a la fecha, no existe maquinaria que las imite.

Por lo tanto, su hogar sigue siendo los cuarenta segundos que bastan para que la danza de la tortilla termine, del aire a la leña.

Estas tortillas, con sus 50 centímetros de diámetro, son todo un ícono sonorense, pues son exclusivas de nuestra región.

Doña Amelia mira a Lucía, su hija, torteando frente al fuego y recuerda cómo fue que, de niña, aprendió a hacer tortillas en San Pedro, a las afueras de Hermosillo, donde residen.

Tenía 11 años, era curiosa y, al llegar de la escuela, veía cómo las mujeres que ayudaban a su mamá preparaban todo, entonces decidió intentarlo.

“Cuando me asomé, ya había atizado y ya estaba haciendo las tortillas, bien parejitas, bien bonitas”, dijo doña Amelia, de 73 años, “pues ya le dije les quitaste el trabajo a las que vienen, te voy a poner a ti, ‘¡ah, no, mamá!’, me dice… ¡Ándele, cabrona! Le dije, se te van a quitar las ganas, pero así empezó”, se carcajea.

Hoy, de 46 años, Lucía tiene una carrera como contadora, gracias a la venta de tortillas. Y, aunque ejerció, se dio cuenta de que ella prefería el oficio y volvió al pueblo para dirigir el negocio de doña Amelia, pues ya está mayor y ya trabajó lo necesario.

“Hice carrera de contador privado, pero me gustó más contar tortillas”, se ríe Lucía, “me gustó más que estar encerrada en una parte, en una oficina; sí trabajé y tuve la oportunidad, pero como que no fue lo mío. Yo la miraba a ella y esta es como una herencia, pienso yo. Me gusta este negocio”.

Como en su caso, este alimento, además de ser básico en la dieta de los sonorenses, también ha sido un fuerte sostén económico para muchas de las familias que se dedican a su elaboración para la venta.

Esto, incluso sucede en familias foráneas que adoptaron la tradición e iniciaron su propio negocio, como es el caso de Guadalupe Bravo, una mujer originaria de la Ciudad de México y también profesionista que llegó por un trabajo a Hermosillo, pero que hoy tiene un negocio de tortillas y guisados, ubicado en el tianguis contiguo al estadio Héctor Espino.

“Yo soy contador público y de una empresa me mandaron a trabajar para acá, después puse mi negocio, y aquí estoy más a gusto, aunque tengamos calor”, explicó, “estamos todo el día, desde las seis de la mañana, hasta las ocho de la noche.

Aquí trabajamos a unas temperaturas extremas, porque, aunado a la temperatura ambiental que es muy pesada aquí, con las hornillas, la temperatura aumenta muchísimo; con el techo de lámina y las parrillas, nos han venido a medir y hemos llegado a los 61 grados”.

En su negocio, las trabajadoras pueden llegar a hacer de 30 a 50 docenas de tortillas por día.

“Trabajan un rato, descansan y luego otra vez, pero son de ‘carrilla’… es muy noble la tortilla y las tortilleras ganan mejor que un licenciado aquí; lo mínimo que se llevan, son 500 pesos diarios, porque es una pela, por aguantar esas temperaturas”.

Se hacían en los hogares y en los años 70 comenzaron a venderse en San Pedro

Ignacio Lagarda Lagarda, cronista de Hermosillo, narró que las tortillas de agua comenzaron a elaborarse en los hogares para consumo familiar, pero fue hasta finales de los años 70 que empezaron a venderse a las orillas de la carretera de San Pedro -a las afueras de la capital y, de allí, cundieron por toda la ciudad.

“Son exclusivas de Sonora, tienen su origen en la tortillas árabes que llegaron a España”, explicó el historiador, “se hacen entre la comunidad yaqui -las hacen poco-, hacia el norte, y los mayos -al sur- no las hacen… pero, donde predominan, es en el centro y norte del estado, sobre todo, en la región serrana”.

Sin embargo, la tortilla de harina común tiene 477 años de historia.

“Data desde 1542, cuando los conquistadores introducen la siembra del trigo”, narró Lagarda, “y al no encontrar los ingredientes necesarios para elaborar pan, los españoles avecindados en Sonora empiezan a fabricar el zaruki, una mezcla de trigo quebrado con agua, que después se convirtió en la tortilla de harina”.

Desde 1769, las tortillas de harina fueron parte del alimento de los españoles en las exploraciones que hicieron en las Californias, por la facilidad de prepararlas: sólo necesitaban harina, manteca, agua y sal, detalló el cronista.

