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¿Película de terror o vida real? Ataques de Pánico y Trastorno de Pánico

Ilustración: Manolo Barrios.

Para muchos, los ataques de pánico son una realidad


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


Te preguntarás ‘¿en serio es tan grave?’. Déjame te cuento: un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca que tu cuerpo tenga reacciones graves cuando no existe peligro real. Los ataques de pánico causan mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que te está dando un infarto o, incluso, que te vas a morir.

Muchas personas pueden pasar toda su vida sin tener un ataque de pánico, mientras que otras pueden llegar a tener uno o dos. Quizá desaparecen al resolver la situación estresante que los generó en un principio. Sin embargo, si tienes ataques de pánico inesperados y recurrentes, y pasas mucho tiempo con miedo constante de sufrir otro ataque, es probable que tengas una afección llamada “Trastorno de pánico”.

A pesar de que los ataques de pánico en sí no ponen en riesgo tu vida, pueden provocar tanto miedo que afectan significativamente tu calidad de vida. Pero no te asustes, el tratamiento es muy eficaz.

¿Cuáles son los síntomas de los ataques de pánico?

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente
  • Miedo a perder el control
  • Taquicardia y palpitaciones
  • Temblores
  • Sudoración
  • Falta de aliento y opresión en pecho
  • Escalofríos
  • Nauseas
  • Dolor de cabeza
  • Calambres
  • Mareos o desmayos
  • Hormigueo
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión

Algo que mencionan constantemente quienes los padecen es el terrible miedo a que el ataque se repita. Ese miedo puede llegar a ser tan fuerte que puede hacerlos evitar determinadas situaciones en las que pudieran tener un ataque.

¿Qué complicaciones tienen los ataques de pánico?

Si los ataques de pánico no son tratados por un profesional de la salud pueden afectar casi todas las áreas de tu vida. Es posible que el miedo a tener más ataques de pánico provoque que termines viviendo en un estado constante de miedo, lo que arruina tu calidad de vida. Este miedo puede llegar a complicarse tanto que puede provocar:

  • Miedo a manejar
  • Miedo a salir de casa
  • Rechazo a situaciones sociales
  • Problemas en casa y en la escuela
  • Depresión, Trastorno de ansiedad, y otros trastornos psiquiátricos.
  • Riesgo elevado de suicidio o pensamientos suicidas
  • Abuso de alcohol
  • Consumo de drogas
  • Problemas económicos

Para algunas personas, el trastorno de pánico puede comprender la agorafobia, que consiste en evitar los lugares o situaciones que provocan ansiedad por miedo a no ser capaz de escapar u obtener ayuda si sufren de un ataque de pánico.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Antecedentes familiares de ataques de pánico o trastorno de pánico
  • Factores de estrés importantes, como la enfermedad grave de un familiar o la muerte de un ser querido
  • Un suceso traumático como un accidente grave o una agresión sexual
  • Cambios importantes en la vida como un divorcio
  • El consumo de tabaco o cafeína en exceso
  • Maltrato físico o abuso sexual en la niñez

¿Cuándo debo acudir a un médico?

Bueno, si después de todo lo que ya leíste te sentiste identificado, mi opinión es que ya estás tardando. De verdad, busca ayuda lo más rápido posible. Los ataques de pánico son sumamente incómodos, son difíciles de controlar por cuenta propia y pueden empeorar si no se tratan.

Los ataques de pánico pueden aparecer de forma repentina sin previo aviso la primera vez, pero con el paso del tiempo, generalmente se desencadenan a causa de ciertas situaciones.

Algunas investigaciones sugieren que la reacción natural de nuestro cuerpo de luchar o huir ante el peligro está relacionada con los ataques de pánico. Por ejemplo, si alguien se te acerca con una pistola la reacción de tu cuerpo sería la misma que en un ataque de pánico, reaccionaria de forma instintiva. La frecuencia cardíaca y la respiración se acelerarían ya que tu cuerpo se prepararse para huir de una situación potencialmente fatal.

Todavía se desconoce por qué ocurren los ataques de pánico cuando no hay peligro evidente, aunque muchos psicólogos aseguran que los traumas del pasado que no tratados siempre seguirán “molestando” hasta no ser completamente sanados.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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Llegará tu momento


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


Te escribo a ti:

A ti que te dieron una mala noticia, que no se cumplió aquello que tanto esperabas, que te quedaste sin trabajo, que sientes que tu vida comienza a caerse en pedazos.

