La península de Yucatán es mundialmente conocida por tener una gran cantidad de cenotes y otras fuentes de agua subterránea. Entre ellos se encuentra uno que maravilla a todo aquel que lo visita por su curiosa forma de corazón.
Se le conoce como “Corazón del Paraíso” y se encuentra ubicado en el Pueblo Mágico de Tulum, Quintana Roo, un destino turístico conocido por sus playas y zonas arqueológicas.
Aunque muchos podrían pensar que es un cenote artificial, en realidad se trata de una formación completamente natural que, debido a la erosión del suelo, ha tomado esta peculiar forma.
Se dice que el cenote Corazón del Paraíso fue de suma importancia para la cultura maya, pues en este sitio se habrían llevado a cabo ceremonias religiosas. De hecho, los mayas tenían una conexión significativa con los cenotes pues, de acuerdo con sus creencias, estos eran lugares sagrados y se les consideraban entradas al ‘otro mundo’, donde habiaba el dios de la lluvia Chaak.
Durante tu visita al cenote, podrás realizar ecoturismo como avistamiento de aves, recorrido por la naturaleza, disfrutar hermosas vistas, nadar en sus aguas cristalinas y practicar snorkel.
Sin duda, un lugar ideal para disfrutar en familia y obtener las mejores fotografías.
¿Cómo llegar al cenote Corazón del Paraíso?
El cenote se encuentra a 7 kilómetros de Tulum y, de acuerdo con la página del destino, está a cinco minutos saliendo del Pueblo Mágico, en la carretera Tulum-Carrillo Puerto, poco antes de llegar al cenote Zamná, antes llamado “2 Osos”.
De acuerdo con el sitio Descubro.mx, para ingresar es necesario cubrir una cuota de $150 pesos para el público general. Su horario es de 9:00 a.m. a 17:00 p.m. de lunes a domingo.
En portada: Palo verde (Parkinsonia florida), especie nativa de Sonora, México.
Existe una variedad de razones por las optar por plantas nativas en tu jardín puede ser una buena idea. Las plantas nativas son aquellas que crecen de manera natural en un área antes de un asentamiento humano. Es una planta adecuada para el suelo, el clima y las condiciones de un país, estado, ciudad o una pequeña región en particular.
Puedes elegir plantas nativas de tu región o de un área mucho más estrecha. Pero ya sea que sean nativas en una escala amplia o específicamente de tu comunidad, los beneficios de elegirlas son evidentes.
Las plantas nativas se adaptan mejor al entorno local
Las plantas nativas han evolucionado en su propio entorno durante un largo período de tiempo. Esto significa que a menudo han tenido que adaptarse al suelo, el clima y las condiciones que se encuentran allí. Al cultivar un huerto de forma orgánica, elegir las plantas adecuadas para los lugares adecuados es muy importante, pues a menudo las plantas nativas cubren perfectamente los nichos ecológicos para un lugar en particular.
Elegir las plantas que mejor se adaptan significa que en tu jardín se reducirán las posibilidades de crecimiento deficiente de las plantas, problemas de plagas y enfermedades. Las plantas nativas son muy fáciles de cuidar y cultivar. Dado que se adaptan bien a su entorno, a menudo pueden ser opciones ideales para un jardín de bajo mantenimiento.
Elegir plantas nativas puede hacerte ahorrar dinero
Como plantas bien adaptadas, las especies nativas pueden ahorrarte dinero, así como tiempo y esfuerzo. Tratar de cultivar plantas que no son adecuadas para el clima y las condiciones en las que vives puede provocar pérdidas. Comprar plantas no nativas también pueden ser más costo que las especies de plantas nativas de origen local puesto que, entre muchos otros factores, deben ser traídas de otros lugares.
Y dado que las plantas nativas que se adaptan idealmente a tu jardín serán felices y saludables, tenderán a requerir menos recursos (como agua, fertilizantes, pesticidas) para prosperar y proliferarán más fácilmente.