Pero no fue sino hasta 1849 que apareció en los estados del norte de México y en Texas un platillo elaborado a base de tortilla de harina, relleno de carne, que, más tarde, recibiría el nombre de “burrito”.

A las tortillas de agua, también se tiene por costumbre llamarles “sobaqueras”, aunque resulta un apodo un tanto despectivo y que tiene origen, de acuerdo con el cronista, en una visita que el conductor de televisión Raúl Velasco hizo a Sonora, donde presenció el proceso de elaboración de las tortillas.

Según su percepción, las tortillas pasaban por las axilas de las tortilleras y por eso las nombró de esa forma, pero el apodo permeó hasta la fecha.

Sin riesgo de desaparecer

Las tortillas de harina -en cualquiera de sus presentaciones- ocupan el sitio número 12 en la lista de preferencias de consumo de alimentos de la cocina tradicional sonorense, de acuerdo con el estudio “Gente de carne y trigo. Comida y consumo de alimentos en Sonora”, realizado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).

Los primeros lugares, están ocupados por la carne asada, el queso y los tamales, en ese orden.

Este libro, publicado en 2015 por los doctores Sergio Sandoval Godoy y Dena Camarena Gómez, quienes realizaron cerca de 3 mil 500 encuestas a sonorenses, señala que la tortilla no está en riesgo de desaparecer, pues, aunque pareciera que está ubicada muchos lugares abajo en la escala, es un alimento elemental en la dieta de la gente de la región.

Sergio Sandoval Godoy, explicó en entrevista que, al contrario, con los nuevos tipos de consumo de tortilla, este elemento está creciendo en popularidad.

“En el caso particular de las tortillas de agua, hay una tendencia a crecer precisamente por todo esto de los burros percherones y que tienen, básicamente, un tipo de consumo muy orientado a la población joven, de entre 15 y 26 años, y que se ha arraigado en el gusto de este sector, aunque no son tacos de carne asada propiamente, pero la tortilla es un elemento fundamental que está ahí”.

Este estudio reflejó además que los mayores consumidores de la tortilla de harina en Sonora se encuentran en Hermosillo, con el 81.1 por ciento; en Nogales, con el 78.4; y en Guaymas, con el 76.3 por ciento de la población.

“Las tradiciones, originadas desde hace casi tres siglos, siguen muy vigentes, como en el caso de la tortilla”, continuó el especialista, “y eso se demuestra con todos estos tipos de consumo que se han ido generalizando y que ya no son propios de la sierra, sino también de las ciudades.

El efecto de desplazamiento de los productos regionales por los de origen derivado de los procesos económicos -es decir, de la comida industrializada o rápida- no es tan determinante, porque siguen estando vigentes, y creo que la tortilla de harina es parte del arraigo de los valores que tiene la cocina sonorense”, concluyó.

Texto y fotografías por: Astrid Arellano

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Sonora para el Mundo

Sun Mall abre sus puertas al público hermosillense


Con una inversión de cerca de mil millones de pesos, el centro comercial Sun Mall, desarrollado por el empresario Ricardo Mazón Lizárraga en sociedad con Jorge Sada Solano de Grupo Sun Mall, fue oficialmente inaugurado para beneplácito de los habitantes de Hermosillo.

Este importante desarrollo inmobiliario ubicado al norte de la ciudad llega para impulsar y fortalecer la economía de la capital de Sonora, generando más de 2 mil empleos directos y 750 indirectos en sus 163 puntos de venta y en sus tres tiendas ancla: un cine, un supermercado y una tienda departamental.

En la inauguración, estuvieron presentes destacadas figuras del ámbito empresarial, como Ricardo Mazón Lizárraga, inversionista de este importante proyecto; Jorge Sada Solano, presidente del Grupo Sun Mall; Ricardo Mazón Escalante, representante de Sun Mall, entre otros invitados especiales.

Luis Fernando Heras Gastélum, Sebastián Antonio Heras Gastélum, Ricardo Mazón Lizárraga
De izquierda a derecha: Jessica Gaona de Heras, Luis Fernando Heras Gastélum, Ricardo Mazón Lizárraga y Sebastián Antonio Heras Gastélum

Ante los asistentes, Ricardo Mazón Escalante resaltó la importancia que tienen las inversiones para la entidad, pues son personas que creen y le apuestan a Sonora, y en este caso, a Hermosillo.