Me pongo en tus zapatos por un momento e imagino lo que debes estar sintiendo: frustración, decepción, tristeza, coraje. Puede que incluso te preguntes “¿por qué a mí, si me he esforzado tanto para llegar a donde quiero?”. Quizá piensas que no eres lo suficiente bueno o te comparas con otros.

¿Sabes algo? Yo he fracasado miles de veces, he tenido ganas de tirar la toalla y decir “ya basta”. Incluso he llegado a pensar que no sirvo para lo que tanto he querido lograr. Sin embargo, la vida me ha enseñado que nunca hay que darnos por vencidos.

Yo tengo mucha fe en ti y sé que llegaras tan lejos como te lo propongas. Así que cuando vengan a tu mente esos pensamientos negativos, respira hondo y piensa “soy capaz de esto y mucho más”.

Persigue tus sueños, no desistas. Trata de encontrar las señales que te lleven hacia ellos. Cada paso que das y cada obstáculo que te encuentras en el camino te hacen más fuerte y te motivan para cuando llegue el éxito -que estoy SEGURA de que llegará -estés preparado o preparada para recibirlo.

Lo cierto es que vas a tener que esforzarte mucho más que otros. Porque tú no eres como los demás; tú vas a callar bocas sin abrir la tuya. Tienes que pasar más tiempo haciendo y menos tiempo hablando.

Reconoce también tus logros. Tal vez hoy no estás donde quisieras estar, pero ya no estás donde estabas antes. A pesar de las dificultades, has llegado lejos. Que esta sea tu motivación para pensar en la siguiente fase de tu camino.

Piensa positivo, imagina cómo quieres que sea tu vida y de esta manera podrás tener una oportunidad real de conseguir lo que quieres. No olvides agradecer cada día a Dios, al universo o en quien tú creas. Da las gracias porque todos los días tienes la oportunidad de intentar de nuevo.

Recuerda, se llama “presente” porque es como un regalo. Muchos lo reciben, pero no todos lo abren. ¿Y tú, ya estás dispuesto o dispuesta a abrir el tuyo?

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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¿Qué esperas?


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


Vivimos en un mundo donde la envidia destruye familias, el amor se viste de engaño y los traidores de amigos. Si me dejas darte un consejo, Déjalos. Déjalos que te juzguen, que hablen de ti.

Sus opiniones no son tu problema; tú sigue siendo amable, cree en el amor, sé autentico o autentica.

¿Qué importa lo que digan los demás? No te atrevas a dudar de tu valor. Si alguien te desea el mal, tú deséale mil veces el bien. Quien se ama no necesita hacerle daño a los demás, no gastes tu energía con personas que te llenen la cabeza de ideas negativas. Pobres, su vida debe ser difícil y bastante vacía para envenenar la tuya. Lo que más amarga a una persona amargada es no poder amargar a los demás.

Tengo la creencia de que uno de los principales propósitos del ser humano es ayudar a los demás, y si no puedes ayudarles al menos no les hagas daño. Todos llevamos heridas que la gente no ve. Se esconden detrás de las sonrisas, bajo la alegría y se llevan muy dentro del corazón.

No te avergüences, agradece. A pesar de estar luchando contra algo que otros quizá no ven, tu sigues dando lo mejor de ti. Hoy eres más fuerte que ayer. Intenta quejarte menos y agradecer más.

Tu trabajo es encontrar ese propósito y tu recompensa será el compartirlo con los demás. Créeme que, si no tuvieras un propósito, no estarías aquí.

¿Te gustaría dejar tu huella? Quizá pienses que no puedes cambiar al mundo, sin embargo, puedes cambiar el mundo en el que tu vives. Empieza, con miedo, con pereza, con poquito, pero ¡caray! empieza. 

Quizá te canses de empezar una y otra vez, pero no te des por vencido. No va a ser fácil, pero valdrá la pena.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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¿Qué es el síndrome de Peter Pan?

Ilustración por: Manolo Barrios.


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum*
@soniaherass


El Síndrome de Peter Pan (SPP) hace referencia a adultos que continúan comportándose como niños o adolescentes sin ser capaces de tomar responsabilidad de sus actos y de la vida adulta. Es decir, son personas que se niegan a crecer, tienen una inmadurez emocional muy marcada, mucha inseguridad y temor a no ser aceptados por los demás.