Las plantas no nativas pueden amenazar los ecosistemas locales
Elegir plantas nativas no solo es bueno para ti. A menudo, también puede llegar a ser lo correcto para los ecosistemas locales. Proteger las plantas nativas y preservar la biodiversidad regional puede ayudar a recuperar algunas especies de plantas locales en peligro de extinción y preservar una amplia gama de plantas que podrían verse amenazadas por la destrucción del hábitat.
Si bien algunas plantas no nativas pueden ser extremadamente útiles para tu jardín, otras pueden amenazar a las plantas nativas del área. Pueden ser invasoras y representar una amenaza al superar en número a las especies nativas, reduciendo la biodiversidad y dañando el ecosistema.
Las plantas nativas y la vida silvestre evolucionaron juntas
Dado que las plantas nativas y la naturaleza local evolucionaron juntas, existen muchas interacciones beneficiosas y relaciones simbióticas entre ellas. Esta ecología compleja es crucial para la vida en la tierra, y debemos reconocer la compleja red de vida que forma un jardín orgánico o un ecosistema natural. La elección de plantas autóctonas es uno de los pasos que podemos dar para preservarlas.
Desde aves hasta mariposas, abejas y muchos otros polinizadores e insectos, las plantas nativas son esenciales: son fuentes de alimento cruciales, proporcionan un lugar seguro para la anidación, para la procreación y reproducción, o refugio y protección para las muchas criaturas con las que compartimos nuestro espacio.
Las plantas nativas son hermosas y útiles
Plantar para obtener beneficios ecológicos y crear un jardín amigable con la vida silvestre lleno de muchas plantas nativas no significa que debas comprometer la estética.
Muchas plantas nativas también son comestibles, medicinales o útiles en una amplia gama de aplicaciones. No importa dónde vivas, siempre habrán plantas nativas que pueden generar múltiples rendimientos, al mismo tiempo que proveen un atractivo visual a tu jardín.
Para conocer qué plantas nativas existen en la región donde vives, puedes hacer uso de la aplicación web de la CONABIO “EncicloVida”, disponible en el sitio web: www.enciclovida.mx
Aunque en ocasiones las cosas parezcan complicadas, siempre que levantemos la mirada podremos observar cosas maravillosas. En esta ocasión, todos podremos mirar el cielo para disfrutar de la superluna de abril, también conocida como superluna rosa.
Se trata de un fenómeno astronómico que ocurre cuando la órbita de la Luna está a aproximadamente 363,000 kilómetros de la Tierra, y al mismo tiempo está en la fase de ‘luna llena‘. Esto hace que la luna se encuentre en el punto más cercano a nuestro planeta, a lo que se le conoce como perigeo.
La superluna rosa podrá verse la noche del 25 y la mañana del 26 de abril, cuando nuestro satélite natural brillará como ninguna otra noche del 2021.
Cabe destacar que su nombre no lo recibe porque cambie de color, sino porque de acuerdo con una tradición nativo americana, su aparición coincide con la floración de las plantas del género Phlox en Estados Unidos y Canadá, que son de color rosado.
La superluna rosa se distingue por encima de otras lunas llenas normales por ser hasta un 30% más brillantes y que su diámetro se observa hasta un 7% o 14% más grande de lo que comúnmente se ven las lunas llenas. A diferencia de otras superlunas, la de abril es la superluna más grande que hay.
¿Cómo ver la superluna rosa?
La superluna rosa podrá observarse la noche de este domingo 25 y la madrugada del lunes 26 de abril. Pero si te la pierdes, no te preocupes, pues el perigeo terminará el miércoles 29 de abril.
Puedes observarla en cualquier momento de la noche o madrugada, pero hay quienes afirman que la mejor hora para verla en México será a las 23:30 del lunes 26 de abril (hora de la CDMX).
