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Cultura del emprendimiento

3 consejos para motivarte y alcanzar el éxito

Haces metas y luego las postergas. Escribes una lista de tareas, pero después no la cumples. Y esto sucede una y otra vez. ¿Cuál es el problema?

¿Por qué somos tan buenos para pensar cosas qué hacer, pero tan malos para pasar a la acción? El problema es que te estás saltando un paso esencial.

Los sistemas de productividad rara vez toman en cuenta las emociones. Los sentimientos son una parte fundamental e inevitable de por qué los humanos actúan como lo hacen.

No podemos ignorar nuestras emociones. Debido a la forma en que están estructurados nuestros cerebros, cuando el pensamiento y los sentimientos compiten, los sentimientos casi siempre ganan.

Y no podemos luchar contra nuestros sentimientos. Las investigaciones muestran que esto solo los hace más fuertes. De acuerdo con el libro «El Antídoto: Felicidad para gente que no soporta el pensamiento positivo», de Oliver Burkeman, se encontró lo siguiente:

«…Cuando se informa a las personas sobre un evento triste, pero luego se les pide que intenten no sentirse mal al respecto, terminan sintiéndose peor que las personas que están informadas del evento, pero que no reciben instrucciones sobre cómo sentirse. En otro estudio, cuando los pacientes que sufrían trastornos de pánico escuchaban cintas de relajación, sus corazones latían más rápido que los pacientes que escuchaban audiolibros sin contenido explícitamente «relajante». Las personas en duelo que hacen el mayor esfuerzo para evitar sentir pena, según sugiere una investigación, tardan más en recuperarse de su pérdida. Nuestros esfuerzos por la supresión mental también fracasan en el ámbito sexual: las personas que reciben instrucciones de no pensar en el sexo exhiben una mayor excitación, medida por la conductividad eléctrica de su piel, que las personas que no tienen instrucciones de suprimir tales pensamientos».

Entonces, ¿qué papel juegan los sentimientos en la motivación? En su libro «Switch», Chip y Dan Heath dicen que las emociones son una parte esencial de la ejecución de cualquier plan:

«Concéntrate en las emociones. Saber algo no es suficiente para provocar un cambio. Haz que las personas (o usted mismo) puedan sentir algo».

Necesitamos pensar para planear, pero necesitamos sentir para actuar.

1. Sé positivo

¿Cuándo postergamos más? Cuando estamos de mal humor. En el libro «Tentación», de Daniel Akst, el autor explica:

«La procrastinación es una técnica para controlar el estado de ánimo. Somos más propensos a procrastinar cuando pensamos que realmente nos ayudará. La mayor procrastinación sucedió en estudiantes malhumorados que creyeron que su estado de ánimo podría cambiar si tenían acceso a distracciones divertidas».

Mientras tanto, la misma investigación muestra que la felicidad aumenta la productividad y te hace más exitoso.

Pero, ¿Cómo puedes ser optimista si no lo sientes?

Mantén un control sobre el progreso que estás logrando y celébralo. Una investigación de Harvard Teresa Amabile encontró que nada es más motivador que el progreso.

«Este patrón es llamado ‘Principio de Progreso’: De todos los eventos positivos que influyen en la vida laboral, el más poderoso es el progreso en el trabajo significativo; De todos los eventos negativos, el más poderoso es lo opuesto al progreso: retrocesos en el trabajo. Consideramos que este es un principio fundamental de gestión: facilitar el progreso es la forma más efectiva para que los gerentes influyan en la vida laboral».

2. Recompénsate

Las recompensas se sienten bien, y por el contrario, los castigos no. Sin embargo, ambos pueden funcionar para motivarte.

Los investigadores han encontrado que las recompensas son responsables de las tres cuartas partes de tu motivación, según se indica en «Los 100 Secretos de la Gente Exitosa» de David Niven:

«Los investigadores descubrieron que en el interés propio, las recompensas que uno cree que están en juego, es uno de los factores más importantes para impulsar la motivación y dedicación hacia el trabajo. Representa alrededor del 75% de la motivación personal».

Así que prémiate cada vez que logres algo de tu lista de pendientes.

3. Presión grupal

Algunos estudios demuestran que la presión grupal ayuda a los niños más de lo que les perjudica. Rodéate de personas que comparten tu visión.

Por ejemplo, Charles Guhigg explica:

«Cuando las personas se unen a grupos donde el cambio parece posible, la posibilidad de que ese cambio ocurra se vuelve más real».

Por su parte, el autor de «The Longevity Project», Howard S. Friedman, indica que:

«Los grupos con los que te asocias a menudo determinan el tipo de persona en la que te conviertes. Para las personas que deseen mejorar su salud, juntarse con personas sanas suele ser uno de los caminos más fuertes y directos hacia el cambio».

Carlin Flora, autora de Friendfluence dice:

«Con el tiempo, desarrollas los hábitos alimenticios, los hábitos de salud e incluso las aspiraciones profesionales de quienes te rodean. Si estás en un grupo de personas que tienen metas realmente altas para sí mismos, asumirás el mismo sentido de seriedad».

En resumen

¿Tienes una lista de tareas para hoy? Excelente. Eso significa que lo más racional que puedes hacer ahora es dejar de ser racional. Pon esas emociones en marcha:

  • Sé positivo
  • Recompénsate
  • Busca presión grupal

Puedes hacerlo. De hecho, creer que puedes hacer esto es en realidad el primer paso.

Piensa en ti mismo como una persona motivada y productiva. Las investigaciones han demostrado cómo esto tiene un gran efecto en el éxito.

Vía Time Magazine por Eric Barker

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