Se pueden reconocer porque muchos de ellos suelen resistirse a independizarse de sus padres, mantienen relaciones afectivas superficiales y sin compromiso o no encuentran su lugar en el mundo laboral. Por lo general, andan por la vida en busca de aventuras, pero se sienten incapaces de conseguir estabilidad en la vida real.

Es un problema cada vez más frecuente que surge, en parte, como consecuencia de la sociedad capitalista y de la inmediatez con la que se desea conseguir las cosas, con el menor esfuerzo posible y sin necesidad de compromiso, en la que consumimos para rellenar huecos afectivos y se busca placer inmediato pero efímero.

Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan pueden parecer despreocupadas, y felices. Sin embargo, al indagar un poco en su vida y en su persona afloran sentimientos de soledad e insatisfacción, dependencia emocional. Necesitan de otra persona que satisfaga sus necesidades y les haga sentir protegidos, generalmente esta persona seria sus padres, su pareja, y hermanos.

Consecuencias del SPP

  • Tienden a tener alteraciones emocionales importantes.
  • Padecen de ansiedad y tristeza que puede terminar en cuadros de depresión.
  • Se sienten poco realizados ya que, al no asumir responsabilidad de sus actos, tampoco sienten sus logros como suyos, lo que repercuta directamente en su autoestima.
  • Se sienten incomprendidos
  • Les resulta difícil darse cuenta de su problema e incluso ignoran tener problemas.
  • Hasta que se da alguna situación crítica se dan cuenta que su forma de comportarse y enfrentar al mundo no es efectiva, o es anómala con respecto a la del resto de las personas.

Síntomas característicos

  • Aunque tengan 30 años o más siguen comportándose como niños.
  • Tienen una gran necesidad de atención.
  • Su actitud se centra en recibir, pedir, criticar y no se molestan en dar o hacer cosas por los demás.
  • Se enojan cuando les dicen ‘no’. No toleran la frustración.
  • Viven centrados en sus problemas, y no les preocupa lo que suceda con los demás.
  • Insatisfacción constante frente a la que actúan para solucionarlo, pero quieren lograr todo sin el mínimo esfuerzo.
  • No se responsabilizan de sus actos, suelen culpar a los demás por no ayudarles.
  • Se esconden detrás de excusas o mentiras para disimular su incapacidad de crecer.
  • Tienen mucho miedo a la soledad.
  • Mucha inseguridad y baja autoestima.

Causas del SPP

Existen diversas causas por las cuales se presenta este síndrome: factores ambientales y patrones educativos, pero la causa de mayor peso es la infancia. Si estas personas tienen el recuerdo de haber vivido una infancia muy feliz, buscan perpetuar los momentos felices y se niegan a superarlos.

Por el contrario, si su infancia fue infeliz o sin afecto buscan recuperar su infancia ‘robada’ mediante la libertad que le otorga ser adulto.

¿Cómo tratar el SPP?

Crecer como persona, es decir, madurar, es parte del desarrollo natural del ser humano, pero no es una tarea sencilla.

Ser adulto requiere adoptar valores y objetivos. Requiere renunciar a ciertas cosas, responsabilizarte de tus errores y aprender a tolerar la frustración.

Madurar no significa perder al niño que llevamos dentro, pero no debemos dejar que el niño domine y obstaculice nuestra vida de adulto.

Acudir a psicoterapia ayuda a las personas con este síndrome a obtener herramientas para mejorar su calidad de vida, y empezar a tomar responsabilidad de sus actos.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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¿Qué es el Trastorno Narcisista de la Personalidad?

Ilustración por: Manolo Barrios.


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum
@soniaherass


El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es una patología que provoca un sentido desmesurado de la propia importancia a quienes la padecen; carecen de empatía, tienen una necesidad profunda por recibir atención de manera excesiva y suelen tener problemas en las relaciones interpersonales.

Estas personas aparentan tener una seguridad y confianza muy bien forjada, sin embargo, detrás de esta mascara son personas con una autoestima muy frágil, lo que provoca que sean intolerables a las críticas.

En general, es posible que las personas con trastorno de la personalidad narcisista se sientan infelices y decepcionadas cuando no reciben los favores especiales ni la admiración que creen merecer. También es posible que no se sientan satisfechos con sus relaciones y que no disfruten la compañía de otras personas.

Normalmente, el trastorno viene acompañado de alguna otra enfermedad como el trastorno por abuso de substancias, trastornos alimenticios, trastornos depresivos, entre otros.