Frente al Mar de Cortés se encuentra Loreto, la ciudad más antigua de Baja California Sur que encanta a turistas nacionales e internacionales por ser un maravilloso acuario natural.
Loreto es un destino rico en historia y bellezas naturales, características que le valieron ser nombrado Pueblo Mágico en 2012. Es un excelente destino turístico para todos aquellos amantes de la playa y los ecosistemas marinos.
Foto: trevor_clark77
Su origen data del siglo XVII, cuando este destino fue elegido por jesuitas para comenzar a colonizar la península de Baja California. Fue fundada por Juan María Salvatierra en 1697, nombrándola “Nuestra Señora de Loreto”.
Sin embargo, Loreto es también considerado el asentamiento humano más antiguo de la península, con una antigüedad de 12,000 años. Antes de la llegada de los españoles era habitada por los pueblos Cochimí y Guaicura. Actualmente es posible observar pinturas rupestres que representan la vida de los primeros hombres en Baja California Sur.
También conocida como la “Capital Histórica de las Californias”, el territorio posee 14 increíbles islas y 250 km. de playa. Su paisaje se mezcla con la Sierra de la Giganta, una de las cordilleras más altas de la península. Algunas de sus playas más conocidas son la playa del centro de Loreto, Ensenada Blanca y playa Luna de Miel, en la Isla Danzante.
Playa del Centro de Loreto.
Los atractivos son diversos y variados, como su hermoso Centro Histórico rodeado por calles empedradas y su marina, que es la mayor marina natural de México.
Se dice que el sol en Loreto brilla los 360 días del año y su temperatura promedio es de aproximadamente 27ºC, por lo que las actividades al aire libre siempre están disponibles, como paseo en velero, kayak, snorkel, buceo y pesca deportiva, además de actividades terrestres como senderismo, ciclismo y escalada.
Cabe destacar que también cuenta con el Parque Nacional Bahía de Loreto, conformado por cinco islas del Mar de Cortés. Es el más grande de México y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005. Aquí habitan numerosas especies de flora y fauna, como lobos marinos, gaviotas y águilas pescadoras.
En cuanto a su gastronomía, la fusión de la comida típica del norte de México con la variedad de alimentos marinos se refleja en cada platillo. Puedes disfrutar desde machaca, ceviche, callo, langosta, y las famosas almejas tatemadas.
Si estás planeando tus próximas vacaciones, no pierdas la oportunidad de visitar una joya más de la Riviera del Mar de Cortés. Loreto ofrece una variedad de servicios de hospedaje, hoteles de lujo, hoteles todo incluido, además de hoteles y posadas acogedoras y familiares.
Después de la pandemia y el confinamiento por Covid-19, los seres humanos hemos tenido que adaptarnos a un mundo que cambió rápidamente.
Como parte de esta adaptación, algunos de nuestros nuevos hábitos han beneficiado al medio ambiente, como comprar en comercios locales y reducir nuestra cantidad de desplazamentos.
A pesar de ser un año duro, el 2020 nos dejó con buenos aprendizajes que pueden prevalecer si llevamos estos nuevos hábitos al mundo pospandémico.
A continuación se mencionan 6 de ellos que benefician tanto al medio ambiente como nuestras propias vidas:
Compra productos locales
Cuando el mundo entró en crisis, muchas personas dejaron de ir a supermercados. Ya sea porque evitaban grandes multitudes o porque las mismas tiendas implementaron restricciones, las personas optaron por acudir a pequeñas tiendas, comercios y mercados locales para hacer sus compras.
Además de beneficiar a la economía local, esta acción ayuda a minimizar la huella de carbono. Parte de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del transporte que los alimentos realizan para llegar a su destino, lo que el se le conoce como “kilómetros de alimentos”. En la Ley de Alimentos, Conservación y Energía de Estados Unidos se entiende por “producto alimentario agrícola producido local o regionalmente” al producto alimentario que viaja menos de 644 kilómetros desde el punto de origen hasta donde se comercializa, o también al que se vende en el estado que lo produjo.
