Sonora produce riqueza, pero no todos la sienten: el mapa de las dos economías del estado

Minería, manufactura, agricultura y exportaciones convierten a Sonora en una poderosa plataforma productiva. Pero empleo informal, salarios y concentración territorial muestran que producir riqueza y distribuir oportunidades son dos problemas diferentes.
SONORA08 de septiembre de 2026Redacción Sonora StarRedacción Sonora Star
Sonora produce riqueza, pero no todos la sienten- el mapa de las dos economías del estado

Sonora posee cobre, oro, agricultura de exportación, industria automotriz, manufactura avanzada, una frontera de más de 500 kilómetros con Estados Unidos, acceso al mar, abundante radiación solar y una posición estratégica frente a Arizona. Visto desde los grandes indicadores, el estado parece reunir casi todos los ingredientes de una economía con oportunidades.

Sin embargo, esa potencia convive con empleos informales, salarios que no siempre reflejan el valor producido y municipios que observan el crecimiento desde lejos. Esa es la paradoja central: Sonora genera riqueza, pero sus beneficios no se distribuyen con la misma intensidad entre territorios, empresas y trabajadores.

La potencia productiva

Los Censos Económicos 2024 del INEGI muestran una economía industrial especializada. Dentro de las manufacturas estatales, la fabricación de equipo de transporte concentró 42.1% del valor agregado censal bruto; la industria alimentaria aportó 13.8% y las industrias metálicas básicas, 12.2%. No se trata de una economía pequeña ni desconectada del mundo: participa en cadenas automotrices, aeroespaciales, mineras y agroalimentarias.

Cananea y Nacozari explican una parte de la minería; Hermosillo reúne armadoras, proveedores, comercio y servicios; Nogales y San Luis Río Colorado están integrados a corredores exportadores; Cajeme y Navojoa sostienen una agricultura tecnificada. El mapa productivo existe, pero también revela una fuerte especialización territorial.

Hermosillo concentra una enorme parte

La capital tenía 30.6% de las unidades económicas de Sonora, 37% del personal ocupado, 37.5% de las remuneraciones y 45.9% del valor agregado censal bruto, según el panorama estatal de los Censos Económicos. Una sola ciudad reúne casi la mitad del valor agregado medido por el censo.

La concentración tiene ventajas: atrae talento, universidades, hospitales, servicios empresariales y capital. Pero también aumenta la distancia con municipios donde hay actividad primaria o extractiva sin suficientes proveedores locales, servicios especializados o empleos de alto valor.

Sonora también vende al mundo

Data México reportó para junio de 2026 ventas internacionales por 2,020 millones de dólares y compras por 1,118 millones, con un saldo comercial cercano a 901 millones. Entre los productos exportados destacan bienes eléctricos, minerales y manufacturas.

La cifra confirma que el estado no depende sólo del consumo local. Produce para cadenas internacionales, especialmente para América del Norte. Sin embargo, exportar mucho no garantiza por sí mismo que el valor se quede en las comunidades: importa cuántos insumos se compran localmente, qué salarios se pagan, quién posee la tecnología y dónde se toman las decisiones.

Entonces, ¿por qué la prosperidad no se siente igual?

La primera respuesta está en la calidad del empleo. Una economía puede crecer mientras una proporción relevante de sus trabajadores permanece en la informalidad, sin seguridad social, estabilidad o posibilidades claras de capacitación. La segunda está en los salarios: fabricar componentes sofisticados no produce automáticamente mejores ingresos si los puestos de diseño, ingeniería, comercialización y propiedad intelectual se encuentran fuera del estado.

La tercera respuesta es territorial. Los beneficios de una gran mina, una planta industrial o un corredor exportador pueden concentrarse en pocos municipios y empresas. El resto de la economía vive de servicios de baja productividad, comercio pequeño o actividades sujetas a sequía, precios y temporadas.

La paradoja de Hermosillo

El Índice de Competitividad Urbana 2024 del IMCO colocó a Hermosillo en el primer lugar entre las ciudades mexicanas de 500 mil a un millón de habitantes. La posición es un activo real: refleja capacidades institucionales, mercado laboral, infraestructura y condiciones para atraer inversión.

Pero una ciudad competitiva también enfrenta vivienda más cara, traslados largos, presión sobre el agua y desigualdad entre sectores. La competitividad sólo se convierte en bienestar cuando permite a más personas acceder a empleos formales, movilidad, servicios públicos y educación de calidad.

El reto es subir en la cadena

Sonora no necesita abandonar minería, agricultura o manufactura. Necesita capturar más etapas alrededor de ellas: ingeniería, mantenimiento, automatización, software, análisis de datos, logística, financiamiento, investigación, reparación y diseño.

Cada etapa que se realiza localmente conserva conocimiento y genera empresas capaces de vender a otras regiones. Ese es el salto entre ser un territorio que extrae o ensambla y uno que desarrolla soluciones propias.

La siguiente economía sonorense

La oportunidad aparece en sectores como semiconductores, electromovilidad, energías limpias, dispositivos médicos y tecnologías para el agua. Pero el éxito no debe medirse únicamente por anuncios de inversión. También debe medirse por proveedores sonorenses integrados, técnicos certificados, patentes, compras locales y salarios.

Universidades, gobiernos y empresas pueden alinear programas de formación con necesidades concretas. Los municipios, por su parte, requieren infraestructura digital, agua y conectividad para participar. Si todos los incentivos y servicios se concentran en la capital, la brecha territorial se profundizará.

Hacer que las dos economías se conviertan en una

El objetivo no es repartir la misma actividad por decreto, sino conectar la economía exportadora con la vida cotidiana. Una mina debe estimular proveedores y formación; una planta debe abrir espacio a empresas locales; una cosecha debe generar transformación y marca; una inversión debe dejar capacidades que sobrevivan al ciclo económico.

Sonora ya demostró que puede producir riqueza. Su siguiente desafío es convertir esa potencia en una red de oportunidades más extensa. El mapa de las dos economías no es una condena: es una guía sobre dónde intervenir.

Fuentes

  1. INEGI — Censos Económicos 2024, Panorama Sonora.
  2. INEGI — Censos Económicos 2024.
  3. Secretaría de Economía — Data México: Sonora.
  4. IMCO — Índice de Competitividad Urbana 2024.

Crédito de portada: NASA / tripulación de la Estación Espacial Internacional, vía Wikimedia Commons. Dominio público. Recorte 16:9.