Las personas con esta patología se caracterizan por tener:

  • Un sentido exagerado e infundado de su propia importancia y talentos (grandeza)
  • Preocupación por fantasías de logros ilimitadas, influencia, poder, inteligencia, belleza o amor perfecto
  • Creencia de que son especiales y únicos y que solo deben asociarse con personas del más alto nivel
  • Necesidad de ser admirado incondicionalmente
  • Sentido del derecho
  • Explotación de los demás para lograr sus propios objetivos
  • Falta de empatía
  • Envidia a los demás y creencia de que otros los envidian
  • Arrogancia y soberbia

Además, el narcisista usa tres actitudes irracionales:

  • Menosprecio afectivo: “Mis necesidades son más importantes que las tuyas
  • Grandiosidad/Superioridad: “Que suerte tienes de que yo esté en tu vida
  • Hipersensibilidad a la crítica: “Si me críticas, no me amas

Causas del trastorno narcisista de la personalidad

Factor ambiental

Algunos padres pueden caer en el exceso de devoción del infante al no poner ningún tipo de límites, y este crece pensando que el mundo le debe algo. Por otra parte, también hay padres que los critican en exceso o son violentos con ellos.

Debido a lo anterior, los hombres suelen ser mucho más proclives a padecer este trastorno ya que, en ocasiones, desde pequeños no se les enseña a hablar de sus emociones, a no llorar y a más bien reprimirse.

Genética y neurobiología

La genética podría jugar un papel importante en el desarrollo de esta patología debido a características heredadas, mientras que la neurobiología podría influir mediante la conexión entre el cerebro, la conducta y el pensamiento. Sin embargo, aún es necesario realizar estudios al respecto.

Problemas en la vida diaria

Las personas con TNP suelen encontrarse en verdaderos problemas al tratar de relacionarse con otras personas, no solo porque no son sociables; al contrario, son bastante carismáticas. El problema es la falta de empatía que les hace preocuparse por ellas mismas y lo que los demás piensen de ellas. Por lo tanto, tienden a tener problemas en la escuela, trabajo o en casa.

Además, la gran mayoría de ellos padece de depresión y ansiedad, por lo que terminan abusando del alcohol y las drogas; y es debido a estas dos últimas (depresión o abuso de drogas) que las personas narcisistas acuden a terapia.

Existen otros subtipos de narcisismo que se han presentado a través de diversos estudios. No obstante, estos todavía no están en el DSM-V (Diagnostico y estadístico de los trastornos mentales) como tal.

Autoestima

Nadie niega que la autoestima sea un factor importante para crear bienestar psicológico; de hecho, en el caso del narcisismo, el impulso se convierte en autoexaltación, egolatría y egocentrismo, es decir, en una desproporción del ‘yo’.

Si hacemos una diferencia conceptual, egoísmo no es lo mismo que egocentrismo. El egoísmo es la incapacidad de amar a otros por la codicia; el egocentrismo es la incapacidad de descentrarse y ponerse en el punto de vista ajeno (incapacidad de sentir empatía).

Las dos son incapacidades distintas pero relacionadas pues ambas se alimentan mutuamente y terminan destruyendo las relaciones interpersonales. Estar centralizado en uno mismo implica incomprensión, aislamiento, y rupturas.

¿Cuándo debería acudir a un médico?

Las personas con trastorno de personalidad narcisista muy probablemente creen que no tienen ningún problema. Al ser diagnosticadas, se ofenden y no se consideran a sí mismos como narcisistas. Por lo tanto, no suelen buscar tratamiento.

Si lo hacen, suele ser por síntomas de depresión, uso de alcohol o drogas u otro problema de salud mental. Lo que perciben como insultos a su autoestima podría dificultarles la aceptación y el seguimiento del tratamiento de psicoterapia.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que alguien es narcisista?

Existen algunos factores que pueden ayudarnos a identificar a una persona con trastorno de personalidad narcisista:

  • Parece que escucha cuando le hablas, pero su mente está secuestrada por su ego. Puedes volver a decirle algo y esta persona probablemente no recuerde que ya se lo habías dicho, y no es por falta de memoria sino de atención.
  • Cuando lo contradices se siente incómodo. Es posible que ponga su mejor cara, pero en su interior se sentirá indignado.
  • La mayoría de sus conversaciones son acerca su propia persona: su historia, su familia, sus logros, su trabajo, sus problemas, etc. Esto no se debe a que te tenga mucha confianza, más bien es egocentrismo.
  • Exhibirá las marcas de lo que usa cada vez que tenga la oportunidad: ropa, joyas, zapatos, dispositivos electrónicos y más, pues quiere dejar en claro que tiene un excelente gusto.
  • Nunca dirá “no sé”. Ante cualquier tema, la persona narcisista tratará de demostrar que es erudita.
  • Te “endulzará el oído”, te dirá exactamente lo que quieres escuchar porque son muy sagaces para descubrir los puntos débiles del otro.
  • Mostrará un especial interés por tus amistades con ‘estatus’ elevado.
  • A veces se le escapará el trato inadecuado, brusco o descortés hacia otras personas, pues la costumbre delata. La persona clasista puede fingir no serlo, pero tarde o temprano sale a relucir.

¿Y si el narcisista eres tú?

Me gustaría que imaginaras lograr la admiración que tanto ansías siendo realmente tú mismo. ¿No te gustaría? Cuando las personas narcisistas intentan darle un cambio a su vida los demás lo notan, y lo que es más importante, lo valoran, porque están mostrando un lado amable y autentico que no conocían. Empezarás a sentirte parte del ‘mundo de los mortales’ y tu sentido de pertenencia cobrara más fuerza.

Pero ¿cómo puedes empezar este cambio? Comienza por aprender a perder, no te saltes las reglas, no impongas tu punto de vista, interésate genuinamente por el prójimo y ten el valor de admitir que también cometes errores.

Ante esta patología, quizás te preguntes, ‘¿por qué soy así?’ Existen muchas razones: tal vez tus padres fueron muy indulgentes contigo, te sobrevaloraron exageradamente o les falto educarte con disciplina y poner límites. También puede que no te hayan enseñado a soportar la frustración y a regular tus emociones.

Tu infancia pudo haber estado determinada por modelos que explotaban a los demás y aprendiste que la manipulación era tu única forma de sobrevivir. Algunos narcisistas generan este tipo de comportamientos para tratar de compensar su baja autoestima, por lo que tratan de equilibrar dicha cuestión volviéndose arrogantes.

Otro factor importante es el hecho de ser hija o hijo único. En este caso, los padres los tratan como ‘realeza’ o, por el contrario, fueron negligentes.

Los esquemas de grandiosidad se aprenden y cobran fuerza con el transcurso de la vida. Solo un profesional podrá ayudarte dándote los elementos necesarios para salir adelante, y esa es una responsabilidad que debes asumir si quieres tener una buena calidad de vida y no afectar a los tuyos. No te culpes, mejor responsabilízate, acéptate y no solo ámate sino también ama a los demás.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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Te necesitas a ti

Ilustración: Manolo Barrios.


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum


¿Por qué estamos tan obsesionados con la idea de que si no encontramos pareja estamos incompletos?

Hoy en día vamos por la vida buscando a nuestra “media naranja”. Pero ¿quién carajos te dijo que eras una fruta? Lo que es peor: ni siquiera una fruta completa.

Entonces te sientes fracasado porque la “sociedad” dice que si para cuando cumplas 30 años no te has casado ya se te está pasando el tiempo. Siguiendo la misma metáfora, ¿quiere decir que te estás pudriendo?

Un día estás revisando tus redes sociales y ¡sorpresa! Tu amigo se va a casar, y otra amiga está embarazada. Claro, te sientes feliz por ellos, sin embargo comienzan a inundarte pensamientos catastróficos como: “Nunca voy a encontrar a alguien” o “voy a morir solo o sola”, y en esta desesperación absurda empiezas a hacer cosas irracionales como salir con personas que no te gustan o por las que no sientes atracción, descargas aplicaciones para conocer personas y terminas más desilusionado o desilusionada de lo que ya estabas. O quizá la peor de todas: Terminas conformándote con alguien con quien no eres feliz, que no cumple tus expectativas, pero al menos “no estás solo o sola”.

No voy a mentir diciéndote que el amor que ves en las películas es real, que un día mágico va a llegar la persona perfecta a tocar a tu puerta y decir “aquí estoy”. Sin embargo, lo que sí es real es que el amor nace desde adentro, cuando aprendes a enamorarte de la persona que ves en el espejo. Ahí sí que comienza una especie de magia.

Deja de tolerar la mediocridad. Mereces a alguien que te ame tanto como tú te amas a ti mismo/misma. Ten fe, no te desesperes, no te conformes.