Reduce tus traslados
Cuando la pandemia cerró muchas escuelas y oficinas, la gente rápidamente acudió al internet para continuar con sus labores de manera virtual.
Estados Unidos es actualmente el segundo país que más dióxido de carbono (CO2) emite a nivel mundial. Sin embargo, en junio de 2020 los estadounidenses recorrieron casi 60 mil millones de kilómetros menos que el mismo mes pero en 2019. Se estima que un vehículo de pasajeros típico emite alrededor de 4.6 toneladas métricas de dióxido de carbono por año.
Con menos traslados, las presonas comenzaron a caminar más a las tiendas cercanas de su área, utilizaron más bicicletas para evitar el transporte público, lo que beneficia tanto al medio ambiente como a la salud.
Disminuye viajes en avión
Las aerolíneas fueron una de las industrias más afectadas durante la pandemia, con vuelos cancelados debido a las restricciones de viaje.
En la actualidad, los vuelos representan el 2% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, y la cifra va en aumento.
De acuerdo con Sabina Shaikh, directora del Programa de Medio Ambiente Global de la Universidad de Chicago, la calidad del aire mejoró en todo el mundo bajo las restricciones de la pandemia, lo que se debió, en gran parte, a la reducción de los viajes. Sin embargo, la calidad del aire empezó a empeorar lentamente a medida que los lugares han vuelto a abrir.
Esto no significa que no debas subirte a un avión, pero algunos viajes de negocios podrían ser sustituidos por llamadas de videoconferencia.
Pasa tiempo con tus seres queridos en la comida o cena
Cuando comenzó la pandemia, ver a nuestros seres queridos en persona era algo muy difícil, y en algunos casos imposible. Pero las familias que vivían en el mismo hogar pasaban tiempo juntas y a menudo participaban en actividades como cocinar, jugar juegos de mesa, practicar deportes y comer juntos.
Además de aumentar el tiempo de unión, cenar juntos en familia también mostró una asociación positiva con el consumo de frutas y verduras, según un estudio publicado en el Journal of Nutrition Education and Behavior.
Disfruta la naturaleza
Después de meses de confinamiento, muchos optaron por explorar al aire libre y disfrutar la naturaleza para hacer deporte y divertirse.
Además de que es un excelente escape de la rutina, explorar la naturaleza también posee beneficios para la salud física y mental, según un estudio de 2019 publicado en la revista Scientific Reports. De los individuos que declararon pasar al menos dos horas a la semana en la naturaleza, solo uno de cada siete declaró tener mala salud.
Los niños también obtienen los beneficios de pasar tiempo de forma regular en la naturaleza, según un estudio publicado en Frontiers in Psychology. Los investigadores descubrieron que los niños que decían sentirse conectados con la naturaleza eran más altruistas y obtenían puntuaciones más altas en una escala de felicidad.
Usa cubrebocas cuando estés enfermo
Antes de la pandemia, la gente rara vez llevaba cubrebocas cuando padecía enfermedades como la gripe. En los meses posteriores a la pandemia, el mundo agotó los cubrebocas de farmacias y comercios, e incluso comenzaron a fabricarlos.
El uso de un cubrebocas también puede reducir significativamente la propagación del virus de la gripe, según un estudio de 2013 publicado en PLOS Pathogens.
Esto se reflejó en una disminución de la gripe en Estados Unidos durante 2020. Autoridades atribuyeron la disminución a las personas que siguieron las medidas de seguridad de covid-19, además de las personas que recibieron la vacuna contra la gripe.
Vía CNN. Foto de portada: Jason Whitman|NurPhoto, vía Getty Images
Durante la Cumbre Climática 2021, realizada en el Día Mundial de la Tierra, 40 líderes mundiales, funcionarios y especialistas se reunieron de manera virtual para pactar compromisos más ambicios para generar un futuro más sustentable para nuevas generaciones.
