La historia ha sido marcada por grandes empresarios. Luis Fernando Heras Portillo nos comparte la historia de Henry Ford, quien fuera un destacado empresario de automóviles a nivel mundial, y un referente de emprendimiento y éxito.
Para muchos emprendedores es una gran referencia de innovación y visión a futuro. La clave de su éxito consistió en su procedimiento para reducir costos de fabricación, lo que llegó a revolucionar la industria automovilística.
Su apuesta fue arriesgada, pero previo a esto, Ford estudió minuciosamente la capacidad de adquisición del hombre medio americano para que entrara en la sociedad del consumo.
Su éxito de ventas lo llevo a ser el hombre más rico del mundo y a tener la mejor compañía industrial en aquel entonces.
“No tuve más juguetes que mis herramientas, y fue con ellas con lo que jugué toda mi vida. De joven, el menor desecho de cualquier máquina era para mí un verdadero tesoro”.

A los 17 años, y en contra de los deseos de su padre, entra como aprendiz mecánico en una fábrica, a los 3 años renuncia y regresa a la granja de sus padres.

El espíritu emprendedor y apasionado del joven Henry parecía atrapado en la granja familiar y sus sueños lo llevaban mucho más allá de la vida rural en la cual estaba inmerso. Por esa razón, cuando recibió la propuesta de unirse como ingeniero mecánico en una de las compañías de Thomas Alba Edison (1891), no lo pensó mucho, tomó sus utensilios y dejó la granja paterna por segunda y última vez.
“Un trabajo que a uno le interesa jamás es duro y yo no dudo nunca de su éxito”, palabras que marcan una de las cualidades de este gran emprendedor, su inquebrantable perseverancia.
En 1896 todos sus esfuerzos se materializaron en su primer automóvil (cuadriciclo), el cual vendió por doscientos dólares.

“Mi intención no era en absoluto establecerme como constructor sobre una base tan mediocre. Yo soñaba con la gran producción; pero para eso me hacía falta una máquina superior a esa, la primera. Si uno se apura no consigue nada bueno.”
Cierto día le ofrecieron un cargo directivo muy importante con una generosa remuneración en la compañía de Edison, pero había una condición, él tendría que renunciar a todos sus proyectos y dedicarse por entero a los planes de la compañía. Como era de esperarse, no aceptó el cargo, porque eso significaba abandonar para siempre sus sueños, cosa que no estaba dispuesto a hacer.

Inició dos compañías que fracasarían, la segunda de ellas que paso a convertirse en Cadillac, antes de fundar Ford Motor Company el 16 de junio de 1903.
Ford fue criticado por haber comenzado la implantación de la semana de 40 horas y por establecer un salario mínimo de 5 dólares al día, que en esa época era más del doble de lo que se pagaba a la mayoría de estos empleados (2,34 dólares). Esta táctica le resultó inmensamente provechosa cuando los mejores mecánicos del estado comenzaron a cambiarse a su empresa, trayendo con ellos su capital humano y experiencia, incrementando la productividad y reduciendo los costes de formación. Ford lo denominó «motivación salarial».

“Yo me niego a reconocer la existencia de imposibilidades. No conozco a nadie que sepa tanto sobre un tema para decir que esto o aquello no es posible (…). Si un hombre, tomándose como una autoridad en la materia, declara que equis cosa es imposible, aparece enseguida una horda de seguidores irreflexivos que repiten a coro: es imposible”.
“Todo es posible. La fe es la sustancia de aquello que esperamos, la garantía de que podemos realizarlo” – Henry Ford
LUIS FERNANDO HERAS PORTILLO