Te aseguro que existe una persona que todos los días ruega por encontrarte, y cuando llegue ese ‘alguien’ -también imperfecto -lo vas a saber, lo vas a sentir. Porque te vas a enamorar de la persona, no del amor. Y todos los días van a tomar la decisión de amarse con sus defectos y virtudes.

Pero esto solo sucederá cuando entiendas que no estás incompleto/incompleta, que no te hace falta nadie para vivir; más bien, tú estás eligiendo compartir tu vida con alguien. Pero si un día esa persona se va, no se está llevando nada de ti porque tú ya eres un ser completo.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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La educación emocional en niños


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum


La educación emocional es un proceso de suma importancia para el desarrollo humano. Está basada en la inteligencia emocional, que permite a las personas regular sus emociones, expresarlas correctamente, y utilizarlas a su favor y no en su contra. Por estos motivos, la educación emocional debe estar presente en la crianza infantil, tanto en la familia como en las escuelas.

¿Qué beneficios tiene la educación emocional en niños?

Las emociones son las encargadas de determinar de qué manera afrontamos las situaciones de la vida.

Un niño/a que ha crecido con una buena educación emocional, desarrollará confianza en sí mismo/a, podrá aprender de sus errores, tendrá buena autoestima, adquirirá nuevas habilidades para resolver problemas y logrará comunicarse con los demás de manera asertiva.

¿Cómo fomentar la educación emocional en casa?

  • Es importante tener en cuenta las emociones y opiniones de los niños.
  • Escúchalos, así se sentirán valorados.
  • Dales opciones. Que sean capaces de tomar sus propias decisiones, aún cuando sea bajo la supervisión de un adulto.
  • Modela su comportamiento. Los niños aprenden a través de la observación del comportamiento de los padres.
  • Respeta las diferencias. Cada niño/a tiene sus propios talentos.
  • Fomenta su autoestima. Desígnales responsabilidades acordes a su edad y reconoce cuando hagan un buen trabajo.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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¿Cómo ser emocionalmente más fuertes?

Ilustración: Manolo Barrios


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum


Las personas emocionalmente fuertes son personas que pueden aprender y crecer a partir de las experiencias que adquieren al enfrentar los retos que la vida les presenta.

¿Se nace siendo fuerte emocionalmente o es un hábito que se desarrolla?

Algunas personas fueron criadas en un entorno familiar donde se les alentó a tomar sus propias decisiones, a perseguir sus objetivos gracias a una autoconfianza bien forjada.

Sin embargo, hay quienes provienen de entornos familiares hostiles, en donde pudieron haber sufrido abusos o sometimientos. A través de la terapia, estas personas han logrado darle la vuelta a su narrativa y transformarse en personas mentalmente más fuertes.

Hábitos para desarrollar la fortaleza emocional

Aquí te comparto 10 hábitos para ser emocionalmente más fuertes:

1. El rechazo

El rechazo es algo inevitable, acéptalo. Deja de buscar la aprobación de los demás. Recuerda que en esta vida no importa el ‘qué dirán’, sino el ‘qué dirás tú de ti mismo’.

2. Aprende a sentirte cómodo en la incomodidad

Sal de tu zona de confort, empújate hacia lo que te da miedo y enfrenta tus temores. Lo que te limita no te ayuda a crecer, y lo más lamentable es que algunos de estos límites los has puesto tú mismo.

3. Sacrifícate

Olvídate de los placeres a corto plazo. Haz un verdadero sacrificio por lograr placer a largo plazo, mismo que quizás no has podido alcanzar porque no te has atrevido a sacrificar fiestas, vacaciones o simplemente dejar de lado la pereza.

4. Aprende a ser flexible

En la vida siempre existirán adversidades, lo queramos o no. Entre más pronto aceptes que siempre deberás enfrentarte a problemas o a situaciones que salgan de tu control, más pronto dejaras de sufrir.

5. Los errores

Los errores no son más que lecciones que la vida te da para que aprendas. Si no te equivocas ¿cómo aprenderás a identificar lo correcto de lo incorrecto? Utiliza los errores a tu favor para no repetirlos.

6. Vas a dudar de ti

Entender esto es sumamente importante: todos los seres humanos dudamos de nuestras capacidades, es decir, dudamos si hicimos bien nuestro trabajo, si podemos lograr nuestra meta, etc. Pero lo importante es que te mantengas activo y des lo mejor de ti siempre.

7. Vas a tener altibajos

Recuerda que nada es permanente, ni la felicidad ni la tristeza. En la vida a veces estás arriba y a veces estás abajo. Acéptalo y tómate tu tiempo para descansar cuando lo consideres necesario.

