Ante las adversidades y pruebas que nos pone la vida, puede que en ocasiones nos sintamos desanimados y sin ánimos de seguir adelante. Pero si tienes la fortuna de ser padre o madre, en tus hijos podrás encontrar esa fuerza y motivación necesaria para superar todos los obstáculos. Margarita López Gastélum comparte a Sonora Star esta interesante reflexión al respecto.
En una circunstancia muy dolorosa y aún difícil de comprender, una madre vio cómo su esposo moría a su lado. Sin pensarlo, se levantó, tomó el teléfono y llamó a su hija mayor. A partir de allí, hizo una coraza que aún sigue fuerte como el hierro.
Podría haberse desarmado en mil pedazos. Podría haberse sumido en la más frágil depresión. Pero allí estaba, de pie, poniendo el pecho al dolor, y refugiándose junto a sus hijas en un inexistente consuelo.
Lo hizo por sus hijas. Quizás ha llorado a escondidas, y noche tras noche las pesadillas venían a acecharla. Pero nada la detuvo, pues ella seguía enseñando con su ejemplo. Y lo sigue haciendo.
El motor que mueve nuestro mundo
Suena trillado, poético y repetitivo, pero los hijos son ese motor que nos impulsan a seguir adelante. La maternidad –y la paternidad- nos cambia la manera de pensar y nos hace mejores personas.
Cuando una madre pasa por una calamidad o un pesar muy difícil de superar, allí están los hijos para decirnos “¡Levántate, que la vida sigue!”. Los hijos nos llenan de ilusiones y nos renuevan la esperanza, nos avivan la memoria, y nos vuelven más activos y comprensivos.
Los hijos son el motor de la vida. No es que debamos de olvidarnos de nosotros mismos, sino que en los reveses de la vida no tienen cabida en la congoja o el desconsuelo, pues ahora tienes a alguien más por quien luchar.

Puedes permitirte estar triste
Hay días grises, en los que el temperamento muta y los ánimos se desvanecen. Días en los que no queremos jugar a nada con ellos y que nada nos conmueve. Esos días puedes abrazarte fuerte, para luego permitirte aflorar todos aquellos sentimientos guardados.
Entonces, luego de traer a tu consciencia todo lo que te pasa, puedes honrar la presencia de tus hijos y entender que ellos necesitan verte bien. Es cuando debes regalarte un tiempo para ti mismo, o para una conversación con un amigo, una caminata por el jardín, para después resurgir.
Los hijos pueden ayudarte cada día a superar las pruebas y a entender que en tus manos está la respuesta a tus preguntas.
Tú puedes salir adelante, siempre
Ahora que eres madre o padre, mira hacia atrás ¿Puedes ver la fuerza que llena tu espíritu? La paternidad nos imprime de un carácter dual, que nos hace tan dóciles como rebeldes, tan dúctiles como inflexibles. Sacamos la carta que necesitamos según cada caso, pues ahora algo en nuestra esencia más íntima nos cambió para siempre.
Los hijos nos dan la fuerza que necesitamos. Piensa en aquellas madres o padres que luchan por traer el pan a casa, o por sacar a un hijo de la adicción, o aquellas en las que sonríen para que su niño no vea el dolor de su alma. Es el amor hablando por sí solo.

Elige siempre amar
No dejes de demostrar a tus hijos cuánto los amas, aún en aquellos días donde te sientas agobiado y superado por las pruebas de la vida. Y si estás atravesando un mal momento, es seguro al mirarlo a los ojos sacarás fuerzas de donde no tienes para brindarte por completo.
Elige siempre amar a tus hijos, pues en aquellos momentos donde la adversidad esté husmeando, será el amor el que gane la batalla y el que te librará de cualquier tropiezo y caída.
Y cuando ellos sean grandes, allí estarán para apoyarnos y dejarnos ver que podemos confiar. Y aún en ese momento, cuando las canas pinten nuestros cabellos, es la fuerza del amor fraternal la que nos dará el aliento de vida que necesitamos, hasta el último instante.
Vía Familias