Aunque entre los invitados estuvieron los presidentes de Estados Unidos, China, Rusia, la jefa del Fondo Monetario Internacional e incluso el Papa Francisco, hubo una ponente que destacó de sobremanera e impresionó a los presentes: Xiye Bastida.
Pero, ¿quién es y por qué su participación tuvo gran impacto?
Xiye Bastida es una activista mexicana de 19 años. Es originaria de San Pedro Tultepec, Estado de México. Actualmente es líder de Fridays for Future, un movimiento internacional impulsado por Greta Thunberg. Siguiendo el ejemplo de la sueca, Xiye aprovechó la ocasión para exigir a los presidentes mayores acciones a favor del medio ambiente pues, consideró, están “perpetuando y defendiendo los dañinos sistemas del colonialismo, la opresión, el capitalismo y las soluciones de lavado de cerebro orientadas al mercado”.
En un contundente discurso, la adolescente mexicana dijo que las soluciones al calentamiento global “deben estar alineadas con el hecho de que la justicia climática es justicia social”.
Bastida afirmó que en lugar de simplemente hablar sobre el cambio climático, los líderes mundiales “deben aceptar que la era de los combustibles fósiles ha terminado”, por lo que exigió una transición inmediata a las energías renovables en todo el mundo y el fin de los subsidios y la infraestructura de los combustibles fósiles, incluidos los nuevos oleoductos.
Su discurso, a pesar de ser duro, fue aplaudido por los asistentes y medios de comunicación por su coraje, madurez y visión.
Bastida forma parte de la Iniciativa Re-Earth: Re Imagine Re-Connect Re-Define y defiende la justicia climática.
La joven pertenece a las comunidades indígenas otomí y tolteca. Se convirtió en activista luego de que, en 2015, su pueblo sufrió sequías devastadoras y desabasto de agua.
“Nuestro lago se estaba secando porque no teníamos lluvias. Vivimos con los ciclos de la Tierra y que las precipitaciones no lleguen cuando es temporada de lluvias es muy loco. Cuando no llueve la tierra se seca y nosotros dependemos de la tierra. Es nuestro sistema de apoyo. Tras esto, tuvimos cantidades de lluvias masivas que no cesaban”, indicó a Nexus Media.
Antes de eso, ella y su familia migraron a Nueva York, Estados Unidos, donde solo iban a estar un año, pero al visitar Long Island se asustó al ver lo devastador que fue el huracán Sandy en 2012 y se dio cuenta que lo sucedido en su pueblo no era un hecho aislado, sino que era provocado por la crisis climática.
Comenzó a colocar carteles en su escuela secundaria en Manhattan. Con sus compañeros creó un grupo ambiental y se acercó a organizaciones como Peopels Climate Movement, Sunrise Movement y Extinction Rebellion, de las cuales forma parte del comité administrativo y desarrolló un programa para entrenar a activistas jóvenes luchadores por el medio ambiente.
En 2019 movilizó a 600 estudiantes en una marcha contra la emergencia climática.
“Recuerdo cuando tenía 12 años en México y creía que sabía cómo iba a ser mi viaje escolar. Estaba segura de que iba a estudiar veterinaria y vivir en París. Divertido, ¿verdad? Pero luego me di cuenta de que mi misión era promover la justicia climática y ambiental, poniendo el foco en las comunidades que han vivido en equilibrio con la naturaleza, antes de ser blanco de explotación y contaminación”, contó en su cuenta de Instagram.
En 2019 recibió en Nueva York a la activista sueca Greta Thunberg, quien había cruzado el Atlántico en un velero por dos semanas para emitir cero carbono con su viaje y por eso la llamaron la “Greta Thunberg mexicana”, lo cual le disgusta.
