En Japón, sus habitantes son conocidos por tener una ética de trabajo disciplinada, ordenada y por saber trabajar en equipo de manera casi instintiva. Además, mantienen un fuerte vínculo con sus raíces, tradiciones y familia. Si algo podemos aprender de ellos, es que todo esto está fundamentado en su sistema educativo, del cual nosotros también podemos aprender lecciones valiosas. Luis Fernando Heras Portillo nos comparte diez de ellas.
Modales

En las escuelas japonesas los niños no tienen exámenes hasta el cuarto año, cuando tienen 10 años. Los primeros años se centran en desarrollar la personalidad del niño y enseñarle buenos modales para que sean buenos ciudadanos. Les enseñan a respetar a los animales y a la naturaleza, a ser generosos, empáticos y compasivos y a tener nociones de justicia y auto control.
Las clases comienzan en abril

El inicio de clases en Japón es el 1 de abril, que coincide con el tiempo de la flor de cerezo. Las clases se dividen en tres trimestres: del 1 de abril al 20 de Julio, 1 de septiembre al 26 de diciembre y el último desde el 7 de enero al 25 de marzo. 6 semanas de vacaciones en verano y dos descansos de dos semanas en invierno, coincidiendo con las Navidades, y en primavera.
Los alumnos limpian las escuelas

Los estudiantes japoneses tienen que limpiar las aulas, la cafetería e incluso los baños. Se dividen en pequeños grupos que realizan tareas que van rotando a lo largo del año. Aparte de cuidar su escuela, se les enseña a trabajar en equipo y a ayudarse unos a otros.
Todos comen en clase

El sistema educativo de Japón se asegura de que los niños coman bien y sanos. Se prepara la comida según el criterio de chefs y especialistas en salud y alimentación. Todos comen juntos, incluido el profesor, para estrechar lazos y mejorar las relaciones entre el profesor y los alumnos.
Actividades extraescolares

Para prepararse mejor, los estudiantes realizan actividades extraescolares cuando acaban las clases. Tienen clases 8 horas al día, pero estudian incluso fines de semana y en vacaciones.
Caligrafía y poesía

Aparte de las clases habituales, los niños aprenden caligrafía japonesa (shodo) utilizando una brocha de bambú y tinta sobre papel de arroz, al más puro estilo tradicional. Esto enseña a los niños a respetar su propia cultura y sus tradiciones milenarias.
Casi todos los estudiantes usan uniforme

De esta forma se eliminan barreras sociales entre los estudiantes y los ayuda a trabajar sintiéndose en una comunidad.
Asistencia

La asistencia de niños a la escuela en Japón es del 99,99%, es decir, el fracaso escolar y el abandono de la escuela es casi nula.
Un exámen decide su futuro

Al final de la secundaria realizan un examen que decide su futuro. El 76% consigue pasarlo para acceder a la universidad.
Universidad

En Japón, se suele considerar la época universitaria como unos de los mejores años en la vida de una persona, como unas vacaciones antes de comenzar a trabajar.
Vía Marcianos