Cruzando algunas ideas con mi buen amigo Don Gabriel Hoeffer de la comunidad Comca’ac de Desemboque de los Seris, después de observar las imágenes de la gran cantidad de algas en las costas de Bahía de Kino (anteriormente su territorio), me comparte el siguiente conocimiento de su cultura que agradezco.
Foto: Martin Bustillo Ruiz
Foto: Martin Bustillo Ruiz
Es la “lectura de los signos de la naturaleza”, donde radicaba en buena medida la sabiduría de los ancianos, y no solamente de la etnia Comca’ac, sino de los antiguos moradores de nuestro estado (otras etnias y extranjeros) en los distintos pueblos del desierto y la sierra alta sonorense. Desgraciadamente, esto se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones donde no supimos transmitir el conocimiento.
Me dice Gabriel:
“Por ejemplo, hace un par de días recibimos la primera pitaya (imagen de la fotógrafa Margot Wholey), y ya se vio el cambio de la dieta del águila pescadora (Pandion haliaetus), pero ¿qué tiene que ver eso?
Foto: Margot Wholey
Anuncia que habrá un cambio en la temperatura del mar, y que se soltarán las algas (Foto de un servidor), un indicador para que los ancianos se preparen para recolectar su medicina de mar.
De aquí en adelante, el águila no se alimentará de otro pez más que del «agujón».
Fotografías: Ing. Juan Fernández (@juanfernandez)
El Sargazo se utilizó como medicina, así también algunas otras algas y estrellas de mar
La babosa marina (Aplysia californica) muchos pueblos la utilizaron como tinte para teñir la lana y otras vestimentas”
De hecho, la temperatura actual del agua de mar es apenas de 20°C, para muchos aún fría. Pero esto cambiará a partir de ahora, en agosto el agua alcanzará los 30°C (muy caliente).
No hace mucho tiempo —hablo de los fabulosos 60s— quienes venían de los pueblos, como mis padres, usaban tanto la medicina tradicional como la alopática (en la que se emplean medicamentos). Esta última apenas estaba implementándose y creciendo su uso entre la población citadina, misma que con el tiempo ganó terreno hasta el punto de que para los jóvenes es lo único que conocen.
La función de las plantas y algas marinas, como medicina y alimento, es un importantísimo recurso en la vida diaria de algunas comunidades, en este caso de la etnia Comca’ac estrechamente relacionados con el Mar y el desierto.
En lengua Cmique iitom: Moosni ipnail. Foto: Martin Bustillo Ruiz.
Sargazo, en lengua Cmique iitom: Xpanamsoaj…. sargazoom. Foto: Martin Bustillo Ruiz.
En lengua Cmique iitom: Xpanams coil. Foto: Martin Bustillo Ruiz.
La industria del turismo continúa demostrando que es uno de los pilares más importantes de la economía mexicana. Tan solo en 2021 nuestro país fue visitado por 31.9 millones de turistas internacionales, según cifras de la SECTUR. Y aunque aún nos encontramos por debajo de lo registrado antes de la pandemia por Covid-19, el turismo continuará creciendo, generando infraestructura, empleos y oferta para un mercado cada vez más exigente.
Pero en esta ocasión, quiero destacar lo anunciado en el pasado Tianguis Turístico Acapulco 2022, un evento en donde se reunieron los principales expositores del turismo mexicano, prestadores de servicios, autoridades y medios especializados para conocer las últimas novedades de la industria.
Esto, por supuesto, tiene un impacto directo para nuestro estado. Por lo que considero necesario hacer un enfoque en la realidad del turismo sonorense, en la importancia de las nuevas inversiones que se están llevando a cabo en Sonora y también de las que deben realizarse.
Puerto Peñasco, Sonora. Foto: OCV Puerto Peñasco.
Uno de los puntos abordados durante el Tianguis Turístico 2022 fue la reactivación de la industria y el impacto de turistas extranjeros, quienes el año pasado dejaron una derrama económica de 19,795 millones de dólares. Actualmente, México es el segundo país del mundo donde más se está recuperando la llegada de turistas internacionales, quienes por su origen visitan distintas regiones del país: los europeos se concentran fundamentalmente en la Riviera Maya y los norteamericanos en el Mar de Cortés, en destinos como Puerto Peñasco, La Paz y Los Cabos.
Por ello, durante la convención se realizaron importantes anuncios como: la marca “Morelos la eterna primavera”, el acuerdo de autoridades de estados del centro del país para promover el turismo —porque en ellos se concentra el 70% de los Pueblos Mágicos—, la serie televisiva “¿Y tú, tú qué vas a hacer en Guanajuato?” para fomentar el turismo en ese estado, así como detalles sobre los tours en avión y ferry hacia las Islas Marías.
Pero el platillo fuerte para el noroeste de México, sobre todos para quienes conocemos a la perfección el potencial de nuestra región, fue la presentación oficial de la marca “Mar de Cortés”, un anuncio realizado por la secretaria de Turismo de Sonora, Celida López Cárdenas, en conjunto con los secretarios de turismo de Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Nayarit. Gracias a esto, será posible reunir diversos productos, servicios y eventos de alto impacto para consolidar este proyecto. Entre ellos la “Gran Carrera del Desierto de Altar”, promovida por los Emiratos Árabes Unidos; la carrera de “Mar a Mar” en Baja California Sur; el barrio de La Chinesca, en Mexicali, que fue galardonado como “el mejor destino en Turismo Cultural 2022”, y el “Maratón entre Viñedos” en Ensenada, en Baja California.
Presentación de la marca “Mar de Cortés” durante el Tianguis Turístico Acapulco 2022. Foto: @celidalopezc
Lo anterior demuestra que el noroeste de México está teniendo un crecimiento enorme, ofreciendo nuevas experiencias que combinan el disfrute de la naturaleza única de la región con el turismo de aventura. Es por tal motivo la importancia de lo que siempre he comentado sobre tener una marca mundial. La marca “Mar de Cortés” potenciará el desarrollo de la región como parte de un trabajo coordinado entre los estados que albergan al también conocido como “Acuario del Mundo”.
La Isla San Jorge, en Puerto Peñasco, un destino ideal de ecoturismo sonorense. Foto: www.turimexico.com
Esta es una realidad que vemos los desarrolladores y promotores de proyectos turísticos e inversiones internacionales en México y Sonora. Con consumidores cada vez más exigentes, la industria debe estar lista para no solamente satisfacer sus necesidades, sino superar sus expectativas ofreciendo productos innovadores que los “enamoren” y los hagan regresar una y otra vez.
Las Palomas Beach & Golf Resort en Puerto Peñasco, Sonora
Por ejemplo, en Las Palomas Beach & Golf Resort hemos presentado a artistas mexicanos como Benny Ibarra y Los Ángeles Azules, con el propósito de realizar esta clase de eventos de manera permanente. También, en el campo de golf The Links hemos llevado a cabo diversos torneos de talla internacional, contando con la presencia de estrellas de la MLB en el tradicional Torneo de Caridad Gonzo & Friends.
A lo anterior se le suma el nuevo desarrollo residencial ‘Blue at Las Palomas’, un proyecto de 101 casas de playa alrededor del campo de golf The Links. Se trata de un esfuerzo de inversión que realizamos un grupo de empresarios, con el que se marcará un hito en el inicio de nuevos productos demandados por el mercado internacional.
Proyecto inmobiliario ‘Blue at Las Palomas’ en Puerto Peñasco, Sonora
Con ello, Las Palomas aumenta su oferta inmobiliaria, en la que también se incluyen dos torres de condominios que actualmente se encuentran en construcción como parte de la tercera fase del complejo hotelero “Las Palomas Seaside Golf Community”, con 260 condominios.
Avance de construcción de la torre de condominios de la tercera fase de Las Palomas Beach & Golf Resort
Por su parte, Miguel Guevara Askar de MG Developers ya se encuentra desarrollando la segunda de tres torres de condominios de “Encántame Towers”, en Playa Encanto, que contará con 100 condominios en cada una. También cabe destacar los proyectos que está desarrollando Grupo Vidanta en el estero La Pinta, al sur de Puerto Peñasco.
Avance de la construcción de la segunda torre de condominios de “Encántame Towers” en Playa Encanto, Puerto Peñasco. Foto: Valerie Paxton.
Sin embargo, aún tenemos mucho trabajo por hacer. En el tema de la conectividad, hay avances con el recién inaugurado vuelo Tijuana-Puerto Peñasco de Calafia Airlines, anunciado por el gobernador Alfonso Durazo Montaño y por la secretaria de Turismo, Celida López. Si bien Puerto Peñasco es el principal destino de turismo carretero de Sonora, es necesario contar con vuelos comerciales que acerquen a cada vez más visitantes. Estoy seguro de que los habrá próximamente.
Inauguración del vuelo Tijuana-Puerto Peñasco de Calafia Airlines. Presentes el gobernador de Sonora, Dr. Alfonso Durazo Montaño, y le secretaria de Turismo, Celida López.
Es por todo esto que considero fundamental continuar con la promoción de reuniones de negocios, como el Primer Summit Inmobiliario llevado a cabo el pasado 19 de mayo en San Carlos, Sonora, donde se contó con la participación de expositores como Gus Marcos, Miguel Guevara (MG Developers) y Gordon C. Berry de Tuna Group.
Estos summits o reuniones cara a cara son las llaves que abren las puertas al desarrollo, al progreso, a la generación de empleos, atracción de inversiones e infraestructura indispensable para ofrecer un turismo de clase mundial.
Ante ello, el gran reto en Sonora es contar con mayor conectividad, una mayor oferta de productos, más cuartos de hotel, condominios y casas, así como tours, eventos, atracciones y más. Por eso debemos incrementar la actitud positiva de la promoción de inversiones, hacer los esfuerzos precisos, específicos, medibles, viajes y todo lo que sea necesario para traerle a Sonora y traerle a México más turismo de calidad.
El pasado 8 de mayo 2022, el equipo conformado por los señores Luis Ruíz y Edgar Silvas alcanzaron la península de Baja California. Estos tocaron tierra en San Francisquito, 30 millas al norte del paralelo 28.
Inicialmente el equipo estaba conformado por cuatro tripulantes. Sin embargo, en días previos Rigoberto Vásquez Borja reportó desprendimiento de retina y debió declinar su participación por recomendación médica. Reportándose para el día de la partida únicamente tres de los integrantes del equipo original, entre ellos Julio Figueroa.
El día de la partida, sábado 7 de mayo, se presentaron en la rampa de botado de Playa Estela en Bahía de Kino con sus kayaks y pertrechos para la expedición. Aún estaba oscuro y no sabían con precisión las condiciones en que los recibiría el temperamental mar de Cortés.
Ruta original planeada. Google Earth.
La distancia entre Bahía de Kino y la parte sur de la isla del Tiburón —como primera parada técnica— es de cerca de 40 km. Es el trayecto más largo de todo el recorrido. Desafortunadamente, durante las horas del amanecer, Edgar Silvas observó que su embarcación estaba haciendo agua. Sin apanicarse intentó sacarla denodadamente hasta en dos ocasiones, pero la entrada de agua de mar por la tapa del depósito trasero del kayak (que no sellaba bien) y el fuerte oleaje lateral inundaba nuevamente el compartimiento.