En 2020 escribió un artículo titulado: “No me llamo Greta Thunberg” para exponer que su activismo es diverso y reside en la fuerza de lo que defienden, pues mientras Greta pide escuchar a los científicos, Xiye quiere que se atienda lo ocurrido con las comunidades indígenas afectadas por las sequías, los incendios forestales, la pérdida de cosechas y el abuso de los derechos humanos, como denunció en la Cumbre Climática 2021.
El cambio climático es un fenómeno provocado en gran parte por la acumulación de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
El aumento de la temperatura en nuestro planeta provoca graves afectaciones que van desde el derretimiento de los polos árticos, olas de calor más intensas y fenómenos metereológicos más extremos, como heladas, sequías, incendios forestales y más.
Cada año, el aumento de la temperatura desplaza a dos millones de personas hacia otros territorios, provoca la muerte de 1,600 personas por incendios forestales y ocasiona 49,000 millones de dólares en pérdidas. Esto de acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De hecho, esta organización ha hecho constantes llamados para que los gobiernos de todo el mundo hagan grandes compromisos para enfrentar la crisis del clima y cumplir con el Acuerdo de París.
Si bien algunas naciones deben poner aún más de su parte que otras, solo el esfuerzo en conjunto nos permitirá mitigar el cambio climático y vivir un futuro sustentable.
En el marco del Día de la Tierra que se celebra el próximo 22 de abril, a continuación te presentamos los países que más contaminan con emisiones de CO2:
China 30.0%
Estados Unidos 13.4%
India 6.8%
Rusia 4.7%
Japón 3.0%
Alemania 1.85% Irán 1.85%
Corea del Sur 1.7%
Indonesia 1.65%
Arabia Saudita 1.62%
Canadá 1.54%
Sudáfrica 1.3%
México 1.28%
China, Estados Unidos, India y Rusia son los países que más contaminan, pues emiten 55% del CO2 mundial.
Aunque México aporta solo 1.2% del total de emisiones contaminantes mundiales, es el páis más contaminante de América Latina, incluso por encima de Brasil.
Sin embargo, el actual Gobierno Federal apuesta por los combustibles fósiles con la construcción de una nueva refinería, y los resultados de dichas decisiones han tenido un impacto significativo. En 2019, el costo total por el agotamiento y degradación ambiental fue de 1 billón de pesos, equivalente a 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB), según el Instituto Mexicano de Estadística y Geografía (Inegi).
Nuestro país tiene la meta de producir 35% de su energía eléctrica con fuentes renovables hacia 2024, pero la Secretaría de Energía reveló en un documento que el compromiso se cumplirá hasta 2025.
La pandemia de coronavirus provocó una leve disminución de gases contaminantes en la atmósfera. Sin embargo, a medida que la economía se reactiva expertos estiman que el planeta sufrirá las consecuencias de un ‘efecto rebote’.
Pero, ante los riesgos de este y otros factores que aumentan la crisis climática, la ONU advirtió que 2020 también fue un año de temperaturas récord y desastres meteorológicos, por lo que pidió al mundo una reducción drástica de sus emisiones.
“Las emisiones globales deben reducirse de manera colectiva, a más tardar en 2030 en un 45 %”, pidió el secretario general de la ONU, António Guterres, en la presentación del Informe sobre el Estado Global del Clima 2020.
El estudio, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), mostró que en 2020 las inundaciones, sequías y ciclones afectaron a todos los continentes, mientras la ayuda humanitaria para atender a los afectados por dichas catástrofes fue limitada la pandemia.
“El estudio demuestra que no hay tiempo que perder: el clima está cambiando y los impactos ya son demasiado perjudiciales para el planeta”, advirtió Guterres, quien indicó que los gobiernos también deben comprometerse a lograr emisiones cero antes de 2050.
