
Por: Nalyn Chablé*
“Nos dicen fariseos de cuaresma” expresan Don Manuel Rentería Jaquez y Don Joel Coronado, Gobernador Tradicional de la Tribu Yaqui, Ramada Revolución y Presidente de la Asociación Civil Grupo Tradicional Yoeme Tekia Coloso Alto.
Ser chapayeca ‘fariseo’ es parte del cumplimiento de los usos y costumbres, que efectivamente solo se desarrollan durante la cuaresma, ya que representan al pueblo que vitoreó durante la crucifixión de Jesús y el sábado de gloria lo reconoce en la resurrección.

Asimismo, existe otro rol dentro de los usos y costumbres, el de pascola o pajkola en lengua jiak noki. El pascola representa la burla, la ironía de la vida, esa condición humana donde el mal se viste de risas y movimientos, pero llegado el momento, también reconocen a Jesús el día de la resurrección; cantan, gritan y bailan en son de alegría, mientras el danzante de venado los invita a la gloria de la resurrección en medio de las flores de bugambilias de todos los colores, las cuales representan la sangre de Jesucristo.
Tanto fariseos como pascolas, en su indumentaria utilizan máscaras y tenabaris. ¿Qué niña o niño no se asusta con las máscaras? Vamos a perder el miedo.
Uno de los elementos identitarios de la cultura yoeme, son las máscaras, las cuales son elaboradas por los artesanos y las personas que van a cumplir su servicio como fariseo o pascola dentro de las ceremonias tradicionales.
Las máscaras de pascolas, si pueden utilizarse en las ceremonias tradicionales que marca el año religioso. El sentido de la máscara representa los espíritus malignos, por ello, algunas máscaras muestran la lengua o los dientes, en este sentido el artesano pinta en la frente de la máscara una cruz roja, la cual representa la protección espiritual para quien la porte.

Los materiales con los que se elabora son madera de álamo o torote prieto. El rostro que representa es el de un anciano, el cual es pintado en color negro, rojo y blanco; las cejas y barbas largas son de color claro, que se elaboran con crin de caballo.
Las máscaras de chapayecas, o fariseos son nombradas como sewa, flor o montera. La cosmovisión que rodea el uso de esta máscara, es una de las más honradas por quienes prestan este servicio, ya que representa los altibajos de la vida, esa condena por pedir la muerte de un inocente, esos momentos donde no hay conciencia por los actos y en consecuencia hay dolor, sufrimiento o carencia.
Cuando una persona porta una máscara de fariseo, entabla una relación personal, que hasta cierto punto refleja la sabiduría, la tristeza o la condición animal en la toma de decisiones, por ello – al portarla- son 40 días donde no hay familia, expresión verbal, ni hogar, hasta el sábado de gloria, donde reconocen la resurrección y la vida para ser bautizados.
Las máscaras tradicionales son reyes, apaches, sioux, las mariposas, las representativas de los animales que estaban en el pesebre cuando Jesús nació, también las llamadas orejones que representa a la persona más sabia. Hoy en día, algunos chapayecas han incorporado personajes como Juan Gabriel, piratas, duendes, brujas, personajes de caricaturas o payasos, pero no van ligado a los usos tradicionales, en esos casos son los Capitanes tradicionales son quienes dan autorización para recibir ese tipo de máscaras.
Los tenabaris, en lengua jiak noki teneboim, son cascabeles hechos con capullos de mariposa cuatro espejos (Rothschildia cincta). Obtener este capullo, es recorrer el territorio del sur de Sonora, específicamente en Álamos, Navojoa, Huatabampo, por mencionar algunos.

Portar teneboim, significa representar las amarraduras de las sandalias de los romanos, es anunciar que se está transitando un camino. El sábado de gloria, cuando todos danzan, los capullos de mariposa suenan con fuerza y alegría anunciando la resurrección.
Las máscaras de pascola y fariseo, al igual que los tenabaris, son tan solo una muestra de los diferentes elementos que componen la indumentaria tradicional yaqui. Sin duda, el arduo trabajo que ha realizado el Instituto Nacional de Antropólogía e Historia, a través del Dr. José Luis Moctezuma Zamarrón son de los principales referentes en el acervo académico en el área de antropología lingüística.
Agradezco a Alfredo Enrique Gutiérrez Olea, Capitán Primero de la Tribu Yaqui, Ramada Revolución, y Don Mario Alberto Lerma Ozuna, Capitán de Tropa de la Ramada Coloso Alto, por sus aportes para la redacción de este artículo.
Cualquier duda, comentario o sugerencia, pueden enviar un correo electrónico a nalynchable@gmail.com, seguir a Sonora Star en Twitter, Facebook e Instagram.
* Nalyn Chablé. Cuenta con Licenciatura y Maestría en Lingüística por la Universidad de Sonora, se desempeña como asesora en materia de educación, lengua, cultura y desarrollo de pueblos indígenas a nivel nacional y desde la sociedad civil. Ha impulsado proyectos traducción e interpretación en el ámbito jurídico y sector salud para pueblos indígenas, festivales culturales, políticas públicas para el fortalecimiento de los derechos de niñas, niños, adolescentes y mujeres.