Pasaron varios minutos angustiantes hasta que encontraron a unos pescadores que revisaban sus redes, asiéndose de la panga de estos últimos. Aprovecharon entonces para llamar a quienes acudiríamos a su rescate en la embarcación de apoyo rentada a pescadores de la comunidad de Bahía de Kino. A partir de ese momento, y con el apoyo a un lado continuaron navegando hasta la cara sur de la isla del Tiburón. Casualmente, no fue la embarcación con problemas la que se atrasaba respecto a las dos primeras, sino la que tripulaba Julio Figueroa, quien se veía fuera de ritmo.
Pescadores de Bahía de Kino prestando primer auxilio a la embarcación de Edgar Silvas. Foto: Martin Bustillo.
Rumbo a la isla del Tiburón. Esto después de achicar agua en la embarcación de Edgar Silvas. Foto: Martin Bustillo.
Ya en la isla del Tiburón, Julio Figueroa desistió de continuar la travesía y dio paso a un espíritu de compañerismo, deportivismo y camaradería singular, cediéndole su kayak a Edgar Silvas a quien le venía haciendo agua su equipo, el cual quedó finalmente descartado. Este último, junto con Luis Ruíz, continuaron solos el resto de la travesía hasta completarla. A partir de ese punto Julio Figueroa se integraría a la embarcación de apoyo, quienes nos acercaríamos a este para ayudarlo a mover su casa de campaña donde descansaba en una playa pedregosa, el kayak de Edgar Silvas y sus efectos personales a la embarcación.
Primera parada en Isla del Tiburón. Zona donde arribaron los kayakistas. Ahí desistió Julio Figueroa, quien se integró a la embarcación de apoyo. Foto: Martin Bustillo.
No pasó mucho tiempo en que estiraron las piernas e hicieron la redistribución de equipos para que continuaran su viaje a isla San Esteban, donde originalmente los alcanzaría la embarcación de apoyo. Tampoco pasó mucho tiempo para que sintieran el efecto de las fuertes corrientes marinas que se crean al estrecharse el paso entre las islas y que los desviarían en dirección norte. Lucharon para mantener rumbo sur y aun así terminaron en la punta noreste de la isla San Esteban, donde decidieron pernoctar después de haber remado 13 horas del primer día, de 4:00 am a 5:00 pm. El refugio que encontraron era una pequeña playa de grandes piedras, mismas que debieron utilizar para descansar, ya que más arriba encontraron víboras que les salieron al paso y excretas de coyotes que al parecer abundan en las islas.
Don Luis Ruiz descansando sobre cama de piedras la noche del sábado 7 mayo 2022 en isla San Esteban. Foto de: Edgar Silvas
El domingo, alrededor de las 5:00 am, emprendieron el viaje de regreso por la cara este al sur de isla San Esteban, desde donde partieron a su siguiente parada: la isla San Lorenzo, ya en Baja California, donde se detuvieron por media hora para consultar el geolocalizador que llevaban (com. personal Luis Ruíz). Posteriormente, continuaron remando hasta la costa de la península de Baja California. Pero en el camino no observaban claramente la posición del puerto San Francisquito, ya que es una pequeña ensenada muy cerrada e indicado por un faro, por lo que solicitaron a la embarcación de apoyo, quienes estábamos en tierra, que saliéramos a encontrarlos para indicarles la ubicación.
Mucho nos esforzamos en el equipo para localizarlos. Pese a la claridad del día apenas se veían a menos de 500 metros de distancia, donde los brillantes colores de las embarcaciones se perdían en la inmensidad del mar. Cuando por fin fueron ubicados, estos estaban nuevamente al norte de la ruta trazada, pero tan solo unos kilómetros, mismos que debieron recorrer hasta encontrar el faro, siguiendo la embarcación de apoyo hasta conseguir llegar a la playa de puerto San Francisquito alrededor de las 3:00 pm del domingo 8 de mayo 2022. Se cumplió el objetivo de hacer un recorrido de dos días con un tiempo efectivo de remado de 22 horas, y solo interrumpido por los descansos de 10 minutos cada hora para ingerir alimentos energéticos y líquidos.
Cabe mencionar lo emocionante que fue verlos llegar en San Francisquito. Casualmente un grupo de militares llegaron al punto a solicitar apoyo para llegar a la zona del faro, a donde se les llevó amablemente. Parecía aquello un desfile de recepción. Los navegantes confiesan haber acordado llegar juntos a la meta, sin verse superados uno por el otro en otra acción muy deportiva. Don Luis, pese a su temple y espíritu deportivo amén de su capacidad física, tiene 71 años y Edgar Silvas 46. Este último lucía ‘entero’ a su llegada, su recuperación pronta fue muy evidente. Don Luis, con sus piernas entumidas por lo estrecho del habitáculo de la embarcación, se tomó unos minutos para incorporarse del kayak. Su rostro mostraba lo extenuante que le había resultado el demandante esfuerzo. Si bien el agua de mar aun estaba por debajo de los 20°C, la temperatura ambiente era de cerca de 30°C con un sol quemante.
Los kayakistas llegando a la meta en San Francisquito Baja California, acompañados de Julio Figueroa y Martin Bustillo como parte del equipo de apoyo. Foto: H. Morán.
Vale la pena destacar que, aun cuando los navegantes llevaban una plataforma contratada muy poderosa para su geolocalización en tiempo real, la cual además hasta donde sabemos es la primera vez que se introduce en estas expediciones, misma que permitió a docenas de personas seguirlos desde sus computadoras en Estados Unidos y nuestro propio país, la comunicación con la embarcación de apoyo se tornó complicada. Esto los tenía muy preocupados, la falta de comunicación con el equipo de apoyo (com. Personal Luis Ruíz).
La mayor parte del trayecto por agua no tiene señal de internet como para hacer más fluida la comunicación con otros. Efectivamente se contaba con una radio portátil prestada por el grupo de apoyo “Rescue One” del Club Deportivo de Bahía de Kino, pero, por ser fin de semana y la temporada en que la comunidad americana y canadiense regresa a su país, la comunicación también fue deficiente por ese medio, amén que en las prisas el capitán de la embarcación de apoyo olvidaría la antena para tener recepción, por lo que la comunicación solo podría ser con “Rescue One” en caso necesario. Esta además fue una de las razones para que la embarcación de apoyo decidiera no parar en isla San Lorenzo a esperar a los navegantes (en la cara sur) sino llegar a Puerto San Francisquito para cargar baterías de celulares, hacer llamadas a quienes estarían siguiendo la transmisión de su localización en vivo, y saber de manera indirecta donde se ubicaban. Así nos enteramos que estaban en la cara noreste de isla San Esteban donde un mensaje posterior de Edgar Silvas confirmaría que se encontraban bien y que los esperáramos en San Francisquito.
De lo anterior se desprende —y sirva como experiencia— que la embarcación de apoyo, cuando regresó a Bahía de Kino por los arreos necesarios de quienes iríamos en ella, los perdió de vista todo el sábado 7 de mayo después de ir en su apoyo cuando se hundía el kayak durante esa mañana. Y así continuaríamos hasta las 2:00 pm del domingo en que salimos a encontrarlos para indicarles la entrada a puerto San Francisquito. Básicamente, después de isla del Tiburón, los kayakistas estaban solos y por su cuenta. Así navegaron desde las 9:00 am del sábado hasta llegar a Baja California. Cabe mencionar que el equipo de la embarcación de apoyo, al no verlos en la cara sur de isla San Esteban, pensó que habrían seguido adelante, que iban adelante nuestro. Cayendo en la cuenta que no era así al llegar a isla San Lorenzo. La comunicación con los navegantes hizo mucha falta. Algo que deberá solucionarse en siguientes expediciones. Quizás probar los sistemas de comunicación con antelación.
Recorrido real considerando desviación al norte en isla San Esteban y ya cerca de la península. Mediante programa de geolocalización. Imagen: maps.findmespot.com
Edgar Silvas y Luis Ruiz, reportaron avistamientos de varias tortugas caguamas, algunos delfines, cantidad de aves y lobos marinos, no así ballenas o escualos. Sin embargo, por comunicación con vecinos del poblado de Bahía de los Ángeles, sabíamos que se había reportado un grupo numeroso de orcas en el canal de Ballenas.
Apenas pisaron tierra cerca de las 3:00 pm del domingo 8 de mayo 2022, después de que los deportistas fueron felicitados y se tomaron las fotos de rigor, se decidió emprender todos en la misma embarcación el viaje de regreso a Bahía de Kino. Esto a sabiendas nos llegaría la noche en el trayecto. Partimos a las 4:00 pm con una embarcación cargada hasta con una tonelada de equipo, incluyendo los tres kayaks y siete personas. Pese a que las condiciones del agua fueron mucho mejores que el sábado, la transmisión del único motor de la embarcación sonó de forma extraña (quizás por el cambio de propela que se había hecho previo el viaje), alertando al capitán. A partir de la isla San Lorenzo, se llevó la embarcación a poca velocidad, cuidándola hasta llegar a Bahía de Kino cerca de las 10:00 pm. El capitán sí pudo comunicarse por celular con pescadores conocidos que fueran en nuestro apoyo en caso de ser necesario, pero esto sucedió hasta llegar a isla Turner frente a la isla del Tiburón. Previo a esto, durante la mitad del trayecto, no pudimos avisar del desperfecto, salvo por el equipo de geolocalización de Edgar Silvas, quien afortunadamente lo llevaba encendido con una pequeña batería solar, y que lo permitió.
Integrantes de la embarcación de apoyo, el capitán y su ayudante, y kayakistas Edgar Silvas y Don Luis Ruíz. Foto de: Julio Figueroa.
En otros temas, la recepción en tierra fue por demás bonita y emotiva, esto pese a que llegamos a las rampas de botado de Playa Estela con una oscuridad impresionante, encandilados por las luces de los nuevos desarrollos inmobiliarios cercanos a playa Estela; y sin poder realmente distinguirla. Además, un pequeño velero muy cerca de la rampa estaba anclado sin luces, representando un peligro para nosotros.
Las luces de los celulares de quienes fueron a recibir a Don Luis Ruíz —un grupo muy numeroso y alegre debo decir— iluminaron nuestro camino para poder bajar tanto el remolque que transportaría la lancha a tierra como para subir la misma. Maracas, bocinas, arengas, aplausos, fotos, luces y manifestaciones muy sentidas e importantes de reconocimiento y cariño hacia Don Luis y Edgar Silvas que tuvimos la fortuna de disfrutar, y vaya que estábamos dando gracias al creador por haber apaciguado los dominios de Poseidón y habernos permitido llegar con bien a tierra firme. Al cargar los kayaks y equipos para su regreso a Hermosillo, disfrutamos de una rica cena que le llevaban a Don Luis y que nos compartieron generosamente.
El turismo es uno de los sectores de mayor crecimiento en el mundo. Después de las restricciones implementadas durante la pandemia por Covid-19, la actividad turística se recupera, empujando hacia adelante para satisfacer a los viajeros con una oferta atractiva, diversa y responsable.
Pero como todo mercado, dichas preferencias pueden cambiar, en ocasiones influenciadas por las tendencias y el contexto mundial. Una de ellas, principalmente popular entre viajeros jóvenes, es la necesidad de disfrutar un turismo más sustentable.