Por su parte, Sada Solano afirmó que la intención de Grupo Sun Mall es seguir construyendo proyectos en la capital del estado, pues confía en el potencial que tiene para invertir y contribuir a la economía regional.

Este complejo comercial de gran capacidad está constituido por un área de construcción de 25 mil 175 metros cuadrados (m2), dentro de una superficie de terreno de 50 mil 314 m2, localizado en los bulevares Progreso y Solidaridad.

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Naturaleza Sonora para el Mundo

Universidad de Sonora: un gran ejemplo de cuidado al medio ambiente

Toda acción a favor de la reforestación y la conservación del medio ambiente es digna de reconocimiento y admiración. Sebastián Antonio Heras Gastélum nos comparte este interesante esfuerzo en la Universidad de Sonora (Unison) para reforestar Hermosillo.


Se convierte Unison en un pulmón para Hermosillo: 70 jardineros cuidan sus árboles

Por Ana Gamboa para Proyecto Puente

La Universidad de Sonora no es solo una de las instituciones educativas más importantes del noroeste del país, es también un pulmón verde en medio de una ciudad desértica y calurosa llamada Hermosillo.

De 60 hectáreas que comprende la casa de estudios en el campus Hermosillo, 19.2 están cubiertas por áreas recreativas y de descanso con plantas y árboles; es decir, una tercera parte de la Unison es zona arborizada.

Rafael Bojórquez Manzo, director del área de Infraestructura en la Unison, comentó que aproximadamente entre 2012 y 2013 comenzaron a impulsarse proyectos de este tipo con el objetivo de mejorar las zonas de cobertura vegetal en el plantel.

“Las inversiones más fuertes se lograron entre 2013 y 2016, fueron acciones importantes y no solo en el campus de la unidad regional centro sino de otras unidades regionales de la universidad».

De hecho, iniciando el año, está prevista inversión al sur de la Plaza del Estudiante, haremos una intervención mayor, es un proyecto que está en gestión de recursos.

Agregó: “otra área que vamos a intervenir es una de las primeras que se hicieron hace muchos años, frente a Trabajo Social, todavía hay algunas palapas que tienen techo de carrizo, así que la vamos a modernizar y hacer algo interesante.

«También al sur del Edificio 3O de Arquitectura, entonces entrando el año vamos a seguir interviniendo algo de esas áreas”.

Son 70 los jardineros que trabajan en la Unison que se encargan de mantener estos sitios, desde podar los árboles hasta procurar que no sean dañados y que permanezcan limpios tanto para estudiantes como para visitantes.

Arnoldo Bernal Navarro tiene seis años como jardinero de la Universidad de Sonora, comentó que en las áreas verdes hay desde laurel, olivo negro, pingüica, campanilla morada, yucateco, duranta, árbol de la botella, ipomea verde, palma, guaypari, palma washingtonia, palma real y decenas de especies más de plantas y árboles.

Una de las cosas que más destaca es el sistema de riego automatizado, pues la institución cuenta con un sistema moderno que permite manejar los riegos a través de un dispositivo móvil conectado a Internet.

“Sopleteo lo que es la hoja de los árboles por el polvo, la junto, después riego y checo que el área esté bien, que los riegos automatizados estén bien».

«Es algo que nos ha ayudado mucho, aparte también ayuda el agua de la lluvia que es más benéfico, pero aunado a eso el riego automatizado es a diario».

Comentó, “sí hay un aumento, de hecho hay temporadas en las que son tiempos buenos de lluvia, los árboles se benefician y el riego automatizado siempre está trabajando al 100 y ha ayudado mucho”.

Los y las estudiantes pueden descansar, pasar un rato agradable, hacer sus tareas, comer; pero la institución educativa también es popular entre aquellos que buscan hacer una sesión de fotos en un lugar fresco, con árboles y un horizonte verde al fondo.

Pero la Universidad de Sonora no solo busca una estructura llamativa con plantas, sino que está comprometida para convertirse en una escuela sustentable, a través de proyectos como reciclaje, separación de residuos y disminución de plásticos contaminantes.

Héctor Pérez Montesinos, coordinador del Programa Institucional de Sustentabilidad, habló acerca de las acciones que desde esta área se implementan en la búsqueda de este objetivo.

“Tenemos el programa de sustentabilidad por medio del cual buscamos cubrir ciertos aspectos, como es el manejo de las sustancias químicas y los residuos peligrosos que se generan en la institución».