8. No te insultes cuando las cosas no salen como tú quieres

Muchas veces nos frustramos o explotamos de enojo cuando las cosas no salen como las habíamos planeado, pero recuerda que no tienes el control de todo. Acepta que no siempre los resultados estarán a tu favor, y eso es nomal.

9. Háblate bonito

Cuando descubras la importancia de este punto, no volverías a hablarte mal jamás.

El cerebro no tiene la capacidad de identificar si lo que te estás diciendo es cierto o no. El cerebro cree lo que piensas y lo que te dices. Cuando la percepción que tienes de ti mismo es negativa, se genera una alteración en la amígdala que ocasiona la segregación de la hormona del estrés llamada cortisol. Esta somete a tu cuerpo a la ansiedad y se convierte en un círculo vicioso. Así que entre peor te hablas, peor te sientes y lo repites.

10. Te vas a caer

Dicen que no importa cuántas veces te caigas sino cuántas veces te levantes. Más que un dicho común, es una realidad. Acepta que tendrás derrotas, pero estas no definirán si eres un “fracaso”. El hecho de levantarte después de una caída es lo que define tu fortaleza.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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¿Qué es el trastorno de la personalidad limítrofe o Borderline?

Ilustración por: Manolo Barrios


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum


El trastorno de personalidad limítrofe (TLP), o Borderline en inglés, es una patología grave y crónica. Las personas que lo padecen sufren de una difusión de la identidad, que podría ejemplificarse con las siguientes afirmaciones:

“No sé quién soy, ni qué quiero”

“Solo quiero encontrar a alguien que me entienda, pero nadie parece poder hacerlo”

Características

El rasgo más marcado de la persona que padece TLP es la inestabilidad emocional. Pasan por estados de ánimo que van de la euforia al llanto y del llanto a la ira, todo en cuestión de horas.

Poseen características muy claras como la tendencia a la impulsividad; pueden atentar contra sí mismos y contra otros. También tienen pensamientos polarizados, es decir, “todo o nada” o “blanco o negro”.

Son hipersensibles, pero no como cualquier otra persona sensible. Las personas con TLP sienten todo con extrema intensidad, ya sea alegría, enojo o tristeza. Por ejemplo, imagina que una parte de tu cuerpo se quema, las personas con TLP sufren ese mismo grado de dolor a nivel emocional.

Suelen llevar las cosas al extremo y se molestan por las cosas más insignificantes

“Se que mi trastorno no me da derecho a comportarme de esta manera, pero a veces no puedo controlarlo y me duele muchísimo”

Comúnmente las personas con TLP intimidan a otros porque esto les hace sentir cierto grado de poder, pero esta es una sensación falsa ya que los demás los perciben como explosivos, intensos y hostiles, por lo que terminan quedándose solos.

Una persona con TLP tiende a tener una auto imagen distorsionada, por lo que no es raro que padezcan de trastornos alimenticios como la anorexia o bulimia. Sufren de sentimientos recurrentes de abandono y vacío que los hacen buscar relaciones afectivas inestables, conflictivas, intensas y dependientes.

Alternan entre la idealización y la devaluación. Es decir, se enamoran con locura de una persona, de un trabajo, o de algún hobby, y estos al no cumplir las imposibles expectativas del afectado, suelen “caerse del pedestal”, incluso hasta repudiarlos.

1 de cada 10 personas con TLP ha intentado suicidarse al menos una vez.


Diagnóstico

Para determinar si una persona padece TLP, se necesitan al menos 2 años para hacer un diagnóstico adecuado, pues el desafío principal es que este se enmascara con otros trastornos como depresión, ansiedad, abuso de drogas o conductas alimentarias de riesgo. Por lo general, los afectados suelen dar muchos tumbos hasta que encuentran un profesional que les realiza un buen diagnóstico.