Problemas como el cambio climático, la degradación de los ecosistemas y la contaminación por plásticos han provocado que la sociedad se involucre cada vez más en el cuidado al medio ambiente, cambiando sus hábitos para reducir el impacto del ser humano en el planeta. Por ello, esperan que tanto los gobiernos como las empresas respondan de la misma manera, especialmente en el turismo. Por ejemplo, un estudio realizado por la plataforma Booking.com en 2021 indicó que el 61% de los turistas desean viajar a destinos más sustentables.
Al ser un catalizador para el crecimiento de la economía local, generando empleos y derrama económica para la ciudad o región, el turismo es indispensable para países como México. No obstante, el impacto de la industria en el medio ambiente debe reducirse mediante políticas y acciones que le permitan adaptarse no solamente a las nuevas necesidades de los viajeros, sino también a la visión global con miras hacia un futuro más limpio en 2050.
Aunque hablar de medio ambiente y sustentabilidad en ocasiones nos hace pensar que el problema está lejos de nuestro país, que se está abordando solamente en las naciones más desarrolladas, la realidad es que nos afecta a todos, sin distinguir en qué punto del planeta Tierra nos encontremos.
Entonces ¿qué estamos haciendo para fomentar el turismo sustentable en México? Al respecto, me gustaría destacar la labor de un destino responsable y comprometido con la preservación de la naturaleza que demuestra que no es necesario viajar al otro lado del mundo para garantizar unas vacaciones ‘eco-friendly’: Puerto Peñasco.
Puerto Peñasco, Sonora. Foto: @SECTUR_mx
Recientemente, las playas de Sandy Beach e Islas del Mar fueron reconocidas con el galardón Playa Platino, otorgado por el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación por su importante trayectoria y excelencia en las prácticas de limpieza y cuidado.
En el caso de Sandy Beach, la playa es conocida por albergar los desarrollos turísticos más importantes, no solamente de Puerto Peñasco sino de todo Sonora. Por lo que el trabajo de estas empresas es indispensable para cumplir las estrictas medidas y protocolos de la certificación.
Sandy Beach en Puerto Peñasco, Sonora
Uno de ellos es Las Palomas Beach & Golf Resort, donde se realizan acciones orientadas a lograr este cometido, incorporando la sostenibilidad a su cultura organizacional. Por ejemplo, desde hace cinco años forma parte del programa ‘Strawless Ocean’ para reducir el impacto del uso de popotes plásticos en el ecosistema marino. Con ello, se estima que el complejo turístico evita el uso de aproximadamente 400,000 popotes al año.
Aunque el tema de los popotes en el medio ambiente se haya sido frivolizado por algunos críticos y escépticos, la verdad es que este objeto es uno de los más difíciles de recolectar. Además, como otros utensilios de plástico, pueden tardar hasta 100 años en biodegradarse. Al respecto, el programa ‘Strawless Ocean’ detalla que aproximadamente el 71% de las aves y el 30% de las tortugas marinas del mundo tienen en su organismo algún tipo de residuo plástico, y aquellos que lo ingieren tienen apenas un 50% de probabilidades de sobrevivir.
Las Palomas forma parte del programa mundial Strawless Ocean.
Al crear una cultura de respeto al medio ambiente entre su personal, Las Palomas Beach & Golf Resort impulsa acciones contundentes para que las playas de Puerto Peñasco se mantengan limpias. Entre ellas, mega jornadas de limpieza, en las que recolectan principalmente residuos arrojados por turistas, como bolsas de plástico, botellas y colillas de cigarro. Además, cuentan con la segunda planta tratadora de agua más grande de Puerto Peñasco, que hace posible que miles de litros puedan ser reutilizados. También, se utilizan productos de limpieza biodegradables en todo el complejo turístico para minimizar el impacto de los químicos en el medio ambiente.
Ello no solamente los hace partícipes del galardón Playa Platino, sino que también, por quinto año consecutivo, la playa de Sandy Beach acreditó la auditoría de vigilancia para recibir la bandera blanca de Playa Limpia y Sustentable. Se trata de una recertificación nivel II por parte del Instituto Mexicano de Normalización y Certificación. El reconocimiento abarca 1,783 metros lineales de playa. Para ello es necesaria la participación de autoridades municipales, sociedad civil y, por supuesto, desarrollos turísticos que en ella se encuentran, cumpliendo criterios de calidad del agua, limpieza de las playas, monitoreo de las especies marinas, estudios de biodiversidad y el adecuado manejo de residuos sólidos, entre otros valores.
“Gente Palomas” durante mega jornada de Limpieza de Playas. Foto: Las Palomas Beach & Golf Resort.
En Sonora, los desarrollos turísticos deben tener como objetivo proteger el Mar de Cortés. Este provee de los recursos naturales necesarios para mover la economía a través del turismo. Su belleza única, espectáculos naturales y sus especies de flora y fauna lo convierten en una fuente de riqueza y prosperidad para los sonorenses, misma que debe preservarse para el disfrute de futuras generaciones. Por ello, el ejemplo que pone Puerto Peñasco es de reconocerse para inspirar a otros destinos a seguir su paso.
Escrito original de Heraclio Bernal. Incluido en “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa, páginas 122-137
Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz.
Hace algunos años me inicié en el kayak. No sé por qué, o como inicié con certeza, pero creo que mi gusto por el mar finalmente me llevó a tratar de no depender de motores, remolques y una lista de etcéteras que solo son una batalla.
Cuando descubrí el kayak me atrapó su independencia y vi que sería difícil dejarlo. Me di cuenta que al navegar en ellos sientes como si el bote se convirtiera en parte de tu cuerpo.
Algunos años después decido iniciar un viaje de aventura que me tiene inquieto desde algún tiempo atrás y creo que también a otros kayakistas sonorenses: Cruzar el Mar de Cortés pasando de Isla en Isla hasta tocar tierra en Baja California.
Una vez decidido, pongo manos a la obra, reviso los mapas disponibles y trazo una ruta a seguir. Saliendo desde el Cerro Prieto en Bahía de Kino hasta la Ensenada del Perro en la Isla del Tiburón, ahí sería mi primer campamento y descanso.
El segundo día iríamos de la Ensenada del Perro, bordeando la costa sur de la isla del Tiburón hasta un punto conocido como el Sauzal, así llamado por ser el nombre del arroyo que desemboca ahí, en la misma Isla, este punto me acercará para el siguiente paso, cruzar a la Isla de San Esteban, donde planeo hacer mi tercer campamento en un punto conocido como «El Limantur», donde descansaré para el siguiente tramo.
La Isla San Lorenzo tiene pocos lugares para hacer un buen campo. Me obligará a rodearla por el sur hasta la Laguna Salada que se forma en su parte suroeste ya con vista a la Baja California y de ahí el último brinco, a Punta San Francisquito en Baja California, municipio de Ensenada, una pequeña población dedicada principalmente al turismo y que se formó hace muchos años como un punto de explotación de perlas, al encontrar un banco muy grande de la concha llamada Madre Perla.
Esta pequeña población ahora solo cuenta con un hotel de cuatro o cinco cabañas semi destruidas, una pista de aterrizaje de tierra para avionetas y unas cuantas casas aisladas, principalmente de americanos que van de vez en cuando a vacacionar.
Este viaje no tiene grandes pretensiones, no establecerá ningún récord de distancia o velocidad ni mucho menos, solo es una travesía, un paseo, solo intentarlo vencer mis propios miedos, poner a prueba mi perseverancia, disfrutar de la compañía de mis compañeros de viaje, descansar mentalmente del trabajo y reflexionar, tener tiempo de reflexionar…. a dónde voy, quien soy (o al menos quien creo que soy) y si en mi vida estoy remando hacia el lugar correcto.
Si logro que mis hijos, que ahora son pequeños y quizás a su edad no comprendan con profundidad, algún día en el futuro se pregunten porque su padre realizó este viaje o hacía este tipo de cosas, este escrito les explicará porqué, y espero les ayude a reflexionar que una vez que tengan una meta, si se lo proponen, con planeación, preparación, esfuerzo y coraje podrán realizar cualquier cosa que se propongan.
Para este proyecto me he preparado 3 meses y medio en manos de un entrenador físico, su nombre es Omar Ayón.
Normalmente mantengo mi condición trotando y nadando, pero para este viaje decidí obtener soporte de un profesional de la preparación física. El no conoce del kayak, pero está preparado en alto rendimiento, se comprometió a documentarse sobre este deporte y eso me da confianza.
Empezamos a entrenar, y él se concentra en lo cardiovascular como primera etapa. Poco a poco cambiamos al cardio con fuerza, y comienza a combinarse con pesas.
Entrenar se convierte en un verdadero sacrificio físico y de tiempo. Al terminar el trabajo, a veces muy tarde y cansado, llego a mi casa y tengo que hacer un verdadero esfuerzo para no quedarme en casa cenando y viendo televisión con mis hijos, ayudarles con la tarea o simplemente platicar. La mayoría de las veces tengo solo tiempo de llegar y cambiarme de ropa para irme a entrenar, no importando si estuve todo el día en una máquina lleno de aceite quebrándome la cabeza para resolver algún problema o caminando de un lado a otro viendo diferentes asuntos todo el día.
En fin, se acerca la fecha y sé que estoy obteniendo una de las mejores condiciones físicas de mi vida adulta. Tengo 42 años y sé que mi cuerpo está lejos de responder como hace 20 años, pero no todo es físico, ¿debo admitir que por mi mente pasan ideas cada vez más frecuentes de que pasará cuando vaya solo navegando… ¿y si pasa algo? ¿y si las corrientes? etc… El estómago cada día se siente más extraño cuando pienso en lo que puede pasar.
Para la logística de este proyecto he pensado en que no es posible llevar agua y provisiones suficientes en un solo kayak para todo el viaje. Quizá si fuera acompañado en un grupo, con varios kayakistas, se pueda compartir la carga, pero yo solo, sería demasiado arriesgado y sacrificado solo comer lo que se pesca.
Conozco a una persona en Kino desde hace años que se llama Saúl García, y está dedicado al turismo. Acuerdo con él que en su bote llevará todas las provisiones necesarias para el viaje. Que saldrá una o dos horas después de mi salida en las mañanas, me encontrará, si todo está bien seguirá su camino para esperarme en los puntos acordados previamente como campamentos. Su bote cuenta con radio VHF y consigo un par de radios portátiles para poder tener comunicación con él en caso de emergencia.
Un amigo, el ing. Manuel Gálvez, al cual considero un verdadero deportista y aventurero, me aconseja conseguir también una radiobaliza, la cual es un dispositivo de localización de personas en emergencia. Al comprarla cuenta con un número de identificación única que se registra ante la NOAA (Nacional Oceanic and Atmosferic Administration). Ellos tienen mis datos, y en caso de activarlo, este equipo se mantiene al menos por 24 horas mandando una señal a un satélite. La NOAA contactará a los servicios de emergencia más cercanos en cualquier lugar del mundo donde te encuentres haciéndote en localizable para los radares.
