Guy Kawasaki es uno de los autores más populares y reconocidos del mundo de la tecnología y marketing. Es autor de varios libros, entre ellos ‘El Arte de Empezar‘.
De esta obra se desprende el siguiente artículo, publicado originalmente en el blog personal del autor.
Algunos emprendedores actualmente trabajan para grandes empresas. Al igual que los emprendedores independientes, sueñan con crear productos innovadores. Para esto, ellos también deben realizar prototipos, planear, reclutar, financiar, asociarse, vender y evaluar. El propósito de este minicapítulo es explicar cómo hacer todo esto cuando trabajas para una compañía.
Irónicamente, algunos emprendedores envidian a los empleados de grandes empresas: creen que estas almas afortunadas tienen enormes recursos financieros, gran capacidad de vetnas, laboratorios totalmente equipados, fábricas escalables y marcas establecidas, además de beneficios médicos y dentales a su disposición. Qué maravilloso sería inventar un nuevo producto con el lujo de una infraestructura ya existente.
Piensa de nuevo. Crear un nuevo producto dentro de una empresa de tal tamaño no es tarea fácil, solo es diferente. Colaboré en esta publicación con Bill Meade, director de ciencia de datos de Neal Analytics y se nos ocurrió esta lista de recomendaciones para emprendedores internos.
- Por la empresa primero: La motivación principal, si no la única, del intraemprendedor debe seguir siendo el mejoramiento constante de la empresa que lo emplea. El intraemprendimiento no se trata de llamar la atención, construir un imperio o crear una forma de salir de la empresa. Cuando tenga una buena idea para un producto, atraerá a un gran número de sus compañeros de trabajo, de abajo hacia arriba. Te apoyarán si lo haces para la empresa, pero no si es para tu beneficio personal.
- Deshazte de las ‘vacas sagradas’: No hagas enemigos diciéndole a toda la compañía, pero tu carta es a menudo crear un producto que ‘matará’ un producto ya existente. Por ejemplo, Macintosh ‘mató’ a Apple II. ¿Habría sido mejor para Apple si un competidor hubiera creado Macintosh? ¿O nunca haber creado una Macintosh y llevarla hasta el final de su vida útil? De ninguna manera.
- Mantente bajo el radar: Los emprendedores deberían tratar de llamar la atención tanto como puedan. El reconocimiento de sus esfuerzos hace que sea más fácil recaudar dinero, establecer asociaciones, cerrar ventas y reclutar empleados. Sin embargo, esto es lo contrario a los que los intraemprendedores necesitan. Lo que requieren es que la gerencia los deje tranquilo hasta que su proyecto esté en una etapa tan avanzada como para ignorarlo o que el resto de la compañía se dé cuenta que lo necesita.
- Encuentra un padrino: En muchas empresas hay figuras de ‘padrino’. Estas son personas que están a salvo de las pequeñas políticas cotidianas. Son relativamente intocables y tienen la atención y el respeto de la alta dirección. Los emprendedores internos deben encontrar un padrino para apoyar sus proyectos, brindándoles asesoramiento, conocimientos técnicos y de marketing y, si llega el momento en que lo necesiten, protección.
- Consigue un lugar un poco más aislado: Un intraemprendedor, sentado en medio de una gran empresa, probablemente se sienta abrumado mientras cada gerente de departamento explica por qué este nuevo proyecto es una mala idea.
- Dale esperanza a los esperanzados: Dentro de cada cínico corporativo que piensa que «esta empresa es demasiado grande y tonta para innovar», hay un idealista al que le gustaría que algo nuevo sucediera. Las buenas personas en las grandes empresas están cansadas de ser ignoradas, olvidadas, humilladas y obligadas a someterse. Pueden ser pisoteados, pero no están muertos. Cuando les demuestres que estás impulsando una nueva idea, atraerás apoyo y recursos. Entonces, tu objetivo es hacer que estas personas pasen de querer ver que la innovación suceda a ayudarte a lograrlo.
- Anticípate: Las modificaciones en una empresa son algo bueno para los intraemprendedores. Ya sea causado por factores externos como cambios en el mercado, o factores internos como un nuevo gerente, los cambios tectónicos pueden crear una oportunidad para tus esfuerzos. Los intraemprendedores efectivos anticipan estos cambios y están listos para presentar nuevos productos cuando ocurran: «Mira en lo que hemos estado trabajando». Por el contrario, las personas que no son productivas dicen: «Ahora que veo el cambio, si me das permiso, seis meses y un equipo de analistas, puedo proponer una nueva estrategia de producto.»
- Construye sobre lo que ya existe: La desventaja de intentar innovar dentro de una gran empresa es clara, pero también hay beneficios. No dudes en utilizar la infraestructura existente para facilitar la innovación. No solo obtendrás recursos, sino que también harás amigos a medida que otros empleados comiencen a sentir que son parte de tu equipo.
- Recopila y comparte datos: Llegará el día en que un contador o un abogado notará lo que haces y cuestionará los motivos de la existencia de tu proyecto. Si tienes suerte, esto sucederá más tarde que temprano, pero sucederá. Prepárate para ese día al (1) recolectar datos sobre cuánto has gastado y cuánto has logrado y (2) luego compartirlo abiertamente.
- Deja que los vicepresidentes se acerquen a ti: ¿Crees que tu primer paso debería ser lograr que tu vicepresidente apruebe tu proyecto? No lo es. Este es uno de los últimos pasos. Un vicepresidente apoyará más tu idea si la «descubre» y luego se acerca a ti para patrocinarla. Puede que tengas que asegurarte de que un vicepresidente «accidentalmente» haga ese descubrimiento cuando sea el momento adecuado, pero esto no es igual que pedir permiso para comenzar.
- Desmonta cuando hayas terminado: La belleza del intraemprendimiento es que puedes desarrollar nuevos productos en menos tiempo que lo convencional. Desafortunadamente, la cohesión que hace que un grupo empresarial sea tan efectivo puede conducir a la caída del grupo si el grupo permanece separado y distante.
- Reinicia tu cerebro: Muchos intraemprendedores descubrirán que el resto de este libro (El Arte de Empezar) describe acciones que son contrarias a lo que han experimentado, aprendido y tal vez, incluso, enseñado en grandes empresas. La realidad es que comenzar algo dentro de una empresa existente requiere adoptar nuevos patrones de comportamiento, esencialmente, reiniciar el cerebro.
Vía Guy Kawasaki Blog