El llamado fue realizado de cara a la Cumbre de Líderes sobre el Clima que se llevará a cabo de manera virtual esta semana, con miras a idear planes más ambiciosos de reducción de emisiones antes de la 26a cumbre climática que se celebrará en noviembre.
El informe confirmó, como ya habían advertido estudios preliminares en diciembre, que el pasado año fue uno de los tres más cálidos de los que se tiene registro, junto a 2016 y 2019.
La temperatura media mundial en 2020 fue aproximadamente 1.2 grados centígrados superior a los niveles preindustriales (1850-1900), y ello pese a que en el pasado año se produjo el fenómeno de La Niña, que suele contribuir a un enfriamiento de las temperaturas.
“Estamos peligrosamente cerca del límite de 1.5 grados fijado por la comunidad científica”, señaló Guterres haciendo referencia al Acuerdo de París. Además de calificar a el informe de “aterrador”, aseguró que su contenido “debe ser leído por todos los líderes mundiales”.
Los seis años pasados, entre 2015 y 2020, fueron además los más calurosos de los que se tienen datos, y la desaceleración económica relacionada con la pandemia “no logró frenar los motores del cambio climático ni su cada vez mayor impacto”, subrayó la OMM.
Los manantiales surgen a partir de las aguas freáticas, que son acumulaciones de agua subterránea a una profundidad pequeña.
En Yucatán, el agua subterránea es su principal abastecimiento del líquido. Las filtraciones de esta a la superficie se realizan a través de ríos, barrancos y mares donde llegan a salir formando manantiales, también conocidos como ‘ojos de agua‘.
Al surgir, el agua trae consigo la vida, formando a su paso hermosos ecosistemas que resultan ser un deleite para los amantes de la naturaleza.
¿Quieres conocerlos? Estos son algunos de los más bellos:
Ojo de agua Dzul Ha
En Sisal podrás ver muchos peces, aves y flora del lugar, además de remar o cerca de 100 metros del canal, hasta llegar al ojo de agua Dzul Ha, un sitio con fresca agua cristalina. Este ojo de agua se caracteriza, por estar escondido entre los mangles.
Ojo de agua Ría Celestún
Celestún es una población que se encuentra a 95 km de la ciudad de Mérida, y donde puedes visitar la Reserva de la Biósfera Ría Celestún, reconocido por ser el lugar de refugio invernal de miles de flamencos y de muchas otras especies de aves. El ecosistema de Celestún es único debido a la combinación de agua dulce proveniente de la reserva Ría Celestún y el agua salada del golfo de México.
Ojo de agua de Dzilam Bravo
Dzilam tienen varios ojos de agua, cenote, laguna, y “Las Bocas” donde el rio y el mar se unen. Además, es un puerto histórico, en donde desembarcaron los españoles y se encuentra la tumba del célebre pirata del siglo XIX, Jean Laffite.
A escasos metros de su costa hay varios ojos de agua, uno de los tanto fue tan especial que en el 2003 National Geographic fue de expedición.
Ojo de agua de Kambulnah
Del maya kambul que significa nido o casa, este cenote fue encontrado por casualidad después del impacto del huracán Isidoro. Posteriormente se construyó un sendero de aproximadamente 320 metros para el fácil acceso a los visitantes hasta el cenote. Este lugar también cuenta con palapas y áreas recreativas. Sus aguas color azul son ideales para bañarse ya que es un cenote de baja profundidad.
Ojo de agua en San Crisanto
En este sitio de ensueño brota agua cristalina que al acercarse se vuelve cobriza gracias a los minerales que enriquecen el suelo del manglar. Podrás caminar ente puentes de madera que pasan por encima del área del mangle; también podrás observar la fauna marina que aquí habita. Sin duda un lugar precioso.
Existen pequeños cambios que podemos realizar para ayudar al medio ambiente, muchas veces en aspectos de nuestra vida que ni siquiera habíamos considerado, como nuestra alimentación.