Como compañeros de este viaje, los cuales irán en el bote de apoyo, están confirmados mis compadres Ismael González, alias Capitán Mantarraya, un hombre con experiencia en el mar gracias a que fue pescador y buzo comercial por años, y mi compadre Ricardo Sánchez, sin experiencia en el mar, pero con muchas ganas de vivir la experiencia y documentarla fotográficamente.
El equipo de Soporte de izquierda a derecha, Ismael González, Saúl García, Ricardo Sánchez.
La salida
El viaje está programado para partir el lunes 8 de octubre de 2012 del punto conocido como Cerro Prieto en Bahía Kino. El mes de octubre es el mes elegido básicamente pensando en que el clima de nosotros los sonorenses no es todavía demasiado frío y ya no tan caliente.
Mi Kayak es conocido como “Seat on top”, o lo mismo abierto, y me conviene que el agua este templada. Oficialmente la temporada de huracanes termina para Protección Civil el 15 de octubre, entonces las probabilidades de este tipo de fenómenos son bajas. Consultando las tablas de mareas disponibles y el calendario lunar, todo me indica que es una buena fecha, podría salir un día antes, el domingo siete, pero solo por precaución supersticiosa me aguanto al lunes.
El domingo 7 salgo de Hermosillo a Bahía de Kino. Mi familia, hermanos y mi madre María de Pilar Figueroa me acompañan a dejarme y traer mi carro de vuelta a Hermosillo. Me dejan en el lugar conocido como Islandia Marina en Kino Viejo donde he rentado una habitación por una noche.
Hasta el último minuto mi madre no deja de tratar de convencerme de que no vaya, hasta que se da cuenta de que es inútil y me da su bendición. Vuelven a Hermosillo antes de que el sol caiga por completo, y al quedarme solo me doy cuenta que estoy muy cerca de iniciar esta aventura, ahora sí, el estómago vuelve con esas sensaciones que hace tiempo no sentía, los nervios me traicionan un poco, pero a eso vengo, es tarde para echarme para atrás, no hay pretextos.
Mi compadre Ricardo Sánchez me acompaña, y a mi compadre Capitán Mantarraya lo vienen a dejar más tarde. Cenamos cualquier cosa y dormimos para salir muy temprano al siguiente día.
Saúl García nos recoge muy temprano el lunes, aproximadamente a las 4 a.m. Cargamos el kayak y nos dirigimos todos al Cerro Prieto, justo a las 5 am emprendo el viaje. El clima es perfecto, el olor de la mañana en el mar no tiene comparación, las primeras paleadas en el agua y la obscuridad me terminan de despertar y darme cuenta que ya empecé.
Voy por 130 km en el agua, me siento bien, fuerte y sin problemas. Solo veo luces de barcos camaroneros por todos lados. No entiendo que hacen tan cerca de la costa, pero me sirven para no sentirme tan solo. Como no veo el perfil de los cerros de la Isla del Tiburón, decido guiarme solo por la brújula y corregiré el rumbo en cuanto empiece a clarear.
Paso enseguida de un barco. Estoy tan cerca que veo perfecto con las luces del mismo barco a los marineros que trabajan en cubierta, cientos de pájaros vuelan a su alrededor. Estoy seguro que ellos no me ven, a pesar que llevo unas luces “LED” en mi sombrero no parecen observarme. Repentinamente una pequeña sardina salta y cae dentro del kayak, no puedo verla, pero se está moviendo fuertemente en mis pies… ya se calmará.
Al salir el sol veo el perfil de la isla del Tiburón. Amanecer remando en el mar durante este viaje es algo con lo que había soñado varias veces antes. Alcanzo a distinguir los inconfundibles cerros picudos de la Ensenada del Perro y afortunadamente me encuentro en buen rumbo, no hay necesidad de corregir demasiado.
Después de descansar un par de veces me empiezo a preocupar que el bote de apoyo no aparece. Ya voy para tres horas remando y yo esperaba verlos en la segunda hora máximo, la isla cada vez está más cerca, empiezo a bromear en mi cabeza que voy a llegar primero que ellos.
Ensenada del Perro Isla del Tiburón
Ensenada del Perro, Isla del Tiburón, Primer campamento.
Cuatro horas de viaje fueron suficientes para cruzar de Kino a la Ensenada del Perro, aproximadamente a 30 km. Afortunadamente, fue mejor tiempo del planeado. El bote de apoyo no llegó, estoy solo en la Isla, empiezo a llamarlos por el radio y no contestan, no tengo sombra y el sol comienza a apretar. Protejo el Kayak lejos de la orilla y me dispongo a buscar un punto alto para tratar de comunicarme por radio, lo logro, pero no hay respuesta.
Dos horas solitario en tierra y por mi cabeza empiezan a pasar diferentes ideas de qué sucedió, desde que el motor falló hasta que se pelearon antes de subirse al bote y no vienen. Conforme pasan las horas las ideas de qué pasó son cada vez más locas.
Busco refugio de sombra en una pequeña capilla construida en la ensenada. Pero como es demasiado pequeña para meterme dentro, le busco sombrita por los lados. Trato de dormir acomodándome entre las piedras, pero son muy filosas o yo ando demasiado sensible.
No puedo más que cabecear un poco y llamar de vez en cuando por radio. Ya estoy pensando en racionar la poca agua que llevo y pienso en descansar un poco para ver a qué horas voy a regresar remando a Kino, ¡en eso me llaman ellos a mí por radio! Me dicen que ya están cerca, llegan muy campantes como si nada, un barco de la Marina estaba ocupando la rampa de playa Estela cargando diésel y no los dejaba salir. Igualmente habían salido bien tarde y ya venían haciendo teorías sobre si yo había agarrado para Guaymas o a Puerto Libertad, pero no podía haber llegado a la Ensenada del Perro sin su ayuda, y yo maldiciendo para mi interior. No quise decir nada, no iba a empezar el viaje peleando.
En el primer campamento snorkeleamos algunas almejas “chocolatas”, uno que otro callo de hacha y comimos muy bien. Por la tarde limpiamos un kilo de frijoles que Saúl se puso a cocer en la noche, muy buenos, todo sale bien, descanso perfecto y me preparo para el siguiente día.
Capilla construida en la Ensenada del Perro, Isla del Tiburón.
Muy temprano en la mañana me preparo para salir hacia el Sauzal, el cual será el segundo campamento, un par de sándwich de crema de cacahuate con mermelada, mis vitaminas, lleno de agua las botellas que llevo conmigo, preparo el kayak y a remar, empieza a aclarar.
Desde que salgo el mar está bastante agitado y el viento del sur esta más fuerte de lo que esperaba. Deben ser los últimos vientos Sur del Verano, las olas son bastante altas, estoy en una punta donde normalmente el mar se pone más bravo.
Entre las olas veo mi primer animal grande, una caguama saca la cabeza a solo un par de metros de mí, nos vemos a los ojos y no sé quién se asustó más, se alcanza a meter justo antes de golpear con la proa del kayak.
Las olas son tan altas que al llegar al lugar conocido como» la pasadita» me cuesta trabajo buscar la oportunidad de girar para tomar el rumbo sin que las olas me tomen de lado. Una vez que lo logro las olas me llevan de popa y me aceleran bastante afortunadamente en la dirección que llevo.
Atravieso varios cardúmenes de peces «jureles» comiendo, otro de «barriletes» y otro de «sierras». La ventaja del kayak es que no me sienten, y prácticamente paso por encima de ellos y los veo saltar tan cerca que literalmente podría tocarlos.
Otra caguama se atraviesa en mi camino, esta vez más lejana, pero la alcanzo a ver perfecto. Estoy navegando a unos 500 metros de la costa de la Isla y estoy entre la isla Turner o también conocida como “Dátil” y otra isla pequeña conocida como el Choyudo por la gran cantidad de cactus que la habitan.
Me alcanza el bote de apoyo cerca de la Isla del choyudo, se acercan lo suficiente para escucharnos, todo va bien. Me dicen que se van a parar a preparar café en el punto conocido como los «Corralitos». Este lugar lo conozco bien, es una bahía grande que tiene pequeñas pero muy bonitas ensenadas, protegidas de los vientos y de aguas muy calmas.
En esta bahía, pero del lado contrario, está el punto conocido como «Las Cruces» donde se encuentra un campamento de soldados del Ejército Mexicano. Los veo alejarse, el mar ahora está más tranquilo y navegable, no mucho, pero mejor que en la mañana y me doy cuenta que lo que para mí son olas difíciles para el bote no significan gran cosa, en fin…. me dirijo a los Corralitos pensando en el café prometido.
Llego a la primera ensenada de los Corralitos y empiezo a descansar de las olas. Veo a mi compadre Ricardo filmándome desde un pequeño cerro, sumo la panza y me pongo derecho, tengo que salir bien en las fotos, si algún kayakista llegara a ver el video, no quiero que me critiquen la técnica. Duró así como tres minutos, pero ya no puedo fingir, ¡que salga como sea!
Doy vuelta a otra ensenada y ahí está el “Starbucks”. Me reciben con mucho gusto y me dan ánimos para seguir, todos muy contentos. El pequeño descanso de 15 min me cae muy bien. Un café y un par de galletas oreo me fortalecen enormemente cual «desayuno de campeones». Partimos, y justo al salir donde no hay olas y estoy a un metro de la orilla casi pierdo el equilibrio, mi compadre Mantarraya me observa y no dice nada, sé que no le di mucha confianza….
Salieron rápido en el bote, y el Capitán Saúl García me empieza a gritar instrucciones, ya con el bote caminando y yo remando, asiento con la cabeza, pero en realidad no le entendí nada.
Paso «Las Cruces» y alcanzo a ver el campamento de soldados y algunos de ellos afuera, deben estar bien aburridos. Sigo rumbo a la «Sierra Alta». Esta es una sierra que sale de la isla del Tiburón muy bajita y conforme se acerca al mar va ganando altura, de tal forma que termina en un acantilado con cara al Mar, un lugar muy conocido por pescadores, siempre que la paso busco los cimarrones en los acantilados, hoy no me ha tocado verlos.
Estoy cerca ya del final del segundo recorrido, y alcanzo a ver el bote a lo lejos, parecen estar pescando. Me comunican que ya están ubicados frente al lugar del campamento del Sauzal, me animo de saber que ya estoy cerca, pero la corriente empieza a estar en mi contra y se encarga de bajarme los ánimos, empiezo a batallar por primera vez en este viaje contra la corriente.
Al llegar al fin al bote ya ubicado a escasos 500 metros frente al Sauzal, las olas no me dejan acercarme mucho. Ellos justo terminan de pescar y se dirigen al campo, trato de seguirles el paso rápido, animado por el final me descuido, una ola me toma de lado y me tira al agua. Esta maniobra la he practicado muchas veces y conozco la técnica para subirme, sin embargo, no puedo evitar un poco de nerviosismo.
Realmente es la primera vez que caigo de verdad y no simular que caigo para practicar. Volteo el kayak, me dirijo a la popa y me subo, en eso estoy cuando otra ola me vuelve a tumbar, otra vez el nerviosismo, pero un poco peor, repito la maniobra y esta vez me logro equilibrar y remar otra vez, el bote de apoyo me observa a lo lejos, seguro están divirtiéndose.
