La tecnología convierte los festivales de música en una gran fuente de datos para las empresas.
En el mundo,
crecimiento del negocio de la música en vivo va en aumento. De acuerdo con un
informe publicado por la firma de consultoría PwC, se estima que los ingresos
de los conciertos llegarán a 31 mil millones de dólares en 2022, de los cuales,
el 77% corresponderán a la venta de boletos de entrada.
En muchos de estos
eventos, las pulseras inteligentes o cashless además de ser el ticket
para acceder, también son el único método de pago que puede utilizarse dentro
del recinto, lo cual se realiza con un simple movimiento de muñeca.
La opción de
asociar la pulsera a un número de cuenta corriente y pagar sin utilizar
tarjetas de crédito ni efectivo puede hacer que los asistentes gasten un 15 %
más, según datos de empresas que las comercializan, como Glownet o Front Gate
Tickets.
Gracias al uso de
varias tecnologías, los organizadores de festivales musicales pueden obtener
información valiosa de sus clientes al utilizar estos dispositivos, basada en
los datos de lo que consumen, su recorrido y sus preferencias durante el
evento.
“Si se instalan los
sistemas adecuados, una pulsera RFID (Radio Frequency IDentification)
puede identificar a una persona cuando pasa por un espacio determinado, como
una puerta de acceso”, explica Xavier Vilajosana, catedrático de los Estudios
de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de
Catalunya (UOC).
Algunos festivales,
como Coachella, utilizan esta tecnología para dar acceso al recinto. Si se instalan
lectores en las zonas de paso, las pulseras pueden identificar a las personas
que se mueven en diferentes zonas.
Entre las ventajas
de este sistema están un costo reducido y autonomía energética, pues contienen
un tipo de etiqueta que integra un chip con un identificador único y una
pequeña antena. No necesitan batería para funcionar, ya que cuando un lector
les envía una onda electromagnética, la etiqueta la capta y la onda se
transforma en energía.
La conexión de los
usuarios a una red wifi privada puede permitir también saber dónde están en un
determinado momento. Esta tecnología permitiría también afinar aún más la
precisión de esta posición al obtenerse datos de la distancia a un router a
partir de la potencia con la que se capta la señal de cada teléfono.
Ya sea en el
momento de comprar la entrada, vincular la pulsera RFID a su usuario y número
de cuenta, conectarse al wifi o descargar la aplicación, se dan muchos momentos
en los que un cliente de un festival puede que ceda datos personales a la
empresa organizadora, al igual que ocurre en la prestación de servicios
digitales en otro tipo de actividades», explica Vilajosana.
Con esta
información, los festivales ofrecen servicios personalizados, como celebrar cumpleaños
o dar descuentos a quienes ya han asistido al festival en ediciones anteriores.
Conocer la actividad de los clientes también permite a los festivales formular
propuestas a los patrocinadores que les garanticen más visibilidad o una mayor
interacción con los asistentes.
La aceptación del
cliente para acceder a brindar sus datos es imprescindible, pero según
Vilajosana, en nuestra sociedad, la actitud de los usuarios es poco exigente en
este sentido.
“Con la digitalización cada vez más exponemos nuestra información, y no somos conscientes ni exigentes a la hora de reclamar que nos amparen las condiciones que aceptamos para disfrutar de un servicio”, opinó Vilajosana.
Compartido por Leonardo Islas
Vía NCYT