Existen 9 rasgos característicos para el diagnóstico, cumplir con 5 de 9 es suficiente:

  1. Miedo al abandono: Este puede ser real o imaginario. Pero no es un miedo común, sino más bien un pánico constante ocasionado por la sensación de que se quedarán solos.
  2. Inestabilidad y mucha intensidad en relaciones interpersonales.
  3. Cuestionamiento crónico de quién es: Pueden cambiar mucho de forma de vestir, color del pelo, incluso cambiarse hasta el nombre.
  4. Impulsividad: Al sentir todo con tanta intensidad suelen buscan una “cura mágica” para detener el dolor que sienten, por lo que son muy propensos a caer en drogas, promiscuidad, atracones de comida y apuestas.
  5. Pensamientos suicidas recurrentes y automutilaciones: El 98% de las personas con TLP han recurrido a las autolesiones y son 50% más propensos que cualquier otra persona a acabar con su propia vida.
  6. Inestabilidad afectiva: No se detienen a pensar; actúan de acuerdo con lo que sienten y reaccionan de manera desproporcionada.
  7. Sentimiento de vacío crónico: Tienen la necesidad de llenar su vacío, ya sea con alcohol, comida, personas, etc. A diferencia de ellos, quienes no sufren este trastorno pueden llegar a sentir un vacío que jamás se llenará y que su vida carece de sentido, pero saben que pueden tener días malos o situaciones adversas y que será pasajero. Sin embargo, las personas con TLP sienten que no existe salida al vacío.
  8. Ira descontrolada: Pueden llegar a ser agresivos y decir cosas hirientes que después los lleva a sentir una terrible culpa. Ante el terror de ser abandonados, se enfurecen consigo mismos por haber reaccionado de esa manera hasta llegar al punto de recurrir a las “salidas mágicas”.
  9. Bajo mucho estrés, la persona con TLP puede presentar paranoia: Pueden escuchar voces diciendo cosas negativas, tener micro ataques psicóticos o incluso tener conductas disociativas en las que se comporten como niños.

Diferencias entre TLP y otros trastornos

Como puede observarse, diagnosticar a una persona con TLP es un proceso complejo pues hay muchos rasgos parecidos a otras patologías.

Las personas que los rodean describen que es muy difícil tratar con ellos, pues nunca saben cómo reaccionarán.

Comúnmente, el TLP es confundido con la bipolaridad, lo cual es terrible ya que los pacientes no se tratan racon los mismos fármacos ni con la misma terapia, y este mal diagnostico podría costarles la vida.

Una persona bipolar entra en un estado de manía que puede durar días e incluso semanas. En ese periodo pierden contacto con la realidad, llegando a gastar todo su dinero o hacer cosas que normalmente no harían. Por otra parte, los pacientes con TLP cambian de estado de ánimo en cuestión de minutos, pero no entran en estado psicótico. (En casos muy graves pudieran llegar a padecer psicosis).

También se le suele confundir con el trastorno disociativo de la personalidad, sin embargo, este trastorno no es muy frecuente y quienes lo padecen no comparten las mismas características de las personas con TLP.

¿Cómo ayudar a una persona con Trastorno Limítrofe de la Personalidad?

Lo primero que debemos entender es que las personas con TLP tienen reacciones emocionales exageradas y a veces NO pueden controlarlo. Los familiares deben acudir a terapia para informarse y tratar de entender cómo funciona esta patología para aprender cómo reaccionar ante una crisis.

La terapia dialéctico conductual (TDC) esta especificada para ayudar a las personas con TLP, siempre acompañada de los fármacos correctos diagnosticados por un profesional en la salud. NO debe dejar su tratamiento pues estaría poniendo en peligro su vida.

Si el paciente cumple con sus terapias y toma sus medicamentos puede llegar a la correcta regulación de sus emociones y calmar los síntomas. Esto no significa que el trastorno desaparecerá, la persona debe estar bajo supervisión médica de por vida.

Si conoces a alguien o tú mismo presentas alguno de los rasgos y síntomas mencionados, no dudes en ponerte en contacto con un profesional de la salud. Tu vida vale la pena.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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Salud y Bienestar

Cicatrices

Ilustración por: Manolo Barrios.


Sonia Heras Gastélum

Por: Sonia Heras Gastélum


No hay cicatriz, por brutal que parezca que no encierre belleza.
Cuenta alguna historia, algún dolor.
Pero también su fin.

Las cicatrices son las costuras de la memoria.
La forma que el tiempo encuentra para que nunca olvidemos las heridas.
Esa cicatriz que te marcó te está transformando en alguien mejor.

Con el tiempo te darás cuenta de que todos tienen cicatrices.
Algunos en el cuerpo, otros en el corazón.
No las escondas, presúmelas.

Son marcas que indican que la vida no ha sido fácil.
Has luchado tus batallas, pero no te has derrumbado.
Al contrario, solo te has hecho más fuerte.

Recuerda, ninguna herida sana sin dejar cicatriz.

* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.


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