El campamento del Sauzal es probablemente el mejor montado de todos. Una buena sombra, unos huevos con machaca que hacen de desayuno y comida, unos chocolates y un baño con una regadera Coleman que me regaló mi hermana Yolanda hace un montón de años y que nunca había usado, ¡Cómo me sirvió esta vez!
Pasan las horas, ya tengo la casa de campaña lista, ¡estoy bañado y comido! me siento tan bien que me voy a cortar leña aprovechando que los compañeros salieron otra vez a pescar.
Unos soldados los interceptaron cuando estaban por salir, pero no pasa a mayores, no creo que nos confundan con narcos, ¡aunque los compañeros tienen la finta no creo que los narcos pongan banderas de México tan grandes en el Campamento!
Campamento en El Sauzal, Isla del Tiburón, de izquierda a derecha Heraclio Bernal, Ismael González y Ricardo Sánchez.
Campamento El Sauzal, Isla Tiburón, al fondo en la playa un coyote nos visita.
La caída del día anterior ha logrado quitarme confianza, demasiada diría yo, no esperaba sentirme tan inseguro esta mañana, de El Sauzal a la Isla de San Esteban es el primer cruce que considero de riesgo importante y el mar se ve cada día peor.
Desde tierra veo las olas levantarse en el horizonte, pero no hay vuelta atrás. Salgo al amanecer, creo que son cerca de las 5:40 am, en cuanto salgo siento el mar lleno de «contrastes». No logro distinguir la dirección de las olas, unas van, otras vienen y algunas se levantan justo delante mío como si se crearan de la nada, es literalmente como estar montado en un Toro Mecánico, empiezo a remar corto y rápido solo para mantener el equilibrio, así paso la primera hora.
Poco a poco el oleaje comienza a tomar forma, esto me permite navegar mejor y avanzar más, puedo remar más largo y comer distancia, las olas siguen bastante grandes, no me dejan tranquilo y las vigilo constantemente, el tiempo para reflexionar que esperaba no ha sido posible.
El bote me alcanzó, y batallaron para verme debido a las olas, pero yo los escuché a ellos, bueno al motor, y gracias al radio me encontraron. De no ser por el radio hubieran pasado de largo, quizá ellos no reflexionaron en eso, pero yo sí, el apoyo del bote es algo realmente esencial en caso de necesitarse.
Pasan las horas, isla San Esteban está cada vez más cerca, el viento Sur sigue muy fuerte. El bote me está esperando unos 5 km antes de llegar a la Isla, llego con ellos y decidimos que el viento sur no nos dejará acampar en «El Limantur», tendremos que ajustar el plan y rodear la isla por el norte para protegernos del viento, y acampar en un pequeño campamento al noroeste llamado San Pedro.
Esto significará al menos 7 km más de remo, pero será más seguro y cómodo para todos, pero para lo cansado que vengo esto son «malas noticias». La Isla San Esteban tiene una población enorme de lobos marinos, es increíble la cantidad de sonidos diferentes que puedes escuchar cuando hay tantos juntos.
Estoy cerca, la protección de la Isla me permite relajarme, hablo por radio e invito a alguien a que reme conmigo el último par de kilómetros. Mi compadre Mantarraya aceptó la invitación, baja del bote y toma el segundo kayak que llevamos en la embarcación, pero lo único con lo que baja es con una botella de ron Capitán Morgan que vaciamos en el agua que me queda en las botellas. El cruce a San Esteban está en la Bolsa.
Campamento San Pedro, en Isla San Esteban.
Atardecer en San Esteban, al fondo Isla San Lorenzo.
En San Esteban el lugar para acampar es muy estrecho, como una cueva, y ocupado por lobos marinos, les invadiremos su espacio por una noche.
Mi compadre Mantarraya se pone a preparar un par de cabrillas sardineras que sacaron en el camino, en papel aluminio, mantequilla y algunas especies más. Salieron deliciosas, y aprovechando las brasas amasé un poco de pan en un sartén con tapadera enterrado en la grava de la playa, a manera de horno. Con mermelada y recién hecho, fue un buen postre.
Esa tarde el Capitán Saúl García se sintió mal, lo «chipiliamos» un poco y preparamos unos plátanos machos fritos con mantequilla, azúcar y crema para la cena. Como verán la alimentación en este viaje no fue un problema.
Junto con nosotros llegaron unos muchachos pescadores de Kino, traían compresor para buceo y acamparon un rato cerca de nosotros. No sé qué fumaban con exactitud…pero el olor era fuerte y parece que les dio mucho sueño. Durmieron un rato, fumaron otro poco y se fueron, parece que no les gustó tenernos cerca, no los culpo… miré y observé unos segundos a mis compañeros… probablemente yo hubiera hecho lo mismo.
El siguiente día es el cruce considerado para mí como el más peligroso. Es el único trayecto que le he pedido al equipo que nos mantengamos siempre a la vista, mi cuerpo está bien, logro recuperarme durante los períodos de descanso, pero ya mis manos empiezan a tener demasiadas heridas y ampollas, a pesar de los guantes, casi no las puedo cerrar porque los dedos están inflamados, lo demás de mi cuerpo está bien.
Salgo temprano para el penúltimo trayecto. Me siento fuerte y he recuperado la confianza, a decir verdad, el campamento de San Pedro era un poco tétrico y me alegra dejarlo, quizá por lo reducido del espacio o quizá por todos los ratones y ratas que estuvieron merodeando el campo.
Igual le dimos una muy buena limpiada de basura de anteriores campamentos que recogimos en nuestra lancha… lo dejamos mucho mejor que como estaba.
Esta mañana el mar es lo más malo que he visto en mi vida. Cada día ha sido peor que el anterior, las olas son muy grandes desde que salgo. La lancha sale justo detrás de mí, las olas nos hacen perdernos de vista constantemente, estas olas son peligrosas incluso para ellos.
Continuamente tengo que desviar el curso para poner mi kayak de punta a las olas más grandes. Tengo que remar 2 a 3 veces para alcanzar la cresta y bajar, según calculamos después eran olas entre 2.5 y 3 metros de altura.
Navegar olas de ese tamaño me tenía nervioso. El viento ya no es sur, ha cambiado a noroeste, el primero del invierno o del cambio de clima, vigilo con mi ojo derecho constantemente las olas más grandes. Cuando estas vienen puedo escucharlas rugir, literalmente se escuchan rugir y no estoy exagerando, ese rugido me pone más nervioso, pero me empiezo a acostumbrar y es mi alarma sonora.
Estoy haciendo una curva muy grande para mantener el rumbo. Cada ola tengo que pelearla y cuando volteo atrás rumbo a San Esteban, mi punto de partida, me parece que no avanzo nada, la mente me empieza a traicionar.
Durante el recorrido, veo un tiburón que viene dentro de una ola en dirección contraria a mí, voy escalando la ola y el viene dentro, es largo, quizá un poco más de la mitad de mi kayak (14 pies) pero delgado. No reconozco la especie, aunque no tuve tiempo de disfrutarlo. Mi preocupación por las olas es mucho mayor.
Después me enteré que mis compañeros desde el bote observaron otros 2 tiburones en la misma zona. Según Saúl es un cardumen que va viajando de salida junto con el verano que se acaba.
Fueron 6 horas continuas de remo, sin oportunidad de un solo descanso, ni siquiera para tomar agua, sabía que el más pequeño descuido en esas condiciones me podría haber costado la vida. Llegar a isla San Lorenzo fue uno de los logros más satisfactorios, creo que nunca me había cansado y estresado tanto, doy gracias a Dios de haber llegado con bien.
Cruzando frente al Dátil e isla del Tiburón
En Isla San Lorenzo, con la “Fuerza Aérea” de la isla a mis espaldas
En la isla San Lorenzo, me siento realmente bien. El objetivo está cerca, el último paso es el más corto de todos, no quiero sentirme victorioso antes de tiempo, pero ya «medio casi» como diría mi hermana Yolanda.
Juntamos pitahayas, muy grandes y vistosas, pero no tan dulces como las de tierra firme, la planta es más parecida a una Cina, pero la fruta es más grande.
Descansamos mucho y comimos un plato de caldo cocido de primera clase, otro baño y algunos tragos para relajar, caminamos hacia la laguna salada, y también en otras direcciones.
Encontramos un lobo marino recién muerto, el cual tenía una mordida pintada, tal cual como cuando mordemos una galleta, que le arrancó medio cuerpo. Los dientes triangulares del tiburón son inconfundibles, parece muy fresco. No sé cómo alcanzó a llegar a la playa con solo medio cuerpo o si la marea lo sacó, por el tamaño de la mordida debió ser un tiburón muy grande.
Duermo perfecto. Al otro día, cuando volvía de mi caminata matutina cuyo objetivo no tiene caso mencionar, al volver al campamento, a unos 300 metros de distancia alcanzo a ver una gran aleta negra saliendo del agua, observo bien y es una gran orca, enorme, que al estar tan cerca de la playa saca prácticamente medio cuerpo fuera del agua.
Es increíble que estos animales no varen como cualquier ballena. Empiezo a correr hacia el campamento para avisar a mi compadre Ricardo, quien está en la playa, que la filme pero no logra escucharme. Cuando llegué, tomó la cámara de video, pero solo alcanzó a filmar un par de chorros de agua de sus resoplidos, que por cierto al revisar el video ni siquiera los chorros se alcanzan a ver…. una lástima.
Esta última travesía es un regalo de Dios, parece que ya me perdonó. Me acompañaron no sé cuántos delfines durante el trayecto, me pasaban por un lado y veía claramente sus ojos tratando de observarme, son muchos y muy acrobáticos, parecen unos cachorros esperando que les tires una pelota para jugar contigo.
El mar no es perfecto, sigue el viento noroeste, pero no es nada comparado con el día anterior, Baja California está cada vez más cerca.
Llegada a San Francisquito Baja California. De izquierda a derecha Saúl García, Heraclio Bernal e Ismael González.
Muchos me han preguntado cómo me fue, que vi, etc. pero muy pocos me han preguntado ¿Por qué?
Por qué no es complejo, este viaje no trató de demostrar proezas físicas, ni habilidad o valor, se trata solamente de objetivos y metas cumplidas, de mostrar que, si nos proponemos algo, lo planeamos y nos preparamos lo vamos a lograr.
Es algo personal y mis hijos, que quizá ahora digan «que loco está el viejo”, leerán esto y entenderán que solo trato de mostrarles eso, que les sirva para comprender que uno debe vencer sus miedos, tomar decisiones, ser capaz de ajustarte a las diferentes circunstancias que se te presenten y disfrutar… disfrutar al máximo lo que estás haciendo.
El día a día te puede absorber totalmente y hacerte pensar que no tienes tiempo para nada, no debes olvidarte de tus sueños, de quien eres en realidad y que disfrutas hacer.
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¿Quién es Sebastián Heras y por qué se inició este proyecto?
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En portada: Buceando en la Isla de Tiburón, primer día
Escrito original de Fernando Robles Porras.
Publicado en el Libro “Historias en Kayak” de Julio César Figueroa Terán
Entretenidas anécdotas de varios compañeros de aventuras, quienes reúnen sus historias en una narrativa muy sencilla e interesante de sus propias vivencias contadas por ellos mismos.