Lo que eliges para comer tiene un impacto significativo en la Tierra, pues cuanto más se consumen ciertos alimentos, mayor es la demanda de cultivos, ganado, tierras, agua y energía. Aunque parezcan insignificantes, con el tiempo estas acciones suman.
Puedes hacer la diferencia eligiendo alimentos locales o más ecológicos, e incorporándolos a tu dieta de vez en cuando. Cuanto más lo hagas, más fácil se volverá y mayor será la diferencia que tus acciones tendrán sobre nuestro planeta. Estas son algunas recomendaciones que hace el sitio Treehugger a través de su sección ‘Small Acts, Big Impact‘.
1. Come frijoles en lugar de carne roja una vez a la semana
Cambiar la carne por ingredientes de origen vegetal en una comida reducirá tu huella de carbono. Los frijoles son una excelente opción, así como también las lentejas, granos o nueces. Son fuente de proteínas y pueden hacer que tu comida sea satisfactoria y llena de sabor.
Según la ONU, el ganado representa casi el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. Este, en particular, requiere grandes cantidades de alimento, lo que impulsa la deforestación. Si todos en México dejaran la carne y el queso durante un día a la semana, sería como sacar de circulación a 2.9 millones de automóviles de la carretera, o no conducir 22 mil millones de kilómetros. Si eres parte de un hogar de cuatro personas, dejar la carne una vez a la semana equivale a sacar tu auto de circulación durante cinco semanas.
2. Elige pescados pequeños
Si comes pescado, es mejor elegir los más pequeños, como anchoas, calamares, sardinas y caballa, que comer pescados grandes como el atún y el salmón. Elije ostras, mejillones y almejas en lugar de camarones.
Los peces más pequeños tienden a quedar atrapados en redes que no se arrastran por el fondo del océano, lo que los hace menos nocivos para el medio ambiente. Además, ,existe una bioacumulación reducida de sustancias químicas en sus cuerpos porque están en la parte inferior de la cadena alimentaria, lo que los hace más saludables.
3. Come vegano hasta la hora de cenar
Al evitar los productos de origen animal durante el día, puedes ahorrar carbono sin perderte la comida más importante del día. Esto también se conoce como la “dieta vegana antes de las 6”.
Reducir el consumo de productos animales es una de las formas más efectivas de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Según Jonathan Safran Foer en “We Are the Weather: Saving the Planet Begins at Breakfast”, no comer productos de origen animal en el desayuno y el almuerzo te hará ahorrar 1.3 toneladas métricas de carbono al año.
4. Come más brócolis que espárragos
Comer muchas verduras es una de las maneras más ecológicas y saludables de alimentarnos. Pero incluso entre las verduras, hay algunas opciones que son mejores que otras. Si bien los espárragos son deliciosos, su cultivo es nocivo para el planeta. Un estudio encontró que los espárragos tienen los mayores impactos ambientales. Mientras que el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas necesitan alrededor de 65 litros de agua por kilo para crecer, los espárragos requieren 490 galones de agua por kilo. Comer brócoli en lugar de espárragos una vez al mes reduciría 10,220 litros de agua de tu huella hídrica anual.
5. Usa leche de avena en tu café
La leche de avena es amada por los baristas de todo el mundo, gracias a sus similitudes con la leche de vaca. Tiene un sabor rico y cremoso y se puede espumar para preparar café con leche y capuchinos.
Agregar leche de vaca al café duplica tu huella de carbono, de 0.28 kilogramos de dióxido de carbono de un café negro a 0.55 kilogramos de CO2 por un café con leche. Si cambias a la leche de origen vegetal, las emisiones promedio son aproximadamente la mitad de las de la leche de vaca. La leche de almendras tiene la menor huella de carbono (0,14 kilogramos de CO2e), pero para producirla se utilizan cantidades excesivas de agua y pesticidas; La leche de avena es la segunda mejor opción para el carbono (0,18 kilogramos de CO2).