Para los residuos sólidos no peligrosos y la basura en general, tenemos un programa que se llama ‘Basura Cero’ en el cual contamos con un manejo integral de los residuos que se generan dentro de la Unison, como el PET, aluminio y cartón o papel, por medio del cual valorizamos esos residuos y tenemos ingresos para invertirlos”.

A 77 años de haberse fundado, la Universidad de Sonora se ha convertido en un referente educativo pero también en un ejemplo de una institución preocupada por el medioambiente y el planeta.

Los esfuerzos continúan a diario y prueba de ello son los diversos espacios que se han prestado para tratar temas ecológicos, como reducción de basura, cambio climático, energías renovables y más.

Vía Proyecto Puente

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Sonora para el Mundo

De Hermosillo a Dubai: el exitoso camino recorrido por el Chef Iván Ceceña

Por: Mirna Jiménez Virgen

A los 20 años, Iván Ceceña Silva decidió tomar su mochila y emprender un viaje que en ese momento no tenía un rumbo trazado o un mapa, solo el deseo de reconstruirse y encontrar eso que lo llamaba a su búsqueda. Ese viaje lo ha llevado hasta el día de hoy, donde destaca como chef experimentado trabajando en diferentes países, desarrollando proyectos como actualmente lo hace en Meshico Group, prestigiado grupo restaurantero de auténtica comida mexicana ubicado en Dubai, capital de uno de los siete Emiratos Árabes Unidos.

Iván nació en Hermosillo, Sonora, México; hace 13 años practicaba el Muay Thai y buscaba fondos para hacer un viaje a Tailandia relacionado con este arte marcial. Se encontraba en Estados Unidos, realizando todo tipo de trabajos para reunir esos fondos cuando de manera accidental, se le presentó la oportunidad de cubrir a un parrillero en un restaurante.

Siendo sonorense y habiendo sido partícipe de tantas carnes asadas, cubrir esa posición me pareció muy divertido. Recuerdo que salí de ahí pensando cómo todo tenía sentido”.

Ya no hubo vuelta atrás, comenzó a combinar sus estudios de tiempo completo con hasta tres trabajos y diseñó un programa de prácticas que consistió en trabajar gratis para aprender el oficio. “En mi tiempo libre, o apenas tenía oportunidad, trabajé en tantos lugares como pudiera, para aprender. Desde puestos callejeros o de mercado, desde El Barrio Chino a El Barrio Italiano, desde procesadoras hasta restaurantes. Realmente me enamoré de cada ángulo de esta profesión. Antes de terminar mi escuela ya tenía a mi cargo un restaurante en una zona muy popular en Boston, asesoré un par de negocios, impartí algunos talleres, formé parte de eventos dentro del arte culinario y escribí algunas notas gastronómicas para diferentes revistas”.

Afirma con orgullo que su carrera no es la del muchacho que tuvo oportunidad de estudiar en el extranjero financiado por sus padres, para luego hacer prácticas en Suiza. Su historia como chef nace de la oportunidad y crece en el esfuerzo diario.

Hoy, el trabajo y la experiencia de Iván Ceceña lo relacionan con personajes de prestigio en el mundo culinario, de tal forma que fue contactado por el chef estadounidense John Gray, encargado del desarrollo del proyecto global de Grupo Meshico, y así armar juntos un proyecto en Dubai para un grupo de restaurantes ubicados en los puntos más fuertes de la ciudad.

Antes, trabajó por varios años en Boston y Nueva York; posteriormente por varios años formó parte de un exitoso grupo restaurantero en Nantucket, una isla muy privada y parte del estado de Massachusetts; así como en algunas mecas gastronómicas tales como Napa Valley, Yountville y San Francisco, en Estados Unidos. Además participó asesorando el diseño de un concepto restaurantero en Tulsa, Oklahoma.

También ha desarrollado su talento en nuestro país, donde resalta que ha tenido la oportunidad y el gusto de ser recibido tanto en restaurantes como mercados y “changarros” en Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz y Puebla. “Recuerdo haber pasado días lavando platos en el Mercado de Oaxaca para que me enseñaran a hacer mole negro, o caminar dos horas por la montaña de San José del Pacifico, para aprender hacer el mejor mole de San Mateo Río Hondo. Salía de trabajar en Boston a las 2 a.m. y ahí a manejar 4 o 5 horas durante la noche hacia Nueva York, detenerme en un hostal, tomar una siesta y llegar a mi turno para practicar en algún restaurante. Estoy tan agradecido con mucha gente que es muy buena en esto y que compartieron tanto conmigo”.