Editado por: MC Martín Bustillo Ruíz. Imágenes de: Oceanólogo Marco Valdez Noriega.
Participantes de esta aventura:
Fernando Robles Porras, Marco Valdez Noriega, José Ulloa “El Maza”, agosto de 1993.
Fernando Robles Porras no pensaba participar de la expedición, si acaso como apoyo en tierra. Marco Valdez, compañero suyo de natación de varios años, además de haber sido su maestro y compañero de buceo de fines de semana, les había compartido que estaba planeando un recorrido en Kayak por el Golfo de California.
Al perder su vuelo uno de los tripulantes originales, quienes venían de la Baja, entonces se dio la oportunidad de que los acompañara. Fernando jamás había navegado en Kayak hasta esa ocasión. Cuando faltó tripulación y fue invitado, pensó, ¿Qué es lo peor que pueda pasarnos?
Marco Carpintero, señora Nancy, Mercedes, Fernando Robles (el autor), José Ulloa “El Maza”
Día 1
La expedición partió frente a la parte norte de la isla Tiburón, de la “Punta Sargento”. Llevaban como primer destino la isla más grande de México. Un primer trayecto corto que les resultó relajado y donde bucearon por comida que resultaron ser mejillones o choros. Continuaron bordeando la isla Tiburón hasta quedar de frente a la Baja donde acamparon.
Si bien llevaban un radio de onda corta, y previamente habían acordado tener comunicación con un radioaficionado en la Baja California quien contaba con una antena que cubría la zona, dado la “sombra radial” que antes les hacía la isla, no lograron entablar comunicación hasta quedar de frente a la Baja.
Día 2
Con mucho ánimo y fuerza pusieron rumbo a la Baja. Primero, llegaron a una pequeña isla recubierta de guano, de poca vegetación y curiosamente un “ojo de agua” señalan, posiblemente isla Patos al norte de isla Tiburón o isla Rasa al sur de la isla Ángel de la Guarda, ambos santuarios para las aves marinas, y zonas de reproducción y descanso. La segunda ya forma parte del estado de Baja California. Ahí descansaron poco tiempo para continuar su viaje.
Todo ese día remaron, debieron comer en el camino y pernoctar en el mar. Amarraron juntos los Kayaks, luego bromearon y pudieron descansar. Dejaron como precaución alguien de guardia turnándose, especialmente para “avisar” a las ballenas -mediante golpes de remo- sobre su ubicación. Se guiaban con las estrellas del horizonte.
Día 3
Este día vieron aletas de tiburones, pero como no se acercaron a las embarcaciones no se asustaron. Desde temprano la tierra se veía “cerca”, incluso veían la vegetación y piedras, pero por más que remaban no parecían acercarse mucho. Fue entonces que empezó su desesperación. Para su mala fortuna una tormenta se acercaba y decidieron amarrarse para no separarse. Las olas eran muy grandes, aunque no reventaban, y debieron soportar el inclemente viento.
Después de la tormenta, que no pasó a mayores, lograron desembarcar. Ya en las piedras durmieron hasta que el hambre los despertó. Fernando, salió a bucear frente a la isla sin encontrar alimento, no se percató que había tiburones en el área, y de lo cual sus compañeros estaban preocupados reclamándole airadamente a su regreso.
En ese punto, la tripulación completa incluyendo al líder de la expedición Marco, no sabían dónde estaban con precisión. Para su suerte un barco pesquero se detuvo a auxiliarlos. Les ofreció ayuda y les informó de su paradero ofreciéndoles de comer a todos. Durante la comida, los marineros del barco apenas podían creer que venían remando desde Sonora. Hasta llegaron a pensar que eran piratas de los que asaltan mientras están pescando, notaban su miedo.
En ese momento ya les quedó claro su ubicación. Estaban en la punta norte de la isla Ángel de la Guarda, la segunda más grande de México, ya en la península de Baja California. Pero seguramente no era el plan llegar por la parte norte de dicha isla, se habían desviado y mucho. El Patrón del barco les comentó que pudieron haberse pasado la isla, haciendo muy difícil sino imposible tocar tierra debido a las corrientes arremolinadas de la zona. Regresaron a tierra y el barco siguió su camino.
Luego de ello, decidieron emprender el regreso a la ruta original. Así las cosas, enfilaron rumbo al sur de la isla Ángel de la Guarda costeándola. Cuando encontraron un mejor lugar para descansar bajaron y acamparon.
Uno de los campamentos para pasar la noche
Días 4 y 5
Todo el trayecto bordeando la isla Ángel de la Guarda en dirección sur, fue una travesía muy tranquila. Solo vieron un campamento de pescadores. Cuando paraban, pescaban con anzuelo y salían a asar el pescado. Así continuaron hasta llegar a la punta sur de la isla Ángel de la Guarda, donde volvieron a tener comunicación con la radio de onda corta, ya sin la “sombra” de la isla referida. Sus amigos estaban muy preocupados pues no habían sabido de ellos en varios días y sobre todo por la tormenta que pasaron.
Día 6
Continuaron la navegación por la región de las grandes islas de la Baja California hasta llegar a la ruta original. “En el trayecto vieron 4 aletas formando un cuadrado, eran 5 a 6 pulgadas que sobresalían del agua, y estaban inmóviles, cuando se acercaron se sumergieron, no tenían seguridad que especie eran”
Llegaron a un islote con un gran número de lobos marinos. Estos cuidaban a sus crías y se espantaron, por lo que debieron continuar su camino hasta llegar a una isla, parte de la ruta planeada. El problema se presentó cuando debieron enfrentar el problema de dicho canal, llamado desde los españoles de la colonia como “Salsipuedes” y situado entre la isla San Lorenzo y la Baja California, con fuertes corrientes dirección norte donde se forman remolinos que dificultan la navegación, de hecho, es peligroso. Este canal continúa entre la isla Ángel de la Guarda, ubicada al norte de isla San Lorenzo, y la Baja donde recibe el nombre de canal de Ballenas. Después de analizarlo, decidieron no cruzar el canal. Se habían retrasado mucho en su planeación por varios días. Estaban faltos de comida, sin provisiones, y muy cansados para poder hacerlo.
Lamentaban que podrían haberlos recibido en alguna playa de la Baja, aunque sin tener seguridad de ello, ya que no podían comunicarse con ellos. No hubo consenso entre el grupo, el líder Marco deseaba continuar a la Baja, no así el resto del equipo “Maza” y Fernando, quienes finalmente lo convencieron para mejor regresar a Sonora. Es justo mencionar que sí habían estado esperándolos en la Baja y con preocupación. Una vez llegando a Hermosillo, Marco logró comunicarse, y lo confirmaron.
Continuaron navegando al sur, hasta encontrar la Isla Partida. Ahí pensaron pernoctar, pero no encontraron más que una gran roca emergiendo del mar dividida ciertamente en dos pequeñas islas. No muy lejos encontraron otro islote, donde afortunadamente pudieron bajar, con rocas grandes donde se aprestaron a dormir, sin embargo, no encontraron leña para hacer una fogata, hacer comida y espantar los mosquitos conocidos como “jejenes”. Estos últimos no los dejarían dormir, además que en marea alta pensaron quedarían sumergidos, por tanto, decidieron navegar nuevamente hacia Sonora. Por la noche amarraron las embarcaciones entre sí, y continuaron remando.
El Maza (izq.) y Fernando Robles Porras (der.) durmiendo sobre las rocas.
Unos dormían otros hacían guardia. En eso, Marco señaló una aleta de tiburón que se acercaba en dirección al “Maza”, quien solo en el kayak hacía la guardia. El tiburón avanzó perpendicularmente hacia el Kayak para sumergirse ya muy cerca de este. Luego escucharon el golpe del mismo en el Kayak de Maza. Al no regresar el escualo, interpretaron que no le había interesado no encontrándolo comestible.
Posteriormente, esa misma noche, y cuando se hallaban divagando sobre la existencia de extraterrestres, escucharon unos chapoteos. Se acercaban a ellos y eran muchos. Era algo saltando fuera del agua, pero no escuchaban el resoplido de la respiración de mamíferos marinos como delfines o ballenas. Tan de súbito como aparecieron desaparecieron, no sin antes haberles pasado debajo, sintiéndose y escuchándose un “ulular” pero sin lograr verlas o identificar que eran. Probablemente una especie de grandes mantas conocidas como “móbulas”, las cuales saltan fuera del agua en grandes grupos y propios del Mar de Cortés.
Foto: José Ulloa “El Maza” enfrente, Fernando Robles Porras (autor texto) atrás.
Día 7
Al amanecer del séptimo día enfilaron rumbo a la isla del Tiburón. Los tres tripulantes ya se encontraban muy cansados resintiendo los estragos del largo viaje. Tanto, que sin representar un trayecto más largo que el que habían realizado de ida hacia la Baja, lo sintieron aún más pesado ya que estaban con poca agua y comida, al grado que debieron racionarla. Sentían cansancio, hambre y sed, pero no les quedaba de otra más que seguir remando. Sentían que morían con cada “palada” del remo.
Debieron darse fuerza entre ellos, recibiendo cálidas palabras de aliento y motivación de Marcos, líder de la expedición. Aprendieron que no debían imponerse límites y salir adelante. Siguieron remando. Cerca de la isla del Tiburón sintieron desfallecer al no llegar (al igual que anteriormente cuando se aproximaban a la Baja), esto por más que luchaban y remaban. Fue entonces cuando se derrumbaron. Maza dijo que ya no podía más, que dejaría de remar, y se dejaría morir del cansancio. En su caso la motivación fue distinta. Su compañero Fernando Robles, – con brusquedad y rudeza- le dijo que se aventara al agua para él poder seguir adelante, a lo cual sorprendentemente José Ulloa “El Maza” retomó nuevos bríos, enderezándose en la embarcación, lográndose el mismo resultado, aunque con otro método al usado antes con él mismo.
Optaron entonces por turnarse para remar. Cada cinco minutos uno descansaba (dormitaba) y el otro remaba, obteniendo mejor rendimiento de esa manera, superando incluso la otra embarcación donde iba Marco, quien en ese trayecto navegaba solo, esto hasta llegar a la isla donde debieron esperarlo. No había donde desembarcar, solo encontraron paredones. Marco llegó muy cansado y hasta enojado por haberlo dejado atrás, solo.
Ya en la isla del Tiburón sufrieron mucho calor. Era pleno agosto. En realidad, todo el viaje por el Mar de Cortés sintieron calor, pero en Sonora es calor extremo y sofocante, con una marcada diferencia a la travesía.
Se había acabado la comida, el agua seguía racionada. Solo dejaron un poco más de agua para Fernando Robles, quien padecía de migraña y para no detonarla. Ya costeaban la isla del Tiburón. Lograron avistar venados pastando tranquilamente en el borde de la isla. Tan cerca estaban, que cuando le avisaron a Marco sobre estos, los venados se asustaron y corrieron. Al continuar, encontraron una pequeña playa entre los grandes paredones, donde desembarcaron para quedarse dormidos bajo unos peñascos que les daban sombra y quitaban el calor sofocante de Sonora.
Navegaban rumbo al sur bordeando la isla del Tiburón para quedar de frente a Bahía de Kino. Navegarían así por otro día, hasta encontrar un campamento de pescadores. Alegremente pensaron encontrar agua y comida, pero estaba solo una persona en el campamento. Este, al parecer estuvo solo por varios días, y al verlos intentó subirse a los kayaks sin más. Estaba muy desesperado, más que la tripulación. No encontró como subirse, tampoco quisieron subirlo por cómo este se encontraba al borde de la desesperación.
Ya en el campamento les platicó que tenía mucho tiempo solo. Que estaba cuidando el campamento. No tenía agua ni comida desde hacía semanas. Defendió a su patrón, excusándolo por las tormentas que no habría podido ir a reabastecerlo. La tripulación de los Kayaks le prometió darían parte en Capitanía de puerto para que fueran a rescatarlo. Ya más calmado, el pescador les ofreció agua que había captado de las lluvias, y tortillas duras que no aceptaron para no dejarlo sin agua y comida, pero agradeciéndole el gesto
Continuaron navegando hasta encontrar donde acampar. Se acercaba una tormenta, y se refugiaron. Fue donde lograron establecer nuevamente contacto por el radio de onda corta. Les dijeron que estaban organizando una expedición para ir a rescatarlos. Marco, con autoridad y para no arriesgar a sus amigos, les dijo que no fueran por ellos con la mar tan agitada, que ellos estaban bien, que estaban en tierra.
Día 8
Siguieron costeando la isla del Tiburón hasta ponerse de frente a Bahía de Kino. Ya se observaban algunas playas. Marco encontró un esqueleto de delfín, ya putrefacto, cuya cabeza quiso llevarse de souvenir a su casa.
Marco Valdez y Fernando Robles Porras.
Este día vieron una embarcación que se aproximaba, la cual redujo la velocidad y se acercó a otra panga. Alcanzaron a observar que alguien se había pasado de una a la otra. Resultaron ser sus amigos quienes, pese a las advertencias de Marco, habían decidido ir en su búsqueda. No los habían encontrado desde el mar, ya que no los vieron entre las piedras donde estaban refugiados de la tormenta.
La embarcación era de un Señor Benavides. Este se había ofrecido con su lancha para hacer el rescate, financiado por uno de los hermano de Fernando Robles. Cuando por fin abordaron la embarcación de búsqueda, se abalanzaron sobre la comida naturalmente, al menos Fernando Robles. Los kayaks se amarraron a la embarcación y emprendieron la marcha rumbo a Bahía de Kino.
Marco Valdez con la Cabeza de Delfín sobre el Kayak, y José Ulloa “El Maza” (derecha).
Los de la embarcación de rescate, cuando los buscaban, habían encontrado al pescador en el campamento, quien se montó rápidamente en ella acompañándolos. Les refirió que había visto pasar las “panguitas amarillas con huecos” donde estaban sentados. Este los acompañó a buscarlos. Al llegar la noche, anclaron y desembarcaron. Al despertar con marea baja observaron que estaban encallados. Debieron entonces esperar a que subiera nuevamente la marea para volver a navegar y continuar la búsqueda. Luego vieron a otra panga, y al ser el patrón del pescador, este último saltó al agua sin saber nadar. Le llevaba provisión.
Cuando iban de regreso a Kino, el kayak de Marco viró perdiendo la cabeza de delfín que llevaba. También vieron un gran lobo marino. Ya más cerca de la playa observaron que estaban sus amigos y familiares de Fernando, por lo que decidieron bajar de la lancha para mejor llegar en Kayak. Al regresar los padres de Fernando de un viaje a Chihuahua, apenas llegando se enteraron que estaban perdidos en el mar, no sabían siquiera que participaría en la expedición a la Baja.
De derecha a Izquierda: señora Dora Porras de Robles, Fernando Robles Porras, señora Nancy Porras de Silva, José Ulloa (El Maza), Marco Valdez Noriega, Marco Soto (El Carpintero), Mercedes Carrillo, Juan Carlos Trujillo y su señora Lupita, Luis Moncada.
Para su mala suerte, cuando su mamá -junto a su tía- fueron a Capitanía de Puerto en Kino a investigar de ellos, les informaron que ya habían encontrado los tres cuerpos, que ya venían en camino. La señora nunca creyó que se tratara de su hijo y de sus compañeros de excursión a la Baja, y pronta se fue a averiguar más, encontrándose un grupo de personas que resultaron ser los amigos de los kayakistas quienes los esperaban en la playa. Les tocó verlos bajar de las embarcaciones. Los cuerpos sin vida eran de pescadores que habían perecido con las tormentas de verano.
Para muchos aún es desconocido que desde hace 40 años existe un “Club de Deportistas Bahía de Kino AC”. Es una asociación civil, mexicana y sin fines de lucro.
El club se encuentra ubicado en la calle Cádiz, en las inmediaciones de Cerro Prieto en el área de Kino nuevo. Como su nombre señala, está dedicada a promover el deporte, así también las actividades recreativas y el disfrute de las bellezas naturales de Bahía de Kino.
“LA MEMBRESÍA DEL CLUB DEPORTIVO ESTÁ ABIERTA AL PÚBLICO EN GENERAL”
La historia del club se remonta a 1978, cuando un grupo de personas se vieron en la necesidad de contar con un servicio de radio para coordinar los esfuerzos de asistencia y rescate de embarcaciones. Es la razón principal de la fundación del club deportivo, y es financiado y operado al 100% por este.
La oficina de radio está ubicada dentro del club y es conocida como “RESCUE ONE”, lo que representa ahora una de las grandes ventajas para los socios. Cuando alguno de los miembros sale a navegar, personal profesional registra su información en bitácora, anotando salida y llegada, número de tripulantes y posibles cambios en el plan de navegación. Monitorea las embarcaciones que viajan en el Mar de Cortés, proporciona información del clima y las condiciones del agua desde temprana hora. Mantienen el contacto por radio, incluso fuera del horario de oficina donde personal voluntario colabora como canal de emergencias.
En caso de contingencias durante la navegación se cuenta con el apoyo logístico. Los radioperadores de Rescue One —a través del canal 26 de radio marino VHF— se comunican y coordinan con Capitanía de Puerto y otras dependencias gubernamentales para el rescate, enviando lanchas al lugar. Este servicio es gratuito, y también se ofrece de manera solidaria a quienes no están afiliados. La experiencia en rescates de muchos años es muy amplia.
Si bien es cierto no tiene costo el servicio de Rescue One, estos reciben —a través de la Asociación Civil del Club deportivo— donaciones voluntarias usadas para mejoras del equipo de radiocomunicación. Así también se paga con ello el mantenimiento de la rampa norte ubicada en “Playa Estela” la cual se construyó completamente con donaciones de la membresía. Cabe aclarar que los gastos que presentan las embarcaciones que acuden al rescate son cubiertas como reembolso a los mismos por quienes hayan sido auxiliados.
Dentro de los servicios de RESCUE ONE se encuentra el programa de “FIRST RESPONDERS” (primera respuesta de ayuda médica). Este está conformado por un selecto grupo de médicos voluntarios disponible para asistir emergencias médicas o accidentes. Este servicio opera a través del club deportivo y sirve de manera indistinta a quien lo necesite. Es digno de mencionar y reconocer el invaluable servicio que prestaron a la comunidad del poblado de Bahía de Kino durante la pandemia por COVID-19 de 2020 a 2021, donde se encargaron de prestar tanques para oxígeno, con su respectivo llenado, a quienes así lo requirieron. Fue una labor constante y que salvó vidas.
Respecto al club deportivo, además de ofrecer una amplia gama de actividades aptas para toda la familia, considera como prioritario a las personas jubiladas y/o pensionadas, tanto nacionales como extranjeros, donde estos últimos han tenido un lugar de encuentro para convivir con sus pares. La atención por cierto es bilingüe. Es notoria la forma en que estos se han integrado, cómo realizan actividades juntos y, de manera fraterna y solidaria, se apoyan entre ellos y a la comunidad local.
El lugar cuenta con amplias instalaciones techadas. En estas se localiza un extenso comedor hasta para 240 comensales que sirve también a propósitos recreativos y de grupo. Cuenta además con una cocina bien equipada y un bar. Es por tanto un lugar ideal para llevar a cabo eventos sociales, talleres, conferencias, reuniones, clases, etc.
Semanalmente ofrecen una apetitosa cena, que suele ser los sábados por la noche o se sirve un desayuno los domingos por la mañana. Esto forma parte de las actividades regulares del club. Tiene un costo por persona entre $150-200.00 pesos (dependiendo el tipo de cena) y $100.00 el desayuno, con lo cual se pagan los insumos y la despensa. La preparación de los alimentos es por parte de algunos miembros del club que voluntariamente han tomado esa tarea en sus manos.
Por fuera de las cómodas instalaciones cuentan con algunas áreas para juegos con césped artificial. Palapa, asadores y un amplio estacionamiento.
Entre semana también se ofrecen distintas actividades como ejercicios libres, pesas, baile y yoga dos veces por semana. Así también cuentan con mesas de billar, biblioteca, entre muchas otras facilidades.
El club deportivo cuenta con un consejo directivo que sesiona cada mes y que se renueva cada dos años. Son reuniones abiertas a toda la membresía donde presentan sus informes de actividades, y se toman acuerdos.
Actualmente la membresía es de cerca de 300 socios, quienes con un pago anual de $126.00 dólares americanos tienen derecho a participar de las actividades y facilidades que ofrece el club antes mencionadas. Existen otros planes de pago para la membresía. Cabe aclarar que, si bien en su mayor parte son miembros de la comunidad extranjera avecindada en Bahía de Kino, los mexicanos son también parte importante de la membresía. Estos dan vida al club durante los meses cálidos de mayo a octubre en que los residentes temporales regresan a sus lugares de origen en Estados Unidos y Canadá.
Cabe señalar que los ingresos del Club sirven para pagar los gastos de operación y mantenimiento que se presentan tales como los servicios de agua y luz, limpieza y fumigación. Pero más importante es destacar que, con los ingresos de la membresía, año con año el club apoya a un gran número de organizaciones del pueblo de Bahía de Kino, como las escuelas primaria y secundaria, entre otros. Es decir, el club por muchos años ha funcionado como una entidad que contribuye al bienestar de la comunidad.
Portada: Doctor Alfonso Heras Portillo, presidente y director ejecutivo de Bio SB, en el stand de la empresa en la USCAP 2022. En la foto se encuentra acompañado de los doctores Nadji, Montoya, Sangueza y Klock.
“Como empresa internacional especializada en productos para la detección oportuna de cáncer y con presencia en 70 países, Bio SB procura la mejora continua y el lanzamiento de productos”
Por: Luis Fernando Heras Portillo Desarrollador de negocios turísticos, comerciales e industriales.
Con el objetivo de presentar al público su nueva cartera de productos y avances para la realización de procesos de inmunohistoquímica, Bio SB participó en la 111° Reunión Anual de la Academia de Patología de Estados Unidos y Canadá (USCAP 2022).
Doctor Alfonso Heras Portillo (izq.) presente en la 111° Reunión Anual de la United States and Canadian Academy of Pathology (USCAP)
La empresa de origen sonorense, presidida por el Doctor Alfonso Heras Portillo, estuvo presente del 21 al 24 de marzo de 2022 en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, para mostrar a un amplio público de especialistas de la salud sus novedades en materia de anticuerpos IVD IHC, sistemas de detección únicos y nuevos productos IHC.