Su principal agradecimiento es para personas, migrantes en su mayoría, que trabajan en las cocinas de restaurantes en Estados Unidos; aquellos que lo retaron, que pelearon con él en algún momento con miras al aprendizaje y le enseñaron lo que ahora aplica en sus creaciones.

“Gente que no sale en los periódicos, en los programas de televisión, ni revistas ni nada de eso, pero que son igual de talentosos por naturaleza o por supervivencia”.

Iván ha cocinado en otras partes del mundo, como Perú, Francia, Italia, Mónaco, Cuba y Saint Kitts & Nevis (San Cristóbal y Nieves, dos islas del Caribe en América).

Su actividad actual se centra en este grupo de restaurantes que está abriendo en tres puntos importantes en Dubai. “Empezamos con la apertura de Puerto 99 en la isla Blue Waters, seguida por Meshico en The Pointe y por último con Tulum, justo en la extensión de Burj Khalifa”.

Llegar a este punto no ha afectado la humildad de Iván, quien reconoce en otros jóvenes de Sonora su talento culinario, algunos con los que ha coincidido en diferentes partes del mundo, “haciendo ruido a su manera”.

El ruido del propio Iván suena en sus creaciones en Puerto 99, donde la idea es presentar la comida casera de inspiración mexicana y sonorense, sencilla, cálida, lo que ha resultado una experiencia increíble para comensales y para él mismo, quien asegura que nunca deja de aprender.

La cocina como profesión y sus emociones

Para el Chef Iván Ceceña, la cocina es un conglomerado de todos los componentes que ha encontrado en su vida como divertidos e interesantes.

“Dependiendo del enfoque, claro, esta carrera puede ser una manera muy humilde de conectarte con diferentes culturas y reconectarte con la propia. Aprecias de una manera distinta tu raíz y reconoces su identidad. He encontrado la belleza en esta profesión desde muchos ángulos”.

“Recuerdo, al haber andado vagando de mochila, cómo siempre la comida representaba algo más que los nutrientes esenciales. Cuando tantas personas te abren las puertas de su casa y comparten el pan contigo, ves la comida por encima de su valor adquisitivo y la aprecias más por su valor gastronómico y cultural. Representaba tantas cosas al compartir, al escuchar las historias detrás de cada plato, sus tradiciones, sus rituales, sus secretos, la música que la rodea… hay algo detrás del mundo de la comida que te conecta tanto con la vida en general”.

Y lo dice un sonorense que, como todos los que salen de su tierra a conquistar el mundo, conserva el arraigo a su gente y en especial, a su familia.

Entre sus vivencias, su recuerdo más emotivo está relacionado con su madre: “Recuerdo un día en que después de mis viajes y de haber aprendido algunas cosas, volví a casa y con mucho orgullo, decidí darle a mi madre una cena-degustación formada con ingredientes y conceptos adquiridos en el camino.

Quería regresarle un poco a mi madre, quien, por muchos años, hizo milagros con los pocos ingredientes de la alacena y sembró en mí una semilla que encontraría durante mi andar en forma de muchos aromas y sabores diferentes. Quería mostrarle mi recorrido. Quise compartirle cada lugar en el que estuve y al que no pude llevarle. La cena fue un éxito”.

“Uno de mis hermanos se dio el tiempo de ayudarme como ‘Maitre D‘. Poco después, me tocó ser ‘sous chef‘ de mi madre en un evento que ella misma organizó. Seguí sus instrucciones. Cociné sus recetas. Me hizo mantener esa cocina impecable. Me habló de lo importante de cada factor llevado a cabo ese día. Yo solo escuché y obedecí. Ese día, fui el pinche más feliz del mundo. Siempre he dicho que, como cocinero, ha sido el momento más importante de mi carrera”.

“¿Y sabes? Desde que ella se fue de este plano, siempre al cocinar, pienso en todo el camino, en especial en esos dos momentos. Y cocinamos con tantas ganas, pensando que tal vez, le llegarán los aromas y que tal vez por antojo se asomará”.

“Quizá, de pronto aparezca de la nada para probar tus salsas o checar mis ingredientes. Y mientras los prueba, esperar con ansias su aprobación. Cocinamos con tanto orgullo y corazón, pensando que tal vez, ese plato, va para ella, porque de pronto se asomó a tu restaurante para ver cómo vas… para probar como está tu sazón. Cocinamos únicamente lo que nos hace sentir orgullosos y servimos cada cosa pensando que es para la persona más importante de tu vida”.

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