Doctor Alfonso Heras Portillo con Kipp Greicar, profesor de la Universidad Estatal McNeese y jefe de laboratorio de anatomía patológica en The Pathology Laboratory.
Entre ellos, se encuentran 24 nuevos anticuerpos IHC para aplicaciones en la detección de diversos tipos de cáncer, como cáncer de mama, colon, pulmón, próstata, riñón, hígado, tiroides y linfoma de Hodgkin. además de cuatro nuevos sustratos cromógenos IHC.
Algunos de los nuevos productos de Bio SB
Bio SB es una empresa de biotecnología con sede en la ciudad de Santa Bárbara, California, que desarrolla soluciones y tecnología con aplicaciones para el diagnóstico oportuno de enfermedades autoinmunes y de rechazo relacionadas con el cáncer, rechazo y enfermedades autoinmunes.
Actualmente, Bio SB realiza una gran aportación a nivel internacional para la investigación y desarrollo, manufactura y comercialización de productos para el diagnóstico y predicción de tratamientos para el cáncer.
Su tecnología y nuevos descubrimientos son distribuidos en 70 países, donde destacan los mercados de Europa (Alemania, Francia, Grecia, Finlandia, Inglaterra y países Escandinavos), Asia/Oceanía (China, Vietnam, India, Japón y Australia) y América (Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú y Ecuador).
Su presidente y director ejecutivo, el Doctor Alfonso Heras Portillo, afirma que la gran misión de Bio SB es “proporcionar a laboratorios biomédicos con las herramientas para mejorar el diagnóstico, el pronóstico y las terapias que benefician a los pacientes en todo el mundo”.
Con 71 años a cuestas, Don Luis Fernando Ruíz Batriz es uno de los deportistas sonorenses de alto rendimiento más consistentes en las últimas décadas. Sus 133 trofeos, 112 medallas y 8 placas hablan por sí mismas. Es además un deportista, no solo experimentado, sino que se mantiene en el clímax de su rendimiento físico, producto del cuidado de su salud y que lo ha hecho competir con personas mucho más jóvenes, generando gran admiración y respeto por ello.
Como todo deportista, existe una historia atrás de Don Luis. Orgullosamente de Villa de Seris, del barrio de El Jito, comentaba que, siendo estudiante de primaria, otros compañeros le hacían lo que ahora se le conoce como “bullying” y hasta lo llegaban a golpear a la salida, más que nada para burlarse de su aparente debilidad física. Así es como aprendió a correr, señaló sonriendo. Primero, se quedaba en la escuela hasta que se fueran para evitar el encuentro con sus acosadores, pero cuando estos se percataron de ello, lo esperaban cuadras más adelante. Luego, desarrolló la habilidad de correr y nunca más fue detenido, ganándose su respeto.
Pasado el tiempo, Don Luis empezó a andar en bicicleta. Siendo su padre agricultor en el campo “La Aurora” en la costa de Hermosillo (por rumbos del entronque de las calles 26 y la 4), empezó a aventurarse hasta las playas del estero “Tastiota”, donde iba a recoger jaibas y almejas para su familia. Era saliendo de vacaciones que debía incorporarse a la vida del campo. Esos largos recorridos de hasta 40 km, ida y vuelta en bicicleta, crearon en Don Luis un mozalbete, un gusto por andar en bicicleta que perdura 60 años después.
Su pasión por las competencias de ciclismo de ruta empezó en 1968. Era una bicicleta tipo turismo la que usaba inicialmente, pero con los consejos de vecinos suyos de Villa de Seris, pudo aspirar a competir y ganar a nivel municipal su primer trofeo de segundo lugar en 1972. Pasaron todavía más años, hasta 1989 cuando fue invitado a integrarse al equipo “Velo Club” donde, con la ayuda de su entrenador —que antes no tuvo—, empezó a clasificar en los medalleros. Pero no fue hasta que conoció la bicicleta de montaña en 1995 que se enamoraría aún más de este deporte, que apenas se ponía de moda y crecía en ese entonces. Entre las primeras pistas para los que practican bicicleta de montaña se encontraba la ruta del cerro del Bachoco de Hermosillo; la segunda la construyó Don Luis en 1977. Así también la del rancho “La Pintada” (donde se encuentran las famosas pinturas rupestres). Esta fue diseñada por Don Luis, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004. Lo mismo la pista del rancho “La Caridad”, construida únicamente por Don Luis en 2001, siendo todo ello parte de su legado.
Pista “La Caridad”, construida por Don Luis Ruíz en 2001
Pista “La Pintada”, diseñada por Don Luis Ruíz, y construida en conjunto con el equipo “Los Coyotes” en 2004
El ciclismo de montaña apenas iniciaba en Hermosillo en los años 90s. Su personaje más conocido era Alex Brackmo, a quien Don Luis tuvo oportunidad de conocer fortuitamente, “y al que agradece, porque sus consejos como entrenador le ayudaron a estar en la mayoría de las competencias en los primeros lugares a nivel estatal, nacional e internacional”.
Ya para entonces practicaba con regularidad el ciclismo de ruta. Por lo tanto, no le sería difícil integrarse a esta nueva modalidad “de montaña” donde es ahora reconocido por propios y extraños. En este punto, con el equipo “VH-NORSON”, alcanzó un nivel competitivo aún mayor, siendo patrocinado para participar en competencias internacionales. De ellas, por cierto, trajo algunas ideas para la construcción de nuevas pistas de ciclismo de montaña en Hermosillo. De igual forma, bien podría considerársele un ingeniero civil empírico, pues sus pistas han recibido grandes elogios.
Su espíritu deportivo y afable le permitió por propia mano, con pico y pala, realizar rutas de varios kilómetros por los cerros del norte de Hermosillo. Eso sí, cuidando siempre la naturaleza. Al respecto, orgullosamente comparte que nunca tumbó ningún árbol, y que a todos les sacaba la vuelta favoreciendo incluso los recorridos. Una de esas pistas fue bautizada por alguno de sus compañeros como pista “Crazy Luis”. Además, trazó y construyó la llamada pista “El Cimarrón”. Por todo lo anterior, ha sido reconocido como uno de los impulsores de esta modalidad del ciclismo, ahora con casi tres décadas de antigüedad.
Por otro lado, en su afán deportivo, a Don Luis le llamaron mucho la atención las embarcaciones tipo “Kayak”, hasta que logró hacerse de una de fibra de vidrio en Guadalajara por allá en 1994.
Desde entonces se ha venido haciendo de más y mejor equipo, convirtiéndose también en un referente en este nuevo deporte de los sonorenses, que sin haber alcanzado aún la convocatoria que ha tenido el ciclismo crece día con día variando entre dos modalidades: el “kayakismo” para rutas marítimas, y el kayak para pesca, cada una con sus propias características en el equipo.
Como pueden imaginarse, amables lectores, a Don Luis le gusta participar en todos aquellos deportes donde pueda disfrutar del campo, la montaña o el mar. Es por ello que, además del ciclismo de ruta y de montaña; de trotar y correr (como debió aprender en la infancia para salvarse de los ‘depredadores’) ha tenido participación en otros deportes como medios maratones, maratones (42 km) y triatlones, donde su experiencia en ciclismo y carreras le ha permitido obtener lugar en los podios.
Pero eso no es todo. Don Luis se ha integrado a un equipo de personas que gustan del kayak, sus amigos de “Kayak Weekend”, quienes con cierta regularidad se reúnen para realizar algunos recorridos o encuentros. Sin embargo, ha sido un equipo de solo cuatro personas, incluyéndolo, quienes se han planteado récords o registros más allá de las capacidades de quienes no tienen la constitución física o mental, apoyados en la práctica consistente del deporte.
En años recientes, dicho grupo de kayakistas ha realizado rutas de hasta 35 km a la isla San Pedro Nolasco, en el municipio de Guaymas, partiendo de la playa el Colorado, que considerando el regreso han significado hasta 80 km de recorrido, basados en la coordinación de sus brazos para el uso de remos. Cabe mencionar que no siempre las condiciones de navegación son las óptimas, y que algunas ocasiones deben enfrentar “viento en contra” o corrientes marinas, haciendo doblemente pesado el esfuerzo. Hemos visto videos en que han dejado evidencias de lo anterior, donde al terminar Don Luis se observa “tanfresco como una lechuga”, como si hubiera hecho un calentamiento de alguno de sus deportes favoritos ya citados. Don Luis, en recorrido solitario en mayo de 2021, navegó del muelle de Kino Viejo a la isla del Tiburón y de regreso, con una distancia acumulada de hasta 70 km, misma que cubrió sin descanso en tan solo 12 horas, estableciendo un récord.
Ahora bien, basados en el trabajo de equipo que han desarrollado como kayakistas, con una velocidad de hasta 8 km/hora que pueden sostener impulsados por los remos, estos han decidido plantearse un nuevo reto: cruzar a Baja California. Será en el próximo mes de mayo de 2022 cuando tienen proyectado hacerlo.
A diferencia de anteriores kayakistas, quienes también han logrado cruzar a la península de Baja California por esas mismas fechas, Don Luis y su equipo pretenden imponer una marca reduciendo el tiempo a solo 2 días de navegación. Por supuesto tendrán las grandes islas del Mar de Cortés, Tiburón, San Esteban y San Lorenzo como puntos de seguridad donde podrían llegar en caso necesario, más su intención es llegar directamente hasta la isla San Lorenzo en el primer día, y concluir el segundo día llegando a San Francisquito en la Baja.
No quieren lancha de apoyo, tampoco llevarán donde cocinar o equipos tipo arpón o cañas para pescar, tampoco velas o pedales para impulsarse con el aire o sus piernas. Ellos lo ven como una competencia contra reloj porque algunos de ellos deben regresar el siguiente lunes a trabajar. El cruce será en extremo demandante para el equipo, pero bajo el liderazgo de Don Luis, con apenas 20 años más que el promedio del resto del equipo, seguro impondrán una marca que durará por muchos años. Solo contratarán una lancha de Bahía de Kino para ir por ellos el domingo.
Por último, cabe señalar que Don Luis no es solo un ejemplo en lo deportivo o en materia de perseverancia y constancia, sino que es una persona amable, educado con valores, generosa, ecuánime, quien trabajó para una dependencia estatal el tiempo reglamentario y quien ahora disfruta enteramente de su modesta jubilación. Le gusta viajar en su moto 350 doble propósito, tocar la guitarra y componer coplas. Cuenta con apoyo logístico en Bahía de Kino, siendo agradecido al decir que cuenta con buenos amigos allí, donde lo reciben entre semana y guardan parte de sus equipos. Bahía de Kino es donde le gusta venir a ponerse en condición, ya sea corriendo hacia la boca del estero, pedaleando a Punta Chueca o caminando por el muelle de Kino Viejo. No les extrañe verlo por nuestras bellas playas.
Eso sí, Don Luis es una persona muy familiar, a quien le gusta pasar los fines de semana con su amada esposa, familiares y amigos, siendo para él una religión hacerlo así y es donde se entiende el porqué de sus éxitos.